FRAGMENTO DE «ZOCO CHICO», DE MOHAMED CHUKRI

“Me compro un reloj. A veces, mi cuerpo parece nuevo, como este reloj. He tardado veinte minutos desde el Zoco Chico hasta el bulevar Mohamed V. Una mujer bajita y embarazada me adelanta apresuradamente. Luego, un hombre y una mujer, que caminan también deprisa y hablando muy alto. Él es barrigudo y ella culona. Un anciano me tiende la mano derecha:

-¡Una limosna por Dios, hijo!

Le doy una moneda. En la mano izquierda sostiene un pañuelo rojo moteado de blanco y negro. Tiene los ojos enrojecidos y enfermos. La enfermedad de sus ojos se refleja en los míos. Unas punzadas y lágrimas me turban la vista. Preferiría morir antes que acabar como este viejo. Dos hombres, uno vestido con chilaba y el otro con camisa y pantalón, caminan muy juntos, cogidos de la mano. ¿Será por solidaridad? ¿Por confraternidad religiosa? ¿O son unos campesinos que temen extraviarse en la ciudad? ¡Quién sabe! Dos jóvenes se besan. Caminan con pasos inciertos. Ella lo abraza, se recuesta en su hombro, lo acaricia con las manos. No existen más que ellos dos. Llaman la atención de la gente. A ratos, se paran y se abrazan. Sonríen. La chica parece más convencida, más apasionada.

Han pasado diez minutos desde que llegué al Bulevar. Contengo la respiración para sentir la asfixia del tiempo. Mi tórax es como el parche de un tambor, con la piel tensada mientras pasan los segundos y se pierden, como esas partículas de polvo flotando en los rayos de luz que penetran en una habitación sombría a través de algún resquicio. Es imposible atrapar y detener el tiempo, como si fuera un juego de niños, del mismo modo que el hombre retiene sus excrementos o el ruido de sus tripas. El tiempo existe. Me atraviesa, y absorbe mi cuerpo, lleno de órganos cuyas inmundicias me repugnan, cuyas formas me intimidan. Sienta o no el tiempo, ello no influye en su transcurrir. No recuerdo cuándo empecé a pensar en el tiempo por primera vez. Cierto día oí a dos hermanos, uno de tres años y el otro de cinco, hablar entre ellos. El menor preguntó:

-¿Cuándo iremos a Tánger?

Su hermano le contestó:

-Cuando durmamos y nos despertemos. Durmamos y nos despertemos. Luego, iremos a Tánger.

Quizá yo también de niño entendía el tiempo de esa manera. Tengo un recuerdo nítido de ello.

Con miedo, pregunté en la oscuridad:

-Madre, ¿cuándo callarán esos gritos y ladridos?

-Duerme, y desaparecerán los gritos y los ladridos. Duérmete. No tengas miedo, estamos contigo.

Entendí de las palabras de mi madre que el sueño mata el miedo. El miedo existe si se piensa en él. La voz de mi madre bastó para defenderme de los gritos y de lo ladridos en la noche, y hasta los hizo callar…

Magnífico fragmento perteneciente al libro Zoco Chico (Editorial Cabaret Voltaire, edición de 2016) del gran Mohamed Chukri, con traducción del árabe de Karima Hajjaj y Malika Embarek López.

Sergio Barce, 27 de noviembre de 2022

 

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25 DE NOVIEMBRE – ESTRENO DE «LOS CONSTRUCTORES DE LA ALHAMBRA», UN FILM DE ISABEL FERNÁNDEZ

Aviso a navegantes. Este próximo 25 de noviembre de 2022, en salas de cine, se estrena la película Los constructores de la Alhambra, dirigida por Isabel Fernández. Por cuanto he leído e indagado, se trata de una cinta llena de poesía y belleza, emocionante y diferente. Por eso, os hago llegar este anuncio. En el siguiente enlace, encontraréis las ciudades y salas en las que se estrenará, por si tenéis la oportunidad de asistir:

https://constructoresdelaalhambra.com/consigue-entradas-en-tu-cine-favorito/

Como se indica en la ficha: «La película se basa en las crónicas de Ibn al-Jatib, “El de las dos vidas”, uno de los mayores historiadores de la Edad Media en Europa. Poeta, diplomático, médico, filósofo… Un hombre del Renacimiento antes del Renacimiento, que tuvo una actividad intelectual frenética, escribiendo más de setenta obras de poesía, jurisprudencia, o medicina, y cuya fama traspasó las fronteras del Reino de Granada...» Este personaje histórico es quien servirá de hilo conductor para adentrarnos en la Alhambra y en sus secretos. Ibn al-Jatib está interpretado en la película por el excelente actor egipcio Amr Waked, que ha intervenido en cintas dirigidas por Luc Besson, Ricky Tognazzi, Stephen Gaghan, Tarek Alarian o Lasse Hallström, aunque creo que es su papel en la serie House of Saddam (2008) dando vida a Hussein Kamel uno de sus mejores trabajos. 

Su directora, Isabel Fernández, es productora, guionista y directora de cine independiente. Sus documentales han sido emitidos por las principales televisiones públicas europeas. A través de su productora, Al Pati Produccions, desarrolla films comprometidos con temas sociales que exploran las fronteras entre el documental y la ficción, y que apuestan por nuevas narrativas. Su filmografía incluye el corto documental The Neighbour (2015, premiado en el Festival de Aljazeera) y los largos El fill de son pare (2010, mención especial del jurado en Prix Europa) y Corredors de fons (2014, mejor dirección en el Festival de Aljazeera y mejor guion en Europe-Orient du Film Documentaire, en Asilah).

Los constructores de la Alhambra (2022) - Filmaffinity

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«SALGAN CON LOS LIBROS EN ALTO», UN NUEVO TÍTULO DE LA GENERACIÓN BIBLIOCAFÉ

Aunque no podré asistir al aniversario de nuestro grupo literario, comparto la alegría por haber llegado hasta aquí con un puñado de escritores a los que me une la pasión por narrar. Diez años ya, y continuaremos, guiados por la mano experta y pacífica de nuestro boss: Mauro Guillén. La Generación BiblioCafé tiene nuevo libro de relatos: Salgan con los libros en alto. Con un diseño magnífico para la cubierta obra de Paco Roca.

 

 

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A UN OLMO SECO, DE ANTONIO MACHADO

Uno de los más bellos poemas jamás escritos es A un olmo seco, de Antonio Machado. Los comentarios sobran. Solo merece ser leído o escuchado.

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

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