Archivos Mensuales: julio 2012

LARACHE en Jaquetía – Dos relatos larachenses de SARA FERERES y MERCEDES DEMBO

Un poco más de Jaquetía o Haketía, que hemos de preservar como otra de las joyas de Larache. Para ello, dos pequeños relatos de Mercedes Dembo y de Sara Fereres, que además de ser curiosos por el uso de este lenguaje tan peculiar nos hacen sonreír.

Sergio Barce, julio 2012

LOS CELOS DE YAAKOB EL LOBO

por Mercedes Dembo Barcessat

Yaakob el lobo estaba bebiendo en el rió Lukus, halaqui (he aquí) que le aparece en el espejo una lobita endiamantada (hermosa), una al’hazba (moza) ujlas (nada más). Jameo (penso), jameo mala suerte que me cayo del sahtela (cielo), uena fermozura, tengo que tratarla con dabagar (despacio). Ua s’acercó como el que no faze nada y ampezó a golerla (olerla), ad Dió (Dios mío) que golor! Te fnea (alza) el alma, tiernezita ez esta, todavía no estrenada, esto es una ganga que no voy a deshar (dejar) pasar.

Mercedes Dembo, segunda por la derecha, junto a Esther, Luis y Julio

-Ola, la dize, ¿ez la primera vez que vienes por aquí? Nuncua te vi.

-Si -dize ella- no conosco a nadie

-Soy Yaakob, vivo cerca

-Soy Orito, acabo de llegar, vivo con mi auela.

Agüera (ahora) el mamzer (canalla) no la disho que estaba cazzado con una bel’a (muchos) de hijos.

-Que bien, vamos t’anseñaré (enseñaré) los derredores-.  Y la lebo (llevó) al jardín de las Hespérides, los leones que estaban de hassas (guardia) afera (afuera) le shatearon (tiraron) una mirada de muerte, ellos ya conocían a Yaacob.

No paraba de fojmearse (exagerar) de lo que tenia de tierras y obreros. Ella le miraba con admiración, de vez en cuando el se paraba a recojer (recoger) una flor y se la mekneaba (daba). Ansi pasaron unaz horas, hatta (hasta) que se fizo escuraña y ella disho (dijo):

-¡Que tarde! Deboy volver a caza mi abuelita se va inquietar.

La acompaño hatta la cuerta (puerta) de su cazza detrás del cine Ideal, fijaron una cita para el día siguiente.

Ansí pasaron los días cada vez la lebaba a un luar (lugar) maz aizlado (aislado) que no los mire alguno (alguien); la levo en su coche caballo por la ghaba (bosque), la hípica…

Yakob estaba perdidamente enamorado de Orito y con un celo preto; no le levaba el sueño la noche entera doreando (dando vueltas) en el catre (cama). La llenaba de regalos: un conejito o una ternerita, la fazia collares y zarcillos con los huesos y hatta un poncho con la piel de la ternera. Se alevantaba  almuddén (al amanecer) y cunando (cuando) la veía el corassón le dukeaba (golpeaba) com’el tambor. La siguia por todas partes cunando (cuando) entraba en la baqqala (tienda) se quedaba fera (fera) uaqfeado (de pie) contra la pared com’ el hassas (guardia) y si hadraba (hablaba) con alguno se enca’asaba (furioso), le subía una jenia (cólera) demudada (muy desagradable). A la garrada (de repente) se plantaba frente a Orito con alguna excusa. Adole (donde esta) él que iba todas las tardes a tomar una copa en el bar Cocodrilo o al Perico o al Canaletas, ualu, no se le veía el hes (cara).

En el BAR PERICO

Tanto estaba acupado vigilandola que ni siquiera abría su ferretería en la caleja Real, lo deshaba (dejaba) todo en manos de su ayudante, su ceguera era tal qu’el ayudante le vazio (arruino) ujlas (nada más) y fuyó (huyó).

Mazalika, la  mujer de Yaakob, se iba enloquecer la mel’oqa (desgraciada) no tenia ni una chica para mercar de comer a sus fijos, y no sabia en que me’ara (tumba) se había metido Yaacob. Los vezinos los daban manzia y la traían algún guizzado (comida), saha (es que) los tiempos estaban m’kefsin (duros) ampezó una sequía preta no sepis de mal. Cojieron los vezinos y se feron (fueron) al majzen local (governante) a acuzzar (culpar) a Yaacob que abandono a su mujer y a sus fijos, se puzieron a shautear (gritar) tanto que Mojlufito un ghial (apuesto) de lobo los oyó y salio a talear (checar).

-¿Que ez este haraj, que pasa?

Se lo contaron. Agüera (ahora) Mojlufito tenia una cuenta larga con Yaacob y esto le vino l’anillo al dedo. Yaakob le había robado su novia Mazalika y el juro que se iba a vengar. Cojio la pata y salio pitando a bushcar a Yaakob horas y el doreando (dando vueltas) hatta que le vio, s’acercó con dabagar y le tarsheó (abofeteó) las doz caras, le metió una tresha (paliza) que le deshó seco.

Encontraron a Yaakov y le metieron a la cárcel, todos los días le ponía el gendarme un collar y le levaba a la ghaba (bosque) a cazar para su famia (familia), volvía Yaakob alqueado (muy cansado) y se shateaba (tiraba) a durmir en el suelo.

