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«HURRICANE» DE BOB DYLAN

Una de las canciones más impresionantes y míticas de Bob Dylan, por su calidad y por su repercusión mediática, es, sin duda, Hurricane, que se publicó dentro del disco Desire, del año 1976; canción en la que cuenta los avatares del boxeador Rubin Carter, que fue injustamente acusado de asesinato y pasó veinte años en la cárcel. Bob Dylan, convencido de su inocencia, escribió la canción y comenzó una campaña en favor de “Hurricane” Carter. Finalmente se demostró que fue acusado con pruebas falsas y que los policías actuaron movidos por un racismo feroz. Estos hechos se relatan en Hurricane, la magnífica película dirigida por Norman Jewison en 1999 y que protagonizó Denzel Washington, en uno de sus mejores papeles.

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                                                                                                           RUBIN «HURRICANE» CARTER

La letra de la canción es un pequeño relato escrito e interpretado por Bob Dylan. 

Pistol shots ring out in the ballroom night
Enter Patty Valentine from the upper hall
She sees a bartender in a pool of blood
Cries out, «my God, they killed them all!»

Here comes the story of the Hurricane
The man the authorities came to blame
For somethin’ that he never done
Put in a prison cell, but one time he coulda been
The champion of the world

Three bodies lyin’ there, does Patty see
And another man named Bello, movin’ around mysteriously
«I didn’t do it» he says, and he throws up his hands
«I was only robbin’ the register, I hope you understand»

«I saw them leavin'» he says, and he stops
«One of us had better call up the cops»
And so Patty calls the cops
And they arrive on the scene
With their red lights flashin’ in a hot New Jersey night

Meanwhile, far away in another part of town
Rubin Carter and a couple of friends are drivin’ around
Number one contender for the middleweight crown
Had no idea what kinda shit was about to go down

When a cop pulled him over to the side of the road
Just like the time before and the time before that
In Paterson that’s just the way things go
If you’re black you might as well not show up on the street
‘Less you want to draw the heat

Alfred Bello had a partner and he had a rap for the cops
Him and Arthur Dexter Bradley were just out prowlin’ around
He said «I saw two men runnin’ out, they looked like middleweights
Jumped into a white car with out-of-state plates»
And Miss Patty Valentine just nodded her head
Cop said «Wait a minute, boys, this one’s not dead»
So they took him to the infirmary
And though this man could hardly see
They told him he could identify the guilty men

Four in the mornin’ and they haul Rubin in
They took him to the hospital and they brought him upstairs
The wounded man looks up through his one dyin’ eye
Say «Why’d you bring him in here for? He ain’t the guy»

Here’s the story of the Hurricane
The man the authorities came to blame
For somethin’ that he never done
Put in a prison cell, but one time he coulda been
The champion of the world

Four months later, the ghettos are in flame
Rubin’s in South America, fightin’ for his name
While Arthur Dexter Bradley’s still in the robbery game
And the cops are puttin’ the screws to him, lookin’ for somebody to blame

«Remember that murder that happened in a bar?»
«Remember you said you saw the getaway car?»
«You think you’d like to play ball with the law?»
«Think it mighta been that fighter that you saw runnin’ that night?»
«Don’t forget that you are white»

Arthur Dexter Bradley said «I’m really not sure»
The cops said «A poor boy like you, could use this break
We got you for the motel job and we’re talkin’ to your friend Bello
You don’t want to have to go back to jail, be a nice fellow
You’ll be doin’ society a favor
That son of a bitch is brave and gettin’ braver
We want to put his ass in stir
We want to pin this triple murder on him
He ain’t no Gentleman Jim»

Rubin could take a man out with just one punch
But he never did like to talk about it all that much
«It’s my work» he’d say, «and I do it for pay
And when it’s over I’d just as soon go on my way»

Up to some paradise
Where the trout streams flow and the air is nice
And ride a horse along a trail
But then they took him to the jailhouse
Where they try to turn a man into a mouse

