Archivo Anual: 2012

LARACHE – ALBUM DE FOTOS 4

Seguimos con esta recopilación de nuestras imágenes. Nuestro Zoco Chico, otro de los espacios públicos emblemáticos, históricos, monumentales de Larache. Esta vieja estampa, con un artesano trabajando bajos sus soportales, es de una belleza singular. Me escribe mi amigo y paisano Abdeslam Kelai  -su mensaje está abajo entre los comentarios a esta entrada- para aclararme que lo que está haciendo realmente este hombre es cortar kifi. Y fijándome ahora con más atención en la imagen, es así, seguramente para luego usarlas en los sebsis de los cafetines… Eso convierte a esta vieja fotografía en un documento más fascinante aún.

Uno de los comerciantes más entrañables que hoy en día desarrollan su actividad en el Zoco Chico es Abdeslam, un hombre amable, afectuoso y que ha trabajado mucho para que se mantenga la esencia del lugar. Tiene, probablemente, uno de las tiendas de marroquineria más sugerentes del Zoco. Es fácil regatear con él, y me gusta cuando compartimos un té sentados a la puerta de su local, mientras el sol aplasta por la tarde los adoquines de piedra espantando el bullicio. Un tiempo de calma, en el que el reloj se detiene.

Entre ABDESLAM y mi hijo Sergio

Entre las fotografías que guardo, ésta es una de las más hermosas. Me la envió hace tiempo Gabriela Grech. Es la playa peligrosa, y los niños posan con mucha gracia. Está llena de candor, de inocencia, de futuro. Ellos son Mariana Cores, Gabriel Grech, Blanca Gomendio, Pepa Grech, Cayetana Cores, Hélène Gomendio, Antón Córdoba, Iñigo Cores, Isabel Grech e Inés Gomendio.

También ahora los niños son los que encarnan el futuro más prometedor. La Medina de Larache es un hervidero de chiquillos, son los que le dan la vida. Pasear por sus callejuelas es sortearlos, verlos correr, sorprenderlos asomándosa por las esquinas, jugar con el visitante al escondite. Chiquillería que disfruta diciéndote a gritos <hola> en castellano, para luego ponerse a reír como si hubiesen cometido alguna travesura. Me encanta pasear por la calle Real o bajar por la cuesta del Hamman y encontrarlos, es como la savia de la ciudad antigua.

En esta otra, otras niñas larachenses:  Carmina Alberca y Leyla Mezián

Y si hablamos de niños en Larache, se hace casi inevitable traer a colación el trabajo inmenso que la asociación Cherif Idrissi desarrolla con los chavales de familias más humildes, para enseñarles a tocar instrumentos musicales y artisticos. Sé que ya he hablado de ellos en alguna otra ocasión, pero en esta galería de larachenses es de justicia reconocer el esfuerzo de quien está al frente: Khalil Belaziz, hombre de ánimo inquebrantable, que en esta imagen recibe un galardón por su labor de manos de la Infanta Elena.

Inevitables, las imágenes tomadas en el Balcón del Atlántico siguen resurgiendo como por ensalmo. Todos parecen retratados en los mismos lugares, un hermoso decorado en el que nadie pareció reparar hasta que, de pronto, se desempolvan las añoranzas. En esta fotografía: Victoria de la Vega, el niño es Carlos Nieto al que sujetan sus tías Chari y Concha Alvarez, y a la derecha Lola de Cózar.

Sentada sobre la balaustrada, Dori Segrera, aún niña. Un Balcón en blanco y negro que, sin embargo, desprende el color esmeralda del océano y el celeste de su cielo.

Y también posando en el mismo Balcón, Luis Blanco con Sirita.

Como digo, es el ayer que viaja en el barco de la nostalgia, y cuando llega al mismo puerto se encuentra con otros protagonistas, resueltos a rememorar una historia similar. Pepe García Gálvez y su mujer, años después de su marcha, de regreso al mismo balcón para pasear sobre sus propias huellas…

Mientras que otros, más asiduos por razones familiares, mantienen el estrecho vínculo con Larache, pero también se retratan donde luego, con el paso del tiempo, se verán desde la distancia. Julia Sousa con su hijo Conri, rodeados del actual jardín del Balcón, explotando de luz y de color.

