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ABDELKRIM

1948 - Abdelkrim y su hermano

Muhammad Abdelkrim El Khattabi (izquierda) con su hermano

Uno de los personajes más fascinantes de la historia de Marruecos, y, en especial, del Rif, es el de Abdelkrim. 

Su nombre completo era Muhammad Ibn Abdelkrim El Khattabi. Hijo de un respetado cadí de la cabila de los Beni Urriaguel, el propio Abdelkrim relató su ascendencia:

“…Nosotros somos de Axdir, pertenecemos a los Beni Urriaguel del Rif. Somos los descendientes directos de los Ulad Sid Mohammed Ben Abd-El-Krim, originarios de Hedjaz, precisamente de Yambo, en las orillas del Mar Rojo. Nuestro ascendiente se llamaba Zarra de Yambo, y mi familia vino a establecerse en Marruecos el año 3 de la Hégira (hacia el año 900 de la era cristiana”. 

(Entrevista concedida por AbdelKrim a Roger Mathieu en 1927)

1960 Abdelkrim y Mohamed V

1960 – Abdelkrim con el rey Mohamed V

Tras estudiar en la Universidad de Qarawiyyin, en Fez, se estableció en Melilla, donde trabajó de traductor, escribiente, profesor de árabe y periodista. Tras ser encarcelado en 1915 por las autoridades españolas, acusado de colaborar con los alemanes, aunque probablemente porque desveló entonces sus ideas contrarias al colonialismo y a la ocupación militar del territorio marroquí, especialmente del rifeño, Abdelkrim El Khattabi se convertiría en el líder de la lucha por la independencia de su país. Por vez primera, se utilizaba la guerra de guerrillas, y esta táctica es la que provocaría varias de las humillaciones más conocidas del ejército español: el llamado desastre de Annual y el posterior de Monte Arruit.

bandera

Bandera de la República del Rif

Abdelkrim crearía la República del Rif, y sus ideas, adelantadas a su tiempo, fueron imitadas por otros líderes revolucionarios en años posteriores. 

Como no se trata de escribir aquí ningún artículo de fondo, os dejo con un magnífico documental, que os dará una visión amplia y detallada de lo que Muhammad Ibn Abdelkrim El Khattabi ha significado en la Historia de Marruecos.

Sergio Barce, febrero 2018

Para ver el documental, entra en el siguiente enlace:

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“LA INDEPENDENCIA DE MARRUECOS EN MI RECUERDO”, POR EL ESCRITOR Y MÉDICO LARACHENSE JOSÉ EDERY BENCHLUCH

Pepe Edery Benchluch tiene una memoria envidiable, y, como bien sabemos los que le conocemos, un humor incombustible. De sus recuerdos, ha extraído un hecho histórico tan crucial como emocionante: la independencia de Marruecos. Y de este acontecimiento, nos trae un detalle muy personal pero realmente excepcional, incluso envidiable por lo que representa el haberlo vivido en primera persona. No voy a desvelarlo, porque lo mejor es hacerlo siguiendo el detallado relato de Pepe Edery…  

Sergio Barce, mayo 2014

SERGIO BARCE, JOSE EDERY y ADNAN MECHBAL

SERGIO BARCE, JOSE EDERY y ADNAN MECHBAL

LA INDEPENDENCIA DE MARRUECOS EN MI RECUERDO

El conflicto surgido entre los gobiernos de España y Francia relacionado con la independencia de sus Protectorados respectivos en Marruecos, según pude leer en mis periódicos habituales como eran el España de Tánger y El Ideal de Granada, comenzó a disminuir al comenzar el año 1956, a los pocos meses de haber iniciado mis estudios universitarios de medicina en Granada. Por primera vez y después de tres años de discrepancias políticas entre la Residencia General de Francia en Rabat y la Alta Comisaría en Tetuán, aparentemente, se calmaron. Y desde noviembre de 1955, en que fue nombrado el antiguo Prefecto de Policía en Francia monsieur André Louis Dubois como nuevo Comisario Residente General del Protectorado francés en la zona sur de Marruecos, las relaciones mejoraron con su homólogo español en Tetuán en la Zona Norte el Alto Comisario el General Rafael García Valiño.

