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«SOMBRAS EN SEPIA» Y «UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE», NOVELAS DE SERGIO BARCE, SEGÚN ANTONIO BRAVO NIETO

Leyendo los ensayos del último número de la revista Dos Orillas, en la que participo, y de la que daba cuenta días atrás, me topé con un exhaustivo estudio del historiador e investigador Antonio Bravo Nieto, titulado Una guía desconocida de la ciudad de Tetuán: El Tetuán artístico y pintoresco de Juan Beigbeder y Antonio Got.

DOS ORILLAS. EL ESTRECHO DE GIBRALTAR. FROMTERA LITERARIA. Monográfica XIII-XIV
Y me di cuenta de que hacía mucho que no nos escribíamos.
En su día, fue muy generoso al enviarme planos, fotos y documentación relacionada con edificios de Larache, que conoce en profundidad, y que se pueden consultar y ver en este mismo blog.
De pronto me vino a la memoria un correo que me envió en mayo de 2013 en el que me contaba, detallada y exquisitamente, qué sensaciones le habían causado mis novelas Sombras en sepia y Una sirena se ahogó en Larache, que le había hecho llegar por entonces. Y al releerlo, le escribí y le pedí permiso para ponerlo aquí, a lo que ha accedido.

ANTONIO BRAVO NIETO - foto sur.es

ANTONIO BRAVO NIETO – foto sur.es

De lo que me escribía por entonces, me llamó poderosamente la atención que mis novelas hubieran sido capaces de atrapar a un lector tan contumaz y voraz, y quizá por eso agradecí tanto sus palabras y que ahora comparto con todos.
Esta mañana han salido para Melilla mis dos últimas obras: El libro de las palabras robadas y Paseando por el Zoco Chico, Larachensemente. Sólo espero que le causen el mismo efecto.

Para quienes no lo conozcan, Antonio Bravo Nieto es Doctor en Historia del Arte, académico correspondiente de las reales academias de Bellas Artes de San Fernando, de la Historia y de Bellas Artes de San Telmo, siendo nombrado Cronista Oficial de la Ciudad Autónoma de Melilla en 2004) Ha colaborado en diferentes proyectos de investigación con varias universidades e instituciones: UNED, Universidad de Málaga, Escuela Nacional de Arquitectura de Tetuán, Estudios Melillenses e Instituto de Cultura Mediterránea. También ha formado parte de varios grupos de investigación: del Proyecto Patrimoines Partagés (proyecto Euromed Heritage de la Unión Europea), de Modern architecture in the mediterranean sources, characterization, preservation, y de Architecture Beyond (proyecto COST).
http://www.architecturebeyond.eu/
Ha recibido varios premios de investigación y un diploma Europa Nostra por sus trabajos relacionados con la restauración del patrimonio, habiendo desarrollado investigaciones sobre la arquitectura de los siglos XIX y XX, la arquitectura militar y fortificaciones en la Edad Moderna y la historia de Melilla y el norte de África en general.
En fin, que una persona con su currículum dedique su tiempo a leer mis novelas es para sentirse satisfecho.
                                                               Sergio Barce, octubre 2014

Estimado amigo Sergio

Cuando uno se dedica a leer no por placer, sino por trabajo, que es mi caso, llega un momento que sólo devoras libros de ensayo y de los temas que se supone te «interesan» profesionalmente. El placer lo vas dejando y dejando y al final ya casi ni guardas tiempo para leer por el gusto de leer. Yo te confieso que estoy alineado en el primer «tipo» y sólo hago incursiones rápidas y concretas cuando mi mujer me recomienda alguna de las muchísimas novelas que lee.

Atrás queda mi imagen de lector compulsivo, capaz de tragarse El Señor de los Anillos en dos días de lectura de casi 20 horas diarias (dos días de desaparición física y mental), y todavía me asombro cuando lo recuerdo.

Esto, para decirte que esperaba un momento adecuado para leer tus novelas. Tenía que ser algo especial para que nada me interrumpiese. Y la excusa perfecta ha sido un viaje que inicié el día 23 a Ginebra (un Congreso tedioso y gris, como la ciudad), en cuyas idas y vueltas, y en los ratos de hotel, tenía pensado empezar a leer tus obras.

