Archivo de la categoría: CINE

TÁNGER EN EL CINE – 2ª PARTE

Nuevos títulos de películas rodadas en Tánger o que han tomado a la ciudad como escenario o ambientación de sus tramas. Íbamos por el año 1952, así que lo retomamos en ese mismo punto…

Manchas de sangre en la luna

En 1952, aparece Manchas de sangre en la luna, de Edward Dein & Luis Marquina. Otro drama rodado íntegramente en Tánger. Coproducción hispano-inglesa bastante curiosa. Se trata de una intriga policíaca en la que el protagonista, José Bódalo, es un fuera de la ley ansioso por consumar su venganza.

La actriz coprotagonista es la bellísima Honor Blackman, la famosa chica-bond Pussy Galore de James Bond contra Goldfinger (Goldfinger, 1965). También intervienen Gérard Tichy y Félix Fernández.

MARÍA DOLORES

De 1953 es la película española María Dolores, de José María Elorrieta.

En Algeciras, un café andaluz cubre un negocio de tráfico de cocaína entre la costa española y Tánger, que tanto la Policía española como la marroquí intentan desmantelar. María Dolores, una bailarina, se verá mezclada en estos turnios negocios. Conocerá a Antonio, que se gana su confianza haciéndola creer que es un perseguido por las autoridades cuando en realidad es un agente de la policía secreta que trata de desmantelar a la banda de contrabandistas y, al final, sacar a María Dolores de ese mundo corrupto…

El film lo protagonizan Ana Esmeralda, Fernando Sancho, Fernando Nogueras, Francisco Cossío hijo y Beni Deus.

Cita con la muerte 1

Cita con la muerte (Le môme vert de gris, 1953), de Bernard Borderie. El personaje protagonista de esta cinta es Lemmy Caution, emblemático del cine negro francés, y que Godard llevó a su cima, y al que puso rostro Eddie Constantine. Esta es uno de los primeros films que protagoniza este agente del FBI. En esta ocasión, investigando un asunto de contrabando.

El film de Borderie, producción netamente francesa, contaba con un excelente reparto: Eddie Constantine, Howard Vernon, Dominique Wilms, Maurice Ronet, Gaston Modot y Georges Wilson. Se rodó en Francia, Casablanca y Tánger.

Flight to Tangier

En 1953 se estrena Flight to Tangier, de Charles Marquis Warren, realizador especializado en westerns y películas de aventuras, que dirigió este film negro protagonizado por el magnífico Jack Palance, junto a Joan Fontaine, Macel Dalio, Robert Douglas, Corinne Calvert y John Doucette. Era una película de aventuras ambientada en plena guerra fría. Un avión, que transporta 3 millones de dólares, aterriza en Tánger. Un botín del que quieren apoderarse varias personas…

Pero se rodó íntegramente en los Estudios americanos de la Paramount.

Tangier incident

Y del mismo año 53 es Los misterios de Tánger (Tangier incident) de Lew Landers. Está interpretada por George Brent, Mari Aldon y Dan Seymour.

Un agente norteamericano llega a Tánger con la misión de abortar el intento de unos científicos por vender sus estudios sobre la energía atómica a los comunistas…

En este caso, no sé si llegó a rodarse realmente en la ciudad de Tánger.

Billete para Tánger

En el año 1955 se rodó Billete para Tánger, de César F. Ardavín & Ted Leveruch, nueva coproducción hispano-británica con Fernando Rey, June Powell, Robert Simmons, Ángel Picazo y Gustavo Re. Fue la primera película en la que el actor español Fernando Rey habló en inglés. Según la crítica del momento, de esta película no se salvaba nada. Incluso Fernando Rey dijo que fue una desastrosa película de espías. Se rodó íntegramente en Tánger.

ZARAK

En 1956 se rodó en Tánger, Tetuán y Larache el film de aventuras Zarak, de Terence Young (realizador que se haría famoso con las películas de James Bond protagonizadas por Sean Connery). Zarak estaba protagonizada por Víctor Mature, Anita Ekberg y Michael Wilding.

