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“EL RAISUNI. ALIADO Y ENEMIGO DE ESPAÑA”, UN LIBRO DEL ESCRITOR LARACHENSE CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

   Una grata y feliz noticia que esperaba con ilusión: llega a las librerías, esta vez de la mano de Librería Hispania Ediciones, de Málaga, el libro de mi hermano mayor Carlos Tessainer y Tomasich, “El Raisuni. Aliado y enemigo de España”. Digo grata y feliz, porque sé cuánto tiempo, esfuerzo y paciencia ha tenido Carlos hasta ver de nuevo en la calle su excepcional trabajo sobre Raisuni. Un libro que, para los que ya lo conocíamos, es obligado acudir para cualquier consulta sobre este personaje tan admirado como odiado, pero que a nadie deja indiferente.

Cuando leí “El Raisuni. Aliado y enemigo de España”, me sorprendió hasta dónde había llegado Carlos Tessainer en sus investigaciones, resultado de esas jornadas maratonianas en los archivos de la Biblioteca Nacional, rescatando manuscritos y legajos casi olvidados tanto en ese archivo como en otros. Documentación, a veces, a las que sólo él ha tenido acceso. De ahí el valor excepcional de su libro.

Si se quiere conocer en profundidad al Raisuni, desde su niñez hasta su muerte, hay que acudir a la fuente inagotable de este libro.

Sergio Barce, mayo 2015

El Raisuni - Carlos Tessainer

Las razones por las que de nuevo se edita las explica muy bien el editor en su nota al comienzo de este cuidado volumen, que contiene, además, fotografías bien seleccionadas y un muy detallado plano desplegable de la división administrativa del Protectorado Español en Marruecos.

Dice la nota del editor (a la segunda edición de 2014):

“La editorial Algazara, desaparecida hace varios años, editó por primera vez en 1998 este estudio fundamental sobre la figura de Muley Ahmed El Raisuni, escrito por don Carlos Tessainer y Tomasich y que corresponde a la tesis doctoral que, a principios de los noventa, concluyó el autor sobre dicho personaje.

Agotado el libro hace bastante tiempo, sigue despertando enorme interés, motivado por su contenido, imprescindible, por su rigor intelectual y su bagaje de datos, para conocer con detalle todo lo relativo al Cherif.

Librería Hispania Ediciones, consciente de la importancia de la obra, ha considerado oportuna una segunda edición que colme las expectativas de todos aquellos que, ávidos, desean tener entre sus manos un ejemplar de la misma”

 Para contactar con la editorial:

 www.librohispania.com

lhispania@librohispania.com

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CARLOS TESSAINER Y TOMASICH, escritor larachense

CARLOS TESSAINER

    (…) <Como en un pueblo forzosamente abandonado por sus habitantes y luego anegado por las aguas de un embalse… vivimos en un mundo que ya no existe -nuestro pueblo, nuestro lugar- y que, sin embargo, siempre nos deleitamos en revivir en las conversaciones.

Europeos procedentes de Marruecos y dispersos por medio mundo nos sorprendemos al encontrarnos en los más dispares y recónditos lugares y al instante una singular camaradería se establece entre nosotros. La animada y larguísima conversación que entonces se entabla nos hace cómplices de un pasado que otros no comprenden <¡Ah! ¿pero es que sois moros?> y sirve de bálsamo para una herida mal curada que anida en el fondo de nuestro ser.
No somos racistas, ni colonialistas, ni imperialistas; todo lo contrario. Tras los procesos de independencia, siempre se ha puesto el énfasis en la justa lucha de los pueblos colonizados por el logro de su libertad. Pero pocas veces se ha mencionado el hecho de que, a causa de ello, cientos de miles de europeos, nacidos y criados en remotos lugares de África y de Asia, un día se vieron obligados a abandonar aquella tierra que, en el sentido amplio de la palabra, era para ellos la suya. Trasplantados todos nosotros a la Europa de nuestros mayores, somos así testigos de un episodio político -el colonialismo- del que no sólo fueron víctimas los pueblos conquistados.

Desvelado por el motivo que tendría mi abuela para que la acompañase al día siguiente, era como si la congoja que ya sentía dentro de mí fuese una especie de almuédano que de forma inconsciente me estuviese anunciando todas las reflexiones que acabo de contar y a las que, lógicamente, he llegado con el transcurso del tiempo.

A través de las ventanas, abiertas para aliviar el calor estival, llegaba ronco y furibundo el rumor del oleaje precipitándose sobre el acantilado. El bramido del mar y el inicio de una brisa fresca y gratificante me hizo comprender que se había iniciado la pleamar.

