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Fotos 9

Mohamed con alumnos del Colegio Luis Vives

 Cuando voy al Colegio Luis Vives de Larache, ahí está Mohamed, conserje del centro, al que he de agradecerle su amabilidad y atención cada vez que paso por allí. Es un manojo de nervios, pero a la vez te transmite su simpatía y cercanía. El colegio sigue siendo un lugar de encuentro, que se ha mantenido contra viento y marea, y que ahora, a través de los padres de alumnos, trata de que se implante el Bachillerato para el próximo curso, algo que sería un éxito para el colegio y que colmaría las esperanzas de esos padres y de los chicos que estudian en sus aulas.

Teatro en el Colegio de los Maristas de Larache

En esta fotografía reconozco a varios compañeros de clase, algunos de ellos aún en contacto conmigo: José María López Garri, Lotfi Barrada, Luisito Velasco, Juan Carlos Palarea, Miguel Angel Aguilar…

Colegio Nuestra Señora de los Angeles

Colegio Luis Vives

Después del Colegio de Santa Isabel, pasé a los Maristas, y ya, durante el último año que viví en Larache, unieron las aulas de los Maristas y del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles. de todos, guardo un imborrable recuerdo. Al Luis Vives íbamos al terminar cada año a los exámenes de fin de curso, así que había una estrecha relación entre todos esos colegios.

Colegio Santa Isabel

Ahí estoy en el patio del Santa Isabel, junto a Luis Velasco, y con José Gabriel Martínez Yepes, Gabriela Grech, Silvana Fesser, la señorita Mari Tere… ¿Qué es Larache sin la gente que forma parte de nuestra pequeña historia particular? ¿Qué significa para nosotros un lugar sin el paisaje de quienes nos rodeaban, con quienes vivimos cada instante?

Sergio Barce, mayo 2011

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De vuelta al «DICCIONARIO DEL DIABLO» de AMBROSE BIERCE

En efecto, tras el artículo que dediqué a este libro de Ambrose Bierce, y de colgar algunas otras definiciones, hoy reproduzco algunas más. Y es que el “Diccionario del Diablo” (The Devil´s dictionary, 1911) no ha perdido ni acidez ni actualidad, pese a haber sido escrito hace ya cien años.

 Sergio Barce, mayo 2011

Clérigo, s. Hombre que se encarga de administrar nuestros negocios espirituales, como método de favorecer sus negocios temporales.

Cobarde, adj. Dícese del que en una emergencia peligrosa piensa con las piernas.

Distancia, s. Único bien que los ricos permiten conservar a los pobres.

Ladrón, s. Comerciante candoroso. Se cuenta de Voltaire que una noche se alojó, con algunos compañeros de viaje, en una posada del camino. Después de cenar, empezaron a contar historias de ladrones. Cuando le llegó el turno a Voltaire dijo:–Hubo una vez un Recaudador General de Impuestos –y se calló. Como los demás lo alentaron a proseguir, añadió:–Ese es el cuento.

Mamíferos, s. Familia de vertebrados cuyas hembras, en estado natural, amamantan a su cría, pero cuando se vuelven civilizadas e inteligentes la dan a la nodriza o usan el biberón.

Matrimonio, s. Condición o estado de una comunidad formada por un amo, un ama y dos esclavos, todos los cuales suman dos.

Ron, s. Bebida ardiente que produce locura en los abstemios.

Ruido, s. Olor nauseabundo en el oído. Música no domesticada. Principal producto y testimonio probatorio de la civilización.

Sobre, s. Ataúd de un documento; vaina de una factura; cáscara de un giro; camisón de una carta de amor.

Solo, adj. En mala compañía

Ambrose Bierce

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MOHAMED SIBARI, escritor larachense

Mohamed Sibari

Mohamed Sibari, nació en la provincia de Larache en 1945. Narrador prolífico, poeta accidental, Sibari es uno de los escritores más conocidos de Larache. Mérito suyo, como el de Dris Diuri, Mohamed Akalay o Momata, es la de escribir su obra en castellano, cuando su lengua natural es el árabe. Dejaré para más adelante hablar en otro artículo de sus cuentos, y hoy me centraré en su libro “Poemas del Lukus”.

En él, Sibari hace una recopilación de su obra poética que estaba diseminada en publicaciones, revistas y periódicos tanto marroquíes como españoles. Son poemas en los que habla de su amada Larache pero también de sus sentimientos más profundos.

 Larache

 Bella y esbelta

Mirando a su delta

De peineta sus alminares.

Su rostro, por Helios besado de día,

Y de noche alabado por Selene.

En su pecho, amor eterno

Y mezcla de confesiones.

Su falda, de jardines.

Un pie en frondosa tierra,

Y el otro, en azul de los mares.

En las Hespérides, su templo de flores.

En los meandros de su río,

El camino de las deidades,

De allende los mares.

Ésta es nuestra villa,

Ésta es mi Larache.

