Feria del Libro de MÁLAGA
Viernes, 28 de abril, a las 20:00 horas
Caseta Librería Proteo
Sergio Barce firma su nuevo libro
EL MIRADOR DE LOS PEREZOSOS
Premio Andalucía de la Crítica 2023
«¿Es una casualidad si las primeras novelas marroquíes evocan la infancia? e incluso en el título: La caja de las maravillas, de Ahmed Sefrioui (1954), Infancia entre dos orillas (Fi-l-tufula) de Abdelmajid Benjelloun (1957). Es una novedad significativa: en los textos árabes antiguos, el niño no suele estar presente. Hayy Ibn Yaqzán es una excepción. A partir de 1954, los marroquíes escriben sobre todo, o en primer lugar, para evocar su infancia, su nacimiento, lo que implícitamente significa una manera de señalar, de atestiguar la emergencia de una literatura. Toda novela se p`resenta entonces como una partida de nacimiento. De la literatura como registro civil…
Empezamos a escribir cuando aprendimos a leer y nos llevaron, según los avatares de la formación, a la escuela de los egipcios o a la de los franceses. La literatura presupone la escritura, la escuela y en consecuencia una lengua especial, más exactamente dos lenguas, el francés y el árabe clasico. Por lo tanto, la literatura marroquí sólo surgió a partir del día en que nuestra madre, esa <loca de la casa> nos metió en un cofre y nos entregó a la mar, a lo desconocido, a los peligros de la escuela, al albur de otra lengua, de otras lenguas, en una isla en la que sirenas, quimeras y animales desconocidos emiten sonidos insólitos. Nos encaminamos a la morada de esas criaturas para recuperar un atraso cultural del que todos éramos conscientes, viajamos hacia islas lejanas, París, El Cairo, a veces Damasco y Beirut, para imitar, hasta el punto de confundirse con ellas, las voces y los cantos de los seres que las habitan. Buscábamos una familia sustituta, una lengua de escritura, un sol, una gacela. Desde ese punto de vista, la laiteratura marroquí tiene la consistencia de una sombra, de un reflejo lunar».




La Biblioteca Pública del Estado Adolfo Suárez, de Ceruta, de nuevo (es ya la tercera vez), me ha acogido para presentar mi último libro: El mirador de los perezosos (Premio Andalucía de la Crítica). José Antonio Alarcón, su director, como siempre, ha sido el perfecto anfitrión. Y María Dolores García igualmente estuvo en todo momento atenta a cuanto sucedía en el acto. He de decir que, de cuantos lugares he acudido a presentar mis libros, creo que la Biblioteca de Ceuta es de las que más se esmeran por hacerme sentir cómodo y acogido.
Tras la introducción por parte de José Antonio Alarcón, fue mi amigo el profesor y cantautor Ramón Tarrío quien hizo la presentación. Estuvo muy intuitivo y muy acertado en todo lo que dijo, escogiendo párrafos y frases de los relatos para así «ilustrar» mejor su exposición. Creo que extrajo lo mejor de mis relatos. Luego, comenzamos a dialogar y, al final, se animaron los asistentes con preguntas muy interesantes.
He de agradecer a los amigos que me arroparon en el acto, desde el propio Ramón, a Saúl Yubero, Álvaro, Juan Lobillo, Ada, Youssef, Esperanza, Araceli, Ana Luz, el larachense Ricardo Teresa y, por supuesto, al resto de asistentes. E igualmente agradezco la cobertura y las entrevistas que me hicieron en la Radio Televisión de Ceuta, el diario El Faro de Ceuta y la emisora de Radio Nacional en la ciudad autónoma.