“TERRITORIO”, UNA NOVELA DE MIGUEL SÁENZ

Tenía ganas de leer este libro por varias razones: porque Miguel Sáenz nació en Larache, porque he leído muy poco sobre Sidi Ifini y me atraía lo que pudiera contar alguien que se crió en aquel lugar y, por último, porque hace años que admiro a Miguel Sáenz como traductor de los libros de Franz Kafka y de Thomas Bernhard, especialmente, y por su currículum impresionante: licenciado en derecho, teniente auditor del Cuerpo Jurídico del Aire, general auditor del Cuerpo Jurídico de la Defensa y fiscal de la Sala Quinta del Tribunal Supremo, novelista, crítico de cine, funcionario internacional en Nueva York y Viena, traductor, miembro de la Real Academia Española de la Lengua y de la Deutsche Akademie für Sprache und Dichtung.

MIGUEL SÁENZ (foto de eldiario.es)

MIGUEL SÁENZ (foto de eldiario.es)

Y me he llevado una grata sorpresa con Territorio (Editorial Funambulista, 2017), publicada en una edición muy bonita, esmerada y cuidada al detalle.

Territorio es una pequeña novela autobiográfica llena de candor y de amor por una tierra, Sidi Ifini, donde el autor pasó su niñez y parte de su adolescencia. Un lugar, un “territorio” que le marcó profundamente. Sus páginas son de una sencillez cálida y cuidada, de esas que hacen que un relato te llegue fácilmente y te conmueva. No hay un orden concreto en este libro, porque se trata de recopilar recuerdos sin cronología definida, y eso quizá lo hace más entrañable.

Como escribe Eduardo Gallarza en el “postfacio” de este libro: “…como toda buena novela, coge al lector de la mano y lo lleva, capítulo tras capítulo, recuerdo tras recuerdo, siguiendo un proceso personal de redescubrimiento, en pos de esa verdad que no existe aunque la conozcamos, la sintamos -la habitemos-. El Territorio es la infancia, y este libro su cartografía, el relato de su exploración.”

Un placer leerlo.

Sergio Barce, mayo 2020

Fragmento del capítulo titulado Mi padre, de Territorio:

“Sabido es que casi nadie es capaz de escribir coherentemente sobre su madre. Todos tenemos un complejo de culpa, que, unido a tradiciones arraigadas, nos hace desvariar casi siempre. Por lo común, los elogios son desmedidos y, para el ajeno a la relación, incómodos. Otras veces, escasas, el recuerdo se convierte en un ajuste de cuentas más penoso aún para el extraño.

Sin embargo, Thomas Bernhard, Peter Handke y otros escribieron sobre sus respectivas madres algunas de sus mejores páginas. No mencionaré a quienes, queriendo vengarse, solo lograron suscitar el horror de algún lector lleno a su vez de complejos e ideas preconcebidas (todavía recuerdo el choque que fue para mí, de joven, leer Vipère au ping, de Hervé Bazin). Aunque mi tendencia natural sería la exaltación, mi madre tendrá que ser la gran ausente en este libro- <Madre no hay más que una> dice la frase española, que se ha convertido en un chiste. Pero la mayoría de los españoles, entre los que me cuento, sigo creyendo sinceramente en esa verdad.

Mi padre es harina de otro costal, y aquí hablaré abundantemente de él…

(…) Mi padre era militar, llegó a ser general (bajo Franco) y podría ser descrito muy bien como <africanista> si la palabra no se hubiera cargado de connotaciones despectivas. Hizo su carrera en África, y probablemente África (un África delimitada por las modestas pretensiones históricas españolas) fue lo que más le importó en la vida.

La figura de mi padre, tal como me gusta recordarlo, comienza cuando, ya cojo (mutilado de guerra) pero en plena forma, tuvo un cargo importante, no sé exactamente cuál, en el Tánger de los años cuarenta, es decir, en el Tánger internacional que España, tratando de pescar en río revuelto, ocupó durante la Segunda Guerra Mundial.

