Archivo de la etiqueta: Uma Thurman

Diálogos de películas 14

KRIS KRISTOFFERSON Y LORI SINGER en INQUIETUDES

Inquietudes (Trouble in mind, 1986) de Alan Rudolph

Kris Kristofferson:   Yo me crié aquí, pero voy a morir en otra parte.
Lori Singer:   ¿Morir? ¿Por qué habla de morir? ¿No acaba de decir que se siente muy bien?
KK:   Ahora mismo me siento como no me he sentido en mi vida. Probablemente es lo que me ha hecho pensar en la muerte.
LS:   ¿Por qué?
KK:   Cuando uno se hace viejo, piensa en la muerte. Y en no morirse en el momento y lugar que no debe. Cuando llegue mi hora, quizá cruce el río, siguiendo mi destino…

Sin City (2005) de Robert Rodríguez y Frank Miller

Mickey Rourke:  Hace un calor infernal. Una asquerosa habitación, de un asqueroso barrio, de una asquerosa ciudad. Contemplo a una diosa. Me dice que me desea. No perderé ni un segundo más preguntándome cómo he podido tener tanta suerte. Huele como deben oler los ángeles. La mujer perfecta, una diosa: Goldie. Dice que se llama Goldie.

Kill Bill (2003) de Quentin Tarantino

Uma Thurman:  Parecía muerta, ¿verdad? Pues no lo estaba. Pero no porque no lo intentaran, os lo aseguro. De hecho, aquel disparo de Bill me dejó en coma, un coma que duraría cuatro años. Al despertar, causé lo que en los tráiler de las películas suelen llamar una oleada de muerte y destrucción. Hubo muertes, hubo destrucción, y obtuve una total satisfacción. He matado a cantidad de personas hasta llegar a esto, pero aún me queda una más, la última, y me dirijo a ella en este instante. Es el único que queda. Y cuando por fin llegue a mi destino, tengo que matar… a Bill.

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Diálogos de películas 13

Don Juan DeMarco <1994> de Jeremy Leven

Toda mujer es un misterio por resolver, pero ninguna mujer le oculta nada a un amor verdadero. El color de su piel nos indica como debemos proceder, si posee el tono de una rosa en primavera, suave y pálida, hay que acariciarla para que abra sus pétalos con el ardor del sol. Y la piel pálida y pecosa de una pelirroja, evoca la lujuria de una ola que rompe en la playa. Removiendo lo que yace debajo y haciendo emerger el espumoso deleite del amor. Aunque ninguna metáfora describe con justicia el hecho de hacer el amor con una mujer, la analogía más próxima sería la de tocar un instrumento musical poco común. Me pregunto si un violín stradivarius siente el arrebato del violinista cuando éste extrae una sola nota perfecta de su corazón.

 

El amante <L´amant, 1992> de Jean-Jacques Annaud

– ¿Has venido porque tengo dinero?
– No lo sé. He venido porque me gustas.
– ¿Te gustaría también si fuese pobre?
– Me gusta como eres, con tu dinero.


El Apartamento <The apartment, 1960> de Billy Wilder

¿Cuántos días son necesarios para desintoxicarse uno de la persona amada? Tendría que inventarse una sonda para lavar el corazón.

El piano <The piano, 1993> de Jane Campion

Ada… Ada… Soy infeliz. Porque… te deseo. Porque mi mente no puede pensar en otra cosa más que en ti. Por eso sufro. Estoy… estoy enfermo de deseo. No como, no duermo… Así que si has venido y no sientes algo por mí, mejor vete… Vete….Vete… Sal de aquí… ¡Márchate!

Las amistades peligrosas <Dangerous liaisons, 1988> de Stephen Frears

Hasta que os conocí, había conocido el deseo; el amor, jamás.

 

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