Archivo del Autor: sergiobarce

«LA LUZ IMPASIBLE. ÁLBUM DE PAISAJES»

Acaba de aparecer La luz impasible (Álbum de paisajes), nueva antología de autores andaluces pertenecientes a la Asociación Colegial de Escritores de España, Sección Andalucía (ACE Sección Andalucía), coordinada por el poeta Manuel Gahete, y que se ha concebido como homenaje a Julio Alfredo Egea y a Pilar Quirosa-Cheyrouze. Recopilación que incluye tanto poemas como relatos. Entre los segundos, se incluye mi cuento Panorama desde la fortaleza, que está dedicado a la memoria de Miguel Romero Esteo.

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http://presidentagrupoalas.blogspot.com/2019/06/iii-antologia-ace-andalucia.html

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CONVERSACIONES CON WOODY ALLEN

Estoy leyendo Conversaciones con Woody Allen (Conversations with Woody Allen) de Eric Lax, publicado por Lumen y con traducción del inglés de Ángeles Leiva. Un libro muy bien editado, interesante y divertido. Y me encuentro con la siguiente anécdota que le relata el genial Woody Allen al entrevistador en abril de 2005 y que no me resisto a reproducir:

«…Eric Lax: ¿Sigue escribiendo a mano?

Woody Allen: Sigo escribiendo como siempre, a mano y luego con la máquina de escribir de toda la vida. Lo escribo a máquina porque nadie entiende mi letra. Luego lo repaso otra vez y como la mayoría de las veces lo destrozo tengo que volver a mecanografiarlo. Me quejo de tener que escribir a máquina, pero en el fondo no me importa tanto. Me pongo música y aprovecho para escuchar mis discos de Jelly Roll Morton.

A mis dos hijas les encanta jugar con la máquina de escribir. Siempre me preguntan: <¿Podemos escribir? ¿Podemos escribir?>. El otro día me estaba acordando de cuando la compré por cuarenta dólares; tenía dieciséis años y ahora tengo casi setenta, y ahí están mis hijas, enredando con la máquina de escribir; una Olympia manual portátil. No tiene ni un solo rasguño. Está reluciente como el primer día.

(Durante sus primeros años como escritor, Woody no sabía cambiar la cinta de la máquina de escribir, así que invitaba a cenar a alguien que sí sabía y durante la velada decía como quien no quiere la cosa: <Ah, por cierto, ¿podrías echarme una mano con esto?>.)» 

Conversaciones con Woody Allen

 

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LARACHE – SIGLOS XVI-XVII (8ª PARTE)

8ª entrega de la Historia de Larache, durante los siglos XVI y XVII.

…Escribía Marcos de Guadalaja en 1611:

“…Algunos he oydo afirmar (gran lástima) de que convenía desamparar esta plaça; motivando su opinión con que era de mucho gasto y poca utilidad y provecho; pues con ella no se conseguía (conforme reglas de Estado) el intento y fin: que era quitar el puerto y receptáculo a los Corsarios, teniendo en su favor y mano, a diez y seys leguas poco menos por aquella costa, el puerto de La Mamora, a donde ellos acuden con seguridad y frecuencia”.

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En efecto, Larache había pasado de ser la más codiciada a todo lo contrario. Muchos españoles se preguntaban para qué servía la plaza, ya que el coste de su mantenimiento era muy elevado. De hecho, en el Consejo de Estado, durante varias de sus reuniones del año 1612, se oyeron voces discrepantes. Mientras que el ingeniero Juan de Médicis era partidario de abandonar Larache, otros, como el marqués de Castelrodrigo, el Comendador Mayor de León, el marqués de Velada, el duque del Infantado, el marqués de Villafranca y el duque de Alburquerque defendieron que, después de haberla deseado con tanto ahínco, abandonar Larache sería una deshonra y significaría perder reputación. También coincidían algunos de estos nobles que, si no se tomaba el puerto de La Mamora, continuar en Larache se tornaba más complicado.

Lo cierto era que Larache recibía pocos fondos para cubrir a las tropas, a los espías marroquíes que trabajaban para la corona, a los avituallamientos, al armamento y al problema acuciante de los enfermos del Hospital. El propio Gobernador de Larache, Gaspar de Valdés, escribió estas tristes líneas al rey Felipe III en 1612:

“…Es compasión ver los soldados desnudos y descalços; que esto les tiene de todo punto aburridos, y así sirven desesperadamente, comunicándose unos a otros la rraçón que les parece tienen para ello, y que si se tarda en rremediar su miseria, será posible yntentar algún medio desgraciado para perdición suya, procurando pasar a España por Verbería, pareciéndoles que es menos ynconveniente aventurarse a esto que continuar al servicio en la miseria que pasan…”

 Todo esto dio lugar a numerosas deserciones y el avituallamiento era cada vez más complicado, incluso para los propios cabileños que eran asaltados cuando trataban de llevar sus mercancías a Larache. Y mientras tanto, el sultán al-Xaij continuaba con unos pocos fieles en su campamento, a los que se les unió un judío llamado Salomón Pariente, intérprete enviado por España para servir de enlace entre el sultán y España. Por supuesto, continuaban las disputas entre el propio sultán Muhammad al-Xaij; su hijo Abd Allah, instalado en Fez; Mawlay Zidan, asentado en Marraquex y el mahdi Ahmad ben Abd Allah.

