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“PARA MARU”, UN POEMA DE CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

Tras la despedida a mi madre, hubo tantos mensajes que me he pasado varias horas para recopilarlos todos: desde los comentarios a mi post de ayer, hasta los recibidos en mi móvil, en mi correo electrónico y los de facebook. Mi padre los quiere guardar de recuerdo. Han sido tantas las muestras de afecto, que ocupan un total de 24 páginas. Desde el sencillo pésame hasta textos más elaborados, todos tienen para nosotros el mismo valor, porque denotan todo el cariño y afecto que mi madre despertaba entre quienes la han conocido.

MARU GALLARDO MARTÍNEZ

MARU GALLARDO MARTÍNEZ

 

Carlos Tessainer vino a casa a visitar a mi madre, cuando ya no podía levantarse, pocos días después de la visita de El Hachmi Yebari y de su hija. En las dos ocasiones mi madre pareció recuperarse milagrosamente. Carlos le trajo un cuadro de una calle de la Medina, con una dedicatoria escrita por el reverso: “Para los recién casados”. Mis padres no pudieron contener las lágrimas.

Carlos me manda ahora un poema dedicado a mi madre, a Maru, y como me parece de un sentimiento tan hondo, he decidido contestarle que sí, que lo voy a poner en este blog. Y lo voy a acompañar con algunos de los comentarios y textos que he ido recibiendo, unos porque me han gustado, otros porque hacen recordar lo que mi madre ha sido, lo que es. Pero repito que todos tienen para nosotros el mismo valor, pero no puedo ponerlos todos.

Gracias por vuestros mensajes, por vuestras visitas, por acompañarnos en el día de ayer. Mi padre nunca imaginó verse tan arropado.

Sergio Barce, 16 de agosto de 2014

Por Carlos Tessainer:

Querido Sergio: desde donde estoy, abro el correo casi por casualidad y me encuentro con lo que sabía que iba a ocurrir, pero que a cada día que transcurría, al no tener noticias de ello, hacía que respirase con cierto alivio. ¡No pudo ser! Descansar en paz no es ni debe ser una frase hecha. Desear que descansen en paz nuestros seres queridos, es lo más digno del mundo. Pero cuando la persona que se ha marchado ha tenido que recorrer al final un duro -y cruel- camino para llegar a esa paz, es cuando esta frase cobra auténticamente su sentido.

Algo escribo, pero no poesía. Pero ahora, aquí sentado y muy triste, me pongo a garabatear para dedicarle a tu madre lo que del corazón me brota y, donde en cada una de las líneas, hay un sentido y un sentir que creo que ella y tú comprenderéis en todo su calado.
Si quieres, cuélgalo en el blog. Dedicarle algo a Maru, para mí es un orgullo. Lo que hunde sus raíces en su juventud y en mi primera niñez.

PARA MARU

El pesar por un hermano
¡con ese peso creciste!
Entrañable ser humano:
tu rumbo jamás perdiste.

Tu amor fue de ensueño,
de hadas y realidad.
Contigo hasta el fin del sueño
¡amor, cariño, lealtad!

Con tu amor fructificaste,
la vida cobró sentido.
Y con él al fin hallaste
un sino casi perdido.

Y Larache ya lejana
en cuerpo, no en corazón
tu alma siempre cercana:
regresar, volver ¡qué emoción!

Larache no tenía precio
siempre la deseaste.
Mala suerte con desprecio
¡y a tu pueblo no hallaste!

Ya casi todo perdido
la vida se iba a raudales
tu ánimo enardecido
brotaba cual manantiales.

Luchadora de la vida
de ella amiga inseparable.
Más grande aún es la herida:
profunda, honda, irreparable.

Quien de niño te conoció
ahora llora con dolor
a Maru que siempre le dio
dulzura, cariño y amor.

