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LARACHE vista por… PALOMA FERNÁNDEZ GOMÁ 1

Paloma Fernández Gomá, aunque nacida en Madrid, reside en Algeciras desde 1969. Diplomada en Geografía e Historia, Paloma es una de las voces más destacadas de la actual poesía española. Su obra está recogida en distintas antologías, y ha sido traducida al mallorquín, árabe, inglés, francés e italiano; también es objeto de estudio por las profesoras Susana Medrano de la Universidad San Juan Bosco de la Patagonia, en Argentina, y Lola Hidalgo Calle de la Universidad de Tampa, en Florida  (USA).

Fundó y dirigió la revista  “Tres Orillas”, y actualmente, tras crearla, edita y dirige la revista intercultural “ORILLAS”, con el patrocinio del Ateneo de Algeciras.

En el año 2007, el Ayuntamiento de Málaga publicó, dentro de la colección “Ancha del Carmen”, el libro de poesía de Paloma Fernández Gomá “Ángeles del desierto”, en el que hay varios poemas dedicados a Larache. Como curiosidad, el diseño de la portada y la maquetación de esta colección, es obra de Antonio Herráiz, íntimamente vinculado también a Larache, y de quien también escribiré próximamente.

Hoy me permito reproducir, con la aquiescencia previa de Paloma, tres de esos poemas dedicados a Larache, y próximamente colgaré en este mismo blog algún otro, porque, como el buen vino, su poesía ha de ser escanciada poco a poco.

 

LARACHE

Al otro lado del Lucus

la orilla es verde y lleva azahar,

reposa entre naranjos esparciendo

el aroma del néctar

o la pulpa jugosa que habitó el fruto.

Sobre el mar el filamento gris

de las raíces rezuma

el óxido enmohecido.

La orilla se imanta de bronce

cercando el límite con eco de retorno,

el que condujo la sombra a pie de árbol.

En el limo resbalaría la tarde

que, aturdida, ha de buscar en el curso del agua

el eterno lamento de un tiempo deshabitado

vacío de cántaros,

hostil al recuerdo,

inacabado

que lejos de ausentarse

rememora épocas

de siembra.


Desde estas publicaciones, Paloma Fernández Gomá siempre ha dado entrada a los escritores que han tratado de acercar, a través de sus creaciones, la cultura española y la marroquí; también ha organizado o formado parte de actividades literarias en las que ha estado muy presente esta inquietud suya por tender puentes entre ambos países. Tanto en Algeciras como en Jimena de la Frontera, Paloma ha tenido la generosidad de contar conmigo para presentar alguno de mis libros, así como con otros escritores vinculados con Marruecos, y especialmente con Larache, tal es el caso de Mohamed Sibari, León Cohen o Mohamed Akalay.

CAFÉ CENTRAL

La hoz de la tarde se ensancha

en el hueco de las estrellas

y las manos deshojan multitud de frases;

después queda la cita en las terrazas de las aceras

junto al bullicio del paseo.

Así quedaría la voz dilatada

aguardando el ocaso de las horas

que se avecinaban en reposo itinerante

aproximándose a las olas.

La noche es plenitud

en la plaza

y el café Central queda

cerrando sus puertas.

La mirada me devuelve al límite de la noche

hasta donde no llega el olor del tronco reseco,

pues habrá de transitar derroteros de espuma

hasta sembrar una orilla de enredaderas.


Paloma Fernández Gomá es miembro de honor de la AEMLE (Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española) y fue asesora literaria del Instituto Transfronterizo del Estrecho de Gibraltar, hasta su cierre. En la actualidad es miembro de la Junta Directiva de la “Asociación de Críticos Literarios y Escritores de Andalucía”, y de la “Asociación Mujeres y Letras”, Barcelona y pertenece, entre otras entidades, a la “Fundación Al-Idrisi” de cooperación hispano marroquí.

Su poesía es calma y cuidada, con un constante juego de elegante adjetivación; construye versos medidos, premeditadamente musicales, que convierten su lectura en un auténtico placer, pero si, además, es Paloma quien los lee, los transforma. Ella sabe darles la entonación, la pausa, la cadencia oportuna, y aun cuando son excelentes sabe bien cómo enriquecerlos cuando los ofrece a su auditorio. Ese equilibrio que muestra en sus poesías lo traslado a su trato personal, siempre atenta, siempre deferente y colaboradora, una mujer generosa, con una curiosidad y una inquietud nunca saciadas.