Galeones españoles luchando contra los piratas berberiscas, Cornelis Hendriksz Vroom, 1615

Galeones españoles luchando contra los piratas berberiscasCornelis Hendriksz Vroom, 1615

 

El año 1613 no fue mejor para Larache. Primero, con la falsa noticia de un intento de voladura del castillo de Nuestra Señora, que resultó ser una invención de un morisco que envió una carta al duque de Lerma con esa sospecha para crear incertidumbre. Segundo, que por descuido y falta de organización, se detectó en las cuentas del pagador de Larache, don Rodrigo Enríquez de León, un descubierto de 56.905 reales. Y tercero, por las consecuencias que provocó la muerte del sultán Muhammad al-Xaij al-Mamun, acaecida (en la versión más fiable) en septiembre de 1613 a manos del almocadén Bolif, Bulif o Golife, natural de Alcázar, que actuó en connivencia con el alcaide de Arcila. Su muerte despertó el temor en España de que el hijo de al-Xaij, Abd Allah, decidiera atacar Larache y otras plazas españolas. Pero Abd Allah anunció que deseaba la amistad con España siempre y cuando se le devolviesen los bienes de su padre depositados en Larache y en Tánger. La corona española decidió ganar tiempo.

La desesperación del gobernador de Larache, don Gaspar de Valdés, aumentó a finales de 1613 cuando 264 de sus hombres fueron trasladados a la península y fueron sustituidos por 280 soldados inexpertos de las compañías de don Sancho de Benavides y don Diego de Vera, precisamente cuando también llegaba la noticia de un inminente ataque de Mawlay Zidan contra Larache. Sin embargo, nada ocurrió.

La Mamora 1621

LA MAMORA en 1621

1614 marcó un cierto cambio de rumbo al ocupar España la deseada plaza de La Mamora, que significaba que se podía mantener Larache. Todo comenzó cuando Mawlay Zidan decidió ceder el puerto de La Mamora a los holandeses. En junio de 1614, el almirante Jan Evertsen llegó a su puerto con cuatro grandes navíos y aguardó a que Zidan le permitiera ocupar la ciudad, tal y como habían pactado. Sin embargo, nuevas luchas internas hicieron que Zidan no acudiese a la cita. Esto propició que don Gaspar de Valdés pusiera en aviso a Felipe III, anunciándole la presencia de Evertsen y de 16 barcos corsarios en el puerto de La Mamora. Esta amenaza alentó al monarca español y, de inmediato, hizo zarpar desde Cádiz el 1º de agosto de 1614 a la escuadra que comandaba don Luis Fajardo, marqués de los Vélez y Capitán General de la Armada del Mar Océano, que estaba compuesta de 99 barcos de diferente tipo.

Marquesado de los Vélez

Marquesado de los Vélez

Esta armada llegó a Larache el 2 de agosto, lo que propició que corriera la noticia hasta La Mamora de que esta escuadra se dirigía hacia allí. Pero el almirante Evertsen, sabiéndose en desventaja, no se enfrentó a don Luis Fajardo y negociaron. Pero no hubo acuerdo y el 5 de agosto los españoles iniciaron una maniobra de asalto compleja y difícil que acabó con el desembarco en la orilla derecha del Sebú de dos mil hombres. Tanto los piratas como los marroquíes que defendían el terreno y las naves trataron de escapar y prendieron fuego a las naves piratas, pero la rápida reacción de los españoles impidió que las llamas afectaran a la mayor parte de los barcos. El 6 de agosto, La Mamora ya estaba en manos de la corona de España. El 15 de agosto, cuatro mil marroquíes, entre infantes y jinetes, trataron de reconquistar la ciudad, pero fueron rechazados por las tropas españolas.

A partir de ahí, todos los soldados y nobles deseaban acudir a reforzar La Mamora, conquista que se celebró en España como un gran acontecimiento. En septiembre, el gobernador de Larache, don Gaspar de Valdés, tuvo que enviar parte de sus tropas a La Mamora para asegurar la plaza, lo que debilitó su posición…

Sergio Barce, julio 2019

Seguirá…

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«MALABATA», DE SERGIO BARCE

Ya estamos con las últimas galeradas, y en las próximas semanas saldrá mi nueva novela Malabata.

Con ella cierro la trilogía sobre Tánger, que se completa con El libro de las palabras robadas y La emperatriz de Tánger.

Esta será la portada.

malabata

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