LA VANGUARDIA 1956

Pudiéndose reunir ambos en las afueras de la ciudad de Larache, en los “dominios de Protectorado” del Alto Comisario. Protectorado español cuya extensión territorial era aproximadamente un tercio del correspondiente a la zona francesa, siendo por añadidura mucho más pobre y desprovisto de riquezas naturales exceptuando la región del río Lukus.

La reunión tuvo lugar el 10 de enero de 1956 en la residencia familiar del conocido empresario de Larache don José Gomendio Ochoa, uno de cinco prestigiosos y destacados “Don José” de la ciudad larachense junto a Gallego (banca, molinos y cines), Gargallo Vea (autobuses), Cazorla (ultramarinos) y Torres Aspe (material de construcción). Estos tres últimos, fallecidos en 1962. Gomendio, que falleció en diciembre de 1979 en Madrid, era Doctor Ingeniero Industrial y propietario de la Compañía Agrícola del Lukus, que había adquirido al barón de Rothschild unas dos décadas antes de la independencia. La residencia denominada “El Palafito”, por tener dicha vivienda la estructura de los palafitos construidos sobre pilares, estaba situada a unos 10 kilómetros de la ciudad, en la carretera de Alcazarquivir, ciudad también ribereña del río Lukus, más conocida como Alcázar. pero ubicada en el interior a 15 kilómetros al norte del límite fronterizo hispano francés del poblado y frontera de Arbaua y a 34 kilómetros al sureste de Larache.

Arbaoua - La rentrée au camp

El encuentro entre ambos dignatarios se desarrolló sin incidencias en un ambiente sosegado y casi bucólico, rodeados de extensas plantaciones de naranjos, sus famosos y codiciados frutos de reconocida fama en el exterior. Y todo en una atmósfera impregnada de olores y fragancias de azahar. De todo ello y de los aparentes buenos resultados de las conversaciones, se hicieron eco los periódicos españoles y franceses; y con la novedad de unos comentarios de prensa muy favorables del encuentro en ambos países.
Recuerdo que, según la prensa, el Residente General monsieur Dubois, cuyo “mandato” en Rabat duraría algo más de un año hasta la independencia del país, aunque fuese superior al año de duración de sus dos predecesores en el cargo, el General Boyer de Latour y Gilbert Granval, había hecho referencia a los extensos bosques de alcornoques (denominados “montados” por los portugueses) de la región que había visitado. Que los larachenses denominan la Ghaba (significa en árabe dialectal “bosque”), y que observó a lo largo de la carretera poco después de salir de Larache. Árboles del género “quercus” (también lo son las encinas o ilex y algunas especies de robles, y de los que existen más de 500 especies diferentes) similares a los que el señor Dubois había visto en el interior de las regiones de Rabat y de Kenitra que correspondía a los grandes bosques de La Mamora. Extensos bosques también de la edad cuaternaria, pero a diferencia de los larachenses, que son del tipo “lusitanica”, eran de la variedad “Quercus suber”, aunque asimismo de hoja perenne. Este tipo de alcornoque recuerdo que mis compañeros de pensión que estudiaban farmacia, en sus asignaturas de “Farma” y “Botánica” figuraba con el nombre de “Quercus larachensis” también llamados “Quercus lusitanica”, con cuya variedad se había poblado y repoblado Extremadura. Lo que ha servido a estas zonas extremeñas, al igual que en Larache, para crear industrias de curtientes y de corcho gracias a que éste es rico en taninos y curtientes. Además de servir de alimento con sus dulces bellotas a sus famosas piaras que son la base de los famosos jamones y embutidos tanto “mangurrinos” como “belloteros” de ambas respectivas provincias extremeñas.

TIME - MOHAMED V
Pero este canto de sirenas, tras el encuentro y reunión de los dos máximos responsables políticos de ambas zonas de Protectorado, comenzó a disiparse cuando un mes después, el 15 de febrero, se iniciaron en París sin participación, y creo que incluso sin conocimiento oficial, de España, negociaciones directas entre Francia y Marruecos. Con la presencia del Sultan Sidi Mohamed Ben Yousef, a quien Francia había desterrado junto con su familia, primero a la isla de Córcega en agosto de 1953 y posteriormente en enero de 1954 a la isla de Madagascar. Pero el gobierno francés tuvo que reponerle el 16 de noviembre de 1955 en el trono alauita que había usurpado u ocupado a su pesar por imposición gala su anciano tío Mohamed Ben Arafa. Por lo que Mohamed V había reinado con el título de Sultán desde 1927 a 1953; y tras el destierro desde 1955 a 1957, año este de 1957 en que sustituye el título de Sultán por el de Rey.