All of Rubin’s cards were marked in advance
The trial was a pig-circus, he never had a chance
The judge made Rubin’s witnesses drunkards from the slums
To the white folks who watched, he was a revolutionary bum

And for the black folks he was just a crazy nigger
No one doubted that he pulled the trigger
And though they could not produce the gun
The D.A. said he was the one who did the deed
And the all-white jury agreed

Rubin Carter was falsely tried
The crime was murder one, guess who testified?
Bello and Bradley and they both baldly lied
And the newspapers, they all went along for the ride

How can the life of such a man
Be in the palm of some fool’s hand?
To see him obviously framed
Couldn’t help but make me feel ashamed to live in a land
Where justice is a game

Now all the criminals in their coats and their ties
Are free to drink martinis and watch the sun rise
While Rubin sits like Buddha in a ten-foot cell
An innocent man in a living hell

Yes, that’s the story of the Hurricane
But it won’t be over ‘til they clear his name
And give him back the time he’s done
Put in a prison cell, but one time he coulda been
The champion of the world

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                                                                                                                                                 DENZEL «HURRICANE» WASHINGTON

TRADUCCIÓN:

Los disparos suenan de noche en el salón de baile

Llega Patty Valentine desde la sala superior
Ve al camarero en un charco de sangre
Grita: “¡Dios mío, los han matado a todos!
Ahora viene la historia del Hurricane
El hombre al que culparon las autoridades
Por un crimen que no cometió
Lo encerraron, pero pudo haber sido
El campeón del mundo

Tres cuerpos tendidos, es lo que Patty ve
Y otro hombre llamado Bello, merodeando misteriosamente,
“Yo no fui”, dice, y levanta sus manos
“Yo solo robaba la caja, espero que lo entiendas
Los vi marcharse”, dice, y se calla
“Uno de nosotros debería llamar a la policía”
Y Patty los llama
Y llegan a la escena con sus luces rojas parpadeando
En la calurosa noche de Nueva Jersey

Mientras tanto, lejos, en otra parte de la ciudad
Rubin Carter pasea en coche con un par de amigos
El aspirante número uno a la corona de los pesos medios
No tenía ni idea de la mierda que se le caía encima
Cuando un poli lo detuvo a un lado de la carretera
Como la vez anterior, y otra vez antes
Pero, en Paterson, así son las cosas
Si eres negro, es mejor que no te dejes ver por la calle
Si no quieres tropezarte con la bofia

Alfred Bello tenía un compañero y un chivatazo que dar
Él y Arthur Dexter Bradley estaban merodeando por ahí
Dijo: “Vi a dos corriendo, parecían pesos medios,
Se metieron en un coche blanco con placas de otro estado”
Y la Srta. Patty Valentine asintió con la cabeza
El policía dijo: “Esperen un minuto, chicos, éste no ha muerto”
Así que lo llevaron a la enfermería
Y aunque apenas podía ver
Le dijeron que podía identificar a los culpables

A las cuatro de la mañana y arrestan a Rubin
Lo llevan al hospital y lo suben por las escaleras
El herido lo mira con su único ojo moribundo
Dice: “¿Para qué lo traéis aquí? ¡Éste no es el tipo!
Sí, ésta es la historia de Hurricane
El hombre al que acusaron las autoridades
Por algo que nunca hizo

Lo encerraron, pero pudo haber sido
El campeón del mundo

Cuatro meses después, los guetos están en llamas
Rubin está en Sudamérica peleando por su nombre
Mientras Arthur Dexter Bradley sigue con sus artimañas

Y los polis le aprietan las tuercas para que alguien pague el pato
“¿Recuerdas el asesinato del bar?”
“¿Recuerdas que dijiste que viste el coche que se dio a la fuga?”
“¿Qué te parece llegar a un acuerdo?”
“¿Crees que podría haber sido ese boxeador que viste correr esa noche?”
“No olvides que eres blanco”

