«TRIBUTO A DOS CIUDADES: LARACHE Y TÁNGER», UN LIBRO DE LEÓN COHEN

En los próximos días, sale Tributo a dos ciudades: Larache y Tánger, el nuevo libro de relatos del escritor larachense León Cohen Mesonero, que publica la editorial Círculo Rojo

La cubierta es muy atractiva. Como me explicaba León, tras varias propuestas ha conseguido que, en la foto de la contraportada, aparezca la casa donde vivió su abuela Luna, en Larache, y que es la casa de su memoria.  En esa foto, se ve el balcón de Luna, un homenaje a ella.

cubierta Tributo a dos ciudades

Como adelanto, aquí podéis leer el prólogo que he escrito para el libro, que mi amigo León Cohen tuvo la deferencia de pedírmelo y que escribí mientras disfrutaba de la lectura de sus relatos.

Sergio Barce, febrero 2018

No sabía muy bien cómo abordar el prólogo de este libro. Tras muchas dudas, me he decantado por lo más sencillo, creo. Y es seguir las huellas que marca el propio autor, dejarme llevar por el orden de sus relatos. Tal vez así llegue a donde me propongo. A saber: desvelar al posible lector qué es lo que León Cohen Mesonero cuenta cuando narra.

Comienza en Larache, y su primera historia es la antesala a este viaje interior a los sueños y a la memoria, a ese pasado quizá construido en el deseo. Es un acierto comenzar por este relato titulado con simpleza: Larache, ya que, para quien no conozca esta ciudad, puede hacerse una idea exacta de su esqueleto, pintado al detalle por las palabras de León Cohen. Además, ilustra la arquitectura y las arterias de la ciudad con rápidas pinceladas de los personajes que le impactaron en los años que describe (de 1950 a 1964) y de los acontecimientos históricos más destacados. Y así, en pocos párrafos, resume un pequeño mundo, entre mágico y ensoñado, en el que, en las siguientes páginas, León Cohen sitúa sus relatos más enjundiosos.

Inevitablemente, con toda lógica, su siguiente relato describe su sentimiento y las sensaciones más íntimas cuando, años después de abandonar su ciudad natal, el autor regresa por primera vez. La emoción se desborda con cada palabra, embozando al lector con ese temblor del alma que causa el reencuentro con el pasado. León Cohen reconoce que, en un momento dado, no caminaba por la ciudad en la que se encontraba en ese preciso instante, sino por ese otro Larache que él llevaba en su memoria, como si se fuera materializando a cada paso que daba. Por supuesto, se estaba engañando. La realidad era más prosaica, más gris, más real. León Cohen hace entonces una finta, y decide, en connivencia con el lector, olvidarse de esa realidad y continuar avanzando en busca de su casa arropado por el Larache de su corazón. Opta por la memoria, que nunca es exacta, que lo endulza todo, que lo blanquea todo.

Larache

Larache

La calle Barcelona. Otro relato, y la meta ansiada en su camino por el Larache del reencuentro, por el Larache de su memoria. Ahí habita su infancia. Y, sobre todo, el recuerdo de su padre. Inconscientemente, cuando el padre de León Cohen aparece, aunque sea de manera furtiva en sus relatos, cobra vida, de manera inusitada, y la rápida descripción que hace de él, lo dota de vida, de protagonismo, como una presencia que nunca desapareciera.

Otra calle: la calle Real. Nuevos recuerdos que no se borran de su memoria. Por eso, nos lleva por esta vena histórica de la Medina de Larache, donde su segunda etapa infantil labra nuevos recuerdos que lo ayudan a formarse. Pequeño homenaje además a los judíos de Larache. Al acabar este corto relato, tengo la sensación de que las voces de esos hebreos parecen escucharse en un eco de olvido. Hay mucha nostalgia en su manera de describir ese micro mundo dentro de la Medina.

Larache - Madina

Los otros relatos de León Cohen, nos trasladan hasta lugares emblemáticos, hechizantes, como El Jardín de las Hespérides. Sin embargo, él regresa al útero sentimental de su memoria, a su casa. Mi casa es un relato detallista. Y un ensueño, ya que el mismo autor duda de que realmente ocurriera lo que describe: regresar a la casa de su infancia cincuenta años después de abandonarla. “Todos somos exiliados de la infancia que es nuestra patria, nosotros también lo éramos de nuestro pueblo, de nuestras calles. Porque una cosa son las calles propias, las de la infancia y la adolescencia y otra bien distinta, las calles prestadas, aquellas a las que llegamos perdidos y donde pudimos pasear nuestro exilio interior mejor o peor, cada uno según su circunstancia” escribe León Cohen con pulso, lleno de rabia contenida, de amargura dulce y de grito contra el destino traicionero.

