Archivos Mensuales: febrero 2012

Hasta el próximo 29 de Febrero, en MÁLAGA: Exposición «Entropía» del pintor larachense FRANCISCO SELVA

Francisco Selva López

Hace unos días hablaba de Francisco Selva y de sus obras pictóricas, sus creaciones abstractas, de su visión geométrica del espacio. A raíz de ese artículo que le dedicaba como pintor larachense, Paco se ha puesto en contacto conmigo y nos hemos visto en el Ateneo de Málaga. Yo desconocía que durante, estos días, el Ateneo alberga una exposición suya llamada “Entropía”, una casualidad, probablemente.

El caso es que Paco me dijo que me acercara este viernes por la sala, y así lo he hecho y nos hemos visto allí, y he disfrutado de la hermosa, sorprendente y magnífica exposición de sus cuadros, que, además, me ha ido explicando, lo que es un privilegio si acudes a una exposición: el propio artista desvelándote en privado los secretos de su obra. Luego, además, hemos compartido un vino y me ha entregado algunas fotografías curiosísimas para que las agregue el álbum de fotos de Larache. Todo un honor, viniendo de él, que le agradezco.

Ahora, después de haber visto su exposición, me parece aún mejor pintor. Desde los collage hasta los dibujos a rotring, minuciosos y laboriosos, y luego sus pinturas abstractas, impresionantes en vivo. Mezcla la pintura con elementos ajenos como grapas, papel, componentes eléctricos, cartón o clavos, y construye universos, como el que le ha inspirado “Un mundo feliz” de Huxley para una de sus composiciones más llamativas.

La exposición permanecerá en el Ateneo de Málaga hasta el próximo día 29 de Febrero, y de verdad, quienes residan cerca, que no desaprovechen la oportunidad de admirar la pintura de Francisco Selva López, un extraordinario pintor larachense.

Sergio Barce, febrero de 2012

  Tenéis más información e imágenes de esta exposición y de la obra de Paco Selva en:

http://www.ateneomalaga.es/index.php?option=com_content&view=article&id=367&Itemid=56

«Del negro al blanco» de Francisco Selva

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Otros libros, otros autores: LIBERTAD (Freedom) de JONATHAN FRANZEN

LIBERTAD (Freedom, 2010) de JONATHAN FRANZEN.   No he leído los anteriores libros de Franzen, así que parto de una cierta desventaja, o tal vez de una buena ventaja, depende de cómo se mire. En cualquier caso, esta novela, 667 páginas escritas con intensidad, me han vuelto a demostrar que los narradores americanos son realmente buenos. En este caso, un narrador excelente retratando personajes y personalidades. Tanto Patty, el más complejo de ellos, como Walter o Richard, o también Joey, Carol, Connie, Abigail, Jocelyn, Lalitha… e incluso los personajes más secundarios de la trama, todos, están perfectamente definidos, incluso en sus contradicciones, porque lo que Franzen consigue es construir personajes de carne y hueso que, como tales, actúan por impulsos y por sentimientos, como todo ser humano.

Pero ya digo que es Patty, probablemente, el personaje más profundo y contradictorio pero, a la vez, rico de este relato.

 <A modo de concesión, sí llevó a Walter a conocer a su familia en primavera, antes de casarse. Para la autobiógrafa es doloroso admitir que le dio un poco de vergüenza que su familia lo viera y, mas aún, que acaso eso fuera otra de las razones por las que no deseaba una boda. Lo quería (y lo quiere, lo quiere de verdad) por unas cualidades que para ella tenían pleno sentido en su mundo privado de dos personas, pero que no eran necesariamente visibles para la clase de ojo crítico que sin duda sus hermanas, en particular Abigail, posarían en él. La risita nerviosa de Walter, su propensión al rubor, la circunstancia misma de que fuese tan buena persona: dichos atributos le eran entrañables en el contexto más amplio del hombre en sí. Motivo de orgullo, incluso. Pero la parte malvada de ella, que siempre parecía aflorar con contundencia al verse expuesta a su familia, no podía evitar lamentar que él no midiera un metro noventa y fuese muy guay.