Como ya conté al hablar del cine rodado en Larache, mi paisano y amigo Eduardo Espinosa me indica una serie de detalles bastante curiosos: “… al parecer, tanto Víctor Mature como Anita Ekberg dieron rienda suelta al divertimento etílico y sexual durante su estancia en Larache. Que la calle Chinguiti fue el escenario de sus paseos etílicos y creo que los soldados de la legión también fueron objetivo de la actriz. E incluso hasta pasado muchos años, aún se veían casacas rojas de las que utilizaron los extras en la película. El filme está basado en la India durante la época colonial inglesa…”. No sé si ocurriría lo mismo en Tánger, pero he de suponer que sí dada la cantidad de garitos, bares y clubs que había en la capital tangerina.

PORT AFRIQUE

De ese mismo año es Puerto África (Port Afrique, 1956), del realizador americano Rudolph Maté. Film de misterio, aventura y drama, protagonizado por Pier Angeli, Eugene Deckers, Philip Carey, Dennis Price, Anthony Newley y Christopher Lee. Rodada en Londres, Argelia y Tánger.

Cuando aparece el cadáver de su mujer, el protagonista investigará su vida y descubrirá su pasado adúltero y escandaloso. Una especie de drama embozado en cine negro.

LA MESTIZA

Producción española es La mestiza (1956), de José Ochoa, que interpreta Silvia Morgan, junto a Lida Baarová, Rolf Wanka, Luis Peña y Rafael Bardem. Se rodó totalmente en Tánger.

Thriller que cuenta la historia de un tipo de pasado turbio que se enamorará de una de las hermanas gemelas que actúan en uno de los cabarets de la ciudad…

Los argumentos, como se ve, siempre arrancan de personajes más bien turbios, aunque en la mayoría de las ocasiones se basan en guiones un tanto frágiles.

PASION EN EL MAR

Coproducción entre España y Francia de 1957 rodada en Tánger y en varias localizaciones en la península, es Pasión en el mar, de Arturo Ruiz Castillo. Con Conrado San Martín, Pascale Roberts, Jean Danet, Fernando Sancho, María Rivas y Rafael Bardem. Es una historia dramática sobre hombres de la mar, con un planteamiento casi documental.

AGGUATO A TANGERI - ATRAPADO EN TÁNGER 1

Atrapado en Tánger (Agguato a Tangeri) es un film rodado en 1957 por el italiano Riccardo Freda, especialista en peplums. Se centraba una vez más en el mundo del contrabando en el Tánger Internacional, y el protagonista lo encarnó un actor americano en decadencia, Edmund Purdom, que se había hecho famoso pocos años antes como Sinuhé, el egipcio. Junto a Purdom, trabajaban Geneviéve Page, Gino Cervi, José Guardiola, Luis Peña y Amparo Rivelles.

Sergio Barce, julio 2020 

AGGUATO A TANGERI - ATRAPADO EN TÁNGER - TRAPPED IN TANGIERS

 

SEGUIRÁ – To be continued…

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TÁNGER EN EL CINE – 1ª PARTE

Tal y como ya hice con Larache, también he ido recopilando películas que se han rodado en su integridad en la ciudad de Tánger y otras que solo han utilizado esta ciudad como parte del rodaje o para alguna localización concreta que interesaba a la cinta, añadiendo títulos que, aun ambientados en la ciudad, en realidad se filmaron en estudios. De manera que haremos este viaje por algunas de esas cintas que han tenido a Tánger como escenario.

Hay algo que me llama la atención: la gran mayoría de los títulos que menciono (salvo producciones marroquíes y algún que otro film menor) están formados por repartos de actores y equipos técnicos internacionales, como si estos films fuesen curiosamente una prolongación de lo que ha sido siempre Tánger: un lugar cosmopolita y multicultural.