Camisas mojadas. Como un pequeño islote entre esos relatos melancólicos, León Cohen deja aquí una declaración de intenciones, un pequeño homenaje a esos marroquíes que han tenido que cruzar el estrecho en pateras para buscarse la vida. Difícil ejercicio de condensación para articular un fiero discurso contra la injusticia. Lo logra, sobradamente.

Pero enseguida trata de refugiarse una vez más en su memoria, y nos vuelve a sumergir en ella con El espíritu de mi pueblo. Esto sí que es una declaración de amor a Larache, como si se aferrara a las rocas del espigón luchando contra las olas del tiempo. León Cohen narra un poema, y la musicalidad nace de su afecto y de su melancólica ternura por los lugares en los que sintió realmente la felicidad. Es bonito que el espíritu lo conformen personas y objetos, calles y edificios, nombres y apellidos. Hay sonidos que se escuchan en todos sus relatos, ecos que llegan de su pasado.

El guarda de la sinagoga. León Cohen nos deja entrar en la sinagoga Pariente, en el viejo Larache, para contar una pequeñísima anécdota que, sin embargo, contiene uno de los más bellos mensajes de este libro. Conciso, emotivo, incluso candoroso relato.

Su homenaje a Larache acaba con un sucinto poema. Entre estos versos y los recuerdos atados a sus cuentos, León Cohen construye un pequeño cofre lleno de sabores antiguos, de añoranzas y de suspiros por lo que fue y ya no es, o de lo que sigue siendo, pero en el universo personal de sus remembranzas más íntimas. Larache se convierte, en estas páginas, en un universo mágico que nos hace querer recuperar la candidez que se ha perdido en la sociedad actual. Es como una reivindicación de otra manera de vivir.

Cine Roxy

Tánger – Cine Roxy

A mitad de este libro, León Cohen viaja hasta Tánger, la otra ciudad que habita en su corazón.

Tánger mítica, Tánger mitificada. También desborda cariño en sus palabras por esta otra ciudad marroquí, pero es otra clase de amorío. León Cohen nos habla de los años 1964 a 1968. Y ya no es el niño de Larache, y Tánger no es aquella pequeña ciudad.

La banda del Koah es, quizá, el relato que lo resume todo. León Cohen rememora en él sus correrías con los amigos adolescentes, y, mientras nos describe aquel Tánger aún esplendoroso de finales de los sesenta, usa los pinceles de sus palabras para pintar ahora una acuarela de aguafuertes, llena de colores vivos: la ilusión de la adolescencia, la atracción por las chicas, la búsqueda de la utopía política y ética, la vida explotando cuando la juventud nos arrastra a la aventura, aunque sea sentados en el Haffita disfrutando de un té con hierbabuena…

Por supuesto, si León Cohen habla o escribe de Tánger, la presencia de Juanita Narboni, el personaje creado por Ángel Vázquez, ha de aparecer tarde o temprano. En este libro, por supuesto, lo hace. Carta a Juanita Narboni es uno de sus textos más pensados y elaborados, también es uno de los relatos cohenianos de referencia. A contracorriente del resto de los que conforman este libro, aquí la voz narradora se la cede León Cohen a una mujer, a Sol, y ella, tangerina, se encarga de poner al día a Juanita de lo que ha acontecido en Tánger en los últimos años. Una excusa inteligente y perfecta de la que se vale el autor para hablar largo y tendido de sus impresiones sobre la ciudad. Y es un largo lamento de aquel Tánger deslumbrante que ya no existe, al que ha sustituido una ciudad impersonal y vacía de alma. Tal vez sea el punto final definitivo a la historia que inició Ángel Vázquez.

El libro se cierra con Juanita y Sol, otro juego de malabarismo de León Cohen utilizando por enésima vez a Juanita Narboni, que, al final, se ha convertido casi en un personaje imprescindible de su narrativa.