Joyce y Ray, justo es reconocerlo, y quizá por el alivio oculto que experimentaron al descubrir que Patty era heterosexual (oculto porque Joyce, por su parte, estaba preparada para brindar una vigorosa Acogida a la Diferencia), exhibieron su mejor comportamiento. Al enterarse de que Walter nunca había estado en Nueva York, se convirtieron en gentiles embajadores de la ciudad, instando a Patty a llevarlo a exposiciones que la propia Joyce, ocupada como estaba en Albany, no había visto, y reuniéndose luego con ellos para cenar en restaurantes aprobados por el <Times>, incluido uno en el SOHO, que por entonces era aún un barrio oscuro y emocionante. La preocupación de Patty ante la posibilidad de que sus padres se burlaran de Walter dio paso a la preocupación de que éste se pusiera del lado de ellos y no viese por qué a ella le resultaban insoportables: de que empezara a sospechar que el verdadero problema era Patty, y de que perdiese aquella fe ciega en su bondad, una fe de la que ella, en menos de un año de relación, ya dependía desesperadamente>.

Creo que como gran narrador americano, hay una clara conexión con la manera de escribir de Richard Ford, y en concreto en relación a su extraordinaria trilogía, y especialmente con “El periodista deportivo”. Ambos escritores retratan a la sociedad americana con detalle, mirándola desde dentro, y en este retrato, a veces descarnado y otras veces irónico, también se refleja nuestra propia sociedad, producto, sin duda, del efecto globalización. Hay ciertamente situaciones en la novela de Franzen que reconocemos, y nos provocan una cierta estupefacción, a mí al menos, sobre todo al comprobar que poco a poco las líneas que separan a nuestras sociedades, la europea y la americana, se tocan cada vez con mayor intensidad, y eso no es, precisamente, nada halagüeño, y mucho menos gratificante. Será que odio la globalización.

La novela me parece increíblemente bien escrita. Y hay párrafos extraordinarios. 

 (…) <Su plan o su esperanza o su fantasía, en la medida en que se permitió ser consciente de que lo tenía, era que Richard olvidase su propósito de marcharse aquel día, y poder volver ella a su estado de sonambulismo esa noche, y que al día siguiente todo fuera de nuevo agradable y tácito, y luego más sonambulismo, y luego otro día agradable, y que luego Richard cargara su pickup y regresara a Nueva York, y mucho más adelante en la vida ella recordaría los sueños asombrosos e intensos que había tenido durante unas noches en el lago Sin Nombre, y se preguntaría sin riesgo si había ocurrido algo. Este viejo plan (o esperanza, o fantasía) se había ido al garete. Su nuevo plan le exigía un denodado esfuerzo para olvidar la noche anterior y fingir que no había ocurrido.

Lo que desde luego no incluía su plan –y puede afirmarse sin riesgo alguno- es que el almuerzo quedaría a medio comer en la mesa y de pronto ella se encontraría con los vaqueros en el suelo y la entrepierna del bañador dolorosamente apartada a un lado mientras él la llevaba a embestidas hasta el éxtasis contra la pared inocentemente empapelada de la antigua sala de estar de Dorothy, a plena luz del día y estando ella tan despierta como podía estarlo un ser humano.

JONATHAN FRANZEN

No quedó ninguna marca en la pared, y sin embargo el punto quedó allí, claro e inconfundible, para siempre. Era una pequeña coordenada del universo permanentemente colmada de sentido y alterada por su propia historia. Dicho punto se convirtió en una silenciosa tercera presencia en la sala, junto con ella y Walter, los fines de semana que más tarde pasaron allí solos. En todo caso, a Patty le pareció que por primera vez en su vida follaba de verdad. Le abrió los ojos, por así decirlo. Y a partir de ese momento estuvo perdida, aunque tardó un tiempo en darse cuenta>.

La historia avanza y retrocede en el tiempo, y nos introduce en la vida de una familia a lo largo de varios decenios. Cómo Frazen desarrolla los cambios de personalidad en los personajes dependiendo de la edad que tienen en cada instante de la narración es asombrosa, de una minuciosidad envidiable. Su escritura no es nada efectista, ni tampoco artificial, es natural, fluye como el río, con una pasmosa facilidad, una aparente sencillez que esconde un arduo trabajo con el que construye una novela sin altibajos, bien armada, sobria. Sabe cómo meternos en el universo de los adolescentes, en la lenta evolución hacia la madurez de sus protagonistas, acompañados de sus desengaños, de sus miserias, y, sobre todo, de la justificación por los actos que violan las propias creencias. Es un retrato despiadado de cómo el hombre es capaz de auto engañarse para no revelar que se ha traicionado a sí mismo. En este aspecto, Franzen construye un buen argumento. Pero la desazón que provoca es desasosegante.

