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Otros libros, otros autores: CUENTOS REUNIDOS (2010) de PAUL BOWLES

El pasado año se publicó el volumen

«CUENTOS REUNIDOS» de Paul Bowles

en edición, intrroducción y notas de Rodrigo Rey Rosa

para la editorial Alfaguara.

 <Bajo la luz gris de la mañana, el hombre miraba desapasionadamente al profesor. Con una mano le apretó las narices. En cuanto el profesor abrió la boca para respirar, el hombre le agarró la lengua y tiró de ella con todas sus fuerzas. El profesor sintió náuseas, trató de recuperar el aliento; no vio lo que iba a ocurrir. No llegó a distinguir el dolor causado por el brutal estirón del dolor causado por el filo del cuchillo. Luego vino un interminable período de asfixia, mientras el profesor escupía sangre mecánicamente, como si él mismo no fuera parte del proceso…>  (Del relato <Un episodio distante>)

 Como presumía, este libro recopilatorio de varios de los relatos de Paul Bowles no podía defraudar, y no podía hacerlo porque la mayor parte de ellos son familiares para quienes somos asiduos del autor americano que se afincó en Tánger. No hay, pues, sorpresas, pero sí deleite, deleite por volver a leerlos, deleite por gozar de buena literatura.

     <Sólo dos días después, él la llevó a su habitación. Como suponía, era hermosa. Aquella noche fue muy dichoso, pero por la mañana, cuando ella se fue, comprendió que quería estar con ella todo el tiempo. Quiso saber cómo era la casa de su tía y cómo pasaba el día. Así comenzó para Lahcen una mala época. Era feliz únicamente cuando ella estaba con él y podía llevarla a su cama, y verla a ella tendida a un lado y la botella de coñac al otro, erguida en el suelo al costado de la almohada, donde podía asirla fácilmente. Cada día, después de que ella se fuera, yacía inmóvil pensando en todos los hombres que podría ir a visitar antes de regresar con él. Cuando le hablaba de esto, ella se reía y le decía que pasaba todo el tiempo con su tía y su hermana, que ahora había llegado de Meknes. Pero él no podía olvidar su preocupación.> (Del relato <Historia de Lahcen e Idir>)

 Por supuesto que, a mí, de los maravillosos cuentos que se recogen en este volumen, son los ambientados en Marruecos los que me interesan más y, sinceramente, creo que son los mejores del volumen.

Relatos como <Junto al agua> (By the water, 1945), <Mil días para Mokhtar> (A thousand days to Mokhtar, 1948), <Historia de Lahcen e Idir> (The stroy of Lahcen and Idir, 1961) o <Misa del gallo> (Midnight Mass, 1979), se entrelazan con algunas obras maestras (esto es una opinión personal) como <Un episodio distante> (A distant episode, 1945), <El tiempo de la amistad> (The time of friendship, 1962) o <Allal> (1976).

 <Durante el desarrollo de su mutua amistad había llegado a pensar que él era muy semejante a ella, aun cuando supiera que cuando lo conoció era diferente. Ahora comprendía la peligrosa vanidad que estaba implícita en su fantasía: sin ninguna razón, había supuesto automáticamente que su vinculación con ella había sido en definitiva beneficiosa para él; que como consecuencia de su relación con ella, era inevitable que él hubiera mejorado. En su deseo de verlo cambiar, había empezado a olvidar cómo era Slimame en realidad. <Nunca llegaré a comprenderlo>, pensó con impotencia, convencida de que por el hecho mismo de sentirse tan cercana a él, nunca podría observarlo desapasionadamente.>  (Fragmento del cuanto <El tiempo de la amistad>)

Paul Bowles

 Un libro, en fin, para tenerlo siempre a mano y releer las historias de Paul Bowles, saboreándolos, mientras nos sumergimos en algún paisaje al borde del desierto o en una barraca a las afueras de Tánger, mientras experimentamos las alucinaciones de alguno de sus personajes tras haber fumado kif o tomado majoun, o quizá, simplemente, descubrimos la vida de algún europeo que, a través de la socarrona mirada de Bowles, trata de adivinar el alma marroquí. Una gozada.   Sergio Barce

 

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«HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS» (1962) de JULIO CORTÁZAR

Vuelvo una vez más a Cortázar en este blog, ahora con HISTORIAS DE CRONOPIOS Y DE FAMAS.