Igual ocurre con Retrouvailles à Tanger. León Cohen ama Tánger, pero ama aquel otro Tánger que añora Sol, y que, en esta otra narración, vuelve a emerger del fondo de la nostalgia. Hay un nexo silencioso e invisible de Tánger con Larache. Leyendo este relato, nos damos cuenta de que ambas ciudades provocan la misma reacción en el autor: camina por una ciudad que ya no existe, pero camina por la ciudad que sólo él ve. Y es capaz, con esta argucia, de hacernos creer que ha regresado a aquella otra que ha desaparecido para siempre, como si se resistiera al paso del tiempo.

Las Gerofi

Yvonne e Isabelle Gerofi

El libro continúa con varios homenajes a personajes tangerinos que se condensan, de manera excepcional, en esa visita del propio autor a La Librairie des Colonnes. Este sí es un cuento que rezuma realismo mágico. Jugando entre la realidad, la fantasía y el sueño, León Cohen reúne a las Gerofi, a Chukri, a Juanita Narboni… a los tangerinos que más le han influenciado, en una suerte de reunión entre fantasmas en el Tánger fantasmal. La magia transforma este inverosímil encuentro en un acontecimiento que contemplamos con una sonrisa, casi como cómplices del ensueño de León Cohen.

Cuando cerramos este libro, tenemos la sensación de haber paseado por las calles de dos ciudades que no existen pero que, sin embargo, habitan en su alma. Y nosotros somos, ni más ni menos, que los exclusivos testigos de que esas otras dos ciudades ensoñadas ya sólo siguen vivas en la memoria blanqueada de León Cohen Mesonero, alias Cohete, alias Garrincha.

Sergio Barce, octubre 2017

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ABDELKRIM

1948 - Abdelkrim y su hermano

Muhammad Abdelkrim El Khattabi (izquierda) con su hermano

Uno de los personajes más fascinantes de la historia de Marruecos, y, en especial, del Rif, es el de Abdelkrim. 

Su nombre completo era Muhammad Ibn Abdelkrim El Khattabi. Hijo de un respetado cadí de la cabila de los Beni Urriaguel, el propio Abdelkrim relató su ascendencia:

«…Nosotros somos de Axdir, pertenecemos a los Beni Urriaguel del Rif. Somos los descendientes directos de los Ulad Sid Mohammed Ben Abd-El-Krim, originarios de Hedjaz, precisamente de Yambo, en las orillas del Mar Rojo. Nuestro ascendiente se llamaba Zarra de Yambo, y mi familia vino a establecerse en Marruecos el año 3 de la Hégira (hacia el año 900 de la era cristiana». 

(Entrevista concedida por AbdelKrim a Roger Mathieu en 1927)

1960 Abdelkrim y Mohamed V

1960 – Abdelkrim con el rey Mohamed V

Tras estudiar en la Universidad de Qarawiyyin, en Fez, se estableció en Melilla, donde trabajó de traductor, escribiente, profesor de árabe y periodista. Tras ser encarcelado en 1915 por las autoridades españolas, acusado de colaborar con los alemanes, aunque probablemente porque desveló entonces sus ideas contrarias al colonialismo y a la ocupación militar del territorio marroquí, especialmente del rifeño, Abdelkrim El Khattabi se convertiría en el líder de la lucha por la independencia de su país. Por vez primera, se utilizaba la guerra de guerrillas, y esta táctica es la que provocaría varias de las humillaciones más conocidas del ejército español: el llamado desastre de Annual y el posterior de Monte Arruit.

bandera

Bandera de la República del Rif

Abdelkrim crearía la República del Rif, y sus ideas, adelantadas a su tiempo, fueron imitadas por otros líderes revolucionarios en años posteriores. 

Como no se trata de escribir aquí ningún artículo de fondo, os dejo con un magnífico documental, que os dará una visión amplia y detallada de lo que Muhammad Ibn Abdelkrim El Khattabi ha significado en la Historia de Marruecos.

Sergio Barce, febrero 2018

Para ver el documental, entra en el siguiente enlace:

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«EL CRIADOR DE GORILAS», ROBERTO ARLT EN MARRUECOS

Julio Cortázar siempre afirmó que uno de sus maestros fue Roberto Arlt, especialmente en el uso perfecto del lunfardo, es decir, la jerga utilizada a finales del siglo XIX y principios del XX por los rateros y criminales en Buenos Aires, y que, con el tiempo, se convirtió en una lengua coloquial en Río de la Plata.