Presidente René Coty

Presidente René Coty

Asistieron a las negociaciones el Presidente de la República René Coty, que presidió el país desde finales de 1953 hasta enero de 1959 en que transmitió la presidencia al General De Gaulle poniendo fin a la IV República; y su Primer Ministro el socialista de línea marxista Guy Mollet, cuyo Gobierno dirigió entre 1956 y 1957. Y dos semanas después, un viernes 2 de marzo de 1956, una declaración conjunta del abogado socialista Cristian Pineau, que era desde febrero el Ministro de Asuntos Exteriores (hasta mayo de 1958), y del marroquí natural de Berkane, ex militar y ex Bajá de Sefrou M´Barek Sid Bekkaï como Primer Ministro, con el correspondiente protocolo e intercambio documental, confirmaba solemnemente “el reconocimiento por parte de Francia de la independencia de Marruecos”. Información que se transmitió públicamente en un discurso por radio el 7 de marzo al pueblo marroquí.

FRANCO Y EL REY MOHAMED V
La rapidez con la que Francia reconoció la independencia de su zona de Protectorado en Marruecos puso a España en una situación política muy inconfortable. Lo que en términos de juego de cartas llamaríamos “ganar y/o forzar la mano”. Por lo que, al mes siguiente, del 4 al 7 de abril, el Sultán Mohamed Ben Yousef fue recibido en Madrid con grandes honores, visitas y programaciones castrenses por el Jefe del Estado español Francisco Franco Bahamonde. A este encuentro y visita, el Sultán asistió bien predispuesto, como me había relatado muchos años después el que fue primer Embajador de España en Marruecos tras la independencia y entonces Cónsul General en Rabat desde 1953 el diplomático mallorquín José Felipe de Alcover; que había acompañado al monarca en el viaje y visitas a Madrid. Ya que en los días y reuniones previas del viaje, nuestro Cónsul, cuyas relaciones con el Sultán eran muy cordiales, no dejó de recordarle que el Gobierno español nunca apoyó al “seudo Sultán” Mohamed Ben Arafa. Y que durante el destierro de Mohamed V, como Cónsul y representante de España en el protectorado francés, se abstuvo de acuerdo con Madrid, como signo oficial de disconformidad, de visitar el Palacio Real en Rabat. Alcover ya había sido Cónsul en Casablanca en 1943 y permaneció como Embajador en Rabat hasta agosto de 1958 en que fue sustituido por Cristóbal del Castillo quien durante 10 años desde 1945 había sido Cónsul General en Tánger y al que conocí por primera vez en la clínica del cirujano urólogo larachense Dr. Amran (“Armando”) Amselem Benmaman en la tangerina calle de San Francisco, donde el Cónsul era un asiduo paciente.

Mohamed Ben Arafa

Mohamed Ben Arafa

El sábado 7 de abril de 1956, ya entrada la madrugada del domingo, se da a conocer desde el Palacio del Pardo, tras duras y largas conversaciones a pesar del ambiente cordial y en las que había participado el Ministro de Asuntos Exteriores Alberto Martín Artajo, un comunicado en el que se reproducía casi en su totalidad el Protocolo franco marroquí del 2 de marzo, por el que el Gobierno español reconocía la plena soberanía y la independencia de Marruecos pero sin ninguna alusión a Ceuta y Melilla, que eran consideradas parte integrante de España.
El domingo 8 de abril, a las 10 de la mañana, a las pocas horas después del comunicado, en un avión de las Fuerzas Aéreas españolas y pilotado al parecer por el Teniente General González Gallarza, según comentarios de la tripulación, el Sultán Mohamed V llegó al pequeño aeropuerto de Armilla en Granada donde fue recibido por las más altas autoridades de la ciudad y por un numeroso grupo de universitarios de Marruecos, estudiantes en la ciudad.