LALLA MENANA (Patrona de Larache)

Permanece tu espacio en extrema quietud,

en él no habrá de saciar su sed el expolio;

allí reposan las alas de tu aliento

y tu nombre cubre la hierba amasada

de pretéritas mañanas, herencia

de la más extensa paz;

siempre plena y en cadencia

recorre el trayecto de celestes andaduras,

en pos de quimeras, que el viento trazara

en la membrana de aquellos días.

En el seno del estío, el oleaje

recibe tu eco más nítido,

Lalla Menana,

para surcar horizontes

y tender la mano.

Los poemas de «Ángeles del desierto» han sido musicalizados por nuestro común amigo el cantautor Ramón Tarrío, y el CD lleva este mismo título, y que os recomiendo. El enlace a su página web la tenéis en este mismo blog.

 

 Entre las obras de Paloma Fernández destacan: <Paisajes íntimos>, <Umbral de vigilia>, <Sonata floral,  que ha sido Premio de Poesía Victoria Kent en 1999, <Senderos de sirio> galardonada con el Premio de Poesía María Luisa García Sierra o <Cáliz amaranto>, finalista del Premio de la Crítica de Andalucía en 2005, además de la ya mencionada <Ángeles del desierto> entre otras. Coordinó el libro Arribar a la Bahía, encuentro de poetas en el 2000.

Paloma Fernández Gomá ha sido reconocida con la Mención Honorífica Extraordinaria de la Asociación de Mujeres Progresistas Victoria Kent de Algeciras por su labor intercultural y ha  recibido el Premio La Barraca de las Letras y el Teatro, concedido por la Diputación de Cádiz-Fundación Dos Orillas a su obra literaria y cultural.

Sergio Barce, febrero 2011

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«HASTA QUE LLEGÓ SU HORA» (Once upon a time in the West) (1968) de SERGIO LEONE

Después de haber escrito sobre “Érase una vez en América” (Once upon a time in America, 1984), doy un salto atrás, quince años antes, para detenerme en la otra obra maestra de Leone: “Hasta que llegó su hora” (Once upon a time in the West, 1968). Con ambos filmes y “Agáchate, maldito” (Gliú la testa, 1971), Sergio Leone pretendía componer una nueva trilogía, después de la llamada “trilogía del dólar” (conformada por “Por un puñado de dólares”, “La muerte tenía un precio” y “El bueno, el feo y el malo”), pero esta nueva era más ambiciosa al intentar abarcar la historia de USA desde la época de los pioneros hasta los años sesenta.

En “Hasta que llegó su hora”, desde el primer fotograma, uno se da cuenta de que está asistiendo a algo que va a quedarse adherido a nuestras retinas de cinéfilos. No recuerdo bien cuándo la vi por vez primera, pero sí recuerdo que pasó sobre mí desbordándome.

El comienzo, mientras se van sucediendo los títulos de crédito, es antológico: tres pistoleros (interpretados por Jack Elam, Woody Strode y Al Mulock)  esperan a alguien (Charles Bronson) en una estación solitaria y cochambrosa, y Leone, sin utilizar aún ninguna música, juega con los sonidos del entorno: el crujido de un cartel mecido por el viento, el telégrafo, las gotas que caen de un aljibe sobre el sombrero de uno de los hombres, el aleteo ronroneante y nervioso de una mosca…

Jack Elam

Woody Strode

Harmónica:   ¿Y Frank?
Snaky: Nos ha mandado a nosotros.
Harmónica:   ¿Hay un caballo para mí?
Snaky:   Para ti… Jejejeje…. Parece ser que hay un caballo de menos…
Harmónica:   Yo diría que sobran dos

Esta escena de apertura, parsimoniosa y lenta, estaba inicialmente concebida para que fuese interpretada por Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef (es decir, el Bueno, el Feo y el Malo), de manera que al ser abatidos juntos en el tiroteo, justo minutos después de comenzar el film, su muerte fuera una metáfora de la ruptura del director con el spaghetti-western que le había llevado a la fama. Sin embargo, la negativa de Eastwood lo hizo imposible, y se decantó por utilizar a tres actores fácilmente reconocibles para el público, tres secundarios de peso.