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Pues bien, ese escritor argentino, nacido en 1900, autor de novelas como El juguete rabioso, Los siete locos, El amor brujo, y de obras de teatro como Trescientos millones, Saverio el cruel o La isla desierta, está considerado uno de los grandes autores de cuentos cortos, con relatos como El jorobadito o Viaje terrible.

Hijo de inmigrantes alemanes, en sus primeras obras el tema recurrente era la Argentina de los recién llegados, sus miserias y sus penurias. Pero será tras su muerte cuando se reconozca realmente el valor de su trabajo literario.

ROBERTO ARLT

ROBERTO ARLT

Tras un largo viaje por el norte de África, realizado entre 1935 y 1936, Roberto Arlt escribe varios relatos. Parte de ellos, los recopilará en su libro El criador de gorilas, que ya publicó en España Alianza Editorial, y más recientemente Ediciones del Viento (A Coruña, 2012). Hay relatos que se desarrollan en diferentes países africanos, pero el grueso de los cuentos los ambienta en Marruecos. Uno de ellos, titulado Ejercicio de artillería, transcurre en Larache, razón que me movió a buscar este libro.  

En enero de 2016, ya transcribí completo en mi blog Ejercicio de artillería. Para quienes tengan la curiosidad de leerlo, pueden hacerlo en el siguiente enlace:

https://sergiobarce.wordpress.com/2016/01/24/ejercicio-de-artilleria-un-relato-de-roberto-arlt/

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En El criador de gorilas, Roberto Arlt nos muestra un Marruecos curioso, más bien caricaturizado o deformado, y, a la vez, mágico pero realista, aunque esto suene contradictorio, y todo ello usando un tipo de humor que se acercaba a lo absurdo. Sus relatos son truculentos, violentos y llenos de enigmas, que, a veces, resuelve de manera abrupta. Además del mencionado Ejercicio de artillería, ambienta en Marruecos los titulados Halib Majid el Achicharrado, Rahuti, la bailarina, La aventura de Baba en Dimisch esh Sham, Acuérdate de Azerbaijan, La cadena del ancla, Odio desde la otra vida, Los bandidos de Uad-Djuari, Ven, mi ama Zobeida quiere hablarte y el titulado Historia del señor Jefris y Nassin el egipcio.

Leyendo los cuentos de Arlt, a veces, he tenido la sensación de que escuchaba a un cuentacuentos del Zoco Chico, y es que utiliza la misma técnica de la narración oral marroquí, lo que quiere decir que, en aquel viaje, Roberto Arlt se empapó hasta los tuétanos de esta tradición ancestral.

Sergio Barce, enero 2018

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ESCARBANDO EN EL CAJÓN

Escarbando en el cajón que tiene mi padre con decenas de fotos, fotografías que trato de escanear cuando puedo, me he encontrado con algunas que ahora comparto con vosotros.

La primera es una foto muy antigua de mis tatarabuelos, los Martínez, originarios de Melilla. Será mi bisabuelo materno el que se decida, escapando de la miseria, marcharse a Marruecos, en concreto, a Larache.

Mis tatarabuelos maternos, los Martínez

Estas otras, son de mi padre con su gran amigo Carlitos Navas. Y, en la tercera, también con su otro gran amigo Fernando Galeote.

Larache - Carlos Navas y AB

Larache – Carlos Navas y Antonio Barce

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Larache - Junio 1951 - Carlos Navas y AB

Larache – Carlos Navas y mi padre – foto fechada el 27 de junio de 1951

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Larache - de pie, Fernando Galeote y AB, sentado Carlos Navas

Larache – de pie, Fernando Galeote y Antonio Barce; sentado, Carlos Navas

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Viendo esta foto de mi madre, entiendo que mi padre se enamorara de ella. Fueron tan felices en Larache que ella, antes de morir, nos hizo jurar que llevaríamos sus cenizas y las esparciríamos en el río Lukus. Y así se hizo.

mi madre

María Gallardo Martínez (pero también la llamaban Maru, Maruja o Maruchi, según quien la conociera)

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Cuando vivíamos en el Balcón del Atlántico, en la calle Mulay Ismail, desde nuestra ventana podíamos ver, como unos privilegiados, los concursos del tiro al plato.

