Archivo de la etiqueta: SERGIO BARCE

UNA PUERTA, EN RABAT

Esta fotografía me la envía mi amigo Alberto Mrteh, escritor, traductor y «escriba». La ha hecho en Rabat y, la verdad, es que mi puerta luce con donaire en ese paisaje. Una puerta pintada de azul, en Rabat. Como si a través de ella se pudiera entrar en un mundo diferente a ese que se puede ver en esta imagen. Y, en cierta forma, así es. Alberto me decía, al enviarme la fotografía por whatsapp, que iba con ese ejemplar camino de Larache y que contemplaría sus calles a través de mis ojos. Ojalá no te desencantes, querido Alberto. Has abierto la puerta en Rabat. A ver hasta dónde te lleva. 

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«CUANDO LOS MONTES CAMINEN», UNA NOVELA DE YOUSSEF EL MAIMOUNI

Un tema atractivo es el que nos plantea Youssef El Maimouni en su novela Cuando los montes caminen (Rocaeditorial, 2021): la presencia de las tropas marroquíes en el ejército franquista. A esto se añade que la historia está escrita por un autor de origen marroquí, nacido en Ksar El Kebir, y que la relata en primera persona, lo que la dota de más realismo y verosimilitud. Otro aspecto es el del posicionamiento adoptado por el narrador que, en este caso, es el de un joven que no entiende la sinrazón de la guerra y que tampoco actúa como la mayoría de sus compañeros, empujados más por el odio y la venganza que por cualquier otro instinto.

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El siguiente párrafo puede servir de resumen ejemplificador del espíritu de esta novela:

“…debían de ser unos cuarenta hombres. Fueron alineados en una pared de la plaza. El mismo número de soldados marroquíes y legionarios los vigilaban de cerca apuntándolos con los fusiles mientras otro grupo comprobaba que no quedara nadie escondido. Tres oficiales llegaron acompañados de un cura. En cuanto lo vieron, los rendidos empezaron a gritar, a suplicar. Pedían que cumplieran con su juramento de guerra, que a los prisioneros no se les podía fusilar. Uno de los oficiales susurró algo en la oreja del cura y esta realizó la señal cristiana, una cruz dibujada en el aire con la mano de la que le colgaba un rosario. Murmurando alguna oración piadosa se retiró dando la espalda a los prisioneros.

Cuarenta disparos al unísono ahogaron las vidas de aquellos soldados. Solo uno tuvo tiempo de levantar el puño y gritar: <¡Viva la República!>. Un legionario se acercó hasta el cuerpo del hombre que había gritado con el puño alzado y con ojos relucientes le disparó en la cabeza para luego gritar: <¡Viva Cristo Rey, hijo de puta!>. Los demás lo imitaron y tirotearon los cuerpos que yacían sin vida, ensangrentados y apelotonados. Se vengaban. Sentían que de esa manera se hacía justicia. En el asalto a la iglesia habíamos tenido otras seis bajas más, un total de once muertos aquel día, más dieciséis heridos graves. Todos querían saldar las cuentas con el enemigo. Ni prisioneros ni vivos iban a quedar.

¿Qué razones movían a cuarenta hombres escasos a luchar contra todo un ejército? ¿Qué les impidió huir junto con sus familias y alejarse de la barbarie de la guerra? Cavamos un foso y arrojamos los cuerpos sin alma. Mudos, no podían responder a nuestras preguntas. Nadie nos explicaría de dónde provenía tanto odio.

Dominada la situación, tanto los soldados marroquíes como los legionarios aprovecharon el momento libre de ocupaciones para demostrar la verdadera naturaleza de sus caracteres. Saquearon iglesias y casas. No dudaban en apropiarse de cualquier objeto inútil que pareciera tener un mínimo de valor para más tarde intentar ponerle un precio o intercambiarlo. El pillaje se convertiría en una costumbre, aunque de aquel pueblo no conseguirían muchos objetos de valor más allá de sábanas, toallas, mantas, cubrecamas, vestidos y muebles que, por su gran tamaño, no podrían transportar y que acabaron en medio de las calles, recibiendo el castigo del sol y las meadas de los perros. Las casas quedaron prácticamente desvalijadas, destrozadas, llenas de las huellas de los animales furiosos del ejército.

Unos pocos, con gestos de desagrado, miraban incrédulos a sus compañeros, que como buenos ladrones fanfarroneaban ante el botín cosechado y vitoreaban a uno que se había vestido de mujer con ropas abandonadas.