Dado el número de películas halladas, alrededor del centenar (y eso que no incluyo documentales y cortometrajes), repartiré la información en varias entregas. Hoy, la primera, con los 10 primeros títulos. Ahí van:

AGUILAS DE ACRERO cartel 2

En 1927, se rodó, en escenarios de Casablanca, Rabat, Fez, Marrakech, Tetuán, Río Martín, Tánger y Larache, Águilas de acero. Esta película también se tituló Los misterios de Tánger.

Muda y en blanco y negro, está dirigida por uno de los grandes maestros del cine español: Florián Rey. Y está basada en una novela corta escrita por Rafael López Rienda, que fue productor de la cinta e intervino como actor.

Águilas de acero en la prensa

Se trata de una película de género negro, de espionaje, con el trasfondo de las guerras marroquíes y que culminaron en la colaboración franco-española contra Abd-el-Krim. Mezcla escenas rodadas con actores, entre el incipiente cine negro y el de aventuras exótico, y escenas de documentales reales rodadas sobre la aviación española de esos años.

El argumento gira sobre una preciosa mujer polaca, llamada Sofía, que trabaja como agente de espionaje creyendo en todo momento que su causa es la justa. Para conseguir sus objetivos, seduce a un piloto de aviación español para que se pase al bando rifeño…

El reparto está formado por Pedro Larrañaga, Elita Panquer, Ricardo Prieto, Elisa Ruiz Romero, Alfredo Hurtado, Ricardo Núñez y Juan Ruiz de Alda.

Feu de 1927 cartel

Del mismo año de 1927, es la película francesa titulada: Feu!, de Jacques de Baroncelli.

Drama bélico, del que apenas he encontrado referencias. Film interpretado por los grandes Charles Vanel y Pierre Brasseur, junto a Dolly Davis y Max Maxudiam. Se rodó totalmente en Tánger.

feu!

En 1937, el mismo realizador, Jacques de Baroncelli, rodó una nueva versión de este film, siendo en esta ocasión los actores: Victor Francen, Edwige Feuillère y Jacques Baumer. Desconozco si volvió a rodar en Tánger su propio remake.

La bandera

La bandera (1937), es un film dirigido por Julien Duvivier

Producción francesa, como la anterior. El maestro Duvivier rodó esta cinta en la que contaba la historia de un criminal que se enrolaba en la Legión española, criminal que protagonizaba la gran estrella del cine francés Jean Gabin, al que secundaban Annabella, que interpretaba a la bailarina Aisha la Slaoui, de la que el personaje de Gabin, por supuesto, se enamora; y los actores Robert Le Vigan y Gaston Modot.

La película se rodó en el Barrio Chino de Barcelona, en los Estudios Pathé de París, en Gibraltar y en Tetuán y Tánger. Curiosamente, estaba dedicada al general Francisco Franco (he de suponer que el dinero de la cinta provendría de la Francia de Vichy).

Tanger - Gibraltar

Del año 1938 es el film estrenado en España como Tánger, pero cuyo título original era Gibraltar. Hay un alto número de películas sobre contrabando que unen a ambas ciudades.

TANGER - GIBRALTAR 1

Se trata de una producción francesa, dirigida por el realizador ruso Fyodor Otsep. Los intérpretes fueron Viviane Romance, Erich Von Stroheim, Roger Duchesne, Yvette Lebon y André Roanne. El gran Erich Von Stroheim, además de su papel como actor, colaboró en el guión.

Una historia de intriga, espionaje y contrabando entre Gibraltar y Tánger, que no tuvo repercusión alguna.

La película se rodó íntegramente en Francia.

Los misterios de Tánger, de Fdez Cuenca

Los misterios de Tánger (1942), de Carlos Fernández Cuenca. Película española que protagonizaban Estrellita Castro, Manuel Luna, Raúl Cancio y Pilar Soler. Thriller ambientado por completo en Tánger sobre una banda de traficantes de armas. Por supuesto, los españoles, con la ayuda de un comisario marroquí (al que interpreta Manuel Luna) desbaratan sus planes para hacer llegar armas a los rebeldes marroquíes.