Hay algo que llama la atención en cuanto la cinta se pone en marcha y son los primerísimos planos.

Henry Fonda es Frank

Nunca antes se habían visto los rostros de los actores de esa manera. Por supuesto, el efecto es fantástico en una pantalla de cine gigante. Vemos cada arruga de esos rostros curtidos, las cicatrices más minúsculas, el sudor, la tensión, las miradas cargadas de resentimiento o de miedo o de crispación, los años, pero también la serena belleza de Claudia Cardinale, que nunca ha estado mejor fotografiada que en esta película.

Claudia Cardinale es Jill

El actor de color Woody Strode, famoso por su papel en la memorable película de John Ford “Sargento negro” (Sergeant Rutledge) y como el gladiador  negro que pelea con Kirk Douglas en “Espartaco” (Spartacus) de Kubrick, ambas de 1960, comentó que su papel en “Hasta que llegó su hora” era muy breve, y además sin diálogo alguno, pero que nunca le habían tomado unos primeros planos tan intensos ni largos, así que había merecido la pena la experiencia.

Frank:  La gente se asusta fácilmente cuando está muriéndose

Otro acierto del film, que sin embargo ahuyentó de las pantallas al público americano, fue la elección de Henry Fonda en el papel de Frank, el pistolero asesino más sádico que podía concebirse. El espectador USA no podía aceptar que quien ejemplificaba en la pantalla la integridad moral, la humanidad, la bondad, el espíritu americano en suma, se convirtiera de pronto en un ser odioso. Pero para mí, estamos si no ante la mejor interpretación de la carrera de Henry Fonda sí ante una de las mejores. Contaba el actor que Sigue leyendo

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Otros libros, otros autores: AL SUR DEL SAHARA de PEDRO DELGADO FERNÁNDEZ

Aunque ya han pasado unos años desde que se publicara, y también desde que lo presentásemos en el Colegio Luis Vives de Larache,  AL SUR DEL SAHARA (Editorial Caligrama, Benalmádena (Málaga), 2000) de Pedro Delgado Fernández, es un libro que merece ser rescatado.

Pedro Delgado y Sergio Barce, en la presentación del libro en Larache

9 de Julio. Chinguetti.

…Haitora, Isa y Miriam, los pequeños de la casa, me acompañaron en mi paseo vespertino. Juntos subimos una duna. Isa y Haitora iban enganchados de mis brazos, pues la arena parecía querer tragárselos. Nos quedamos un rato de pie, contemplando la inmensidad del desierto. Ahora que los pequeños habían dejado de reír y yo había recuperado el aliento, percibía el más absoluto silencio. Tan sólo sentía los latidos de mi corazón. El cielo luminoso, de un celeste intenso, focalizaba el paisaje. Allí, absorto frente a aquel horizonte, habría permanecido el resto del día, pero Haitora me tiró de la camisa, me cruzó una mirada y arqueó las cejas. Yo le dediqué una sonrisa y él correspondió agarrándome la mano. Isa cogió a Mariam y bajamos la duna corriendo, estallando de nuevo las risas y los gritos.

Al final del día, sentados al lado de uno de los pozos que abastecen de agua a la ciudad, contemplamos la puesta de sol. Realmente, días como éste compensan cualquier penalidad.

Libro de viajes por el Africa Occidental, está escrito con una sencillez que lo impregna de un cálido candor. Nos lleva sin dificultades por ciudades que a Pedro no le apasionan tanto como los pequeños poblados o las ciudades más inaccesibles. Descubrir el poblado Dogón Sigue leyendo

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LARACHE – Fotos 6

Abderrahamn, Sergio & Luis

Voy publicando en el blog noticias e informaciones sobre creadores larachenses, pero lo verdaderamente importante es su gente, la que aprecio, la que me hace sentir que pertenezco a un lugar realmente especial. Quienes van apareciendo en las fotografías tienen algún significado que traspasa la simple amistad, son como parte de mi familia. Como Abderrahman el Anjeri, una persona tan excepcional como entrañable, una persona comprometida, y Luis Velasco, Luisito, es mi hermano, tan simple como eso.