Carlos TESSAINER Y TOMASICH

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MARU Y MARISOL, EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

MARU Y MARISOL, EN LA PLAZA DE ESPAÑA DE LARACHE

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Por Miguel Álvarez

A pesar de hablar contigo y con tu padre por el móvil, no quiero dejar pasar éste desenlace tan fatídico para ti y todas tus hermanas, para deciros que aunque no tengamos mucho contacto siempre os he llevado en el corazón, ya que hubo una época en las que nuestras familias estuvieron tan unidas. Siento profundamente ésta pérdida tan querida por mí y sólo me queda desearos mucha ánimo y fuerza (sobre todo a tu padre) para poder seguir adelante. Un beso muy grande para toda la familia.
Miguel Álvarez

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Por Isabelita Matamala

Aunque ya te lo he hablado por el móvil, quiero reflejar lo mucho que significáis toda tu familia en esta casa, desde bien pequeños nos conocemos, luego cada uno tomamos un rumbo diferente, pero jamás olvidaré el cariño y el aprecio que nuestros padres se tenían, se como te puedes sentir, pero ahora nada de lo que se diga hay consuelo, ni nadie puede aliviar ese dolor tan profundo, solo mandarte un gran beso para ti, para la familia, y sobre todo uno bien grande para tu padre, Isa.
Isabel Matamala

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Por Alicia González Díaz

No cabe duda que cada uno de nosotros, larachenses y amigos en facebook, como personas tenemos nuestros propios anhelos, conflictos y derechos, poseyendo un sello de identidad en nuestras vidas y en nuestro ser, pero siempre, no cabe duda, ofrecemos nuestro apoyo en momentos de dolor.
Hoy he sabido que ha muerto la madre de nuestro amigo Sergio y quiero expresarme con estas palabras de Alejando Casona: “¡Quién pudiera cantar y volar al mismo tiempo, como los pájaros y las campanas!”. Ella ya puede hacerlo. Adiós, Maruja.
Alicia González Díaz

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MARU, MANOLO ALVAREZ, MARISOL, MIGUEL ALVAREZ Y SERGIO, CRUZANDO A LA OTRA BANDA

MARU, MANOLO ALVAREZ, MARISOL, MIGUEL ALVAREZ Y SERGIO, CRUZANDO A LA OTRA BANDA

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Por Francisco Cardosa Arriado

Lo siento en el alma.. Era mi vecina, cuando aún estaba soltera y vivía enfrente de mi casa a menos de 20 metros..Desde mi puerta, se veía la suya, ya que tan sólo las separaba el pequeño terreno en el que se organizaban los bailes durante las verbenas de Las Navas. Recuerdo igualmente al Sr. Gallardo con su uniforme de policía cuando aparcaba su moto en la misma puerta..
Maruchi, con su pelo rubio, además de ser una chica guapa y simpática, era muy sociable, motivo por el que se ganaba facilmente el cariño de todas las chicas de su edad entre las que se encontraban mis hermanas… Antonio Barce, un estupendo muchacho hijo de la Sra. Salud, que vivía muy cerquita de ella y al que recuerdo siempre sonriendo y acompañado de su gran perro lobo, debió quedar prendado de sus encantos.. Se enamoraron, se casaron, y de esa unión, nació otro gran hombre al que todos conocemos como Sergio Barce.
Aunque yo era muy niño, recuerdo todo eso como si acabara de suceder..
Lo hemos sentido muchísimo tanto mis hermanas como yo. Como bien dices, es seguro que pasará por Larache su pequeño paraiso, antes de llegar al Gran Paraíso que espera a todas las personas de bien… Ella era un Ángel y desde allí velará por vosotros…
Otro fuerte abrazo para ti y para tu padre.
Francisco Cardosa Arriado

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Por Moisés Amselem

Estimado amigo, hoy en el entierro de tu querida madre Z”L, estuve unos minutos rezando y sentí que tenía en esos momentos a una santa a mi lado. Gracias por avisarme y estar en esos momentos con gente a mi alrededor buenas y sinceras.
Tu padre una persona especial.
Gracias y un fuerte abrazo querido amigo, estoy con vosotros en estos y futuros momentos. Buena gente.

