LA CASA JUVENIL DE MI PADRE, un relato de la escritora larachense MERCEDES DEMBO

Después de regalarnos varios relatos en jaketía, Mercedes Dembo me envía este pequeño pero hermoso y entrañable relato, tan cándido como directo, tan emotivo como elegante. Muchas veces, lo más sencillo resulta casi perfecto. O quizá es que, como me suele decir un amigo, nos hacemos mayores y uno comienza a valorar mucho más cosas como ésta.

Sergio Barce, julio 2012

Mercedes Dembo

LA CASA JUVENIL DE MI PADRE

por Mercedes Dembo

Mi hija Rut me dice: papá voy a hacer un viaje a Madrid con un grupo, les serviré de intérprete.

Sabes papá como me hablaste tanto de la casa de huéspedes donde te alojabas durante tus estudios,

estuve pensado buscarla cuando llegue a Madrid. Trataré de encontrar a alguien que se acuerda de esos tiempos. Anda dame todos los datos, la dirección, el nombre de la gerente; así cuantos más detalles me des me será más fácil ubicar la casa.

-Mijita eso era antes de la guerra civil, ha pasado demasiado tiempo… ya estarán muertos. 

-Tú estás en vida papi quizás haya alguien que recuerde esa época; me dijiste que tenían un hijo y una hija aproximadamente de tu edad. Voy a traer el bolso con las fotos tuyas de estudiante y escoger algunas para llevármelas.

-¡Ay reina! cuando tienes algo en la cabeza no lo sueltas, pero me gusta mucho tu idea. Y sabes pensándolo bien le voy a preguntar a Mair Matitia y a Abraham Benkesus que estábamos juntos en esa pensión, quién sabe recordarán otros detalles. A Abraham le daba por hacer fotos de todo lo que veía.

Raquel trae ansí (así) me quedes tu la bolsa de las fotos, escogeremos algunas.

Rut sacó una foto y me dijo enseguida papá: ¡mira esta foto de mamá! ¡qué guapa era!

¡Quéé ! y por qué crees que me enamoré de ella, aquí tenía quince años y yo veinticinco.

Sabes, tu abuela Ester -en buen olam (mundo) esté- no quería que viniera a enamorarla, decía que era muy joven todavía pero yo era muy terco. Todos los días por la tarde venía y me quedaba recostado en la puerta de entraba hasta que tu abuela me decía entra Samuel no te quedes ansí parado; ven tomate un vaso de té unas tortitas cayentes (calientes).

¡Qué manos tenia tu abuela para la pastelería!, era una maestra así como tu madre.

-Bueno papá tengo que irme al trabajo. Ten todo listo para mi ya sabes que viajo dentro de una semana.

Llegó el momento de viajar volando, Rut tenia todo listo y una carpeta llena de fotos antiguas. Mis primos la esperaban en el aeropuerto de Barajas y la llevaron a su casa.

Al día siguiente Rut empezó con sus investigaciones; al principio  parecía que no iba encontrar nada, durante varios días estuvo recorriendo el barrio de la casa de huéspedes, buscando la dirección que le había dado. ¡Pobrecita como tendría los pies! Ella me decía que era como si la tierra hubiera tragado la casa. Claro que después de tantos años habrán construido otra cosa, pisos o algún tipo de negocios. Por fin encontró a un señor mayor que se acordaba pero no era exactamente la dirección, sino que dicha dirección estaba calle trasera. ¡Uf, que despistado era! -dijo-

Año 1934 – de pie a la derecha Edery, mi papá, enfrente sentado Moselito Altit, sentado con el gorro y la taza en frente creo que es Isaac Amselem, los otros no recuerdo – foto tomada en Peñalber Nº 7 – almuerzo moruno

Aquí está tal como me lo contó mi hija Rut. Me quedé largos momentos mirando la fachada de la casa; era casi como me la habías descrito, no parecía que la habían encalado desde tus tiempos.  Tomé varias fotos. Me emocioné mucho y casi no iba a entrar pero en ese momento salió un muchacho y le pregunté; me dijo que su abuelo es el que sabría y me hizo entrar. El señor Fernando tendría unos noventa años estaba sentado en la mecedora con una manta alrededor de su cuerpo enjuto. Me presenté y le expliqué lo que buscaba. El pobre se emocionó tanto que le saltaron las lágrimas, me cogió la mano y la apretó contra su pecho.