Abajo, una imagen desde el mismo Balcón, del camino de Nador.

Probablemente, Rachid Sebti sea uno de los artsitas plásticos  más reconocidos de Larache. En este blog, tenéis información sobre su trayectoria, sobre su trabajo y sobre sus exposiciones, y es también un hombre no sólo de talento sino también de afable trato. En esta vieja fotografía, Rachid posa junto a su padre, el literato Tayeb Sebti.

Hablando de pintura, en la Medina se encuentra la Galería de Arte Lafnar, que está desarrollando una actividad extraordinaria al dar a conocer a los artsitas locales, así como de fuera de Larache. Allí se hizo la emotiva exposición sobre la obra del pintor larachense Mustafa Bedoun Younes, tristemente fallecido.

En esta fotografía tres amigos en la galería Lafnar: Abdelfetah, un pintor al que aprecio mucho, Mohamed, que dirge la galería de arte, siempre de buen humor, y Aziz, que nos tiene acostumbrados a deleitarnos con sus videos e imágenes de Larache. 

Siempre hay un lugar en Larache para el reencuentro con los viejos amigos. Es algo cíclico, inevitable. Tras muchos años, en el Colegio Luis Vives, nos reunimos de nuevo Emilio Gallego, Lotfi Barrada y Sergio Barce. Nuestra infancia nos une, y ese algo especial que nos vinculaba entonces sigue vivo, como si sólo se hubiera producido un leve parentesis, un pequeño receso de años. Pero ahí seguimos, sin escatimar el mutuo afecto.       Sergio Barce, enero de 2012




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Revista AL-MOTAMID Nº 11 – LARACHE, enero de 1948

He conseguido varios de los números originales de la mítica revista poética Al-Motamid, que se publicó en Larache y en Tetuán. En la medida que pueda, os iré colgando cada uno de los números, completos, que he logrado rescatar. Hoy lo hago con el ejemplar REVISTA AL MOTAMID nº 11. Este número se editó en Larache en enero de 1948, y costaba 3 pesetas.

Era su directora Trina Mercader y el consejo de dirección lo formaban Jacinto López Gorgé, Pío Gómez Nisa, Eladio Sos y Juan Guerrero Zamora.

López Gorgé y Trina Mercader

Los artículos de este número son los siguientes:

AL MOTAMID ENTRE LOS POETAS ARABIGO ANDALUCES por Agustín Cos Soriano

POEMAS de Pedro Pérez Clotet, Jose Luis Rueda e Íñigo Xavier de Aranzadi

POEMA de Medardo Fraile

POEMAS de Concha Zardoya

POEMAS de Trina Mercader, Pio Gómez Nisa y Miguel Rodríguez Valdivieso

Ben Zaydun

Y en árabe

POEMAS de Andrés Sánchez Pérez

INTRODUCCIÓN A LA POESÍA de Juan Guerrero Zamora

Continuación del ensayo de Guerrero Zamora

POEMAS de Francisco Sitjá Príncipe

CRÍTICA DE POESÍA de Leopoldo de Luis y Jacinto López Gorgé

EN DOS TRAZOS – NOTICIAS – SEÑAL Con las últimas publicaciones poéticas y noticias recibidas

Siendo un documento valioso, merece la pena compartirlo. Sólo espero que podáis leer con claridad sus páginas escaneadas. Esta publicación que cuelgo de mi blog está dedicada a mi amigo Fernando de Ágreda, arabista enamorado de Al-Motamid y apasionado de Trina Mercader.

