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«EL LIBRO SOBRE FEDERICO GARCÍA LORCA, DE LINE AMSELEM», POR EL ESCRITOR LARACHENSE LEÓN COHEN

Mi amigo y paisano León Cohen Mesonero, me escribía el otro día sobre Line Amselem. Me decía León que, como yo recordaría, Line es profesora de literatura española en Francia, donde nació, que su padre es natural de Larache y que ella siempre ha sentido una gran curiosidad por visitar el pueblo de su padre. Me decía también León, que, no hacía mucho, Line le había enviado su libro titulado Federico García Lorca (Editions Oxus, 2013) en el que, entre poemas traducidos al francés por ella, incluye historias familiares y personales.

FEDERICO GARCÍA LORCA por Line Amselem

Dice León que es una magnífica comunicadora del sentimiento, que, cuando terminó de leer el libro, se decidió a escribir una pequeña reseña sobre lo que este le había sugerido, reseña que me mandaba para que lo publicara en mi blog, porque, como me advertía, una vez más habla de Larache.
Y como la reseña de León, además, es magnífica, doble motivo para que aparezca por estos lares.
                                                                 Sergio Barce, julio 2014

Line Amselem - foto de Juan Algar, para Diario Córdoba

Line Amselem – foto de Juan Algar, para Diario Córdoba

Diario de Line

sobre fondo lorquiano

Este es el título que me sugiere la lectura de tu libro sobre García Lorca. Los textos de Lorca traducidos por ti son el telón de fondo para ilustrar tus vivencias y tus sentimientos y sensaciones en determinadas épocas de tu vida. Ayer tarde leí el libro de un tirón y ahora expongo mis impresiones. Si no lo hiciera ahora quizás no lo haría nunca.

Me gusta como relatas tus clases de español como primer idioma y tu relación con alguna profesora, la anécdota que cuentas cuando por vez primera pronuncias “Soy Line” me recuerda a la primera vez en que Mme Chambrette me hizo decir mi nombre y apellido en francés: «Je m’appelle Léon Cohen». Tu descubrimiento de la literatura y de cómo este te aleja del quehacer diario en la casa de tus padres. Tu madre, la mujer del zapatero que decide trabajar en contra de la opinión de su marido León Amselem (un apellido de origen bereber), ese pequeño conservador nacido en 1929 en Larache durante el Protectorado Español, y franquista convencido. Franco, el pequeño dictador gallego, descendiente de los judíos Franco, apellido cuyo origen viene de aquellos judíos que tenían franquicia para salir del barrio judío en Galicia. Ni Franco ni sus seguidores eran bienvenidos en casa de mi abuela Luna, porque ellos fueron responsables de la muerte de su joven hijo Yudá durante la Guerra Civíl, como bien sabes por mi relato: El linotipista del Heraldo de Marruecos. En Larache fueron algunos los judíos fusilados por los franquistas, mi padre y Ruben Benkessus (un vecino de tu padre) se encargaban de enterrarlos en la cárcel.

Me gusta como describes tu descubrimiento de Salamanca «la universitaria» y tu inesperado encuentro con el gran amor. Ese joven flaco cuya presencia trastornó tu vida. También nos cuentas su muerte inesperada cercano a los cuarenta, tan joven. No a todos nos está permitido vivir lo que nos toca. Los muertos en carretera nos lo recuerdan todos los días. Tu soledad, tu dolor, tu duelo, todo ello envuelto en un velo de ternura y de pudor que alcanzan al lector en lo más profundo.

Line la traductora, esa mujer tierna que en palabras suyas, se deja atravesar por el texto a través del filtro de su cuerpo y de su vida. Qué imagen más seductora y que bien expresada en palabras.

Por fin la visita a Larache, con recelo, con desconfianza, además llovía abundantemente, qué mala pata, cuando Larache es sobre todo sol y mar. Larache a la que extrañamente Jean Genet escogió para morir y ser enterrado.

Y Federico de fondo, sus textos como pretexto. Me has hecho recordar que durante mi servicio militar en 1968, en Córdoba, durante el tardofranquismo, un grupo de amigos ensayamos durante meses algunos textos del poeta maldito, algunos incluso con guitarra flamenca de fondo y dichos por jerezanos y gaditanos que les dábamos una fuerza inusual. Como era de esperar no nos permitieron la representación. Uno de esos textos volvió a visitarme en 2011, cuando fui invitado a dar la Lección Inaugural del curso en la Universidad de Cádiz.