Tánger, de George Waggener

Tánger (Tangier, 1946) de George Waggner, interpretada por dos de las estrellas más famosas del cine de aventuras hollywoodiense: María Móntez y Sabú, a quienes secundaban Robert Paige, Preston Foster y Reginald Denny. Mezcla de cine negro y aventura, se ambienta en Tánger, pero no se rodó nada en la ciudad, sino que la filmación se hizo en los Estudios Universal.

Sin uniforme

De 1948, es Sin uniforme, dirigida por Ladislao Vajda. Producción española, rodada en Tánger, por este interesante realizador húngaro. Film de espionaje, que tuvo cierta repercusión en taquilla, recrea con acierto el ambiente de conspiración e intriga en la ciudad tangerina durante la segunda guerra mundial. Los actores de esta cinta fueron Rafael Durán, Blanca de Silos, Pepe Isbert, Enrique Guitart, Raúl Cancio y Rafael Calvo.

THE WOMAN FROM TANGIER

También de 1948 es la producción americana The woman from Tangier, dirigida por Harold Daniels. Con Adele Jergens, Stephen Dunne, Ian MacDonald y Donna Martell. Película de aventuras y crimen de serie B producida por Columbia Pictures.

Adele Jergens es Nylon, una bailarina estadounidense que ha de huir y recala en Tánger camino de Gibraltar. En el barco se produce un intento de robo del cargamento de oro que transporta, robo que el capitán del barco impide matando al presunto ladrón . Entra en acción un detective de seguros que no cree la versión del capitán…

Mission a Tanger, de André Hunebelle

En 1949 se rodó Mission a Tangier, dirigida por el realizador francés André Hunebelle. Es otra película de espionaje en la que la trama se centra en cómo lograr pasar unos documentos secretos de Tánger a Londres en 1942, en el momento clave de la Segunda Guerra Mundial. Está protagonizada por Raymond Roudeau, Gabt Sylvia y Mila Parély, y entre los secundarios aparece Louis de Funés.

Aquel hombre de Tánger

Aquel hombre de Tánger (The man from Tangier, 1950) de Robert Elwyn, con Nils Asther, Roland Young, Nancy Coleman, Margaret Wycherly, José Suárez y Sara Montiel, que interpreta a una marroquí: Aixa. Fue una olvidable coproducción hispano-americana, en la que hay una intriga bastante ridícula: una americana, bajo ciertas influencias, se ve casada con un conde, que desaparece. Tras descubrir que era un impostor, el personaje de Nancy Coleman paga a un tipo en plena medina tangerina para que se haga pasar por su marido y así conseguir su divorcio…

JACK EL NEGRO

De 1950 es la coproducción Jack el negro (Black Jack), del realizador francés Julien Duvivier, que codirigió con José Antonio Nieves Conde. Interpretado por el gran George Sanders, al que acompañaban Herbert Marshall, Patricia Roc, Agnes Moorehead, Marcel Dalio, Howard Vernon, José Nieto, Rafael Bardem, Gérard Tichy y Lola Flores. Rodada en Madrid y Mallorca, es una película maldita.

«Black Jack», es un barco cuyo capitán es un contrabandista que, harto de ser perseguido por la marina española, está deseando dejar su oficio. Un día, el barco recoge a un grupo de refugiados políticos cuyo navío ha naufragado. Entre los pasajeros está la bella Ingrid, que se enamora del capitán.