-No os estáis comportando como buenos musulmanes.

-Tan solo estamos tomando lo que no es de nadie.

-Sois como animales.

-Si no te gusta, vuelve a tu asqueroso pueblo.

Entre los marroquíes se crearon dos bandos: quienes cometían toda clase de atropellos y quienes, los menos, juzgábamos aquellos actos pecaminosos, prohibidos, haram. A ojos de Dios quedarían como unos desalmados, unos haramis, peor que los kufar. La discusión no fue a más.

Como nos habían prometido al alba, los cabos fueron a manifestar a los superiores el malestar general por parte de las tropas moras. Si seguían sin respetar los horarios de las plegarias, sobre todo el matinal, y si continuaban sirviéndonos aquel café aguado y aquella insípida y desacostumbrada comida, muchos renunciarían, exigirían su paga y regresarían a Marruecos. Toda la respuesta fue que pronto solucionarían aquella situación pero que, hasta entonces, pedían disciplina y fidelidad a la causa. Quedaban muchos rojos por vencer y con nuestra ayuda la guerra finalizaría antes de la llegada del invierno y recibiríamos toda clase de recompensas.

Nadie quedó satisfecho y en cuanto nos avisaron de que la cena estaba lista, un supuesto puré de patata con unas minúsculas y raquíticas zanahorias, nadie probó bocado dejando los ardientes calderos intactos. Los legionarios y los escasos miembros de la Guardia Civil, que se harían cargo del pueblo tras nuestra pronta partida, nos miraban incrédulos. Ignoraban nuestra capacidad para pasar hambre. Durante el ramadán ayunábamos jornadas enteras. Aquello era un juego de niños…”

Youssef El Maimouni, con un lenguaje diáfano y sencillo, cuenta la historia de Yusuf, un joven que se ve abocado por las circunstancias a enrolarse en las tropas sublevadas contra el gobierno legítimo de la República. Su itinerario es el de miles de compatriotas suyos que fueron manipulados y engatusados para formar parte de un ejército que, en realidad, los despreciaba, que los consideraba carne de cañón. Con Yusuf acompañaremos a estos hombres y a los legionarios en su avance por pueblos y ciudades ganando batalla a batalla esa guerra enloquecida que acabó con la victoria franquista.

Hay cuestiones muy interesantes que Youssef El Maimouni plante a los largo de la novela: los motivos que movían a muchos marroquíes a alistarse; la actuación de los marroquíes en una guerra ajena, unos llegados a la península con ansias de sangre y pillaje y otros sobreviviendo para llevar algo de dinero a sus casas, reprimidos además por sus creencias y por su sentido humanitario; la contradicción entre destrucción y muerte y los principios morales establecidos por el Corán; el desprecio de los legionarios rebeldes hacia sus nuevos compañeros de armas marroquíes; la violencia gratuita y deshumanizada de esos mismos soldados hacia los vencidos… También es un acierto el que el protagonista, Yusuf, esté emparentado indirectamente con el General Mohammed Ben Mizzian, con el que mantiene una relación extraña pero muy interesante tal y como se plantea en la novela. Como lo son igualmente la relación entre Yusuf y Asma, la mujer que ama, y la forma original y sorpresiva como se resuelve esta historia, o la que se establece entre el protagonista y el sepulturero musulmán al que ha de acompañar como castigo.

Cuando los montes caminen es, en fin, una novela de guerra y de aventura, por la que desfilan numerosos personajes en un mosaico humano variopinto y realista, un libro muy entretenido, pero lleno de humanidad, que nos muestra uno de los capítulos menos conocidos de la guerra civil española.

 Sergio Barce, agosto 2021

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«EL LIBRO DE LAS PALABRAS ROBADAS», DE SERGIO BARCE, INCOMBUSTIBLE

Mi novela El libro de las palabras robadas (Ediciones del Genal, 3ª edición) ha tenido un largo recorrido y sigue viva. Hace un par de días, alguien, bajo el seudónimo de «André Gide junior», me escribía para decirme que acababa de leer este libro y que le había parecido tan fascinante que no entendía que no hubiera alcanzado ya mayor repercusión. Además, añadía, es de esas novelas que se te quedan grabadas y no eres capaz de desprenderte de ella durante semanas.