Sergio Barce, enero 2012

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Diálogos de películas 13

Don Juan DeMarco <1994> de Jeremy Leven

Toda mujer es un misterio por resolver, pero ninguna mujer le oculta nada a un amor verdadero. El color de su piel nos indica como debemos proceder, si posee el tono de una rosa en primavera, suave y pálida, hay que acariciarla para que abra sus pétalos con el ardor del sol. Y la piel pálida y pecosa de una pelirroja, evoca la lujuria de una ola que rompe en la playa. Removiendo lo que yace debajo y haciendo emerger el espumoso deleite del amor. Aunque ninguna metáfora describe con justicia el hecho de hacer el amor con una mujer, la analogía más próxima sería la de tocar un instrumento musical poco común. Me pregunto si un violín stradivarius siente el arrebato del violinista cuando éste extrae una sola nota perfecta de su corazón.

 

El amante <L´amant, 1992> de Jean-Jacques Annaud

– ¿Has venido porque tengo dinero?
– No lo sé. He venido porque me gustas.
– ¿Te gustaría también si fuese pobre?
– Me gusta como eres, con tu dinero.


El Apartamento <The apartment, 1960> de Billy Wilder

¿Cuántos días son necesarios para desintoxicarse uno de la persona amada? Tendría que inventarse una sonda para lavar el corazón.

El piano <The piano, 1993> de Jane Campion

Ada… Ada… Soy infeliz. Porque… te deseo. Porque mi mente no puede pensar en otra cosa más que en ti. Por eso sufro. Estoy… estoy enfermo de deseo. No como, no duermo… Así que si has venido y no sientes algo por mí, mejor vete… Vete….Vete… Sal de aquí… ¡Márchate!

Las amistades peligrosas <Dangerous liaisons, 1988> de Stephen Frears

Hasta que os conocí, había conocido el deseo; el amor, jamás.

 

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 3

Tercera página de este peculiar album de fotografías de Larache. Y aunque es de fotos, hoy enseño el pueblo desde el pincel del pintor larachense Manuel Balaguer, del que tenéis amplia información en el blog. Un paisaje en el que explota de forma natural el color vivo y deslumbrante de las aguas del río Lukus, recobrado por la mirada penetrante y atenta de Manu Balaguer, tras la que sin duda se esconden las añoranas de su pueblo…

Mi abuelo paterno, Manuel Barce, trabajó en la tienda de La Bandera Española. El local se encontraba situado donde hoy, y desde hace muchos años, se ubica el Bazar Yebari, ese lugar al que acuden todos los larachenses cada vez que regresan a la ciudad. Creo que fue hace no más de dos años, cuando El Hachmi Yebari decidió darle un buen repaso al bazar…

 Aquí está El Hachmi Yebari contando dinero, como siempre, en el Bazar. El Hachmi es una parte fundamental de mi infancia, y lo consideramos como alguien más de la familia. Cuando empezó esa obra, como digo, al picar la fachada del bazar fueron resurgiendo del pasado las palabras que anunciaban La Bandera Española, como si se hubiesen mantenido ocultas durante todo este tiempo. La imagen resulta curiosa, y en cierta forma hermosa, especialmente para nosotros.

Mi abuelo siempre trabajó en ese local, y luego estarían a su lado mi tío Pepete y la que sería su mujer, mi tía Maruja. En la siguiente imagen, estoy yo, Sergio Barce, junto a mi amigo Manolo Martín, el que creo el pintor «de brocha gorda» que se llamaba Messod, si no es así espero que me corrijan, y mi abuelo Manuel Barce.

Si El Hachmi Yebari es parte de mi infancia, también lo es Mohamed Sibari. El padre de Sibari era compañero de mi abuelo materno Manuel Gallardo, en el cuerpo de la Policía de Tráfico, y, de pequeño, Sibari siempre estaba en la casa de mis abuelos. Luego, fue quien hizo de <carabina> para mis padres cuando comenzaron a salir. Sibari es parte de la historia de Larache, no hay dudas sobre esto. En la siguiente fotografía estamos los tres juntos: Yebari, Sibari y yo.