Arthur Dexter Bradley dijo: “Realmente no estoy seguro”
El poli dijo: “Un pobre chico como tú podría utilizar eso.
Te tenemos pillado con lo del motel y estamos hablando con tu amigo Bello. No tienes por qué volver a la cárcel si te portas bien
Le estarás haciendo un favor a la sociedad
Ese hijoputa se hace más y más valiente
Queremos poner su trasero a la sombra
Queremos que se coma el triple asesinato
Él no es Gentleman Jim”

A Rubin le bastaría un gancho para derribar a cualquiera
Pero nunca le gustó alardear
Es mi trabajo, diría él, y lo hago por dinero
Y cuando se acabe, me iré cuanto antes
A algún paraíso
Donde corras las truchas y el aire sea agradable
Y montar a caballo por un sendero.”
Pero entonces lo metieron en una celda
Donde tratan de aplastarlo como a una piltrafa

Todas las cartas de Rubin venían marcadas
El juicio fue una farsa, em el que no tenía ninguna oportunidad
El juez convirtió a los testigos de Rubin en borrachos de tugurios
Para los blancos que lo presenciaron él que era un alborotador
Y para la gente negra era sólo un negrata loco
Nadie dudaba de que él apretó el gatillo
Y aunque no encontraron el arma
El fiscal lo acusó de ser el autor de los hechos
Y el jurado de blancos lo secundó

El juicio de Rubin Carter fue un montaje
El crimen fue asesinato en primer grado, ¿adivina quién testificó?
Bello y Bradley, que mintieron descaradamente
Y los periódicos les siguieron la corriente
¿Cómo puede la vida de un hombre así
estar en manos de imbéciles?
Para verlo obviamente en una encerrona
y no poder ayudarlo me hace sentirme avergonzado de vivir en una tierra
Donde la justicia es una mentira

Ahora todos los criminales de chaqueta y corbata
Son libres para beber martinis y ver la salida del sol
Mientras Rubin se sienta como Buda en una celda de diez pies
Un hombre inocente en un infierno
Ésta es la historia de Hurricane
que no acabará hasta que limpien su nombre
Y le devuelvan el tiempo que le han robado
Lo encerraron, pero pudo haber sido
El campeón del mundo

 

 

BOB DYLAN
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NOTAS A PIE DE PÁGINA 8 – DE BERLANGA A HOUELLEBECQ

Llevo una semana hecho un guiñapo. El covid me ha cazado, así me lo ha confirmado el test de antígenos. Pero por suerte los síntomas que vengo padeciendo son como los de una gripe de toda la vida: cuerpo destemplado, cansancio, carraspera, algún estornudo y los músculos doloridos, como si me hubiesen apaleado. Suficiente para no tener ganas de nada. Y todo aderezado con este calor bochornoso y las noticias diarias que leemos en los periódicos o vemos en televisión que, en general, desmoralizan.

Pero no todo ha sido negativo. En estas semanas he visto buen cine, dos excelentes series de televisión y he leído también buenos libros.

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La serie de televisión es Better call Saul, y las cinco temporadas disponibles en Netflix han caído una a una sin respiro. De lo mejor que he visto, con un guion que no deja de dar giros y de sorprender. La otra es la miniserie In my skin, dirigida por Lucy Forbes y Molly Manners. Dura y sin concesiones, no solo retrata a la adolescente protagonista sino a toda la sociedad británica. Una serie que plantea situaciones inquietantes, pero con una sutil carga de humanidad. 

Muy recomendable el libro Berlanga. Vida y cine de un creador irreverente, biografía escrita por Miguel Ángel Villena, editada por Tusquets. Conocer a fondo a García-Berlanga te hace apreciar aún más su trabajo y su persona. Eso me ha llevado a visionar, por enésima vez, su obra maestra El verdugo (1963). No hay mejor alegato contra la pena de muerte que esta historia de humor negro-negrísimo. Una de esas películas en la que ni sobra ni falta nada, con escenas que se quedan grabadas para siempre. 