Como para quien vive largo tiempo junto a una estación de ferrocarril llega un momento en que no oye el paso de los trenes, igual nos ocurría a nosotros con el mar. A veces, en invierno, veíamos al Atlántico presa de gran agitación estrellándose contra las rocas de la costa, incluso sepultando momentáneamente bajo sus aguas el semáforo en que finalizaba el espigón que daba acceso al puerto. Y no obstante, especialmente fuerte debía ser el temporal para que el rugido del mar nos hiciese caer en la cuenta de su existencia.
Aquella noche, sin embargo, tal vez la vigilia o quizás los nervios me hicieron reparar en el rumor de un oleaje que también dejaría. A pesar de esta nueva pérdida que mi mente ahora sumaba a la de tantas otras, fue ese ruido monótono y profundo lo que, junto al alivio de la temperatura que se produjo, me hizo conciliar el sueño.

Dormí profundamente. Siempre he soñado mucho en el transcurso de la noche: la zozobra de mi mente hizo que en aquella ocasión soñase con las situaciones más distintas y peregrinas, donde se mezclaban personas y circunstancias en lo que, ya despierto, me pareció en principio un auténtico lío. Pero aquel caos tenía, no obstante, un hilo conductor: a lo largo del sueño fueron desfilando por mi mente distintas personas -casi todas ellas amigos o compañeros de colegio- que, pertenecientes a diversas etapas de mi aún corta edad, protagonizaban, bien por separado o en grupo, distintos episodios -o sueños- ordenados cronológicamente y en lugares dispares y reales de la ciudad. Así, soñé con mi amiga Mariuca jugando en el Jardín de las Hespérides; con mis amigos Cholo y Miguel buscando cigarrones en el Balcón del Atlántico; con Eduardo, Pili y Maite fabricando quimeras en nuestro primitivo laboratorio…

Dicen los que han estado a las puertas de la muerte que hay un momento, quizás un instante, en el que, de manera vertiginosa pero ordenada, se sucede por la mente todo lo vivido hasta entonces. Quizás no sea necesaria la inminencia de la muerte física para que ello ocurra. Hay otras formas de morir, y yo al dejar Larache moría un poco. Aquella noche de incesantes sueños era la prueba de que mi subconsciente hacía una especie de balance de lo vivido hasta entonces. Su destino no era la Otra Vida, pero sí otra vida que a las pocas horas me envolvería y que se anunciaba con una mezcla de ilusión, dolor y vértigo>.

 Este párrafo pertenece al primer capítulo de la novela <Los pájaros del cielo>, del escritor larachense CARLOS TESSAINER Y TOMASICH, y es toda una declaración de principios que suscribo en su integridad.

Aunque en otro capítulo transcribiré párrafos de su obra que hablan de Larache, es decir, Larache vista por Carlos Tessainer, como aperitivo para quien se acerca por vez primera a su obra narrativa creo que este extracto de su novela es elocuente.

Carlos Tessainer nació en Tetuán en 1956, pero es y se siente larachense porque allí es donde vivió durante su infancia y adolescencia. Es Doctor en Geografía e Historia, de ahí que haya escrito quizá el mejor ensayo sobre la figura del Cherif Raisuni: <El Raisuni, aliado y enemigo de España>, editado por Algazara, en Málaga, en 1998, libro del que ya he hablado en otra ocasión, pero al que prometo volver. Y también publicó en 1994: <Francisco de Asís, el rey consorte>.

Como novelista, Carlos tiene publicados dos magníficos libros ambientados en Larache: <Los pájaros del cielo> (Ediciones Sarriá – Málaga, 2001), novela de la que he escogido el extracto anterior, y que recomiendo, y <El árbol del acantilado> (Ediciones Sarriá – Málaga, 2006), quizá su obra más representativa, con la que fue finalista del X Premio de Novela Fernando Lara 2005. Cuenta la historia de un amor, pero también el relato del reencuentro entre dos religiones y dos culturas separadas durante cerca de quinientos años. Tras un largo y amargo desencuentro, los sefardíes y los españoles volvieron a encontrarse en el Protectorado español del norte de Marruecos…

Pero como digo, prometo volver sobre estos dos libros para que os deleitéis con su manera de escribir sobre Larache.

