El pasado 5 de octubre estuve en Ronda, invitado al Club de Lectura de «El Barrio», de la mano de Tomás Nevado, al que conocí fortuitamente en la Feria del Libro de Málaga del pasado año. En esa ocasión, al acercarse a la caseta con Belén, su mujer, me dijo que no iba a comprarme ninguno de mis libros. Su afirmación me desconcertó, y le pregunté cuál era el motivo para decirme eso. Muy serio, pero ya esbozando una sombra de sonrisa, me confió que tenía todos mis títulos y que leía cuanto publicaba. Ni que decir tiene que me desarboló. Conoce mis obras mejor que yo. Luego, me preguntó si me animaría a acudir al club de lectura que dirige en Ronda y, claro, cómo negarme después de su confesión.
No me voy a extender mucho, pero acudir a este encuentro ha sido una de las mejores experiencias que he tenido como escritor. Me esperaban cerca de cincuenta personas en el salón de actos de la Fundación Unicaja y todos me trataron con una deferencia, una cordialidad y una educación más que exquisita. Me lo pusieron fácil.
Hizo de anfitrión Joaquín Morales, que me presentó al público leyendo un texto que recorría mi trayectoria literaria hasta el momento con una buena dosis de humor. Y, al final del acto, el presidente de la Asociación, Juan Manuel Ayala tuvo también unas palabras hacia mi persona y me hizo entrega, además, de una reproducción de una obra del pintor romántico David Roberts del paisaje rondeño. Un buen guiño, ya que Roberts anduvo también por Tánger.
Tomás comenzó a interrogarme, y comenzamos a sumergirnos en el libro. Muchos de los asistentes, integrantes del club de lectura «El Barrio», habían leído por supuesto El mirador de los perezosos, y he de decir que todas las preguntas fueron muy interesantes, abriendo un coloquio que se alargó durante dos horas que se nos hicieron cortas. Reímos, nos emocionamos, charlamos y debatimos, pero siempre con mucho respeto y con hambre literaria. Una gozada. Así que tengo que agradecer especialmente a Tomás Nevado que aquel día pasara por la Feria de Málaga y me propusiera ir a Ronda. Una jornada que guardaré con especial cariño.
Del 18 al 23 de septiembre se ha celebrado el 15º Encuentro M´Zora Caravane, que este año, además de a Larache, también ha llegado a Tetuán, lo que significa que este evento va creciendo más y más gracias al entusiasmo y tesón de Emilio Gallego, su alma mater, junto a su escudera Sandra López. Y es que son como don Quijote y Sancho, porque contra viento y marea ponen en contacto a artistas de varios países para desarrollar todo tipo de actividades: pintura, escultura, estructuras, performances, danza, fotografía, montajes audiovisuales, cine, literatura… En este último capítulo me tocó participar junto a los escritores Yousef el Maimouni y Mireia Estrada en una interesante mesa redonda que moderó, con mano maestra, Maribel Méndez. Lo hizo tan bien, que estuvimos más de dos horas de tertulia.
Este año ha sido un reto para Emilio por muchas razones, pero creo que ha sabido conjugar en este encuentro las distintas disciplinas para proyectar la idea de M´Zora Caravane con más fuerza: la transculturalidad, la eliminación de las fronteras culturales, el diálogo entre artistas de ambas orillas. Ha sido una gozada conocer a los creadores que han participado y crear nuevos vínculos personales que me han enriquecido, tanto como al resto del grupo.
Ha fallecido el cantante Sixto Rodríguez. Lo descubrí gracias a uno de los documentales más hermosos y emocionantes que he visto nunca: Searching for Sugar Man, dirigido por Malik Bendjelloul, en 2012. Por eso no me resisti a recomendaros que lo veáis si tenéis oportunidad.