Archivo de la categoría: ARTICULOS

«LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER», POR RAJAE BOUMEDIANE

Rajae Boumediane el Metni ha logrado el reconocimiento unánime por sus traducciones al español de las novelas de Mohamed Chukri, que ha reeditado la editorial Cabaret Voltaire.

Obras como El pan desnudo (Al-jubz al-hafi) o Paul Bowles, el recluso de Tánger (Paul Bowles wa ´uzlatu tanya), gracias a su minucioso trabajo de traducción e interpretación, han ganado calidad e integridad en estas nuevas versiones en castellano. Solo me falta por leer de sus traducciones del  maestro Chukri Jean Genet en Tánger, que pronto me llegará… 

cubierta_diario.indd

Rajae ha tenido la amabilidad de enviarme un artículo que publicó hace unos años en la revista Raíces sobre la comunidad judía de Tánger, y que le ha animado a decidirse porque su tesis doctoral, que actualmente está preparando, se centre en este tema tan apasionante. Sería fantástico que los hebreos de Tánger se hagan eco de este post y se animen a ponerse en contacto con Rajae Boumediane que, lo sé por ella, está tratando de dar con los hebreos originarios de la ciudad tangerina para completar su trabajo como ella pretende.

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

Nacida en Tánger, Rajae Boumediane el Metni es filóloga hispánica por la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdelá de Tetuán,y como antes decía, se está doctorando en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid.

Sergio Barce, mayo 2014

LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER, ENTRE EL RECUERDO Y EL OLVIDO

La memoria colectiva, el recuerdo de un pasado, que nunca volverá a resucitar y la añoranza por lo que existía y que ya no existe mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Lo poco que queda de esta comunidad se nutre de los recuerdos, recuerdos que siempre están en proceso de flash back arrancando con un “¡ya hasra!” (1). La comunidad judía de Tánger persiste aún, menos numerosa, pero se mantiene viva. De las 17.000 almas que llegaron a convivir en Tánger, quedan tan sólo 189 judíos (2) y la mayoría son personas mayores. Este hecho incita a preguntarse ¿cómo ha podido disminuir tanto el número de los judíos de Tánger en tan poco tiempo? ¿Cuáles son las razones y circunstancias que les empujaron a iniciar una emigración masiva hacia otros países” (3). Son muchas las preguntas que se hace uno acerca de la emigración masiva de los judíos tangerinos y para contestarlas, habría que efectuar un retroceso en la historia, cosa que se podría hacer en otro momento.
Lo único que se puede asegurar es que los sefardíes, temerosos de ser perseguidos, cambiaron su Tánger por Francia, Canadá, Estados Unidos, España, países de América del Sur e Israel.

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Consecuencia de ello, es que no sólo se truncaba una comunidad sino que se separaban los miembros de una misma familia.
La comunidad judía de Tánger tenía su propia identidad. Si la religión constituía el punto relevante y distintivo del resto de la población marroquí y las diversas colonias extranjeras, la lengua y la cultura la diferenciaban de «los otros», «los forasteros» (4), los judíos del interior de Marruecos.
Como los judíos de Tetuán, Larache, Asilah, Chaouen o Alcázar, el judío tangerino conservó, cariñosa y cuidadosamente, el idioma familiar y comunitario: el judeo-español. Este idioma, conviviendo con otros idiomas y consiguiendo mayor entendimiento con moros y cristianos, evolucionó para dar como resultado una mezcla que recibe como nombre «hakitía».
José Benoliel califica esta mezcla como «un dialecto peculiar a los judíos, de origen ibérico establecidos en Marruecos desde la expulsión de España (), es un compuesto de castellano antiguo, más o menos, bien conservado, de árabe, de hebreo, etc… al que se da vulgarmente el nombre de hakitía» (5).
Sin embargo, la “infidelidad” de los hablantes que lo crearon v usaron junto con la rehispanización masiva a la cual fue sometido el dialecto a finales del siglo XIX y finalmente la seducción del francés que terminó con la creación de las escuelas de la Alianza Israelita Universal (6), acentuaron y aceleraron el proceso de extinción.

