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“LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER”, POR RAJAE BOUMEDIANE

En mayo de 2014 publiqué en este mismo blog un artículo de mi amiga Rajae Boumediane el Metni sobre la comunidad hebrea de Tánger. Varios amigos me han pedido volver a colgarlo, y así lo hago.

Rajae ha logrado el reconocimiento unánime por sus traducciones al español de las novelas de Mohamed Chukri, que ha reeditado la editorial Cabaret Voltaire. Obras como El pan desnudo (Al-jubz al-hafi), Paul Bowles, el recluso de Tánger (Paul Bowles wa ´uzlatu tanya) o Jean Genet en Tánger, son fruto de ese minucioso trabajo suyo.

Nacida en Tánger, Rajae Boumediane el Metni es filóloga hispánica por la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdelá de Tetuán, profesora de francés y traductora del árabe al español.

Y una persona generosa y espléndida, además de una amiga entrañable.

Sergio Barce, enero 2021

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Sergio Barce, Rajae Boumediane y Ángeles Ramírez

LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER, ENTRE EL RECUERDO Y EL OLVIDO

La memoria colectiva, el recuerdo de un pasado, que nunca volverá a resucitar y la añoranza por lo que existía y que ya no existe mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Lo poco que queda de esta comunidad se nutre de los recuerdos, recuerdos que siempre están en proceso de flash back arrancando con un “¡ya hasra!” (1). La comunidad judía de Tánger persiste aún, menos numerosa, pero se mantiene viva. De las 17.000 almas que llegaron a convivir en Tánger, quedan tan sólo 189 judíos (2) y la mayoría son personas mayores. Este hecho incita a preguntarse ¿cómo ha podido disminuir tanto el número de los judíos de Tánger en tan poco tiempo? ¿Cuáles son las razones y circunstancias que les empujaron a iniciar una emigración masiva hacia otros países” (3).

Son muchas las preguntas que se hace uno acerca de la emigración masiva de los judíos tangerinos y para contestarlas, habría que efectuar un retroceso en la historia, cosa que se podría hacer en otro momento.
Lo único que se puede asegurar es que los sefardíes, temerosos de ser perseguidos, cambiaron su Tánger por Francia, Canadá, Estados Unidos, España, países de América del Sur e Israel.

Consecuencia de ello, es que no sólo se truncaba una comunidad sino que se separaban los miembros de una misma familia.

La comunidad judía de Tánger tenía su propia identidad. Si la religión constituía el punto relevante y distintivo del resto de la población marroquí y las diversas colonias extranjeras, la lengua y la cultura la diferenciaban de «los otros», «los forasteros» (4), los judíos del interior de Marruecos.
Como los judíos de Tetuán, Larache, Asilah, Chaouen o Alcázar, el judío tangerino conservó, cariñosa y cuidadosamente, el idioma familiar y comunitario: el judeo-español. Este idioma, conviviendo con otros idiomas y consiguiendo mayor entendimiento con moros y cristianos, evolucionó para dar como resultado una mezcla que recibe como nombre «hakitía».
José Benoliel califica esta mezcla como «un dialecto peculiar a los judíos, de origen ibérico establecidos en Marruecos desde la expulsión de España, es un compuesto de castellano antiguo, más o menos, bien conservado, de árabe, de hebreo, etc… al que se da vulgarmente el nombre de hakitía» (5).
Sin embargo, la “infidelidad” de los hablantes que lo crearon v usaron junto con la rehispanización masiva a la cual fue sometido el dialecto a finales del siglo XIX y finalmente la seducción del francés que terminó con la creación de las escuelas de la Alianza Israelita Universal (6), acentuaron y aceleraron el proceso de extinción. De resultas, la hakitía sufrió una decadencia y muchos firmaron su certificado de defunción afirmando que queda sólo un mero recuerdo.

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Sin embargo, en una ciudad sin mellah, los judíos -dedicados principalmente al comercio y en contacto continuo tanto con la población marroquí como con su habla- se habían integrado en la sociedad marroquí y esa misma hakitía siguió su proceso de evolución dando paso a otro tipo de hakitía que tiene como raíz palabras del dialecto marroquí y terminación del español moderno.

A esta misma hakitía se refería nuestro informante cuando nos afirmó: «lo [la hakitía] hablamos en broma, pero resulta que la hakitía que hablamos nosotros es el árabe espanolisado. Por ejemplo decimos: «bastante bsslha venga ya feddi liya de una vez» o «se fue fulano a Italia y soy muy wahchiado» «andi wach dial hada eso wahchiado». o sea hablamos mal el español y mal el árabe» (7).

Mientras este informante reconocía la existencia de otro tipo de hakitía, la mayoría de los demás niega saber palabras haquetíescas alegando «en casa de mis padres hablábamos español, nosotros vivíamos en el boulevard, nosotros no vivíamos en el soko», «cuando era niña, cuando decía alguna palabra de haketía, mis padres me prohibían hablar haketía», «cuando decía alguna palabra de haketía, mi madre me decía “esto no se dice” y a veces me castigaba. ¿Sabes por qué? Porque estaba mal visto hablar haketía. Era un dialecto vulgar y de gente ignorante.»