Para terminar este breve artículo, no puedo evitar transcribir también algo que Carlos me contaba hace muy poco de cuando vivíamos en el mismo edificio del Balcón Atlántico –por cierto, yo también me embelesaba como él mirando esa araucaria que presidía Villasinda-, y lo que me contaba Carlos era lo siguiente:

<Sergio, ayer por la noche <navegué> por parte de tu blog. De pequeño, te recuerdo igual a la fotografía en que apareces solo en la fuente de  azulejos que había en la Plaza de España, con tu cabeza grande y redonda, que no se parece en nada a <la que ahora tienes>. No creo que te cabrees por lo que te comento, que lo hago desde el recuerdo y con profundo cariño.

     Sale una foto entrañable y a la vez triste para mí, que es la casa del Balcón del Atlántico donde vivíamos, que de la humedad que corroe su fachada, parece que ha sufrido un incendio. Sé bastante acerca de la construcción de este edificio, pero ahora no quiero divagar.

Edificio en el que vivimos, avenida Mulay Ismail, Balcón Atlántico. Foto de abril 2012

     Dices que fue vuestra primera casa en Larache. Puede que en puridad sea cierto. Pero cuando se casaron tus padres, su primera casa fue justo encima de donde vivíamos nosotros, en el portal anterior al que tú recuerdas. Entonces era la calle General primo de Rivera nº 7 y luego fue y es Muley Ismail 17 (o quizás 19, que ya se me va la olla).

     Tus padres alquilaron esa pequeña y bonita casita (o piso). Lo alquilaron porque quedó libre al marcharse los que allí vivían. ¿Y sabes quiénes eran? pues Paco y María, los <personajes> que llevé a mi novela de <El Árbol del acantilado>.  Ya ves <los círculos de la vida>. Yo era muy pequeño; creo que debía tener tres o cuatro años. Tus padres eran veintiañeros. Tu madre era <Maru, la de Barce>. Pero cuando en casa se referían a ellos, siempre hablaban de <los recién casados>. Es una muletilla que se me ha quedado grabada en la mente. Lo que no sé es si tú naciste viviendo tus padres allí y al poco tiempo os fuisteis al portal de al lado. Pregúntale a tu madre. Pero <seguro que te fabricaron allí>.  Espero que no te moleste lo que te digo y por el contrario, te haga ilusión.

     El piso que tú recuerdas, en él vivía un compañero de trabajo de tu padre, que era José Luis Amado y su mujer Carmeluchi, con sus hijos Mariuca y José Ramón. Quedó libre el piso de al lado del que tú recuerdas, al marcharse el doctor Mayor, que pasaba allí su consulta. A él se mudaron los Amado, y tus padres, se mudaron al que ellos dejaron vacío. Con la primera amiguita que tuve (Mariuca), ayudé a tu madre en más de una ocasión a hacer tu cuna (sería en vacaciones), pues no sé por qué, <íbamos a casa de Maru>; dirás que estoy loco, pero recuerdo una <canción> que te cantábamos y que decía: <Hola, hola, hola, Pirulo es una bola; ea, ea, ea, el niño se mea>. Ellos se marcharon a Casablanca en 1964, y después a Madrid    

     Uno de mis sobrinos me dice que tengo mi <disco duro> lleno de información  inútil. No sé, a lo mejor sirve para que alguien de vez en cuando sienta satisfacción al oír cosas que no sabía o tal vez tenía olvidadas. 

     Un abrazo, Carlos>

 Querido Carlos, ojalá todos tuviésemos el disco duro lleno de información inútil como la que cuentas, porque gracias a esa información inútil la vida es un poco mejor.

Sergio Barce, mayo 2012

BALCÓN ATLÁNTICO

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EL RAISUNI, ALIADO Y ENEMIGO DE ESPAÑA, un libro del escritor larachense CARLOS TESSAINER

El Cherif Raisuni con su hijo

Una de las figuras históricas que más me han fascinado siempre de Marruecos ha sido El Raisuni. Tanto, que escribí una novela de aventuras (aún inédita) titulada “Yebel Alam” inspirándome en este personaje contradictorio y polémico.

Luis María Cazorla lo ha utilizado también en su novela “La ciudad del Lucus”, de la que podéis encontrar información en este blog (artículos aparecidos el 9 de febrero y 21 de marzo de 2011), y que también aparece en su nueva novela, de próxima aparición: “Los asesinatos de Cuesta Colorada”. Su retrato del Cherif y su relación con el general Silvestre es magnifico, desvelando de manera novelada los detalles de la larga lucha que mantuvieron ambos personajes históricos.

Pero probablemente el trabajo más profundo que se ha realizado sobre Muley Ahmed El Raisuni sea el libro de ensayo histórico “El Raisuni, aliado y enemigo de España” del escritor también larachense Carlos Tessainer y Tomasich.