Probablemente mi padre era el jefe de Policía, lo que suscita toda clase de armónicos indeseables. Sin embargo, la Policía del Tánger internacional primero, y luego del Tánger <protegido> por España, debía de ser muy especial. Buscando un símil, solo se me ocurre identificar a mi padre con el personaje del capitán Louis Renault, que interpreta Claude Rains en la película Casablanca. Lo que ocurre es que, físicamente, mi padre era cien veces más impresionante que Claude Rains y, por otra parte, carecía del cinismo de este personaje.

No soy el primero que ha dicho que la película Casablanca hubiera debido llamarse Tánger, porque el ambiente que refleja, lleno de espías, aventureros y aventureras con un pasado, traficantes de todo lo imaginable, escritores, artistas y diplomáticos corresponde mucho más al del Tánger de aquellos años. Parece que mi padre se movía en él como pez en el agua y, en realidad, no hubiera debido salir de allí antes de acabar la guerra, pero, en el 42, su gran amigo, el coronel Bermejo, a quien acababan de nombrar gobernador de Ifini y Sáhara, le ofreció un puesto de administrador del Territorio de Ifni que, aunque solo fuera por razones de amistad, mi padre no podía rechazar.

No obstante, Tánger, como a casi todo el mundo que ha vivido allí, lo marcó para siempre. De hecho, marcó a toda nuestra familia, aunque, evidentemente, la vida que llevaba nuestra madre y que llevábamos nosotros en Tánger era bastante parecida a la de cualquier familia de clase media española del protectorado de Marruecos en aquellos años.

En el Territorio, mi padre fue un personaje mucho más serio, más reposado, que creía de veras que estaba haciendo una labor necesaria en unas tierras legítimamente ocupadas por España…”

TERRITORIO de M Sáenz portada

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FOTOS DE CINE 9

Cary Grant, Eva Marie Saint, Alfred Hitchcock y James Mason. El realizador británico contó con este reparto protagonista, junto a unos magníficos actores secundarios, para una de sus obras maestras indiscutibles: Con la muerte en los talones (North by Northwest, 1959). Una película de intriga y suspense con un ritmo que va in crescendo con ese final mítico en el Monte Rushmore.

Cary Grant está soberbio, divertido, elegante y perfecto en su papel, Eva Marie Saint jamás estuvo mejor y resultó seductora y atractiva, y James Mason, como era habitual en él, bordó su papel de perverso intrigante. Una joya de quilates.

CG, EVS, AH Y JAM

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BREVE FRAGMENTO DE “EL PASADO SIMPLE”, NOVELA DE DRIS CHRAIBI

EL PASADO SIMPLE PORTADA

La primera novela del escritor marroquí Dris Chraibi fue El pasado simple (Le passé simple) de 1954, novela de la que ya escribí una reseña, que os indico:

https://sergiobarce.blog/tag/dris-chraibi/

Pero no me he podido resistir a copiar un nuevo fragmento de este magnífico libro ambientado en el Marruecos bajo el Protectorado francés. 

Me ofrecía la llama de su mechero. Me observaba con bondad y, en el fondo de su mirada, seguía habiendo una pizca de amargura. La amargura del hastío. Estaba hastiado.

Estábamos hastiados. Florilegio de sortilegios, estoy seguro de que inmensamente hastiados. Como ese siervo que sudaba la gota gorda en las tierras de su caíd, y cuanto éste acertó a pasar por allí le preguntó: <¿Qué pasa?> <Pasa -respondió el siervo-, ¡maldita sea!, que prefiero ser caíd a sudar como estoy sudando>.

Estábamos hastiados.

Poco más o menos desde el día en que él había descubierto en mí no sé qué promesa o qué primicia con la que contaba: apto para el servicio, presunto heredero. Me envió a una escuela francesa, y, desde entonces, ni un solo instante hemos dejado, él, de querer yugularme, yo, de dar coces. De vigilarnos, porfiar, explorarnos, intuirnos, pertrecharnos y precavernos, modificando los parámetros del instante anterior en función del que estaba por llegar -ni siquiera la noche servía de tregua sino de reorganización, revalorización y aprovisionamiento de nuestras fuerzas-, hasta tal punto crueles uno y otro, que, a veces, me sorprendía en su pellejo, cuando justo él debía de estar en el mío.