Portada SOMBRAS EN SEPIA

Comencé por Sombras en Sepia. Lo abrí en el avión de Melilla el 23, y me enganchó totalmente. Lo terminé el viernes 24. De esta novela me gustó la forma en la que afrontas el retorno a Larache y también la actitud personal ante el tema inmigratorio, sin contar la forma en la que el protagonista inicia la búsqueda. Hubo para mí momentos de intensidad como cuando se conocen Abel y Samir, y la forma que tienes de narrar la amargura de una ciudad que fue y ya no existe me emocionó.
Yo también he visto evolucionar a Larache desde el año 1990. No sé si te conté que la primera vez que estuve en Larache fue ese año. Me acababa de casar y conseguí convencer a mi mujer para hacer un viaje por todo el norte de Marruecos en coche. No había investigado aún nada sobre estas ciudades, pero algo me atraía de ellas por las narraciones de personas mayores que vivieron esa época y por los libros que había podido encontrar.
El viaje, enero de 1990, representó la firme decisión de volcar parte de mi trabajo en esa zona, por lo que es fácil adivinar que me atrapó totalmente. La entrada a Larache fue muy sugestiva (o casi tópica), porque veníamos desde el Sur y recalamos, como no, en la inefable Casa de España, donde al sentarnos con un Bon Jour y prepararnos para pedir el socorrido «Sole Menier «, se nos acercó un camarero (que luego supimos que llamaban Pelé) con una chaqueta de un verde fosforescente rabioso y nos dijo: «¿Qué van a tomar los señores, una San Miguel?” …entonces ya pudimos entender una cosa: habíamos llegado a casa.
La ciudad nos encantó, pasearla y vivirla varios días de estancia en el entonces más que decrépito palacio de la duquesa de Guisa. Luego Tetuán y Tánger fueron otra cosa, otras vivencias y otros impactos, pero Larache siempre se nos quedó grabado en los paseos nocturnos que hacíamos por la medina, bajando al puerto, y verla ir empeorando año tras año no deja de producirnos una gran tristeza.

portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

Y luego las aventuras de Tami (Una sirena se ahogó en Larache) la inicié el viernes 24 y la he terminado hoy en el avión Ginebra-Málaga, hacia las 9 de la mañana. Estos benditos viajes de trabajo que me han hecho levantar a las 3 de la mañana pero que me permiten volcar las horas que sean necesarias para leer una novela.
Aquí vuelves a la ciudad, pero de una forma más poética porque los sueños del niño se mezclan de una forma extraordinaria con un entorno hostil pero al mismo tiempo amable: Tami tiene ángeles y demonios en su vida, como todos, pero él en su corta experiencia ya va determinando qué tipo de vida será la que pudiera vivir, si se le permite hacerlo, claro.
Te felicito por tu compromiso social que está desnudo en tus dos obras, y casi te agradezco que el pederasta de la novela se llame Pierre y no Pedro, cosa que en estos momentos de falta de optimismo nacional casi no te hubiera perdonado. Al final con esta obra me pasa como con La Vida Perra de Juanita Narboni (verdadero motivo de mi primera visita a Tánger en ese recordado 1990). En ambas tuve la añoranza posterior de haberme hecho un croquis geográfico de las andanzas de Tami por una ciudad viva, y en permanente transformación: las idas y venidas, que en el caso de Larache también deberían haber incorporado un plano de secciones por las terribles pendientes.

Te acercas a Larache mediante la elaboración de tus recuerdos y la búsqueda de la realidad. Yo me acerqué mediante la búsqueda documental, más como investigador, pero en el fondo mi Larache también es una creación en la que encajan perfectamente edificios con nombres de autores, épocas, planes de organización y que siento como mía de alguna manera. Esto lo comparto con otras ciudades, Melilla por supuesto, y sobre todo Tetuán, y Tánger, cosa que no he conseguido nunca en las otras ciudades españolas que conozco y donde he vivido como Málaga, Badajoz y Oviedo.

Me temo que soy un norteafricano compulsivo, y que mi vida y mi casa están de este lado del océano. Tal vez se me ocurre que Melilla tendría que ser también objeto de tu curiosidad y dedicarle una de tus novelas, seguro que eres capaz lo que tantos pretenden y no consiguen nunca: llegar a su verdadero espíritu.

