Archivo de la etiqueta: Ennio Morricone

ADDIO PER SEMPRE, ENNIO

He escrito tanto sobre Ennio Morricone que, tras su muerte, no he encontrado el tono adecuado ni las palabras precisas para volver a hacerlo. Su muerte me ha dejado mudo.

Sólo puedo sentirme bien por haber tenido la suerte de presenciar su último concierto en Madrid, y eso es mucho. Así que me despediré de este músico irrepetible, que tanto me ha hecho llorar con sus composiciones, que ha hecho que nuestras vidas sean un poco mejor, de la manera más sencilla y sincera posible:

Addio per sempre, Ennio. Grazie mille.

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PREMIO PRINCESA DE ASTURIAS 2020 PARA MORRICONE Y WILLIAMS

Se acaba de conceder el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 a los músicos Ennio Morricone y John Williams.

Para mí, Williams es un músico excepcional y ha compuesto varias bandas sonoras inolvidables (Tiburón, La lista de Schindler...), pero el amo absoluto, mi dios musical, es Ennio Morricone, porque es el músico más revolucionario de los compositores de bandas sonoras (Por un puñado de dólares, La muerte tenía un precio, El bueno, el feo y el malo, Hasta que llegó su hora, Érase una vez en América, La misión, Los intocables, Cinema Paradiso, La mejor oferta, Los odiosos ocho…). 

Desde que ha salido la noticia, me he cruzado varios vídeos de los conciertos que ofreció Morricone con mi amigo Jesús y  mis hijos, y en los que se interpretaba el tema L´estasi dell´oro, de la banda sonora de El bueno, el feo y el malo. Y la mejor versión fue, sin duda, la que dirigió en Venecia:

Os recomiendo volver a leer el artículo que escribí en su día sobre el libro que Alessandro de Rosa dedicó a Morricone: En busca de aquel sonido. Mi música, mi vida (Inseguendo quel suono: la mia música, la mia vita, 2017).

Para leerlo entrad en el siguiente enlace:

https://sergiobarce.blog/2017/08/19/en-busca-de-aquel-sonido-con-ennio-morricone/

Un reconocimiento más que merecido.

Sergio Barce, junio 2020

 

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FOTOS DE CINE 4

Una excepcional imagen tomada durante un descanso del rodaje de Hasta que llegó su hora (Once a time in the West, 1968) de Sergio Leone. Una obra maestra que habré visto no sé cuántas veces. Maravillosa cinta.

En la fotografía: Henry Fonda, Claudia Cardinale, Sergio Leone, Charles Bronson y Jason Robards. Ahí es nada.

En el siguiente enlace podéis acceder a un artículo que le dediqué a la película:

https://sergiobarce.blog/2018/01/07/mis-peliculas-favoritas-4/

 

HF SL CC CB JR

 

 

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ENNIO, TE QUEREMOS

Eso es lo que gritó alguien entre el público a mitad del concierto de despedida de Ennio Morricone: ¡Ennio, te queremos! Alguien tenía que decirlo, y lo hizo quien tuvo más arrojo de los asistentes. Pero todos lo suscribimos en ese instante. Cómo  no querer a Ennio, si nos ha regalado las más hermosas composiciones de la historia del cine para que seamos un poco más felices. Eso ocurrió ayer en el segundo y último concierto de despedida en Madrid.

El pabellón del WiZink Center estaba lleno, unas 10.000 personas. Diez mil personas que escucharon y admiraron al maestro en un silencio reverencial durante casi tres horas de disfrute sólo interrumpidas por un descanso de veinte minutos. El tiempo voló. Y el concierto se nos hizo muy corto. 

ENNIO

Sólo voy a dejar un leve apunte sobre esta actuación porque hay muchos artículos en prensa y sería redundante. O quizá es una confesión. Y es que jamás imaginé que la emoción nos traspasaría como lo hizo anoche en el auditorio. El concierto arrancó con uno de los temas de la banda sonora de Los intocables (The untouchables), pero a partir del segundo fragmento Ennio Morricone nos abrazó a todos con una de sus creaciones más intimistas y nos encogió el corazón. Literalmente reteníamos a duras penas las lágrimas. No solo me ocurría a mí, también a los que venían conmigo. Mis hijos Pablo y Sergio, y Berry y Lola. Los cinco entregados a esa música que conocemos a fondo. Sin embargo, ahí, en directo, con el maestro a la batuta, era imposible evitar que nos desbordaran sensaciones inesperadas. Además, quizá la certeza de que asistíamos al concierto de despedida de su carrera, y sabiendo que Ennio Morricone ya no compondrá más bandas sonoras, lo embozaba todo de una especie de melancolía. Nos sobrepasó su sensibilidad, su elegancia, su compromiso, su genialidad. Nos secuestró hasta el final del concierto. Un concierto inolvidable. Y algún día podré decir que yo estuve allí. 

