Un nuevo comentario, que es un pequeño análisis, de mi libro El mirador de los perezosos, que, hasta el momento, parece concitar una cierta unanimidad. Las palabras de una lectora tan voraz como María Bacall me han llegado hondo. María ha escrito lo siguiente, que comparto con vosotros:
<Tánger me encanta, me atrae, me impresiona. No su leyenda, sino el Tánger actual. Eso lo sabe todo el que me conoce. Al ver que Sergio Barce había publicado un libro llamado “El mirador de los perezosos“ pensé: mira, como para mí, quizás también para él sea un lugar mágico.
Estos relatos en Tánger son tristes, son básicamente pesimistas. “El país que considerábamos nuestro iba dejando de serlo.“ El narrador describe cómo el Majzén arrinconaba a los antiguos colonizadores. “El desarraigo comienza así y da igual la nacionalidad. Sólo es igual el silencio.“ Sí, he sentido ese desarraigo en otros sitios y me identifico con esas palabras. Me veo reflejada. Como cuando llegas al café de Madame Porte, ya un McDonald´s. Y piensas en lo que has vivido allí, en tus conversaciones, en tus amigos. Tus amigos…
Ese desgarro al ver que tus amigos se van, también tan familiar: “Y Carlos embarcó despojado de alma… se marchó con el chergui y nadie sabe a dónde.“
Yo creo que con tanto cambio no es raro que el protagonista de uno de los relatos se olvide incluso de quién es, en el Hotel Rembrandt, como en la película Recuerda: “Cuando todo está fuera de su sitio y ya nada es lo que era , ¿cómo saber quién eres tú?”
Asimismo, la historia que sucede en la calle Shiagins, esa calle en la cual todo puede suceder, como en Xanadú, es desesperanzadora. Y, cuando aparece un pensamiento positivo: “Cada estancia en Tánger revitaliza el alma.” Piensa el lector: ¡exacto ! Al poco viene su contrapartida: “¿Quién asegura que no es la última vez?» Yo también siento miedo cuando vuelvo a la península desde Tánger de no poder volver nunca más. Finalmente, da igual. Puestos a tener que morir, yo también elijo Tánger para hacerlo. Al fin, morir en Tánger es, como dice el autor, verdaderamente literario y, tal vez, el sitio más adecuado para hacerlo.>
«Felicidades por El mirador de los perezosos, por el magnífico personaje de Tánger y por el genial Hotel Rembrandt.»
Este escueto mensaje me ha sabido a gloria, porque me lo ha enviado mi amigo el escritor José A. Garriga Vela, uno de los mejores narradores con los que contamos desde hace años. Y que alguien de su altura (es enorme como escritor pero lo es más como persona) me dedique estas palabras te produce un agradecido subidón de adrenalina y de autoestima. Dan ganas de continuar escribiendo. Y a eso me pongo.
En la fotografía, aparecen el actor James Fox (casi irreconocible con esa peluca) y el cantante Mike Jagger, durante el rodaje de la película Performance (1970) que dirigieron Nicolas Roeg y Daniel Cammel, y de la que Fox y Jagger eran los protagonistas.
Escribe Mark Cousins en su enorme “Historia del Cine” acerca de esta cinta lo siguiente:
“Los directores de fotografía desempeñaron un papel fundamental en la modernización del cine estadounidense de los años setenta, y justamente en Reino Unido uno de ellos acabaría convirtiéndose en uno de los mejores realizadores de la época. Nicolas Roeg logró labrarse una sólida reputación como cámara en el cine comercial. Su primera película fue una revisión del género de los films de gángsters tan radical en la forma y el contenido como conservadora lo fuera El padrino. Codirigida por el vanguardista escocés Daniel Cammel, Performance (Reino Unido, 1970) narra la historia de un gángster de poca monta (James Fox) que acaba refugiándose en la casa de una estrella del rock (Mike Jagger) y sus dos amantes. Tras adentrarse en un mundo de drogas y promiscuidad sexual, el gángster se ve obligado a afrontar su propia ambigüedad sexual; la estrella del rock ve en su violencia innata ese lado salvaje que él ha perdido. Por medio de espejos, maquillaje y ambigüedades espaciales, Roeg y Cammel logran plasmar con maestría la evolución psicológica de ambos personajes tal como hiciera Bergman con la actriz y la enfermera de Persona (Suecia, 1966). No obstante, Performance profundiza más en la figura del artista que el director sueco. Las escenas sobre el pasado del gángster se rodaron a veces con cámaras <saltonas> de 12 mm, que lo distorsionan todo. En la escena del disparo, la cámara parece viajar siguiendo la misma trayectoria que la bala, que atraviesa una cabeza y acaba empotrándose contra una imagen del escritor argentino Jorge Luis Borges. En realidad, la película hace eso mismo: empieza en el vistoso mundo de los bajos fondos de Londres para, a continuación, ir adentrándose en el subconsciente de los dos personajes y ver el papel que desempeña la sexualidad en sus vidas, y sus personalidades.”
