Archivo de la categoría: ARTICULOS

«SERGIO BARCE, UNA LITERATURA ENTRE MARRUECOS Y ESPAÑA», POR EL PROF. ENRIQUE LOMAS

El profesor de la Universidad de Alicante, Enrique Lomas, acaba de publicar dentro del libro Literatura hispanoafricanas: realidades y contextos, de la editorial Verbum, un estudio sobre mi producción literaria, hasta el año 2013, cuando publiqué El libro de las palabras robadas

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Según se indica en el resumen de la edición «…El artículo rastrea la búsqueda identitaria en la escritura de Sergio Barce, uno de los autores paradigmáticos de esta literatura de las dos orillas, con el objetivo de analizar la reescritura del Marruecos literario en un marco híbrido y transfronterizo, a medio camino entre Europa y África, reflejo de una visión del Magreb de estos escritores que abandona los rasgos exotizantes para explorar la puesta en valor de una sociedad y de un territorio sentidos como propios.«

En fin, me ha parecido un estudio realmente increíble,. Y es que Enrique Lomas, al que conocí hace unos años en la Universidad Abdelmalek Essaâdi de Tetuán, una persona excepcional en todos los aspectos, ha ahondado en mis novelas y relatos y ha conseguido extraer lo mejor de ellos.

Podéis leer este artículo entrando en el siguiente enlace de la Universidad de Alicante, y pulsando «descargar»:

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http://rua.ua.es/dspace/handle/10045/48596

ENRIQUE LOMAS

ENRIQUE LOMAS

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portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

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RESEÑA DE «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER, DE SERGIO BARCE» POR J.L.PÉREZ FUILLERAT Y MªCARMEN OCAÑA

Esta reseña, además de hacerme sentir francamente orgulloso de mi novela, está escrita mano a mano por dos excepcionales profesores: Mari Carmen Ocaña Heredia y José Luis Pérez Fuillerat.

Amén de la larga labor docente que ambos han desempeñado y desempañan, más que reconocida y alabada en Málaga, José Luis es también un poeta y escritor muy respetado, cuyas reseñas me parecen siempre aleccionadoras. Pero en esta ocasión lo ha hecho con Mari Carmen, añadiendo así a su matrimonio otro condimento más: el de críticos literarios o el de tertulianos novelescos. Y es que nunca pensé que mi nueva novela La emperatriz de Tánger daría juego para este inteligente diálogo que los dos entablan en una conversación llena de picardía, socarronería, gracia y buen saber. No sé, pero es de esas crónicas que merecen releerse una y otra vez. 

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Gracias a los dos. Confieso que les tengo mucho respeto, pero ahora mucho más cariño. Con esta reseña me han arrancado una sonrisa de felicidad.

¿Quién se va a resistir ahora a leer mi libro?

Sergio Barce, junio 2015

Mester de fantasía en la novela “La Emperatriz de Tánger”, de Sergio Barce

por José Luis Pérez Fuillerat, con ayuda de Mª Carmen Ocaña Heredia

Tócala otra vez, Sam. No sé por qué me ha venido a la memoria esa escena de la conocida película, Casablanca, una vez terminada la lectura de la última novela del escritor malagueño-larachense, Sergio Barce. Quizás sea por la soledad final de ambos protagonistas, Rick, en el filme de Michael Curtiz y, Augusto, en “La Emperatriz de Tánger”. En ambos casos, se da un aparente único plano, cuando en realidad contienen una multiplicidad de ellos. De tal manera, en la novela de Barce, que bien podría haber comenzado por ese final y, mediante un salto atrás, contar toda la peripecia de Augusto Cobos Koller, en la búsqueda de su “emperatriz”, es decir, de su novela.

Mi propuesta de comentario, in limine, va a ser mediante un diálogo entre dos lectores de la misma novela y casi al mismo tiempo, mi mujer, como lectora L-1, y yo, como lector L-2.

L-1. ¿Crees que se trata de una novela erótica, en la línea de esa saga de la escritora británica E.L. James, “Cincuenta sombras de Grey?

L-2. De ningún modo. Aunque el erotismo está presente en todos y cada uno de los encuentros entre Augusto y las diferentes mujeres de la trama, Esther, Carmen, Yamila, Irena y Miriam, creo que no se pretende que sea el leit motiv de la novela. Sí, en cambio, esa promiscuidad puede ponerse en paralelo con la mezcla o confusión intencionada entre lo real y lo ficticio, que es un continuum en la intención de todo novelista. En esta novela, la fantasía es un menester, un ejercicio intencionado que se desarrolla con gran habilidad por parte de Sergio Barce. Un pacto mutuo entre el creador y los personajes, Dios y las criaturas, de tal manera que, al saberse estas liberadas, colaboran con su creador en el proceso creativo y la conformación del universo narrativo.

L-1. Pero en esa mezcolanza de realidad y ficción, ¿sería imprescindible, que los lectores, conocieran quiénes fueron, en el mundo real, el profesor y cineasta Pablo Cantos, el escritor y músico Paul Bowles, su esposa Jane; el dramaturgo Tennesse Williams, el poeta larachense Dris Diuri, el novelista francés André Malraux; Chéjov, Max Aub, o un personaje tan cercano en el tiempo y en el espacio como Plácido Fernández Viagas, primer Presidente de la Comunidad Autónoma Andaluza?

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DIARIO «SUR» DE MÁLAGA – ARTÍCULO DE FRANCISCO GRIÑÁN SOBRE MI NOVELA «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER»

Artículo de Francisco Griñán sobre mi novela La emperatriz de Tánger, en diario SUR de Málaga. Jueves, 7 de mayo de 2015.