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

De resultas, la hakitía sufrió una decadencia y muchos firmaron su certificado de defunción afirmando que queda sólo un mero recuerdo.
Sin embargo, en una ciudad sin mellah, los judíos -dedicados principalmente al comercio y en contacto continuo tanto con la población marroquí como con su habla- se habían integrado en la sociedad marroquí y esa misma hakitía siguió su proceso de evolución dando paso a otro tipo de hakitía que tiene como raíz palabras del dialecto marroquí y terminación del español moderno.
A esta misma hakitía se refería nuestro informante cuando nos afirmó: «lo [la hakitía] hablamos en broma, pero resulta que la hakitía que hablamos nosotros es el árabe espanolisado. Por ejemplo decimos: «bastante bsslha venga ya feddi liya de una vez» o «se fue fulano a Italia y soy muy wahchiado» «andi wach dial hada eso wahchiado». o sea hablamos mal el español y mal el árabe» (7).
Mientras este informante reconocía la existencia de otro tipo de hakitía, la mayoría de los demás niega saber palabras haquetíescas alegando «en casa de mis padres hablábamos español, nosotros vivíamos en el boulevard, nosotros no vivíamos en el soko», «cuando era niña, cuando decía alguna palabra de haketía, mis padres me prohibían hablar haketía», «cuando decía alguna palabra de haketía, mi madre me decía “esto no se dice” y a veces me castigaba. ¿Sabes por qué? Porque estaba mal visto hablar haketía. Era un dialecto vulgar y de gente ignorante.»
Testimonios como éstos ponen en tela de juicio la opinión que se tenía de la haketía: estaba prohibido hablarla en algunas casas, estaba limitada a la gente que vivía por el zoco y era un dialecto vulgar, peculiar tan sólo a la gente ignorante.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

En definitiva, los prejuicios que se tenían desgraciadamente de la haquitía favorecieron su decadencia, su agonía y su extinción. De hecho, su desaparición se debió, principalmente, a razones de carácter socioeconómico y cultural.
A decir verdad cuando me llegaron al oído tales testimonios, me di cuenta de cómo un idioma puede desaparecer por prejuicios y dentro de mí llegué a decir: ¡Ya hasra! Pero a pesar de eso no me resigné. Quería averiguar si los mismos que manifestaban no saber absolutamente nada de hakitía me podían decir algunas palabras.
Fue difícil romper esa barrera de «no sé nada de Haketía». Y cuando se convencieron de que para mí la hakitía no es en absoluto vulgar, cuando cogieron algo de confianza, cuando percibieron mi gran curiosidad hacia ese dialecto totalmente ignorado por mí, cuando se sintieron seguros y relajados y finalmente cuando me presentó un conocido de mi padre como estudiante que investiga la comunidad judía de Tánger, sólo en ese momento, dieron riendas sueltas a sus recuerdos y empezaron a decirme palabras y frases como «está wahleado» (está en apuro), «está chonjreando» (está roncando), «fraja» (alegría), «farezmal» (fuera del mal).
Había incluso un informante que, siendo originario de Casablanca, manifestaba con cierto orgullo: «yo soy de Casablanca y sé algunas palabras de haketía porque lo he aprendido aquí en el casino. Ellos cuando están juntos hablan, a veces, haketía. Pero cuando hay alguien extraño no quieren hablar, pero saben muchas palabras de haketía. Yo sé por ejemplo la palabra «alhotar», «se arsó el mazzal», «me vaya kapara por tí» y muchas otras. (8)
Otro informante me cantó la siguiente «canción»:
«Por esos bulevares/ de 7 a 8/ pasean las alhasbas/ buscando novio/ me vaya kapara/ me vaya hálala.» (Las alhasbas son las chicas).
Es de subrayar que la mayoría de las palabras que hemos recogido tienen la raíz del árabe dialectal y la terminación del castellano.
Gran número de mis informantes fueron localizados en el casino mientras festejaban la fiesta de Hanukah, otros fueron entrevistados en la comunidad. Estos últimos me hablaron de las muchas sinagogas que existían en Tánger y de los dos cementerios judíos: el viejo y el nuevo. Luis Tangir, secretario de la Comunidad, refiriéndose a la sinagoga de Nahón me explicó: «Esta sinagoga estaba destruida y tiene más de ciento y pico años. Yo la descubrí y me encargué personalmente de restaurarla. En esta sinagoga estaba la crema y la nata de la judería de Tánger».
La mencionada sinagoga se va a convertir en museo en memoria de todos los antiguos judíos tangerinos; tiene el altar en frente a diferencia de las otras sinagogas. Ya no se celebran oficios en esta sinagoga.
Como todos los informantes me hablaban de la semejanza que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada, quería visitarla para tener la oportunidad de palpar personalmente dicha semejanza. Pedí permiso al secretario de la Comunidad y me brindó, gustosamente, su ayuda. Gracias a su enorme generosidad y acompañada por un empleado de la Comunidad, llegué a visitar todas las sinagogas encontradas en Tánger y pude notar el gran parecido que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada. La gran semejanza reside, principalmente, en las placas de escayola usadas -éstas fueron traídas precisamente de Granada hace más de 100 años-, en los arcos y en los cristales colorados.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

