Archivo de la etiqueta: SERGIO BARCE

«RUBÁIYÁT», DE OMAR KHAYYAM

Omar Khayyam (u Omar Jayam), fue un poeta persa, además de astrónomo y matemático, que vivió entre los siglos XI y XII. Es el autor del Rubáiyát, una de las cumbres de la poesía árabe. Aquí trasncribo varios de sus versos, en la publicación de 2015 de Ediciones Obelisco, con traducción de Joaquín V. González. 

 

«…Y si esta esencia fuese de Dios un atributo,

¿quién blasfemar podría de la vid como un lazo?

Y si es un crimen ¿quién nos mandó su tributo?

antes, pues, como gracia gustemos de su fruto.

 

Debo abjurar del Bálsamo de vida, sí, ya es hora,

antes que nuevas tasas pague mi fe sincera

o al ir en pos de alguna Bebida redentora

mi vaso caiga al polvo que todo lo devora.

 

Sin la secta de abstemios del amor y del vino

sola es llamada al goce del Edén del Profeta,

¡Ay!, temo que el Edén, con su encanto divino,

vaya a quedar desierto, sin fieles ni destino.

 

¡Amagos del Infierno! ¡Promesas del Paraíso!

Sólo es cierta una cosa: ¡que nuestra vida vuela!

Sólo es cierta una cosa, lo demás falso viso:

La flor que un día abriera por siempre se deshizo.»  

 

Etiquetado , , ,

UN FRAGMENTO DE «PEDRO PÁRAMO», DE JUAN RULFO

 

El pasado jueves asistí en El Tercer Piso, de Librería Proteo, en Málaga, a un encuentro, coordinado una vez más por Héctor Márquez, con el escritor José Antonio Garriga Vela, que nos habló de su libro favorito: Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Además, Leonor Regife leyó varios párrafos de la novela para envolvernos en su magia. Durante todo el acto, tuvimos la sensación de que los muertos de Comala estaban muy cerca de nosotros. 

Hoy, no me resisto a compartir unos fragmentos de esta extraña, fascinante y enorme obra de Juan Rulfo: 

«Al alba, la gente fue despertada por el repique de las campanas. Era la mañana del 8 de diciembre. Una mañana gris. No fría; pero gris. El repique comenzó con la campana mayor. La siguieron las demás. Algunos creyeron que llamaban para la misa grande y empezaron a abrirse las puertas; las menos, sólo donde vivía gente desmañanada, que esperaba despierta a que el toque del alba les avisara que ya había terminado la noche. Pero el repique duró más de lo debido. Ya no sonaban sólo las campanas de la iglesia mayor, sino también las de la Sangre de Cristo, las de la Cruz Verde y tal vez las del Santuario. Llegó el mediodía y no cesaba el repique. Llegó la noche. Y de día y de noche las camapnas siguieron tocando, todas por igual, cada vez con más fuerza, hasta que aquello se convirtió en un lamento rumoroso de sonidos. Los hombres gritaban para oír lo que querían decir. <¿Qué habrá pasado?>, se preguntaban.

A los tres días todos estaban sordos. Se hacía imposible hablar con aquel zumbido de que estaba lleno el aire. Pero las campanas seguían, seguían, algunas ya cascadas, con un sonar hueco como de cántaro.

-Se ha muerto doña Susana.

-¿Muerto? ¿Quién?

-La señora.

-¿La tuya?

-La de Pedro Páramo.

Comenzó a llegar gente de otros rumbos, atraída por el constante repique. De Contla venían como en peregrinación. Y aun de más lejos. Quién sabe de dónde, pero llegó un circo, con volantines y sillas voladoras. Músicos. Se acercaban primero como si fueran mirones, y al rato ya se habían avecindado, de manera que hasta hubo serenatas. Y así poco a poco la cosa se convirtió en fiesta. Comala hormigueó de gente, de jolgorio y de ruidos, igual que en los días de la función en que costaba trabajo dar un paso por el pueblo.

Las campanas dejaron de tocar; pero la fiesta siguió. No hubo modo de hacerles comprender que se trataba de un duelo, de días de duelo. No hubo modo de hacer que se fueran; antes, por el contrario, siguieron llegando más.

La Media Luna estaba sola, en silencio. Se caminaba con los pies descalzos; se hablaba en voz baja. Enterraron a Susana San Juan y pocos en Comala se enteraron. Allá había feria. Se jugaba a los gallos, se oía música; los gritos de los borrachos y de las loterías. Hasta acá llegaba la luz del pueblo, que parecía una aureola sobre el cielo gris. Porque fueron días grises, tristes para la Media Luna. Don Pedro no hablaba. No salía de su cuarto. Juró vengarse de Comala:

-Me cruzaré de brazos y Comala se morirá de hambre.

Y así lo hizo.»

 

 

JOSE A. GARRIGA VELA. LEONOR REFIGE Y HÉCTOR MÁRQUEZ
Etiquetado , , , , , , ,

12 DE ABRIL, PRESENTACIÓN DE «EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS» EN CEUTA

El próximo día 12 de abril, a las 19.30 horas, presentaremos mi libro El mirador de los perezosos (Ediciones del Genal) en la Biblioteca Pública del Estado en Ceuta, donde estaré acompañado de su director, José Antonio Alarcón, y de Ramón Tarrío.

Y el día 29 de abril, estaré en la Feria del Libro de Granada, donde, junto a Farid Othman-Bentria Ramos, presentaremos el libro en la Sala El Corte Inglés, y firmaré ejemplares en la caseta de la Librería Balqís.

 

Etiquetado , , , , , , , , , , , , ,

«EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS», DE SERGIO BARCE, SEGÚN EL ESCRITOR PABLO MARTÍN CARBAJAL

Continúan las reseñas sobre El mirador de los perezosos. Aquí tenéis la firmada por el escritor Pablo Martín Carbajal. Qué emoción leer todo lo que mi libro le ha transmitido, que valoro aún más conociendo la calidad de Pablo Martín como narrador.

Para leerla, debéis entrar en el siguiente enlace:

https://pablomartincarbajal.com/el-mirador-de-los-perezosos-de-sergio-barce/?fbclid=IwAR1hD5aeSoGT_eOv2Xp67GrO4k-4AcJ78xd-oHn76XxDaM57Utgw3MrAV1s

 

Etiquetado , , ,

RAMADAN MUBARAK

A mis amigos musulmanes, especialmente a los larachenses, os deseo un feliz mes sagrado de Ramadán.

 

Etiquetado , , ,