En demientras (mientras) Mojlufito estaba namorando con Orito, él era un caballero y fe a la auela a pidirla permiso de hadrear con ella (hablarla). Subían y abashaban la caleja Chinguiti a los ojos de todos, la levaba a la pastelería Montecatine, a dorear por la plaza España, la trataba de como y como.

DE ESTE CUENTO HAY UN VÍDEO QUE PODÉIS VER EN:

http://youtu.be/OI2bbGbtuj8?hd=1

Caleja Chinguiti

 GUA´HSH DE LARACHE 

por  Sara Fereres

¿Habrá´lguno d´entre bozotros que s´acorde de las Pascuas? No meteré la mano´nel fuego no sea que me asse, pero…´stoy segura de que munchos sois los que aun tienen memoria de, cóoomo se gozzaba cuando en Marruecos, de cabo a rabo s´asercaban Pesah, Rossanna (Rosh Hashanna), ande matabamós el carnero que a bezeees, salía terefá y había que matar otro. Au  Kippur, cuando mos pasaban por la cabeza… los gallos y las gaínas y mos moriamos  d´espanto, los críos. La´ legría de Purim, con los chabitos y regalos quápañabamós. Shavuot y todas muestras pascuas alegres del año (alegres lo bibais).

Sara Fereres junto a su nieto y bisnieta

Pa´mozotras, las al´hazbas y las crías, no era todo, tan wueno porque denantes d´empesar el primer día de Pascua, no era más qu´ayudar en la cozzina, pa qu´ aprendieremós las costumbres de cada una d´ellas. ¡A miii… m´entraba una ggenníaaaa… que ni pa´que contar! Más me paresía un castigooo… que´lamberzarmos a guizar. Mondar los chicharós, las habichuelitas berdes  au escamondar el trigo, las habichuelas, los garbansos  y otros granos ansina. Eso era pa´míii… com´un castigo. Y eso que en mi cazza habían munchas moras y jjudiítas  qu´ayudaban a mi awuela Zahra (ZL), y a mammá, la descansada

¡La berdad verdadera…nuncua me gustó guizar! Esas cozinas muestras eraban antiwuas. Todos los annafes de aldokha, las hornías de carbón  y las casuelaaas… de “barro fino”, ¡za´hamá! (el aluminio lo trushimos endiscués de la guerra sibil, de Cazablanca). 

L´amarga de una de las moraaas… salía toda ´hamoreteada de tanto menear las brazzas, au d´escamondar los sabalós. Lo que más me gustaba eraaa… ayudar a hhazer… las al´haluas, los biscochitos, las pasta real y todas esas hhajjitas que llenaban muestras mezzas endiscues d´almorzar au senar. Yyy… ¡Qué wueno cuando binían los primitos y las primitas a festejar con mozotros! Eso mos gustaba más que todo lo otro. Mos bizitaban la familia y los amigos, y ansina lo hhaziamós mozotros tamien. No quedaba lo que no sacábamos, con tal de jjuwuar con lo que fera: los disfrases, los ´he´hes pa´las niñas… y los niñitos…  jjuwaban  (y yo tamiem) al trompo y a los meblis (canicas) de cristal ¿Sabís de ande los sacábamos? De las botellas de gaseosa que fabricaba Montecatines.

Esas botellas… tenían una bolita´nelcuello y las quebrabamós pa´ sacal-la. Como´stabamós pasando la guerra sibil españolaaa… tooodo mos faltaba. No se ´hhallaban jjuwuetes ni nada de nada. Las tiendaaas… medio bazzias. ¡No seppais de mal! “La bandera´spañola” traía algo… ma nada´spesial. Si no fera por mi abuela Ra´h ma, la descansada, que mos los traía de Cazablanca cuando benia de vez´encuando, nuncua habriamós conosido una muñeca de porcelana pa´mi y pa´ mis hermanas, ni un barco au un coche de metal bien acabados pa´mi´rmano Memel (Z.L).

Cada uno s´arreglaba como podía. Grasias al Jardín d´enfrente de cazza que hhayyabamós ande dibertirmos… sin gastar  una perra chica (5 cts. españoles). Lo mismo el Teatro España que mos ponía pelculás de críos, siempre de coboys, y algunas bezess… de otra clase, todos los domingos pol la mañana.

Pormor de la jedmá de Pascuas, Immaaa…, se hhalquea, de mientras que Babaaa…, nuncua fetnea… !Y…  si…  gugneeeas…! ¿Él ordeaaa?  ¡Wuennooo…, eso faltó! Wuah con alegría las festejís y con la familia arreunida, como manda el Dio, amen.

Wueno, wah ya´stá por hoy. Otro día´scriberé más. Con bien lo pasís.

Sara Fereres de Moryoussef. Caracas

 

 

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VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO (2), del escritor larachense JOSÉ EDERY BENCHLUCH

VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO  (2)

Segunda entrega. Pasada la página 400 de esta maravillosa enciclopedia, cumplo mi promesa en este intento por resumir y abarcar todo el valor del libro del Al Tebib Pepe Edery.

Me he encontrado en estas otras doscientas páginas de “Viajando por el Magreb Hispánico” con tal profusión de temas, anécdotas y detalles históricos que no tengo más remedio que volver a quitarme el sombrero: chapeau! Y aceptar que mi desconocimiento en tantas materias comienza a ser preocupante. ¿O será que Pepe Edery sabe más de lo que debiera? Seguro que mi pregunta le hace sonreír.