Testimonios como éstos ponen en tela de juicio la opinión que se tenía de la haketía: estaba prohibido hablarla en algunas casas, estaba limitada a la gente que vivía por el zoco y era un dialecto vulgar, peculiar tan sólo a la gente ignorante.

En definitiva, los prejuicios que se tenían desgraciadamente de la haquitía favorecieron su decadencia, su agonía y su extinción. De hecho, su desaparición se debió, principalmente, a razones de carácter socioeconómico y cultural.

A decir verdad cuando me llegaron al oído tales testimonios, me di cuenta de cómo un idioma puede desaparecer por prejuicios y dentro de mí llegué a decir: ¡Ya hasra! Pero a pesar de eso no me resigné. Quería averiguar si los mismos que manifestaban no saber absolutamente nada de hakitía me podían decir algunas palabras.

Fue difícil romper esa barrera de «no sé nada de Haketía». Y cuando se convencieron de que para mí la hakitía no es en absoluto vulgar, cuando cogieron algo de confianza, cuando percibieron mi gran curiosidad hacia ese dialecto totalmente ignorado por mí, cuando se sintieron seguros y relajados y finalmente cuando me presentó un conocido de mi padre como estudiante que investiga la comunidad judía de Tánger, sólo en ese momento, dieron riendas sueltas a sus recuerdos y empezaron a decirme palabras y frases como «está wahleado» (está en apuro), «está chonjreando» (está roncando), «fraja» (alegría), «farezmal» (fuera del mal).

Había incluso un informante que, siendo originario de Casablanca, manifestaba con cierto orgullo: «yo soy de Casablanca y sé algunas palabras de haketía porque lo he aprendido aquí en el casino. Ellos cuando están juntos hablan, a veces, haketía. Pero cuando hay alguien extraño no quieren hablar, pero saben muchas palabras de haketía. Yo sé por ejemplo la palabra «alhotar», «se arsó el mazzal», «me vaya kapara por tí» y muchas otras. (8)

Otro informante me cantó la siguiente «canción»:

«Por esos bulevares/ de 7 a 8/ pasean las alhasbas/ buscando novio/ me vaya kapara/ me vaya hálala.» (Las alhasbas son las chicas).

Es de subrayar que la mayoría de las palabras que hemos recogido tienen la raíz del árabe dialectal y la terminación del castellano.

Gran número de mis informantes fueron localizados en el casino mientras festejaban la fiesta de Hanukah, otros fueron entrevistados en la comunidad. Estos últimos me hablaron de las muchas sinagogas que existían en Tánger y de los dos cementerios judíos: el viejo y el nuevo. Luis Tangir, secretario de la Comunidad, refiriéndose a la sinagoga de Nahón me explicó: «Esta sinagoga estaba destruida y tiene más de ciento y pico años. Yo la descubrí y me encargué personalmente de restaurarla. En esta sinagoga estaba la crema y la nata de la judería de Tánger».

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Sinagoga Nahón

La mencionada sinagoga se va a convertir en museo en memoria de todos los antiguos judíos tangerinos; tiene el altar en frente a diferencia de las otras sinagogas. Ya no se celebran oficios en esta sinagoga.

Como todos los informantes me hablaban de la semejanza que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada, quería visitarla para tener la oportunidad de palpar personalmente dicha semejanza. Pedí permiso al secretario de la Comunidad y me brindó, gustosamente, su ayuda. Gracias a su enorme generosidad y acompañada por un empleado de la Comunidad, llegué a visitar todas las sinagogas encontradas en Tánger y pude notar el gran parecido que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada. La gran semejanza reside, principalmente, en las placas de escayola usadas -éstas fueron traídas precisamente de Granada hace más de 100 años-, en los arcos y en los cristales colorados.  

Aparte de ésta, quedan sólo cuatro sinagogas (9): la sinagoga de Benattar, la sinagoga de Bendrihen, la sinagoga Assayag y la sinagoga de Suiri. Las dos primeras tienen oficio diario mientras que las últimas se limitan a tenerlo sábados y festivos.

Una vez visitadas las sinagogas, deseaba entrar aunque fuera por pocos minutos, en el cementerio. Logré visitar, únicamente, el cementerio viejo donde descansan en un profundo y continuo sueño los antiguos judíos tangerinos, los que nacieron, vivieron y murieron en su querida Tánger, los que formaron la comunidad judía. Empecé a buscar nombres que me son familiares entre las numerosas lápidas y pude leer, entre otros, el nombre de Isaac Laredo (1946), autor de Memorias de un viejo tangerino.

Hasta los años sesenta se seguía enterrando en el viejo cementerio, pero hace unos treinta años se dejó de hacerlo; hará unos diez años enterraron al hijo del Presidente de la Comunidad.

Los minutos contados que pasé en el cementerio me inspiraron una emoción y una paz tan grandes que mientras miraba las interminables lápidas me llegué a decir «¡ya hasra!, ojalá pudiera volver el tiempo hacia atrás para tener la oportunidad de conocer a tantos ilustres judíos tangerinos». Pero me consolaba diciéndome que por lo menos queda algo del antiguo, fascinante y mítico Tánger pero ¿qué queda de aquel añorado Tánger?

