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LA CONVIVENCIA EN LARACHE un artículo de JOSE GARCIA GALVEZ

Ya que estamos en pleno mes de Ramadán, creo interesante incluir este artículo de nuestro paisano José García Gálvea, que ha tenido la deferencia de enviarme, y en el que expone de una manera concisa y clara algo que nos ha marcado a varias generaciones de larachenses, el profundo respeto a las otras creencias, y que es una de nuestras señas de identidad. Por eso, en este sagrado mes para los musulmanes, está bien que lo recordemos y que, al echar una mirada atrás, lo valoremos como algo excepcional que tuvimos el privilegio de coprotagonizar.  Sergio Barce, julio 2012

Año 1955 en Larache: Nochebuena. De pie izquierda, Julio Cuesta Mula, X, X, Antonio Cabrera. Agachados Diego Ramos Guegue y Pepe García Gálvez

El apacible y alegre día a día que vivíamos en Larache entre musulmanes, judíos y cristianos, nos demuestran que el pacifismo, el respeto, la amistad y la comprensión entre culturas y religiones, no es ninguna utopía, si no mas bien una convivencia interreligiosa, que hace feliz al pueblo que la practica.

Hoy que, a través de los medios de comunicación, oigo hablar de conflictos interminables entre musulmanes e israelíes, o que se nos intenta vender que se ha inventado una “alianza de civilizaciones”, pienso que para los que no lo han conocido y mucho menos vivido, les resultaría difícil creer que existía un lugar como Larache, y no sé si este fenómeno ocurría o ocurre en algún otro sitio. Solo sé que Larache era así.

Era maravilloso oír las canciones hebreas en su Pascua, los villancicos de los cristianos en Navidad, o los característicos “Yuyus” femeninos en las fiestas musulmanas, que incluso se entremezclaban en numerosas ocasiones.

A nadie se le reprochaban sus símbolos, y nos merecían todo el respeto la Mano de Fátima, el Crucifijo, o La Estrella de David. Sinagogas, Mezquitas e Iglesias siempre fueron respetadas por los larachenses, miembros de las tres religiones, que convivíamos en las mismas calles, o compartíamos a menudo las mismas aulas en los colegios, manteniendo en multitud de ocasiones estrechos lazos de amistad, no siendo nunca las diferentes religiones motivos de disputas, porque por encima de todo unos y otros solo nos considerábamos larachenses. Así de sencillo.

Compartí mis juegos infantiles y mis inquietudes de adolescente, lo mismo con gente de mi religión, que con  judíos y musulmanes, y hoy después de tantos años sigo conservando la amistad con muchos de ellos.

Cuantas veces he tenido que discutir con personas que han hecho comentarios gratuitos, desafortunados e indocumentados sobre el tema que nos ocupa, para hacerles ver la realidad, ya que la mayoría de ellas estoy seguro que nunca han tratado ni a un hebreo, ni a un musulmán. Y es que cuando se generaliza de algo sin tener los suficientes conocimientos, se incurre en unos errores que inducen a la estupidez.

En una ocasión leí a un rabino que escribía “La religión que nos diferencia, debe ser un gran lazo que nos una”, mientras que el Corán señala “Que todo musulmán debe defender su religión ante los demás, pero respetando a los que tienen otras creencias”, y por nuestra parte el cristianismo nos dice “Amaos los unos a los otros”. Pero lo más importante es que todas las religiones nos dicen que “todos somos hijos de Dios”.

Por todo ello quiero traer al recuerdo aquel maravilloso ejemplo de tolerancia que se vivió en Larache, en aquellos años donde todo fue tan bonito, debido a nuestras incomparables relaciones sinceras y sanas entre las tres culturas.

                                                  José García Gálvez (PepeMaño)

LARACHE

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LARACHE – Así fue el Curso de Microempresas, por ANGELES RAMÍREZ

CARLOS AMSELEM interviniendo junto a angeles ramírez y ABDERRAHMAN LANJERI

Ángeles Ramírez, que preside la Asociación Cultural XENIA, nos envía este pequeño artículo lleno de pasión sobre los resultados del Curso de Microempresas que se ha celebrado en Larache los pasados días 16, 17 y 18 de este mes de Julio, organizado por la mencionada Asociación XENIA y LARACHE EN EL MUNDO.