Pero lo cierto es que se aprende, y se aprende mucho en este libro de viajes, de memorias, de anecdotarios, de Historia, de historias… ¿cómo calificarlo? Imposible. Ya dije en la primera entrega que es una especie de Summa, y sin duda lo es. Pero también es un mosaico lleno de humanidad y de afecto hacia el Magreb, y en especial hacia Marruecos, y más exactamente hacia Larache, que es la debilidad de Pepe Edery.

La parte central de “Viajando por el Magreb Hispánico” arranca con la Independencia de Marruecos, que nos relata a través de sus propias experiencias personales y familiares y a través de lo protagonistas que han escrito la Historia de ese acontecimiento fundamental del país. Su admiración por la labor del rey Mohamed V es evidente.

Fantásticas son sus anécdotas personales, como la que vivió con el doctor Omar el Khatabi, que recomiendo. Y entre una cosa y otra, mi querido Pepe Edery me enseña, como el extraordinario hombre-enciclopedia que es, el significado y protocolo de los saludos y de las bendiciones en la cultura magrebí, como el beso (confieso que alguna vez he cometido alguna imprudencia o torpeza con alguna amiga marroquí en público, de lo que uno se da cuenta en el mismo instante del error), o la blasfemia, la muerte y el entierro y los ritos funerarios, la leyenda de los Siete Durmientes, o de la diferencia entre Barakallahu fik y Chukram, el significado de los diferentes números para cada una de las tres religiones –a Pepe García Gálvez le encantará la parte dedicada al número siete-, y nuestro Al Tebib Harofé nos hace viajar también por la Historia llevándonos desde los califas Alí y Abd al Rahman I hasta el actual monarca Mohamed VI mientras a la vez nos explica las diferencias entre los sunnitas y los chiítas, qué supuso la Marcha Verde sobre el Sahara, nos habla de las monedas en el Magreb, de la actividad del padre José Lerchundi en Marruecos, o el origen y el significado en la cultura marroquí de personajes reales, como el famoso General Mizián o la Duquesa de Guisa, y ficticios, como Yoha, que es tan popular en tantos relatos.

Santuario de Lalla Menana

Así como la leyenda de la patrona de Larache Lalla Menana… Porque hay además un extensísimo capítulo sobre los santos del Magreb, muy curioso y lleno de datos históricos y anecdóticos.

El capítulo de los rezos es amplio, curioso, aleccionador, pero es una buena enseñanza para acercarse a los pilares del Islam, a cómo se practican los rezos en cada lugar, a sus significados, cuáles son los rituales desde la ablución hasta el propio rezo; y muy detallista es también su relato sobre las manifestaciones públicas del Shavuot en Larache y los rezos de su padre, de Babá. Y también son curiosas sus explicaciones sobre la postergación, el acto de descalzarse antes de entrar en la mezquita o la Fatiha.

Hay una breve pincelada en esta parte del libro que me gustaría reproducir porque nos trae recuerdos a todos los larachenses, una imagen que está grabada en nuestra memoria, la del barquillero:

<En un local del Pasaje Moreno, Dris el Lahguar (el tuerto, pues debía tener una anomalía en un ojo) vendedor ambulante frente al Cine Ideal, con su carro de cuatro ruedas, de pipas, cacahuetes, camarones hervidos, almendras y demás comestibles, para entretenimiento durante la proyección cinematográfica, había instalad un depósito de chufas para preparar horchata. Con el tiempo instaló sucursales con sus carros ambulantes frente a los cines Teatro España, Cine Coliseo y Cine Avenida, y además junto al carro, un ayudante vendía barquillos. El barquillero es un personaje típico madrileño, con la venta o rifa de sus tradicionales barquillos de canela o de miel. En el Marruecos español del Protectorado, y en la región occidental de Argelia, se reflejaban y tenían su ubicación las mismas costumbres y actividades de las provincias españolas, en simbiosis con las tradiciones magrebíes.

Cine Coliseo

Y una era el barquillero, sobre todo a la puerta de los colegios y de los cines, con su coloreada y dibujada bombona metálica coronada por su ruleta, y la cesta de mimbre repleta de barquillos. La numeración de la ruleta, de entre 12 y 20 números repetidos del 1 al 4, iban intercalados por cuatro, seis o más espacios llamados clavos, en los que si la hoja al girar se paraba, se perdía. Se podía optar por comprar directamente el barquillo, lo que era más barato y seguro, o bien jugar, que es lo que hacíamos la mayoría, ya que, aunque la jugada era más cara, había posibilidad de ganar cuatro deliciosos y crujientes barquillos. Dris, a las horas de la oración, extendía una pequeña estera en la puerta, dificultando en ocasiones el paso de transeúntes, para hacer sus plegarias preceptivas.>

Nos lleva al interior de un Hammám en Larache, al cementerio judío, incluso a la Plaza de Toros que se montó en Larache.

