CEUTA – 12 DE ABRIL – PRESENTACIÓN DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS»

Os recuerdo que este próximo día 12 de abril, a las 19.30 horas, presentaremos mi libro El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal), que ha obtenido el Premio Andalucía de la Crítica, en el apartado de libro de relatos. Será en la Biblioteca Pública del Estado en Ceuta, donde estaré acompañado de su director, José Antonio Alarcón, y de Ramón Tarrío.

Aprovecho para informaros que el 28 de abril, dentro del programa de la Feria del Libro de Málaga, firmaré en la Caseta de la Librería Proteo.

Y el día 29 de abril, estaré en la Feria del Libro de Granada, donde, junto a Farid Othman-Bentria Ramos, presentaremos el libro en la Sala El Corte Inglés, y firmaré ejemplares en la caseta de la Librería Balqís.

 

 

Etiquetado , , , , , , ,

EN LA BIBLIOTECA DE ÉPILA – ZARAGOZA

Rafael Portero me envía esta foto de la Biblioteca Pública de Épila, Zaragoza.

El mirador de los perezosos, entre cientos de autores y títulos. Mi libro no puede estar mejor custodiado. Gracias.

 

Etiquetado , , , , ,

FOTOS DE CINE – 33

Foto tomada durante el rodaje de la obra maestra Pat Garrett & Billy the Kid (1973) del gran Sam Pechinpah. En ella vemos al propio realizador en primer término junto a los actores R.G.Armstrong y James Coburn, que interpreta al sheriff Pat Garrett en esta cinta llena de melancolía, decadencia, desilusión y violencia. Me declaro «peckinpahiano» desde hace muchísimos años. Sus films Duelo en la Alta Sierra (Ride the high country, 1962), Mayor Dundee (Major Dundee, 1965), Grupo salvaje (The wild bunch, 1969), La balada de Cable Hogue (The ballad of Cable Hogue, 1970) y ésta de Pat Garrett & Billy the Kid, forman todo un cuerpo fílmico que, si no fuera por los destrozos cometidos por los distintos productores, habrían pasado a ser trabajos aún más perfectos de lo que, con sus mutilaciones, son todos estos westerns.

En Pat Garrett & Billy the Kid, además de la hermosa historia de una amistad traicionada que nos relata, hay también un homenaje a un mundo que se iba perdiendo, el del viejo Oeste americano. Pat Garrett representa el nuevo orden, Billy the Kid la libertad absoluta. La banda sonora de Bob Dylan, que ha pasado a la historia del cine, acentúa aún más ese contrasentido, ese enfrentamiento entre lo viejo y lo nuevo. «Los tiempos están cambiando», dice Pat en algún instante.

Para los amantes del cine, para los fervientes seguidores del western, entre los que me encuentro, esta película rinde también homenaje a los grandes actores de carácter, a los mejores secundarios. Y es que el reparto de Pat Garrett & Billy the Kid reúne a lo más granado del género: desde un inconmensurable James Coburn, quizá en su trabajo más completo, hasta un joven Kris Kristofferson que, con los años, se ha convertido en uno de los referentes del western. Junto a ellos, nombres inolvidables: Jack Elam, Jason Robards, Emilio «Indio» Fernández, Gene Evans, Paul Fix, R.G.Armstrong, Katy Jurado, Slim Pickens, L.Q.Jones, Gene Evans, Richard Jaeckel, Harry Dean Stanton, Barry Sullivan, Chill Wills, John Beck, Luke Askew, Richard Bright, Matt Clark, Jack Dodson, Jorge Russeck, Charles Martin Smith, John Davis Chandler, Elisha Cook jr., Dub Taylor, Aurora Clavel, Bruce Dern… Y el propio Peckinpah en un pequeño papel con una frase de diálogo y Bob Dylan como Alias. (Quienes no reconocen a estos actores por sus nombres, si los buscan por Google se sorprenderán al reconocer a gran parte de ellos).

Sergio Barce, abril 2023

      

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

«RUBÁIYÁT», DE OMAR KHAYYAM

Omar Khayyam (u Omar Jayam), fue un poeta persa, además de astrónomo y matemático, que vivió entre los siglos XI y XII. Es el autor del Rubáiyát, una de las cumbres de la poesía árabe. Aquí trasncribo varios de sus versos, en la publicación de 2015 de Ediciones Obelisco, con traducción de Joaquín V. González. 