Larache - desde mi ventana

Larache – desde la ventana de mi casa

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Doy un salto en el tiempo. Esta fotografía se tomó en Ifrane, en una pequeña excursión que hicimos varias familias desde Larache para ver la nieve. En la imagen, mi madre, y, a la derecha, Miguel Álvarez.

Ifrane - mi madre y Miguel A

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Esta otra foto es de junio de 1967, en la Gaba, creo. El coche Renault 10 de mi padre, con matrícula larachense. Sentadas en el capó, mis hermanas Marisol y Mónica.

Larache - junio 1967 - mi padre y mis hermanas Marisol y Mónica

Larache, junio 1967

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Esta otra es más reciente, aunque los años han pasado como un suspiro. Tomada en Asilah, estoy con Rachida y Maru. Mi madre ya no está, y ahora Rachida, mi segunda madre, se encuentra muy delicada de salud.

Asilah - con mis madres

Con mis madres

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Y, para acabar, tres fotografías más: en las dos primeras, mi madre con Maruchi Alfaro (las dos Maruchis), en las ruinas de Lixus, una vez más en su pueblo; en la otra, con unas amigas, en otro de esos viajes que hacía mi madre para exprimir su amor a Marruecos. Cómo los disfrutaba.

La última imagen corresponde a uno de los momentos más emotivos que hemos vivido en estas idas y venidas a Larache. Ahí estamos un buen puñado de larachenses acompañando a Angie y Cristóbal el día que ellos esparcieron las cenizas de su madre, María, en el Lukus. Luego llegaría mi madre, unos años después, y las dos siguen allí, mecidas por el suave oleaje, eternas.

Larache - Lixus - lasdos Maruchis

Las Maruchis

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Mi madre disfrutando de Marruecos

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Larache - acompañando la despedida de María

 

 

 

 

 

 

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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 12

 

Continuamos con este periplo de fotografías captadas en el pasado siglo en Larache, que es como construir la historia de Larache en imágenes…Y con versos de Trina Mercader.

Hoy me detengo en varios programas de cine, y, entre las arterias, una parada más prolongada en la plaza de España, hoy de la Liberación.

Espero que volváis a disfrutar con estas viejas imágenes tomadas de las páginas de Radio Larache, Memoir Larache, HHH los de Larache, Houssam Kelai, Manolo Alarcón y otros amigos…

balcón atlántico 1

Balcón Atlántico

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balcón atlántico

Balcón Atlántico jardines

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cartel turismo obre de Mariano Bertuchi

Larache cartel turístico obra de Mariano Bertuchi

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PASAJE OCCIDENTAL (Décimas). LARACHE

Doncella, niña, mujer,

bajo la niebla intocada.

Temblorosa desposada

predispuesta a florecer.

Niebla o velo que al nacer

resbala por tu cintura;

primorosa arquitectura

que tu pie descalzo mueve,

con tanta dulzura leve

que acrecienta tu hermosura.

Trina Marcader

(Revista Al-Motamid nº 6, Larache, agosto 1947)

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bar perico

Bar Perico de Larache

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cine ideal programa 1

Programa del Cine Ideal

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cine ideal programa 2

Programa del Cine Ideal

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comandancia, castillo, jardín

Larache – vista Comandancia y Castillo

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carteles

Larache – publicidad

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correos y telégrafos larache

Edificio de Correos y Telégrafos de Larache

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hospital cruz roja director

Rafael Chicoy, que fuera director del Hospital de la Cruz Roja de Larache

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hospital cruz roja médicos del centro

Cuerpo médico del Hospital de la Cruz Roja de Larache

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hospital cruz roja larache - junta de damas

Junta de Damas del Hospital de la Cruz Roja de Larache

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Larache entrando por el río

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cine coliseo maria cristina programa 1

Programa del Cine Coliseo

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plaza de españa 3

Plaza de España

 

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plaza de españa 4

Plaza de España de Larache

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plaza de españa 5

Plaza de España de Larache

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plaza españa 1

Plaza de España de Larache

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plaza españa 2 y casino

Plaza de España y Casino

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plaza españa fiesta

Plaza de España – fiesta

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teatro españa programa 1

Programa del Teatro España

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vehículo en mulay ismail

Avda Mulay Ismail – Plaza de España al fondo

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Larache panorámica

Larache – panorámica general

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