<En Marruecos fueron efímeras las Plazas de Toros de Uxda, quizás la más antigua donde Romerito toreó en 1912, la de Villa Sanjurjo –Alhucemas- inaugurada en 1951 y la de Larache. Sobre todo ésta, que se construyó en ladrillo y piedra, sin chiqueros, en los terrenos lindando con la Hípica militar y los bosques de los Viveros municipales por iniciativa del Ingeniero de montes Mariano Jaquotot Uzurriaga, amigo del Alto Comisario el teniente general Orgaz, quien le había destinado a Larache en 1943. El ejército español del Protectorado ayudó en su construcción en un tiempo súper record para celebrar una sola corrida, en la que participaron los cuatro hermanos Bienvenida. Es decir, Pepe, Antonio, Luis y Juanito –éste, que era el pequeño, cumplía su servicio militar en la ciudad-, estando la plaza en la actualidad totalmente en ruinas.>

Construcción de la plaza de toros de Tánger

Y es que, para mi sorpresa, he descubierto que el padre de Pepe Edery fue socio de la Plaza de Toros de Tánger, un monumento único en África que languidece como tantas otras joyas arquitectónicas del pasado de Marruecos que se están perdiendo absurdamente, cuando podrían ser heredadas como parte de la historia y del patrimonio del país y dedicarlo a centro cultural, recinto para conciertos y teatro, en fin, un  monumento de incalculable valor.

Plaza de Toros de Tánger

Y aunque el libro es tan extenso como denso, cuando habla de Larache se detiene, toma aire y relata con parsimonia, casi acariciando las palabras. Sirva de ejemplo, una anécdota familiar de Pepe Edery, para mostrar su peculiar forma de explicar la forma de ser marroquí, en este caso el “conformismo” tan característico de nuestra idiosincrasia cultural:

<Recién terminada la Guerra Civil española, el que fue gran rabino sefardita de Haifa, en Israel, el entonces rabino principal de Meknes durante el Protectorado de Francia en Marruecos, Rebí Yusef Messas, visitó a su hermanastro Yamín <mi abuelo paterno> que residía en Larache, en la zona costera atlántica del Protectorado de España. Yamín llevaba una vida tranquila y sosegada, conformándose con las ganancias que obtenía de su tienda de ultramarinos en la calle Real y el arrendamiento de alguno de sus inmuebles. Por la mañana iba a su sinagoga, de la que era propietario, y luego unas pocas horas matinales las pasaba en la tienda charlando con los clientes; el almuerzo, la tradicional siesta, algunas lecturas de la Torá <había estudiado en un yechivá o seminario de Meknés>, breves paseos por el puerto, charlas con los amigos que se cruzaba, que eran muchos, otra vez sinagoga para rezos y charlas vespertinas, a cenar y a dormir. Su hermano, al observar lo exiguo de sus ganancias, y que de éstas gran parte se las llevaban los pobres y necesitados a los que solía vender de fiado y cuyos préstamos nunca cobraba, al igual que la mayoría de los alquileres de sus inmuebles, le aconsejó y propuso, con un inhabitual espíritu europeísta, quizá adquirido en Argelia, cómo aumentar las ganancia.

Rabí Yusef Messas

-Mira, Yamín, lo que tienes que hacer es trabajar por las tardes y muchas más horas. Con el tiempo ganarás más dinero, ahorrarás y podrás comprarte más casas, lo que a su vez te aumentará las ganancias y podrás continuar ampliando tus negocios. Así, cuando tengas sesenta años, es decir, dentro de unos veinte años, podrás vender todo y con los millones que has ahorrado y ganado podrás vivir como quisieras.

Mi abuelo Yamín le preguntó, al que acababa de dejar su puesto de gran rabino en Tlemcén en Argelia, para aceptar un puesto menor en su ciudad natal de Meknes.

-Jay (hermano) Yusef, y cuando tenga tantos millones, ¿qué haré?

A lo que le respondió su hermano, también pequeño de talla pero rubicundo y luciendo una abundante y prematura barba encanecida.

-Pues entonces pasearás cuando quieras, charlarás con tus amigos, podrás leer tranquilamente, alquilar tus casas, comprarte una sinagoga, dormir lo que se te apetezca, dar limosnas a todo el que te la pida, disfrutar de la familia y no preocuparte de nada de este holam (mundo).

Yamín, con su voz suave y tranquila, característica en todos los hermanos, pero con un pequeño fondo socarrón, le contestó:

-Ah, jay. ¿Para qué tanto trabajo, esfuerzos y ganancias? Y sobre todo, ¿por qué tengo que esperar veinte años para hacer lo que vengo haciendo todos los días?

Sorprendido Yusef ante esta lógica tan simple y conformista, muy propia del país donde ambos habían nacido y vivido, tras una espontánea carcajada, abrazó a su hermanastro y con expresiones cariñosas, mezcla de árabe y hebreo, le dijo entre otras frases de aprobación:

-¡Andek al hak, a jay la´aziz! -Tienes razón, mi querido hermano-.> 

También nos lleva a la Zauía Kadiria y a la procesión de los aixauas, recuperando escenas que parecen hundidas en el olvido.

Cuando Pepe Edery nos habla de la Fatiha, también explica las similitudes que existen entre los rezos musulmanes, hebreos y cristianos, y de aquí le robo cariñosamente las estrofas o rezo musulmán que prueban lo anterior, que demuestra la convivencia e intercambio cultural existente, y que me sirve además para poner punto y final a esta segunda entrega de mis impresiones sobre su libro. Las estrofas dicen: 

<Que los verdaderos creyentes, los creyentes de Al Kitab, el libro de las tres religiones, tanto ellas como ellos, son amigos los unos de los otros>.

