Archivo del Autor: sergiobarce

Otros libros, otros autores: VERANO (Summertime. Scenes for provincial life III) de J.M. COETZEE

Otro interesante y estupendo libro de Coetzee, definitivamente uno de los grandes autores de la actualidad, imprescindible.

En el libro, escrito a modo de reportaje periodístico, varios personajes recuerdan la vida de un escritor recientemente fallecido llamado John Coetzee. Como siempre, los temas que le obsesionan pueblan las páginas de la novela: la muerte, el amor, Sudáfrica, el apartheid, la intolerancia, el racismo…

<Fragmento sin fecha:

Es una tarde de sábado en invierno, tiempo ritual para el partido de rugby. Él y su padre toman un tren para presenciar el partido previo a las 2.15. Al partido previo seguirá el partido principal a las cuatro. Cuando finalice, tomarán el tren de regreso a casa.

Va con su padre a Newlands porque los deportes, el rugby en invierno y el críquet en verano, es el vínculo más fuerte que sobrevive entre ellos y porque, el primer sábado tras su regreso al país, cuando vio que su padre se ponía el abrigo y, sin decir palabra, se marchaba a Newlands como un niño solitario, sintió una puñalada en el corazón.

Su padre no tiene amigos. Tampoco los tiene él, aunque por una razón distinta. Cuando era más joven los tenía, pero esos viejos amigos se han dispersado por todo el mundo, y él parece haber perdido la habilidad, o tal vez la voluntad, de trabar nuevas amistades. Así pues, vuelve a tener a su padre por toda compañía y su padre le tiene a él.

A su regreso, le sorprendió descubrir que su padre no conocía a nadie. Siempre había considerado a su padre un hombre sociable, pero o bien se equivocaba o bien su padre ha cambiado. O tal vez se trata simplemente de una de esas cosas que les suceden a los hombres cuando envejecen: se retiran dentro de sí mismos. Los sábados las graderías de Newlands están llenas de ellos, hombre solitarios con impermeables de gabardina grises en el crepúsculo de su vida, reservados, como si su soledad fuese una enfermedad vergonzosa.>

J.M.Coetzee

No es un retrato demasiado halagüeño el que hace Coetzee de su trasunto o de su otro yo. Pero el hecho es que cuantos relatan la historia, como si se le contemplara desde la distancia por varias de las personas que pasaron por su vida, ofrecen una visión caleidoscópica del personaje, pero en general desilusionante por una u otra razón.

 (…)

<Pero seré paciente. Esperaré a ver qué es lo que me envía. Tal vez, ¿quién sabe?, se tomará en serio lo que le he contado. Además, permítame confesarle que siento curiosidad por lo que le han contado las demás mujeres que hubo en la vida de ese hombre, si también a ellas les pareció que aquel amante suyo estaba hecho de madera. Porque, ¿sabe?, creo que ese es el título que debería poner a su libro: El hombre de madera.>

No sé si Coetzee se burla de sí mismo, pero si lo hace, si ese escritor fallecido es un reflejo del propio Coetzee, lo crucifica sin miramientos y con ningún humor. Digamos que hace un exorcismo, y expulsa de su interior posiblemente todo lo que estorba, todo lo que le persigue, quizá todo lo que le avergüenza. Pero si ese escritor protagonista no es su trasunto, si sólo es un invento de su fabulación, lo cierto es que ha construido un retrato tan completo como creíble, tan complejo como humano. 

Sergio Barce, julio 2012

John Maxwell Coetzee, escritor sudafricano, pero nacionalizado australiano. Otras novelas suyas son <Tierras de poniente> (Dusklands) 1974, <Vida y época de Michael K> (The life and times of Michael K) 1983, <La edad de hierro> (Age of iron) 1990 y <Elizabeth Costello>, 2003. J.M.Coetzee es Premio Nobel de Literatura 2003.

Los párrafos transcritos pertenecen a la edición de la novela publicada por Debolsillo en 2011, segunda edición, con traducción de Jordi Fibla.

Karoo – Sudáfrica

 

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En LARACHE – 16, 17 y 18 de Julio: CURSO DE MICROEMPRESAS

LAS ASOCIACIONES CULTURALES LARACHENSES <XENIA> presidida por ANGELES RAMIREZ y <LARACHE EN EL MUNDO> presidida por ABDERRAHMAN EL ANJIRI, han organizado estas jornadas en Larache, con la colaboración de diversas asociaciones y organismos locales. Entre los participantes, como veréis, CARLOS AMSELEM y MOUNIR KASMI. Así que con estos cuatro mosqueteros el éxito está garantizado.

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LARACHE vista por… LEÓN COHEN MESORENO en su relato EL ESPÍRITU DE MI PUEBLO

León Cohen Mesonero también se apunta a este desbordante caudal de cuentos y relatos que los autores larachenses no dejan de crear y de componer, y después de varios cuentos, libros y alguna que otra narración bastante emotiva, ahora me hace llegar esta otra que encierra muchas cosas, especialmente los recuerdos que León guarda de Larache, recuerdos que a buen seguro son compartidos por muchos, recuerdos que tampoco dudo que harán remover alguna que otra memoria adormilada, especialmente de la generación de su autor y de alguna anterior, y también posterior, porque no sólo son imágenes difusas del pasado, son lo que su título describe: el espíritu de un pueblo, y el espíritu se perpetúa generación tras generación.