Aparte de ésta, quedan sólo cuatro sinagogas (9): la sinagoga de Benattar, la sinagoga de Bendrihen, la sinagoga Assayag y la sinagoga de Suiri. Las dos primeras tienen oficio diario mientras que las últimas se limitan a tenerlo sábados y festivos.
Una vez visitadas las sinagogas, deseaba entrar aunque fuera por pocos minutos, en el cementerio. Logré visitar, únicamente, el cementerio viejo donde descansan en un profundo y continuo sueño los antiguos judíos tangerinos, los que nacieron, vivieron y murieron en su querida Tánger, los que formaron la comunidad judía. Empecé a buscar nombres que me son familiares entre las numerosas lápidas y pude leer, entre otros, el nombre de Isaac Laredo (1946), autor de Memorias de un viejo tangerino. Hasta los años sesenta se seguía enterrando en el viejo cementerio pero hace unos treinta años se dejó de hacerlo; hará unos diez años enterraron al hijo del Presidente de la Comunidad.
Los minutos contados que pasé en el cementerio me inspiraron una emoción y una paz tan grandes que mientras miraba las interminables lápidas me llegué a decir «¡ya hasra!, ojalá pudiera volver el tiempo hacia atrás para tener la oportunidad de conocer a tantos ilustres judíos tangerinos». Pero me consolaba diciéndome que por lo menos queda algo del antiguo, fascinante y mítico Tánger pero ¿qué queda de aquel añorado Tánger?
Quedan los cementerios, en cuyas lápidas se hallan grabados para siempre los nombres de los que un día formaron parte de la comunidad judía. Quedan las sinagogas, que aunque sean pocas, mantienen viva esa religión que presenta el único punto distintivo del resto de la población. Quedan residuos de ese idioma que llegó a ser medio de comunicación de «los nuestros». Quedan los testimonios de las personas que convivieron, y siguen conviviendo, con la comunidad marroquí. Quedan las varias instituciones creadas como el asilo y hospital Benchimol, la sede de la comunidad y el casino que cada tarde reúne, con gran orgullo, a los «suyos» y se convierte en el único testigo que presencia los restos de la hakitía. Quedan las personas que mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Quedan aquellos que no cambiarán -por nada en el mundo- su ciudad porque «en Tánger te hablan las calles, te hablan las piedras, todo te habla» (10). Quedan miembros de familias de mucho prestigio como Azancot, Bengio y Assayag. Quedan finalmente los recuerdos que permanecen vivos en la mente de cada judío tangerino, recuerdos que sólo la muerte es capaz de borrar, recuerdos que se nutren cada día con una referencia, por muy infame que sea, al pasado porque como dice Milán Kundera: «La lucha del ser en la vida es la lucha del recuerdo contra el olvido».
Tánger seguirá siendo ese «paraíso perdido» que siempre está dispuesto a acoger a «los suyos», a esos «hijos adoptivos» que un día abandonaron su Tánger de cuerpo pero no de alma, esos hijos que siempre vuelven iniciando el flash back con un ¡ya hasra!, esos hijos que han sido, son y serán fieles a la ciudad que un día vio nacer y crecer a un antepasado.
Y ahora con la sinagoga de Nahón, que se está convirtiendo en museo en memoria de todos los judíos de Tánger, la ciudad aguarda, con gran orgullo e inmensa impaciencia, ese día que le brindará —una vez más- la oportunidad de abrazar a todos sus seres queridos.
No quisiera terminar con un ¡ya hasra! porque mientras siga viva una minoría judía en Tánger, se podrá recoger ese eco que recobra fuerza y resonancia, resonancia y vida.

Rajae Boumediane el Metni

*****

NOTAS DEL TEXTO:

1 – Expresión árabe que significa: ¡qué pena!
2 – Estadística facilitada por Luis Tangir, secretario de la Comunidad de Tánger. Hay 12 personas entre 2 y 15 años, 12 entre 15 y 25, 6 entre 25 y 50, 12 entre 90 y 100 y los demás tienen más de 60 años. Es de señalar que la mayoría de los jóvenes estudian fuera de Tánger.
3 – En 1960, la comunidad judía contaba con 6.300 judíos.
4 – Así llamaban los judíos del Norte de Marruecos a los del interior.
5 – J. Benoliel, Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía, Madrid, 1977, p. 27.
6 – La primera escuela de la Alianza Israelita Universal se abrió en Tetuán en 1862.
7 – Este informante reconoció la existencia de otro tipo de hakitía formada principalmente de palabras del dialecto marroquí. La traducción respectiva de los dos ejemplos es: «basta ya de bromas, termina de una vez», «se fue a fulano a Italia y le echo mucho de menos. Wahchiado es echar de menos.»
8 – Esta es la traducción que me dio el mismo informante: «Alhotar» (ahorrar- guardar), «se arsó el mazzal» (tuvo mucha suerte), «me vaya kapara por tí» (lo doy todo por ti)
9 – Antes llegaron a coexistir 17 sinagogas en una misma calle denominada por eso «calle de las sinagogas». Hasta hoy día, y aunque la calle tiene otro nombre, sigue el letrero con el mismo nombre escrito en árabe, en español y en francés. Actualmente en esa misma calle quedan sólo dos sinagogas: la de Nahón y la de Suiri.
10 – Son palabras de un judío tangerino que me causaron una gran emoción.

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , ,

NUM. 24 DE LA REVISTA «ALJAMÍA» – ENTREVISTA A SERGIO BARCE

Hace pocas semanas, ha salido el número 24 de la revista Aljamía, revista de la Consejería de Educación en Marruecos.

Hay artículos diversos, entre ellos un análisis de Salima Amin sobre la situación actual de la mujer marroquí, los Franciscanos en Marruecos ayer y hoy por Manuel Corullon, un estudio sobre las cualidades y las deficiencias del Hispanismo marroquí a cargo de Abdallah Bucarruman y Mohammed Charifi, así como sobre poesía y literatura.

Es un número bastante larachense, porque también recoge un artículo muy interesante y detallado de Mª José Saladich Garriga titulado Larache a través de los libros de Mohamed Laabi, que recorre las diferentes publicaciones de mi paisano y amigo Laabi dedicadas a nuestro pueblo y a los escritores que han escrito o narrado sobre Larache.

Este número se cierra con una entrevista que me realizó el pasado año Consuelo Jiménez de Cisneros, autora, entre otros libros, de Aún quedan piratas en la costa de la muerte, en la que hicimos un largo recorrido por mis libros.

Consuelo Jiménez de Cisneros

Consuelo Jiménez de Cisneros

Quien desee leer esta entrevista, así como el resto de los artículos del número 24/2013 de la revista Aljamía,  puede hacerlo bien descargándola o accediendo a ella a través de cualquiera de los dos siguientes enlaces: 

https://sede.educacion.gob.es/publiventa/detalle.action?cod=16294

* * * *

https://sede.educacion.gob.es/publiventa/descargas.action?f_codigo=16294&codigoOpcion=3

Revista Aljamía nº 24

Etiquetado , , , , , , , , , ,

«LIXUS, UN PATRIMONIO HISTÓRICO», POR EL LARACHENSE ABDELLATIF LALAMI

Las viejas ruinas de Lixus, situadas en la colina de Shumis. Un paisaje indisoluble a Larache. Mi paisano y amigo Abdellatif Lalami, me remite este artículo que publicó en el suplemento del diario <L´opinion> de Casablanca, el 10 de noviembre de 1992. Un artículo que nos recuerda la importancia de estos restos arqueológicos que, con el tiempo, han sido expoliados y dejados en el más absoluto abandono. Una lástima, teniendo en cuenta la importancia de este yacimiento arqueológico. Pero así son las cosas en Larache. De ahí que el texto de Abdellatif Lalami no pierda nada de actualidad.

Sergio Barce, marzo 2014

Lixus - mosaico del dios Okyanus

Lixus – mosaico del dios Okyanus

Lixus,

un patrimonio histórico auténtico

por Abdellatif Lalami

Conservar nuestros vestigios debe ser una de las prioridades fundamentales no sólo de la ciudadanía sino también de las autoridades competentes, función pues que ha de ser sostenida entre ambos para valorizar a nuestros ancestros, poniendo así de relieve un pasado rico en acontecimientos y monumentos históricos que no son sino el reflejo concreto de nuestra identidad. El ejemplo más evidente de lo que trato de exponer lo tenemos en Lixus. Sigue leyendo

Etiquetado , , ,

EL POETA TETUANÍ ABDERRAHMAN EL FATHI, ENTREVISTADO EN «EL PAÍS»

Cada vez que veo una buena noticia de algún amigo, me invade la alegría, como me ha ocurrido hoy al descubrir esta entrevista de «El País» al poeta teutaní Abderrahman El Fathi, de quien he escrito alguna que otra vez. El reportaje lo ha realizado Ángeles Jurado, y en ella califica a Abderrahman El Fathi como «el poeta tuneado». La entrevista va acompañada igualmente por un vídeo, así que tenéis la oportunidad igualmente de escuchar a El Fathi, al poeta y al profesor, defendiendo con apasionamiento la presencia del idioma español en Marruecos. 