Sergio Barce, julio 2012

 

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LA CONVIVENCIA EN LARACHE un artículo de JOSE GARCIA GALVEZ

Ya que estamos en pleno mes de Ramadán, creo interesante incluir este artículo de nuestro paisano José García Gálvea, que ha tenido la deferencia de enviarme, y en el que expone de una manera concisa y clara algo que nos ha marcado a varias generaciones de larachenses, el profundo respeto a las otras creencias, y que es una de nuestras señas de identidad. Por eso, en este sagrado mes para los musulmanes, está bien que lo recordemos y que, al echar una mirada atrás, lo valoremos como algo excepcional que tuvimos el privilegio de coprotagonizar.  Sergio Barce, julio 2012

Año 1955 en Larache: Nochebuena. De pie izquierda, Julio Cuesta Mula, X, X, Antonio Cabrera. Agachados Diego Ramos Guegue y Pepe García Gálvez

El apacible y alegre día a día que vivíamos en Larache entre musulmanes, judíos y cristianos, nos demuestran que el pacifismo, el respeto, la amistad y la comprensión entre culturas y religiones, no es ninguna utopía, si no mas bien una convivencia interreligiosa, que hace feliz al pueblo que la practica.

Hoy que, a través de los medios de comunicación, oigo hablar de conflictos interminables entre musulmanes e israelíes, o que se nos intenta vender que se ha inventado una “alianza de civilizaciones”, pienso que para los que no lo han conocido y mucho menos vivido, les resultaría difícil creer que existía un lugar como Larache, y no sé si este fenómeno ocurría o ocurre en algún otro sitio. Solo sé que Larache era así.

Era maravilloso oír las canciones hebreas en su Pascua, los villancicos de los cristianos en Navidad, o los característicos “Yuyus” femeninos en las fiestas musulmanas, que incluso se entremezclaban en numerosas ocasiones.

A nadie se le reprochaban sus símbolos, y nos merecían todo el respeto la Mano de Fátima, el Crucifijo, o La Estrella de David. Sinagogas, Mezquitas e Iglesias siempre fueron respetadas por los larachenses, miembros de las tres religiones, que convivíamos en las mismas calles, o compartíamos a menudo las mismas aulas en los colegios, manteniendo en multitud de ocasiones estrechos lazos de amistad, no siendo nunca las diferentes religiones motivos de disputas, porque por encima de todo unos y otros solo nos considerábamos larachenses. Así de sencillo.

Compartí mis juegos infantiles y mis inquietudes de adolescente, lo mismo con gente de mi religión, que con  judíos y musulmanes, y hoy después de tantos años sigo conservando la amistad con muchos de ellos.

Cuantas veces he tenido que discutir con personas que han hecho comentarios gratuitos, desafortunados e indocumentados sobre el tema que nos ocupa, para hacerles ver la realidad, ya que la mayoría de ellas estoy seguro que nunca han tratado ni a un hebreo, ni a un musulmán. Y es que cuando se generaliza de algo sin tener los suficientes conocimientos, se incurre en unos errores que inducen a la estupidez.

En una ocasión leí a un rabino que escribía “La religión que nos diferencia, debe ser un gran lazo que nos una”, mientras que el Corán señala “Que todo musulmán debe defender su religión ante los demás, pero respetando a los que tienen otras creencias”, y por nuestra parte el cristianismo nos dice “Amaos los unos a los otros”. Pero lo más importante es que todas las religiones nos dicen que “todos somos hijos de Dios”.

Por todo ello quiero traer al recuerdo aquel maravilloso ejemplo de tolerancia que se vivió en Larache, en aquellos años donde todo fue tan bonito, debido a nuestras incomparables relaciones sinceras y sanas entre las tres culturas.

                                                  José García Gálvez (PepeMaño)

LARACHE

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LARACHE – Así fue el Curso de Microempresas, por ANGELES RAMÍREZ

CARLOS AMSELEM interviniendo junto a angeles ramírez y ABDERRAHMAN LANJERI

Ángeles Ramírez, que preside la Asociación Cultural XENIA, nos envía este pequeño artículo lleno de pasión sobre los resultados del Curso de Microempresas que se ha celebrado en Larache los pasados días 16, 17 y 18 de este mes de Julio, organizado por la mencionada Asociación XENIA y LARACHE EN EL MUNDO.

El día amaneció con un calor sofocante en Larache y temíamos que todos aquellos que se habían apuntado no vinieran porque, realmente, era insoportable el calor y más a las seis de la tarde. Pero no fue así, nos encontramos con una sala repleta de jóvenes que venían ansiosos por saber que era esto de la creación de microempresas…

Nuestro formador Carlos Amselem con su francés perfecto fue desgranando una a una todas las líneas y los objetivos del curso, él con esa tranquilidad que da el dominar el tema nos llevó a donde nos habíamos propuesto, es decir a saborear lo que es la “idea de negocio de cualquier tipo de negocio” y como llevarlo a cabo y ponerlo en marcha… esto se fue reflejando en las caras de todos cuando vimos que sus aspectos se fueron suavizando y relajando y a través de la traducción simultánea del árabe por nuestro querido Mounir Kasmi, encontraron que la cosa no era tan rara ni tan complicada como en principio parecía…

MOUNIR KASMI y CARLOS AMSELEM

El primer día nos fuimos encontrando en el local que nos cedieron desde la Baladiya para tal ocasión “El Aula de Ciudadanía” y que con tanta profesionalidad lleva su gestión Abdeslam Serroukh y tras la bienvenida, a todos los asistentes, del Delegado de Juventud y Deporte Dn. Ahmed Chbaken, que tuvo la amabilidad de estar presente en la apertura del curso, iniciamos nuestro andar en el campo de la microempresa y su emprendimiento.