Pasados tantos años, no me atrevo a volver a visionar esta película. Temo que el tiempo la haya maltratado y no conserve la frescura que recuerdo de ella, cuando la vi en el Cine Club Universitario, hace ya demasiado tiempo.
Una de las canciones más impresionantes y míticas de Bob Dylan, por su calidad y por su repercusión mediática, es, sin duda, Hurricane, que se publicó dentro del disco Desire, del año 1976; canción en la que cuenta los avatares del boxeador Rubin Carter, que fue injustamente acusado de asesinato y pasó veinte años en la cárcel. Bob Dylan, convencido de su inocencia, escribió la canción y comenzó una campaña en favor de “Hurricane” Carter. Finalmente se demostró que fue acusado con pruebas falsas y que los policías actuaron movidos por un racismo feroz. Estos hechos se relatan en Hurricane, la magnífica película dirigida por Norman Jewison en 1999 y que protagonizó Denzel Washington, en uno de sus mejores papeles.
RUBIN «HURRICANE» CARTER
La letra de la canción es un pequeño relato escrito e interpretado por Bob Dylan.
Pistol shots ring out in the ballroom night Enter Patty Valentine from the upper hall She sees a bartender in a pool of blood Cries out, «my God, they killed them all!»
Here comes the story of the Hurricane The man the authorities came to blame For somethin’ that he never done Put in a prison cell, but one time he coulda been The champion of the world
Three bodies lyin’ there, does Patty see And another man named Bello, movin’ around mysteriously «I didn’t do it» he says, and he throws up his hands «I was only robbin’ the register, I hope you understand»
«I saw them leavin'» he says, and he stops «One of us had better call up the cops» And so Patty calls the cops And they arrive on the scene With their red lights flashin’ in a hot New Jersey night
Meanwhile, far away in another part of town Rubin Carter and a couple of friends are drivin’ around Number one contender for the middleweight crown Had no idea what kinda shit was about to go down
When a cop pulled him over to the side of the road Just like the time before and the time before that In Paterson that’s just the way things go If you’re black you might as well not show up on the street ‘Less you want to draw the heat
Alfred Bello had a partner and he had a rap for the cops Him and Arthur Dexter Bradley were just out prowlin’ around He said «I saw two men runnin’ out, they looked like middleweights Jumped into a white car with out-of-state plates» And Miss Patty Valentine just nodded her head Cop said «Wait a minute, boys, this one’s not dead» So they took him to the infirmary And though this man could hardly see They told him he could identify the guilty men
Four in the mornin’ and they haul Rubin in They took him to the hospital and they brought him upstairs The wounded man looks up through his one dyin’ eye Say «Why’d you bring him in here for? He ain’t the guy»
Here’s the story of the Hurricane The man the authorities came to blame For somethin’ that he never done Put in a prison cell, but one time he coulda been The champion of the world
Four months later, the ghettos are in flame Rubin’s in South America, fightin’ for his name While Arthur Dexter Bradley’s still in the robbery game And the cops are puttin’ the screws to him, lookin’ for somebody to blame
«Remember that murder that happened in a bar?» «Remember you said you saw the getaway car?» «You think you’d like to play ball with the law?» «Think it mighta been that fighter that you saw runnin’ that night?» «Don’t forget that you are white»
Arthur Dexter Bradley said «I’m really not sure» The cops said «A poor boy like you, could use this break We got you for the motel job and we’re talkin’ to your friend Bello You don’t want to have to go back to jail, be a nice fellow You’ll be doin’ society a favor That son of a bitch is brave and gettin’ braver We want to put his ass in stir We want to pin this triple murder on him He ain’t no Gentleman Jim»
