«PASA EL TIEMPO, Y YA HACE UN AÑO», POR SERGIO BARCE

 

Larache - MARUJA GALLARDO

Larache – MARUJA GALLARDO

Ayer hizo un año que mi madre falleció. Parece que han pasado apenas unas semanas. El día de hoy ha sido extraño, he tratado de actuar como si mi cumpleaños fuera un cumpleaños más y he disfrutando leyendo los correos que me muestran tanto afecto como cariño y también hablando con quienes me han llamado, gente muy querida. El mejor momento del día lo he pasado cenando con dos personas que amo profundamente y que me hacen más feliz de lo que imaginan.

Pero el día se ha hecho extraño al final. Se han mezclado muchas cosas. Como si algo se hubiera quebrado, algo que no puedo dominar. Tal vez hoy no he estado a la altura.

Aunque pensaba que podría soslayar el recuerdo, creo que no ha sido posible. Y pensando en aquel 14 de agosto del pasado año, ayer por la mañana escribí algo que no sé si era lo que quería escribir. Ni siquiera sé, en realidad, si debiera publicarlo en mi blog. Pero, por otro lado, no conozco otra manera para hacer que ella siga entre nosotros.

No sé si te he contado alguna vez que llegué tarde.

Mis hermanas me llamaron, fingiendo una tranquilidad que en realidad no sentían, encubriendo la verdad. Me dijeron que no tardara, que ella quería verme. Cuando llegué, me senté en la cama, a su lado. Tenía ese rostro plácido y amable de siempre, pese a la devastación que la había arrasado sin piedad. Muy delgada, más pálida. La acaricié, le pregunté si se encontraba bien, qué era lo que quería decirme. Había notado al instante su piel fría, su insensibilidad como una capa de ausencia. Me acerqué, y me di cuenta de que no respiraba. La sensación de agarrotamiento se apoderó de mi angustia.

La escudriñé como si pudiera encontrar un rescoldo de su pasado o un eco de su voz pronunciando mi nombre. Sólo nos rodeaba el bronco silencio del instante. Le pedí perdón por llegar tarde. Le pedí perdón por no haber podido decirle adiós. Y, al besarla, sentí que, justo en el lugar en el que posaba mis labios, su frente se arrugaba como un leve temblor en la plácida superficie del agua.

Alguien entró a la habitación, y me aclaró que cuando me habían llamado ella ya no estaba allí. Eso me consoló de alguna manera, pero en mi interior he continuado paladeando el sabor acidulado de haber llegado tarde. Volví a pasar una mano por su rostro, que ya no era el rostro que yo veía. Porque para mí, ella continuaba sonriéndome, girada levemente para poder mirarme por encima del hombro, con sus labios recién pintados, casi joven otra vez, y al poco movía la cabeza y se quedaba muy quieta, asomada a su ventana, frente a su hermoso balcón del Atlántico, y estaba esplendorosa, y estaba viva. Y creo que incluso la oí reír.

Sergio Barce, 14 de agosto de 2015.

MARUJA GALLARDO

MARUJA GALLARDO

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«STONER», UNA NOVELA DE JOHN WILLIAMS

Me duele la garganta cuando acabo de leer esta novela. La molestia me la causa la emoción reprimida con la que he leído la última parte del libro (es eso que llamamos “un nudo en la garganta”). Me ha dejado noqueado.

¿Es posible que una historia tan sencilla, la historia rutinaria de la vida de un profesor, sin acontecimientos excepcionales, pueda llegar a ser sobrecogedora? Después de leer Stoner, la respuesta es: sí. Sí, si se escribe tan bien como lo hace John Williams. Y es que el secreto estriba en que este autor norteamericano narra con una precisión y una elegancia perfectas.

STONER portada

Yo no conocía a John Williams, lo confieso. La novela me la recomendó mi amigo José Garriga, y ahora yo se la he recomendado a otro amigo, y supongo que en este instante, al escribir estas líneas, la recomiendo a todos los que entráis en mi blog. Hay que recomendar lo que nos hace vibrar, y Stoner lo hace.

En muy pocas ocasiones te encuentras en una narración con las palabras exactas para describir lo que los personajes hacen, sienten o piensan de una manera tan nítida. Y lo sorprendente es que la aparente sencillez de la historia y la aparente sencillez de su estilo, embozan lo que no es sino una auténtica obra de arte.