Cuando el segundo día vimos con gran satisfacción que los asistentes eran los mismos, incluso algunos más, sentimos que había merecido la pena, todos los calores del mundo y el recibimiento del sol que jamás lo habíamos visto con tanta fuerza y tan grande (como veis en la foto).
En esta sesión se fueron desgranando poco a poco las ideas de negocio que cada uno tenía y resultó alentador como, para cualquier formador, observar que nunca es poco todo lo que se pueda dar y hacer por la juventud.

ABDERRAHMAN LANJERI y CARLOS AMSELEM

Como creemos que lo más importante es el seguimiento y acompañamiento de todas las ideas y proyectos que se puedan dar en cualquier formación de este tipo de emprendimiento, hemos organizado para dentro de unos días el inicio de estos seguimientos, no dudando en absoluto que nos vamos a encontrar con unos muy buenos proyectos, ya que entre los asistentes, habían muy buenos y creativos proyectos.

El tercer día fue eminentemente práctico, ya que lo dedicamos a explicar de forma práctica y sencilla lo que es el power point y como hacer una presentación de nuestro negocio o empresa. Y esto lo llevó a cabo nuestro amigo Akram Boushina que con sus explicaciones delante de la pantalla y de forma paciente e incansable fue dando detalles de como realizar cualquier tarea en el programa que nos interesaba…De tal manera que las tres horas pasaron sin apenas darnos cuenta y con mucha interrelación entre todos y el propio Akram. Fántástico, por lo sencillo y por lo ameno. Gracias, Akram.

ANGELES RAMÍREZ

Tenemos que dar las gracias a todas las personas que han hecho posible que este tipo de actividad se lleve a cabo en Larache. En primer lugar a la Baladiya, después a Abselam Serroukh por toda la gestión de la sala y las facilidades que nos ha dado para ello, por supuesto a nuestro socio local Larache en el Mundo con su presidente Abderrahman El Anjiri, a Maria Sibari por la profesionalidad en la traducción efectuada a las guías que hemos dado al final del curso a cada persona…tanto en árabe como en francés y a nuestro incondicional Mounir Kasmi por su incansable traducción de cuanto hablábamos en español… sin ellos no hubiera sido posible realizar los cursos, a Akram Boushina por el trabajo realizado informático de una gran calidad.

A las mujeres de la asociación Madrassatouna que con su entusiasmo nos contagió al resto para seguir en esta labor tan extraordinaria de lo que es la formación.
Y siempre, siempre, dar nuestra gratitud y cariño a Carlos Amselem por su dedicación en todo cuanto ha supuesto el curso.

¡¡¡Gracias a todos y seguimos en Larache¡¡¡¡

 

La imagen demuestra el éxito de asistencia al Curso

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LARACHE vista por… DRISS SAHRAOUI – Nostalgias I – El Zoco Chico y el Barrio de la Alcazaba

Si sus anteriores escritos nos hicieron viajar al Larache de su infancia y juventud, en concreto a la Plaza de España, ahora Driss Sahraoui nos deleita, incluso más, con este nuevo regreso al Zoco Chico de esos años. La verdad es que sus Nostalgias, como Driss las titula, van subiendo de quilates, la narración se hace más fluida, y sus descripciones, el detallado mosaico que reconstruye con imágenes, calles, plazas, en este caso, con el Zoco Chico y sus calles adyacentes, junto al paisaje humano, fundamental para dotar de vida a sus relatos y remembranzas, hace que nos encontremos ante un regalo impagable. Leerlo es disfrutarlo.

Sergio Barce, julio 2012

NOSTALGIAS

Primera parte

 EL ZOCO CHICO Y EL BARRIO DE LA ALCAZABA DE  LARACHE

   Por Driss Sahraoui

Al atravesar la puerta de la Medina nos encontramos en el umbral del Zoco Chico  y tenemos dos calles una a la derecha y otra a la izquierda. La primera es una calle estrecha que a partir del atardecer se convertía  en pescadería. Todos los pescadores de caña exponían  sus productos a la venta y a decir verdad eran muchos, ya que el mar y las rocas estaban a dos pasos, pero también la riqueza del mar era muy  abundante  en esos tiempos, este lugar estaba muy animado entre el atardecer y el último rezo del día Al ichaa. Subiendo encontramos una serie de talleres tradicionales de herrería para  fabricación de puertas, ventanas, y otros objetos de hierro. Se encontraba igualmente unos puestos de ventas de material  usado, más bien chatarra. Había también algunas viviendas, entre ellas la de un comerciante adinerado, su padre era de origen tunecino y poseía la nacionalidad italiana, se llamaba TRABELSI y del cual hablaremos más adelante. Esta calle, estrecha, se encontraba en la parte trasera de las arquerías de la Plaza de España: la Junta Municipal, la Valenciana, los Almacenes Pulido y otros. La calle de la izquierda era similar a la anterior, aquí se encontraban dos restaurantes y un café ordinarios, pero siempre concurridos, se vendía aquí igualmente muebles viejos o de ocasión y hasta chatarra. Esta calle  es más larga que la anterior y desembocaba en  la Larrucea. Ambas calles se llamaban Eskala.