…cuidar mucho a tu padre, es un personaje, me recordó a mi querido padre en su manera de expresarse y sus ideas liberales, un abrazo querido y me tienes para lo que necesites.

Moisés Amselem

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Por Abderrahman Lanjeri

اليوم ودعتنا السيدة ماروخا العرائشية والدة الصديق والأخ سرجيو بارسي الكاتب العرائشي ، السيدة ماروخا ، بقيت وفية للعرائش وطفولتها وحياتها بها توفيت اليوم بمدينة مالقا الاسبانية . ارتاحي في سلام أيتها الام الكريمة وشكراً لك على كل الحب للعرائش وابنائها .

…Maru se mantuvo fiel a Larache y su infancia. Ha muerto en Málaga, España. Descansa en paz, Oh madre, y gracias por todo el amor a Larache y a sus hijos.

Angie me dio la noticia más triste de este año, mi pésame jay Sergio a toda la familia. Grande y hermosa madre Maruja. Hasta siempre, madre, que descanse en paz

…llevo horas mirando el regalito que hizo para Sami con sus manos, que descanse en paz .

Abderrahman Lanjeri

   Abderrahman, no puedo olvidar el momento en el que te hizo el regalo para tu niño en la cafetería Tutty Fruty, y tengo las fotos que le hice enseñando el jersey de Sami. Tu compañía y la de Abdelkader también fue inolvidable, lo recordaremos siempre.
Mercedes Muñoz

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LA VIDA ES AGRIDULCE

La vida es agridulce, está salpicada de risas y de lágrimas, y quizá lo que voy a contar lo ejemplifica de alguna manera, mejor que cualquier otra historia que pudiera inventarme. Son estas pequeñas anécdotas, que luego recordamos con una sonrisa, las que en definitiva endulzan  la cruda realidad.

Hace unos años, quizá unos diez años ya, recibí en mi despacho de Torremolinos una carta con matasellos de Málaga capital. No tenía remitente, pero mis datos aparecían tecleados con una máquina de escribir. Abrí la carta y me encontré un anónimo. Alguien había tenido la santa paciencia de recortar, de revistas y periódicos, varias letras para luego pegarlas en un folio en blanco, formando una frase enigmática y casi amenazadora: SÉ QUE ERES TÚ.

Debajo de esta frase, había igualmente pegado un reclamo que el autor del anónimo había recortado de los anuncios por palabras de  la sección de “Relax” del diario Sur de Málaga (este detalle lo sabría más tarde, claro). El anuncio decía:

<Sergio. Bombero. Apago tu fuego con mi manguera. Llámame. Teléfono: 111… > (En el original que me enviaban había un número de teléfono real que, por supuesto, y lo dejo ya bien claro, no era mío).

Inmediatamente pensé que era cosa de algún amigo, y llamé a los que creía capaces de gastarme una broma de este tipo. Pero ninguno de ellos, después de reírse un rato a mi costa, era el autor de tan chocante mensaje.

Pasaron los días. Casi había olvidado el incidente cuando, semanas después, recibí una segunda carta: matasellos de Málaga capital, destinatario –yo- escrito a máquina, sin remitente. Y, de nuevo, su autor le había dedicaba bastante tiempo a recortar palabras de revistas y periódicos para escribirme en esta ocasión otro mensaje lapidario: Y SÉ DÓNDE VIVES.

Caí entonces en la cuenta de que podía ser otro de mis amigos. Sí, esta vez iba a acertar. Pero, una vez más, erré. Fuera quien fuese, sin duda se trataba o bien de un cachondo mental que me llamaría en un par de días para descubrirse o bien se trataba de alguien que me confundía con ese bombero capaz de apagar cualquier tipo de fuego pasional. Pese a mis presunciones, los días pasaron sin noticias de ningún tipo.

Dicen que a la tercera va la vencida y, sí, llegó la tercera carta. Habían vuelto a pegar en la nueva hoja anónima el anuncio de contacto:  <Sergio. Bombero. Apago tu fuego con mi manguera. Llámame. Teléfono: 111… >. Pero su amenaza, en esta ocasión, en caracteres más grandes, recortada cada letra de los anuncios de cabecera de los periódicos, ya no podía ser más elocuente e inquietante: PRONTO TODOS SABRÁN QUE ERES TÚ.