Rubin could take a man out with just one punch But he never did like to talk about it all that much «It’s my work» he’d say, «and I do it for pay And when it’s over I’d just as soon go on my way»
Up to some paradise Where the trout streams flow and the air is nice And ride a horse along a trail But then they took him to the jailhouse Where they try to turn a man into a mouse
All of Rubin’s cards were marked in advance The trial was a pig-circus, he never had a chance The judge made Rubin’s witnesses drunkards from the slums To the white folks who watched, he was a revolutionary bum
And for the black folks he was just a crazy nigger No one doubted that he pulled the trigger And though they could not produce the gun The D.A. said he was the one who did the deed And the all-white jury agreed
Rubin Carter was falsely tried The crime was murder one, guess who testified? Bello and Bradley and they both baldly lied And the newspapers, they all went along for the ride
How can the life of such a man Be in the palm of some fool’s hand? To see him obviously framed Couldn’t help but make me feel ashamed to live in a land Where justice is a game
Now all the criminals in their coats and their ties Are free to drink martinis and watch the sun rise While Rubin sits like Buddha in a ten-foot cell An innocent man in a living hell
Yes, that’s the story of the Hurricane But it won’t be over ‘til they clear his name And give him back the time he’s done Put in a prison cell, but one time he coulda been The champion of the world
DENZEL «HURRICANE» WASHINGTON
TRADUCCIÓN:
Los disparos suenan de noche en el salón de baile
Llega Patty Valentine desde la sala superior Ve al camarero en un charco de sangre Grita: “¡Dios mío, los han matado a todos! Ahora viene la historia del Hurricane El hombre al que culparon las autoridades Por un crimen que no cometió Lo encerraron, pero pudo haber sido El campeón del mundo
Tres cuerpos tendidos, es lo que Patty ve Y otro hombre llamado Bello, merodeando misteriosamente, “Yo no fui”, dice, y levanta sus manos “Yo solo robaba la caja, espero que lo entiendas Los vi marcharse”, dice, y se calla “Uno de nosotros debería llamar a la policía” Y Patty los llama Y llegan a la escena con sus luces rojas parpadeando En la calurosa noche de Nueva Jersey
Mientras tanto, lejos, en otra parte de la ciudad Rubin Carter pasea en coche con un par de amigos El aspirante número uno a la corona de los pesos medios No tenía ni idea de la mierda que se le caía encima Cuando un poli lo detuvo a un lado de la carretera Como la vez anterior, y otra vez antes Pero, en Paterson, así son las cosas Si eres negro, es mejor que no te dejes ver por la calle Si no quieres tropezarte con la bofia
Alfred Bello tenía un compañero y un chivatazo que dar Él y Arthur Dexter Bradley estaban merodeando por ahí Dijo: “Vi a dos corriendo, parecían pesos medios, Se metieron en un coche blanco con placas de otro estado” Y la Srta. Patty Valentine asintió con la cabeza El policía dijo: “Esperen un minuto, chicos, éste no ha muerto” Así que lo llevaron a la enfermería Y aunque apenas podía ver Le dijeron que podía identificar a los culpables
A las cuatro de la mañana y arrestan a Rubin Lo llevan al hospital y lo suben por las escaleras El herido lo mira con su único ojo moribundo Dice: “¿Para qué lo traéis aquí? ¡Éste no es el tipo! Sí, ésta es la historia de Hurricane El hombre al que acusaron las autoridades Por algo que nunca hizo
Lo encerraron, pero pudo haber sido El campeón del mundo
Cuatro meses después, los guetos están en llamas Rubin está en Sudamérica peleando por su nombre Mientras Arthur Dexter Bradley sigue con sus artimañas
Y los polis le aprietan las tuercas para que alguien pague el pato “¿Recuerdas el asesinato del bar?” “¿Recuerdas que dijiste que viste el coche que se dio a la fuga?” “¿Qué te parece llegar a un acuerdo?” “¿Crees que podría haber sido ese boxeador que viste correr esa noche?” “No olvides que eres blanco”