<Pasó una semana entera sin que ella le telefoneara, y luego otra. Él tomó conciencia, por primera vez, de la mayor edad de Connie. Ahora tenía veintiún años, era legalmente adulta, una mujer interesante y atractiva para los hombres casados. Presa de los celos, de pronto se vio a sí mismo como el afortunado de los dos, el simple chico a quien ella había otorgado su ardor. En su imaginación, ella adquirió una forma fantásticamente atractiva. A veces, él había intuido vagamente que su vínculo era extraordinario, mágico, como de cuento de hadas, pero hasta entonces no había sabido valorar lo mucho que él contaba con ella. Durante los primeros días de su silencio, consiguió creer que la castigaba no llamándola, pero no tardó en tener la sensación de que el castigado era él, la persona que esperaba a ver si ella, en su mar de sentimientos, encontraba acaso una gota de compasión y rompía el silencio por él>.

 Una gran novela, llena de matices, poderoso relato sobre la condición humana, la evolución personal y las paradojas de nuestra sociedad, manipuladora, corrupta y falsaria. De esas obras que, después de leídas, comienzan a removerse en el subconsciente del lector…

 Sergio Barce, febrero 2012

    Los fragmentos de la novela están tomados de la 3ª edición, noviembre de 2011, publicada por Salamandra Narrativa, con traducción del inglés de Isabel Ferrer

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Hasta el próximo 5 de Marzo, en RABAT: Exposición LARACHE / AL-ARAICH de GABRIELA GRECH

La Exposición itinerante LARACHE / AL-ARAICH  de GABRIELA GRECH, ha llegado al último puerto de su fructífero y exitoso viaje por las principales capitales de Marruecos. Ha recalado en Casablanca, Tetuán, Tánger, Fez y Marrakech, y ahora le ha llegado el turno a la capital del reino: Rabat.

En las fotografías que componen esta exposición, se dan la mano el pasado y el presente de Larache; el pasado nostálgico y atesorado en los mejores recuerdos de Gabriela, y el presente, que nada tiene que ver con aquel ayer, un presente más duro, quizá más material, que se plasma en las instantáneas que superpone a las viejas fotos del pasado, a esa presencia casi obsesiva por los ladrillos, como metáfora del muro insalvable que supone la desaparición irremediable de un tiempo que nunca volverá. Y ese cambio de épocas se vislumbra igualmente en los retratos efectuados a los larachenses que se prestaron en su momento a ser inmortalizados por su cámara.

Ahora LARACHE / AL-ARAICH está en Rabat desde hace unos días, y en el tiempo que ha de permanecer en esta ciudad, tendréis  la última oportunidad de contemplar este maravilloso pero arduo y laborioso trabajo fotográfico. Una vez que finalice esta última estancia en tierras de Marruecos, las imágenes de Gabriela Grech se replegarán lentamente, pero quedarán flotando en el aire y grabadas en las retinas de quienes hemos tenido la suerte de poder verla. Seguramente estas fotos se han convertido para Gabriela en una especie de testimonio personal, de su declaración de amor por una tierra, por unas gentes, por una ciudad, Larache, que, pese al dolor último, siempre quedará íntimamente unida a ella.

Sergio Barce, febrero 2012

La exposición se inauguró el pasado 9 de Febrero en la sala del Instituto Cervantes de Rabat,

donde permanecerá hasta el próximo día 5 de Marzo de 2012.

 

 

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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 9

Página 9. ¿Y si vamos en barca? No sería mala idea irnos hasta la otra banda, coger una de las barcas, y que nos lleven hasta la escalerilla del embarcadero… Y, desde allí, cruzar el puerto, y subir por la calle Real… Mohamed Guennouni viene en nuestra barca, es un deportista nato, cada mañana os lo podéis encontrar corriendo, muy temprano. Le encanta correr maratones. Y Guennouni, qué buena gente es, le pide el barquero que le deje uno de los remos y aquí está, en plena acción, bogando para llevarnos al embarcadero…

