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“YO SOY ESPARTACO” (I AM SPARTACUS!, 2012) UN LIBRO DE KIRK DOUGLAS

En 1960 se estrena una película mítica: Espartaco (Spartacus) dirigida por Stanley Kubrick, y protagonizada y producida por Kirk Douglas.

El 1 de abril de 2011 escribí en este blog un artículo dedicado a Kirk Douglas, que titulé: Sólo nos queda el viejo esclavo Espartaco. El artículo lo terminaba con una frase: Yo soy Espartaco.

Ahora, tres años después, con 97 años de edad, ese viejo esclavo publica un precioso libro al que titula precisamente Yo soy Espartaco (I am Spartacus!), en el que cuenta cómo se gestó aquella película que vi por primera vez en la sala Palacio del Cine, en Málaga, y que fue quizá una de las que más me han impactado.

YO SOY ESPARTACO portada

Muy bien escrito, la sabiduría que otorga la edad impregna cada uno de los recuerdos de Kirk Douglas, y todo eso convierte este libro en una pequeña joya para cualquier amante del cine. Pero también pera cualquier amante de la libertad y de la creación sin censuras. Es de los que se leen de un tirón.

DALTON TRUMBO

DALTON TRUMBO

Dalton Trumbo fue el guionista de esta historia basada en la vida real de un esclavo que se sublevó contra Roma, y que estuvo a punto de acabar con aquel imperio. Es, por supuesto, un canto a la libertad, y si su tema asustaba a los más conservadores, por muy defensores de la democracia que se declararan, más aún les aterraba que el autor del guión fuera alguien que había pertenecido o que había simpatizado con el Partido Comunista. Visto con los años, todo parece una locura, y Kirk Douglas así lo percibe.

Reparto de ESPARTACO: John Gavin, Joanna Barnes, Tony Curtis, Kirk Douglas, Jean Simmons, Laurence Olivier, Peter Ustinov, Nina Foch, John Dall y Charles Laughton

Reparto de ESPARTACO: John Gavin, Joanna Barnes, Tony Curtis, Kirk Douglas, Jean Simmons, Laurence Olivier, Peter Ustinov, Nina Foch, John Dall y Charles Laughton

Contra vienta y marea, este actor, que nos ha regalado interpretaciones inolvidables durante su larga carrera, luchó para que Dalto Trumbo, el mejor guionista de la época, apareciera en los títulos de crédito, y salió victorioso de su empeño. Como también salió airoso en cada una de sus decisiones: que el director que comenzó la película, Anthony Mann, fuera sustituido por Stanley Kubrick; que el guión de Howard Fast no fuera el elegido; que Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov formaran parte del espectacular reparto de la película… También sufrió pequeñas derrotas, pero tenía un espíritu vencedor e indomable, que igualmente admiro de él, y las sorteó con habilidad.

Es un relato sobre el tesón, y sobre la libertad de expresión, de creación y de conciencia. Yo soy Espartaco contiene muchas cosas en pocas páginas. Si descubrir cómo se gestó y cómo se rodó la película es sumamente interesante, Kirk Douglas, además, va aliñando la narración con anécdotas, recuerdos y detalles que uno agradece en cada capítulo, lo hace más cercano y más vivo.

KIRK DOUGLAS como Espartaco

KIRK DOUGLAS como Espartaco

Desde esa locura que fue tener a dos guionistas trabajando a la vez: por un lado, Howard Fast, que adaptaba su libro sobre Espartaco para el cine, pero que sólo conseguía crear un guión aburrido y espantoso; y, por otro, Dalton Trumbo, escribiendo en la clandestinidad, para que el proyecto no se viniera abajo si las grandes productoras se enteraban que era realmente este apestado incluido en las listas negras el que estaba tras el proyecto; hasta los detalles de aquella triste y desoladora cena en la casa de Laurence Olivier y Vivien Leigh, donde Kirk Douglas y el resto de los invitados asisten a uno de los ataques de demencia de la actriz que dejaban hundido a Olivier…