 Tuve la fortuna de escribir el prólogo a este libro, y que transcribo:

Sidi Mohamed Sibari es un narrador, un contador de cuentos y, por tal motivo, los poemas que se recogen en este libro destilan, como no podía ser de otra manera, la naturaleza de cuenta cuentos del autor. Efectivamente, no es difícil leer como un relato algunas de estas poesías.

Los poemas de este libro son un racimo hecho de injertos; no existe una unidad temática sino que, haciendo honor al título del libro los <Poemas del Lukus> son, más bien, afluentes que nacen de ese río mítico. Así, Sibari se regodea en los meandros del Lukus para cantarle a su amada ciudad de Larache o al propio río o a la gente del pueblo; pero se atreve también a cantarle a otras ciudades: a unas por su hermanamiento con Larache, como Almuñécar, y otras porque forman parte de otro mito que parece encandilar a este escritor: Granada, Córdoba… es decir, Al-Andalus. Pero no olvida a Ceuta, ni a Tetuán. <Ablución> sería quizá un ejemplo de lo que busca en tales versos. Son, en fin, sus ciudades, las que ha conocido en profundidad, de las que guarda un sentido de la nostalgia muy peculiar, personal, entrañable e intransferible.

Sergio Barce, Mohamed Sibari & Rachid Serrokj

Mohamed Sibari con Sergio Barce

Por tanto, los poemas hablan de su tierra y de la otra tierra que aún sigue en sus sueños, la de los mitos y las leyendas: Lixus, Medina Azahara, la patrona de Larache <Lalla Mennana>…

No desdeña, sin embargo, desnudar sus sentimientos en otros poemas del libro. Habría que destacar en este sentido alguno de estos últimos: <Me pregunto>, <Vieja luz>, y sobre todos <Sueño>. Ahí sí desborda su sentido poético al narrativo y el mirarse las entrañas le obliga a destilar su pluma y pulir el estilo. Y, posiblemente, sea en sus poesías más íntimas donde la obra alcance su verdadero valor.

No olvida, por supuesto, a los personajes, pues su vena narrativa se lo impide, y dedica versos a sus amigos pero, también, a sus enemigos, y mientras a los primeros los mece en una barca cruzando el Lukus, a los otros los empuja hasta la mar, más allá de la desembocadura del río y los caricaturiza y los ridiculiza. Sólo ahí se le suelta la mano y desliza su humor corrosivo.

<Poemas del Lukus>, en definitiva, es una amalgama de los poemas que ha ido escribiendo Mohamed Sibari durante mucho tiempo, años quizás. No le intimida el hecho de no aglutinarlos en un tema en concreto sino que los expone tal cual son, tal y como han sido concebidos y paridos. <Mi río> podría ser el corazón del libro, el que justifica su título, posiblemente la declaración de amor a su tierra, el poema que explica el por qué sigue escribiendo desde su Larache, desde el Balcón del Atlántico, clavadas sus pupilas cristalinas en las aguas de <su río>.

 Mi río

Mi río, no es cualquier río

Mi río llora y gime

Mi río canta, sonríe y ríe.

El Guadalquivir nace en la sierra.

Mi río, como el maná, nace del cielo.

Es fruto del aire, del viento, rayos, truenos,

Tormentas, nubes, granizo y finalmente agua bendita.

Mi río es atalaya de civilizaciones,

Historia fenicia, romana y musulmana.

De oráculos, mosaicos y anfiteatros.

De marineros, salazones, alevines y delfines

En nupcias o fiestas,

Atrae a sus hijos desde allende los mares.

Mi río alimenta, y sed sacia a pino,

Eucalipto, álamo, olivo o acacia.

Mi río es alegría, inspira.

Es musa literaria, bañada en bucólica poesía.

Mi río purifica,

Y en su regazo a los pies de “Larache”

Como un vigía,

El camino indica a los creyentes,

En época de romería.

Mi río, es mucho río.

Este poemario fue presentado por Sibari en el Día de Larache en Málaga que organizó la asociación cultural <Larache en el Mundo> que presido en colaboración con AEMLE y El Corte inglés, en julio de 2007.

«Día de Larache en Málaga», julio de 2007, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés. En la mesa, cuatro autores larachenses: Mohamed Sibari, Mohamed Akalay, Sergio Barce & Carlos Galea

Entre su profusa obra destacan <El babuchazo> (La-la Menana y AEMLE, Tánger, 2005), <El caballo> (EMI, Tánger, 1993), <Cuentos de Larache> (AEMLE, Tánger, 1998), <Pinchitos y divorcios> (La-la Menana, Madrid, 2002) o <De Larache al cielo> (AEMLE, Tánger, 2006).

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Diálogos de películas 4

Un hombre soltero (A Single Man, 2009) de Tom Ford

Colin Firth:   Si vais a tener un mundo sin tiempo para los sentimientos, no creo que yo quiera vivir en él.

 

 Alguien voló sobre el nido del cuco (One flew over the Cuckoo´s nest, 1975) de Milos Forman:

 Jack Nicholson: Me han dado una descarga de 10.000 voltios y ahora me encuentro… lleno de energía. La próxima mujer con la que me acueste se iluminará como una máquina tragaperras y empezará a soltar dólares.