Quedan los cementerios, en cuyas lápidas se hallan grabados para siempre los nombres de los que un día formaron parte de la comunidad judía. Quedan las sinagogas, que aunque sean pocas, mantienen viva esa religión que presenta el único punto distintivo del resto de la población. Quedan residuos de ese idioma que llegó a ser medio de comunicación de «los nuestros». Quedan los testimonios de las personas que convivieron, y siguen conviviendo, con la comunidad marroquí. Quedan las varias instituciones creadas como el asilo y hospital Benchimol, la sede de la comunidad y el casino que cada tarde reúne, con gran orgullo, a los «suyos» y se convierte en el único testigo que presencia los restos de la hakitía. Quedan las personas que mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Quedan aquellos que no cambiarán -por nada en el mundo- su ciudad porque «en Tánger te hablan las calles, te hablan las piedras, todo te habla» (10). Quedan miembros de familias de mucho prestigio como Azancot, Bengio y Assayag. Quedan finalmente los recuerdos que permanecen vivos en la mente de cada judío tangerino, recuerdos que sólo la muerte es capaz de borrar, recuerdos que se nutren cada día con una referencia, por muy infame que sea, al pasado porque como dice Milán Kundera: «La lucha del ser en la vida es la lucha del recuerdo contra el olvido».

Tánger seguirá siendo ese «paraíso perdido» que siempre está dispuesto a acoger a «los suyos», a esos «hijos adoptivos» que un día abandonaron su Tánger de cuerpo pero no de alma, esos hijos que siempre vuelven iniciando el flash back con un ¡ya hasra!, esos hijos que han sido, son y serán fieles a la ciudad que un día vio nacer y crecer a un antepasado.

Y ahora con la sinagoga de Nahón, que se está convirtiendo en museo en memoria de todos los judíos de Tánger, la ciudad aguarda, con gran orgullo e inmensa impaciencia, ese día que le brindará —una vez más- la oportunidad de abrazar a todos sus seres queridos.

No quisiera terminar con un ¡ya hasra! porque mientras siga viva una minoría judía en Tánger, se podrá recoger ese eco que recobra fuerza y resonancia, resonancia y vida.

Rajae Boumediane el Metni

***

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La sonrisa de RAJAE BOUMEDIANE

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NOTAS DEL TEXTO:

1 – Expresión árabe que significa: ¡qué pena!

2 – Estadística facilitada por Luis Tangir, secretario de la Comunidad de Tánger. Hay 12 personas entre 2 y 15 años, 12 entre 15 y 25, 6 entre 25 y 50, 12 entre 90 y 100 y los demás tienen más de 60 años. Es de señalar que la mayoría de los jóvenes estudian fuera de Tánger.

3 – En 1960, la comunidad judía contaba con 6.300 judíos.

4 – Así llamaban los judíos del Norte de Marruecos a los del interior.

5 – J. Benoliel, Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía, Madrid, 1977, p. 27.

6 – La primera escuela de la Alianza Israelita Universal se abrió en Tetuán en 1862.

7 – Este informante reconoció la existencia de otro tipo de hakitía formada principalmente de palabras del dialecto marroquí. La traducción respectiva de los dos ejemplos es: «basta ya de bromas, termina de una vez», «se fue a fulano a Italia y le echo mucho de menos. Wahchiado es echar de menos.»

8 – Esta es la traducción que me dio el mismo informante: «Alhotar» (ahorrar- guardar), «se arsó el mazzal» (tuvo mucha suerte), «me vaya kapara por tí» (lo doy todo por ti)

9 – Antes llegaron a coexistir 17 sinagogas en una misma calle denominada por eso «calle de las sinagogas». Hasta hoy día, y aunque la calle tiene otro nombre, sigue el letrero con el mismo nombre escrito en árabe, en español y en francés. Actualmente en esa misma calle quedan sólo dos sinagogas: la de Nahón y la de Suiri.

10 – Son palabras de un judío tangerino que me causaron una gran emoción.

 

 

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RESEÑA DE FUENSANTA NIÑIROLA DEL LIBRO “UNA PUERTA PINTADA DE AZUL”, DE SERGIO BARCE

En El placer de la lectura, se ha publicado la primera reseña sobre mi libro Una puerta pintada de azul, que suscribe la escritora y artista plástica Fuensanta Niñirola.

En el siguiente enlace podéis acceder a él:

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LA FRONTERA LÍQUIDA Y REMEDIOS SÁNCHEZ

 

El libro La frontera líquida. Estudios sobre literatura hispanomagrebí, editado y coordinado por José Sarria y Manuel Gahete, y publicado por Tirant Humanidades (Valencia, 2019), se recogen todas las ponencias y estudios presentados en el Congreso celebrado en Córdoba en el mes de noviembre de 2019, en el que tuve la fortuna de participar. Sigo ofreciendo extractos de cada uno de los artículos recogidos en este volumen.