KIRK DOUGLAS con STANLEY KUBRICK en el rodaje de Espartaco

KIRK DOUGLAS con STANLEY KUBRICK en el rodaje de Espartaco

Desde ese momento de tensión en el que Kirk Douglas acorrala, montado a caballo, a Stanley Kubrick, intimidándolo así hasta que consigue que éste le jure que va a incluir una de las escenas más recordadas de la película y que el director se negaba a mantener en el montaje; hasta cómo Jean Simmons es finalmente contratada para encarnar a la esclava Varinia después de tener que despedir a la actriz alemana Sabina Bethan. Fascinante leer toda esa rocambolesca historia.

Hay una escena en la película que fue, con otras, censurada en su momento. Es aquella en la que el pretor Marco Licinio Craso (Laurence Olivier) y su criado esclavo Antonino (Tony Curtis) hablan mientras el primero se baña. Su conversación es metafórica, pero cargada de sentido erótico y, obviamente, homosexual… Por supuesto, el imperante código moral americano de la época no podía tolerar tamaña escena, y fue cortada en el montaje. Años después, cuando se restauró la película, esa escena, junto a otras, se recuperó y se volvió a añadir en la cinta. Pero es Kirk Douglas quien realmente lo puede contar mejor:

“Regreso de nuevo para tomar aire, esta vez para quedarme. Ha sido muy difícil escribir de algo que sucedió hace más de medio siglo. Uno se sorprende de la cantidad de cosas que ha olvidado y queda fascinado cuando revisa documentos durante la investigación y descubre los millares de detalles que hay implicados en la realización de una película. Es un proceso interesante.
Cuando me senté a escribir este libro, vi Espartaco de principio a fin por primera vez desde 1960. Vi a un joven plantado en la pantalla. Yo era una persona muy distinta hace cincuenta años. No se puede uno imaginar los cambios que se producen en un ser humano cuando envejece. Me sorprendió lo distinto que era en aquella época y, seguramente fue eso lo que me ayudó a hacer Espartaco.
(…) Lo que Espartaco realmente hizo pedazos fue la <lista de la hipocresía>. Muchos guionistas incluidos en ella estuvieron trabajando durante aquella espantosa época; lo único que sucedía es que no podían decírselo a nadie. También tuvieron que aceptar unos salarios que representaban una minúscula parte de lo que ganaban utilizando su nombre real. Imaginen qué efecto causa eso en un hombre; sobre todo, en un hombre dedicado a la creación. Dalton Trumbo me dijo: <Kirk, gracias por devolverme mi nombre>.

TONY CURTIS y LAURENCE OLIVIER en la escena censurada de Espartaco

TONY CURTIS y LAURENCE OLIVIER en la escena censurada de Espartaco

(…) …Poco después del estreno de la película, los veinte años de matrimonio de Laurence Olivier con Vivien Leigh llegaron a su fin, gracias a Dios. Unos cuantos meses más tarde, Larry (Olivier) y Joan Plowright se fugaron a Connecticut. Tuvieron tres hijos y siguieron felizmente casados hasta que Larry murió, en 1989.
En 1991 descubrimos que la escena eliminada de <las ostras y los caracoles> seguía guardada en las cámaras acorazadas de Universal. El problema era que la pista de sonido era inservible. Tony Curtis vino y volvió a grabar sus frases de Antonino más de treinta años después de que se grabaran originalmente. Con mucha inteligencia e imaginación, Joan Plowright propuso que tal vez pudiéramos pedir a Anthony Hopkins que dijera las frases de su difunto esposo, pues Hopkins era capaz de hacer una imitación soberbia de Olivier. De manera que ahora, cuando Craso explica a Antonino que <el gusto no es lo mismo que el apetito>, la voz que oímos hablar es la de sir Anthony Hopkins. Hizo una labor increíble. Escuchen atentamente a Olivier en las otras escenas, apuesto a que no aprecian la diferencia”.