Durante toda la lectura, traté de contextualizarte y de adivinar tu edad, te situé en 1960, pero tú misma me informaste de que había cometido un pequeño error de seis años. En 1966, yo tenía diecinueve. Me ha encantado conocerte como escritora y como persona. Creo finalmente que somos dos sensibilidades gemelas.

Leon Cohen, julio 2014  

Line Amselem - entrevista

 

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ENTREVISTA AL ESCRITOR SERGIO BARCE EN LA REVISTA «ATALAYAR»

Hoy se publica en la revista Atalayar (Entre dos orillas – Magazine internacional de actualidad de España y el Magreb) una entrevista que me ha realizado el periodista Paco Soto. Espero que os resulte atractiva.

Para leerla, entra en el siguiente enlace:

http://www.atalayar.com/content/“en-marruecos-el-futuro-es-muy-incierto-para-nuestra-lengua” 

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«LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER», POR RAJAE BOUMEDIANE

Rajae Boumediane el Metni ha logrado el reconocimiento unánime por sus traducciones al español de las novelas de Mohamed Chukri, que ha reeditado la editorial Cabaret Voltaire.

Obras como El pan desnudo (Al-jubz al-hafi) o Paul Bowles, el recluso de Tánger (Paul Bowles wa ´uzlatu tanya), gracias a su minucioso trabajo de traducción e interpretación, han ganado calidad e integridad en estas nuevas versiones en castellano. Solo me falta por leer de sus traducciones del  maestro Chukri Jean Genet en Tánger, que pronto me llegará… 

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Rajae ha tenido la amabilidad de enviarme un artículo que publicó hace unos años en la revista Raíces sobre la comunidad judía de Tánger, y que le ha animado a decidirse porque su tesis doctoral, que actualmente está preparando, se centre en este tema tan apasionante. Sería fantástico que los hebreos de Tánger se hagan eco de este post y se animen a ponerse en contacto con Rajae Boumediane que, lo sé por ella, está tratando de dar con los hebreos originarios de la ciudad tangerina para completar su trabajo como ella pretende.

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

Nacida en Tánger, Rajae Boumediane el Metni es filóloga hispánica por la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdelá de Tetuán,y como antes decía, se está doctorando en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid.

Sergio Barce, mayo 2014

LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER, ENTRE EL RECUERDO Y EL OLVIDO

La memoria colectiva, el recuerdo de un pasado, que nunca volverá a resucitar y la añoranza por lo que existía y que ya no existe mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Lo poco que queda de esta comunidad se nutre de los recuerdos, recuerdos que siempre están en proceso de flash back arrancando con un “¡ya hasra!” (1). La comunidad judía de Tánger persiste aún, menos numerosa, pero se mantiene viva. De las 17.000 almas que llegaron a convivir en Tánger, quedan tan sólo 189 judíos (2) y la mayoría son personas mayores. Este hecho incita a preguntarse ¿cómo ha podido disminuir tanto el número de los judíos de Tánger en tan poco tiempo? ¿Cuáles son las razones y circunstancias que les empujaron a iniciar una emigración masiva hacia otros países” (3). Son muchas las preguntas que se hace uno acerca de la emigración masiva de los judíos tangerinos y para contestarlas, habría que efectuar un retroceso en la historia, cosa que se podría hacer en otro momento.
Lo único que se puede asegurar es que los sefardíes, temerosos de ser perseguidos, cambiaron su Tánger por Francia, Canadá, Estados Unidos, España, países de América del Sur e Israel.

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Consecuencia de ello, es que no sólo se truncaba una comunidad sino que se separaban los miembros de una misma familia.
La comunidad judía de Tánger tenía su propia identidad. Si la religión constituía el punto relevante y distintivo del resto de la población marroquí y las diversas colonias extranjeras, la lengua y la cultura la diferenciaban de «los otros», «los forasteros» (4), los judíos del interior de Marruecos.
Como los judíos de Tetuán, Larache, Asilah, Chaouen o Alcázar, el judío tangerino conservó, cariñosa y cuidadosamente, el idioma familiar y comunitario: el judeo-español. Este idioma, conviviendo con otros idiomas y consiguiendo mayor entendimiento con moros y cristianos, evolucionó para dar como resultado una mezcla que recibe como nombre «hakitía».
José Benoliel califica esta mezcla como «un dialecto peculiar a los judíos, de origen ibérico establecidos en Marruecos desde la expulsión de España (), es un compuesto de castellano antiguo, más o menos, bien conservado, de árabe, de hebreo, etc… al que se da vulgarmente el nombre de hakitía» (5).
Sin embargo, la “infidelidad” de los hablantes que lo crearon v usaron junto con la rehispanización masiva a la cual fue sometido el dialecto a finales del siglo XIX y finalmente la seducción del francés que terminó con la creación de las escuelas de la Alianza Israelita Universal (6), acentuaron y aceleraron el proceso de extinción.

