NO SE PUEDE EXPRESAR MEJOR CON MENOS PALABRAS

“…Jan Morris tiene a su vez mucho que decir sobre las diferencias entre ser hombre y ser mujer, pero casi ninguna de sus aportaciones guarda relación con la sexualidad. Ya vimos que Morris no era una persona esclavizada por la pasión erótica, ni siquiera se le nota en ningún momento muy concernido por ella. Siendo hombre o siendo mujer, ni los hombres ni las mujeres le vuelven loco.
Su inmersión completa en la feminidad empezó en aquella clínica de Casablanca. Morris considera que pasó 35 años como hombre, diez a media distancia entre ambos sexos y el resto de su vida (que serían 49 años) <como yo misma>. En ningún momento Jan Morris se siente parte de un grupo o colectivo, sean <los transexuales> o <las mujeres>. Desde luego nunca se sintió parte de <los hombres>. Durante toda su vida gozó, gracias a su singular hiperestesia, de una visión de sí misma cercana a cierta soberanía identitaria, un yo mítico y determinante que, desde una genuina vanidad, se consideraba distinto a cualquier otro sobre la faz de la Tierra…”
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