KIRK DOUGLAS y JEAN SIMMONS en Espartaco

KIRK DOUGLAS y JEAN SIMMONS en Espartaco

Tan atractivo resulta al lector seguir las peripecias de Kirk Douglas para lograr que Dalton Trumbo pudiera aparecer finalmente en los títulos de crédito por derecho propio como autor del guión, como fascinante resulta asistir a la batalla que se desató entre esta producción y la que a la vez se estaba intentando poner en pie con Yul Brynner y Anthony Quinn a la cabeza de The Gladiators, que iba a dirigir Martin Ritt. Un film que también se basaba en el esclavo rebelde y que amenazaba con echar por tierra todo el esfuerzo que Kirk Douglas había desplegado con su proyecto. Las artimañas que empleaban ambos bandos son fascinantes y asombrosas.

Muy sabrosas las palabras que Kirk Douglas dedica al dictador general Franco y a su esposa Carmen Polo, a consecuencia de las escenas que tuvieron que ser filmadas en España… Y curiosas las anécdotas que relata sobre su relación con su mujer, o las que tienen que ver con Frank Sinatra, con Burt Lancaster, o la del día en el que John F. Kennedy fue al cine a ver Espartaco…

En cualquier caso, tras leer lo que Kirk Douglas escribe sobre lo ocurrido con esta película y el ambiente político que rodeaba el rodaje, uno saca la conclusión de que la mezquindad, la censura, el recorte de libertades, parece que es consustancial a los conservadores (Kirk Douglas no oculta en ningún momento lo que piensa de los republicanos de su país), que, aunque se declaren muy democráticos, no parecen estar dispuestos a dejar que los demás puedan gozar de demasiadas libertades (no hay que irse a USA para comprobarlo: ahí tenemos la recién aprobada ley mordaza en España) y se empeñan una y otra vez en recortarlas. Suerte que siempre hay alguien como Kirk Douglas, alias Espartaco, para poner su granito de arena contra la sinrazón.

En fin, que Yo soy Espartaco es una delicia, y que probablemente este libro, muy bien editado por Capitán Swing, es de los que se quedan en la memoria, de esos que dejan un buen sabor de boca. Un libro de cine. Por todo esto, quizá, se lo regalé a un buen amigo.

Sergio Barce, diciembre 2014

KIRK DOUGLAS

KIRK DOUGLAS

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EL CINE ALBÉNIZ DE MÁLAGA – Cine con mayúsculas

Quien me conoce, sabe que el cine me apasiona, que soy un “fanático” que es capaz de ver una buena película infinidad de veces, porque siempre descubro algo nuevo en ella. Desde que comencé a ir al cine en Larache, desde muy pequeño, ya fuera en el Teatro España, en el Ideal, Avenida o Coliseo, creo que he ido casi todos los fines de semana a ver una película, es un rito del que me resiste a desprenderme, un placer al que no quiero renunciar. Luego, en Málaga, me aficioné a las sesiones dobles del Cayri y del Royal, y en verano a sus terrazas, a las que me llevaba mi abuelo con unos bocadillos de chocolate Dolca que tomábamos entre peli y peli; más tarde, la academia Kaplan, al Cine club Universitario, todos los cines del centro: jamás olvidaré el comienzo de “El exorcista” en el Astoria; el Andalucía, el Avenida, el Málaga Cinema, Coliseum, Echegaray, Cervantes, el Atlántida, Zaila, París… Luego llegaría el Palacio del Cine, Victoria… Y tras el cierre de muchos de ellos, las nuevas salas de los centros comerciales, pero ya con otro sabor…

He dejado a propósito el Cine Albéniz de Málaga porque es el propósito de este comentario. Sigue siendo un pequeño y entrañable cine del centro de Málaga, bien cuidado, que ahora depende del Ayuntamiento, y que, por un milagro, se ha convertido en el centro de atención de los amantes del cine. Su programación es selecta, buen cine que no llega a los circuitos comerciales habituales, para desgracia de muchos. Y los jueves, cine clásico. Por ahí ando yo.