Y ya en Larache, siempre en este juego malabárico de épocas que se cruzan y que van y vienen igual que las olas que lamen las escalerillas del puerto, comenzamos a reencontrarnos con otros paisanos, con viejos amigos, con rostros que hemos olvidado pasajeramente, pero que siguen en alguna parte de la memoria…  En las tres siguientes fotos, decubrimos, en la primera de ellas, a los empleados de Uniban echándose unas copas y un buen picoteo, de izquierda a derecha: Eusebio Garre, Manolo López Gambero, Rafael Subiza, Mauricio Matamala, Germán Núñez Mendoza, Francisco Ruiz Lagomazini, Domingo, Vicente Chapaprieta, Antonio Alberca, Jose Luis Amado, Julio de las Marinas, Antonio Barce (mi padre) y Luis Lladó. En la segunda foto, en los jardines del Balcón del Atlántico, mi hermana Marisol Barce flanqueada por Paqui y Juan Antonio Martín. Y en la tercera imagen: el fotógrafo Enrique Vázquez con Juan Manuel González, y atrás Joaquín Arriado Cardosa acompañdo de algún amigo.

Ya que he mencionado el fotógrafo Enrique Vázquez, esta bella imagen con el local en elque ocupaban los Estudios Vázquez. de fondo…

Hace unos años, en 2005, nos reunimos en Madrid una gran cantidad de larachenses al constituirse la aociación cultural Larache en el  Mundo. Aquí posamos juntos: Choni, Vindemial Aldea, María Gutiérrez, Abdul, Carmen Allué, José Luis Gómez, Pilar Ascaso, Antonio Mesa, Pepe Edery, José Manuel Galindo, Latifa, Sergio Barce, Victoria, Angeles Ramírez <Ange>, Abderrahman Lanjeri y Paco Muñoz.

Para los de más edad, supongo que ver algunos rótulos o nombres les traerá recuerdos imborrables. En la página de una revista gráfica del año 1940, se anunciaban los siguientes negocios de Larache:

Posiblemente en este pequeño viaje de paseo por la ciudad, volvamos una vez más a la Hípica. Y más en estos días, en los que nuestros paisanos, contra viento y marea, tratan de impedir que la vieja Hípica, el pequeño reducto de arbolado, lo que queda de aquel hermoso lugar, no se pierda irremediablemente. En esta fotografía, de 1952, Jacob Cohen con sus dos hijos: León y David Cohen Mesonero.

Me  gusta construir este album porque creo que supone un instrumento de unidad, de vínculo, una forma de reunir a cuantos larachenses conozco, directa o indirectamente. Aunque, por lo general, suelo traer a quienes trato o he tratado de manera personal. Por lo general, se construye un invisible vínculo de afecto. Por eso suelo traer los rostros de quienes actualmente están en Larache, una manera muy discreta de decir que Larache no es sólo el que vive en la memoria o en la nostalgia de muchos, sino, y sobre todo, el Larache actual. Por eso, al pensar en quienes suelo encontrarme por sus calles cuando regreso, me he acordado de Morad. No es difícil encontrarse por Larache con Morad Jah, que hace muy poco me enviaba un amable y cálido  mensaje. En esta fotografía, junto a su amigo Youssef Elaroubi.

La siguiente fotografía es muy curiosa. Parece una estampa de una época lejanísima en la que un grupo toma té. Lo curioso de la imagen es que, la chica que aparece a la derecha, es mi madre, Maruchi Gallardo Martínez. Siempre me ha encandilado esta fotosuya, tan marroquí.

Me encanta también insertar en el álbum a quienes guardo un cariño especial, como son José Luis Rodríguez y Emilia Souza. No quiero ser reiterativo, pero conocer a ciertas personas, como ellos, te demuestra que hay mucha gente de y en Larache que merecen la pena.

Desde que hemos desembarcado a las escaleras del puerto, hemos recorrido varias calles y lugares de la ciudad. Pero, al subir, al callejear por la Medina, nos hemos encontrado con curiosidades tan nuestras, tan larachenses, como los propios callejeros, algo único en Marruecos, como éste:

Otro de los larachenses que te marcan de verdad, que se convierten en un amigo para el resto de tu vida y a quien sabes que podrías acudir si fuera preciso, es José María López Cobos. Si hay alguien desprendido y generoso, es él.