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El segundo que os traigo es la ponencia de Remedios Sánchez, muy interesante y necesaria en estos días, que tituló Aquellas revistas de los cincuenta: Al-Motamid y Trina Mercader como adalid de la convivencia cultural hispanomarroquí, del que extraigo los siguientes párrafos:

“…bajo esas premisas de convivencia forzada (el Protectorado español en Marruecos), ¿qué sucede con la cultura? Escribe Trina Mercader, residente en ese momento en Larache, algo que refleja muy bien la realidad histórico-social y cultural de ese momento:

<Larache poseía, en lo cultural, un ambiente oficial mantenido por las Autoridades españolas, en lo que fue Protectorado español. Una serie de actos como conciertos, conferencias, exposiciones, que iban destinados a la intelectualidad española, a los que asistía algún marroquí joven. Estos actos estaban impulsados por la mecánica proteccionista, ensalzando la superioridad del país protector sobre el país protegido. La cultura española, venía a decir, es superior a la cultura marroquí, siempre silenciada. Esta situación artificial, producto del comportamiento político, daba lugar a un desprecio mutuo, que por mutuo nos equilibraba.>

Al-Motamid se funda como herramienta para favorecer el diálogo intercultural, desde la conciencia de un nutrido grupo de escritores, liderados por Trina Mercader, de que <la cultura viva de Marruecos existía. Bastó que alguien la convocara sin otros intereses que los estrictamente culturales, para que hiciese acto de presencia>. Al-Motamid, que se publica desde su fundación de manera bilingüe (español y árabe), concita el interés de los escritores jóvenes de ambas lenguas que iniciaban su carrera, tal y como ha estudiado Fernández Hoyos.

Ya desde el mismo nombre de la revista, tomándolo del último rey abadí de la taifa de Sevilla, amante de la poesía, género al que se dedicó activamente, resulta una declaración de intenciones y pretende propiciar sinergias porque, como escribe la propia Mercader, la publicación <aparece bajo la advocación de Al-Motamid, como homenaje al pueblo hermano, con impulso de sincera cordialidad…>

(…) Al equipo de la revista donde Trina ejerce como directora se suman, desde el número ocho, autores melillenses como Jacinto López Gorgé (el responsable de la otra publicación imprescindible de semejante perfil, Ketama, suplemento de la revista de investigación Tamuda, publicada entre 1953 y 1959), Pío Gómez Nisa, Eladis Sos o Juan Guerrero Zamora. Por la parte árabe, los primeros traductores son Driss Diuri (como figura esencial en la primera etapa), Abdel Malik Nader y Ahmed Tadlaui. Conforme avanza Al-Motamid (a partir del sexto número, en 1947, se amplían las traducciones de autores que escriben en lengua árabe); se incorporan, bien de manera habitual, bien de forma esporádica, Nayib Abu Malham, Ibn Azzuz Haquim, Muhammad al Arabi al Jattabi, Mohammed Ailzani, Muhammad Sabbag o Amina al-Loh para la traducción del árabe.

Son años duros los primeros de la publicación, pero con mucha ilusión por parte del equipo encabezado por nuestra escritora; en él se da cabida a voces que se inician y a poetas consagrados en ambas lenguas para mutuo conocimiento; entre los árabes, Abdelkader El Mokkadam, traducido por Driss Diuri; Mohammad Al-Boanani, Ibrahim al-Ilgui, Abdallah Guennun, Idris El Ya´i, Mijail Naima, Bulus Salama, la palestina Fadwa Tuqan, el chileno de origen sirio Benedicto Chuaqui, el tunecino Abulqasim al-Shabbi o el egipcio Ali Mahmud Taha. Por la parte española, encontramos la firma de Carmen Conde, Vicente Aleixandre (fascinado por el trabajo de Trina para sacar adelante la revista), Rafael Alberti, Pablo Neruda, Luis López Anglada, Miguel Fernández, José Hierro, Leopoldo de Luis, Leopoldo Panero, Rafael Laffón, la propia Trina Mercader, Jacinto López Gorgé con sus acercamientos -traducidos al árabe- a la realidad de la poesía española, etcétera (se trata de una extensa nómina de colaboradores); o los grandes arabistas del momento: Emilio García Gómez, Pedro Martínez Montávez, Soledad Gibert, José María Casciaro, Fernando de la Granja y Enrique Perpiñá, Es decir, una nómina verdaderamente significativa que revela la magnitud del trabajo llevado a cabo por la alicantina.

(…) …eso era lo que buscaba: un equilibrio cultural , conocer la cultura del otro desde el respeto mutuo y el amor compartido por la literatura…”

Continuará con los siguientes ponentes.

Sergio Barce, diciembre 2020

 

REMEDIOS SÁNCHEZ
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“LA CIRCUNCISIÓN EN EL JUDAÍSMO” (Y SUS ANÉCDOTAS EN LARACHE) POR EL TEBÍB HAROFÉ JOSÉ EDERY BENCHLUCH

Casablanca - Marruecos - escena de fiesta de circuncisión

Os traigo un artículo sobre la circuncisión en el judaísmo y su práctica en Larache que me ha enviado mi muy querido y admirado Pepe Edery, y que, como siempre, nos da una lección impresionante de Historia, medicina y tradición, todo ello, también como es habitual en él, salpicado de anécdotas curiosas y divertidas.  Creo que lo vais a disfrutar.      