Benítez Ariza escribe sobre Jack, el negro lo siguiente: “Es una extraña coproducción que aunó artistas y capitales de ambos lados del Atlántico y localizó sus exteriores en Mallorca y Tánger. Merece la pena verla, siquiera sea por ahondar un poco en el insondable cesto de las ocasiones perdidas e irrepetibles. No era frecuente entonces que una productora norteamericana se aliara con capital español, francés y belga para encomendar una película a un director que ya gozaba de reconocimiento internacional y había dado a la pantalla películas tan notables como Pépé le Moko (1937) o Seis destinos (Tales of Manhattan, 1942). Y más sorprendente aún fue que una película no menos desesperanzada y nihilista que El tercer hombre, y que en cierto modo hacía partícipe de ese nihilismo a la olvidadiza España franquista, que se esforzaba por hacerse perdonar sus recientes connivencias con la Alemania nazi y la Italia fascista, contara con participación española y situara su poco edificante trama en suelo español. Quizá nadie cayó en la cuenta; o quizá la impecable filiación falangista de su supervising director, José Antonio Nieves Conde, que todavía no había dado pábulo a la desconfianza del régimen, como ocurriría muy poco después tras el estreno de la controvertida Surcos, sirvió para tranquilizar reparos.

El caso es que la película no puede ser más inquietante. Un traficante de inmigrantes que huyen de países desgarrados por la guerra –por la época, podemos pensar en países de Europa central o del Este, aunque no es  difícil conectar ese recuerdo con el de los exiliados españoles que embarcaron en buques semejantes rumbo a México u otros países– desembarca en Mallorca con objeto de ofrecer a otro traficante sin escrúpulos –un norteamericano  que, como sus compatriotas Rick Baine (Casablanca) y Harry Lime (El tercer hombre), ha perdido el norte moral con la guerra y se gana ahora la vida traficando  con armas y drogas– el rescate de algunos de los pasajeros que lleva en su barco y que están dispuestos a pagar por hacerse desembarcar en Tánger. El segundo tratante –interpretado por George Sanders, acepta el negocio, sin saber aún que quien se lo propone pretende hundir el barco y deshacerse sin más del resto del pasaje. Este hecho pondrá a prueba el hasta entonces inconmovible cinismo del desencantado excombatiente y conducirá al previsible desenlace, determinado también por la presencia, entre los inmigrantes, de una bella mujer hacia la que el traficante se sentirá atraído. Lola Flores y Manolo Caracol interpretan en un cabaré de Tánger un muy explícito baile de cortejo que sirve de contrapunto al tenso intercambio verbal entre el protagonista y la chica superviviente; o el momento en el que los dos contrabandistas se enfrentan sobre un secadero de redes de pesca en las que el perdedor queda atrapado.”

L´homme de la Jamaique

L´homme de la Jamaïque (1950), está dirigida por Maurice de Canonge. Esta película francesa era un dramón, que cuenta la historia de un pistolero que ejercía su oficio en Tánger, y que huye con una enfermera, a la que ama, a París para iniciar una nueva vida. Pero sus sueños se truncan cuando le diagnostican la lepra…

El actor principal lo encarna de nuevo Pierre Brasseur, acompañado en el reparto por Véra Norman, Louis Seigner y Jean-Roger Cauissimon. Se rodó en Tánger y París.

La corona negra

En 1951 se estrena La corona negra, de Luis Saslavsky. Quizá la película española de la época con el reparto más espectacular posible: María Félix, Rossano Brazzi, Vittorio Gassman, José María Lado, Julia Caba Alba y Félix Fernández, con producción de Casáreo González. El guión era de Miguel Mihura y se basaba en una historia de Jean Cocteau, que cuenta una truculenta historia de amnesia que padece le personaje de María Félix tras el misterioso asesinato de su marido… Se rodó en Tánger y Tetuán.

Sergio Barce, junio 2020

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Escena de La corona negra con María Félix y Vittorio Gassman

MARIA FELIX y VITTORIO GASSMAN en una escena de LA CORONA NEGRA

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SEGUIRÁ – To be continued…

 

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FOTOS DE CINE 11

Hay fotografías de cine que, curiosamente, resumen parte de la historia del séptimo arte, como la que hoy cuelgo en este blog.