El pasado simple (Le passé simple) fue publicado en España por Ediciones del Oriente y del Mediterráneo en 1994, con traducción del francés de Leonor Merino e Inmaculada Jiménez Morell.

 

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LARACHE – SIGLOS XVI-XVII (10ª PARTE)

10ª entrega de la Historia de Larache en los siglos XVI y XVII…

LARACHE plano de 1616

En abril de 1619, el nuevo Gobernador de Larache, Carrillo de Santoyo, había atacado el aduar de Rehien porque dos soldados españoles habían sido degollados por unos habitantes de ese aduar, y en ese ataque incendió las viviendas, causó más de doscientos muertos y capturó a 213 prisioneros.

Muhammad Zeguda, que se había establecido en Alcazarquivir, comenzó a hostigar Larache, y España envió una flota armada con seis galeras al mando de don Antonio de la Cueva que logró llevar hombres y víveres a la ciudad, y luego bombardeó Arcila.

En ese mismo año de 1619, el sultán Mawlay Zidan conseguiría vencer por fin a Yahia ben Abd Allah y aparecería en escena Muhammad ben Ahmad Zayani, más conocido como Al-Ayaxi, de los Beni Malik, de la región del Garb.

El sultán lo había nombrado caíd de Azemur, pero pronto se dio cuenta de su carisma y trató de asesinarlo, sin embargo, Al-Ayaxi huyó y se convirtió en un fanático islamista con un gran número de seguidores que declaró la yihab contra los infieles, y sus objetivos fueron La Mamora y Larache.

Atacó La Mamora en 1620 con un importante contingente de hombres y, aunque no la tomaron, sí causaron un gran número de víctimas entre los españoles. Y en 1621, ayudado por los moriscos de Salé y por fuerzas venidas de los Países Bajos, Al-Ayaxi volvió a atacar la misma plaza, pero los españoles aguantaron el envite y la llegada de una escuadra al mando de Contreras rompió el cerco y desbarató los planes del morabito.

FELIPE IV

FELIPE IV

En 1621 Felipe IV sube al trono a la muerte de su padre, y se encuentra un país casi en bancarrota. Esta situación afectaba, por supuesto, a las plazas de La Mamora y Larache que, según García Figueras, sobrevivieron y sobrevivirían aún por puro milagro gracias a las tropas que seguían defendiéndolas, aunque lo hiciesen con escasos medios y poca ayuda.

De hecho, Larache siguió siendo hostigada por Zeguda hasta quizá más allá de 1623.

Un soldado de Larache, Baltasar López Pardo, cuenta que en 1622  un caíd llamado Adriza, fiel al sultán Abd Allah, se instaló cerca de Larache con sus hombres y pidió ayuda a los españoles contra su común enemigo Zeguda, al que primero rechazaron y luego vencieron con un ejército compuesto por 600 soldados españoles más 300 jinetes y otros 400 infantes marroquíes, todos al mando del Gobernador don Pedro Rodríguez de Santisteban, que había regresado a su puesto de la mano del Felipe IV, pero ya como marqués de Cropani. En esta batalla, se consiguió un gran número de prisioneros de las huestes de Zeguda y un importante botín. Con ello, Zeguda acabó de ser un problema.

EL MARQUÉS DE CROPANI libro de José Marín Pinto

Pese a ello, Larache seguía con las mismas dificultades de provisiones y avituallamiento. A lo que se sumó que, en 1623, el Gobernador de la plaza, don Pedro Rodríguez de Santisteban, fue nombrado Maestre de Campo General del Reino de Portugal, siendo sustituido por el Maestre de Campo y Caballero de Santiago don Juan Jara Quemada.

