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Otros libros, otros autores: LIBERTAD (Freedom) de JONATHAN FRANZEN

LIBERTAD (Freedom, 2010) de JONATHAN FRANZEN.   No he leído los anteriores libros de Franzen, así que parto de una cierta desventaja, o tal vez de una buena ventaja, depende de cómo se mire. En cualquier caso, esta novela, 667 páginas escritas con intensidad, me han vuelto a demostrar que los narradores americanos son realmente buenos. En este caso, un narrador excelente retratando personajes y personalidades. Tanto Patty, el más complejo de ellos, como Walter o Richard, o también Joey, Carol, Connie, Abigail, Jocelyn, Lalitha… e incluso los personajes más secundarios de la trama, todos, están perfectamente definidos, incluso en sus contradicciones, porque lo que Franzen consigue es construir personajes de carne y hueso que, como tales, actúan por impulsos y por sentimientos, como todo ser humano.

Pero ya digo que es Patty, probablemente, el personaje más profundo y contradictorio pero, a la vez, rico de este relato.

 <A modo de concesión, sí llevó a Walter a conocer a su familia en primavera, antes de casarse. Para la autobiógrafa es doloroso admitir que le dio un poco de vergüenza que su familia lo viera y, mas aún, que acaso eso fuera otra de las razones por las que no deseaba una boda. Lo quería (y lo quiere, lo quiere de verdad) por unas cualidades que para ella tenían pleno sentido en su mundo privado de dos personas, pero que no eran necesariamente visibles para la clase de ojo crítico que sin duda sus hermanas, en particular Abigail, posarían en él. La risita nerviosa de Walter, su propensión al rubor, la circunstancia misma de que fuese tan buena persona: dichos atributos le eran entrañables en el contexto más amplio del hombre en sí. Motivo de orgullo, incluso. Pero la parte malvada de ella, que siempre parecía aflorar con contundencia al verse expuesta a su familia, no podía evitar lamentar que él no midiera un metro noventa y fuese muy guay.

Joyce y Ray, justo es reconocerlo, y quizá por el alivio oculto que experimentaron al descubrir que Patty era heterosexual (oculto porque Joyce, por su parte, estaba preparada para brindar una vigorosa Acogida a la Diferencia), exhibieron su mejor comportamiento. Al enterarse de que Walter nunca había estado en Nueva York, se convirtieron en gentiles embajadores de la ciudad, instando a Patty a llevarlo a exposiciones que la propia Joyce, ocupada como estaba en Albany, no había visto, y reuniéndose luego con ellos para cenar en restaurantes aprobados por el <Times>, incluido uno en el SOHO, que por entonces era aún un barrio oscuro y emocionante. La preocupación de Patty ante la posibilidad de que sus padres se burlaran de Walter dio paso a la preocupación de que éste se pusiera del lado de ellos y no viese por qué a ella le resultaban insoportables: de que empezara a sospechar que el verdadero problema era Patty, y de que perdiese aquella fe ciega en su bondad, una fe de la que ella, en menos de un año de relación, ya dependía desesperadamente>.

Creo que como gran narrador americano, hay una clara conexión con la manera de escribir de Richard Ford, y en concreto en relación a su extraordinaria trilogía, y especialmente con “El periodista deportivo”. Ambos escritores retratan a la sociedad americana con detalle, mirándola desde dentro, y en este retrato, a veces descarnado y otras veces irónico, también se refleja nuestra propia sociedad, producto, sin duda, del efecto globalización. Hay ciertamente situaciones en la novela de Franzen que reconocemos, y nos provocan una cierta estupefacción, a mí al menos, sobre todo al comprobar que poco a poco las líneas que separan a nuestras sociedades, la europea y la americana, se tocan cada vez con mayor intensidad, y eso no es, precisamente, nada halagüeño, y mucho menos gratificante. Será que odio la globalización.

La novela me parece increíblemente bien escrita. Y hay párrafos extraordinarios. 