EL REY MOHAMED V EN LA ALHAMBRA

Era una soleada mañana dominical de primavera donde las parejas granadinas solían disfrutar de románticos paseos por el denominado popularmente “Tontodromo” (“Paseo de los Tontos”). Itinerario que iba desde Puerta Real por el Paseo del Salón y de la Bomba hasta el Parque del popular merendero “El Kiosco de las Titas”. Algunas parejas al regresar tras haber subido a la Alhambra, descendían tras recorrer los palacios y jardines nazaríes por la Puerta de las Granada a Plaza Nueva, centro neurálgico entonces de chateos y aperitivos; y en cuyos aledaños la Bodega Castañeda servía su famosa y explosiva bebida denominada popularmente “media follaza”, a base de vino Málaga, rhon negro, vermouth, azúcar de caña, hielo y soda con un toque de ginebra.
Tras descender Mohamed V del avión y unos breves saludos protocolarios con las autoridades, el Sultán se dirigió directamente a los estudiantes que no parábamos de vitorearle a pie de pista. Pero lo curioso fue que se dirigió directamente primero hacia mi persona y me saludó dándome la mano, con unas palabras que no retuve por la sorpresa y emoción del momento. Y con cara risueña, aunque con grandes ojeras y signos de fatiga por las intensas conversaciones de unas horas antes en Madrid, al mismo tiempo que continuaba saludando a los estudiantes nos repetía en árabe y en francés: Desde anoche ya tenemos la total independencia. El que se dirigiera a mí primeramente es porque yo estaba algo adelantado en primera fila, ya que por mi pequeña estatura siempre solía colocarme en todos los actos y acontecimientos el primero y por delante, para que no me estorbasen la visión. Lo que me permitió en esta ocasión aparecer destacado el lunes saludando al Sultán, en la primera página del periódico El Ideal de Granada, página casi amarillenta que conservo con cariño y nostalgia.

EL REY MOHAMED V EN LA ALHAMBRA - acompañado por su hijo el futuro rey Hassan II

EL REY MOHAMED V EN LA ALHAMBRA – acompañado por su hijo el futuro rey Hassan II

Entre los estudiantes en el aeropuerto de Armilla que fuimos a recibirle, estaban mis compañeros larachenses y tetuaníes de pensión y de la Residencia de Estudiantes del Carmen de la Victoria, en la Cuesta del Chapí. Entre los marroquíes que vivían en la Casa de Estudios Árabes, situada frente al Carmen de la Victoria, también en la Cuesta del Chapí que daba acceso al Sacromonte (por lo que los estudios de algunos quizás con tantas distracciones y tablaos flamencos, dejaban a veces que desear) recuerdo a los futuros galenos oriundos de Tetuán, como a Fadel Ben Yaich (su hijo es el nuevo Embajador en España), magnífico cantaor y aficionado al flamenco que falleció en el atentado del Palacio de Shkirat siendo el médico personal del Rey Hassan II; Mohamed Nesh Nesh destacado lider socialista ya desde entonces; al oftalmólogo Loh; a los inseparables galenos rifeños Bennani y Madani, habituales en los tablaos y salas de la calle San Matías y aledaños, etc. Y a otros apreciados amigos, compañeros y paisanos de Marruecos que han sido destacados profesionales de la medicina y de la abogacía, pero de los que mis maltrechas neuronas no recuerda los nombres aunque sí la cara, figura, actuaciones y afecto. A todos ellos, Mohamed V les fue saludando uno a uno estrechándoles la mano y a veces con algunas palabras. Actitud que siempre recordamos agradecidos, puesto que el cansancio se apreciaba que iba aumentando en el Soberano. Y todavía le esperaba el recorrido por la ciudad ante los vítores de la población, la recepción oficial, la visita al mausoleo de los Reyes Católicos que solicitó y el almuerzo en el Generalife, antes de descansar en los aposentos que le habían reservado del Parador Nacional de San Francisco, en la Alhambra.
Cursando el sexto curso de la carrera, en el año 1961, me llegó la triste noticia del accidental fallecimiento del querido Sultán y Amir al Muminim (“Comendador de los creyentes”) Mohamed El Jemis (jemis significa “quinto”, como le solía llamar el pueblo) en medio de una simple intervención quirúrgica de tabique nasal, en forma similar a lo acaecido en Madrid a la madre de la Reina Sofía. El óbito del monarca alauita fue muy sentido por todo el pueblo marroquí y en gran manera entre sus súbditos judíos (legislativamente “protegidos” del Sultán). Ya que durante todo su reinado fue su gran defensor; y especialmente de forma muy valiente oponiéndose al régimen pro nazi del Gobierno de Vichy a las medidas discriminatorias y antijudías impuestas por los franceses en su Zona de Protectorado de Marruecos. Medidas más acentuadas y antijudías a las usuales discriminatorias que siempre existieron durante todo el Protectorado francés.

