Archivos Mensuales: mayo 2016

«ME ESTÁS PISANDO EL CHÉJOV», UN LIBRO DE RELATOS DE ESPAI LITERARI

Ya está a la venta el libro de relatos

Me estás pisando el Chéjov

publicado por la Editorial Espai Literari, de Barcelona.

En este libro, se reúnen 13 autores y 13 relatos, entre los que se incluye mi cuento La librería del tío Hugo.

Los 13 autores que participamos en esta cuidada edición, con un magnífico diseño de portada de Josep Vila, somos:

Sergio Barce, Mauricio Bernal, Juan Pablo Caja, Josep Camps, Débora Castillo, Carles Chacón, Inma Santos, Raúl Montilla, Gabriela Polanco, Victòria Prats, Óscar Royo, Aureli Vázquez y Josep Vila.

Más información sobre este libro y cómo conseguirlo en el siguiente enlace:

ME ESTÁS PISANDO EL CHÉJOV – Espai Literari

Ballet shoe on a stack of old books

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MÁLAGA – 1 DE JUNIO – PRESENTACIÓN DE LA NOVELA «LA BELLEZA», DE MIGUEL TORRES LÓPEZ DE URALDE

La belleza

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Este próximo miércoles, 1 de Junio, tengo la suerte de presentar la novela de Miguel Torres López de Uralde, La belleza, reciente Premio de narrativa Francisco Ayala. La presentación será a las 20.00 horas, en el Centro Andaluz de la Letras, calle Álamos, 24, de Málaga.

«Veneraba la belleza desde joven y casi nunca tuvo escrúpulos en gozar de ella cuando las circunstancias se los permitieron. Sentía que la belleza iba irremediablemente unida a la juventud: No hay nada más soberbio que lo recién estrenado, había escrito. Por eso siempre había puesto sus ojos en mujeres mucho más jóvenes, tal y como le sucedió con Ada.»

 

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VALENCIA – 27, 28 Y 29 DE MAYO – MIS LIBROS EN «PUBLISHING CIRCUS»

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El próximo fin de semana, 27, 28 y 29 de mayo, llega a los jardines de Viveros de Valencia la primera edición del PALO MARKET FEST, un evento que combina la venta de ropa y objetos decorativos, con la gastronomía o las actuaciones musicales, y que contará también con el Publishing Circus, un gran espacio destinado a difundir el trabajo creativo de pequeñas editoriales y autores autoeditados: narrativa, cómic, fanzine, ilustración, publicaciones de música, arte, fotografía, moda, arquitectura, infantil…

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Allí estará también la Generación BiblioCafé, y, por eso, también mis libros. Paseando por el Zoco Chico y La emperatriz de Tánger, compartirán espacio con los compañeros escritores de GB, y estarán también algunos de los libros en los que la misma Generación hemos participado: Por amor al arte, Último encuentro en BiblioCafé, Sesión continua…   

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PROGRAMA DE PALO MARKET FEST:

 http://palomarketfest.com/es/home

Publishing-Circus

 

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«EL LIBRO DE LAS PALABRAS ROBADAS», DE SERGIO BARCE

Aquí tenéis el primero capítulo de mi novela El libro de las palabras robadas (Punto de Vista Editores, 2016). Una historia que navega entre Málaga y Tánger, una historia en la que el pasado irrumpe en el presente y, lo que parecía inamovible, es dinamitado por los secretos que afloran de manera violenta e inesperada.

Espero que estas primeras páginas, os inciten a seguir leyendo la novela…

ÁGATA Y EL LIBRO DE LAS PALABRAS ROBADAS

Moses Shemtov estaba de pie dándome la espalda con las manos metidas en los bolsillos y las piernas entreabiertas, su figura achaparrada silueteada contra el ventanal. Presumí que, desde la privilegiada atalaya de su consulta, sus ojos se perdían en el boulevard: el mirador con los viejos cañones vigilando el mar, la boca del puerto, su pasado glorioso. Apenas me había dirigido unas palabras, pero yo sabía que mi inesperado regreso le había alegrado.

−Dime, ¿quién era ese cuarto espectro que viste tras tu madre? −preguntó quedamente al girarse.