Ya no me hizo tanta gracia la broma, y comenzaba incluso a molestarme… Miré entonces el sobre, que repetía las mismas pautas anteriores: los caracteres taquigrafiados, el matasellos… y, de pronto, me di cuenta de que, en esta ocasión, el remitente fantasma había cometido un pequeño pero trascendental error: al escribir a máquina mi nombre y la dirección de mi despacho, se había equivocado al teclear el código postal, y aunque se había percatado de ello, quizá sin darle más importancia, con un bolígrafo azul, había tachado el número incorrecto para escribir al lado el código postal de mi dirección de Torremolinos: 29620.

Me quedé unos segundos mirando esos números, inclinados levemente a la derecha, como si fuesen árboles mecidos por el viento. El  nueve era peculiar, y el dos también. Me resultaban números de alguna manera conocidos, como si ya los hubiese visto antes. A medida que los estudiaba, más convencido estaba de que conocía a la persona que los había escrito… Los miré durante mucho tiempo, casi extasiado, buscando en mi memoria dónde guardaba la copia de esos números. Y, al fin, el fogonazo, como cuando uno lleva un buen rato tratando de recordar el nombre de alguien que acabamos de ver y no nos acordamos de cómo se llama: ahí estaba. Por fin sabía de quién era esa manera de escribir inclinando los números a la derecha…

Pero no podía creerlo, era imposible. Sin embargo, cuanto más lo analizaba, más convencido estaba de que acababa de desenmascarar al autor de las cartas, de que no me equivocaba de su identidad por muy descabellado que me pareciera… De manera que, decidido a terminar con esta historia, descolgué el teléfono y marqué un número. Cuando escuché la voz que contestaba a mi llamada, disparé a bocajarro:

-Sólo os llamo para que me digáis si sabéis algo de esto… ¿Me habéis estado enviando unos anónimos?

Mi madre rompió a reír a carcajadas. Y yo, lacónico, aún sorprendido, pero ya medio riéndome, añadí:

-¿Papá me ha escrito estas cartas?

Las mentes más retorcidas que se habían dedicado a construir con paciencia unos anónimos aparentemente tan enigmáticos (y tan cinematográficos), eran ni más ni menos que mis padres.

Cuando les expliqué cómo los había descubierto, mi madre, entre risas, le reprochó a mi padre que hubiera cometido tamaño fallo de principiante… ¡De principiante! Y noté que se sentían frustrados porque, para mi sorpresa, ya tenían preparado el cuarto anónimo dirigido a mi despacho…

Así son mis padres, aparentemente personas serias y prudentes, pero en la intimidad se muestran tal y como son, sorprendentes y divertidos.

Ayer lunes, mi madre se sometió a otra nueva sesión de quimioterapia, y lo pasó realmente mal. Lleva días pasándolo muy mal. El pasado domingo celebramos su 75 cumpleaños, y nos hemos conjurado para que siga adelante y venza a este enemigo silencioso e invisible. La noto cansada, pero es el calor que nos tiene a todos abotargados, que se une a esas sesiones maratonianas de cada lunes que la dejan extenuada. En cuanto pase este mes de agosto, remontará vuelo…

Mercedes, mi madre, Ange y Maribel

En Larache, de izquierda a derecha: Mercedes, mi madre, Ange y Maribel

El domingo se emocionó mucho con varias llamadas, pero especialmente con la de Ange y sus nietos, que le cantaron el feliz cumpleaños por teléfono, y con la de Mercedes, que, desde Canarias, le dijo que no volvería a Larache hasta que ella pueda viajar, porque sólo volverá si van juntas… Luego mi madre nos dijo que es verdad, que se muere de ganas de regresar con sus amigas a su pueblo. Larache le da la vida. Y tiene la maleta preparada desde hace varias semanas.

Sergio Barce, agosto 2013

JARDINES DEL BALCON

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