Dejamos esta última calle y, a nuestra izquierda, ya en el Zoco Chico, se hallaba un Instituto interno de estudios islámicos, por el que han pasado mucha gente de las Letras, como Abdelmalek Ben Lefkeh, Emfedal Imlahi, los hermanos Chentuf y otros. Era amplísimo y contaba con un gran patio. A la derecha e izquierda de la puerta de entrada del mismo se encontraban dos tiendas de comestibles y dos peluquerías, una de HACH GIBER y la otra de EL MEZURI.

 En la misma esquina de este instituto se encontraba la puerta de la calle Elguebibat que nosotros llamábamos también calle del Hospital, por la sencilla razón de que éste se encontraba al final de la misma, por la otra parte de esta entrada existían dos comercios de comestibles y la  PUERTA DEL MAR  (Bab El Bhar) llamada así porque conducía directamente a la playa y al mar.; con unas  largas y anchas escaleras adoquinadas, encontrándose a su izquierda la casa de BEN THAMI, un notable de la ciudad y cuyo pasaje llevaba su nombre; seguía otra casa del también notable Hach BENMUSA, de situación acomodada, y que se quedó ciego a causa de una pandemia de viruela que invadió  la región de Larache en algún tiempo y donde la Sanidad era bajo mínimos. Pero esto no le impedía salir a la calle, para hacer  sus negocios, también le gustaban los pleitos, que en paz descanse. En su casa se han hospedado  grandes figuras de la política que se habían refugiado en Larache antes de la independencia huyendo de la zona francesa, como Abdelhadi Butaleb, Ahmed Bensuda y otros. Al lado se hallaba un antiguo hotel y la entrada de una calle  oscura,  ya que incluso el techo estaba cerrado no recibiendo luz por ninguna parte salvo la entrada y salida, se llamaba EDI-UAN y desembocaba cerca de la Mezquita Mayor.         

El Zoco Chico consistía en una explanada muy ancha y relativamente larga, teniendo en su mitad primera a la derecha e izquierda unas arquerías con tiendas adosadas. En la parte derecha había joyerías y tiendas de tejidos, estas ultimas eran propiedad de musulmanes y hebreos, casi al cincuenta por ciento; entre los musulmanes destacaban Si Ludiye y Si Hassan Yebari, cuyo hijo fue empleado de Banca y fue el que abrió el primer Bazar, primero en el local de la antigua Ferretería Córdoba, frente al Yunque, y después en lo que era la Bandera Española, este último sigue funcionando actualmente en manos de su hijo El Hachmi, y otros. Entre los comerciantes hebreos destacaba uno muy conocido y apreciado que contaba con mucha clientela y se llamaba EL YAHU. Un tal Benhayun rompió con esta armonía de tiendas de tejidos y oro,  abriendo una de comestibles, la tienda era el doble, en espacio, que las demás y estaba fuertemente surtida en comestibles y cosas variadas, incluyendo ferretería.

Terminadas estas arquerías había  una hilera de tiendas, la mayoría de comestibles, y un Café, el único que existía en todo el Zoco Chico, terminando con una tienda de quincalla y mercería, propiedad de un hebreo de nombre JOSE HAZAN, que tenía dos hijos, el mayor era Carabinero en esos tiempos; este local hacía esquina con la calle Italia que conducía a Torres Quevedo y la Avenida de España, hoy Avenida Mohamed V. En el principio de las arquerías de la izquierda había un importante almacén de comestibles, algunas tiendas de género variado y un almacén de aceite de oliva para venta al por mayor del ya citado TRABELSI, cuyo hijo era compañero mío en el Banco de Marruecos. Seguido había unas tiendas no de mucha importancia. Aquí terminan las arquerías de las dos partes, derecha e izquierda, pero el Zoco Chico sigue.

Por la izquierda, la MEZQUITA MAYOR (Yamaa el Kebir) la más antigua y la más importante en aquellos tiempos, es amplísima, tiene otra puerta por la parte trasera, más grande y más vistosa que la del Zoco Chico. En un tiempo esta mezquita contaba con agua caliente permanentemente para facilitar la ablución en tiempos de frío a los fieles, ya que es condición indispensable antes de emprender el rezo. Seguimos y hallamos tres tiendas de género distinto, y la famosa escuela AL MADRASSA AL AHLYA, era primaria pero con unos programas muy sólidos, por aquí han pasado la mayoría de los jóvenes de la ciudad. Tenía como director a un tal MECHBAL y varios profesores, entre ellos Si Ahmed TADLAUI, que era  muy aficionado al teatro, y de hecho escribía y dirigía muchas piezas teatrales, interpretadas también por algunos de sus alumnos a los que  había inculcado este arte. Siguen unas cuatro tiendas; todas de comestible, y terminaba donde empieza la Calle Real.

Hemos visto todo lo que es el Zoco Chico en lo que respecta a sus laterales, derecha e izquierda, la parte trasera de la misma, que da a la  calle Guebibat o calle del Hospital, pero nos queda por ver el centro del mismo  y la parte delantera que es el final y donde se encuentra la puerta de LA ALCAZABA.