Pasamos por el Balcón. Viajamos en el tiempo, muchos años atrás, y vemos a Ernesto Coloma con un grupo de amigos bajando las escalerillas…

Joaquín me envía esta instantánea. Después de muchos años, los viejos amigos se reencuentran una vez más, y recuerdan y se apasionan rememorando el Larache de su juventud… De izquierda a derecha: Vázquez, Calbo, Pepe García Gálvez, Pepe Edery, Joaquín García Camúñez, Ricardo Toledo y Antonio Úbeda.

En la imagen de la asamblea de Madrid de 2005, veíamos a Carmen Allué. Pero en esta otra, aparece también ella hace años, cuando era niña, junto a varios amigos. Detrás de ella, la esposa del doctor Dalebrok. Y la propia Carmen explica que es una fiesta de su cumpleños, y reconoce delante suya, en primera fila, a su hermano Kike, y detrás, señalada con una «x», Candidin y a su lado su hermana Mary Pepa Albarracin. Añade Adela Manso que, en primera fila al lado de Kike, están Jose luis y Carlitos, los hijos del Doctor Jose Pérez Azorin, médico militar, que vivían en el Balcón del Atlántico.

En las dos siguientes fotos, vemos, en la primera, a los hijos de José Luis Amado. Y en la segunda, a mis hermanas, Marisol y Mónica Barce, en el salón de casa, creo que en la última en la que residimos en Larache, en el edificio de Uniban, recién despertadas porque habían llegado los Reyes Magos para entregarles sus regalos… Qué recuerdos tan emotivos, tan especiales, tan diferentes… Lo que no sé, en este caso, quiénes eran Melchor y Gaspar…

Todo eso parece ahora tan lejano… Los recuerdos de la infancia, los días de cabalgata por las calles de Larache, los carnavales en el Casino, el tiro al plato en el Balcón, los partidos en Santa Bárbara, la fiesta del cordero, la romería de Lalla Mennana, el Purín, fin de año en el Palacio de la Duquesa de Guisa… Pero ya digo que esto es un continuo salto en el tiempo. Y aquí vemos a Abdeslam Soltani, fotografiado por Itziar Gorostiaga, que nos mira con esa ingenuidad suya, también son esa picardía socarrona. Abdeslam es otra persona fantástica de las que tengo la suerte de conocer.

Y Pepe y Elisa, aquí tan felices en medio de la Medina de Larache… Cómo se les nota que están disfrutando del pueblo… También son especiales, muy queridos.

Y a todos nos vigila Okyanus, el Dios del Océano, representado en las ruinas de Lixus… Como en esta máscara representativa del dios mitológico que parece vigilarnos, mirándonos desde el Olimpo o desde algún lugar no tan lejano, quizá lo haga con el rabillo del ojo, con cierto afecto… Eso espero.

Tal vez, Okyanus mire a tres bellezas larachenses paseando por la antigua Plaza de España… Maite, Maleni y Rafi...

Y quizá se crucen en su paseo con Joaquín García Camúñez, Rafael Andrés Ruz y Fernando Galeote Pérez.

Qué preciosidad de plaza que s eha ido marchitando con el tiempo, igual que las viejas fotografías en blanco y negro que se volvieron sepias…

Y si sales de la misma plaza, ahora de la Liberación, entras en la Avenida Hassan II y llegas en dos pasos al Café Valencia… Y allí te encuentras sentados, tomando su té verde, a Mari Carmen Revilla con su inseparable y querido Ahmed Argal. Por supuesto, Ahmed se levanta y se te acerca enseguida para saludarte, abrazarte y comenzar a contar mil anécdotas de sus años mozos… Qué buen hombre, Ahmed.

Como lo es mi amigo Oualid Alkhou, al que vi en Madrid, y luego en Larache, y otra vezen Larache, y con el que mi hijo Sergio se lo ha pasado tan bien.

Otra debilidad, imposible de soslayar para mí: Faris y Hanan Yakoubi. Aquí estábamos creo que en el salón de arriba del Café Atlántico… Ellos son familia. No sé cómo expresarlo de otra manera. Supongo que es así de simple.

Ya he hablado otras veces de la Galería de Are Lafnar de Larache… Pasamos por su puerta, camino del Zoco Chico. Y en su interior nos encontramos a tres amigos más: Abdelfetah, pintor delicado, del que guardo un precioso dibujo al carboncillo del Castillo de San Antonio, Mohamed, que dirige la galería, y Aziz Bouhdoud, que nos regala tantas imágenes incomparables de Larache…

Otra pareja muy entrañable para mí, y que también son increíbles. Supura Larache por todo el cuerpo. Emilia Vázquez y Alejandro Escoto. Se hacen querer muy fácilmente.