 (…) …Él asintió con la cabeza, dijo “buenas noches” y se dio media vuelta para marcharse.Edith Bostwick dijo en un tono alto, chillón y sin inflexión: “Cuando era una niña de unos seis años sabía tocar el piano y me gustaba pintar y era muy tímida así que mi madre me envió a la escuela para niñas de la señorita Thorndyke en San Luis. Yo era la más pequeña allí, pero estaba bien porque papá era miembro del consejo de administración y él lo arregló. No me gustó al principio pero al final me encantaba. Eran todas chicas muy amables y adineradas y allí hice amigas de por vida y…”

Stoner se había dado la vuelta cuando ella empezó a hablar y la miraba con un asombro reprimido en su expresión. Sus ojos estaban fijos sobre ella, su rostro lívido y sus labios se le movían como si, sin comprenderlo, leyera de un libro invisible. Cruzó despacio la habitación y se sentó a su lado. Ella no parecía darse cuenta, su mirada permanecía clavada al frente y continuaba hablando de sí misma, como si él le hubiera pedido que lo hiciera. Quería decirle que parara, para consolarla, para tocarla. Ni se movió ni habló.

Ella continuó hablando y el cabo de un rato Stoner empezó a escuchar lo que decía. Años más tarde se daría cuenta de que en esa hora y media, de aquella tarde de diciembre, durante su primer lapso largo de tiempo juntos, le contó más sobre sí misma que ninguna otra vez. Y cuando hubo terminado, sintió que eran desconocidos de una manera impensable y supo que se había enamorado. (…)

Jose me dijo que Stoner era un libro precioso. Lo es. Confirmado. He disfrutado tanto leyéndolo… John Williams se me aparece ahora como una revelación, y me avergüenzo de alguna manera al confesar que no sabía de su existencia. Falleció en el año 1994 a la edad de 71 años. Como William Stoner, el protagonista de su novela, Williams fue profesor en la Universidad de Missouri. Además de Stoner,  publicada por vez primera en 1965, otras novelas suyas son Nothing but the night, Butcher´s crossing y Augustus (editada en España con el título de El hijo de César).  John Williams también era poeta y publicó varios poemarios.

JOHN WILLIAMS

JOHN WILLIAMS

Entregado como me encuentro a su sobrio y elegante estilo, sólo puedo repetir que pocas veces he disfrutado tanto leyendo un libro sobre la vida de un hombre sencillo. Quizá la culpa la tenga la integridad de la que hace gala el protagonista, William Stoner, que nos toca el corazón; o quizá la culpa la tenga la pluma de John Williams que consigue que su personaje sea alguien íntimamente cercano, alguien por el que, sorprendentemente, acabamos por sentir un sincero y profundo afecto.

Sergio Barce, agosto de 2015

(…) Había alguna gente en la casa, vecinos, a quienes Stoner no recordaba. Un hombre alto y enjuto con traje negro, camisa blanca y corbata de cuerda estaba inclinado junto a su madre, sentada en una silla tras la estrecha caja de madera que contenía el cuerpo de su padre. Stoner comenzó a cruzar la sala. El hombre alto le vio y se acercó a saludarle, sus ojos eran grises y átonos como las piezas de una vajilla de vidrio. Una voz profunda y untuosa de barítono, calmada y espesa, pronunció algunas palabras, el hombre llamó a Stoner “hermano” y habló de “duelo”, y de “Dios, que se lo había llevado”, y quería saber si Stoner deseaba rezar con él. Stoner rozó al hombre al pasar y se situó delante de su madre, cuyo rostro flotaba ante él. De manera borrosa vio que ella movía la cabeza y se levantaba de la silla. Le agarró del brazo y dijo: “Querrás ver a tu padre”.

Con un toque tan frágil que apenas pudo sentirlo, le guió junto al ataúd abierto. Él miró hacia abajo. Miró hasta que sus ojos se aclararon y luego dio un respingo por el impacto. El cuerpo que veía parecía el de un extraño, estaba contraído y encogido y su cara era como una máscara de delgado papel marrón, con profundas depresiones negras en el lugar en el que deberían estar los ojos. El traje azul oscuro que le cubría el cuerpo era grotescamente grande y las manos, que se doblaban por fuera de las mangas y sobre el pecho, parecían las garras disecadas de un animal. Stoner se giró hacia su madre y supo que sus ojos revelaban el horror que sentía.