El día amaneció con un calor sofocante en Larache y temíamos que todos aquellos que se habían apuntado no vinieran porque, realmente, era insoportable el calor y más a las seis de la tarde. Pero no fue así, nos encontramos con una sala repleta de jóvenes que venían ansiosos por saber que era esto de la creación de microempresas…

Nuestro formador Carlos Amselem con su francés perfecto fue desgranando una a una todas las líneas y los objetivos del curso, él con esa tranquilidad que da el dominar el tema nos llevó a donde nos habíamos propuesto, es decir a saborear lo que es la “idea de negocio de cualquier tipo de negocio” y como llevarlo a cabo y ponerlo en marcha… esto se fue reflejando en las caras de todos cuando vimos que sus aspectos se fueron suavizando y relajando y a través de la traducción simultánea del árabe por nuestro querido Mounir Kasmi, encontraron que la cosa no era tan rara ni tan complicada como en principio parecía…

MOUNIR KASMI y CARLOS AMSELEM

El primer día nos fuimos encontrando en el local que nos cedieron desde la Baladiya para tal ocasión “El Aula de Ciudadanía” y que con tanta profesionalidad lleva su gestión Abdeslam Serroukh y tras la bienvenida, a todos los asistentes, del Delegado de Juventud y Deporte Dn. Ahmed Chbaken, que tuvo la amabilidad de estar presente en la apertura del curso, iniciamos nuestro andar en el campo de la microempresa y su emprendimiento.

Cuando el segundo día vimos con gran satisfacción que los asistentes eran los mismos, incluso algunos más, sentimos que había merecido la pena, todos los calores del mundo y el recibimiento del sol que jamás lo habíamos visto con tanta fuerza y tan grande (como veis en la foto).
En esta sesión se fueron desgranando poco a poco las ideas de negocio que cada uno tenía y resultó alentador como, para cualquier formador, observar que nunca es poco todo lo que se pueda dar y hacer por la juventud.

ABDERRAHMAN LANJERI y CARLOS AMSELEM

Como creemos que lo más importante es el seguimiento y acompañamiento de todas las ideas y proyectos que se puedan dar en cualquier formación de este tipo de emprendimiento, hemos organizado para dentro de unos días el inicio de estos seguimientos, no dudando en absoluto que nos vamos a encontrar con unos muy buenos proyectos, ya que entre los asistentes, habían muy buenos y creativos proyectos.

El tercer día fue eminentemente práctico, ya que lo dedicamos a explicar de forma práctica y sencilla lo que es el power point y como hacer una presentación de nuestro negocio o empresa. Y esto lo llevó a cabo nuestro amigo Akram Boushina que con sus explicaciones delante de la pantalla y de forma paciente e incansable fue dando detalles de como realizar cualquier tarea en el programa que nos interesaba…De tal manera que las tres horas pasaron sin apenas darnos cuenta y con mucha interrelación entre todos y el propio Akram. Fántástico, por lo sencillo y por lo ameno. Gracias, Akram.

ANGELES RAMÍREZ

Tenemos que dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que este tipo de actividad se lleve a cabo en Larache. En primer lugar a la Baladiya, después a Abselam Serroukh por toda la gestión de la sala y las facilidades que nos ha dado para ello, por supuesto a nuestro socio local Larache en el Mundo con su presidente Abderrahman El Anjiri, a Maria Sibari por la profesionalidad en la traducción efectuada a las guías que hemos dado al final del curso a cada persona…tanto en árabe como en francés y a nuestro incondicional Mounir Kasmi por su incansable traducción de cuanto hablábamos en español… sin ellos no hubiera sido posible realizar los cursos, a Akram Boushina por el trabajo realizado informático de una gran calidad.

A las mujeres de la asociación Madrassatouna que con su entusiasmo nos contagió al resto para seguir en esta labor tan extraordinaria de lo que es la formación.
Y siempre, siempre, dar nuestra gratitud y cariño a Carlos Amselem por su dedicación en todo cuanto ha supuesto el curso.

¡¡¡Gracias a todos y seguimos en Larache¡¡¡¡

 

La imagen demuestra el éxito de asistencia al Curso

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LARACHE vista por… DRISS SAHRAOUI – Nostalgias I – El Zoco Chico y el Barrio de la Alcazaba

Si sus anteriores escritos nos hicieron viajar al Larache de su infancia y juventud, en concreto a la Plaza de España, ahora Driss Sahraoui nos deleita, incluso más, con este nuevo regreso al Zoco Chico de esos años. La verdad es que sus Nostalgias, como Driss las titula, van subiendo de quilates, la narración se hace más fluida, y sus descripciones, el detallado mosaico que reconstruye con imágenes, calles, plazas, en este caso, con el Zoco Chico y sus calles adyacentes, junto al paisaje humano, fundamental para dotar de vida a sus relatos y remembranzas, hace que nos encontremos ante un regalo impagable. Leerlo es disfrutarlo.