 (…) <Su plan o su esperanza o su fantasía, en la medida en que se permitió ser consciente de que lo tenía, era que Richard olvidase su propósito de marcharse aquel día, y poder volver ella a su estado de sonambulismo esa noche, y que al día siguiente todo fuera de nuevo agradable y tácito, y luego más sonambulismo, y luego otro día agradable, y que luego Richard cargara su pickup y regresara a Nueva York, y mucho más adelante en la vida ella recordaría los sueños asombrosos e intensos que había tenido durante unas noches en el lago Sin Nombre, y se preguntaría sin riesgo si había ocurrido algo. Este viejo plan (o esperanza, o fantasía) se había ido al garete. Su nuevo plan le exigía un denodado esfuerzo para olvidar la noche anterior y fingir que no había ocurrido.

Lo que desde luego no incluía su plan –y puede afirmarse sin riesgo alguno- es que el almuerzo quedaría a medio comer en la mesa y de pronto ella se encontraría con los vaqueros en el suelo y la entrepierna del bañador dolorosamente apartada a un lado mientras él la llevaba a embestidas hasta el éxtasis contra la pared inocentemente empapelada de la antigua sala de estar de Dorothy, a plena luz del día y estando ella tan despierta como podía estarlo un ser humano.

JONATHAN FRANZEN

No quedó ninguna marca en la pared, y sin embargo el punto quedó allí, claro e inconfundible, para siempre. Era una pequeña coordenada del universo permanentemente colmada de sentido y alterada por su propia historia. Dicho punto se convirtió en una silenciosa tercera presencia en la sala, junto con ella y Walter, los fines de semana que más tarde pasaron allí solos. En todo caso, a Patty le pareció que por primera vez en su vida follaba de verdad. Le abrió los ojos, por así decirlo. Y a partir de ese momento estuvo perdida, aunque tardó un tiempo en darse cuenta>.

La historia avanza y retrocede en el tiempo, y nos introduce en la vida de una familia a lo largo de varios decenios. Cómo Frazen desarrolla los cambios de personalidad en los personajes dependiendo de la edad que tienen en cada instante de la narración es asombrosa, de una minuciosidad envidiable. Su escritura no es nada efectista, ni tampoco artificial, es natural, fluye como el río, con una pasmosa facilidad, una aparente sencillez que esconde un arduo trabajo con el que construye una novela sin altibajos, bien armada, sobria. Sabe cómo meternos en el universo de los adolescentes, en la lenta evolución hacia la madurez de sus protagonistas, acompañados de sus desengaños, de sus miserias, y, sobre todo, de la justificación por los actos que violan las propias creencias. Es un retrato despiadado de cómo el hombre es capaz de auto engañarse para no revelar que se ha traicionado a sí mismo. En este aspecto, Franzen construye un buen argumento. Pero la desazón que provoca es desasosegante.

<Pasó una semana entera sin que ella le telefoneara, y luego otra. Él tomó conciencia, por primera vez, de la mayor edad de Connie. Ahora tenía veintiún años, era legalmente adulta, una mujer interesante y atractiva para los hombres casados. Presa de los celos, de pronto se vio a sí mismo como el afortunado de los dos, el simple chico a quien ella había otorgado su ardor. En su imaginación, ella adquirió una forma fantásticamente atractiva. A veces, él había intuido vagamente que su vínculo era extraordinario, mágico, como de cuento de hadas, pero hasta entonces no había sabido valorar lo mucho que él contaba con ella. Durante los primeros días de su silencio, consiguió creer que la castigaba no llamándola, pero no tardó en tener la sensación de que el castigado era él, la persona que esperaba a ver si ella, en su mar de sentimientos, encontraba acaso una gota de compasión y rompía el silencio por él>.