No está nada mal leer este tipo de comentarios, como todos los que reproduzco a continuación sobre esta misma novela. Te dan aliento y te empujan a no cejar en el empeño. 

«Esta es la tercera novela que leo de Sergio Barce y, engolfado en toda su ciencia literaria, proveedora de materia y espíritu, de símbolos y signos, de solaz y conocimiento, se halla siempre un hombre que nos conmueve y nos seduce, que nos provoca ese leve gesto de rebeldía frente a lo inhumano y no nos libra de una lágrima inflamada cayendo lentamente sobre las sombras del corazón.

Manuel Gahete»

 

«Sincronías entre lo real y lo onírico, el yo y el ello, lo racional y lo mágico envuelven esta novela de un halo freudiano. La grave relatividad del espacio tiempo literario se va desmenuzando entre personajes que, en cierto modo, parecen replicar la misma historia, como si huyeran sin saberlo del olvido (otra forma de canibalismo) para conservar el enigmático libro de las palabras robadas.

Una metáfora sobre los espacios ocultos, pues todos arrastramos palabras robadas que nos dejaron espacios en blanco difíciles de escribir.

Súper recomendable.

David Rocha»

 

«Esta novela introduce unos elementos novedosos en la narrativa de Sergio Barce que no habían aparecido hasta este momento. Está aderezada por un toque de realismo mágico a través del personaje de su madre muerta con el que va contactando a lo largo de la historia. También el propio libro de hojas blancas en el que se pueden leer todas las palabras de los libros perdidos o destruidos introduce un elemento sobrenatural.

En los últimos tiempos se está sacrificando el arte literario por conseguir una trama atrayente. Se está perdiendo los artesanos de la palabra, los que pulen y embellecen el lenguaje, y no solo importa lo que se dice sino cómo se dice. Esa es la verdadera literatura. Sergio es uno de los escasos escritores que consiguen atrapar con su trama mediante una narrativa precisa, cuidada y elegante sin perder por ello ni un ápice de intensidad en su historia.

Combina de forma magistral ficción y realidad y sabe confundirlas de forma magistral hasta fusionarlas. Es un escritor sensorial especialmente habilidoso en conseguir que el lector empatice con sus personajes lo cual facilita que nos identifiquemos con ellos en muchas escenas.

Cuando impartes un taller literario se insiste a los alumnos en la importancia de  mostrar en lugar de contar y Sergio Barce es el mejor ejemplo de ello.

Susi Bonilla»

 

«La narración continúa in crescendo, irremediablemente y sin dar tregua al lector para desviar su atención de la misteriosa y complicada trama.

Y página tras página, ya sin remisión me encuentro como una más dentro de la historia, vibrando con ella. Sergio Barce es tremendo. Una narración compleja pero llevada a cabo de una forma magistral.

Joana Márquez»

 

«Entre Málaga y Tánger, entre tiempos presentes y pasados, entre recuerdos que transitan en la memoria perdidos y reencontrados por el protagonista Elio Vázquez gracias a la terapia certera de un psiquiatra llamado Moses Shentov, entre personajes como editores, periodistas y libreros, Barce compone una novela negra llena de amor por los libros, el cine y los ambientes llenos de humo.

Víctor Pérez»

 

«En <El libro de las palabras robadas>, el misterio y la intriga son las características más recurrentes de las que hace uso Sergio Barce, para adentrarnos en la vida de los protagonistas de esta acción enigmática y de fantasía que se va descubriendo a través de las páginas de la novela.

Paloma Fernández Gomá»

 

«Dos de las veinte razones que doy para leer <El libro de las palabras robadas>:

Por el tratamiento que tiene la familia en la novela. La familia como asunto suele tener una gran –y feliz- presencia en los libros de Sergio Barce. Aquí, lo que comienza como un thriller termina como la relación con un padre y con una madre. Yo creo que tal vez esa sea la parte de mayor poder del libro. La más musculosa.

Porque en la novela aparecen muertos que hablan. (Y no se muere en el intento). Es bien difícil que esto funcione en una novela o en una película. Pero yo les puedo asegurar que aquí funciona. Es más, hay una idea maravillosa de Sergio Barce sobre los muertos, que la da uno de los personajes (muerto) cuando aclara que ellos pierden sus rencores porque pasan horas riéndose de su propia vida cuando mueren. Si esto es así, les digo en serio que morirse no va a tener ya tanta importancia como le damos.