Está tomada en el año 1972, en la famosa casa del realizador George Cukor (os recomiendo la serie de televisión «Hollywood» para que os hagáis una idea de las características de las fiestas que se organizaban allí y de la personalidad de su anfitrión). 

Se trataba de un homenaje al director español Luis Buñuel que le tributaban un grupo de directores, admiradores de su obra. Y qué admiradores.

En la foto, de izquierda a derecha, de pie: Robert Mulligan (director de Matar a un ruiseñor), William Wyler (director de Ben-Hur), George Cukor (director de Historias de Filadelfia), Robert Wise (director de Sonrisas y lágrimas), Jean Claude-Carriere (guionista habitual de Buñuel), Serge Silberman (productor de Buñuel). Sentados – Billy Wilder (autor de Con faldas y a lo loco), George Stevens (director de Raíces profundas), Luis Buñuel (el homenajeado), Alfred Hitchcock (director de Psicosis) y Rouben Mamoulian (realizador de La reina Cristina de Suecia). También estuvo John Ford (realizador de Centauros del desierto), que no aparece porque, por motivos de salud, se había quedado en un sofá.

Solo he nombrado una película por asistente. Porque casi todos ellos tienen más de una obra maestra. Para sentirse más que orgulloso de verse reconocido por tanto talento.

Sergio Barce, junio 2020

De pie - Robert Mulligan, William Wyler, George Cukor, Robert Wise, Jean Claude-Carriere, Serge Silberman. Sentados - Billy Wilder,George Stevens, Luis Buñuel, Alfred Hitchcock y Rouben Mamoulian

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«A PROPÓSITO DE NADA» (APROPOS OF NOTHING), AUTOBIOGRAFÍA DE WOODY ALLEN

A PROPÓSITO DE NADA portada

Como siempre, sumergirse en un texto de Woody Allen (al igual que en una de sus películas) es, en la mayoría de los casos, asegurarse pasar un buen rato, en este caso, un buen rato de lectura. Y su autobiografía A propósito de nada (Apropos of nothing, 2020) no desmerece esta afirmación. Como seguidor incondicional de su obra, temía, como los demás, que este libro no llegara a publicarse después de la irracional campaña orquestada en su contra. Pero Alianza ha salido a batirse el cobre por él, de lo que hemos de alegrarnos.

El libro es un relato ágil, rápido, fluido y, por supuesto, con sus dosis de humor, en el que Allen nos detalla su larga vida desde su nacimiento hasta el día de hoy. Me ha sorprendido la cantidad de personajes (escritores, actores, productores, músicos, cómicos, técnicos, dramaturgos…) que ha tenido la fortuna de tratar y de conocer. Y no me refiero a los años en los que Woody Allen ya goza de una fama merecida, sino a que, desde sus comienzos, por una u otra razón, ha ido coincidiendo con algunos de estos artistas que fueron marcando su trayectoria o su manera de encarar el trabajo. La lista es tremenda, y guarda algunas anécdotas sorprendentes.

WA

Curiosa su familia, y cómo habla de ellos. Y muy interesante sus opiniones sobre los actores y técnicos (directores de fotografía especialmente) con los que ha trabajado codo con codo.

Su relación con las mujeres ocupa un espacio importante, y a veces es desternillante al hablar de ellas. Pero sí queda claro que, en casi la práctica totalidad de sus relaciones sentimentales (su primera mujer Harlene, su segunda mujer Louise Lasser -que es un capítulo realmente sorprendente-, su vida con Diane Keaton…) siempre acabaron manteniendo un vínculo de afecto y cariño que ha perdurado en el tiempo. Algo que, claro, no ha sucedido con Mia Farrow.

Precioso su permanente homenaje y admiración hacia su esposa Soon-Yi.

WA y Soon Yi

WOODY ALLEN Y SOON YI

Hay quien achaca a este libro un defecto: el espacio tan amplio que dedica a las acusaciones y denuncias que Mia Farrow ha lanzado contra él durante estos años. Pero, aunque pueda ser cierto que sea algo extenso, no lo es menos que Woody Allen tiene sobrados motivos para hacerlo. ¿Cómo te defiendes si no es de esta manera frente a ese ataque furibundo de algunos medios azuzados por Mia Farrow y de los que azuzan aquellos que se embarcan en estas cruzadas sin conocer la realidad de lo ocurrido?