Con mi madre, Maria Gallardo, y mi segunda madre, Rashida

Rashida es mi segunda madre, le encanta que se lo diga, y es verdad. Mi madre, María Gallardo, sigue yendo y viniendo de Larache en cuanto tiene un hueco. Tiene la excusa perfecta: voy a ir, vaya a ser que sea mi último viaje… Con esto ha conseguido ir a Larache cada dos meses en los últimos dos años…

RAYAN

Rayan es el futuro. Si como parece hereda los genes de sus padres, Hanan y Faris,veremos crecer a una persona honesta y cariñosa, tal vez herede la bondad de su padre y la generosidad y belleza de su madre (aunque eso ya se veía al poco de nacer).

MARIA, LOLA, ANGELES Y CHONI

María, Lola, Ángeles y Choni comprando especias en Larache… Menudo grupo. Las risas estallaban por donde aparecían. La felicidad les transpiraba, sólo hay que verlas en esta imagen. La verdad es que era fácil caer ante sus encantos… Y aunque nos falta María, todos sabemos que sigue en Larache, a donde, cumpliendo su último sueño, Ángeles y Cristóbal la llevaron de regreso.

Y Zohra el Guennouni es otra flor larachense, una luchadora incansable porque no se pierda la esencia de la ciudad. Ella, sus hermanos Ahmed y Mohammed, y su marido Alberto, otro pequeño grupo entrañable.

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LARACHE vista por… DON LUIS DE GÓNGORA

Entre 1610 y 1611 escribe Góngora varias odas y sonetos con motivo de la toma de Larache por las tropas españolas. Según algunos estudiosos, es precisamente con su oda <A la toma de Larache> que se inicia su obra “cultista”, que dio lugar a obras como la fábula de Polifemo y Galatea (1613), las Soledades (1613) y el Panegírico al duque de Lerma (1617).

De la jornada de Larache, tal y como señala la profesora María Dolores López Enamorado, es un soneto burlesco, cuyo motivo es el fracaso de Juan de Mendoza, Marqués de San Germán, en su primer intento por conquistar Larache en 1609:

DE LA JORNADA DE LARACHE (1608-1609)

-¿De dónde bueno, Juan, con pedorreras?

-Señora tía, de Cagalarache.

-Sobrino, ¿y cuántos fuistes a Alfarache?

-Treinta soldados en tres mil galeras.

-¿Tanta gente? -Tomámoslo de veras.

-¿Desembarcastes, Juan? -¡Tarde piache!,

que al dar un Santiago de azabache,

dio la playa más moros que veneras.

-Luego, ¿es de moros? -Sí, señora tía;

mucha algazara, pero poca ropa.

-¿Hicieron os los perros algún daño?

-No, que en ladrando con su artillería,

a todos nos dio cámaras de popa.

-¡Salud serían para todo el año!

LARACHE, año 1610

De la toma de Larache, por el contrario, tras la ocupación de la ciudad por las tropas españolas, olvida las críticas anteriores y Góngora pasa a enaltecer el reciente triunfo militar:

DE LA TOMA DE LARACHE (1610)

Larache, aquel africano

fuerte, ya que no galán,

al glorioso San Germán,

rayo militar cristiano,

se encomendó, y no fue en vano,

pues cristianó luego al moro,

y por más pompa y decoro,

siendo su compadre él mismo,

diez velas llevó al baptismo

con muchos escudos de oro.

A la española el marqués

lo vistió, y dejar le manda

cien piezas que, aunque de Holanda,

cada una un bronce es.

Dellas les hizo después

a sus lienzos guarnición,

y viendo que era razón

que un lienzo espirase olores,

oliendo lo dejó a flores,

si mosquetes flores son.

