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“GENET EN EL RAVAL”, POR JUAN GOYTISOLO

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JUAN GOYTISOLO & JEAN GENET

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En 2010, cuando Pablo Aranda, a quien tanto echamos de menos, me escribió un mensaje para decirme que no sabía que Jean Genet estaba enterrado en Larache, le contesté lo siguiente:

“Querido Pablo, en Larache se han escrito muchas historias dignas de ser relatadas.

Cuenta Juan Goytisolo en Genet en el Raval: <La sencilla sepultura del poeta, a pocos metros de un acantilado en el que se estrellan sin tregua las olas impulsadas por las corrientes marinas, contrasta por su pulcritud y por las atenciones que la rodean… Manos anónimas depositan ramos de flores, riegan el césped que ciñe la sepultura, se apoderan incluso de su epitafio como una reliquia o recuerdo piadoso. Marroquís y europeos vienen a recogerse junto a ella y la envuelven en una aureola de respeto, casi de santidad.>

Un abrazo, Pablo

Sergio”

Esta breve anécdota, me sirve para reproducir una de las anécdotas que Juan Goytisolo relataba sobre Jean Genet en ese mismo libro, y que era el motivo de este post. Escribe Goytisolo:

“Releo al redactar estas notas L´enfant criminel. La experiencia carcelaria infantil de Genet, esa región moral, cruel y fascinadora de los centros correctivos para menores no dejará nunca de obsesionarle. Denunciado por el músico ciego a quien servía de lazarillo -España, con su brillo y andrajos, se cruza ya en su camino-, será enviado a reeducarse en uno de ellos por haber gastado en los tenderetes y barracas de la feria la pequeña cantidad de dinero que le había confiado aquél. Genet me dirá una vez que, al darse cuenta de su <crimen>, pensó en suicidarse. En su lugar, conocerá ese feroz universo que abona sus sueños de abyección y de gloria, crea una distancia insalvable entre falta y castigo, preserva intacto su orgullo rebelde y tenaz. La severidad de la pena le impone una conducta digna de la misma: Genet se esforzará en merecerla. En adelante, el niño adiestrado en la mímica hipócrita del monaguillo podrá entregarse a la verga dura de sus amantes senegaleses, robar, mendigar, prostituirse, aceptar con arrogante desafío su idealizada imagen de delincuente vocacional.

Cuando, escritor ya célebre, sea invitado por el director de una institución juvenil sueca a dirigir la palabra a los adolescentes en vía de rehabilitación, en una cárcel sin rejas, el discurso de Genet a éstos llenará de estupor al filántropo, que dejará al punto de traducirlo: la sociedad busca castraros, volveros grises e inofensivos, privándoos de cuanto os singulariza y distingue de ella, ahogando vuestra rebeldía, despojándoos de vuestra belleza; no aceptéis la mano tendida, no caigáis en la trampa; aprovechad la estupidez de este fulano para largaros y dejarlo plantado…

Según me dijo Genet al referir el episodio, los jóvenes le escuchaban sin comprender una palabra, el director estaba furioso y, olvidando su liberalismo y buenos sentimientos, le había conminado a irse de allí con amenazas e insultos…”

Una pincelada más de la personalidad irreverente de Genet. Curiosamente, desde que Juan Goytisolo falleciera, reposa junto a su amigo Jean Genet en el mismo cementerio marino de Larache, ambos con el Atlántico azul y esmeralda como paisaje eterno.

Sergio Barce, febrero 2021

Genet en el Raval, de Juan Goytisolo, fue editado por Galaxia Gutenberg en 2009.

 

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De vuelta al “DICCIONARIO DEL DIABLO” de AMBROSE BIERCE

En efecto, tras el artículo que dediqué a este libro de Ambrose Bierce, y de colgar algunas otras definiciones, hoy reproduzco algunas más. Y es que el “Diccionario del Diablo” (The Devil´s dictionary, 1911) no ha perdido ni acidez ni actualidad, pese a haber sido escrito hace ya cien años.

 Sergio Barce, mayo 2011

Clérigo, s. Hombre que se encarga de administrar nuestros negocios espirituales, como método de favorecer sus negocios temporales.

Cobarde, adj. Dícese del que en una emergencia peligrosa piensa con las piernas.

Distancia, s. Único bien que los ricos permiten conservar a los pobres.

Ladrón, s. Comerciante candoroso. Se cuenta de Voltaire que una noche se alojó, con algunos compañeros de viaje, en una posada del camino. Después de cenar, empezaron a contar historias de ladrones. Cuando le llegó el turno a Voltaire dijo:–Hubo una vez un Recaudador General de Impuestos –y se calló. Como los demás lo alentaron a proseguir, añadió:–Ese es el cuento.

Mamíferos, s. Familia de vertebrados cuyas hembras, en estado natural, amamantan a su cría, pero cuando se vuelven civilizadas e inteligentes la dan a la nodriza o usan el biberón.

Matrimonio, s. Condición o estado de una comunidad formada por un amo, un ama y dos esclavos, todos los cuales suman dos.

Ron, s. Bebida ardiente que produce locura en los abstemios.

Ruido, s. Olor nauseabundo en el oído. Música no domesticada. Principal producto y testimonio probatorio de la civilización.

Sobre, s. Ataúd de un documento; vaina de una factura; cáscara de un giro; camisón de una carta de amor.

Solo, adj. En mala compañía

Ambrose Bierce

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