LA CIRCUNCISIÓN  EN EL JUDAÍSMO

                           Por el Doctor José Edery Benchluch “Al Tebíb Harofé”

Generalmente cuando se habla de circuncisión se piensa automáticamente que este acto litúrgico-quirúrgico de extirpar el prepucio es exclusivo en el pueblo judío; y algunos instruidos lo atribuyen también en el musulmán. Lapsus cultural que nunca ha sucedido en mi región natal del Lukus ni entre los habitantes de las tres religiones de la ciudad costera atlántica de Larache, en especial durante el Protectorado de España en Marruecos. La circuncisión (del latín circum alrededor y cisio cortar) denominada en hebreo Milá (circuncisión) o Berit Milá (Pacto de la Circuncisión) consiste en cortar una parte o la totalidad del prepucio del pene que recubre al glande dejando a este al descubierto. Con una consiguiente y muy ligera merma en su sensibilidad coeundi como órgano copulador, pero que tiene la ventaja de profilaxis de muchas enfermedades venéreas, de transmisión sexual y micóticas (hongos), así como en retardar una eyaculación precoz.

Durante mi extensa etapa profesional urológica, he circuncidado a decenas de gentiles entre niños, adolescentes y adultos; y muchos de estos últimos en conversiones en clínicas. Aunque una mayoría en determinada festividad religiosa islámica como era el Aid el Mulud (conmemoración del nacimiento de Mahoma) a centenares de infantes públicamente en colaboración con enfermeros y barberos especializados (Iajjam) musulmanes; ya que en el Marruecos islámico para circuncidar litúrgicamente a un mahometano había que estar circuncidado. Y lo hacía mejor que aquel conocido mohel (circuncidador religioso) de Larache de mi infancia, el señor Moshé B. que vivía en un bajo de la calle Duquesa de Guisa y que dejaba a una gran mayoría de niños judíos larachenses con la secuela de orinar de lado o hacia abajo verticalmente. Se reconocían unos a otros cuando orinando públicamente contra una pared o árboles, lo que era habitual durante nuestros juegos infantiles, salía el chorro anormal. Sucedido de la expresión que fue típica en Larache <<¡ A ti te ha cortado la shosha (hecho la milá o circuncisión) rebí Moshé” ¡>>.

Pero la verdad es que siempre tuve dificultad en mostrar ser “lyudi” en la zona ex francesa de Marruecos pues la mayoría de los pacientes y de las autoridades musulmanas me tenían por un “ispanioli nasrani” (“español cristiano”, de nasrani o “nazareno” en referencia a Jesús). Hay que tener presente que, aunque en el Islam la circuncisión no es una obligación señalada en el Corán, sí lo es por tradición reflejada en varios hadits y en la sunna (dichos y hechos del Profeta recogidos por sus compañeros o ashab). Y a un musulmán magrebí solo le puede practicar la circuncisión una persona que esté circuncidada ritualmente.

Teba de la Snoga de Ibn Danan, similar a la de la Snoga de Berdugo de Larache

En los adultos y en un beneficio solo coeundi para la pareja, aprovechando un resto del prepucio, solía yo formar en el dorso de pene tras su corona un pequeño muñón que se endurecía al cicatrizar; y que durante el acto con el prepucio y la corona aumentaría el contacto y estímulo del residual embrionario pene clitoridiano femenino. Lo que mis compañeros dieron por denominar como “espolón de castigo” en plan jocoso; pero que tan buenos y excitantes momentos habrá proporcionado a la pareja con “mi obra”.

¿Halash, Pourquo, Lama, Why o el Porqué se efectúa la circuncisión?

Y nos preguntan o nos preguntamos también ¿Cuál fue su origen en el pueblo hebreo?

Cuando comentamos o buscamos el porqué de la circuncisión en el pueblo judío solemos recurrir o recordar el pasaje bíblico de la Torá (Ley) en el Tanaj (Biblia) en el libro de Berechit o Génesis en 17-10 y 12 en la Perashá semanal de Lej Leja cuando El Dió le dijo a Abraham: << “(en el 10) Este es Mi Pacto que vosotros guardareis tú y tu simiente después de ti: todo varón de vosotros será circuncidado”.<<( y en el 12) “Al cumplir el octavo día todo varón de vosotros será circuncidado durante todas vuestras generaciones: todo el que nazca en tu casa o el extranjero que sea comprado con vuestro dinero”.>> .

¿Pero porqué un acto cruento y doloroso como señal del Pacto y no otros incruentos y más sencillos como, por ejemplo, una Tebilá o purificación por inmersión? ¿O es que en su región y en la época de Abraham existía ya la costumbre de la circuncisión? Recurriendo a la historia, y haber sido Premio Nacional de Catecismo en mayo/junio 1952 (PP Astete y Vilariño) representando al Colegio de los HH. Maristas de Larache durante el Congreso Eucarístico Internacional de Barcelona promovido por el Papa Pio XII. Voy a exponeros mis tesis y conclusiones con todo el respeto y adhesión a mis creencias religiosas mosaicas. Ya que hay que pensar que El Creador en ocasiones utiliza su obra o se vale de la naturaleza o del ser humano para realizar sus milagros, prodigios o actos. Y en “El Pacto” no es ilógico o descartable que utilizase una tradición o prácticas existentes en la región. En la misma línea que encontramos en el Vayikrá o Levítico la permisión de poder comer de las cuatro especies de insectos jagab, entre ellas nuestra sabrosa langosta shistocerca gregaria. Una delicia de nuestra infancia en Larache (y en Marruecos) durante el Protectorado durante las plagas periódicas subsahariasnas que invadían el país, quizás por ser tradicional su ingesta en su dieta en las regiones en la zona afroasiática; frente a la prohibición total de comer insectos.  