MOHAMED V

A diferencia y en contraste con la Zona del Protectorado español donde nunca existieron dichas medidas, ni siquiera actos excepto alguno puntual y aislado. Y quizás con la excepción durante la Guerra Civil española de la actuación. durante el conflicto y primeros años de la Guerra Mundial, de actos y actuaciones antijudías a cargo de la Falange española, principalmente en Tetuán; con similares características a como actuó en Ceuta y en Melilla.
Mohamed V, por su actuación en defensa de sus súbditos judíos durante el Protectorado de Francia en Marruecos, ha sido propuesto por personalidades judías para el título de “Justo entre las Naciones”, único mandatario o personalidad árabe propuesta hasta la fecha. Al igual que en honor de su hijo el Rey Hassan II, los judíos de origen marroquí han dado el nombre de ambos monarcas a numerosas plazas y monumentos en ciudades de Israel. Uno de estos fue promovido por el coronel israelí de carros blindados natural de Larache, Eliahu Barak (transformación de su nombre larachense de Elías Belity, conocidos empresarios de chatarrería en la ciudad del Lukus) durante su campaña para alcalde de la importante ciudad de Rehovot.
Dr.José Edery Benchluch
Madrid, mayo 2014.

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VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO (2), del escritor larachense JOSÉ EDERY BENCHLUCH

VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO  (2)

Segunda entrega. Pasada la página 400 de esta maravillosa enciclopedia, cumplo mi promesa en este intento por resumir y abarcar todo el valor del libro del Al Tebib Pepe Edery.

Me he encontrado en estas otras doscientas páginas de “Viajando por el Magreb Hispánico” con tal profusión de temas, anécdotas y detalles históricos que no tengo más remedio que volver a quitarme el sombrero: chapeau! Y aceptar que mi desconocimiento en tantas materias comienza a ser preocupante. ¿O será que Pepe Edery sabe más de lo que debiera? Seguro que mi pregunta le hace sonreír.

Pero lo cierto es que se aprende, y se aprende mucho en este libro de viajes, de memorias, de anecdotarios, de Historia, de historias… ¿cómo calificarlo? Imposible. Ya dije en la primera entrega que es una especie de Summa, y sin duda lo es. Pero también es un mosaico lleno de humanidad y de afecto hacia el Magreb, y en especial hacia Marruecos, y más exactamente hacia Larache, que es la debilidad de Pepe Edery.

La parte central de “Viajando por el Magreb Hispánico” arranca con la Independencia de Marruecos, que nos relata a través de sus propias experiencias personales y familiares y a través de lo protagonistas que han escrito la Historia de ese acontecimiento fundamental del país. Su admiración por la labor del rey Mohamed V es evidente.

Fantásticas son sus anécdotas personales, como la que vivió con el doctor Omar el Khatabi, que recomiendo. Y entre una cosa y otra, mi querido Pepe Edery me enseña, como el extraordinario hombre-enciclopedia que es, el significado y protocolo de los saludos y de las bendiciones en la cultura magrebí, como el beso (confieso que alguna vez he cometido alguna imprudencia o torpeza con alguna amiga marroquí en público, de lo que uno se da cuenta en el mismo instante del error), o la blasfemia, la muerte y el entierro y los ritos funerarios, la leyenda de los Siete Durmientes, o de la diferencia entre Barakallahu fik y Chukram, el significado de los diferentes números para cada una de las tres religiones –a Pepe García Gálvez le encantará la parte dedicada al número siete-, y nuestro Al Tebib Harofé nos hace viajar también por la Historia llevándonos desde los califas Alí y Abd al Rahman I hasta el actual monarca Mohamed VI mientras a la vez nos explica las diferencias entre los sunnitas y los chiítas, qué supuso la Marcha Verde sobre el Sahara, nos habla de las monedas en el Magreb, de la actividad del padre José Lerchundi en Marruecos, o el origen y el significado en la cultura marroquí de personajes reales, como el famoso General Mizián o la Duquesa de Guisa, y ficticios, como Yoha, que es tan popular en tantos relatos.