Durante esa época, se fue creando un estado general de anarquía en todo Marruecos, y en Tetuán la familia Al-Naqsis comenzó a adquirir cierta relevancia. Tetuán, durante esos años, impulsó una relación fluida y constante con Inglaterra, facilitando el comercio, lo que perjudicaba a España. Sin embargo, nunca llegaron a entenderse del todo y ese comercio entre Marruecos e Inglaterra se confundía con las actuaciones de los corsarios. Holanda, por el contrario, sí supo manejar bien a los piratas a su beneficio en todo el litoral marroquí.

Felipe IV, mientras tanto, trataba de solucionar los problemas de abastecimiento y mantenimiento de las plazas marroquíes, pero no resultaba fácil. De hecho, en 1626, el Veedor don Juan de Mena y el Contador don Pedro González de Vesga daban informes muy negativos sobre la administración del nuevo Gobernador de Larache don Juan Jara Quemada; mientras que éste se quejada al monarca de los escasos recursos con los que contaba para realizar su labor. Según don Juan Jara, los soldados españoles de la plaza de Larache llevaban ya, nada más y nada menos, que ocho años sin percibir sus sueldos.

Sin embargo, pese a estas dificultades, mientras la peste se extendía por Marruecos, causando incluso la muerte del sultán al-Malik, que había sustituido a su hermano Abd Allah tras su fallecimiento, la epidemia no alcanzó a Larache.

Lo que sí amenazó por entonces a la ciudad fue de nuevo Al-Ayaxi, que, tras su fracaso con La Mamora, centró su esfuerzo en tomar Larache. Y así, en octubre de 1626, atacó la ciudad aprovechando que muchos soldados españoles habían salido a recoger leña fuera de las murallas. Pero no contaba que, por costumbre, el resto de las tropas españolas se apostaba vigilante, y estos hombres rechazaron su ataque. La lucha fue cuerpo a cuerpo, y el Gobernador don Juan Jara sacó a sus tropas a campo abierto y diezmó al enemigo, huyendo Al-Ayaxi al verse derrotado. Como prevención por la peste, no se hicieron prisioneros y solo se tomó un gran botín en armas.

La relación entre el Veedor don Juan de Mena y el Contador don Pedro González de Vesga con el Gobernador de Larache don Juan Jara Quemada iba a peor, hasta el extremo que Juan Jara encerró en una mazmorra a González de Vesga por no abonar ciertas cantidades a personas de su confianza. En julio de 1627 González de Vesga fue puesto en libertad, quizá porque, como apunta Tomás García Figueras, el Gobernador había abusado de su poder y porque seguramente actuaba movido por intereses personales, entre ellos, no pagar impuestos de aduana para el género que compraba a los marroquíes de Larache y que luego era enviado a su casa de Cádiz o poner en peligro a varios soldados españoles a causa de sus negocios privados.

Pese a las continuas quejas, el rey Felipe IV no tomaba una resolución contra don Juan Jara. Pero hacia finales de septiembre de 1627, el Gobernador falleció, sin que se sepan las causas. Con lo que este pleito, que lo enfrentaba a los Contadores, quedó sin resolverse.

 Lo que sí es evidente es que tales disputas demuestran que la plaza de Larache, pese al espíritu de sacrificio de sus soldados, vivía de la corrupción, de la picaresca, del engaño y de traiciones e intrigas. García Figueras, no obstante, achaca esta situación no tanto a sus protagonistas como al estado de abandono que la Corona española demostraba hacia la plaza de Larache y al resto de los enclaves españoles en Marruecos, sin atender al pago de los sueldos de sus hombres ni al abastecimiento de víveres y de avituallamientos ordinarios.

Seguirá…

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LARACHE – BAB AL QASBA O PUERTA DE LA ALCAZABA

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“LA CIRCUNCISIÓN EN EL JUDAÍSMO” (Y SUS ANÉCDOTAS EN LARACHE) POR EL TEBÍB HAROFÉ JOSÉ EDERY BENCHLUCH

Casablanca - Marruecos - escena de fiesta de circuncisión

Os traigo un artículo sobre la circuncisión en el judaísmo y su práctica en Larache que me ha enviado mi muy querido y admirado Pepe Edery, y que, como siempre, nos da una lección impresionante de Historia, medicina y tradición, todo ello, también como es habitual en él, salpicado de anécdotas curiosas y divertidas.  Creo que lo vais a disfrutar.      