Sergio Barce, julio 2012

NOSTALGIAS

Primera parte

 EL ZOCO CHICO Y EL BARRIO DE LA ALCAZABA DE  LARACHE

   Por Driss Sahraoui

Al atravesar la puerta de la Medina nos encontramos en el umbral del Zoco Chico  y tenemos dos calles una a la derecha y otra a la izquierda. La primera es una calle estrecha que a partir del atardecer se convertía  en pescadería. Todos los pescadores de caña exponían  sus productos a la venta y a decir verdad eran muchos, ya que el mar y las rocas estaban a dos pasos, pero también la riqueza del mar era muy  abundante  en esos tiempos, este lugar estaba muy animado entre el atardecer y el último rezo del día Al ichaa. Subiendo encontramos una serie de talleres tradicionales de herrería para  fabricación de puertas, ventanas, y otros objetos de hierro. Se encontraba igualmente unos puestos de ventas de material  usado, más bien chatarra. Había también algunas viviendas, entre ellas la de un comerciante adinerado, su padre era de origen tunecino y poseía la nacionalidad italiana, se llamaba TRABELSI y del cual hablaremos más adelante. Esta calle, estrecha, se encontraba en la parte trasera de las arquerías de la Plaza de España: la Junta Municipal, la Valenciana, los Almacenes Pulido y otros. La calle de la izquierda era similar a la anterior, aquí se encontraban dos restaurantes y un café ordinarios, pero siempre concurridos, se vendía aquí igualmente muebles viejos o de ocasión y hasta chatarra. Esta calle  es más larga que la anterior y desembocaba en  la Larrucea. Ambas calles se llamaban Eskala.

Dejamos esta última calle y, a nuestra izquierda, ya en el Zoco Chico, se hallaba un Instituto interno de estudios islámicos, por el que han pasado mucha gente de las Letras, como Abdelmalek Ben Lefkeh, Emfedal Imlahi, los hermanos Chentuf y otros. Era amplísimo y contaba con un gran patio. A la derecha e izquierda de la puerta de entrada del mismo se encontraban dos tiendas de comestibles y dos peluquerías, una de HACH GIBER y la otra de EL MEZURI.

 En la misma esquina de este instituto se encontraba la puerta de la calle Elguebibat que nosotros llamábamos también calle del Hospital, por la sencilla razón de que éste se encontraba al final de la misma, por la otra parte de esta entrada existían dos comercios de comestibles y la  PUERTA DEL MAR  (Bab El Bhar) llamada así porque conducía directamente a la playa y al mar.; con unas  largas y anchas escaleras adoquinadas, encontrándose a su izquierda la casa de BEN THAMI, un notable de la ciudad y cuyo pasaje llevaba su nombre; seguía otra casa del también notable Hach BENMUSA, de situación acomodada, y que se quedó ciego a causa de una pandemia de viruela que invadió  la región de Larache en algún tiempo y donde la Sanidad era bajo mínimos. Pero esto no le impedía salir a la calle, para hacer  sus negocios, también le gustaban los pleitos, que en paz descanse. En su casa se han hospedado  grandes figuras de la política que se habían refugiado en Larache antes de la independencia huyendo de la zona francesa, como Abdelhadi Butaleb, Ahmed Bensuda y otros. Al lado se hallaba un antiguo hotel y la entrada de una calle  oscura,  ya que incluso el techo estaba cerrado no recibiendo luz por ninguna parte salvo la entrada y salida, se llamaba EDI-UAN y desembocaba cerca de la Mezquita Mayor.         

El Zoco Chico consistía en una explanada muy ancha y relativamente larga, teniendo en su mitad primera a la derecha e izquierda unas arquerías con tiendas adosadas. En la parte derecha había joyerías y tiendas de tejidos, estas ultimas eran propiedad de musulmanes y hebreos, casi al cincuenta por ciento; entre los musulmanes destacaban Si Ludiye y Si Hassan Yebari, cuyo hijo fue empleado de Banca y fue el que abrió el primer Bazar, primero en el local de la antigua Ferretería Córdoba, frente al Yunque, y después en lo que era la Bandera Española, este último sigue funcionando actualmente en manos de su hijo El Hachmi, y otros. Entre los comerciantes hebreos destacaba uno muy conocido y apreciado que contaba con mucha clientela y se llamaba EL YAHU. Un tal Benhayun rompió con esta armonía de tiendas de tejidos y oro,  abriendo una de comestibles, la tienda era el doble, en espacio, que las demás y estaba fuertemente surtida en comestibles y cosas variadas, incluyendo ferretería.