Cielo amarillo (Yellow sky, 1949) de William A. Wellman:

— ¿Queréis decirme qué hacemos cruzando un desierto que ni una serpiente se atrevería a cruzar?
— Un desierto es un espacio y un espacio se cruza.

Cyrano de Bergerac (1990) de Jean-Paul Rappeneau:

Gérard Depardieu:  Un beso es un acento invisible en la palabra amor.

Amanece, que no es poco (1989) de José Luis Cuerda:

¡Alcalde, queremos que la chavala sea comunal!



El forastero (The Westerner, 1940) de William Wyler

Walter Brennan:    ¿De dónde viene, forastero?
Gary Cooper:    De ningún sitio en particular.
-W.B.:    ¿Y a dónde se dirige?
G.C.:    A ningún sitio en particular. Todos los sitios son buenos para pasar de largo.


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Otros libros, otros autores: CUENTOS REUNIDOS (2010) de PAUL BOWLES

El pasado año se publicó el volumen

«CUENTOS REUNIDOS» de Paul Bowles

en edición, intrroducción y notas de Rodrigo Rey Rosa

para la editorial Alfaguara.

 <Bajo la luz gris de la mañana, el hombre miraba desapasionadamente al profesor. Con una mano le apretó las narices. En cuanto el profesor abrió la boca para respirar, el hombre le agarró la lengua y tiró de ella con todas sus fuerzas. El profesor sintió náuseas, trató de recuperar el aliento; no vio lo que iba a ocurrir. No llegó a distinguir el dolor causado por el brutal estirón del dolor causado por el filo del cuchillo. Luego vino un interminable período de asfixia, mientras el profesor escupía sangre mecánicamente, como si él mismo no fuera parte del proceso…>  (Del relato <Un episodio distante>)

 Como presumía, este libro recopilatorio de varios de los relatos de Paul Bowles no podía defraudar, y no podía hacerlo porque la mayor parte de ellos son familiares para quienes somos asiduos del autor americano que se afincó en Tánger. No hay, pues, sorpresas, pero sí deleite, deleite por volver a leerlos, deleite por gozar de buena literatura.

     <Sólo dos días después, él la llevó a su habitación. Como suponía, era hermosa. Aquella noche fue muy dichoso, pero por la mañana, cuando ella se fue, comprendió que quería estar con ella todo el tiempo. Quiso saber cómo era la casa de su tía y cómo pasaba el día. Así comenzó para Lahcen una mala época. Era feliz únicamente cuando ella estaba con él y podía llevarla a su cama, y verla a ella tendida a un lado y la botella de coñac al otro, erguida en el suelo al costado de la almohada, donde podía asirla fácilmente. Cada día, después de que ella se fuera, yacía inmóvil pensando en todos los hombres que podría ir a visitar antes de regresar con él. Cuando le hablaba de esto, ella se reía y le decía que pasaba todo el tiempo con su tía y su hermana, que ahora había llegado de Meknes. Pero él no podía olvidar su preocupación.> (Del relato <Historia de Lahcen e Idir>)

 Por supuesto que, a mí, de los maravillosos cuentos que se recogen en este volumen, son los ambientados en Marruecos los que me interesan más y, sinceramente, creo que son los mejores del volumen.

Relatos como <Junto al agua> (By the water, 1945), <Mil días para Mokhtar> (A thousand days to Mokhtar, 1948), <Historia de Lahcen e Idir> (The stroy of Lahcen and Idir, 1961) o <Misa del gallo> (Midnight Mass, 1979), se entrelazan con algunas obras maestras (esto es una opinión personal) como <Un episodio distante> (A distant episode, 1945), <El tiempo de la amistad> (The time of friendship, 1962) o <Allal> (1976).

 <Durante el desarrollo de su mutua amistad había llegado a pensar que él era muy semejante a ella, aun cuando supiera que cuando lo conoció era diferente. Ahora comprendía la peligrosa vanidad que estaba implícita en su fantasía: sin ninguna razón, había supuesto automáticamente que su vinculación con ella había sido en definitiva beneficiosa para él; que como consecuencia de su relación con ella, era inevitable que él hubiera mejorado. En su deseo de verlo cambiar, había empezado a olvidar cómo era Slimame en realidad. <Nunca llegaré a comprenderlo>, pensó con impotencia, convencida de que por el hecho mismo de sentirse tan cercana a él, nunca podría observarlo desapasionadamente.>  (Fragmento del cuanto <El tiempo de la amistad>)

Paul Bowles

 Un libro, en fin, para tenerlo siempre a mano y releer las historias de Paul Bowles, saboreándolos, mientras nos sumergimos en algún paisaje al borde del desierto o en una barraca a las afueras de Tánger, mientras experimentamos las alucinaciones de alguno de sus personajes tras haber fumado kif o tomado majoun, o quizá, simplemente, descubrimos la vida de algún europeo que, a través de la socarrona mirada de Bowles, trata de adivinar el alma marroquí. Una gozada.   Sergio Barce

 

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