Quiero agradecerte que hayas convertido este gris viaje ginebrino en una suma de sentimientos tan reales y tan intensos. Mi sincera enhorabuena y muchos ánimos para seguir contándonos a tu forma ese tiempo que ya no existe pero que sigue presente en nosotros.

Antonio Bravo Nieto – mayo 2013

 

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LA NOVELA «SOMBRAS EN SEPIA» DE SERGIO BARCE, SEGÚN JOSÉ LUIS PÉREZ FUILLERAT

Cuando se publicó Sombras en sepia en 2006, recuerdo que el poeta Salvador López Becerra me confesó que se había leído la novela de un tirón, en una noche, porque no había podido dejarla. Y añadió: tu narrativa es poética. Confieso que me encantó este comentario.

El pasado julio, años después de aquello, otro poeta, el profesor José Luís Pérez Fuillerat, me envió una extensa reseña escrita a vuela pluma tras leer el mismo libro, mi novela Sombras en sepia. Y me parece que algo hay de común en lo que ambos poetas descubrieron en sus páginas.

Leer las palabras de José Luís Pérez, ha sido como volver a escuchar hablar de algo muy querido que queda ya atrás, entre sombras descoloridas; esa es la sensación cuando alguien me comenta sus impresiones sobre mis anteriores libros. Pero siendo José Luis Pérez Fuillerat un escritor consagrado y un lector voraz, sus palabras no me han dejado indiferente. 

Jose Luis Pérez Fuillerat

Jose Luis Pérez Fuillerat

José Luis Pérez Fuillerat es autor de los libros de poemas Íntimo (1991), Versos de entrega (1994), Zona marítima (2012), Refugio de imposibles (2012) y Caleidoscopio interior (2013), y próximamente aparecerá su libro de cuentos Relatos vinculantes.

Sergio Barce, septiembre 2014

Acabo de leer Sombras en sepia, del escritor Sergio Barce Gallardo, premiada en el I Certamen de Novela “Murcia Tres Culturas”, en 2006.

Si hay que detener su lectura es solo para beber agua, respirar hondo o tomar un lápiz para anotar algo al margen de la página leída.

Creo que, además de ser una “novela contemporánea”, es la novela del autor. Autodiegética, es decir casi enteramente autobiográfica, con la excepción de la trama, la relación entre los actantes, Abel Egea, Nadja y el casi fantasmal Mustapha, incómodo para un lector sensible. Realista desde luego, pues el final no podía ser de otra manera en un tiempo actual. El lector sabe ya, mediante una prolepsis descrita en dos páginas y media (págs. 200-202), cuál es el final en la relación Abel, setentón, y Nadja, joven marroquí de 17 años junto a su hijito Zacarías. Por lo tanto, lo interesante de toda esta novela está en la emoción que suscita en el lector al identificarse, ineludiblemente, con los sucesivos “juegos” nostálgicos del Larache de su niñez y juventud, hábilmente descritos por el narrador, como enzerani convencido, desde una perspectiva espacial malagueña (citas de El Palo, el mercadillo del barrio de Huelin, calle Héroes de Sostoa, carretera de Cádiz…) y temporal, de añoranza de esos años de adolescencia.

Nadja y Tlata de Reixana, el pequeño pueblo de la joven, a pocos kilómetros de Larache, “pequeño paraíso que dio cobijo a la familia Egea”, son en realidad el alma del autor (fautor, que diría Oscar Tacca), con las vivencias más enraizadas en esa ciudad marroquí donde vivió con su familia hasta cumplir los 13 años (“-Vengo de Málaga, pero viví aquí muchos años. No sé si me creerá, pero siempre digo que soy de Larache. Aquí es donde fui realmente feliz” – pág. 49).

Como lector identificado con el tema, la trama y su desarrollo, me atreveré a comentar algunos aspectos que me han dejado “enganchado” a esta novela, mezcla de tradición barojo-galdosiana (nada de experimentación, por otra parte innecesaria) y novedosa en cuanto a su episódica forma de estructurarla, el juego de avance-retroceso que te hace contemplador continuo y enamorado de esa aparente realidad de lo narrado. Nunca confundido. Siempre paseando por las calles descritas, estrechando la mano de los mismos amigos, incluso participando del temblor del erotismo contenido del actante-sujeto, Abel Egea.