Terminadas estas arquerías había  una hilera de tiendas, la mayoría de comestibles, y un Café, el único que existía en todo el Zoco Chico, terminando con una tienda de quincalla y mercería, propiedad de un hebreo de nombre JOSE HAZAN, que tenía dos hijos, el mayor era Carabinero en esos tiempos; este local hacía esquina con la calle Italia que conducía a Torres Quevedo y la Avenida de España, hoy Avenida Mohamed V. En el principio de las arquerías de la izquierda había un importante almacén de comestibles, algunas tiendas de género variado y un almacén de aceite de oliva para venta al por mayor del ya citado TRABELSI, cuyo hijo era compañero mío en el Banco de Marruecos. Seguido había unas tiendas no de mucha importancia. Aquí terminan las arquerías de las dos partes, derecha e izquierda, pero el Zoco Chico sigue.

Por la izquierda, la MEZQUITA MAYOR (Yamaa el Kebir) la más antigua y la más importante en aquellos tiempos, es amplísima, tiene otra puerta por la parte trasera, más grande y más vistosa que la del Zoco Chico. En un tiempo esta mezquita contaba con agua caliente permanentemente para facilitar la ablución en tiempos de frío a los fieles, ya que es condición indispensable antes de emprender el rezo. Seguimos y hallamos tres tiendas de género distinto, y la famosa escuela AL MADRASSA AL AHLYA, era primaria pero con unos programas muy sólidos, por aquí han pasado la mayoría de los jóvenes de la ciudad. Tenía como director a un tal MECHBAL y varios profesores, entre ellos Si Ahmed TADLAUI, que era  muy aficionado al teatro, y de hecho escribía y dirigía muchas piezas teatrales, interpretadas también por algunos de sus alumnos a los que  había inculcado este arte. Siguen unas cuatro tiendas; todas de comestible, y terminaba donde empieza la Calle Real.

Hemos visto todo lo que es el Zoco Chico en lo que respecta a sus laterales, derecha e izquierda, la parte trasera de la misma, que da a la  calle Guebibat o calle del Hospital, pero nos queda por ver el centro del mismo  y la parte delantera que es el final y donde se encuentra la puerta de LA ALCAZABA.

El centro del Zoco Chico, en sus laterales derecha e izquierda, y al borde de la acera, se ponían  gente que vendían  hierbabuena, perejil, flores de azahar para el té, una hilera de mujeres vendían pan de toda clase; un tal AMMI RAHAL vendía carne cocida al vapor, era muy simpático con su gran barba que le cubría todo el pecho, también vendía a granel pedacitos de esta carne a la que añadía una mezcla de especias, pimentón, comino y otros ingredientes que la hacia más sabrosa. No faltaban los que vendían dulces y golosinas para los niños, como Yaban Culuban y otras chucherías, y en la Eskala la gente comprando pescado a escoger  Al atardecer se celebraba la delala, o venta a la subasta, de esta forma se vendía de todo, desde una alfombra a una chilaba o babucha hasta un pequeño borrico, era un verdadero espectáculo en su hora punta, esto había que verlo; y duraba poco más de dos   horas. A los que  se dedicaban a esta forma de venta le llamaban DELLAL o  pregoneros, que son los que anunciaban a alta voz las licitaciones, y demostraban sus artículos objeto de la subasta, moviéndose de un lado a otro para animar la puja,  en un cuadrilátero de unos diez metros; los más conocidos eran un tal AMMI BARCA, cuyo hijo tocaba el acordeón en la Orquesta Nacional de Rabat, y fue alumno del famoso y querido profesor de música Don AURELIO, el otro era un tal BEN ACHIR cuyo hijo fue empleado en Obras Públicas. En una parte donde empezaban las arquerías de la izquierda se ponía un Faquir al que irónicamente llamaban EL FEKIH EL HARTAZ, para leer cuentos y fábulas a una muchedumbre adicta a este espectáculo, generalmente gente adulta que venía de todas partes, mediante la donación, a última hora de una perra chica o gorda de entonces <fracción de la Peseta>, siendo ésta voluntaria. Este hombre tenía una voz y una garganta propicias para la exclamación de estas fábulas, además de la interpretación tanto mímica, corporal como teatral, con lo que hacía incendiar a sus oyentes. La voz que tenía le ayudaba mucho. De vez en cuando les servía a sus oyentes platos fuertes de estas fábulas, como cuando dice: <Llegó el héroe, sacó su largo sable y le cortó la cabeza a su enemigo  dejando la sangre correr por el suelo…>. Esto duraba hasta el último rezo, Al Ichaa. La máxima audiencia se registraba entre el Magreb y el Ichaa. 