“Tu padre perdió mucho peso las últimas dos o tres semanas”, dijo. “Le pedí que no saliera a los campos, pero se levantaba antes que yo y se iba. Perdió la cabeza. Estaba tan enfermo que perdió la cabeza y no sabía lo que hacía. El médico dijo que debió de haberla perdido, o que no pudo controlarse”.

Mientras hablaba, Stoner la veía con claridad. Era como si también ella estuviera muerta mientras hablaba. Una parte de ella se fue irremediablemente dentro de aquella caja con su marido, para no emerger nunca más. La miraba ahora, con el rostro delgado y contraído, incluso en reposo estaba tan tenso que los extremos de los dientes asomaban tras sus finos labios. Caminaba como si no tuviera ni peso ni fuerza. Él murmuró unas palabras y abandonó la sala, fue a la habitación en la que había crecido y examinó su pobreza. Tenía los ojos calientes y secos y no pudo llorar. (…)

Los fragmentos de la novela están tomados de Stoner, de John Williams, publicada en la Colección Narrativa, de Ediciones Baile del Sol (Tenerife), cuarta edición, 5ª reimpresión, febrero 2015. Con traducción del inglés de Antonio Díez Fernández.

EL HIJO DE CÉSAR de John Williams

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VERSOS DEL POETA MARROQUÍ MOHAMMAD SABBAG

Hay gentes que siembran sus sueños en invierno

para que, cubiertos de hojas, den flores en primavera.

Otros hay que los siembran en verano

para que nazcan en las riberas con el sol.

Pero yo

siembro mis sueños en otoño, entre brasas,

para recogerlos con mis dientes

de las llamas.

Estos preciosos versos pertenecen a uno de los más grandes poetas marroquíes: Mohammad Sabbag. Y forman parte de su libro Del fuego y de la luna y otros poemas.

Del fuego... de Sabbag

Mohammad Sabbag, nacido en Tetuán en 1927, colaboró con Trina Mercader, y, entre sus obras, destacan: Aroma ardiente, publicado en su ciudad natal en el año 1953, que tuvo un gran eco en todo el mundo árabe; El árbol de fuego, aparecido al año siguiente en español, y más tarde lo haría en árabe; Del fuego y de la luna y otros poemas…

EL LOCO

Durante los diez primeros años de mi vida,


escribí sobre mi traje escolar:


Mi pueblo es mi canción.


Y seguí cantando…


Pasó el tiempo. Sopló el aire. Y se llevó mi canto.

Durante los segundos diez años de mi vida,


tracé sobre mi libro, con mi pluma:


Mi pueblo es mi juventud.


Pasó el tiempo. Sopló el aire. Y borró mi escritura.

Durante los últimos diez años de mi vida,


escribí con mi propio sudor, sobre mi frente:


Mi pueblo –y vuestro pueblo– se ha dormido en vuestros brazos.

Y pasa junto a mí mi propia gente, espantada, diciendo:


¡Ese es el loco! ¡Alejaos de él!

 De El árbol de fuego. Versión de Pedro Martínez Montávez.

LÓPEZ GORGÉ, TRINA MERCADER Y MOHAMMAD SABBAG

LÓPEZ GORGÉ, TRINA MERCADER Y MOHAMMAD SABBAG

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UNOS MINUTOS DE PUBLICIDAD…

Os anuncio que, dada la buena acogida de mi libro de relatos Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente, editado el pasado año en Valencia, por Jam Ediciones / Generación BiblioCefé, bajo la coordinación de Mauro Guillén y portada de Gabriela Grech, este año, a finales de septiembre o principios de octubre, Ediciones del Genal, de Málaga, va a reeditarlo, añadiendo las traducciones al francés y al árabe, del relato titulado Larache, sin Sibari, que es el que cierra el libro. Creo que eso lo hará más atractivo a muchos lectores. Cuando se acerque la fecha de su publicación, daré más información.