Una vez leído su libro, creo aún más en su inocencia, de la que no había dudado nunca porque no suelo dejarme arrastrar por olas de odio sin una base real que pueda palpar. Aún creo en la presunción de inocencia, y no en la presunción de culpabilidad que es el axioma imperante en nuestros días. A Woody Allen ningún tribunal lo ha condenado por abusos, pero el tribunal de la irracionalidad sí lo ha hecho. Llamativo, como decía más arriba, el hecho de que todas sus parejas le hayan apoyado sin fisuras. Me quito el sombrero ante su actitud y a su manera tan elegante y poco estridente de enfrentarse a toda esa jauría.

Lo que sí me ha parecido realmente patético es la actitud de muchos de los actores que han trabajado para él y que le han dado la espalda tras las acusaciones de abusos. Lo han hecho, en palabras de ellos, para no verse señalados y para no perder posibles futuros trabajos. En las palabras de Woody Allen al narrar estos hechos asoma, por supuesto, su decepción por esos artistas que no han querido creer en él.

En definitiva, que la autobiografía de Woody Allen merece la pena y que me lo he pasado francamente bien leyéndola, y que entrar en su universo es descubrir que vivimos en mundos muy, muy diferentes. Y, sinceramente, hay cosas que le envidio de una manera malsana.

Sergio Barce, junio 2020

A propósito de nada (Apropos of nothing, 2020) se ha publicado en España por Alianza Editorial, con traducción de Eduardo Hojman.

Como anzuelo para que leáis este libro, os transcribo la parte en la que explica por qué razón se cambió su nombre de nacimiento, Allan Stewart Konigsberg, por el de Woody Allen:

“…Ya podemos oír la voz del psicólogo diciendo: <Querías tanto ser famoso que el deseo te avergonzaba>. Una teoría plausible, pero, incluso si fuera cierta, ¿qué utilidad tiene?

Mientras tanto, seguía habiendo algunas frases con mi nombre en manos de columnistas y sentí que tenía que cambiármelo rápido. Cambiarme el nombre encajaba a la perfección con mi quimera de entrar en el mundo del espectáculo. En esa época lo hacían todos los artistas y algunos escritores y directores e incluso productores, y ese gesto me convertiría en uno de ellos. Con los años, mucha gente especuló sobre por qué me lo cambié a Woody Allen. Algunos decían que se debía al clarinetista Woody Herman. Woody Herman me gustaba, pero esa conexión jamás se me cruzó por la cabeza. Si uno puede creer lo estúpida que puede llegar a ser la gente, una de las hipótesis era que yo jugaba mucho al stick ball, un juego improvisado con palos de escoba y una pelota, en las calles de Brooklyn, y esos palos eran de madera, es decir, wooden. La verdad es que fue una decisión arbitraria. Yo quería mantener algo del nombre original, por lo que usé Allen de apellido. Jugueteé con J.C.Allen, pero me pareció que terminarían llamándome Jay, que es como se pronuncia la <J> en inglés. Coqueteé con Mel, pero había un famoso comentarista radiofónico de los Yankees que se llamaba Mel Allen. Finalmente, mi TDAH se impuso y Woody se me ocurrió de la nada. Era corto, quedaba bien con Allen y tenía un toque ligero y vagamente cómico, a diferencia de, por ejemplo, Zoltan o Ludovico. El nombre me ha dado buen resultado, aunque en algunas ocasiones, como los dos tocamos el mismo instrumento, me han llamado señor Herman; y una vez una vendedora de Bloomingdale´s, que me había reconocido por mi aparición en The Tonigh show y que se había puesto muy nerviosa mientras me atendía, dijo: <¿Eso es todo, señor Woodpecker?>. (Referencia al personaje de animación Pájaro Loco, cuyo nombre original en inglés es Woody Woodpecker. N. del T.)