El ambiente del Zoco Chico era especial, en la hora punta esto era un hormiguero de gente de toda clase, cada uno a lo suyo. A juzgar por la  prisa para encontrar lo que hay que comprar, parecía que no existía el mañana y que  todo hay que hacerlo  hoy.

En la víspera de la fiesta de AACHURA que tiene algo que ver con la fiesta de los Reyes Magos  el Zoco Chico se convertía en un gran mercado lleno de tiendas y mesas en las que se vendían panderetas, flautas, pitos, petardos,  dulces tradicionales, frutos secos, y  garbanzos, cacahuetes y almendras tostadas e infinidad de cosas propias de esta fiesta. De entre estas tiendas destacaba un especialista en la venta de perfumes orientales, se llamaba HASSAN EMRANI, era muy conocido y apreciado en la ciudad. Por su forma de hablar, sus chistes y modo de bromear, porque era muy bromista, le pusieron el nombre de Hassan CHATO, aunque el hombre de chato no tenía nada, tenía una nariz la mar de normal. Este se especializó en la perfumería oriental de joven. Por los años cuarenta ya estaba instalado en España, concretamente en Madrid, vendiendo sus productos de Perfumes Orientales y se ganó la confianza de sus clientes hasta hacerse  popular y conocido por todo el mundo. Su  popularidad fue tal que los servicios de la Radio Nacional de España se han interesado para hacerle  una entrevista en la que contestaba en un buen español, de esta entrevista se había hecho un programa especial dedicado  al mismo. Volvió a Larache por imperativos familiares, donde siguió siendo un larachense ejemplar, colaborando en algunas cosas, sobre todo en el teatro del que fue gran aficionado y actor. Descanse en paz Si Hassan.

La celebración de esta fiesta de Achura, con el Zoco Chico completo de tiendas, carros y mesas,  llenas de mercancía de la cual ya he dado detalles, me recuerda algo parecido que he visto en algunos pueblos de España, sobre todo en Algeciras, con un mercadillo improvisado, donde se vendía casi lo mismo que lo del Zoco Chico y con un panorama y ambiente idéntico. Esto ocurría en la celebración del día de Todos los Santos. Este recorrido por el Zoco Chico nos ha llevado hasta la misma puerta de la Alcazaba, pero antes de atravesarla me he fijado en una fuente que está a su izquierda y que forma parte del mismo Zoco Chico, situada en la esquina que lleva a la calle Real. Se trata de una fuente, que en un principio era una gran roca despidiendo agua sin cesar; entonces se construyó en forma de un local, teniendo toda su fachada como puerta. Esta fuente estaba lujosamente alicatada con lozas  y con tres grandes grifos despidiendo agua a todas horas y a placer, el agua era fresquita y la gente venía a beber y refrescarse,  yo creo que nadie conocía la procedencia de esta agua y no sé si todavía sigue o ha corrido la suerte de tantos y tantos lugares históricos desaparecidos. Ahora sí, vamos a entrar en el barrio de la Alcazaba…

                                                                                                  Continuará…

DRISS SAHRAOUI

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RAMADAN MUBARAK!!

A todos mis paisanos y amigos musulmanes, como cada año, os deseo un feliz mes de Ramadán.

RAMADAN MUBARAK!

(…) <El ayuno durante el mes de Ramadán. El musulmán debe abstenerse de comer y beber desde el amanecer hasta que se pone el sol, durante un mes. Así aprende lo que es el hambre y la sed, y pone a prueba su voluntad de resistir a las tentaciones, y su capacidad de meditar sobre la vida y el más allá. Es un mes en el que el creyente se dedica a rezar con recogimiento y a examinar su conducta en la vida. El final del ramadán se celebra con la Pascua llamada Aid Seguir.

-¿Todo el mundo debe dejar de comer y beber?