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

De resultas, la hakitía sufrió una decadencia y muchos firmaron su certificado de defunción afirmando que queda sólo un mero recuerdo.
Sin embargo, en una ciudad sin mellah, los judíos -dedicados principalmente al comercio y en contacto continuo tanto con la población marroquí como con su habla- se habían integrado en la sociedad marroquí y esa misma hakitía siguió su proceso de evolución dando paso a otro tipo de hakitía que tiene como raíz palabras del dialecto marroquí y terminación del español moderno.
A esta misma hakitía se refería nuestro informante cuando nos afirmó: «lo [la hakitía] hablamos en broma, pero resulta que la hakitía que hablamos nosotros es el árabe espanolisado. Por ejemplo decimos: «bastante bsslha venga ya feddi liya de una vez» o «se fue fulano a Italia y soy muy wahchiado» «andi wach dial hada eso wahchiado». o sea hablamos mal el español y mal el árabe» (7).
Mientras este informante reconocía la existencia de otro tipo de hakitía, la mayoría de los demás niega saber palabras haquetíescas alegando «en casa de mis padres hablábamos español, nosotros vivíamos en el boulevard, nosotros no vivíamos en el soko», «cuando era niña, cuando decía alguna palabra de haketía, mis padres me prohibían hablar haketía», «cuando decía alguna palabra de haketía, mi madre me decía “esto no se dice” y a veces me castigaba. ¿Sabes por qué? Porque estaba mal visto hablar haketía. Era un dialecto vulgar y de gente ignorante.»
Testimonios como éstos ponen en tela de juicio la opinión que se tenía de la haketía: estaba prohibido hablarla en algunas casas, estaba limitada a la gente que vivía por el zoco y era un dialecto vulgar, peculiar tan sólo a la gente ignorante.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

En definitiva, los prejuicios que se tenían desgraciadamente de la haquitía favorecieron su decadencia, su agonía y su extinción. De hecho, su desaparición se debió, principalmente, a razones de carácter socioeconómico y cultural.
A decir verdad cuando me llegaron al oído tales testimonios, me di cuenta de cómo un idioma puede desaparecer por prejuicios y dentro de mí llegué a decir: ¡Ya hasra! Pero a pesar de eso no me resigné. Quería averiguar si los mismos que manifestaban no saber absolutamente nada de hakitía me podían decir algunas palabras.
Fue difícil romper esa barrera de «no sé nada de Haketía». Y cuando se convencieron de que para mí la hakitía no es en absoluto vulgar, cuando cogieron algo de confianza, cuando percibieron mi gran curiosidad hacia ese dialecto totalmente ignorado por mí, cuando se sintieron seguros y relajados y finalmente cuando me presentó un conocido de mi padre como estudiante que investiga la comunidad judía de Tánger, sólo en ese momento, dieron riendas sueltas a sus recuerdos y empezaron a decirme palabras y frases como «está wahleado» (está en apuro), «está chonjreando» (está roncando), «fraja» (alegría), «farezmal» (fuera del mal).
Había incluso un informante que, siendo originario de Casablanca, manifestaba con cierto orgullo: «yo soy de Casablanca y sé algunas palabras de haketía porque lo he aprendido aquí en el casino. Ellos cuando están juntos hablan, a veces, haketía. Pero cuando hay alguien extraño no quieren hablar, pero saben muchas palabras de haketía. Yo sé por ejemplo la palabra «alhotar», «se arsó el mazzal», «me vaya kapara por tí» y muchas otras. (8)
Otro informante me cantó la siguiente «canción»:
«Por esos bulevares/ de 7 a 8/ pasean las alhasbas/ buscando novio/ me vaya kapara/ me vaya hálala.» (Las alhasbas son las chicas).
Es de subrayar que la mayoría de las palabras que hemos recogido tienen la raíz del árabe dialectal y la terminación del castellano.
Gran número de mis informantes fueron localizados en el casino mientras festejaban la fiesta de Hanukah, otros fueron entrevistados en la comunidad. Estos últimos me hablaron de las muchas sinagogas que existían en Tánger y de los dos cementerios judíos: el viejo y el nuevo. Luis Tangir, secretario de la Comunidad, refiriéndose a la sinagoga de Nahón me explicó: «Esta sinagoga estaba destruida y tiene más de ciento y pico años. Yo la descubrí y me encargué personalmente de restaurarla. En esta sinagoga estaba la crema y la nata de la judería de Tánger».
La mencionada sinagoga se va a convertir en museo en memoria de todos los antiguos judíos tangerinos; tiene el altar en frente a diferencia de las otras sinagogas. Ya no se celebran oficios en esta sinagoga.
Como todos los informantes me hablaban de la semejanza que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada, quería visitarla para tener la oportunidad de palpar personalmente dicha semejanza. Pedí permiso al secretario de la Comunidad y me brindó, gustosamente, su ayuda. Gracias a su enorme generosidad y acompañada por un empleado de la Comunidad, llegué a visitar todas las sinagogas encontradas en Tánger y pude notar el gran parecido que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada. La gran semejanza reside, principalmente, en las placas de escayola usadas -éstas fueron traídas precisamente de Granada hace más de 100 años-, en los arcos y en los cristales colorados.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