 

«…Y si esta esencia fuese de Dios un atributo,

¿quién blasfemar podría de la vid como un lazo?

Y si es un crimen ¿quién nos mandó su tributo?

antes, pues, como gracia gustemos de su fruto.

 

Debo abjurar del Bálsamo de vida, sí, ya es hora,

antes que nuevas tasas pague mi fe sincera

o al ir en pos de alguna Bebida redentora

mi vaso caiga al polvo que todo lo devora.

 

Sin la secta de abstemios del amor y del vino

sola es llamada al goce del Edén del Profeta,

¡Ay!, temo que el Edén, con su encanto divino,

vaya a quedar desierto, sin fieles ni destino.

 

¡Amagos del Infierno! ¡Promesas del Paraíso!

Sólo es cierta una cosa: ¡que nuestra vida vuela!

Sólo es cierta una cosa, lo demás falso viso:

La flor que un día abriera por siempre se deshizo.»  

 

Etiquetado , , ,

UN FRAGMENTO DE «PEDRO PÁRAMO», DE JUAN RULFO

 

El pasado jueves asistí en El Tercer Piso, de Librería Proteo, en Málaga, a un encuentro, coordinado una vez más por Héctor Márquez, con el escritor José Antonio Garriga Vela, que nos habló de su libro favorito: Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Además, Leonor Regife leyó varios párrafos de la novela para envolvernos en su magia. Durante todo el acto, tuvimos la sensación de que los muertos de Comala estaban muy cerca de nosotros. 

Hoy, no me resisto a compartir unos fragmentos de esta extraña, fascinante y enorme obra de Juan Rulfo: 

«Al alba, la gente fue despertada por el repique de las campanas. Era la mañana del 8 de diciembre. Una mañana gris. No fría; pero gris. El repique comenzó con la campana mayor. La siguieron las demás. Algunos creyeron que llamaban para la misa grande y empezaron a abrirse las puertas; las menos, sólo donde vivía gente desmañanada, que esperaba despierta a que el toque del alba les avisara que ya había terminado la noche. Pero el repique duró más de lo debido. Ya no sonaban sólo las campanas de la iglesia mayor, sino también las de la Sangre de Cristo, las de la Cruz Verde y tal vez las del Santuario. Llegó el mediodía y no cesaba el repique. Llegó la noche. Y de día y de noche las camapnas siguieron tocando, todas por igual, cada vez con más fuerza, hasta que aquello se convirtió en un lamento rumoroso de sonidos. Los hombres gritaban para oír lo que querían decir. <¿Qué habrá pasado?>, se preguntaban.

A los tres días todos estaban sordos. Se hacía imposible hablar con aquel zumbido de que estaba lleno el aire. Pero las campanas seguían, seguían, algunas ya cascadas, con un sonar hueco como de cántaro.

-Se ha muerto doña Susana.

-¿Muerto? ¿Quién?

-La señora.

-¿La tuya?

-La de Pedro Páramo.

Comenzó a llegar gente de otros rumbos, atraída por el constante repique. De Contla venían como en peregrinación. Y aun de más lejos. Quién sabe de dónde, pero llegó un circo, con volantines y sillas voladoras. Músicos. Se acercaban primero como si fueran mirones, y al rato ya se habían avecindado, de manera que hasta hubo serenatas. Y así poco a poco la cosa se convirtió en fiesta. Comala hormigueó de gente, de jolgorio y de ruidos, igual que en los días de la función en que costaba trabajo dar un paso por el pueblo.

Las campanas dejaron de tocar; pero la fiesta siguió. No hubo modo de hacerles comprender que se trataba de un duelo, de días de duelo. No hubo modo de hacer que se fueran; antes, por el contrario, siguieron llegando más.

La Media Luna estaba sola, en silencio. Se caminaba con los pies descalzos; se hablaba en voz baja. Enterraron a Susana San Juan y pocos en Comala se enteraron. Allá había feria. Se jugaba a los gallos, se oía música; los gritos de los borrachos y de las loterías. Hasta acá llegaba la luz del pueblo, que parecía una aureola sobre el cielo gris. Porque fueron días grises, tristes para la Media Luna. Don Pedro no hablaba. No salía de su cuarto. Juró vengarse de Comala:

-Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre.

Y así lo hizo.»

 

 

JOSE A. GARRIGA VELA. LEONOR REFIGE Y HÉCTOR MÁRQUEZ
Etiquetado , , , , , , ,