En muy escasas ocasiones me he arrepentido de haberme cambiado el nombre y he pensado, en cambio, que el original ya estaba bien. Konigsberg tenía un tono germánico serio. Kant era de Konigsberg. Hoy en día en Konigsberg hay un monumento en mi honor (a menos que algunos airados ciudadanos ya lo hayan derribado con una cuerda, como ocurrió con el de Sadam Husein) y no hay ninguna razón para hacerme un homenaje en Konigsberg. No provengo de allí, jamás he estado y desde luego no he hecho nada para mejorar la vida de sus habitantes, pero mi apellido es Konigsberg y tal vez tengan una gran necesidad de héroes. La escultura en cuestión la escogí yo, de entre las muchas opciones que se postularon en un concurso. Me sorprendió lo buenas e inteligentes que eran todas y terminé decidiéndome por la más sencilla y modesta, que consistía en un par de gafas sobre una vara. En la realidad es mejor que lo que acabo de describir. También en la adorable ciudad española de Oviedo hay una estatua de mi figura que es un retrato fiel. Nunca me solicitaron mi opinión y ni siquiera me informaron de que iban a instalarla. Simplemente, erigieron una estatua de mí en la ciudad, una verdadera estatua de bronce de esas sobre las que les gusta posarse a las palomas. También en este caso, a menos que una muchedumbre enfurecida la haya arrancado, sigue allí. Desde el momento que la instalaron unos vándalos robaron de la estatua unas gafas iguales a las mías. Esas son de bronce y están incrustadas en la escultura, que es de tamaño real, por lo que hace falta un soplete para sacarlas. Pero no importa cuántas veces vuelvan a colocarlas, siempre hay alguien que las roba. Me gustaría decir que realicé algo noble y valiente en Oviedo para merecer ese honor, pero, además de ir de visita, filmar un poco en esa ciudad, pasearme por sus calles y disfrutar de su hermoso clima (al igual que Londres, en pleno verano está fresco y gris y cambia todo el tiempo), no hice ningún mérito que justifique un retrato escultórico, salvo dejar que ahorcaran un muñeco igual a mí. Oviedo es un pequeño paraíso, solo estropeado por la antinatural presencia de una imagen en bronce de un pobre infeliz…”

WA Y AM

WOODY ALLEN Y ARTHUR MILLER recogiendo el Premio Príncipe de Asturias de las Artes

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PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS 2020 PARA MORRICONE Y WILLIAMS

Se acaba de conceder el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 a los músicos Ennio Morricone y John Williams.

Para mí, Williams es un músico excepcional y ha compuesto varias bandas sonoras inolvidables (Tiburón, La lista de Schindler...), pero el amo absoluto, mi dios musical, es Ennio Morricone, porque es el músico más revolucionario de los compositores de bandas sonoras (Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo, Hasta que llegó su hora, Érase una vez en América, La misión, Los intocables, Cinema Paradiso, La mejor oferta, Los odiosos ocho…). 

Desde que ha salido la noticia, me he cruzado varios vídeos de los conciertos que ofreció Morricone con mi amigo Jesús y  mis hijos, y en los que se interpretaba el tema L´estasi dell´oro, de la banda sonora de El bueno, el feo y el malo. Y la mejor versión fue, sin duda, la que dirigió en Venecia:

Os recomiendo volver a leer el artículo que escribí en su día sobre el libro que Alessandro de Rosa dedicó a Morricone: En busca de aquel sonido. Mi música, mi vida (Inseguendo quel suono: la mia música, la mia vita, 2017).

Para leerlo entrad en el siguiente enlace:

https://sergiobarce.blog/2017/08/19/en-busca-de-aquel-sonido-con-ennio-morricone/

Un reconocimiento más que merecido.

Sergio Barce, junio 2020

 

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