Nos miramos. No iba a decírselo y él lo sabía. Cuando sacó el móvil, dejé de respirar unos segundos como si mi sangre se hubiera congelado, y noté que algo en mi vida llegaba a su final, que ya no habría vuelta atrás. Pero hasta ese momento las cosas no habían sido tan fáciles.

Comencé a hablarle por primera vez del asunto varias semanas después de que Sara sugiriera que lo visitase, cuando ella comprendió que, pese al códice, si no hacía algo al respecto nuestro pequeño mundo podría llegar a quebrarse en cualquier momento. En esos instantes mi relación con Sara parecía naufragar sin remedio, y yo, por supuesto, no estaba dispuesto a que las circunstancias nos vencieran, quería luchar por ella, tenía que vencer por ella. Merecía la pena, era lo único que realmente merecía la pena porque ya sabía entonces que Sara lo significaba absolutamente todo para mí.

Las sesiones anteriores habían servido para tantearnos, para que Moses Shemtov se hiciera una idea de con quién bregaba. Le costó trabajo ganarse mi confianza, pero una vez que lo hubo logrado mi incontinencia verbal fue mi válvula de descompresión. Era un hombre listo, experimentado, aunque me resultaba extraño que siguiera ejerciendo en la ciudad. No había podido librarse de su embrujo, supongo, y con setenta y tres años seguía ahí, al pie del cañón, pese a las habladurías.

Le conté a Moses que había encontrado a mi madre recostada en un diván de cuero, con un vago aire de melancolía, vestida tan solo con unas enaguas blancas de encajes bordados a mano y con una fina medalla de oro al cuello. Y que también la había visto en ropa interior, arrebatadora. Le conté que siempre llevaba el cabello suelto y lacio sobre sus hombros desnudos, como una modelo de los sesenta que posara para David Hamilton. En las ocasiones en las que ella había aparecido, lo había hecho con no más de veinticuatro años, la edad con la que me tuvo. La sensación que me producía era como la de estar observándola mientras se movía en el interior de un diminuto acuario. Si me hablaba, jugueteaba con el pelo enredando las puntas entre sus dedos, que luego se deshacían solas. También le confesé que, en todas esas veces que la había descubierto en el interior del espejo de mi dormitorio, había tenido la sensación de que mi madre tenía la piel más blanca de como la recordaba, quizá porque ahí era más joven, y que sus labios irradiaban una sensualidad excesiva. Fuera como fuese, lo cierto es que, salvo la primera vez que sucedió, cuando terminábamos de hablar no me planteaba si podía tratarse de una alucinación o no, simplemente era algo que ocurría, sin más; y esos encuentros dejaban un sabor dulce en mi boca.

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Moses me miraba ahora sentado frente a mí, con las piernas cruzadas, sus ojos caídos protegidos por la montura de las gafas, moviendo entre los dedos su bolígrafo de oro. Hasta ese día no había conseguido nada en absoluto salvo mis confusas divagaciones, pero ahora todo era diferente.

−¿No crees que sería conveniente que comenzaras por el día en el que la viste por primera vez? Quiero decir por el día en el que te reencontraste con ella… −añadió frunciendo el ceño.

−Me parece bien –dije, asintiendo con la cabeza. Y me puse a hablar…

Ágata (nunca la llamamos mamá) resurgió el mismo día en el que su marido, mi padre, amenazó a una mujer con robarle el bolso y se presentaba mi tercera novela. Fue un día de enero, desapacible, con las nubes bajas y encapotadas en un cielo gris. Había una especie de tristeza natural que deslucía el color de los edificios, y las calles aparecían inusualmente solitarias. Recuerdo que habíamos llegado a la consulta del doctor Cascales cinco minutos antes de la cita fijada, aunque no entramos hasta una hora después. El tiempo se nos echaba encima.

Mi padre no paró de protestar desde que llegamos y se mostró especialmente inquieto con algo que yo no era capaz de adivinar. Cuando le preguntaba qué le ocurría, se limitaba a refunfuñar y a mirar para otro lado.