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

Y, por otro lado, aprovechando estos minutos de publicidad… os detallo los puntos de venta de mi última novela La emperatriz de Tánger.

ESTAS SON ALGUNA DE LAS LIBRERÍAS EN LAS QUE SÉ QUE YA SE HAN VEDIDO Y SE VENDEN EJEMPLARES DE MI NUEVA NOVELA “LA EMPERATRIZ DE TÁNGER”. Y SI NO LES QUEDAN EJEMPLARES, SEGURAMENTE OS LO CONSEGUIRÁN SIN PROBLEMA.

MIS PERSONAJES SE MUEVEN EN SUS ESTANTERÍAS PARA LLAMAR LA ATENCIÓN Y SER LLEVADOS A LAS BIBLIOTECAS DE MIS LECTORES. ESO ME RESULTA SUGERENTE Y ATRACTIVO. ASÍ QUE ESPERO QUE EL LISTADO SIGA CRECIENDO, COMO HASTA AHORA.

PORTADA La emperatriz de Tánger

LA EMPERATRIZ DE TÁNGER

de Sergio Barce

en

AGAPEA

CASA DEL LIBRO 

UNILIBER

Y en:

Albacete:

Librería HERSO

Librería POPULAR

Alicante:

Librería CILSA

Almería:

Librería LUAL PICASSO

Librería PICASSO ESTACIÓN   

Barcelona:

Librería LA CENTRAL

Cádiz:

Librería QUORUM

Castellón de la Plana:

Llibreria BABEL

Córdoba:

Librería LUQUE L

Denia:

Librería PUBLICS L

Elche:

Librería ALI I TRUC L

Fuengirola:

Librería TESEO

Gandía:

Llibreria AMBRA

Granada:

Librería PICASSO Obispo Hurtado

Jerez de la Frontera:

Librería LUNA NUEVA

Madrid:  

Librería DIWAN

Librería BALQÍS CASA ÁRABE

Librería MÉNDEZ

Librería KALAMO MUNDO ÁRABE

Librería LA CENTRAL

Málaga:

Librería PROTEO

Librería RAYUELA

Librería LUCES

Librería MAPAS & C0.

EL CORTE INGLÉS  

Librería Q PRO QUO

San Pedro de Alcántara:

Librería DELTA

Sevilla:

Librería PANELLA

Librería CÉFIRO

Librería EL GUSANITO LECTOR

Torremolinos:

Librería BOOKMARKET 

Torrevieja:

Librería SANTOS OCHOA

Valencia:

Librería GAIA

Valverde del Camino:

Librería ANABEL 

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En

MARRUECOS

Librería AL AHRAM

de Larache

Librairie DES COLONNES

de Tánger

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http://www.todostuslibros.com/librerias

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RESEÑA DE FUENSANTA NIÑIROLA, SOBRE LA NOVELA «SOMBRAS EN SEPIA» DE SERGIO BARCE

Fuensanta Niñirola, escritora y artista plástica, integrante de la Generación Bibliocafé, que publica numerosas reseñas tanto en su blog La hora azul como en otras páginas literarias digitales, el pasado mes de julio de este año escribió una nueva, en esta ocasión sobre mi novela Sombras en sepia (Pre-Textos – Valencia, 2006) que, pese al tiempo transcurrido desde que viera la luz, sigue cosechando buenas críticas y ganando adeptos. Es una de mis novelas más intimistas, y, en ella, la ciudad de Larache cobra especial relevancia, podría considerarse una protagonista más del libro.

Fuensanta Niñirola me ha regalado una reseña francamente emocionante y entrañable, publicada en melibro.com, y la traigo a mi blog para compartirla con quienes ya conocen esta novela y para despertar la curiosidad de quienes aún no la habéis descubierto, porque seguramente, tras leer a Fuensanta Niñirola, sentiréis la necesidad de entrar en las páginas de Sombras en sepia.