 Una gran novela, llena de matices, poderoso relato sobre la condición humana, la evolución personal y las paradojas de nuestra sociedad, manipuladora, corrupta y falsaria. De esas obras que, después de leídas, comienzan a removerse en el subconsciente del lector…

 Sergio Barce, febrero 2012

    Los fragmentos de la novela están tomados de la 3ª edición, noviembre de 2011, publicada por Salamandra Narrativa, con traducción del inglés de Isabel Ferrer

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Este 14 de Febrero, en Madrid, presentación del libro VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO del escritor larachense Dr. JOSÉ EDERY BENCHLUCH

JOSE EDERY

Por fin se ha publicado el tan esperado libro de mi querido paisano y amigo José Edery, titulado «VIAJANDO POR EL MAGREB HISPÁNICO: Argelia, Marruecos, Túnez». El libro será presentado en Madrid este próximo Martes, día 14 de Febrero, a las 19:30 horas, en el Palacio de Cañete (c/Mayor 69), sede del Centro Sefarad–Israel. Presidirá el acto el Embajador Don Álvaro Albacete, Director del Centro, y la presentación correrá a cargo de los  Embajadores de España Don Raimundo Bassols (ex Embajador en Marruecos) y Don  Jesús Ezquerra (ex Consejero Cultural en Marruecos), del ex Embajador en Argelia y ex Cónsul General en Tetuán, Nador y Larache, Don Javier Jiménez-Ugarte, y de Don Jacobo Israel, ex Presidente de la CJM y de la FCJE.

El sumario con los temas que Jose Edery aborda en esta ambiciosa obra nos da una idea del enorme caudal de conocimientos con los que nos deleitará y nos hará aprender a todos con su libro. Yo, sinceramente, me he quedado sorprendido al leer el sumario, en el que hay muchísimos asuntos que estoy deseando conocer a través de la mirada siempre curiosa y, seguramente, con su pizca de humor, de Jose Edery. El sumario es el siguiente:

CAPÍTULO  I

EL MAGREB

        1.- Situación y conceptos

        2.- Encrucijadas y cruces

        3.- El espacio ibero-magrebí

        4.- Con el Sol y la Luna magrebíes

        5.- Comparaciones tradicionales, históricas y musicales

        6.- Franco, el Embajador y los judíos magrebíes

CAPÍTULO  II

EL MAGREB Y LA PENÍNSULA IBÉRICA, EVOLUCIÓN GEOLÓGICA. «SEMBLANZAS Y SIMILITUDES»

        1.- El Big Bang, el berechit y mis narraciones

        2.- Los moriscos en España y en el Magreb

        3.- El «difunto» alpujarreño de Trevélez

        4.- El «difunto» bereber del Atlas

        5.- Con el «difunto» bereber

        6.- Eones, Eras, Períodos y Épocas geológicas

        7.- La Era Secundaria y el Atlas

        8.- Las anguilas, las angulas y la Atlántida

        9.- La Era Mesozoica magrebí

        10.- Vivencias sísmicas en Andalucía y el Magreb

        11.- En la Era Cenozoica

        12.- Orogénesis hispano-magrebí

        13.- El Cuaternario

CAPÍTULO  III

COMPORTAMIENTO, CARÁCTER Y ESPÍRITU MAGREBÍ

        1.- Mediterráneo occidental.- Herencia histórica

        2.- Mediterráneo oriental: La herencia del Oriente Próximo

        3.- Relaciones en el Magreb entre religiones e incidencia social

        4.- El comportamiento social-Hachuma y teatralidad

        5.- Un europeo en un accidente de circulación

        6.- Con Ahmed Dlimi y con Mehdí Ben Barka

        7.- El caviar, el sábalo y los pescados

        8.- Anécdota y consejos ante un accidente de tráfico

        9.- Idiomas y hachuma

        10.- La isla de Perejil en un contexto de la hachuma

        11.- Confinamiento del médico español.- Reflexiones sobre la poligamia y la prostitución