En la región de Mesopotamia donde nació en 1813 en Ur de Caldea y vivió el Patriarca Abraham (falleció en 1638 a los 175 años de edad), se practicaba de forma generalizada la circuncisión. Inicialmente a los esclavos y cautivos como signo diferenciador y posteriormente de forma ritual; tanto en la época de Hammurabi como en la de su coetáneo Abraham. Ya desde tiempos anteriores se practicaba la circuncisión en toda la zona “con desiertos” del Oriente Próximo, lo que cabe decir que se practicaba en todos los países y territorios que se denominaba como “El Creciente Fértil”. Testimonios históricos señalan su práctica en el año 2500 a.EC en pueblos semitas de Arabia que emigraron a Mesopotamia, como los amorreos que con Hammurabi crearon la Dinastía Amorrita en 1.792 a.EC cuando Abraham, uno de ellos probablemente, tenía unos 25 años. Pueblo amorreo que se instalaron en Caldea tanto en la región de Asiria al norte como en la de Babilonia en el sur; y que posteriormente fue enemigo acérrimo de Israel.

Durante el reinado de Nabucodonosor II, unos 1000 años después de Abraham, al tomar por dos veces la ciudad de Jerusalén, los israelitas del Reino sureño de Yehudá (Judá) fueron deportados a Babilonia donde al ser más numerosos los de la tribu de Yehudá serán llamados desde entonces a todos con el nombre de “judíos”. Fue en este forzado exilio de algo más de 50 años (de 587 a 521) donde nacieron los conceptos de “Sinagoga” (recinto comunitario y lugar de culto) y “Rabino” (pastor y juez) como complemento y casi sucedáneo del destruido Templo Bet Hamikdash y su sacerdocio. Pero sobre todo se generalizó la circuncisión practicada también por otros pueblos de la región, que adquirió una importancia capital como signo distintivo que sellaba la Alianza entre El Dió de Abraham y su pueblo.

circuncision

En las regiones a lo largo del río Nilo como Egipto, Nubia (la Kush bíblica) y Etiopía, desde centenares de años antes de los israelitas en tierras del Bajo Egipto, ya se practicaba la circuncisión entre sus pueblos. Abraham había viajado varias veces al Bajo Egipto con sus caravanas, partiendo de Beer Sheva como centro logístico, atravesando el Sinaí y conociendo en estas regiones sus prácticas y tradiciones. Y lo mismo sucedió a sus descendientes hebreos durante su migración desde Canaán durante los siglos XIV y XIII a.EC hasta su salida con Moisés. La circuncisión ya es nombrada en Egipto por Herodoto en el siglo V a. EC. Aunque en un bajorrelieve en la tumba de Ankhamahor en Saqqara (Egipto) durante la Sexta Dinastía en 2.300 a.EC (siglo 24) se observa la escena mas antigua de una circuncisión en un adulto. Circuncisiones tradicionales arraigadas desde siglos en estos países, lo que se ha traducido que en las comunidades cristianas de las Iglesias Copta en Egipto y la Ortodoxa de Etiopía, entre otras africanas, esté institucionalizada la circuncisión entre sus fieles, aunque también por influencias y herencia mosaicas.

Y aquí se presenta otro halash: ¿Por qué los cristianos rechazan la circuncisión y/o ser circuncidados litúrgicamente? Recuerdo que, hasta la década de los cincuenta en los calendarios con las festividades y en los libros litúrgicos cristianos, figuraba el 1º de Enero como “Festividad de la Circuncisión del Señor”. Y a partir de esas fechas tanto católicos como luteranos y ortodoxos han hecho desaparecer dicha nominación como festividad. Hasta el año 50 de la EC los neófitos cristianos eran o estaban circuncidados ya que la circuncisión era una condición para seguir la doctrina de Jesús apoyada enteramente por su hermano Santiago a partir del año 33 EC, sobre todo en Jerusalén. Pero a partir del Concilio de Jerusalén y su “Decreto Apostólico” se inhabilita entre los judeocristianos y gentiles como obligación la circuncisión. Sobre todo, con la propaganda negativa de Saulo de Tarso (S. Pablo) apoyado por Bernabé entre los gentiles y sobre todo los griegos (que despreciaban la circuncisión y a los circuncisos) para obtener la simpatía y adhesión de estos. Y en contra de la línea de Santiago que dirigía la Iglesia en Jerusalén y al que había faltado a sus promesas de cambio de conducta. Pero esto es otro interesante y polémico capítulo que escribiré sobre el ex judío fariseo de condición romana nacido en Tarso y de discrepancia con las enseñanzas de Jesús que dijo:“No penséis que he venido a abrogar la Ley y los Profetas. Os digo que antes pasaran el cielo y la tierra, que falte una yota (Yud) o tilde de la ley hasta que todo se cumpla”(Mateo 5,17).