Sergio Barce, agosto 2015

Portada SOMBRAS EN SEPIA

SOMBRAS EN SEPIA


de Sergio Barce

Entrañable narración, entremezclando recuerdos, deseos, emociones, soledades… destacando la impotencia ante el inevitable fluir del tiempo, que, cual reloj de arena, al acercarse al final cae mucho más rápido. Novela ganadora del I Premio Tres Culturas de Murcia, tiene como fondo algo ya perdido, roto, pero añorado por el autor y puesto en boca de sus personajes: la apacible conjunción de tres visiones del mundo, las tres culturas del Libro, que en la vida cotidiana convivieron durante siglos en relativa paz y armonía. No es esta obra un ensayo, sino una novela, y por tanto no vamos a debatir si esta armonía fue real o no, y si es posible que lo siga siendo. Pero al menos, la admitiremos como algo vivido, deseado y soñado por alguien.
Como es habitual en el autor, nacido en Larache (Marruecos), la novela está alternativamente enmarcada en Larache y Málaga, ciudad a la que se trasladó Sergio Barce con su familia, en su infancia, cuando Marruecos puso muy complicadas las cosas a los españoles nacidos allí y que se consideraban como larachenses.
 En la vida de Abel Egea, un viudo jubilado a las puertas de la vejez, irrumpen Nadja y su bebé Zacarías, emigrantes llegados ilegalmente en una patera con la ilusión de una nueva vida y una mochila llena de tristezas.
 Abel, un larachense de origen español, afincado en Málaga, sobrevive duramente al dulce recuerdo de su fallecida esposa, Carlota, y a la lejanía de su única hija, afincada en Suecia, apoyándose en viejos amigos, como David Benasuly, también procedente de Marruecos, y Lidia Andrade, atractiva mujer madura que conforta a ambos en sus soledades. Pero Abel también sobrevive al hecho de verse desarraigado del país que considera su patria chica, su espacio vital, y que contiene los mejores recuerdos de su vida. 
El encuentro con la jovencísima y bella Nadja, que podría ser su hija, despierta en Abel un aluvión de sentimientos que difícilmente puede controlar. Se siente padre, abuelo, amante… y siente que vuelve a su Marruecos natal, al aspirar el perfume especiado de las comidas que Nadja le prepara. Un país donde transcurrió felizmente su infancia, su juventud, donde se enamoró y se casó, y donde nació Alicia, la única hija que ahora vivía con su marido sueco en el lejano norte.
 La novela se estructura en dos narraciones paralelas: el encuentro, convivencia y problemas de Abel en su relación con Nadja y el pequeño Zacarías, y el retorno a Marruecos en búsqueda de un pasado que ya no existe, del que solo quedan ruinas. Sin embargo, ese viaje resulta ser terapéutico y Abel recupera fuerzas para afrontar lo que le queda de vida con ánimos renovados.

De impecable factura, la narración cautiva y emociona sin caer en fáciles recursos melodramáticos. El lector, tenga o no relación con Marruecos, puede comprender perfectamente la sensación de desarraigo y abatimiento, que es universal, y que todo emigrante lleva consigo. Y también puede comprender o al menos imaginar, ese armónico concurso de opciones vitales, de visiones del mundo que oferta la diferencia, la multiculturalidad entendida no como una visión política, sino humana, muy humana.
 Sergio Barce Gallardo (Larache, 1961) poeta y escritor español, es el presidente de la asociación Larache en el Mundo. Su primera novela ‘En el Jardín de las Hespérides’ (Aljaima, 2000) fue un primer acercamiento al universo de Larache al que siguió ‘Últimas noticias de Larache’ (Aljaima, 2004). Fue ganador del Primer Premio de Novela Tres Culturas de Murcia por su obra ‘Sombras en sepia’ (Editorial Pretextos, 2006). Finalista del Premio de la Crítica de Andalucía de 2012 con ‘Una sirena se ahogó en Larache’ (Círculo Rojo, 2011), y ‘El libro de las palabras robadas’ (Círculo Rojo, 2013). ‘Paseando por el Zoco chico. Larachensemente’ fue su último libro editado en 2014 en Valencia. Recopila los relatos escritos en los últimos 15 años relacionados con Larache.

Fuensanta Niñirola
, Julio 2015

http://melibro.com/sombras-en-sepia-sergio-barce/

FUENSANTA NIÑIROLA Y SERGIO BARCE en la pasada Feria del Libro de Madrid

FUENSANTA NIÑIROLA Y SERGIO BARCE en la pasada Feria del Libro de Madrid

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