
ASCENDÍA EN NOCHES CERRADAS
Ascendía en noches cerradas
Ajena a sus mermadas mañanas.
El almuecín clamaba en sus sueños de ámbar
De tácito acuerdo arropaba su madrugada una esperanza oscura
Como los ojos del miedo
En guantes de espinas y llantos sin ojos
Cargadas las miradas
Y ausentes los despertares.
Así, mientras recitaba los caminos lejanos
El abismo de la luna le rozaba las heridas
Todas ellas sin dolor
Sin piedad, así, de nuevo
Y mil veces esa noche sin nombre
con mucha luz y ciegas las esperanzas
de bajar mientras ascienden los miedos
en cada esquina del dolor
en la espalda ajena
en las espinas de Cristo
en las Zauia de enfrente
en tierra de nadie
en cada alambre suelto en mis venas,
crecía en mi mirada
ancha y espesa de mis hierros.
Me reclama el destino del desierto
De nuevo la travesía descalza,
En lo alto de mi frente
En toda luna
En la oscura lágrima africana.
Así concluye un sueño
En la nana de una madre.
Abderrahman El Fathi

“…Las autoridades vigilaban de cerca los asuntos concernientes al ejercicio de la prostitución en la ciudad. Prueba de ello son los expedientes secretos en torno a ciudadanas españolas como María, de 35 años y procedente de Guaro (Málaga). La Intervención del Lucus, en Larache hacía referencia a los desfavorables antecedentes que contaba sobre la conducta mostrada por dicha mujer ya que había ejercido la prostitución de forma clandestina. También disponían de información en la que destacaban que en 1946 hacía vida marital con el musulmán Mustafa B.M.C., casado a su vez con una musulmana con la que tenía numerosos hijos. Mustafa <<…poseía un <taxis> (que conduce él mismo) y una tienda de artículos de electricidad en la calle 8 de junio nº 151, para la que, según él, necesita a María J.>
Las inclinaciones políticas de ambos eran calificadas como negativamente. De ella se decía que se manifestaba en tonos antipatrióticos, y que incluso exponía su decisión de apostatar por lo que constituía un desprestigio para la colonia española. Mustafa no salía mejor parado y aunque se reconocía que no tenía antecedentes, sí que debía ser considerado como poco afecto a España.
La DAI, en octubre de 1944, dispuso que fuese expulsada de la Zona, pero ya que sus padres residían en Tetuán se autorizó su residencia en la capital del Protectorado. Su regreso a Larache contravenía una disposición superior.
Lo interesante y verdaderamente significativo de este tipo de expedientes es que reflejan el hecho de que la vigilancia de la prostitución se enmarcaba como una cuestión relevante desde el punto de vista político y no solo desde una visión de carácter sanitario y moral. De hecho, gran parte de estos documentos eran gestionados por la Sección de Política adscrita a las diferentes Intervenciones.
Durante la segunda década del siglo XX tendríamos que destacar la presencia de militares americanos procedentes precisamente de la zona francesa que los fines de semana acudían a ciudades cercanas como Larache con la pretensión de ocupar habitaciones donde poder mantener relaciones con prostitutas musulmanas en lugares como el Hotel España:
<El dueño del Hotel España de Larache manifiesta que se da el caso frecuente en que los americanos que, procedentes de la Zona francesa, vienen a pasar el fin de semana pretenden ocupar habitaciones del Hotel, acompañados de prostitutas musulmanas, la mayor parte de los prostíbulos de Larache y Alcázar. Aunque no lo han consentido en ningún caso, suelen presentarse con esas mujeres a altas horas de la noche y discuten con el personal del Hotel, dando lugar a incidentes.
Se ha comunicado el hecho a los Bajaes y a la Policía de Larache, Alcázar y Arcila para que vigilen e impongan sanciones de cárcel a las prostitutas que salgan de los prostíbulos acompañadas de hombres o a pernoctar en Hoteles y Fondas.
Los americanos son gente joven procedentes de las bases de aviación; muchos vienen de uniforme, y algunos se embriagan…>.”






«Una preciosidad de libro, Sergio. Ha sido como volver a vivir en Larache, volver a recorrer todos sus rincones, con esas descripciones y esos personajes, el Café Central, el Balcón Atlántico… sueño con volver. Gracias por haberme traído un poquito de Larache a este encierro en Badajoz. Deseando volver.
Nunca dejes de escribir.
MARÍA BACALL»