LA CIRCUNCISIÓN  EN EL JUDAÍSMO

                           Por el Doctor José Edery Benchluch “Al Tebíb Harofé”

Generalmente cuando se habla de circuncisión se piensa automáticamente que este acto litúrgico-quirúrgico de extirpar el prepucio es exclusivo en el pueblo judío; y algunos instruidos lo atribuyen también en el musulmán. Lapsus cultural que nunca ha sucedido en mi región natal del Lukus ni entre los habitantes de las tres religiones de la ciudad costera atlántica de Larache, en especial durante el Protectorado de España en Marruecos. La circuncisión (del latín circum alrededor y cisio cortar) denominada en hebreo Milá (circuncisión) o Berit Milá (Pacto de la Circuncisión) consiste en cortar una parte o la totalidad del prepucio del pene que recubre al glande dejando a este al descubierto. Con una consiguiente y muy ligera merma en su sensibilidad coeundi como órgano copulador, pero que tiene la ventaja de profilaxis de muchas enfermedades venéreas, de transmisión sexual y micóticas (hongos), así como en retardar una eyaculación precoz.

Durante mi extensa etapa profesional urológica, he circuncidado a decenas de gentiles entre niños, adolescentes y adultos; y muchos de estos últimos en conversiones en clínicas. Aunque una mayoría en determinada festividad religiosa islámica como era el Aid el Mulud (conmemoración del nacimiento de Mahoma) a centenares de infantes públicamente en colaboración con enfermeros y barberos especializados (Iajjam) musulmanes; ya que en el Marruecos islámico para circuncidar litúrgicamente a un mahometano había que estar circuncidado. Y lo hacía mejor que aquel conocido mohel (circuncidador religioso) de Larache de mi infancia, el señor Moshé B. que vivía en un bajo de la calle Duquesa de Guisa y que dejaba a una gran mayoría de niños judíos larachenses con la secuela de orinar de lado o hacia abajo verticalmente. Se reconocían unos a otros cuando orinando públicamente contra una pared o árboles, lo que era habitual durante nuestros juegos infantiles, salía el chorro anormal. Sucedido de la expresión que fue típica en Larache <<¡ A ti te ha cortado la shosha (hecho la milá o circuncisión) rebí Moshé” ¡>>.

Pero la verdad es que siempre tuve dificultad en mostrar ser “lyudi” en la zona ex francesa de Marruecos pues la mayoría de los pacientes y de las autoridades musulmanas me tenían por un “ispanioli nasrani” (“español cristiano”, de nasrani o “nazareno” en referencia a Jesús). Hay que tener presente que, aunque en el Islam la circuncisión no es una obligación señalada en el Corán, sí lo es por tradición reflejada en varios hadits y en la sunna (dichos y hechos del Profeta recogidos por sus compañeros o ashab). Y a un musulmán magrebí solo le puede practicar la circuncisión una persona que esté circuncidada ritualmente.

Teba de la Snoga de Ibn Danan, similar a la de la Snoga de Berdugo de Larache

En los adultos y en un beneficio solo coeundi para la pareja, aprovechando un resto del prepucio, solía yo formar en el dorso de pene tras su corona un pequeño muñón que se endurecía al cicatrizar; y que durante el acto con el prepucio y la corona aumentaría el contacto y estímulo del residual embrionario pene clitoridiano femenino. Lo que mis compañeros dieron por denominar como “espolón de castigo” en plan jocoso; pero que tan buenos y excitantes momentos habrá proporcionado a la pareja con “mi obra”.

¿Halash, Pourquo, Lama, Why o el Porqué se efectúa la circuncisión?

Y nos preguntan o nos preguntamos también ¿Cuál fue su origen en el pueblo hebreo?