Es posible que nos encontremos en Santa Bárbara algún partido de fútbol… En esta ocasión en el equipo están, entre otros, Rafael Cárdenas, que es el portero, Daniel Calbo, Joaquin García, que es el tercero de arriba desde la izquierda… El resto, no lo sé.

Veo unas figuras correr y juguetear por el espigón… Parece que se han sentado en sus escalerillas, y ahora los distingo: son León Cohen y su hermano David…

El paseo va acabando. Llegamos en barca, con Guennouni remando… Nos marchamos de la misma manera. Y al montarme de nuevo en la barca, dejo todas estas imágenes en el aire, y me alejo en dirección de la otra banda, disfrutando de la brisa y del suave oleaje, oyendo el chapoteao de los remos al hundirse en el agua, pero lo disfruto como algo mágico porque ahora lo hago junto a mi hijo Pablo...

Pero volveremos… Sergio Barce, febrero 2012

 


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Este 14 de Febrero, en Madrid, presentación del libro VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO del escritor larachense Dr. JOSÉ EDERY BENCHLUCH

JOSE EDERY

Por fin se ha publicado el tan esperado libro de mi querido paisano y amigo José Edery, titulado «VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO: Argelia, Marruecos, Túnez». El libro será presentado en Madrid este próximo Martes, día 14 de Febrero, a las 19:30 horas, en el Palacio de Cañete (c/Mayor 69), sede del Centro Sefarad–Israel. Presidirá el acto el Embajador Don Álvaro Albacete, Director del Centro, y la presentación correrá a cargo de los  Embajadores de España Don Raimundo Bassols (ex Embajador en Marruecos) y Don  Jesús Ezquerra (ex Consejero Cultural en Marruecos), del ex Embajador en Argelia y ex Cónsul General en Tetuán, Nador y Larache, Don Javier Jiménez-Ugarte, y de Don Jacobo Israel, ex Presidente de la CJM y de la FCJE.

El sumario con los temas que Jose Edery aborda en esta ambiciosa obra nos da una idea del enorme caudal de conocimientos con los que nos deleitará y nos hará aprender a todos con su libro. Yo, sinceramente, me he quedado sorprendido al leer el sumario, en el que hay muchísimos asuntos que estoy deseando conocer a través de la mirada siempre curiosa y, seguramente, con su pizca de humor, de Jose Edery. El sumario es el siguiente:

CAPÍTULO  I

EL MAGREB

        1.- Situación y conceptos

        2.- Encrucijadas y cruces

        3.- El espacio ibero-magrebí

        4.- Con el Sol y la Luna magrebíes

        5.- Comparaciones tradicionales, históricas y musicales

        6.- Franco, el Embajador y los judíos magrebíes

CAPÍTULO  II

EL MAGREB Y LA PENÍNSULA IBÉRICA, EVOLUCIÓN GEOLÓGICA. «SEMBLANZAS Y SIMILITUDES»

        1.- El Big Bang, el berechit y mis narraciones

        2.- Los moriscos en España y en el Magreb

        3.- El «difunto» alpujarreño de Trevélez

        4.- El «difunto» bereber del Atlas

        5.- Con el «difunto» bereber

        6.- Eones, Eras, Períodos y Épocas geológicas

        7.- La Era Secundaria y el Atlas

        8.- Las anguilas, las angulas y la Atlántida

        9.- La Era Mesozoica magrebí

        10.- Vivencias sísmicas en Andalucía y el Magreb

        11.- En la Era Cenozoica

        12.- Orogénesis hispano-magrebí

        13.- El Cuaternario

CAPÍTULO  III

COMPORTAMIENTO, CARÁCTER Y ESPÍRITU MAGREBÍ

        1.- Mediterráneo occidental.- Herencia histórica

        2.- Mediterráneo oriental: La herencia del Oriente Próximo

        3.- Relaciones en el Magreb entre religiones e incidencia social

        4.- El comportamiento social-Hachuma y teatralidad

        5.- Un europeo en un accidente de circulación

        6.- Con Ahmed Dlimi y con Mehdí Ben Barka

        7.- El caviar, el sábalo y los pescados

        8.- Anécdota y consejos ante un accidente de tráfico

        9.- Idiomas y hachuma

        10.- La isla de Perejil en un contexto de la hachuma

        11.- Confinamiento del médico español.- Reflexiones sobre la poligamia y la prostitución

