Archivo de la etiqueta: SERGIO BARCE

LARACHE – ESTAMPAS DE SU HISTORIA 23

Seguimos recopilando fotografías de Larache del pasado siglo. De nuevo uso material de las páginas de Radio Larache, Larache Archives, Houssam Kelai, Manolo Alarcón, Hijos de Larache y José Ruiz Aguilar, entre otros.

 

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Larache 10 de octubre de 1918
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CÓCTELES

Este fragmento, que pertenece a las memorias de Luis Buñuel, Mi último suspiro, se recoge en el último número de la revista Litoral dedicado a “Bares & Cafés”, en concreto en el capítulo titulado “Cócteles”, en el que también hay un precioso poema de Juan José Téllez.

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Transcribo el fragmento de Buñuel porque sé que le gustará al amigo Alberto Gómez Font.

“Desde luego, nunca bebo vino en el bar. El vino es un placer puramente físico que no excita en modo alguno la imaginación.

En un bar, para inducir y mantener el ensueño, hay que tomar ginebra inglesa. Mi bebida preferida es el dry-martini. Dado el papel primordial que ha desempeñado el dry-martini en esta vida que estoy contando, debo consagrarle una o dos páginas. Al igual que todos los cócteles, probablemente, el dry-martini es un invento norteamericano. Básicamente, se compone de ginebra y de unas gotas de vermut, preferentemente Noilly-Prat. Los buenos catadores que toman el dry-martini muy seco, incluso han llegado a decir que basta con dejar que un rayo de sol pase a través de una botella de Noilly-Prat antes de dar en la copa de ginebra. Hubo una época en la que en Norteamérica se decía que un buen dry-martini debe parecerse a la concepción de la Virgen. Efectivamente, ya se sabe que, según Santo Tomás de Aquino, el poder generador del Espíritu Santo pasó a través del himen de la Virgen <como un rayo de sol atraviesa un cristal, sin romperlo>. Pues el Noilly-Prat, lo mismo. Pero a mí me parece una exageración.

Luis Buñuel”  

   

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FASCINANTE CHUKRI

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Me fascina Mohamed Chukri. No es una novedad que lo diga ahora. He escrito tanto de él que quien me siga sabe que es uno de los autores que más me han influido (junto a Bukowski, Ford, Cortázar, Coetzee, Bowles o Lorca y tantos otros). Siempre es sano y recomendable volver a las fuentes de la transgresión, abrir las páginas de textos políticamente incorrectos y respirar aire libre. Falta nos hace con la permanente amenaza que nos acecha ante cualquier avance y conquista en las libertades civiles. Y, además, ahora que está a punto de salir a la luz el libro Mohamed Chukri, de mi amiga Rocío Rojas-Marcos, he pensado que es un excelente momento para releer alguna de sus novelas.

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El siguiente fragmento pertenece al que, según mi modesta opinión, es la obra mejor acabada del gran Chukri: Tiempo de errores (Zaman al-ajta). He tomado el texto de la edición publicada por Debate, de 1995, con traducción del árabe de Karima Hajjaj y Malika Embarek. En el año 2013 se reeditó este mismo título por Cabaret Voltaire.

La recomiendo fervorosamente.

Sergio Barce, junio 2021

“…Durante las vacaciones escolares de marzo, Buzián está más triste que nunca. Sigue yendo a Tetuán los mismos días, y, como de costumbre, toma su desayuno en el café de siempre y vuelve a la misma hora. La joven de la que está enamorado no aparece, pero él la sigue buscando con la mirada. Lo llevo a la casa de citas de Barguta. Hay tres putas. Le dejo elegir. Yo entro con la bizca y evoco con ella algunos de mis recuerdos en los barrios de Tetuán. En el Dean´s Bar le pregunto a Buzián qué tal le fue con la chica. <Es simpática, pero no me acosté con ella; me amargó contándome la historia de su vida. Tiene que mantener a su madre y a una hija de un año.>

Yo también odio a ese tipo de prostitutas que sueltan sus desgracias en la cama. Son la impotencia personificada.

Butami es el amante fiel de Sarah desde hace años, pero no es el único. Su avidez sexual atrae a todos los jóvenes folladores de la ciudad y de otros lugares. A algunos les empuja su pobreza y frustración; y a otros les atrae el mero hecho de ser extranjera, aunque sea vieja, como Sarah.