Aparte de ésta, quedan sólo cuatro sinagogas (9): la sinagoga de Benattar, la sinagoga de Bendrihen, la sinagoga Assayag y la sinagoga de Suiri. Las dos primeras tienen oficio diario mientras que las últimas se limitan a tenerlo sábados y festivos.
Una vez visitadas las sinagogas, deseaba entrar aunque fuera por pocos minutos, en el cementerio. Logré visitar, únicamente, el cementerio viejo donde descansan en un profundo y continuo sueño los antiguos judíos tangerinos, los que nacieron, vivieron y murieron en su querida Tánger, los que formaron la comunidad judía. Empecé a buscar nombres que me son familiares entre las numerosas lápidas y pude leer, entre otros, el nombre de Isaac Laredo (1946), autor de Memorias de un viejo tangerino. Hasta los años sesenta se seguía enterrando en el viejo cementerio pero hace unos treinta años se dejó de hacerlo; hará unos diez años enterraron al hijo del Presidente de la Comunidad.
Los minutos contados que pasé en el cementerio me inspiraron una emoción y una paz tan grandes que mientras miraba las interminables lápidas me llegué a decir «¡ya hasra!, ojalá pudiera volver el tiempo hacia atrás para tener la oportunidad de conocer a tantos ilustres judíos tangerinos». Pero me consolaba diciéndome que por lo menos queda algo del antiguo, fascinante y mítico Tánger pero ¿qué queda de aquel añorado Tánger?
Quedan los cementerios, en cuyas lápidas se hallan grabados para siempre los nombres de los que un día formaron parte de la comunidad judía. Quedan las sinagogas, que aunque sean pocas, mantienen viva esa religión que presenta el único punto distintivo del resto de la población. Quedan residuos de ese idioma que llegó a ser medio de comunicación de «los nuestros». Quedan los testimonios de las personas que convivieron, y siguen conviviendo, con la comunidad marroquí. Quedan las varias instituciones creadas como el asilo y hospital Benchimol, la sede de la comunidad y el casino que cada tarde reúne, con gran orgullo, a los «suyos» y se convierte en el único testigo que presencia los restos de la hakitía. Quedan las personas que mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Quedan aquellos que no cambiarán -por nada en el mundo- su ciudad porque «en Tánger te hablan las calles, te hablan las piedras, todo te habla» (10). Quedan miembros de familias de mucho prestigio como Azancot, Bengio y Assayag. Quedan finalmente los recuerdos que permanecen vivos en la mente de cada judío tangerino, recuerdos que sólo la muerte es capaz de borrar, recuerdos que se nutren cada día con una referencia, por muy infame que sea, al pasado porque como dice Milán Kundera: «La lucha del ser en la vida es la lucha del recuerdo contra el olvido».
Tánger seguirá siendo ese «paraíso perdido» que siempre está dispuesto a acoger a «los suyos», a esos «hijos adoptivos» que un día abandonaron su Tánger de cuerpo pero no de alma, esos hijos que siempre vuelven iniciando el flash back con un ¡ya hasra!, esos hijos que han sido, son y serán fieles a la ciudad que un día vio nacer y crecer a un antepasado.
Y ahora con la sinagoga de Nahón, que se está convirtiendo en museo en memoria de todos los judíos de Tánger, la ciudad aguarda, con gran orgullo e inmensa impaciencia, ese día que le brindará —una vez más- la oportunidad de abrazar a todos sus seres queridos.
No quisiera terminar con un ¡ya hasra! porque mientras siga viva una minoría judía en Tánger, se podrá recoger ese eco que recobra fuerza y resonancia, resonancia y vida.