        12.- El exilio y el sobrino de Abdelkrim el Khatabi

        13.- El loro de la Representación española

        14.- Con el Sultán Mohamed V en Granada. La independencia de Marruecos

        15.- «Justos entre las Naciones» en Yad Vashem

        16.- Con la Familia Real española.- Intervención quirúrgica del Príncipe

        17.- Definitivo enfrentamiento con el Dr. Khatabi

        18.- Saludos, limosnas y bendiciones.- El beso

        19.- Los califas Alí y Abd al Rahman I.- Harijismo, sumitas y Chiítas

        20.- Algo sobre monedas en el Magreb

        21.- Más saludos y bendiciones.- Los «pieds noires»

        22.- Protocolo, cortesía y diplomacia

        23.- La blasfemia en el Magreb

        24.- Mallorquines y franciscanos

        25.- La picaresca

        26.- En la «Marcha Verde»

        27.- Convivencia hispano-magrebí

        28.- El conformismo magrebí

CAPÍTULO  IV

LOS REZOS

        1.- La oración

        2.- Escuelas del Islam

        3.- Bases del Islam

        4.- La oración, horarios y tiempo

        5.- La oración en los viajes

        6.- Las abluciones

        7.- «Babá» y el desembarco español en Larache

        8.- Oraciones del Seder de Pesaj y la Eucaristía

        9.- El desembarco (continuación), Shauot y los bachuchos

        10.- Los rezos de «Babá»

        11.- En el hamám

        12.- La prosternación

        13.- El descalzarse

        14.- La Fatiha

        15.- La muerte y el entierro

        16.- En el cementerio judío con el Embajador Ezquerra

        17.- Cantos, ritos funerarios y de duelo

        18.- La imagen magrebí del madrileño Jesús de Medinaceli

CAPÍTULO  V

SANTOS, LEYENDAS Y TRADICIONES

        1.- Los santos en el Magreb

        2.- Santones, morabitos y zagüías

        3.- El tabaquismo y la rehabilitación en una zauía

        4.- Santas y santos

        5.- Yebala

        6.- Influencia religiosa hispana y tauromaquia

        7.- Influencia sufí de Muley Abdeslam Mchich

        8.- Los números en las creencias

        9.- Los Siete Durmientes

        10.- Los «Siete Durmientes» en Marruecos

        11.- Los Sebaatu Riyal Regragas y los Siete Santos de Marraquech

        12.- Como crearon un santón

        13.- Anécdota sobre Santos y el Congreso Eucarístico

        14.- Las ghadas en el Magreb

        15.- Las supersticiones y los yennun

        16.- Romerías y peregrinaciones. El mussem y la hilulá

        17.- El General Mezián y Santiago «Matamoros»

CAPÍTULO  VI

LAS MEZQUITAS

        1.- Las mezquitas

   LAS MEZQUITAS DE MARRUECOS

        2.- Las mezquitas

        3.- Las mezquitas de la zona sur

   LAS MEZQUITAS DE TÚNEZ

        4.- Las mezquitas tunecinas

   LAS MEZQUITAS DE ARGELIA

        5.- Las mezquitas argelinas de la capital

CAPÍTULO  VII

LAS SINAGOGAS Y LOS JUDÍOS DEL MAGREB

        1.- Origen y procedencia de los judíos magrebíes

        2.- La escritura fenicio hebrea

        3.- Tradición gastronómica judeo-magrebí

        4.- Las langostas y el postre

        5.- Hebreos, israelitas y judíos

        6.- Franco y los judíos-hebreos de Marruecos

        7.- Megoorashim, toshabim y granas

        8.- El Bar Mitzvá

        9.- El sexto mandamiento en Marruecos

        10.- La sinagoga

        11.- Descripción de la sinagoga magrebí

        12.- Las sinagogas en el Magreb

        13.- Sinagogas en Marruecos

        14.- Las sinagogas de la zona norte

        15.- En la zona del protectorado francés

        16.- Sinagogas argelinas

        17.- Las sinagogas de Túnez

ARTÍCULO DE JON JUARISTI, PUBLICADO EN EL DIARIO»ABC» SOBRE SU LIBRO:

El último libro del médico José Edery constituye una magnífica evocación de la presencia cultural española en el Magreb.  Jon Juaristi

 El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación acaba de publicar un libro de casi seiscientas páginas, Viajando por el Magreb hispánico. Un intercambio de culturas (Argelia, Marruecos y Túnez), que recoge escritos misceláneos del doctor José Edery Benchluch (Larache, 1938), director, durante muchos años, del Gabinete Médico de dicho ministerio. Edery es un escritor eficaz, lo que quiere decir que, no siendo un profesional de la literatura, posee la rarísima cualidad de enganchar al lector, que no puede abandonar sus textos hasta terminarlos, ya se trate de artículos dispersos en revistas de asociaciones de oriundos del antiguo protectorado español en Marruecos, libros contundentes como el que hoy comento, o incluso manuales para la prevención y cura de enfermedades exóticas y más o menos tropicales, destinados a diplomáticos y cooperantes de servicio en latitudes tórridas. Innumerables escritores de oficio darían un congo por conseguir la mitad de amenidad y humanidad que Edery despliega en sus páginas.

JON JUARISTI

Conocí a Pepe Edery poco después de que un libelista de cuyo nombre no quiero acordarme nos incluyera en un supuesto lobby judío que trabajaría en la sombra, siempre cerca del poder, favoreciendo en España los intereses del Israel eterno. Edery me llamó a la Biblioteca Nacional, donde yo recalaba por entonces, arguyendo, con toda razón, que era para nosotros una vergüenza no haber estado a la altura de las expectativas y temores de los antisemitas domésticos, ya que todavía ni siquiera habíamos sido presentados. Quedamos en reunirnos en algún restaurante, cuyo nombre no voy a revelar, para vernos las caras y empezar a conspirar de una vez, que bastante tiempo habíamos perdido. A los postres, convinimos melancólicamente en que nuestros señoritos respectivos, ministro y ministra, no iban a secundar los siniestros planes de dominación mundial que habíamos ido diseñando desde los entremeses. Pero algo saqué de aquello: el comienzo de una hermosa amistad y una suscripción gratuita al boletín de ACAL, la Asociación Cultural Amigos en Larache (hoy ACAM, Asociación Cultural Amigos en Marruecos), que Pepe editaba para los socios judíos, musulmanes y cristianos de aquel reducto hispánico de las tres culturas.

Viajando por el Magreb hispánico es una bomba de nostalgia, la evocación de un mundo en el que convivían culturas y lenguas (árabe, chelja, hebreo, jaquetía y español estrechí) en una relación de intercambio mutuo. Edery ha firmado con frecuencia sus artículos con el nombre literario de Al Tebib Harofé, híbrido de árabe y hebreo que significa lo mismo en ambas lenguas (“el médico”). En más de un sentido, me recuerda este su último libro la literatura de frontera centroeuropea, representada hoy por Claudio Magris, que nos devuelve a una época de pluralidad y riqueza cultural ya inconcebible. El viaje del doctor Edery no es, como del de Benjamín de Tudela, un viaje en el espacio, sino una incursión de submarinista buscador de tesoros en las pleamares del tiempo. Y no es la menor muestra del espíritu de concordia que anima al autor haberme hecho figurar en la página de agradecimientos junto a uno de mis favoritos villanos de tebeo, el senador Iñaki Anasagasti, alias Lex Luthor. Qué tierno, Pepe. 