Aquí nos reencontramos con su genialidad, tamizada por su sutil y refrescante humor, humor que siempre estuvo presente en gran parte de su producción literaria.

Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se situó un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegando en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.” (Instrucciones para subir una escalera)

Dejando aparte su mundo de “cronopios, famas y esperanzas” (donde destaca “Inconvenientes en los servicios públicos”), que pueblan los últimos relatos del libro, el resto es un glosario de pequeños detalles de nuestra vida cotidiana descritos con minuciosidad y un genial prisma lleno de comicidad. “Simulacros” nos muestra a una familia que, sin importarles la reacción y la estupefacción de sus vecinos, construyen un patíbulo en el jardín de su casa;  sus “Instrucciones para llorar” y la antes reseñada “Instrucciones para subir una escalera” son, sencillamente, geniales, como lo es “Historia verídica”, “Conducta en los velorios” o la “Pequeña historia tendiente a ilustrar lo precario de la estabilidad…”. Pero a mi modesto entender es “Cuento sin moraleja”, sobre el hombre que vendía gritos y palabras, el mejor relato del libro.

Sergio Barce, enero 2011


Julio Cortázar (1914-1984). Es el autor de varias novelas emblemáticas: Los premios (1960), Rayuela (1963), 62/Modelo para armar (1968) o Libro de Manuel (1973).

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«EN MATILDE», de JULIO CORTÁZAR

En Matilde, de Julio Cortázar

Palabras inesperadas de Cortázar

A veces la gente no entiende la forma en que habla Matilde, pero a mí me parece muy clara.

-La oficina viene a las nueve -me dice- y por eso a las ocho y media mi departamento se me sale y la escalera me resbala rápido porque con los problemas del transporte no es fácil que la oficina llegue a tiempo. El ómnibus, por ejemplo, casi siempre el aire está vacío en la esquina, la calle pasa pronto porque yo la ayudo echándola atrás con los zapatos; por eso el tiempo no tiene que esperarme, siempre llego primero. Al final Sigue leyendo

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«CABEZAS VERDES, MANOS AZULES» (Their heads are green and their hands are blue) (1957) de PAUL BOWLES

PAUL BOWLES

CABEZAS VERDES, MANOS AZULES (Their heads are green and their hands are blue) (1957) de Paul Bowles

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“En el Norte de África la tierra deja de ser un elemento tan importante del paisaje porque te descubres a ti mismo levantando constantemente la vista para mirar al cielo”  (El Africa menor)*

La traducción literal del título original me parece más bella: “Sus cabezas son verdes y sus manos azules”, como si fuese un sugestivo micro relato.

Compendio de cuentos y artículos que no han perdido ni vigencia ni actualidad, pese a que se escribieron poco después de que Marruecos alcanzara su independencia. Me siento del todo identificado con el punto de vista de Bowles al describir la actitud despótica de Francia en su zona de protectorado, absolutamente humillante e intransigente para con los marroquíes, a los que siempre mantuvo separados de sus nacionales.

También reconozco en sus relatos esos absurdos intentos, por parte de algunos marroquíes, por alcanzar cierta modernidad a costa de enterrar sus costumbres, sus creencias, su pasado, incluso su historia familiar, lo que se traduce en un triste empobrecimiento personal.MUSICOS MARROQUIES

Son detallistas sus descripciones durante los viajes que realizó para grabar la música del Atlas, la del Rif, la de los pueblos más recónditos. “El Africa menor” y esa brillante comparación entre Marruecos y Turquía vista a través de los ojos de un marroquí profundamente tradicional que lo acompaña en “No hay que ser demasiado musulmán” reafirman mi debilidad por Bowles. Y, por supuesto, volveré a él y a sus maravillosas novelas.

Sergio Barce, Octubre 2010

“Luego está el cielo, comparado con el cual todos los demás cielos parecen intentos fallidos”  (Bautismo de soledad) *

* El Africa menor y Bautismo de soledad, forman parte del libro “Cabezas verdes, manos azules”

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