Rajae Boumediane el Metni

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NOTAS DEL TEXTO:

1 – Expresión árabe que significa: ¡qué pena!
2 – Estadística facilitada por Luis Tangir, secretario de la Comunidad de Tánger. Hay 12 personas entre 2 y 15 años, 12 entre 15 y 25, 6 entre 25 y 50, 12 entre 90 y 100 y los demás tienen más de 60 años. Es de señalar que la mayoría de los jóvenes estudian fuera de Tánger.
3 – En 1960, la comunidad judía contaba con 6.300 judíos.
4 – Así llamaban los judíos del Norte de Marruecos a los del interior.
5 – J. Benoliel, Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía, Madrid, 1977, p. 27.
6 – La primera escuela de la Alianza Israelita Universal se abrió en Tetuán en 1862.
7 – Este informante reconoció la existencia de otro tipo de hakitía formada principalmente de palabras del dialecto marroquí. La traducción respectiva de los dos ejemplos es: «basta ya de bromas, termina de una vez», «se fue a fulano a Italia y le echo mucho de menos. Wahchiado es echar de menos.»
8 – Esta es la traducción que me dio el mismo informante: «Alhotar» (ahorrar- guardar), «se arsó el mazzal» (tuvo mucha suerte), «me vaya kapara por tí» (lo doy todo por ti)
9 – Antes llegaron a coexistir 17 sinagogas en una misma calle denominada por eso «calle de las sinagogas». Hasta hoy día, y aunque la calle tiene otro nombre, sigue el letrero con el mismo nombre escrito en árabe, en español y en francés. Actualmente en esa misma calle quedan sólo dos sinagogas: la de Nahón y la de Suiri.
10 – Son palabras de un judío tangerino que me causaron una gran emoción.

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NUM. 24 DE LA REVISTA «ALJAMÍA» – ENTREVISTA A SERGIO BARCE

Hace pocas semanas, ha salido el número 24 de la revista Aljamía, revista de la Consejería de Educación en Marruecos.

Hay artículos diversos, entre ellos un análisis de Salima Amin sobre la situación actual de la mujer marroquí, los Franciscanos en Marruecos ayer y hoy por Manuel Corullon, un estudio sobre las cualidades y las deficiencias del Hispanismo marroquí a cargo de Abdallah Bucarruman y Mohammed Charifi, así como sobre poesía y literatura.

Es un número bastante larachense, porque también recoge un artículo muy interesante y detallado de Mª José Saladich Garriga titulado Larache a través de los libros de Mohamed Laabi, que recorre las diferentes publicaciones de mi paisano y amigo Laabi dedicadas a nuestro pueblo y a los escritores que han escrito o narrado sobre Larache.

Este número se cierra con una entrevista que me realizó el pasado año Consuelo Jiménez de Cisneros, autora, entre otros libros, de Aún quedan piratas en la costa de la muerte, en la que hicimos un largo recorrido por mis libros.

Consuelo Jiménez de Cisneros

Consuelo Jiménez de Cisneros

Quien desee leer esta entrevista, así como el resto de los artículos del número 24/2013 de la revista Aljamía,  puede hacerlo bien descargándola o accediendo a ella a través de cualquiera de los dos siguientes enlaces: 

https://sede.educacion.gob.es/publiventa/detalle.action?cod=16294

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https://sede.educacion.gob.es/publiventa/descargas.action?f_codigo=16294&codigoOpcion=3

Revista Aljamía nº 24

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«LIXUS, UN PATRIMONIO HISTÓRICO», POR EL LARACHENSE ABDELLATIF LALAMI

Las viejas ruinas de Lixus, situadas en la colina de Shumis. Un paisaje indisoluble a Larache. Mi paisano y amigo Abdellatif Lalami, me remite este artículo que publicó en el suplemento del diario <L´opinion> de Casablanca, el 10 de noviembre de 1992. Un artículo que nos recuerda la importancia de estos restos arqueológicos que, con el tiempo, han sido expoliados y dejados en el más absoluto abandono. Una lástima, teniendo en cuenta la importancia de este yacimiento arqueológico. Pero así son las cosas en Larache. De ahí que el texto de Abdellatif Lalami no pierda nada de actualidad.

Sergio Barce, marzo 2014

Lixus - mosaico del dios Okyanus

Lixus – mosaico del dios Okyanus

Lixus,

un patrimonio histórico auténtico

por Abdellatif Lalami

Conservar nuestros vestigios debe ser una de las prioridades fundamentales no sólo de la ciudadanía sino también de las autoridades competentes, función pues que ha de ser sostenida entre ambos para valorizar a nuestros ancestros, poniendo así de relieve un pasado rico en acontecimientos y monumentos históricos que no son sino el reflejo concreto de nuestra identidad. El ejemplo más evidente de lo que trato de exponer lo tenemos en Lixus. Sigue leyendo →

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