Cito numéricamente:

1. El pasado es siempre prólogo imborrable. De ahí que la nostalgia sea el leit motiv de la novela.

2. Es la nostalgia de un jubilado, viudo y con una sola hija, que verá convertida la monotonía propia de ese estado en una peripecia digna de ser vivida (y contada): el encuentro con una joven inmigrante en una playa de Málaga, cuando “un cielo azul profundo ametrallado de diminutas estrellas” le hizo abrir los ojos.

Portada SOMBRAS EN SEPIA

3. Ojos abiertos para inmiscuirse en una vida ajena, y soñar con una nueva familia, menos (o quizás, más) buscada (soñada).

4. Esta es la diégesis de la novela: voces de personajes, espacios, tiempos y sucesos son tan verosímiles que transportan al lector a un mundo y una sociedad cercanos.

5. El mundo de la emigración. Pero el deseo siempre presente de tener que volver al origen. Ese mismo deseo que se instala en Nadja al responder a la llamada del marido, Mustapha, y la necesidad de “volver” a las vivencias inolvidables del pasado en Larache, tal como confiesa el narrador constantemente.

6. El tema de la hospitalidad entre los habitantes de Tlata de Reixana y Larache es el símbolo de la buena convivencia entre las tres culturas: «-Yo soy Samir- le estrechó la mano apretándola con fuerza-. Ahora te vas a cambiar, te vas a poner una chilaba y vas a comer en casa» (pág. 47).
“Aquí en Larache vivimos las tres culturas sin problema alguno» (pág. 55).
También en el recuerdo de la relación tan cordial entre un cristiano, Abelardo Egea, padre de Abel, con un musulmán, Mustapha Ben Laabi y un judío, Jacobbi Cohen.

7. Aquí tenemos uno de los resultados de la lectura de esta novela: la catarsis que produce en el lector, obligándole a superar tópicos xenófobos. Curiosa la definición que se hace de Suecia, como una casa de locos, donde vive su hija.

8. Pero quizás lo que más sorprende sea la relación entre el anciano Abel y la jovencita inmigrante marroquí, Nadja. Nada que se parezca a la Lolita de Nabokov. Pero nada hay más hermoso que el pasaje de erotismo contenido de la pág. 189-190, interrumpido por el llanto del niño Zacarías. Y sobre todo en la pág. 215, cuando Abel “quería sentir su agitación (la de Nadja), su ansiedad vibrante y emocionada…” que a este lector le recuerda los versos del poeta sufí, Ben Farach, de Jaén (s. X) cuando dice en su poema “Castidad”:

“Y pasé con ella la noche / como el pequeño camello sediento al que el bozal impide mamar […,] que no soy como las bestias abandonadas / que toman los jardines como pasto».

9. Detalles importantes de narrador total son los relatos intercalados: el ahogamiento del nieto de la Motrilica; el recuerdo de los años vividos y disfrutados con su mujer, Carlota; la relación entre David y Lidia, sus fieles amigos; la historia del Monstruo, que solo era un pobre infeliz, llamado Eneas Martín Jiménez, que trabajaba como mulero para la legión….

10. En definitiva: una galería de varias estancias formadas por un gran cuadro de entrada y varios aguafuertes intercalados, plenos de colorido, de lenguaje kinésico y, sobre todo, de un hondo y sincero sentimiento nostálgico, desde una realidad esperanzada: “Las nubes grises iban quedando atrás y, a cada metro que avanzaba, el día se hacía más celeste…”

Un lector que ha disfrutado con esta novela:

José Luis Pérez Fuillerat
Málaga, 15 de julio de 2014

 

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RESEÑA DE FUENSANTA NIÑIROLA SOBRE «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE», DE SERGIO BARCE

Acaba de aparecer en la página web de <MELIBRO. Portal literario> (su web es http://www.melibro.com), la crítica y reseña sobre mi libro de relatos «Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente», que firma Ariodante (seudónimo de la escritora, crítica, y profesora y artista plástica Fuensanta Niñirola).