Este libro, editado en Málaga por Algazara en el año 1998, desmenuza la vida de El Raisuni desde su nacimiento hasta su muerte con una profusión de datos deslumbrante, que demuestra el trabajo concienzudo y detallista de Tessainer. Con su lectura asistimos a la evolución de un personaje que primero fue un hombre romántico y aventurero y que, con los años, se convirtió en un bandolero que se vendía al mejor postor. Al igual que Cazorla, la relación entre Raisuni y Silvestre ocupa una parte importante del ensayo.

“…sus temores ante la campaña antirraisunista llevada a cabo por inspiración de Fernández Silvestre, eran fundados. Notables marroquíes como Dris er Riffi (antiguo jalifa del Cherif) y Hadi Abd es Selam Tazi, llevaban con buenos resultados la campaña política de desprestigio contra Muley Ahmed, propalando entre las cabilas la creencia de que El Raisuni, con el apoyo alemán, sólo luchaba en beneficio propio; le acusaban también de traidor, de pactar con los cristianos, de quienes había recibido un anticipo de veinte mil duros y quienes acabaría entregando todo Marruecos.

Muley Ahmed El Raisuni a caballo

Esta creencia cobró sobre todo fuerza en el sector norte de las cabilas de Yebala (Anyera, Beni Ider, El Haus y Uadrás). Con ellos se refugió el emir Abd el Malec Mehidim; cuando El Raisuni pretendió que se uniera a él se negaron, afirmando su independencia frente al Cherif.

Estas cabilas obedecían al todavía sultán de la rebeldía Sidi al Hassan.”

Hay una extensa bibliografía que Carlos Tessainer hilvana para contar cronológicamente la evolución de los acontecimientos políticos que jalonan la trayectoria de El Raisuni. Curiosamente ahora me parece que ambos libros, este ensayo histórico y la novela de Luis Cazorla, se entrelazan de una manera singular, y entre estos dos autores larachenses reconstruyen el universo raisuniano: uno como investigador, otro como narrador. Y gracias a estas obras conocemos al detalle, a los fuertes cimientos históricos que sustentan a ambas, la vida y avatares de uno de los mitos de la cultura marroquí.

“…El 25 de septiembre de 1915, en el aduar Jolot (cabila de Beni Gorfet), fue firmado un pacto secreto entre Muley Ahmed y el Gobierno español (representado por Juan Zugasti y Emilio Barrera).

Raisuni

(…) en el pacto se llegó a una fórmula según la cual Muley Ahmed reconoció al Jalifa y su Majzen, de quien se consideró funcionario, pero nada más. Como dato curioso añadir que por el pacto el Cherif, como prueba de sinceridad, envió en calidad de rehenes para que vivieran en Arcila a una de sus mujeres con el hijo de ambos, a los que acompañaron una esclava y dos criadas. Llegaron a la mencionada ciudad a fines de septiembre de 1915, permaneciendo allí hasta principios de febrero de 1919, en que nuevamente se produjo una ruptura de relaciones con él.

Como en situaciones precedentes, antaño con el sultán ahora con las autoridades españolas, siempre que pactó salió fortalecido. Ya se ha visto cómo, a pesar de su innegable poder, su liderazgo era bastante discutido. Tanto la acción de Sidi el Hassan como la política de Fernández Silvestre, redujeron considerablemente su prestigio.

Mas ahora, un Gobierno español empeñado en poner fin a las hostilidades para acabar con una guerra nunca deseada, para iniciar realmente el ejercicio del Protectorado, para garantizar la total neutralidad española en la I Guerra Mundial; y sobre todo el asesinato de Ali Akalai, precipitaron unas negociaciones de las que el Cherif obtuvo armas, dinero y un pequeño ejército bajo su control pagado por España. Se constituyó de nuevo en autoridad del Majzen y su poder semiindependiente, difícilmente podría ser frenado en el futuro…

El libro de Carlos Tessainer es profuso en documentación, un detallado recorrido histórico que nos lleva hasta la muerte del Cherif El Raisuni siendo prisionero de Abd el Krim. Un manual imprescindible para quien desee conocer al Cherif y la época en la que vivió.

Carlos Federico Tessainer y Tomasich vivía junto a mi casa, en el Balcón del Atlántico. Yo apenas le recuerdo, pero mis padres le guardan mucho cariño. Próximamente dedicaré un artículo sobre sus magníficas novelas ambientadas en Larache, y hablaré de Carlos Tessainer como escritor larachense.

Sergio Barce, marzo 2012

Sean Connery como Muley Ahmed El Raisuni en “El viento y el león” (1975)

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