Puntos de venta (que se irán actualizando y ampliando) hasta la fecha:

En Madrid:                                                  

El Corte Inglés            En todos sus centros

Papelería Fénix           Castellana 45

Librería La Merced     Libreros 5

Librería del Hospital   Hospital Clínico

Casa del Libro            Gran Vía 29,  Alcalá 96 (Goya)  y Maestro Vitoria 1

Librería Desnivel        Plaza Matute 6

Librería Méndez         Calle Mayor 80

Marcial Pons               Conde Valle de Suchil 8

Libros de Viajes          Serrano 41

En Barcelona:

Librería Puvil             Jaime I nº 5

En Zaragoza

Riopiedras-Certeza    Parque 41

Desde el Extranjero o cualquier punto de España:

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Otros libros, otros autores: A FUEGO VIVO (Par le feu, 2011) de TAHAR BEN JELLOUN

Novela corta escrita con urgencia, como si apremiara relatar este hecho histórico, sobre lo ocurrido en la vida cotidiana de Mohamed Bouazizi en los días inmediatamente anteriores al 17 de diciembre de 2010, día en el que, desesperado, este joven tunecino se inmoló dando lugar a la revuelta popular que derribó al dictador Ben Alí.

Tahar Ben Jelloun imagina la vida y las penurias de este chico que, tras la muerte de su padre, ante la imposibilidad de encontrar trabajo como licenciado en Historia, no tiene más opción que, para mantener a su familia, sustituir a su padre fallecido trabajando con su carro para vender fruta. Pero este hecho, aparentemente obvio, casi natural por pura inercia, se transformará para Mohamed en un verdadero calvario.

Tahar Ben Jelloun

 <Por la mañana temprano, Mohamed se aseó. Por primera vez desde la muerte de su padre, decidió rezar. Se vistió todo de blanco. Se madre dormía, se acercó a ella y le dio un beso en la frente sin despertarla. Observó de pasada a sus hermanos y hermanas. Salió apresuradamente. Se llevó la vieja motocicleta de su hermano, se detuvo en una estación de gasolina y pidió que le llenaran con gasoil una botella de plástico de agua mineral vacía. Puso la botella en una bolsa y se dirigió al Ayuntamiento.

Pidió ver a algún responsable.

Nadie quiso recibirlo.

Regresó al  lugar donde los dos agentes le habían confiscado su carreta.

Estaban allí, y la carreta en una esquina. Vacía.

Mohamed se presentó y dijo que quería recuperar su carro.

El agente le dio una sonora bofetada y lo insultó.

-¡Toma, rata asquerosa, largo de aquí antes de que te destripe, venga, largo de aquí!

Mohamed amagó un gesto para defenderse. El agente le dio otro bofetón y le escupió en la cara:

-Asqueroso, nos estás amargando el desayuno, maleducado, mal nacido…

Mohamed estaba postrado. En silencio, sin moverse, con el rostro paralizado, los ojos enrojecidos, las mandíbulas crispadas, algo iba a estallar, se quedó en esa posición durante dos o tres minutos, como una eternidad.

El agente:

-Venga, largo de aquí, no volverás a ver tu carreta jamás. Olvídate, nos has faltado al respeto. Y eso, eso se paga en nuestro querido país.

Mohamed tenía la boca seca, la saliva amarga. Le costaba respirar. Se dijo: Si tuviera un arma, vaciaría todo el cargador en estos canallas. No poseo ninguna, pero sí mi cuerpo, mi vida, mi condenada vida, ésa es mi arma…>