¿Pero porqué todos estos pueblos de regiones desérticas realizaban desde siglos la ablación del prepucio o circuncisión? Independientemente del aspecto tradicional, religioso o de dependencia entre dueño y esclavo, siervo o prisionero, existía una aplicación práctica y profiláctica en dicho acto quirúrgico de una seudo mutilación. Aplicación relacionada con el clima y vestimenta, y de la arena de los desiertos.

El clima, la vestimenta y los desiertos de las regiones arábicas, cananeas, mesopotámicas, egipcias y nubias desde tiempos y siglos anteriores a Abraham habían incidido indirectamente en la realización de circuncisiones. El clima tórrido de estas zonas había obligado secularmente a sus gentes a llevar una vestimenta particularmente ligera, que, aunque en los lejanos siglos al principio se confeccionaba con pieles, sucesivamente se fueron utilizando ropas mas ligeras térmicamente con lana y lino, y las clases pudientes con seda. Pero desde la más lejana antigüedad no se utilizaban prendas para cubrir o proteger los órganos genitales masculinos (y puede que también los femeninos) hasta la época romana, muchos siglos después en que, como ropa interior masculina, se comenzó a utilizar una especie de pañal denominado subligaculum.

En los imperios mesopotámicos lo más usual era utilizar como prenda de vestir el caunace o pérside desde antes del año 3.000 a.EC que era una prenda unisex que se usaba en forma de falda hasta las rodillas o tobillos dependiendo de la clase social. Las altas llevaban debajo una túnica hasta los pies llamada candy, y todos desnudos debajo de la falda. En el Egipto y Nubia de los faraones el pueblo solía llevar taparrabos solo por delante y detrás; y, a lo más, por encima una faldilla llamada shenti atada con un cinturón de cuero.

Estos tipos de vestimenta desde tiempo inmemoriales no solo no impedían, sino que facilitaban el contacto con las arenillas de los desiertos tan expandidos en todos estos países y que las caravanas y el nomadismo atravesaban periódicamente o vivían en ellos. Arena que con, tanta facilidad de vestimenta, se introducía entre el glande y el prepucio del pene produciendo irritaciones o infecciones. Lo que desde tiempos inmemoriales combatieron practicando en todos estos países la circuncisión, incluso en tiempos de Abraham y de los hebreos en Egipto. Amparada la arcaica intervención muchas veces en pretextos legales, tradicionales, costumbristas o teológicos. Obviamente en países europeos (como Grecia) u orientales al no existir estas características de terreno y clima no existía el problema. Y la circuncisión no se practicaba y hasta se aborrecía y/o criminalizaba, como sucedió en nuestra historia bíblica con el rey sirio Antíoco Epífanes en su lucha con los macabeos, o con el emperador romano Adriano en la guerra judeo-romana.

ANTIGUAS TIJERAS PARA LA CIRCUNCISIÓN MARRUECOS

Antiguas tijeras para la circuncisión utilizadas en Marruecos

Algunos me preguntaréis para embolicarme o shenfearme: ¿Y cómo en países No desérticos como algunos Subsaharianos, o Hispanoamericanos como en el Imperio Azteca, se practicaba la circuncisión desde hacía siglos? Efectivamente sabemos que Cristóbal Colón y otros colonizadores españoles trajeron a España indios circuncidados. Pero es que, además de las connotaciones teológicas y tradicionales de cada uno de estos países, la razón fundamental es similar a la de las arenas del desierto de los países descritos. Pero en lugar de arena, el incordio para estos penes africanos e iberoamericanos es la humedad en estos países que produce y favorece en el reservorio entre glande y prepucio un espacio ideal húmedo para el desarrollo de gérmenes, principalmente hongos, con las consiguientes infecciones. Por lo que se dieron cuenta que la mejor profilaxis era suprimir con la circuncisión el reservorio. Lo mismo que suelen hacer por parecidas razones médicas o profilácticas varios países anglosajones, principalmente el Reino Unido (impulsado por la Realeza, aunque la princesa Diana se negó a que se efectuase en sus hijos, habiendo descendido su práctica nacional actual de un 6% a un 2%) y EEUU de América. En este último país se efectúan anualmente mas de un millón de circuncisiones profilácticas no litúrgicas, de las que un 60% fueron en recién nacidos. 

Y termino en un breve epílogo intentando razonar los halash de mi artículo. Pienso que, si nuestro Patriarca y luego el legislador mosaico tenían que aplicar un pacto entre El Dió y el Pueblo Elegido, nada más sencillo y práctico como un acto o práctica tradicional y útil en las regiones desérticas con contenido religioso y/o profiláctico como ya existía en muchos de los pueblos donde moraban tanto los seguidores de Abraham como los de Moisés. La circuncisión reunía por tres razones las características idóneas de un instrumento para un pacto o señal entre dos partes: ya que era habitual en el paí, marcado con sangre como se hacía ancestralmente para indicar seriedad, hermandad o sumisión (el amo con un esclavo o prisionero) y, sobre todo, por ser una señal perenne, imborrable, no visible aparentemente y sin dejar secuelas.