No, los niños que no han llegado a la pubertad y las personas enfermas no deben ayunar. Las mujeres, cuando tienen la regla, tampoco.>

Fragmento de <El Islam explicado a nuestros hijos> de Tahar Ben Jelloun

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LARACHE vista por… SARA FERERES – Semblanza de Larache V – VI y VII

De nuevo traigo las Semblanzas de Sara Fereres de Moryoussef, las últimas, que son tan deliciosas o más que las anteriores. Estas me parecen originales  porque me hablan de una época lejana que no conocí y me descubre historias, personajes y anécdotas que sólo conocíamos de oídas. Es, pues, un pequeño delicatessen más con el que nos lleva de regresao a un Larache tan lejano como cercano.

Sergio Barce, julio 2012

calle Mulay Ismail – foto de Javi Lobo

Semblanza de Larache V

Estoy segura de que muchos de vosotros aún recordareis el Teatro España, ese amplio local “decorado” con hileras de butacas de madera, del tiempo de “Mari Castaña”. Eran tan duras como una piedra aunque suficientemente amplias como para poder acomodar a las personas obesas. El precio de las entradas era asequible para las personas de clase media, pero los muchachos de pocos recursos, los moritos y los soldados rasos preferían ver la película desde “general”, más barato. Aquel espacio se encontraba cerca del techo,  rodeado de los asientos de “platea” situados  a ambos lados de “general”. Por el hecho de ser un teatro, la parte alta dominaba mucho mejor el escenario. Debajo de “platea” se encontraba otra hilera de espacios separados entre sí, con excelentes asientos para los ocupantes. Esta área, tenía un costo ligeramente superior al de las butacas. Cuando se apagaban las luces y comenzaba la proyección de la película de inmediato, desde “general”, llovían toda suerte de cáscaras de pipas, conchas de cacahuete y… peor aún, sendos escupitajos lanzados acertadamente por algunos tipos malintencionados. Las películas que nos ponían a las 11 de la mañana, en Domingo, eran de vaqueros, la mayoría de ellas eran cintas de los años veintitantos. Estaban terriblemente desgastadas, por lo cual se cortaban a cada rato. Tan pronto ocurría esto, el público de “general” demostraba su disgusto atronando la sala con sus ensordecedores pitidos. Batían los bancos de madera, pateaban el suelo e insultaban a los operarios, adjudicándoles la culpa. ¡Pobres! No la tenían.

Para las personas mayores se pasaban  películas apropiadas. Todas eran españolas, argentinas y mejicanas. De flamenco, cómicas, “ché”, “manitos”, etc… Como es natural eran habladas en español. Las pasaban en dos sesiones, la una a las 7 y la otra a las 9 de la noche. Para mí, una cría con apenas 8, 9 y l0 años, durante la Guerra Civil tan solo las vaqueras fueron mis preferidas. Me fascinaban Tom Mix, Ken Maynard y “el chato bandido”. Si las pasaban diez veces, pues otras diez veces las veía.

Me encantaba escuchar a Ken Maynard decir “waryuwan” (what do you want) y “hansup” (hands up). Parece  mentira, pero sigo recordándolo como si fuera hoy. Durante la época invernal, un personaje popular, Totó, era comerciante ambulante. Se acomodaba frente al Teatro y en un fogón inventado por él se dedicaba a asar castañas. ¡Qué delicia! Comprábamos uno o dos cartuchos de papel llenos de tal ricura. Así, bien calientitos, nos los metíamos en los bolsillos. Así era como nos calentábamos  durante la sesión. Por entonces no conocíamos la calefacción central, ni el aire acondicionado. Aún vivíamos en tiempos “de zemán”. Durante la “República” los habitantes de Larache disfrutaban asistiendo a obras de teatro, zarzuelas, operetas y numerosos espectáculos en vivo. Todo esto se presentaba en el Teatro España, antes de que lo convirtieran en Cine. Al comienzo de la Guerra Civil Española ya no fue posible seguir así. Solamente a partir de 1942 ó 1943 Larache comenzó a disfrutar de espectáculos “en vivo”. Para aquella fecha ya se había creado “Los amigos de la música”. Si mal no recuerdo, este salón se encontraba en el colegio “Grupo España”. Ahí nos deleitábamos escuchando a cantantes famosos, hombres y mujeres. Invitaban también a toda suerte de coros y ejecutantes de instrumentos musicales, así como a célebres declamadores. Esto fue para nosotros, los jóvenes, una tabla de salvación. Disfrutamos viendo y escuchando numerosos actos culturales que, hasta entonces, no habíamos conocido. ¡Mi Larache querida de aquellos años inolvidables…!