Yo tenía que estar a las ocho y media en la Librería Proteo, no podía fallar a la presentación de mi propia obra, así que también me pasé buena parte de la espera mirando al reloj. Damián no me acompañaría, no lo había hecho con las dos primeras novelas así que tampoco podía esperar un cambio a estas alturas. Mi padre no me perdonaba que para firmar mis libros hubiese eliminado su apellido… Él se llamaba Damián Urrea… En fin, yo prefería utilizar el de Ágata: Vázquez. Cuando comencé a hacerlo pensé que era un bonito homenaje a mi madre y a su mujer, pero él nunca supo apreciarlo.

La cita con el oculista la había concertado mi hermana Silvia mucho antes de que supiéramos que ese mismo día El libro de las palabras robadas comenzaría a dar sus primeros pasos, de manera que había decidido cumplir con el trámite del especialista y luego marcharme de inmediato al acto. A eso de las siete menos veinte llegó por fin nuestro turno.

Me incorporé, dejando la gabardina junto a mi padre, para seguir a la enfermera por el corredor. Damián vio cómo me alejaba alzando apenas los ojos de la revista de decoración que ojeaba sin interés desde hacía una hora. Me di cuenta de que él clavaba sus ojos en las piernas de la mujer que estaba sentada en el otro sillón de la sala de espera, con tal fijeza que ella se removió en el sillón. También intuí que le había dedicado alguna palabra entre dientes, pero lo vi hundir de nuevo su mirada en el mobiliario de las casas americanas de la Florida.

El caso es que, cuando el doctor Cascales terminaba de comprobar mi visión, y ya me guardaba en el bolsillo de la camisa la cartulina con mis nuevas dioptrías, la puerta se abrió de golpe y la enfermera asomó la cabeza visiblemente alterada.

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LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 1

NAVEGANDO POR EL RIO LUCUS

NAVEGANDO POR EL RIO LUCUS

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TRABAJOS EN EL PUERTO DE LARACHE

TRABAJOS EN EL PUERTO DE LARACHE

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LARACHE 1928 - PUERTO

LARACHE 1928 – PUERTO

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LARACHE - PUENTE DE BARCAS

LARACHE – PUENTE DE BARCAS

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LARACHE

Al otro lado del Lucus

la orilla es verde y lleva azahar,

reposa entre naranjos esparciendo

el aroma del néctar

o la pulpa jugosa que habitó el fruto.

Sobre el mar el filamento gris

de las raíces rezuma

el óxido enmohecido.

La orilla se imanta de bronce

cercando el límite con eco de retorno,

el que condujo la sombra a pie de árbol.

En el limo resbalaría la tarde

que, aturdida, ha de buscar en el curso del agua

el eterno lamento de un tiempo deshabitado

vacío de cántaros,

hostil al recuerdo,

inacabado

que lejos de ausentarse

rememora épocas

de siembra.

Paloma Fernández Gomá

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PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE A PRINCIPIOS DE SIGLO XX

PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE A PRINCIPIOS DE SIGLO XX

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LARACHE - PLAZA DE ESPAÑA

LARACHE – PLAZA DE ESPAÑA

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PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

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LARACHE - ENSANCHE PRINCIPIOS DE SIGLO XX

LARACHE – ENSANCHE PRINCIPIOS DE SIGLO XX

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LARACHE - PLAZA DEL MAJZÉN - COMANDANCIA MILITAR

LARACHE – PLAZA DEL MAJZÉN – COMANDANCIA MILITAR

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ZOCO CHICO DE LARACHE EN 1928

ZOCO CHICO DE LARACHE EN 1928

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LARACHE - PUERTA DE LA KASBAH

LARACHE – PUERTA DE LA KASBAH

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LARACHE EN 1928 - CALLE ALFONSO XIII

LARACHE EN 1928 – CALLE ALFONSO XIII

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1928 - CAMPAMENTO DE NADOR, LARACHE

1928 – CAMPAMENTO DE NADOR, LARACHE

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LARACHE - ROMERIA SANTUARIO EN 1928

LARACHE – ROMERIA SANTUARIO EN 1928

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LARACHE EN EL AÑO 1928

LARACHE EN EL AÑO 1928

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LARACHE

LARACHE

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LA MAYORÍA DE LAS IMÁGENES ESTÁN TOMADAS DE LA PÁGINA DE FACEBOOK DE RADIO LARACHE Y DE LA WEB DE JESÚS PÉREZ.

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