En Málaga. En reclusión domiciliaria por el keter(corona)virus- Al Tebíb José Edery Benchluch. 2020.

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SERGIO BARCE, JOSE EDERY y ADNAN MECHBAL

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“AISHA QANDISHA, EL MITO”, POR AZIZ AMAHJOUR

Siendo niño, cómo corríamos por las calles de Larache cuando alguien gritaba “¡que viene la Aisha Qandisha!”. Ni mirábamos atrás. Salías dándote patadas en el culo antes de que ella pudiera atraparte. “¡Bismi Lláhi arrahmáni arrahím!” gritaba alguno, que tampoco se detenía para comprobar que Aisha ya no nos seguía. Qué miedo daba su simple nombre.

La Aisha Qandisha, (que a veces se escribe como Aisha Kandisha) de la que se decía que era la más hermosa de las mujeres, pero que sus pies eran de cabra o de camello, y que si te atrapaba en sus redes morías o te volvías loco, es un personaje fascinante. Es parte de mi infancia, y aparece en algunos de mis relatos, y también en algún otro de mi nuevo libro de cuentos que espero tener ya listo para dentro de unas semanas. Incha Al´láh.

Aisha Kandiha

Mi apreciado amigo, el profesor Aziz Amahjour, escribió un artículo muy interesante y aleccionador sobre Aisha Qandisha para una conferencia pronunciada en la Facultad de Lengua y Literatura de la Universidad de San Nicolás de Hidalgo de Morelia (Michoacán – México) en 2012, titulado “Literatura oral de Marruecos. En torno al personaje de Aisha Qandisha: ¿una lejana hermana de la Llorona?“.

De este artículo reproduzco a continuación un fragmento:

“AISHA, EL MITO

Como mito, el tema hunde sus raíces en la época preislámica. Concretamente se le sitúa en la época de presencia fenicia en Marruecos (en torno al año 1000 a.C.). A Aisha se la relaciona con la diosa fenicia del amor Astarté, versión de la diosa babilónica Ishtár, gran símbolo de la fertilidad. De hecho, Aisha Qandisha aparece o vive donde hay agua, como ya hemos referido. Kedechas (de donde se supone que proviene su apellido o calificativo, según esta interpretación) son las santas de los templos cananeos donde se practicaba el sexo sagrado. Y a su marido Hammu Kayu (ya que, según se cree, Aisha también tiene marido) se le identifica con el marido de Astarté: Hamon. Curiosa correspondencia, por cierto, a nivel lingüístico, entre los dos nombres, como se puede observar.

Bien por importación, bien por identificación (o sea, tanto si fue introducida por los fenicios como porque ya existía como deidad femenina local), Aisha como mito, muy relacionado con el agua (ríos, estanques, prados, etc) es un claro símbolo de la fertilidad. Y al igual que las diosas orientales de los templos del amor sagrado, Aisha se vale de sus perfectas proporciones por una causa sagrada: luchar por su tierra y vengar la muerte de los suyos según la leyenda que sigue viva en el imaginario popular marroquí. Aunque, a decir verdad, Aisha lo es más -es más viva- como personaje que impone e infunde miedo; un miedo muy especial, fundido con una especie de respeto que raya en la misma devoción.

Aisha, como los auténticos dioses, sigue viva; de hecho el significado de su nombre lo indica: Aisha, <la viviente>. Aisha Qeddisa, según sentencia el profesor Chimenti, <decaída de su dignidad de diosa, habiendo perdido su nombre de Istar y no brillando ya entre los astros, no ha conservado otra cosa que su nombre de viviente y el respeto del pueblo, respeto del que participa con una infinidad de genios>.

Sea una reminiscencia de la diosa Astarté, un personaje legendario (la <Condesa> que luchó contra los portugueses) que el imaginario marroquí trató y trata de eternizar, o un espíritu maléfico, demonio o genio que infunde miedo y habita el inconsciente de muchos marroquíes, Aisha sigue siendo una diosa a juzgar por el respeto que impone y por sus atribuciones y su singular belleza.

El personaje de Aisha Qandisha guarda muchas similitudes con otros personajes del folclor universal, como las damas blancas del folclore europeo, las xtabay mayas, y, sobre todo, con el famoso personaje mexicano-azteca de la Llorona“.

Aziz Amahjour es Doctor por la Universidad Complutense de Madrid. Coordinador del Departamento de Estudios Hispánicos de la Facultad Multidisciplinar de Nador. Es especialista en Literatura Oral en el Mediterráneo e Hispanoamérica. Y, además, una gran persona. 

Sergio Barce, abril 2020

AZIZ AMAHJOUR

AZIZ AMAHJOUR

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Paula Carbonell, Mohamed el Morabet, Aziz Amahjour, Mohamed Abrighach, José Sarria, Sergio Barce, Boujemaa El Abkari y Ahmed el Gamoun

CASABLANCA – Paula Carbonell, Mohamed el Morabet, Aziz Amahjour, Mohamed Abrighach, José Sarria, Sergio Barce, Boujemaa El Abkari y Ahmed el Gamoun

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