Cuando comentamos o buscamos el porqué de la circuncisión en el pueblo judío solemos recurrir o recordar el pasaje bíblico de la Torá (Ley) en el Tanaj (Biblia) en el libro de Berechit o Génesis en 17-10 y 12 en la Perashá semanal de Lej Leja cuando El Dió le dijo a Abraham: << “(en el 10) Este es Mi Pacto que vosotros guardareis tú y tu simiente después de ti: todo varón de vosotros será circuncidado”.<<( y en el 12) “Al cumplir el octavo día todo varón de vosotros será circuncidado durante todas vuestras generaciones: todo el que nazca en tu casa o el extranjero que sea comprado con vuestro dinero”.>> .

¿Pero porqué un acto cruento y doloroso como señal del Pacto y no otros incruentos y más sencillos como, por ejemplo, una Tebilá o purificación por inmersión? ¿O es que en su región y en la época de Abraham existía ya la costumbre de la circuncisión? Recurriendo a la historia, y haber sido Premio Nacional de Catecismo en mayo/junio 1952 (PP Astete y Vilariño) representando al Colegio de los HH. Maristas de Larache durante el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona promovido por el Papa Pio XII. Voy a exponeros mis tesis y conclusiones con todo el respeto y adhesión a mis creencias religiosas mosaicas. Ya que hay que pensar que El Creador en ocasiones utiliza su obra o se vale de la naturaleza o del ser humano para realizar sus milagros, prodigios o actos. Y en “El Pacto” no es ilógico o descartable que utilizase una tradición o prácticas existentes en la región. En la misma línea que encontramos en el Vayikrá o Levítico la permisión de poder comer de las cuatro especies de insectos jagab, entre ellas nuestra sabrosa langosta shistocerca gregaria. Una delicia de nuestra infancia en Larache (y en Marruecos) durante el Protectorado durante las plagas periódicas subsahariasnas que invadían el país, quizás por ser tradicional su ingesta en su dieta en las regiones en la zona afroasiática; frente a la prohibición total de comer insectos.  

En la región de Mesopotamia donde nació en 1813 en Ur de Caldea y vivió el Patriarca Abraham (falleció en 1638 a los 175 años de edad), se practicaba de forma generalizada la circuncisión. Inicialmente a los esclavos y cautivos como signo diferenciador y posteriormente de forma ritual; tanto en la época de Hammurabi como en la de su coetáneo Abraham. Ya desde tiempos anteriores se practicaba la circuncisión en toda la zona “con desiertos” del Oriente Próximo, lo que cabe decir que se practicaba en todos los países y territorios que se denominaba como “El Creciente Fértil”. Testimonios históricos señalan su práctica en el año 2500 a.EC en pueblos semitas de Arabia que emigraron a Mesopotamia, como los amorreos que con Hammurabi crearon la Dinastía Amorrita en 1.792 a.EC cuando Abraham, uno de ellos probablemente, tenía unos 25 años. Pueblo amorreo que se instalaron en Caldea tanto en la región de Asiria al norte como en la de Babilonia en el sur; y que posteriormente fue enemigo acérrimo de Israel.

Durante el reinado de Nabucodonosor II, unos 1000 años después de Abraham, al tomar por dos veces la ciudad de Jerusalén, los israelitas del Reino sureño de Yehudá (Judá) fueron deportados a Babilonia donde al ser más numerosos los de la tribu de Yehudá serán llamados desde entonces a todos con el nombre de “judíos”. Fue en este forzado exilio de algo más de 50 años (de 587 a 521) donde nacieron los conceptos de “Sinagoga” (recinto comunitario y lugar de culto) y “Rabino” (pastor y juez) como complemento y casi sucedáneo del destruido Templo Bet Hamikdash y su sacerdocio. Pero sobre todo se generalizó la circuncisión practicada también por otros pueblos de la región, que adquirió una importancia capital como signo distintivo que sellaba la Alianza entre El Dió de Abraham y su pueblo.