En fin, que ahí llevan ustedes dos de las veinte razones que he dado para leer esta novela, Habrá sin duda muchas más y cada uno encontrará las suyas.

Jesús Ortega»

 

«Esta es una novela con el formato de thriller psicológico, que sin embargo lleva insertas algunas pinceladas mágicas, que introducen una nota onírica, suprasensorial y un punto de imaginación y fantasía, lo que constituye, como decía Hitchcock, el MacGuffin, la excusa para contar una historia. Una historia que en algunos momentos traspasa la racionalidad de la vigilia para adentrarse en los mundos oníricos del sueño, la alucinación y roza la locura.

Fuensanta Niñirola»

 

«<El libro de las palabras robadas> es un libro muy romántico, con varias escenas que se desarrollan en la Plaza de Toros de Tánger como ciudad protagonista, además de escenas en Málaga y Tetuán. También es un libro que rinde homenaje a los hebreos de Tánger, ya que el psicoanalista que trata al personaje principal de la novela es un hebreo que vive en esta ciudad cosmopolita. Por lo que esta ciudad se convierte en un sueño para el protagonista. Novela que engancha desde el comienzo, tanto por su intriga como por su ambiente.

Naoual Maaroufi»

 

«<El libro de las palabras robadas> aunque podría considerarse una novela negra, también es una narración de aventuras, y, sin embargo, no ha abandonado su manera de relatar intimista y detallista, de manera que el protagonista, aun enfrentándose a una trama que le resulta inexplicable y terrible, también ha de afrontar los problemas vitales que le preocupan: su relación con su hijo, sus fracasos amorosos, la enfermedad de su padre, las inesperadas reacciones de los que cree amigos de toda la vida… Es una novela también muy romántica, pero en el mejor sentido de la palabra.

Yolanda Aldón»

 

«Entre la intriga y la novela negra, página a página vamos descubriendo la fascinante vida del padre de Elio, el protagonista de la historia, el enigmático personaje de Dalila Beniflah, los viajes a Tetuán y a otras misteriosas ciudades, qué significa Tánger para ellos, el pasado errático y misterioso de Arturo Kozer, los intereses ocultos de Joan Gilabert qué significan Marco y Sara, el hijo y la mujer de Elio, en la vida del protagonista y el verdadero secreto de El libro de las palabras robadas, un codiciado y misterioso manuscrito, hasta llegar a un desenlace imprevisible. Con gran maestría el autor de esta novela teje una historia de intrigas y misterios que hará las delicias de los amantes del género.»

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«PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE», UN LIBRO DE SERGIO BARCE, SEGÚN EL ESCRITOR DAVID ROCHA

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Agradable encontrarse de pronto en Instagram con un comentario como éste acerca de mi libro Paseando por el zoco chico. Larachensemente (Ediciones del Genal, 2015), y además que lo firme de otro escritor: David Rocha. Y eso que han transcurrido siete años desde su 2ª edición, lo que significa que estos relatos siguen muy vivos.

Estos relatos parecen escritos con luz tenue. Se nutren de atardeceres desde la orilla del recuerdo. Voces de nostalgia hallaréis en su morfología. Pasados que se resisten a la voracidad del presente. Súper recomendable para cualquier puesta de sol.

 

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«UNA PUERTA PINTADA DE AZUL», DE SERGIO BARCE, SE PRESENTARÁ EN CASA ÁRABE, DE MADRID, EL 16 DE SEPTIEMBRE

Me ha llegado el enlace de Casa Árabe, de Madrid, que recomienda para este verano como lectura una serie de libros, entre los que incluyen mi libro de relatos Una puerta pintada de azul (Ediciones del Genal, 2020). Aquí tenéis el enlace donde podéis ver los títulos sugeridos:

https://www.casaarabe.es/eventos-arabes/show/recomendaciones-de-lecturas-para-el-verano-21

Aprovecho la ocasión para anunciaros que el día 16 de septiembre, en Casa Árabe, presentaré mi libro Una puerta pintada de azul, de la mano de Luisa Mora, Jefa de Servicio de la Biblioteca Islámica, y el día 17 firmaré ejemplares en la Feria del Libro de Madrid, en el stand de la Librería Balqis. Así que apuntad estas fechas en vuestras agendas. Hace mucho que no voy por los «madriles» y ya va siendo hora.

 

SERGIO BARCE Y LUISA MORA
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