Sergio Barce, mayo 2019 

 

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SEAN, GENE, JACK Y TAMBIÉN ENNIO.

morricone

Esta semana acudiré al concierto de Ennio Morricone en Madrid. El músico más influyente de las últimas décadas. El gran maestro. El más imitado y el más homenajeado. Será una de sus últimas apariciones en la gira mundial que efectúa para despedir su extraordinaria carrera. Ya no gozaremos de sus genialidades en nuevas bandas sonoras, y el cine se apaga un poco con esta despedida definitiva. Por eso no puedo perderme este adiós. Asistir es rendirle un pequeño homenaje. Y darle las gracias por tantos buenos momentos.

El cine hace tiempo que ha cambiado. El mejor cine se hace ahora para la televisión. O al menos la gran mayoría de los talentos se han refugiado en este medio. Series con guiones que, a veces, son auténticas obras maestras. Series que se ruedan como el mejor cine de antaño.

Haré un inciso para aconsejar alguna de las series que me han impresionado en estos últimos años: Los Soprano, The wire, Mad Men, House of cards, Breaking Bad, Juego de Tronos, El cuento de la criada, True detective, Black mirror, Westworld, pero aún destacaría, por muchas razones, Carnivale, Deadwood y El joven Papa.

El cine en salas grandes ya solo se enfoca para las películas de superhéroes, franquicias y comedias de humor grueso. Solo logran abrirse paso algunos clásicos que son iconos, como Clint Eastwood, pero de estos ya quedan muy  pocos. Y de entre los que quedan, como Woody Allen, esta nueva sociedad pacata y esquizofrénica que nos ha tocado vivir ha decidido hacer una purga. Porque sí. Porque la nueva moral imperante ha decidido que ahora todos somos culpables mientras no se demuestre lo contrario. Y son las salas pequeñas las que cobijan, no sin grandes dificultades, al cine de autor más interesante.

SEAN

SEAN

Lo cierto es que hay un punto de inflexión al comienzo de este siglo. Y ese punto de inflexión lo podrían representar tres nombres propios: Sean, Gene y Jack. Cualquier película con uno de ellos en el proyecto se convertía en algo especial. Si la película era buena, ellos la hacían excelsa; si la película era mala, ellos la disfrazaban de dignidad. Sean, Gene y Jack. Connery, Hackman y Nicholson. Tres actores de Oscar. Tres actores inigualables, que desde que dejaron de rodar provocaron que la pantalla grande se hiciera pequeña.

La última película protagonizada por Sean Connery es de 2003, la de Gene Hackman de 2004 y la última de Jack Nicholson de 2010. Las tres películas son mediocres. Un punto final bastante pobre para unas carreras brillantes e irrepetibles. Basta con volver a ver The French connection (1971), Chinatown (1974), La colina (The hill, 1965), La conversación (The conversation, 1974), El nombre de la rosa (Der name der rose, 1986), Mejor… imposible (As good as it gets, 1997), El hombre que pudo reinar (The man who would be King, 1975), Alguien voló sobre el nido del cuco (One flew over the cuckoo´s nest, 1975) , Arde Mississippi (Mississippi burning, 1988), El resplandor (The shining, 1980), Los intocables de Eliot Ness (The untouchables, 1987), Sin perdón (Unforgiven 1992).. ¿sigo? Connery fue el  mejor James Bond. Hackman el mejor Lex Luthor. Y Nicholson el mejor Joker.  Lo digo para aquellos que defiendan las adaptaciones de cómics que ahora nos inunda. Hasta en ese campo, descollaron. 

Gene-Hackman-Net-Worth

GENE

Las razones para que los tres abandonaran el cine son muy similares: Jack Nicholson decidió que el cine ya no le emocionaba, Gene Hackman lo dejó por hastío y para centrarse en escribir novelas históricas. y Sean Connery también lo hizo por cansancio tras el rodaje de su último film y porque, según se rumorea, padece Alzheimer. Pero lo cierto es que han dejado un gran vacío que nadie ha logrado ocupar. Y nadie les ha rendido aún el homenaje que se merecen.

JACK

JACK

Ahora que se marcha Morricone con la música a otra parte, el desierto se hace más árido e inhóspito. Pero nos queda el consuelo de que todas esas maravillosas películas siguen ahí, con esos tres inolvidables actores dando clases de interpretación y con ese genio dirigiendo la mejor banda sonora que me acompaña desde la niñez. 

Sergio Barce, mayo 2019

 

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