Y por eso esta noche veré en una de sus pantallas, seguramente en la sala 3, “Toro salvaje” (Raging Bull, 1980) de Martin Scorsese con un Robert de Niro en la cima de su carrera. Es de esas películas que mencionaba antes, de las que ya he visto más de cuatro veces, pero a la que no puedo resistirme a visionar una vez más en pantalla grande, en versión original y en 35 mm, es decir, con algún salto en el metraje, como en los buenos tiempos… Eso le da un sabor añejo añadido a buen vino.

 

Henry Fonda – Pasión de los fuertes

La pasada semana vi “Pasión de los fuertes” (My Darling Clementine, 1946) de John Ford, con un inconmensurable Henry Fonda, película en la que un diálogo inolvidable hizo reír a todos:

-Mac, ¿nunca has estado enamorado?
-No, he sido camarero toda mi vida.

 

Marilyn en Con faldas y a lo loco

La anterior semana vi “Con faldas ya lo loco” (Some like it hot, 1959) de Billy Wilder, y ver a Marlilyn Monroe en pantalla grande, en fin, sin comentarios. Redescubres a Jack Lemmon y te das cuenta de que era genial. Al encenderse las luces, la sala prorrumpió en una largo aplauso, como si se estrenara ese día…

Y la otra semana anterior vimos “Pat Garrett & Billy the Kid” (1973) de Sam Peckinpah, con música de Bob Dylan… Sé que estoy poniendo los dientes largos a muchos cinéfilos, pero es lo que hay…

 

En fin, lo que quiero decir con todo esto es que es una gozaba volver a saborear el mejor cine de siempre en pantalla grande y sin alardes técnicos, y que todo esto se debe a unos locos del cine: al director de la filmoteca del Cine Albéniz Juan Antonio Vigar, al programador Juan Luis Artacho, al operador de cabina Fernando Ramírez, y también al resto del equipo del cine: Javier Gilsanz, Mercedes Lopera, Elisa Belda, Belén Linares, Irene Palacios… Chapeau! Por el trabajo que desarrollan.

Por cierto, cada vez que voy la sala está prácticamente llena, se ve la película en silencio y todos nos quedamos sentados hasta que terminan de pasar en pantalla todos los títulos de crédito… Algo impensable en las salas comerciales en las que la gente no respeta a los demás, donde muchos creen estar en el salón de su casa y comentan la película con la boca llena de palomitas y hablan o contestan sus móviles, donde al finalizar la película, cuando aún no han encendido las luces, ya te están apremiando para que te levantes y muevas el culo… Por eso, me quedo mejor en el Cine Albéniz a disfrutar de cine de verdad.

Sergio Barce, septiembre 2012

 

Y gracias a este éxito la programación se ha ampliado para los próximos meses con los siguientes títulos:

EVA AL DESNUDO (All about Eve, 1950) de Joseph L. Mankiewicz

TERCIOPELO AZUL (Blue Velvet, 1986) de David Lynch

LA NOCHE DEL CAZADOR (The night of the hunter, 1955) de Charles Laughton

ANNIE HALL (1977) de Woody Allen

DOCTOR ZHIVAGO (1965) de David Lean

TÚ Y YO (An affair to remember, 1957) de Leo McCarey

EL SÉPTIMO SELLO (Det sjunde inseglet, 1957) de Ingmar Bergman

El séptimo sello

NINOTCHKA (1939) de Ernst Lubitsch

REBELDE SIN CAUSA (Rebel witouth a cause, 1955) de Nicholas Ray

TIEMPOS MODERNOS (Modern times, 1936) de Charles Chaplin

EL PLANETA DE LOS SIMIOS (Planet of the apes, 1968) de Franklin J. Schaffner

LOS 400 GOLPES (Les 400 coups, 1959) de François Truffaut

CIUDADANO KANE (Citizen Kane, 1941) de Orson Welles

EL APARTAMENTO (The apartment, 1960) de Billy Wilder

 Más información en:

http://www.cinealbeniz.com/

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