Sergio Barce, julio 2012

León Cohen, con su nieto Alejandro, junto a la estatua de Darwin

“La infancia y la adolescencia configuran nuestro yo más profundo y nos convierten para siempre en lo que somos y seremos.” 

León Cohen, 2006

 

El espíritu de mi pueblo

El espíritu de mi pueblo es la luz cegadora de sus calles en verano, las hojas muertas en la Avenida de las Palmeras en otoño, en los alrededores de los bares Perico y Canaletas…

El espíritu de mi pueblo es la bravura del mar contra la Barra, las luces de los barcos en el horizonte de nuestro mar infinito en las noches de verano,  los paseos al atardecer por el Balcón del Atlántico o hacia los Viveros…

El espíritu de mi pueblo son los juegos infantiles, el palitroque, me las castro, las guerrillas, los huitis, el vicio y las bolas (sepli nacle, piola)…

BALCON ATLANTICO – foto tomada de la web de Houssam Kelai

El espíritu de mi pueblo son sus gentes y sus fiestas, una determinada alegría de vivir que se revelaba en sus gymkanas, sus verbenas, la noche de San Juan, las bodas musulmanas nocturnas, los gnawas, los bailes en la Unión Española, los guateques, el Purím en el Casino Israelita, los baños en la Otra Banda, los espectáculos en el Teatro España, el fútbol en Santa Bárbara, el  Zoco Chico al caer la noche (benditos sábalos recién pescados)…

El espíritu de mi pueblo son los domingos por la mañana: los limpiabotas del callejón de Rosendo y del Pozo, las lecturas en la Unión Española, la sesión continua en el Cine Ideal…

El espíritu de mi pueblo son  sus bares: El Central, el Selva, el Cocodrilo, el Mauri, el Cuatro Caminos, la Marquesina…

El espíritu de mi pueblo son sus topónimos: El Hotel España, La Zamorana, Claudio Berjón, Panadería Alarios, Garaje Martínez, Garaje Recober, Libreria Damián, las tiendas de Ultramarinos de Antonio Español y de Carmelo Rosendo, Almacenes Pulido, Farmacia Amselem, Zapatería Bata, Imprenta Cremades, Ferretería El Yunque, Pasteleria Ayuso, Mi Sastre, La Bandera Española, Casa Martínez, Farmacia Albarracín, Cine Ideal, Cine Coliseo, Cine Avenida, Casa Ros, el glorioso Chabab  (Facundo, Buchaib, Said, Riahi, Montero, Emilín), Zapatería Companys, El Chivato, Emquíes, Kassem, la Compañía Lukus, la Fábrica de Harina, Las Navas, Cuatro Caminos, La Cuesta del Aguardiente, La Escañuela, la Guagua…

El espíritu de aquel pueblo es mucho más, es aquello que nos habita y nos acompaña a todos los que un día fuimos parte de él. Es aquello que una mañana al despertar o una tarde cualquiera al doblar una esquina, resurge y renace en todos y cada uno de los que al abandonarlo, nos llevamos un trozo pequeño del alma de aquel pueblo.

León Cohen Mesonero

Aprovecho para colgar la portada del libro ZARZAMORA Y OTROS RELATOS  publicado por la Editorial Hebraica, en la que hay varios cuentos de mis dos amigos y escritores larachenses León Cohen y José Edery.

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LA CASA JUVENIL DE MI PADRE, un relato de la escritora larachense MERCEDES DEMBO

Después de regalarnos varios relatos en jaketía, Mercedes Dembo me envía este pequeño pero hermoso y entrañable relato, tan cándido como directo, tan emotivo como elegante. Muchas veces, lo más sencillo resulta casi perfecto. O quizá es que, como me suele decir un amigo, nos hacemos mayores y uno comienza a valorar mucho más cosas como ésta.

Sergio Barce, julio 2012

Mercedes Dembo

LA CASA JUVENIL DE MI PADRE

por Mercedes Dembo

Mi hija Rut me dice: papá voy a hacer un viaje a Madrid con un grupo, les serviré de intérprete.

Sabes papá como me hablaste tanto de la casa de huéspedes donde te alojabas durante tus estudios,

estuve pensado buscarla cuando llegue a Madrid. Trataré de encontrar a alguien que se acuerda de esos tiempos. Anda dame todos los datos, la dirección, el nombre de la gerente; así cuantos más detalles me des me será más fácil ubicar la casa.

-Mijita eso era antes de la guerra civil, ha pasado demasiado tiempo… ya estarán muertos. 

-Tú estás en vida papi quizás haya alguien que recuerde esa época; me dijiste que tenían un hijo y una hija aproximadamente de tu edad. Voy a traer el bolso con las fotos tuyas de estudiante y escoger algunas para llevármelas.