DE LA TOMA DE LARACHE, en la Edición Facsímil <Obras de Don Luis de Góngora> por Don Antonio Chacón Ponce de León, 1628

La noticia de la toma de Larache dio lugar a varias celebraciones por el feliz acontecimiento, y es en una de esas fiestas donde se enmarca otro poema de D.Luís de Góngora:

EN PERSONA DE DON GÓMEZ DE FIGUEROA, EN LA MÁSCARA QUE SE HIZO EN CÓRDOBA CUANDO VINO NUEVA DE LA TOMA DE LARACHE (1610)

Esta bayeta forrada

en plata, señora mía,

luto es de mi alegría

bien nacida, y mal lograda;

y esta, por vos desatada,

hacha, en lágrimas de cera,

a tener lengua, os dijera

cuál me trae vuestro desdén,

que no es Alarache quien

me vistió de esta manera.

El siguiente soneto de Góngora es de tono heroico de igual título que el ya mencionado De la toma de Larache y también es de 1610.

DE LA TOMA DE LARACHE (1610)

La fuerza que infestando las ajenas

argentó luna de menguante plata,

puerto hasta aquí del bélgico pirata,

puerto ya de las líbicas arenas,

a las señas de España sus almenas

rindió, el fiero león, que en escarlata

altera el mar, y al viento que lo trata

imperioso aun obedece apenas.

Alta haya de hoy más, volante lino

el Euro dé, y al seno gaditano

flacas redes, seguro, humilde pino,

de que, ya deste o de aquel mar, tirano

leño holandés disturbe su camino,

prenda su libertad bajel pagano.

Plano de Larache, siglo XVII (Grabado alemán)

Por último, también Góngora escribió en 1610 este otro texto sobre la toma de Larache, donde cita al río Lukus llamándole “Luco”:

A LA TOMA DE LARACHE, PLAZA FUERTE DE ÁFRICA, QUE SE ENTREGÓ POR TRATO CON MULEY JEQUE, REY DE FEZ AÑO DE 1610 (fragmento):

En roscas de cristal serpiente breve,

por la arena desnuda el Luco yerra,

el Luco, que con lengua al fin vibrante,

si no niega el tributo, intima guerra

al mar, que el nombre con razón le bebe,

y las faldas besar le hace de Atlante.

Deste pues siempre abierta, siempre hïante

y siempre armada boca,

cual dos colmillos, de una y de otra roca,

África (o ya sean cuernos de su luna,

o ya de su elefante sean colmillos)

ofrece al gran Filipo los castillos,

carga hasta aquí, de hoy mas militar pompa;

y del fiero animal hecha la trompa

clarín ya de la Fama, oye la cuna,

la tumba ve del sol, señas de España

los muros coronar que el Luco baña.

Las garras, pues, las presas españolas

del rey, de fieras no, de nuevos mundos

ostenta el río, y gloriosamente

arrogándose márgenes segundos,

en vez de escamas de cristal, sus olas

guedejas visten ya de oro luciente.

Brama y, menospreciando serpiente,

león ya no pagano

lo admira reverente el océano.

Brama, y cuantas la Libia engendra fieras,

que lo escuchaban elefante apenas,

surcando ahora piélagos de arenas,

lo distante interponen, lo escondido,

al imperio feroz de su bramido.

Respóndenle confusas las postreras

cavernas del Atlante, a cuyos ecos

si Fez se estremeció, tembló Marruecos.

He tomado como fuente el delicioso libro de la arabista, y actual directora del Instituto Cervantes de Casablanca, María Dolores López Enamorado, “Larache a través de los textos”, al que ya me he referido en otras ocasiones y al que, en pocos días, dedicaré un artículo concreto.

Sergio Barce, febrero 2011


Don Luis de Góngora y Argote, figura emblemática de la poesía española de todos los tiempos, nació en Córdoba en 1561 y falleció en 1627. Tras estudiar en Salamanca, tomó órdenes menores. Desde bien pronto comenzó a escribir sonetos, romances, letrillas satíricas y otras líricas. Entre 1610 y 1611 escribió la Oda a la toma de Larache y en 1613 el Polifemo. Pero fueron sus Soledades las que dieron lugar a que otros poetas, los denominados “culteranos”, se declarasen seguidores suyos; mientras que los “conceptistas”, con Quevedo a la cabeza, se convirtieron en feroces enemigos suyos. Góngora vivió en la Corte hasta 1627, pero cuando murió en Córdoba era un hombre enfermo y arruinado.

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