Santuario de Lalla Menana

Así como la leyenda de la patrona de Larache Lalla Menana… Porque hay además un extensísimo capítulo sobre los santos del Magreb, muy curioso y lleno de datos históricos y anecdóticos.

El capítulo de los rezos es amplio, curioso, aleccionador, pero es una buena enseñanza para acercarse a los pilares del Islam, a cómo se practican los rezos en cada lugar, a sus significados, cuáles son los rituales desde la ablución hasta el propio rezo; y muy detallista es también su relato sobre las manifestaciones públicas del Shavuot en Larache y los rezos de su padre, de Babá. Y también son curiosas sus explicaciones sobre la postergación, el acto de descalzarse antes de entrar en la mezquita o la Fatiha.

Hay una breve pincelada en esta parte del libro que me gustaría reproducir porque nos trae recuerdos a todos los larachenses, una imagen que está grabada en nuestra memoria, la del barquillero:

<En un local del Pasaje Moreno, Dris el Lahguar (el tuerto, pues debía tener una anomalía en un ojo) vendedor ambulante frente al Cine Ideal, con su carro de cuatro ruedas, de pipas, cacahuetes, camarones hervidos, almendras y demás comestibles, para entretenimiento durante la proyección cinematográfica, había instalad un depósito de chufas para preparar horchata. Con el tiempo instaló sucursales con sus carros ambulantes frente a los cines Teatro España, Cine Coliseo y Cine Avenida, y además junto al carro, un ayudante vendía barquillos. El barquillero es un personaje típico madrileño, con la venta o rifa de sus tradicionales barquillos de canela o de miel. En el Marruecos español del Protectorado, y en la región occidental de Argelia, se reflejaban y tenían su ubicación las mismas costumbres y actividades de las provincias españolas, en simbiosis con las tradiciones magrebíes.

Cine Coliseo

Y una era el barquillero, sobre todo a la puerta de los colegios y de los cines, con su coloreada y dibujada bombona metálica coronada por su ruleta, y la cesta de mimbre repleta de barquillos. La numeración de la ruleta, de entre 12 y 20 números repetidos del 1 al 4, iban intercalados por cuatro, seis o más espacios llamados clavos, en los que si la hoja al girar se paraba, se perdía. Se podía optar por comprar directamente el barquillo, lo que era más barato y seguro, o bien jugar, que es lo que hacíamos la mayoría, ya que, aunque la jugada era más cara, había posibilidad de ganar cuatro deliciosos y crujientes barquillos. Dris, a las horas de la oración, extendía una pequeña estera en la puerta, dificultando en ocasiones el paso de transeúntes, para hacer sus plegarias preceptivas.>

Nos lleva al interior de un Hammám en Larache, al cementerio judío, incluso a la Plaza de Toros que se montó en Larache.

<En Marruecos fueron efímeras las Plazas de Toros de Uxda, quizás la más antigua donde Romerito toreó en 1912, la de Villa Sanjurjo –Alhucemas- inaugurada en 1951 y la de Larache. Sobre todo ésta, que se construyó en ladrillo y piedra, sin chiqueros, en los terrenos lindando con la Hípica militar y los bosques de los Viveros municipales por iniciativa del Ingeniero de montes Mariano Jaquotot Uzurriaga, amigo del Alto Comisario el teniente general Orgaz, quien le había destinado a Larache en 1943. El ejército español del Protectorado ayudó en su construcción en un tiempo súper record para celebrar una sola corrida, en la que participaron los cuatro hermanos Bienvenida. Es decir, Pepe, Antonio, Luis y Juanito –éste, que era el pequeño, cumplía su servicio militar en la ciudad-, estando la plaza en la actualidad totalmente en ruinas.>

Construcción de la plaza de toros de Tánger

Y es que, para mi sorpresa, he descubierto que el padre de Pepe Edery fue socio de la Plaza de Toros de Tánger, un monumento único en África que languidece como tantas otras joyas arquitectónicas del pasado de Marruecos que se están perdiendo absurdamente, cuando podrían ser heredadas como parte de la historia y del patrimonio del país y dedicarlo a centro cultural, recinto para conciertos y teatro, en fin, un  monumento de incalculable valor.