 En Larache hay personas que se han convertido en auténticos personajes sin los que la ciudad no sería la misma. Ya digo que tanto Yebari como Sibari son de los más queridos, pero no hay que olvidar a otros. Es el caso de Dris Sbaihi. Dris, fotógrafo, guardó en su cámara los retratos de las últimas generaciones de larachenses, y también lo hizo con la propia ciudad de Larache. Dris Sbaihi es una de las personas más bondadosas, entrañables y queridas que he tenido el privilegio de conocer. Siempre sonreía. ¿Hay alguien en Larache que no lo recuerde de esa manera? Caminando con sus andares desgarbados, distraído, con la cámara colgada del hombro, siempre vestido con un traje impecable, con corbata, la camisa blanca, y cuando te veía parecia despertar de sus elucubraciones, y entonces sus blanquísimos dientes asomaban en esa sonrisa imborrable que te daba la bienvenida o que parecía declararte una vez más su amistad. Murió atropellado por un vehículo de la manera más absurda, y el destino nos robó a un amigo y a una buena persona. Sólo guardo de él una fotografía que le hice cuando estuvimos de visita en Alcazarquivir, estaba junto a Mohamed Laabi.

Recuerdo que estábamos hambrientos, y Sbaihi me dijo al oído: Sergio, ven conmigo, nos vamos a comer unos pinchitos… Y me llevó a un estrecho callejón, pidió dos cocacolas, pinchitos y unas tortas de pan. Fueron los mejores pinchitos que he comido en mi vida, con Dris Sbaihi, el fotógrafo, un buen hombre con un corazón que no le cabía en el pecho. Y ahora que le veo en esa imagen congelada, no puedo evitar la emoción.

Fadela Tadlaoui es otra larachense que merece ser citada. Una mujer de carácter, con una voz deliciosa. En una de las jornadas celebradas en Larache, en la casa de Mohamed Mrabet, en el barrio de la Alkazaba, quienes estaban allí insistieron para que cantara, y cuando Fadela  lo hizo, todos  nos pusimos a batir palmas entusiasmados.

Fadela Tadlaoui

  Luego, volvería a hacerlo en las Jornadas que Larache en el Mundo organizó en Madrid, y allí lo hizo acompañada por el laúd de otro amigo larachense, Abdelhay el Haddad. La simpatía de Fadela es desbordante, una gran mujer.

Y si volvemos por un rato al Balcón del Atlántico, nos encontramos con alguna que otra estampa del ayer… 

En esta imagen, tomada junto al viejo Casino, están: Francisco Javier Palarea, Luis Simón, Hassan, Jose María López Garry, Rebollo y Antonio Bertomeu. Ya se ve que han pasado los años, sólo hay que ver las campanas que gastábamos en los pantalones… Por suerte, con algunos de ellos, sigo aún en contacto, cosas de Larache, que nos ha hecho valorar tanto el sentido de la amistad, y que nos obliga a no soltar las amarras que nos siguen atando unos a otros. Y también por suerte, seguimos estrechando lazos con larachenses de ahora, en la siguiente imagen, asomada al Balcón, está Wydad, dulce, paciente y educada; su familia siempre nos ha abierto su casa, especialmente a mi madre que no se despega de la suya cuando está de visita en la ciudad.

 De entre los personajes larachenses que más arriba mencionaba, y que todos llevamos grabados en la memoria, está también Ahmed Argal. Menudo, nervioso, con su fez en la cabeza, se acerca emocionado y te coge del brazo y comienza a recordar sus tiempos trabajando para Revilla, en la carnicería, y se emociona quizá pensando en su juventud, en los buenos años, y su añoranza te llega a lo más profundo. Cordial, servicial, un hombre modesto pero entrañable y muy querido. En esta imagen, joven,  cogiendo de la mano a Mari Carmen Revilla, su ojito derecho.

En fin, otro pequeño viaje por las estampas de Larache, espero que fructífera o, al menos, entrañable.

Sergio Barce, enero 2012

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