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El enlace para su reseña que reproduzco a continuación es: http://melibro.com/paseando-por-el-zoco-chico-de-sergio-barce/

Nacido en Larache, el autor, que hace años hubo de trasladarse con su familia a España, donde actualmente reside, guarda recuerdos imborrables, grandes amigos y miles de historias que contar. Este libro aúna muy diversos textos, escritos desde hace más de quince años: relatos, recuerdos, reportajes, memorias y sobre todo, un gran amor por la tierra que le vio nacer y donde vivió una infancia feliz. Algunos de estos textos ya han visto la luz en otras publicaciones, como en un anterior libro de Barce, Últimas noticias de Larache (2004), su propio blog y alguna otra publicación. Pero hay relatos inéditos, también.
El conjunto es variopinto, como digo. La unidad la pone el tema: la ciudad de Larache (Marruecos). Hay relatos bellísimos, emotivos, tiernos y muy impactantes. Otros textos son más del tipo memorias, en el que el autor se cita a si mismo, a sus amigos y conocidos con sus nombres reales, lo que le da otro matiz. Otros son del tipo reportaje de viajes.
Barce ha seguido manteniendo un contacto periódico con su ciudad natal y con lo que queda de sus amigos, y nos muestra, en muchos de los textos, la evolución que ha sufrido la ciudad y la decadencia de muchos de los sitios cuyo recuerdo perdura en su corazón.

Percibimos en todo el conjunto del libro un tono de nostalgia muy fuerte, un regusto amargo en algunos textos, pero en otros una bella y vivísima remembranza de la infancia. De la infancia en general y de la infancia en particular, de su infancia. La inocencia, la ingenuidad, la imaginación, los sueños de los niños que vivían ajenos a los problemas de los adultos, al duro mundo de los mayores, a una sociedad en proceso de cambio. Ajenos a las diferencias sociales, raciales, religiosas; acostumbrados a convivir con ellas y a respetarlas.

Relatos como Mimo, Larachensemente, Mina, la negra, El hombre del carrillo, La cautiva, El nadador, Al otro lado del Estrecho… en fin, destaco solo algunos de los que más me han impactado. En ellos, sobre todo en Larachensemente capta y muestra el espíritu de unas gentes, si se puede hablar de ello, o al menos el clima social de una población, un pueblo resultado de una mezcla histórica que, al menos en la época en que el autor los conoció, eran tal que así. Y probablemente lo sigan siendo, creo que como una herencia andalusí.
En otros es la vida de los niños, lo que nos hace rememorar. Niños ingenuos, nada resabiados, niños que juegan, que imaginan, que con poca cosa tienen suficiente para crear mundos de ficción.
Otros relatos muestran a jóvenes cuyo deseo es salir, escapar de una sociedad caduca y anclada en el pasado y tratar de salir adelante en un país más avanzado. Pero esa huida tiene sus dificultades, y a veces resulta más duro decidirse, porque la tierra tira de ellos más de lo que pensaban.
Entre unos y otros textos, en todos ellos, Barce trata a sus personajes con mucho cariño. Con una delicadeza enorme. Con amor. Y mucho más cuando habla sobre personas reales, sus amigos, sus conocidos, con nombre y apellidos. Amigos de la infancia que lo será por siempre.
En suma, un conjunto de historias que harán al lector emocionarse, o sonreír, o quizá reflexionar, hayan o no estado alguna vez en Larache. Aunque probablemente, después de leerlo les brote el deseo de visitar esa ciudad.

Ariodante, 31 de agosto de 2014

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

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«EL LIBRO SOBRE FEDERICO GARCÍA LORCA, DE LINE AMSELEM», POR EL ESCRITOR LARACHENSE LEÓN COHEN

Mi amigo y paisano León Cohen Mesonero, me escribía el otro día sobre Line Amselem. Me decía León que, como yo recordaría, Line es profesora de literatura española en Francia, donde nació, que su padre es natural de Larache y que ella siempre ha sentido una gran curiosidad por visitar el pueblo de su padre. Me decía también León, que, no hacía mucho, Line le había enviado su libro titulado Federico García Lorca (Editions Oxus, 2013) en el que, entre poemas traducidos al francés por ella, incluye historias familiares y personales.