Caracas 21 Diciembre 2007

 

Sara Fereres con su nieta Sara. hija de Raquel

Semblanza de Larache VI

Es asombroso comprobar que, a pesar del tiempo transcurrido, los recuerdos de una época feliz no han perdido su encanto. Como destellos deslumbrantes regresan, una y otra vez, para transportarnos a ese pasado inolvidable. ¿Qué larachense olvidó la época veraniega? Creo que ninguno porque “nuestra playa”, la  de la otra banda, era única. Las vacaciones estivales siempre fueron fabulosas. Todos los días los pasábamos en la playa menos el Sábado porque, como judíos, los respetábamos. Bien temprano cargábamos los aperos playeros y nos dirigíamos al embarcadero. Tan pronto llegar, el Chato (“nuestro botero”), estaba listo para recibirnos. Al llegar al embarcadero nos poníamos a brincar a lo loco para entrar al bote, el cual, dando bandazos de un lado a otro, nos ponía a pique de caer al mar. Afortunadamente eso nunca pasó. Me gustaba remar y a pesar de que cuando comencé, andaría por los 10 ó 12 años,  el botero me cedía un remo y él con el otro tratábamos de adelantarnos a los otros botes. La competencia era dura pero yo… jamás me arredré, puesto que hasta el día hoy sigo siendo tan terca como una mula. No puedo negar que llegaba a la otra banda, reventada por el cansancio. A pesar de todo era sabroso zambullirte en las “escalerillas” o en los “bloques” del espigón y, así, todo el cuerpo recobraba su vigor. Generalmente toda la familia pasaba casi todo el verano en la playa. Cuando éramos unos críos mis padres nos acompañaban, pero a medida que fuimos creciendo lo hacíamos solos. Mis hermanos Elisa y Memel (Samuel) adoraban la playa, igual que yo.

cogiendo la barca – foto de Itziar Gorostiaga

Las playas venezolanas son de ensueño: las palmeras de diferentes especies crecen por doquier. Ofrecen una sombra muy agradable la cual nos protege de un abrasador sol tropical. Las  arenas son extensas y en algunos lugares recuerdan las de mi pueblo marroquí. El mar en calma es de color indefinido muchas veces. Hay días que aparece azul, otros, verdoso. Ya se imaginan, playas tropicales durante los 365 días del año. ¡Mas nunca son como “la otra banda” de mi infancia y juventud.

la otra banda – foto de Javi Lobo

¿Recuerdan las rocas? Ese lugar tan apreciado por los nadadores. No teníamos trampolines, pero no hacían falta. Una buena zambullida desde el roquedal me satisfacía más que cualquier  plancha. Cangrejos paseándose  entre los adheridos moluscos y enormes rocas decoradas de verde musgo largo, tan suave al tacto como la cabellera de míticas sirenas. Nadar, juguetear en el agua y, a la salida, lanzarte sobre esa arena blanca y esponjosa de la playa de las olas, es hasta hoy un recuerdo imborrable.

El promontorio de Punta Negra era muy agreste. Cerca de él se habían formado unas dunas donde crecían unos cuantos arbustos espinosos, bastante desagradables. Decían que por allá había culebras y otras alimañas. Nunca creí en ese cuento, según parece lo decían para evitar que nos alejásemos demasiado de la playa.

Aún veo la elevada proa del “Pax”, ese barco mercante que encalló a finales del S. XIX (o principios del XX), cerca de la playa de las escalerillas. Cuando la marea bajaba, se formaba una especie de laguna alrededor de sus restos. Fue ahí mismo donde aprendí a nadar. Afortunadamente el recuerdo, no desaparecerá, porque las fotos que conservo seguirán siendo testimonio de aquella era inolvidable.

Caracas 3 Enero 2008

SARA FERERES CON ALGUNOS DE SUS NIETOS

 Semblanza de Larache VII

 Vamos a complacer a los amantes de mi inolvidable terruño narrando otra semblanza. Se hace más difícil a medida que pasa el tiempo, porque creo haber escrito casi todo lo que recuerdo. Creo que no habrán olvidado que, en nuestra ciudad, habitaron hasta su deceso muchos miembros de la familia De Guisa: Mr. le  Duc  François y su consorte Mme. la Duchesse  Isabelle. Supongo que la mayoría de vosotros  saben que esa pareja fue pretendiente al trono de Francia. Como en su país de origen el gobierno era de ideología republicana, solicitaron al rey de España Don Alfonso XIII que les permitieran instalarse en cualquier territorio sujeto a dominio español. Es probable que se instalaran en Larache debido a que dicha ciudad estaba situada en Marruecos.

