Cuando voy al Colegio Luis Vives de Larache, ahí está Mohamed, conserje del centro, al que he de agradecerle su amabilidad y atención cada vez que paso por allí. Es un manojo de nervios, pero a la vez te transmite su simpatía y cercanía. El colegio sigue siendo un lugar de encuentro, que se ha mantenido contra viento y marea, y que ahora, a través de los padres de alumnos, trata de que se implante el Bachillerato para el próximo curso, algo que sería un éxito para el colegio y que colmaría las esperanzas de esos padres y de los chicos que estudian en sus aulas.
En esta fotografía reconozco a varios compañeros de clase, algunos de ellos aún en contacto conmigo: José María López Garri, Lotfi Barrada, Luisito Velasco, Juan Carlos Palarea, Miguel Angel Aguilar…
Después del Colegio de Santa Isabel, pasé a los Maristas, y ya, durante el último año que viví en Larache, unieron las aulas de los Maristas y del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles. de todos, guardo un imborrable recuerdo. Al Luis Vives íbamos al terminar cada año a los exámenes de fin de curso, así que había una estrecha relación entre todos esos colegios.
Ahí estoy en el patio del Santa Isabel, junto a Luis Velasco, y con José Gabriel Martínez Yepes, Gabriela Grech, Silvana Fesser, la señorita Mari Tere… ¿Qué es Larache sin la gente que forma parte de nuestra pequeña historia particular? ¿Qué significa para nosotros un lugar sin el paisaje de quienes nos rodeaban, con quienes vivimos cada instante?
Sergio Barce, mayo 2011

























