
JOSE LUIS ALCAINE

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AMIDOU

AMIDOU
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JESÚS BERENGUER
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JOSÉ RAMÓN DA CRUZ

KASBAH DE TINEHIR
«Existimos
contra los pronósticos»
Liman Boicha
A pesar del olvido
existimos.
A pesar del silencio
existimos.
A pesar de negarnos
existimos.
Y a pesar de la muerte
existimos.
Porque somos la luz
que reflejan los ojos de los niños
jugando entre las dunas,
su cálida sonrisa ordeñando las cabras,
sus manos generosas recibiendo
a las primeras lluvias
o sus azules sueños
descansando entre alfombras.
En ellos existimos.
y somos, contra todos los pronósticos.
José Sarria

TINERHIR – Marruecos


JOSÉ SARRIA
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SERGIO BARCE
“…En 1586 se inició una intriga de altos vuelos contra España en la que iba a jugar principal papel la reina Isabel de Inglaterra. Por aquel entonces, se hallaba refugiado en dicho país el candidato al trono de Portugal, Don Antonio, Prior de Crato. Las gestiones de éste, en su afán de arrebatar la nación lusitana a Felipe II, duraron largo tiempo y se vieron en todo momento favorecidas por la soberana inglesa. Ambos buscaban para sus propósitos la ayuda del sultán de Marruecos, siendo muy frecuentes las cartas que se cruzaron entre Isabel I y al-Mansur, así como entre éste y el pretendiente Don Antonio. La actitud del soberano marroquí a este respecto se mantuvo fiel a sus procedimientos habituales: bascular a su propia conveniencia entre España y las potencias enemigas de Felipe II.
Al producirse el desastre de la Armada Invencible, en agosto de 1588, las vacilaciones de al-Mansur parecieron decrecer, tomando un decidido rumbo favorable para la nación que había sido capaz de hacer tanto daño al poderío marítimo español. El acontecimiento naval había producido un júbilo extraordinario en Marraquex. En dicha ciudad llegó a organizarse una nutrida manifestación compuesta en su mayor parte por mercaderes ingleses, holandeses y franceses, los que se detuvieron tumultuosamente ante la casa que habitaba Diego Marín. El embajador de Felipe II, indignado por esta manifestación antiespañola, dispersó a sus integrantes con ayuda de un criado, hiriendo al parecer a varios de ellos. Al-Mansur puso en prisión al español, encierro que iba a durar hasta 1606, fecha en la que Mawlay Abd Allah, haría su entrada en Marraquex.
Junto a esta drástica medida que evidenciaba la cada vez mayor inclinación del marroquí hacia los enemigos de España, al-Mansur concertó finalmente un trato con el Prior de Crato y la reina Isabel por el que se comprometía a ayudarlos en su propósito de atacar Portugal con una aportación de 400.000 libras.
Considerando Felipe II que la actitud del sultán de Marruecos se hacía extremadamente peligrosa para los intereses españoles, decidió jugar por entonces la baza que tan celosamente reservaba desde 1580. Los dos pretendientes al trono marroquí, Mawlay al-Xaij y Mawlay Nasr, fueron trasladados abiertamente a Andalucía. La amenaza latente que implicaba esta proximidad de sus rivales, frenó de momento la hostil política de al-Mansur. Felipe II inició entonces nuevas negociaciones con Marraquex y terminó por ceder generosamente al sultán la plaza de Arcila. Por otra parte, el fracaso de la expedición de Drake contra Lisboa (empresa, por cierto, que se llevó a cabo sin haber recibido la cantidad prometida por al-Mansur) fue el golpe de gracia que dio al traste con las veleidades del monarca marroquí.
Vueltas las aguas a sus cauces normales, se reanudó la aparente amistad entre una y otra parte, aunque el tema de Larache, para íntimo desconsuelo de Felipe II, había perdido toda su fuerza a lo largo de los últimos acontecimientos y estaba predestinado a seguir sin solución durante los años que le restaban de gobierno al monarca español”. (Tomás García Figueras)
Sergio Barce, junio 2017
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