FEDERICO GARCÍA LORCA por Line Amselem

Dice León que es una magnífica comunicadora del sentimiento, que, cuando terminó de leer el libro, se decidió a escribir una pequeña reseña sobre lo que este le había sugerido, reseña que me mandaba para que lo publicara en mi blog, porque, como me advertía, una vez más habla de Larache.
Y como la reseña de León, además, es magnífica, doble motivo para que aparezca por estos lares.
                                                                 Sergio Barce, julio 2014

Line Amselem - foto de Juan Algar, para Diario Córdoba

Line Amselem – foto de Juan Algar, para Diario Córdoba

Diario de Line

sobre fondo lorquiano

Este es el título que me sugiere la lectura de tu libro sobre García Lorca. Los textos de Lorca traducidos por ti son el telón de fondo para ilustrar tus vivencias y tus sentimientos y sensaciones en determinadas épocas de tu vida. Ayer tarde leí el libro de un tirón y ahora expongo mis impresiones. Si no lo hiciera ahora quizás no lo haría nunca.

Me gusta como relatas tus clases de español como primer idioma y tu relación con alguna profesora, la anécdota que cuentas cuando por vez primera pronuncias “Soy Line” me recuerda a la primera vez en que Mme Chambrette me hizo decir mi nombre y apellido en francés: «Je m’appelle Léon Cohen». Tu descubrimiento de la literatura y de cómo este te aleja del quehacer diario en la casa de tus padres. Tu madre, la mujer del zapatero que decide trabajar en contra de la opinión de su marido León Amselem (un apellido de origen bereber), ese pequeño conservador nacido en 1929 en Larache durante el Protectorado Español, y franquista convencido. Franco, el pequeño dictador gallego, descendiente de los judíos Franco, apellido cuyo origen viene de aquellos judíos que tenían franquicia para salir del barrio judío en Galicia. Ni Franco ni sus seguidores eran bienvenidos en casa de mi abuela Luna, porque ellos fueron responsables de la muerte de su joven hijo Yudá durante la Guerra Civíl, como bien sabes por mi relato: El linotipista del Heraldo de Marruecos. En Larache fueron algunos los judíos fusilados por los franquistas, mi padre y Ruben Benkessus (un vecino de tu padre) se encargaban de enterrarlos en la cárcel.

Me gusta como describes tu descubrimiento de Salamanca «la universitaria» y tu inesperado encuentro con el gran amor. Ese joven flaco cuya presencia trastornó tu vida. También nos cuentas su muerte inesperada cercano a los cuarenta, tan joven. No a todos nos está permitido vivir lo que nos toca. Los muertos en carretera nos lo recuerdan todos los días. Tu soledad, tu dolor, tu duelo, todo ello envuelto en un velo de ternura y de pudor que alcanzan al lector en lo más profundo.

Line la traductora, esa mujer tierna que en palabras suyas, se deja atravesar por el texto a través del filtro de su cuerpo y de su vida. Qué imagen más seductora y que bien expresada en palabras.

Por fin la visita a Larache, con recelo, con desconfianza, además llovía abundantemente, qué mala pata, cuando Larache es sobre todo sol y mar. Larache a la que extrañamente Jean Genet escogió para morir y ser enterrado.

Y Federico de fondo, sus textos como pretexto. Me has hecho recordar que durante mi servicio militar en 1968, en Córdoba, durante el tardofranquismo, un grupo de amigos ensayamos durante meses algunos textos del poeta maldito, algunos incluso con guitarra flamenca de fondo y dichos por jerezanos y gaditanos que les dábamos una fuerza inusual. Como era de esperar no nos permitieron la representación. Uno de esos textos volvió a visitarme en 2011, cuando fui invitado a dar la Lección Inaugural del curso en la Universidad de Cádiz.

Durante toda la lectura, traté de contextualizarte y de adivinar tu edad, te situé en 1960, pero tú misma me informaste de que había cometido un pequeño error de seis años. En 1966, yo tenía diecinueve. Me ha encantado conocerte como escritora y como persona. Creo finalmente que somos dos sensibilidades gemelas.

Leon Cohen, julio 2014  

Line Amselem - entrevista

 

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ENTREVISTA AL ESCRITOR SERGIO BARCE EN LA REVISTA «ATALAYAR»

Hoy se publica en la revista Atalayar (Entre dos orillas – Magazine internacional de actualidad de España y el Magreb) una entrevista que me ha realizado el periodista Paco Soto. Espero que os resulte atractiva.

Para leerla, entra en el siguiente enlace:

http://www.atalayar.com/content/“en-marruecos-el-futuro-es-muy-incierto-para-nuestra-lengua” 

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