Arthur Dexter Bradley dijo: “Realmente no estoy seguro” El poli dijo: “Un pobre chico como tú podría utilizar eso. Te tenemos pillado con lo del motel y estamos hablando con tu amigo Bello. No tienes por qué volver a la cárcel si te portas bien Le estarás haciendo un favor a la sociedad Ese hijoputa se hace más y más valiente Queremos poner su trasero a la sombra Queremos que se coma el triple asesinato Él no es Gentleman Jim”
A Rubin le bastaría un gancho para derribar a cualquiera Pero nunca le gustó alardear Es mi trabajo, diría él, y lo hago por dinero Y cuando se acabe, me iré cuanto antes A algún paraíso Donde corras las truchas y el aire sea agradable Y montar a caballo por un sendero.” Pero entonces lo metieron en una celda Donde tratan de aplastarlo como a una piltrafa
Todas las cartas de Rubin venían marcadas El juicio fue una farsa, em el que no tenía ninguna oportunidad El juez convirtió a los testigos de Rubin en borrachos de tugurios Para los blancos que lo presenciaron él que era un alborotador Y para la gente negra era sólo un negrata loco Nadie dudaba de que él apretó el gatillo Y aunque no encontraron el arma El fiscal lo acusó de ser el autor de los hechos Y el jurado de blancos lo secundó
El juicio de Rubin Carter fue un montaje El crimen fue asesinato en primer grado, ¿adivina quién testificó? Bello y Bradley, que mintieron descaradamente Y los periódicos les siguieron la corriente ¿Cómo puede la vida de un hombre así estar en manos de imbéciles? Para verlo obviamente en una encerrona y no poder ayudarlo me hace sentirme avergonzado de vivir en una tierra Donde la justicia es una mentira
Ahora todos los criminales de chaqueta y corbata Son libres para beber martinis y ver la salida del sol Mientras Rubin se sienta como Buda en una celda de diez pies Un hombre inocente en un infierno Ésta es la historia de Hurricane que no acabará hasta que limpien su nombre Y le devuelvan el tiempo que le han robado Lo encerraron, pero pudo haber sido El campeón del mundo
Entre otros documentos y libros antiguos que conservo de Larache, también hay algunos que prueban la presencia inevitable de los fascistas en la ciudad tras el golpe de Estado y los años posteriores de represión. Escaneao dos de ellos.
El primero de estos documentos, es el resguardo de un «donativo», que no era donativo sino imposición que se estableció como tributo para contribuir a sostener a los sublevados. Fechado en Larache el 13 de agosto de 1936, casi un mes después del levantamiento militar, los «donantes» aportan dos anillos de alianza de oro «para responer el Encaje Oro del Banco de España robado por los marxistas…». He de suponer que se les obligó a donarlos por ser poco afectos al nuevo régimen. Más abajo del documento en cuestión se lee otra curiosidad, muy típica del fascismo y su retórica patriotera: «Este resguardo debe conservarse por si fuera preciso su cambio, y siempre como carta de legítimo español». Ahí es nada.
El segundo es la cubierta de un libro publicado en Larache, en 1949, por la Editora Marroqui, salido de la Imprenta Cremades. Se trata de un panfleto fascista novelado por el que fuera autor de éxito: Ángel Palomino. Su título: Mientras velas las armas. Una obra a mayor gloria de los militares sublevados. Entre sus páginas, escritas de manera empalagosa y triunfalista, se pueden leer cosas como ésta: «…Desde el principio se vio palpablemente que no se trataba de un levantamiento militar, sino de un Alzamiento Nacional en el que el pueblo sano se lanzaba a pelear en defensa de su familia, de su religión y de su independencia. Las Banderas de Falange, los Tercios de Requeté y masas enormes de voluntarios empuñaron el fusil al lado de los soldados. Se multiplicaron los casos de heroísmo individual y colectivo y sitios hubo en los que, cuando los rojos se creían vencedores, y cantaban victoria por la radio y la prensa del mundo, sus iras se estrellaban inútilmente contra el valor de los patriotas…»
Ni que decir tiene que la represión fascista en Larache fue ejemplar, es decir, injusta y canallesca.