-¡Ay reina! cuando tienes algo en la cabeza no lo sueltas, pero me gusta mucho tu idea. Y sabes pensándolo bien le voy a preguntar a Mair Matitia y a Abraham Benkesus que estábamos juntos en esa pensión, quién sabe recordarán otros detalles. A Abraham le daba por hacer fotos de todo lo que veía.

Raquel trae ansí (así) me quedes tu la bolsa de las fotos, escogeremos algunas.

Rut sacó una foto y me dijo enseguida papá: ¡mira esta foto de mamá! ¡qué guapa era!

¡Quéé ! y por qué crees que me enamoré de ella, aquí tenía quince años y yo veinticinco.

Sabes, tu abuela Ester -en buen olam (mundo) esté- no quería que viniera a enamorarla, decía que era muy joven todavía pero yo era muy terco. Todos los días por la tarde venía y me quedaba recostado en la puerta de entraba hasta que tu abuela me decía entra Samuel no te quedes ansí parado; ven tomate un vaso de té unas tortitas cayentes (calientes).

¡Qué manos tenia tu abuela para la pastelería!, era una maestra así como tu madre.

-Bueno papá tengo que irme al trabajo. Ten todo listo para mi ya sabes que viajo dentro de una semana.

Llegó el momento de viajar volando, Rut tenia todo listo y una carpeta llena de fotos antiguas. Mis primos la esperaban en el aeropuerto de Barajas y la llevaron a su casa.

Al día siguiente Rut empezó con sus investigaciones; al principio  parecía que no iba encontrar nada, durante varios días estuvo recorriendo el barrio de la casa de huéspedes, buscando la dirección que le había dado. ¡Pobrecita como tendría los pies! Ella me decía que era como si la tierra hubiera tragado la casa. Claro que después de tantos años habrán construido otra cosa, pisos o algún tipo de negocios. Por fin encontró a un señor mayor que se acordaba pero no era exactamente la dirección, sino que dicha dirección estaba calle trasera. ¡Uf, que despistado era! -dijo-

Año 1934 – de pie a la derecha Edery, mi papá, enfrente sentado Moselito Altit, sentado con el gorro y la taza en frente creo que es Isaac Amselem, los otros no recuerdo – foto tomada en Peñalber Nº 7 – almuerzo moruno

Aquí está tal como me lo contó mi hija Rut. Me quedé largos momentos mirando la fachada de la casa; era casi como me la habías descrito, no parecía que la habían encalado desde tus tiempos.  Tomé varias fotos. Me emocioné mucho y casi no iba a entrar pero en ese momento salió un muchacho y le pregunté; me dijo que su abuelo es el que sabría y me hizo entrar. El señor Fernando tendría unos noventa años estaba sentado en la mecedora con una manta alrededor de su cuerpo enjuto. Me presenté y le expliqué lo que buscaba. El pobre se emocionó tanto que le saltaron las lágrimas, me cogió la mano y la apretó contra su pecho.

¡Claro que se acordaba! Cómo no se iba acordar de Samuel que los hacia reír tanto y que llenaba a su vieja de besitos; decía que le recordaba a su madre. Me dijo que parecía mucho a mi padre. Se acordó de cada uno de los estudiantes de la pandilla de papá y de todos larachenses, me contó varias anécdotas algunas muy traviesas. Pero era muy estudioso y fue una pena que no llegó a terminar su carrera; los tiempos eran duros y sobre todo si uno tenía simpatías por la República. Enseguida me mostró algunas fotos que no conocía y le pedí permiso de copiarlas. Su nieto nos hizo una foto. Pasamos unas horas memorables; él recordando y yo bebiendo cada una de sus palabras.

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ERNEST BORGNINE, un actor

    Acaba de morir el actor Ernest Borgnine. Para la mayoría de la gente de aquí, este nombre no le dirá nada, pero para los amantes del séptimo arte representa la pérdida de un cierto cine que nos hizo soñar. Digamos que en cierta forma crecí viendo envejecer a Ernest Borgnine.

    Es quizá uno de los actores de reparto más impresionantes, tanto por su atípico físico como por la fuerza de la que dotaba a sus personajes. Era grande, robusto, de rostro amenazador cuando hacía de pistolero, matón o bandido, y este rol lo bordó en muchas ocasiones. Pero también podía interpretar a un hombre bonachón, asustadizo, cercano, humano. Imborrable esa pequeña separaración entre las paletas centrales de sus dientes cuando sonreía…

    Al ver la noticia por televisión, me vino enseguida la imagen violenta y pendenciera de su personaje Bart en <Johnny Guitar>, en concreto la escena en la que trata de provocar a Johnny llenándole una y otra vez su vaso de whisky hasta que terminan en una antológica pelea marrullera y sucia. Como “malo” de las películas del Oeste era fantástico.

Ernest Borgnine en Johnny Guitar -primero a la izquierda-

    Y, por supuesto, los mejores realizadores de la época supieron explotar su físico y su buen hacer interpretativo, así que repasando por encima algunos de los títulos en los que actuó uno se da cuenta que posee una de las filmografías más impresionantes de la historia del cine: Sigue leyendo

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