Isabel de Orleáns

Así fue que se radicaron en ella cuando construyeron el Palacio Ducal que existe hasta el día de hoy, el cual, con el paso del tiempo, fue convertido en Hotel. Precisamente ahí fue donde nos alojamos mi esposo Saadiá (Z´L.), mi hijo Alberto y vuestra servidora, cuando en l985 visitamos Larache por última vez. Ya no queda ningún familiar nuestro porque todos ellos emigraron hacia otras tierras. Los descendientes de los Duques habitaban en Rabat, aunque siempre regresaban a nuestra ciudad para pasar la temporada veraniega con sus padres y abuelos. El Conde de París su hijo no los visitaba con tanta frecuencia, pero las princesas y un hermoso nietito, nacido después del fallecimiento del Duque, nunca dejaron de visitar a la Duquesa. Un recuerdo que no he podido olvidar se relaciona con aquel lindo bebé. Durante el verano, cuando salía de casa para ir de paseo, o algunas veces de compras, por el camino me encontraba con una niñera que conducía el cochecito del nene. La criatura era un encanto: gordita y de cabello rubio como un sol rutilante. Le recuerdo como un bebé gracioso de iluminada sonrisa en su arrebolada carita. Algunas veces se encontraba dormido. ¡Se veía tan dulce! Parecía un angelito.

Duques de Guisa

No deseo cansarles con el “cuento” de la familia ducal porque supongo que no es importante para todos. No quiero omitir algo muy pueril pero que  me llamaba la atención. Todos los Domingos, “nuestra” Duquesa llegaba a la Iglesia para asistir a misa. Aparecía sentada en el “Simca”, un diminuto coche (creo que era de color verde) conducido por su chofer, el mismo señor que, a caballo,  acompañaba a las nietas cuando éstas  se dirigían a la Hípica para practicar la equitación. Tal día, cuando salía de casa,  me detenía cerca de donde estaba la Iglesia para ver como la Duquesa trataba de salir del vehículo sin doblarse en cuatro porque su estatura era muy elevada aunque su contextura enjuta. Me daba la impresión de que  podía quebrarse si no se agachaba suficientemente. Es una tontería, pero el recuerdo no se ha borrado.

El Conde de París y sus hermanas visitaron a su madre viuda muy pocas veces. No obstante conservo una fotografía de cuando mi tío Elías Fereres (Z´L), el Director de la escuela “L´Alliance Israélite Univrerselle” de Larache, fue condecorado con la medalla “Les Palmes Académiques”; no recuerdo por cuantos años ejerció como profesor y más tarde como Director de dicho colegio francés. Fue el mismo Conde la persona que le impuso la condecoración. Eso sería a mediados de los años l960, porque poco después, mi tío y su familia, emigraron a Francia.

No se imaginan cuantos son los recuerdos que aún subsisten, a pesar del transcurso del tiempo. Durante ocho años trabajé en la firma “Solomon S. Fereres”, representante de la Cia. “Saccone & Speed Ltd.”. La oficina se hallaba situada en la “Calle Duquesa de Guisa” enfrente del famoso aserradero de D. Antonio Balaguer. Pegado a nosotros se encontraba el taller de un experto marmolista, cuyo trabajo era tallar lápidas para los difuntos. Muchas veces “me veo” hoy frente a su taller, admirando de cerca su destreza cuando dedicaba su tiempo a labrar con delicadeza el duro mármol. Cerca de aquel taller estaba situada la oficina del Sr. Ferrero, el abogado de la empresa que regentaba mi tío. Encima de estos locales vivía el Sr. Guagnino, Cónsul de Italia en Larache. Más allá  del ala izquierda de nuestra oficina, teníamos un bar (el de Luisa) y un poco más lejos, en la misma acera, el taller de ebanistería del muy apreciado amigo, Don Joaquín De la Vega. Me parece estar reviviendo aquella época… ¡Fue, tan grata…!

Bueno por hoy ¡Sanseacabó! Quizás he repetido algo de lo que ya leísteis antes. Si es así, disculpen por favor, a veces mi dichosa memoria suele enredarse un poco. Por eso muchas veces, olvido lo que ya escribí. No releo las semblanzas previas. Me fastidia hacerlo.

Sara Fereres de Moryoussef. Caracas Enero 2008

Larache – foto de Itziar Gorostiaga

 

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