El centro del Zoco Chico, en sus laterales derecha e izquierda, y al borde de la acera, se ponían  gente que vendían  hierbabuena, perejil, flores de azahar para el té, una hilera de mujeres vendían pan de toda clase; un tal AMMI RAHAL vendía carne cocida al vapor, era muy simpático con su gran barba que le cubría todo el pecho, también vendía a granel pedacitos de esta carne a la que añadía una mezcla de especias, pimentón, comino y otros ingredientes que la hacia más sabrosa. No faltaban los que vendían dulces y golosinas para los niños, como Yaban Culuban y otras chucherías, y en la Eskala la gente comprando pescado a escoger  Al atardecer se celebraba la delala, o venta a la subasta, de esta forma se vendía de todo, desde una alfombra a una chilaba o babucha hasta un pequeño borrico, era un verdadero espectáculo en su hora punta, esto había que verlo; y duraba poco más de dos   horas. A los que  se dedicaban a esta forma de venta le llamaban DELLAL o  pregoneros, que son los que anunciaban a alta voz las licitaciones, y demostraban sus artículos objeto de la subasta, moviéndose de un lado a otro para animar la puja,  en un cuadrilátero de unos diez metros; los más conocidos eran un tal AMMI BARCA, cuyo hijo tocaba el acordeón en la Orquesta Nacional de Rabat, y fue alumno del famoso y querido profesor de música Don AURELIO, el otro era un tal BEN ACHIR cuyo hijo fue empleado en Obras Públicas. En una parte donde empezaban las arquerías de la izquierda se ponía un Faquir al que irónicamente llamaban EL FEKIH EL HARTAZ, para leer cuentos y fábulas a una muchedumbre adicta a este espectáculo, generalmente gente adulta que venía de todas partes, mediante la donación, a última hora de una perra chica o gorda de entonces <fracción de la Peseta>, siendo ésta voluntaria. Este hombre tenía una voz y una garganta propicias para la exclamación de estas fábulas, además de la interpretación tanto mímica, corporal como teatral, con lo que hacía incendiar a sus oyentes. La voz que tenía le ayudaba mucho. De vez en cuando les servía a sus oyentes platos fuertes de estas fábulas, como cuando dice: <Llegó el héroe, sacó su largo sable y le cortó la cabeza a su enemigo  dejando la sangre correr por el suelo…>. Esto duraba hasta el último rezo, Al Ichaa. La máxima audiencia se registraba entre el Magreb y el Ichaa. 

El ambiente del Zoco Chico era especial, en la hora punta esto era un hormiguero de gente de toda clase, cada uno a lo suyo. A juzgar por la  prisa para encontrar lo que hay que comprar, parecía que no existía el mañana y que  todo hay que hacerlo  hoy.

En la víspera de la fiesta de AACHURA que tiene algo que ver con la fiesta de los Reyes Magos  el Zoco Chico se convertía en un gran mercado lleno de tiendas y mesas en las que se vendían panderetas, flautas, pitos, petardos,  dulces tradicionales, frutos secos, y  garbanzos, cacahuetes y almendras tostadas e infinidad de cosas propias de esta fiesta. De entre estas tiendas destacaba un especialista en la venta de perfumes orientales, se llamaba HASSAN EMRANI, era muy conocido y apreciado en la ciudad. Por su forma de hablar, sus chistes y modo de bromear, porque era muy bromista, le pusieron el nombre de Hassan CHATO, aunque el hombre de chato no tenía nada, tenía una nariz la mar de normal. Este se especializó en la perfumería oriental de joven. Por los años cuarenta ya estaba instalado en España, concretamente en Madrid, vendiendo sus productos de Perfumes Orientales y se ganó la confianza de sus clientes hasta hacerse  popular y conocido por todo el mundo. Su  popularidad fue tal que los servicios de la Radio Nacional de España se han interesado para hacerle  una entrevista en la que contestaba en un buen español, de esta entrevista se había hecho un programa especial dedicado  al mismo. Volvió a Larache por imperativos familiares, donde siguió siendo un larachense ejemplar, colaborando en algunas cosas, sobre todo en el teatro del que fue gran aficionado y actor. Descanse en paz Si Hassan.

La celebración de esta fiesta de Achura, con el Zoco Chico completo de tiendas, carros y mesas,  llenas de mercancía de la cual ya he dado detalles, me recuerda algo parecido que he visto en algunos pueblos de España, sobre todo en Algeciras, con un mercadillo improvisado, donde se vendía casi lo mismo que lo del Zoco Chico y con un panorama y ambiente idéntico. Esto ocurría en la celebración del día de Todos los Santos. Este recorrido por el Zoco Chico nos ha llevado hasta la misma puerta de la Alcazaba, pero antes de atravesarla me he fijado en una fuente que está a su izquierda y que forma parte del mismo Zoco Chico, situada en la esquina que lleva a la calle Real. Se trata de una fuente, que en un principio era una gran roca despidiendo agua sin cesar; entonces se construyó en forma de un local, teniendo toda su fachada como puerta. Esta fuente estaba lujosamente alicatada con lozas  y con tres grandes grifos despidiendo agua a todas horas y a placer, el agua era fresquita y la gente venía a beber y refrescarse,  yo creo que nadie conocía la procedencia de esta agua y no sé si todavía sigue o ha corrido la suerte de tantos y tantos lugares históricos desaparecidos. Ahora sí, vamos a entrar en el barrio de la Alcazaba…

                                                                                                  Continuará…

DRISS SAHRAOUI

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