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Curiosa la película Roman J. Israel, Esq., dirigida por Dan Gilroy, con un excelente Denzel Washington. Me ha atrapado el personaje central, una especie de idealista anclado en el pasado, que, por una serie de circunstancias, se convertirá en lo que siempre detestó. Y otra buena cinta es Historia de un matrimonio (Marriage story) de Noah Baumbach. El matrimonio lo interpretan Scarlett Johansson y Adam Driver, que están impecables. Me gusta el ritmo del film, la aparente simpleza de lo que se nos narra. Cómo sacar partido de una historia sencilla. Hay claras influencias del cine de Woody Allen, sin duda. 

Si he revisado El verdugo, lo mismo he hecho con la relectura de Nada, de Carmen Laforet. Habían transcurrido no sé si cuarenta años desde que leí la novela por vez primera y al volver a hacerlo ahora me ha impresionado aún más. Es de una calidad admirable. Es una obra que no se marchita con el tiempo, al contrario, es moderna y actual. Me alegro de haber decidido volver a abrirla. 

Entre lo mejor que ha ocurrido este verano (lo numero por comodidad): a) recibir un correo del maestro Javier Valenzuela tras leer el borrador de una novela negra que le he enviado, y que escriba, entre otras cosas: “tienes una novela negra mejor que la mayoría de la basura que se publica en España” (Pues no digo nada. Un empujoncito de ánimo.); b) ver acabada la maquetación de mi libro de relatos El mirador de los perezosos, que sale a la calle a primeros de septiembre; c) recibir una llamada inesperada de Mohamed el Morabet para charlar por charlar, y eso hicimos; d) estar con mis hijos más tiempo -el que podemos-; e) nadar en la playa (poco, para lo que me gusta, pero intensamente); f) haber llamado a Luis Salvago para que me hablara de su libro afgano; g) haber tomado unas cervezas con Jose Garriga Vela, una vez más; h) no haber pisado la feria; i) las cenas que hemos disfrutado con los amigos; j) escuchar música de fondo mientras escribo; k) los ratos callados viendo cine; l) comer con Jesús Ortega para hablar de todo lo que nos gusta; m) no pensar en el trabajo cinco horas seguidas (ni me lo puedo creer); n) haber cumplido un año más y haberlo celebrado; ñ) no sé qué poner en la ñ; o) darme cuenta de que me fluyen ideas sin cesar para nuevos libros y relatos; p) que mi padre siga con nosotros, que sea capaz de vivir con autonomía en su casa, que mantenga su lucidez; q) haber escrito mi primer guion para un largometraje que, ayer, envié a mi hijo Pablo para conocer su opinión. Creo que hay buen material. Hay más, pero me lo guardo. 

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Menciono dos libros más, y acabo. El primero, Plataforma (Plateforme) de Michel Houellebecq. Edita Anagrama. Una novela contundente. De narrativa ágil, sus planteamientos son realmente interesantes. Me ha gustado, porque deja un inquietante sabor de boca que te hace pensar durante unos días tras acabar de leerla. El segundo libro, que también recomiendo, es Cuaderno de memorias coloniales (Caderno de Memórias Coloniais) de Isabela Figueiredo. Publicado por Libros del Asteroide. También es un libro impactante en su despiadado y realista retrato de la actitud de los colonos portugueses en Mozambique hacia los negros, la independencia del país, la salida de los colonizadores, todo ello visto desde los ojos de una niña blanca. Como la propia escritora reconoce, es un libro escrito para librarse de la culpa. Muy buena lectura. 

Me tomo otro paracetamol dispuesto a acabar con el covid que me ha trastocado los planes de estos días. Y acabo. No sé si tiene mucho sentido todo lo que he escrito, porque la idea inicial era hablar de Lorenzo Silva, de algo que he encontrado en un cuaderno de viajes. Lo dejaré para la próxima nota a pie de página.

22 de agosto de 2022

 

 

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