Hoy le toca el turno a su doncel preferido, que viene de Chauen. Es más joven que su hijo Carlos, de treinta años. Butami suele pasar con ella la noche del sábado y puede que su velada dure hasta la noche del domingo. Los demás días son para su esposa y sus tres hijas, pero hoy es lunes. Quizá alguien le ha indicado la presencia de ese ingenuo y ha venido a husmear a su rival.

Sarah está seductora y perfumada. El joven cena con nosotros. Come con voracidad. No bebe ni fuma. Para alimentarlo, y mostrarse generosa con él ante nosotros, cada vez que viene, nuestra cena se convierte en un banquete, con copiosa comida y bebida. ¡Ella sabrá amortizar este derroche! Me han contado que muchas veces la han visto comprar carne de burro o de caballo. Puede que sea verdad, porque el trozo de carne parece, a veces, de goma. Prefiero no creerlo. Esta pensión es de las más baratas del zoco Chico. Butami sube con Sarah a una de las habitaciones vacías. Escuchamos voces e insultos. Butami pasa ante la puerta del comedor, enfadado, lanzando una mirada de desprecio al joven. Sarah entra en la habitación de su madre. Aparece con unas gafas oscuras para disimular el puñetazo que le acaba de dar el gorila. Es terca, decidida y fuerte, no se siente vencida. ¡Como si no hubiese ocurrido nada! Ella es dueña de su libertad y de sus deseos. ¡Sabe lo que quiere! ¡Que se peleen, que se vayan, ya volverán! ¡Es dueña de sí misma! ¡Sarah es la reina de la buena vida, de la alegría y de la jodienda!”

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LARACHE VISTA POR MEHDI EL KADMIRI

No sólo las palabras son capaces de evocar o transmitir lo que significa una ciudad para quien la describe. La imagen, poderosa y abarcadora, dicen que a veces vale más que mil palabras. Es posible. Lo cierto es que en Larache hay un buen puñado de artistas locales dispuestos a que su trabajo de fotógrafos traspasen los linderos de su urbe. A veces he usado fotos realizadas por Akram Serifi Bouhsina, por Aziz Bouhdoud, por Mohamed Bachir Temimi o por Achraf Etaagafy, entre otros. Hoy traigo imágenes de Mehdi El Kadmiri, que merece ser reconocido y reivindicado. Como bien dice mi hermano Abderrahman El Lanjri, hay que dar alas al trabajo de estos jóvenes artistas, ponerlos en valor, hacerlos conocer, y no cercenar sus ansias de progreso y de desarrollo personal y artístico. Gocemos pues de las imágenes aéreas que son otra manera de retratar Larache, suspendidos en el vacío, imaginando las calles que serpentean bajo nosotros, trazando rutas por sus venas llenas de vida y de sueños. Viajemos a través de la cámara de El Kadmiri. 

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«FANDANGOS DE TETUÁN», DE ABDERRAHMAN EL FATHI

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Del libro de mi amigo Abderrahman El Fathi, estos versos que al leerlos se escapan al ritmo de una voz flamenca. Unos fandangos, para llenar de música la mañana.

Fandangos de Tetuán, forman parte del libro de poemas Volver a Tetuán, de Abderrahman El Fathi, editado por Q-book, de Cádiz, con prólogo de Juan José Téllez.

FANDANGOS DE TETUÁN

I

Rumores,

puede que los hayas oído.

Hazle caso a los rumores.

Desde que no estás conmigo

ando con pena de amores,

que por ti he perdido el sentido.

II

Las olas

que bañan mi Río Martil,

sólo lo saben las olas,

que voy a llorar por ti

hasta mi última hora,

hasta que llegue mi fin.

III

El Dersa,

montaña de mis recuerdos,

a las laderas del Dersa

arrastra el viento mis sueños

y entierra todas mis penas

mientras por ti me muero.

IV

Las fuentes,

si no te tengo a mi vera

que se sequen todas las fuentes.

No hay razón para la espera.

Si ya no vuelvo a tenerte

se acabó mi vida entera.

V

Que cierren

las puertas de la Medina,

yo le pido a Dios que cierren,

que se me escapa la vida

desde que tú estás ausente,

desde que ya no eres mía.

Abderrahman El Fathi

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