        12.- El exilio y el sobrino de Abdelkrim el Khatabi

        13.- El loro de la Representación española

        14.- Con el Sultán Mohamed V en Granada. La independencia de Marruecos

        15.- «Justos entre las Naciones» en Yad Vashem

        16.- Con la Familia Real española.- Intervención quirúrgica del Príncipe

        17.- Definitivo enfrentamiento con el Dr. Khatabi

        18.- Saludos, limosnas y bendiciones.- El beso

        19.- Los califas Alí y Abd al Rahman I.- Harijismo, sumitas y Chiítas

        20.- Algo sobre monedas en el Magreb

        21.- Más saludos y bendiciones.- Los «pieds noires»

        22.- Protocolo, cortesía y diplomacia

        23.- La blasfemia en el Magreb

        24.- Mallorquines y franciscanos

        25.- La picaresca

        26.- En la «Marcha Verde»

        27.- Convivencia hispano-magrebí

        28.- El conformismo magrebí

CAPÍTULO  IV

LOS REZOS

        1.- La oración

        2.- Escuelas del Islam

        3.- Bases del Islam

        4.- La oración, horarios y tiempo

        5.- La oración en los viajes

        6.- Las abluciones

        7.- «Babá» y el desembarco español en Larache

        8.- Oraciones del Seder de Pesaj y la Eucaristía

        9.- El desembarco (continuación), Shauot y los bachuchos

        10.- Los rezos de «Babá»

        11.- En el hamám

        12.- La prosternación

        13.- El descalzarse

        14.- La Fatiha

        15.- La muerte y el entierro

        16.- En el cementerio judío con el Embajador Ezquerra

        17.- Cantos, ritos funerarios y de duelo

        18.- La imagen magrebí del madrileño Jesús de Medinaceli

CAPÍTULO  V

SANTOS, LEYENDAS Y TRADICIONES

        1.- Los santos en el Magreb

        2.- Santones, morabitos y zagüías

        3.- El tabaquismo y la rehabilitación en una zauía

        4.- Santas y santos

        5.- Yebala

        6.- Influencia religiosa hispana y tauromaquia

        7.- Influencia sufí de Muley Abdeslam Mchich

        8.- Los números en las creencias

        9.- Los Siete Durmientes

        10.- Los «Siete Durmientes» en Marruecos

        11.- Los Sebaatu Riyal Regragas y los Siete Santos de Marraquech

        12.- Como crearon un santón

        13.- Anécdota sobre Santos y el Congreso Eucarístico

        14.- Las ghadas en el Magreb

        15.- Las supersticiones y los yennun

        16.- Romerías y peregrinaciones. El mussem y la hilulá

        17.- El General Mezián y Santiago «Matamoros»

CAPÍTULO  VI

LAS MEZQUITAS

        1.- Las mezquitas

   LAS MEZQUITAS DE MARRUECOS

        2.- Las mezquitas

        3.- Las mezquitas de la zona sur

   LAS MEZQUITAS DE TÚNEZ

        4.- Las mezquitas tunecinas

   LAS MEZQUITAS DE ARGELIA

        5.- Las mezquitas argelinas de la capital

CAPÍTULO  VII

LAS SINAGOGAS Y LOS JUDÍOS DEL MAGREB

        1.- Origen y procedencia de los judíos magrebíes

        2.- La escritura fenicio hebrea

        3.- Tradición gastronómica judeo-magrebí

        4.- Las langostas y el postre

        5.- Hebreos, israelitas y judíos

        6.- Franco y los judíos-hebreos de Marruecos

        7.- Megoorashim, toshabim y granas

        8.- El Bar Mitzvá

        9.- El sexto mandamiento en Marruecos

        10.- La sinagoga

        11.- Descripción de la sinagoga magrebí

        12.- Las sinagogas en el Magreb

        13.- Sinagogas en Marruecos

        14.- Las sinagogas de la zona norte

        15.- En la zona del protectorado francés

        16.- Sinagogas argelinas

        17.- Las sinagogas de Túnez

ARTÍCULO DE JON JUARISTI, PUBLICADO EN EL DIARIO»ABC» SOBRE SU LIBRO:

El último libro del médico José Edery constituye una magnífica evocación de la presencia cultural española en el Magreb.  Jon Juaristi

 El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación acaba de publicar un libro de casi seiscientas páginas, Viajando por el Magreb hispánico. Un intercambio de culturas (Argelia, Marruecos y Túnez), que recoge escritos misceláneos del doctor José Edery Benchluch (Larache, 1938), director, durante muchos años, del Gabinete Médico de dicho ministerio. Edery es un escritor eficaz, lo que quiere decir que, no siendo un profesional de la literatura, posee la rarísima cualidad de enganchar al lector, que no puede abandonar sus textos hasta terminarlos, ya se trate de artículos dispersos en revistas de asociaciones de oriundos del antiguo protectorado español en Marruecos, libros contundentes como el que hoy comento, o incluso manuales para la prevención y cura de enfermedades exóticas y más o menos tropicales, destinados a diplomáticos y cooperantes de servicio en latitudes tórridas. Innumerables escritores de oficio darían un congo por conseguir la mitad de amenidad y humanidad que Edery despliega en sus páginas.

JON JUARISTI

Conocí a Pepe Edery poco después de que un libelista de cuyo nombre no quiero acordarme nos incluyera en un supuesto lobby judío que trabajaría en la sombra, siempre cerca del poder, favoreciendo en España los intereses del Israel eterno. Edery me llamó a la Biblioteca Nacional, donde yo recalaba por entonces, arguyendo, con toda razón, que era para nosotros una vergüenza no haber estado a la altura de las expectativas y temores de los antisemitas domésticos, ya que todavía ni siquiera habíamos sido presentados. Quedamos en reunirnos en algún restaurante, cuyo nombre no voy a revelar, para vernos las caras y empezar a conspirar de una vez, que bastante tiempo habíamos perdido. A los postres, convinimos melancólicamente en que nuestros señoritos respectivos, ministro y ministra, no iban a secundar los siniestros planes de dominación mundial que habíamos ido diseñando desde los entremeses. Pero algo saqué de aquello: el comienzo de una hermosa amistad y una suscripción gratuita al boletín de ACAL, la Asociación Cultural Amigos en Larache (hoy ACAM, Asociación Cultural Amigos en Marruecos), que Pepe editaba para los socios judíos, musulmanes y cristianos de aquel reducto hispánico de las tres culturas.

Viajando por el Magreb hispánico es una bomba de nostalgia, la evocación de un mundo en el que convivían culturas y lenguas (árabe, chelja, hebreo, jaquetía y español estrechí) en una relación de intercambio mutuo. Edery ha firmado con frecuencia sus artículos con el nombre literario de Al Tebib Harofé, híbrido de árabe y hebreo que significa lo mismo en ambas lenguas (“el médico”). En más de un sentido, me recuerda este su último libro la literatura de frontera centroeuropea, representada hoy por Claudio Magris, que nos devuelve a una época de pluralidad y riqueza cultural ya inconcebible. El viaje del doctor Edery no es, como del de Benjamín de Tudela, un viaje en el espacio, sino una incursión de submarinista buscador de tesoros en las pleamares del tiempo. Y no es la menor muestra del espíritu de concordia que anima al autor haberme hecho figurar en la página de agradecimientos junto a uno de mis favoritos villanos de tebeo, el senador Iñaki Anasagasti, alias Lex Luthor. Qué tierno, Pepe. 

Puntos de venta (que se irán actualizando y ampliando) hasta la fecha:

En Madrid:                                                  

El Corte Inglés            En todos sus centros

Papelería Fénix           Castellana 45

Librería La Merced     Libreros 5

Librería del Hospital   Hospital Clínico

Casa del Libro            Gran Vía 29,  Alcalá 96 (Goya)  y Maestro Vitoria 1

Librería Desnivel        Plaza Matute 6

Librería Méndez         Calle Mayor 80

Marcial Pons               Conde Valle de Suchil 8

Libros de Viajes          Serrano 41

En Barcelona:

Librería Puvil             Jaime I nº 5

En Zaragoza

Riopiedras-Certeza    Parque 41

Desde el Extranjero o cualquier punto de España:

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