Plaza de Toros de Tánger

Y aunque el libro es tan extenso como denso, cuando habla de Larache se detiene, toma aire y relata con parsimonia, casi acariciando las palabras. Sirva de ejemplo, una anécdota familiar de Pepe Edery, para mostrar su peculiar forma de explicar la forma de ser marroquí, en este caso el “conformismo” tan característico de nuestra idiosincrasia cultural:

<Recién terminada la Guerra Civil española, el que fue gran rabino sefardita de Haifa, en Israel, el entonces rabino principal de Meknes durante el Protectorado de Francia en Marruecos, Rebí Yusef Messas, visitó a su hermanastro Yamín <mi abuelo paterno> que residía en Larache, en la zona costera atlántica del Protectorado de España. Yamín llevaba una vida tranquila y sosegada, conformándose con las ganancias que obtenía de su tienda de ultramarinos en la calle Real y el arrendamiento de alguno de sus inmuebles. Por la mañana iba a su sinagoga, de la que era propietario, y luego unas pocas horas matinales las pasaba en la tienda charlando con los clientes; el almuerzo, la tradicional siesta, algunas lecturas de la Torá <había estudiado en un yechivá o seminario de Meknés>, breves paseos por el puerto, charlas con los amigos que se cruzaba, que eran muchos, otra vez sinagoga para rezos y charlas vespertinas, a cenar y a dormir. Su hermano, al observar lo exiguo de sus ganancias, y que de éstas gran parte se las llevaban los pobres y necesitados a los que solía vender de fiado y cuyos préstamos nunca cobraba, al igual que la mayoría de los alquileres de sus inmuebles, le aconsejó y propuso, con un inhabitual espíritu europeísta, quizá adquirido en Argelia, cómo aumentar las ganancia.

Rabí Yusef Messas

-Mira, Yamín, lo que tienes que hacer es trabajar por las tardes y muchas más horas. Con el tiempo ganarás más dinero, ahorrarás y podrás comprarte más casas, lo que a su vez te aumentará las ganancias y podrás continuar ampliando tus negocios. Así, cuando tengas sesenta años, es decir, dentro de unos veinte años, podrás vender todo y con los millones que has ahorrado y ganado podrás vivir como quisieras.

Mi abuelo Yamín le preguntó, al que acababa de dejar su puesto de gran rabino en Tlemcén en Argelia, para aceptar un puesto menor en su ciudad natal de Meknes.

-Jay (hermano) Yusef, y cuando tenga tantos millones, ¿qué haré?

A lo que le respondió su hermano, también pequeño de talla pero rubicundo y luciendo una abundante y prematura barba encanecida.

-Pues entonces pasearás cuando quieras, charlarás con tus amigos, podrás leer tranquilamente, alquilar tus casas, comprarte una sinagoga, dormir lo que se te apetezca, dar limosnas a todo el que te la pida, disfrutar de la familia y no preocuparte de nada de este holam (mundo).

Yamín, con su voz suave y tranquila, característica en todos los hermanos, pero con un pequeño fondo socarrón, le contestó:

-Ah, jay. ¿Para qué tanto trabajo, esfuerzos y ganancias? Y sobre todo, ¿por qué tengo que esperar veinte años para hacer lo que vengo haciendo todos los días?

Sorprendido Yusef ante esta lógica tan simple y conformista, muy propia del país donde ambos habían nacido y vivido, tras una espontánea carcajada, abrazó a su hermanastro y con expresiones cariñosas, mezcla de árabe y hebreo, le dijo entre otras frases de aprobación:

-¡Andek al hak, a jay la´aziz! -Tienes razón, mi querido hermano-.> 

También nos lleva a la Zauía Kadiria y a la procesión de los aixauas, recuperando escenas que parecen hundidas en el olvido.

Cuando Pepe Edery nos habla de la Fatiha, también explica las similitudes que existen entre los rezos musulmanes, hebreos y cristianos, y de aquí le robo cariñosamente las estrofas o rezo musulmán que prueban lo anterior, que demuestra la convivencia e intercambio cultural existente, y que me sirve además para poner punto y final a esta segunda entrega de mis impresiones sobre su libro. Las estrofas dicen: 

<Que los verdaderos creyentes, los creyentes de Al Kitab, el libro de las tres religiones, tanto ellas como ellos, son amigos los unos de los otros>.

Sergio Barce, julio 2012

 

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