Merece la pena leer y escuchar sus reflexiones, muy aleccionadoras, y por eso lo traigo con orgullo a mi blog.

Sergio Barce

PARA LEERLA SÓLO TENÉIS QUE ENTRAR EN EL SIGUIENTE ENLACE

http://blogs.elpais.com/africa-no-es-un-pais/2013/10/elfathi.html

PARA VER Y ESCUCHAR A

ABDERRAHMAN EL FATHI

EL ENLACE ES EL SIGUIENTE

Abajo, un inolvidable recuerdo para mí, cuando Abderrahman me invitó a las jornadas en la Universidad de Tetuán. 

En tetuán: Sergio Barce, Abderrahman El Fathi, Yolanda Adlón, Nisrin Ibn Larbi, Nuha Ibn Larbi, Enrique Lomas, Nezha y Abdellatif Limami

En Tetuán: Sergio Barce, Abderrahman El Fathi, Yolanda Adlón, Nuha Ibn Larbi, Nisrin Ibn Larbi, Enrique Lomas, Nezha y Abdellatif Limami

Etiquetado , , ,

UN JERARCA NAZI EN LARACHE

El pasado 26 de Julio, se publicaba en El País, un interesante artículo de Joaquín Gil y José María Irujo, titulado EL SOCIALISTA QUE ABRAZÓ AL NAZI AMABLE, donde se nos relata la experiencia de Diego Álvarez, un viejo militante del PSOE exiliado en Argentina, que trabó amistad con Bernhardt, general de las SS y hombre de Goering en España, que aparece en novelas conocidas por todos. Y este general vivió en Larache.

BERNHARDT CON SOMBRERO Y DIEGO ALVAREZ, DE BLANCO, EN LA BODA DE ELEUTERIO CONTRÍ HIJO Y SU MUJER LISSA, DE NEGRO. ATRÁS, EL MERCEDES DEL ALEMÁN

BERNHARDT CON SOMBRERO Y DIEGO ALVAREZ, DE BLANCO, EN LA BODA DE ELEUTERIO CONTRÍ HIJO Y SU MUJER LISSA, DE NEGRO. ATRÁS, EL MERCEDES DEL ALEMÁN

Johannes Bernhardt fue un jerarca nazi. Un militar que alcanzó el grado de general honorario de las SS, un uniforme que solo vestía en ocasiones especiales. Un astuto comerciante que erigió en silencio en Madrid un imperio económico alemán al calor de la complicidad que Franco dispensó a Hitler. Un personaje poco conocido, pero clave en el golpe de Estado contra la República y en la victoria franquista. Johannes Bernhardt fue también un empresario afable, desprendido y bromista. Un hombre llano al que durante la etapa más tranquila de su agitada vida le gustaba comer paella con sus trabajadores, escuchar sus inquietudes y debatir de política. Disfrutaba en su papel de discutidor, ejercer la esgrima intelectual de situarse en el bando opuesto de su adversario de tertulia. Bernhardt fue las dos cosas y otras más inquietantes y oscuras, en el terreno económico y político, que se llevó a la tumba. Diego Álvarez, entonces un joven militante socialista, conoció la segunda vertiente del personaje. Su cara amable. Fue en 1957 en Argentina, donde se exilió desde Alicante para huir de la miseria.

El destierro fue su vía de escape. Álvarez arrastraba el estigma de rojo entre sus vecinos de la apacible partida de La Xara en Dénia (Alicante). Su padre fue alcalde de esta ciudad por el PSOE durante el ocaso de la Guerra Civil. Él se afilió en 1936 a las Juventudes Socialistas y asistió como voluntario a contener la ofensiva del bando rebelde por Castellón, en 1939. Cuatro meses después cayó Valencia, uno de los últimos reductos republicanos. El joven socialista se sentía humillado. Su padre, condenado a tres años de prisión tras la contienda. Él debía cuidar de su madre y su hermana menor. También, olvidarse de un empleo estable en el cuerpo de Correos y Telégrafos por el que aspiraba antes de la batalla. “La guerra frustró mis planes”, lamentaba Álvarez, de 92 años, cuya voz decae por la enfermedad terminal que acabó con su vida el pasado mes de junio.

Dénia se había convertido en una ratonera para el inquieto socialista que devoraba periódicos desde los ocho años. La primera posguerra desató la represión. Sigue leyendo

Etiquetado , , , , ,