circuncision

En las regiones a lo largo del río Nilo como Egipto, Nubia (la Kush bíblica) y Etiopía, desde centenares de años antes de los israelitas en tierras del Bajo Egipto, ya se practicaba la circuncisión entre sus pueblos. Abraham había viajado varias veces al Bajo Egipto con sus caravanas, partiendo de Beer Sheva como centro logístico, atravesando el Sinaí y conociendo en estas regiones sus prácticas y tradiciones. Y lo mismo sucedió a sus descendientes hebreos durante su migración desde Canaán durante los siglos XIV y XIII a.EC hasta su salida con Moisés. La circuncisión ya es nombrada en Egipto por Herodoto en el siglo V a. EC. Aunque en un bajorrelieve en la tumba de Ankhamahor en Saqqara (Egipto) durante la Sexta Dinastía en 2.300 a.EC (siglo 24) se observa la escena mas antigua de una circuncisión en un adulto. Circuncisiones tradicionales arraigadas desde siglos en estos países, lo que se ha traducido que en las comunidades cristianas de las Iglesias Copta en Egipto y la Ortodoxa de Etiopía, entre otras africanas, esté institucionalizada la circuncisión entre sus fieles, aunque también por influencias y herencia mosaicas.

Y aquí se presenta otro halash: ¿Por qué los cristianos rechazan la circuncisión y/o ser circuncidados litúrgicamente? Recuerdo que, hasta la década de los cincuenta en los calendarios con las festividades y en los libros litúrgicos cristianos, figuraba el 1º de Enero como “Festividad de la Circuncisión del Señor”. Y a partir de esas fechas tanto católicos como luteranos y ortodoxos han hecho desaparecer dicha nominación como festividad. Hasta el año 50 de la EC los neófitos cristianos eran o estaban circuncidados ya que la circuncisión era una condición para seguir la doctrina de Jesús apoyada enteramente por su hermano Santiago a partir del año 33 EC, sobre todo en Jerusalén. Pero a partir del Concilio de Jerusalén y su “Decreto Apostólico” se inhabilita entre los judeocristianos y gentiles como obligación la circuncisión. Sobre todo, con la propaganda negativa de Saulo de Tarso (S. Pablo) apoyado por Bernabé entre los gentiles y sobre todo los griegos (que despreciaban la circuncisión y a los circuncisos) para obtener la simpatía y adhesión de estos. Y en contra de la línea de Santiago que dirigía la Iglesia en Jerusalén y al que había faltado a sus promesas de cambio de conducta. Pero esto es otro interesante y polémico capítulo que escribiré sobre el ex judío fariseo de condición romana nacido en Tarso y de discrepancia con las enseñanzas de Jesús que dijo:“No penséis que he venido a abrogar la Ley y los Profetas. Os digo que antes pasaran el cielo y la tierra, que falte una yota (Yud) o tilde de la ley hasta que todo se cumpla”(Mateo 5,17).

¿Pero porqué todos estos pueblos de regiones desérticas realizaban desde siglos la ablación del prepucio o circuncisión? Independientemente del aspecto tradicional, religioso o de dependencia entre dueño y esclavo, siervo o prisionero, existía una aplicación práctica y profiláctica en dicho acto quirúrgico de una seudo mutilación. Aplicación relacionada con el clima y vestimenta, y de la arena de los desiertos.

El clima, la vestimenta y los desiertos de las regiones arábicas, cananeas, mesopotámicas, egipcias y nubias desde tiempos y siglos anteriores a Abraham habían incidido indirectamente en la realización de circuncisiones. El clima tórrido de estas zonas había obligado secularmente a sus gentes a llevar una vestimenta particularmente ligera, que, aunque en los lejanos siglos al principio se confeccionaba con pieles, sucesivamente se fueron utilizando ropas mas ligeras térmicamente con lana y lino, y las clases pudientes con seda. Pero desde la más lejana antigüedad no se utilizaban prendas para cubrir o proteger los órganos genitales masculinos (y puede que también los femeninos) hasta la época romana, muchos siglos después en que, como ropa interior masculina, se comenzó a utilizar una especie de pañal denominado subligaculum.