¡Claro que se acordaba! Cómo no se iba acordar de Samuel que los hacia reír tanto y que llenaba a su vieja de besitos; decía que le recordaba a su madre. Me dijo que parecía mucho a mi padre. Se acordó de cada uno de los estudiantes de la pandilla de papá y de todos larachenses, me contó varias anécdotas algunas muy traviesas. Pero era muy estudioso y fue una pena que no llegó a terminar su carrera; los tiempos eran duros y sobre todo si uno tenía simpatías por la República. Enseguida me mostró algunas fotos que no conocía y le pedí permiso de copiarlas. Su nieto nos hizo una foto. Pasamos unas horas memorables; él recordando y yo bebiendo cada una de sus palabras.

Etiquetado , , , , ,

7 pensamientos en “LA CASA JUVENIL DE MI PADRE, un relato de la escritora larachense MERCEDES DEMBO

  1. Raquel dice:

    Hermoso relato Mercedes, como todos tus escritos, mencionas a Mair Matitia, mi madre tiene un primo hermano que se llama Mair Matitia Fereres, debe ser un par de años menor que mama, o sea, por los 80`s…este señor que mencionas seria su abuelo? Mairito es único hijo, y vive en Madrid…

    Saludos

  2. Mercedes Dembo Barcessat dice:

    Gracias Sergio por publicar mi relato con la hermosa intreoduccion.
    abrazos

  3. Mercedes Dembo Barcessat dice:

    Querida Raquel y os nombres que puse me salieron asi, nombres que recuerdo de Larache. Ahora mi abuelo paterno(e.p.d) Abraham Barcesat era de Matitia por su madre.
    Me alegro te gusto a parte los nombres, es un relato real.
    Besitos

  4. León dice:

    De nuevo tu padre, vuelve a visitarme en el recuerdo. Siempre me sorprende cómo se cierran los círculos de la vida y lo que parecía perdido en el pasado vuelve pasados los años, como devolviéndonos la visita que nosotros, en este caso yo, le hice con mi relato. Fue como sabes mi profesor de Español. Con tu relato me has hecho retornar a mis viejos y añorados papeles, y entre ellos he recuperado mi “Carnet de notes” del curso 1958-59 de Sixième Moderne. Por cierto que a pesar de estar en Souk-el Arba, el cuadernaillo era del Lycée Gouraud de Rabat. Y aquel año con Monsieur Barcessat obtuve una nota global de 17 sobre 20 y la primera plaza sobre 25 alumnos. Ahora recuerdo que fui su mejor alumno de lengua española y eso que éramos bastantes los de Larache y las de Alcazar (por cierto todas excelentes alumnas). Gratos recuerdos de un gran profesor y de una excelente persona. Te mando un cariñoso y respetuoso saludo Isaac Barcessat, te halles donde te halles.

  5. Fran Morgar dice:

    Tras la lectura de este entrañable relato, me convenzo aún más de que la memoria es la mejor habitación de la que dispone un ser humano. Una memoria habitada, en orden, bien iluminada, y confortable para la estancia.

    • Mercedes Dembo Barcessat dice:

      Gracias Fran siempre que la memoria perdura nos bañamos en estos maravillosos recuerdos de una epoca.
      besitos

  6. Mercedes Dembo Barcessat dice:

    Gracias mi querido Leon por estas bondadosas palabras me alegran mucho ya que conocistes a papa y su gran humor. Nos quedan los recuerdos de nuestros queridos.
    abrazos

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s