La emperatriz de Tánger, en diario Sur

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RESEÑA POR EL POETA VÍCTOR PÉREZ DE «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER» DE SERGIO BARCE

Este viernes, 1º de mayo, se presenta mi novela La emperatriz de Tánger, en la Feria del Libro de Málaga, a las 19:00 horas.

Por eso es un momento perfecto para leer la primera reseña de la novela, escrita por el poeta Víctor Manuel Pérez Benítez.

Víctor Manuel Pérez Benítez

Víctor Manuel Pérez Benítez

 

«La emperatriz de Tánger»

de Sergio Barce

Vivir de cerca la atmósfera de Tánger, respirar el aroma de una ciudad única en un momento histórico, confluir con personas y situaciones que nos pondrán al borde del peligro y nos seducirán con las historias de desasosiego y ausencias, de esperanzas y frustraciones, es la llave con la que Sergio Barce nos abre esa ventana al pasado que nos hará disfrutar desde el principio al fin de esta extraordinaria novela, novelón diría yo.

Mézclese el humo y la pasión de un escritor como Augusto Cobos Koller y la interminable búsqueda de su emperatriz de Tánger, Carmen, Yamila, Miriam, una mujer que le arrastre hasta la agonía y el éxtasis, un poco de majoun y ruleta rusa, unos Bowles perdidos en un oasis repleto de agua de lluvia que les destroza su creación literaria, un malvado capitán falangista desaparecido, un policía local poeta y entrañable. Un cocktail preparado con maestría y agitado con brío, que nos hará disfrutar en cada página.

Una obra maestra del género negro, un libro visual que nos hará sentir escalofríos y caricias sedosas, una maravilla, créanme.

VÍCTOR MANUEL PÉREZ BENÍTEZ, 29 de abril de 2015

Víctor M. Pérez Benítez es un poeta nacido en Motril en 1960 y que lleva afincado en Málaga más de treinta años, por lo que le gusta decir que tiene corazón de boquerón y sangre de ron pálido. Es un entusiasta lector y miembro activo del grupo Capitel. Ha participado en diversos libros y publicaciones, tanto de poesía como de relatos. Ha publicado un poemario “Diverso” número 2 de la Colección de monográficos de Capitel y tiene pendiente de publicar un cuaderno de viajes ya terminado y un libro autobiográfico, en proceso ya de corrección.

Su blog:

http://siroco-encuentrosyamistad.blogspot.com.es/2013/01/ya-era-tarde-de-victor-perez.html

cubierta definitiva La emperatriz de Tánger

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«UNA SUCÁ EN LARACHE», POR EL ESCRITOR LARACHENSE DR. JOSÉ EDERY

Hacía tiempo que mi admirado Pepe Edery no me enviaba nada para el blog, pero durante las fechas del pasado Purim, me hizo llegar este pequeño texto-relato que está lleno de nostalgia y cariño por Larache. La verdad es que siempre aprendo algo con Pepe Edery, y una de las cosas que me transmite este relato, en el que cuenta uno de esos detalles que no se olvidan de la infancia, es cómo en Larache se arraigó esa convivencia entre las tres culturas. En este caso, una tradición judía. Por supuesto, me ha hecho recordar cosas de mi propia infancia o de historias que todos sabemos de nuestros familiares. En concreto, me he acordado de que mi abuelo también me contó que, aun siendo cristiano, cuando falleció su hijo Juanito con siete años, vinieron a consolarlo muchos amigos, hebreos y musulmanes, entre ellos el imán de la mezquita cercana. Sigo pensando que todo esto fue algo mágico y que tuvimos la suerte de protagonizar, igual que Pepe Edery tuvo la suerte de protagonizar esta pequeña historia de la sucá…

Sergio Barce, marzo 2015

  UNA SUCÁ EN LARACHE

Vivía con mis padres en Larache (Protectorado de España en Marruecos), en la calle Baleares (ex Pasaje Moreno) que era un callejón peatonal, bocacalle de la calle Chinguiti. En la primera planta del edificio de mi tía Meriam Benchluch Benhamu “Tití”, viuda de su tío el rico indiano, tras sus exploraciones por el Amazonas (Manaos, Iquitos), Simón Benhamú Pimienta. Desde la puerta en el callejón, tras un largo pasillo, se abría un pequeño patio que daba a las habitaciones de mi tía Simy Benhamu (hermana de Simón), de su esposo Isaac Benarroch y de sus hijas las conocidas modistas Hadra y Mery. Del patio arrancaba una escalera que subía hasta mi casa y continuaba hasta la azotea o gag shatuaj como la denominaba tía Meriam “Babá”, hermana de Simy (ver en Internet el artículo “Meshoda de Coco y Babá”, y/o la última edición de mi libro “Viajando por el Magreb”).

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La azotea o stah (jaquetía) se comunicaba con los terrados vecinos de los edificios colindantes, separados entre todos por un pequeño muro que servía de poyete a las vecinas para charlar cuando tendían la ropa o cuando subían simplemente para tomar el sol y adrear o hdar (hablar). Azotea que había que alquitranar anualmente las fisuras del suelo y luego encalar por encima del alquitrán, al igual que las de la mayoría de la ciudad para evitar filtraciones en invierno de la lluvia. Y encalar también antes de las pascuas los muros, poyetes y fisuras alquitranadas. Labor en la que los niños solíamos colaborar con la familia. En nuestra azotea había una habitación con cuatro paredes con una pequeña ventana orientada al Faro de Nador y al mar. Pero sin techo pues el que tenía que era de uralita ondulada había desaparecido hacía años tras un vendaval; quizás por mektub o el destino para poder construir una sucá según la tradición. Por lo que era ideal para construir una sucá, aunque tenía el inconveniente que la comida la tenían que subir desde la planta baja. Y como las habitaciones del edificio tenían los techos muy altos, hacía que dos plantas parecían casi cuatro de ahora.

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