En los imperios mesopotámicos lo más usual era utilizar como prenda de vestir el caunace o pérside desde antes del año 3.000 a.EC que era una prenda unisex que se usaba en forma de falda hasta las rodillas o tobillos dependiendo de la clase social. Las altas llevaban debajo una túnica hasta los pies llamada candy, y todos desnudos debajo de la falda. En el Egipto y Nubia de los faraones el pueblo solía llevar taparrabos solo por delante y detrás; y, a lo más, por encima una faldilla llamada shenti atada con un cinturón de cuero.

Estos tipos de vestimenta desde tiempo inmemoriales no solo no impedían, sino que facilitaban el contacto con las arenillas de los desiertos tan expandidos en todos estos países y que las caravanas y el nomadismo atravesaban periódicamente o vivían en ellos. Arena que con, tanta facilidad de vestimenta, se introducía entre el glande y el prepucio del pene produciendo irritaciones o infecciones. Lo que desde tiempos inmemoriales combatieron practicando en todos estos países la circuncisión, incluso en tiempos de Abraham y de los hebreos en Egipto. Amparada la arcaica intervención muchas veces en pretextos legales, tradicionales, costumbristas o teológicos. Obviamente en países europeos (como Grecia) u orientales al no existir estas características de terreno y clima no existía el problema. Y la circuncisión no se practicaba y hasta se aborrecía y/o criminalizaba, como sucedió en nuestra historia bíblica con el rey sirio Antíoco Epífanes en su lucha con los macabeos, o con el emperador romano Adriano en la guerra judeo-romana.

ANTIGUAS TIJERAS PARA LA CIRCUNCISIÓN MARRUECOS

Antiguas tijeras para la circuncisión utilizadas en Marruecos

Algunos me preguntaréis para embolicarme o shenfearme: ¿Y cómo en países No desérticos como algunos Subsaharianos, o Hispanoamericanos como en el Imperio Azteca, se practicaba la circuncisión desde hacía siglos? Efectivamente sabemos que Cristóbal Colón y otros colonizadores españoles trajeron a España indios circuncidados. Pero es que, además de las connotaciones teológicas y tradicionales de cada uno de estos países, la razón fundamental es similar a la de las arenas del desierto de los países descritos. Pero en lugar de arena, el incordio para estos penes africanos e iberoamericanos es la humedad en estos países que produce y favorece en el reservorio entre glande y prepucio un espacio ideal húmedo para el desarrollo de gérmenes, principalmente hongos, con las consiguientes infecciones. Por lo que se dieron cuenta que la mejor profilaxis era suprimir con la circuncisión el reservorio. Lo mismo que suelen hacer por parecidas razones médicas o profilácticas varios países anglosajones, principalmente el Reino Unido (impulsado por la Realeza, aunque la princesa Diana se negó a que se efectuase en sus hijos, habiendo descendido su práctica nacional actual de un 6% a un 2%) y EEUU de América. En este último país se efectúan anualmente mas de un millón de circuncisiones profilácticas no litúrgicas, de las que un 60% fueron en recién nacidos. 

Y termino en un breve epílogo intentando razonar los halash de mi artículo. Pienso que, si nuestro Patriarca y luego el legislador mosaico tenían que aplicar un pacto entre El Dió y el Pueblo Elegido, nada más sencillo y práctico como un acto o práctica tradicional y útil en las regiones desérticas con contenido religioso y/o profiláctico como ya existía en muchos de los pueblos donde moraban tanto los seguidores de Abraham como los de Moisés. La circuncisión reunía por tres razones las características idóneas de un instrumento para un pacto o señal entre dos partes: ya que era habitual en el paí, marcado con sangre como se hacía ancestralmente para indicar seriedad, hermandad o sumisión (el amo con un esclavo o prisionero) y, sobre todo, por ser una señal perenne, imborrable, no visible aparentemente y sin dejar secuelas.

En Málaga. En reclusión domiciliaria por el keter(corona)virus- Al Tebíb José Edery Benchluch. 2020.

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SERGIO BARCE, JOSE EDERY y ADNAN MECHBAL

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