Los abusos de los agentes de policía, que durante años rapiñaban de los vendedores ambulantes dejándoles situar sus carros en los mejores lugares a cambio de dinero, se ceban en Mohamed de una manera constante. Su dignidad como hombre y como ser humano, le hace resistirse a esos abusos, y trata de sacar adelante a los suyos trabajando calladamente, buscándose la vida de una manera honrada. Sin embargo, esos policías corruptos no cejarán en demostrarle que ellos son quienes detentan el poder, y después de humillarlo públicamente, la desesperanza, el dolor, su propio orgullo y su decencia, le harán rebelarse contra la injusticia que soporta. Verse desoído por quienes debieron ayudarle, verse desposeído de cualquier legitimidad por el solo hecho de ser pobre, le llevarán finalmente a tomar la decisión que cambiará la historia de su pueblo, y la historia de todo el Magreb, y que aún continúa en marcha.
Sin ser, como digo al comienzo, una gran novela, pero sí una especie de relato de investigación periodística, Ben Jelloun trata de dejar plasmada la historia de este hombre humilde como una prueba ineludible de lo acaecido, y de mostrar cómo el abuso del poder puede llevar a una persona a una situación extrema. Lo que sí se nota en la novela, su mayor virtud, es la tensión de la emoción y la tensión de la rabia que la historia de Mohamed Bouazizi causa en Tahar Ben Jelloun. Unos hechos que no deberían olvidarse jamás. Y al ver además lo acaecido en los últimos días en Rabat, nos deben hacer reflexionar muy profundamente.   

                                                                                                          Sergio Barce, enero 2012

Tahar Ben Jelloun nació en Fez en 1944. Quizá el escritor marroquí vivo más conocido. Toda su producción está publicada en Francia. Entre sus obras destacan “El niño de arena” (L´enfant de sable, 1987), “Día de silencio en Tánger” (Jour de silence à Tánger, 1990), “El ángel ciego” (L´ange aveugle, 1994),  “Sufrían por la luz” (Cette aveuglante absence de lumière, 2001), “Partir” (2005) o “La  noche sagrada” (La nuit sacrée, 1987) por la que obtuvo el Premio Gouncourt.

El fragmento de la novela está tomado de la edición de Alianza Editorial, 2011, con traducción del francés de Malika Embarek López.

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DANZADELAIRE del poeta tetuaní ABDERRAHMAN EL FATHI visto por el profesor ABDELLATIF LIMAMI

Estoy de enhorabuena, mis amigos parecen prodigarse últimamente con sus últimos trabajos. Jose Sarria me ha enviado este artículo de mi entrañable amigo el profesor Abdellatif Limami sobre la última obra de mi también amigo y admirado poeta Abderrahman el Fathi. Y nada mejor que poder ofrceros a vosotros la oportunidad de comocer este libro y este artículo.

Sergio Barce, enero 2012

 DANZADELAIRE  del poeta tetuaní Abderrahman El Fathi o la vuelta a los orígenes

Por Abdellatif LIMAMI
Universidad de Rabat / Marruecos     

 “Soy hijo del Al-Andalus, esclavo de tus suspiros,
 Inmortal para tus deseos y guardián de tus latidos”
                                           (DANZADELAIRE /  Abderrahman El Fathi)

“Vientos del pueblo me llevan,
 Vientos del pueblo me arrastran,
Me esparcen el corazón
Y me aventan la garganta”
(VIENTOS DEL PUEBLO / Miguel Hernández)

       Al igual que los títulos, los epígrafes  cobran una gran importancia a la hora de analizar o emitir un juicio crítico sobre una obra. Se pueden considerar incluso como las llaves que abren toda “morada literaria”.

Abderrahman el Fathi

        Y es el caso de esta última obra del poeta tetuaní Abderrahman El Fathi  (DANZADELAIRE) cuyo  título y cuyo epígrafe imponen de entrada los siguientes  comentarios: primero un título totalmente en mayúsculas y sin respeto de los espacios que se imponen a nivel ortográfico entre  las palabras (DANZADELAIRE). Sugiere, además de contener la palabra aire, el viento, que estructura gran parte del discurso poético del poeta, y no en su forma apática, sino en pleno movimiento (danza). Es como si el poeta tetuaní, con el riesgo de ser arrastrado por este aire-viento en trance, se escondiera bajo sus mayúsculas apretadas que le pudieran servir de cobijo. No hay que olvidar aquí que las dos ciudades marroquíes donde vivió y sigue viviendo el poeta (Tetuán y Tánger) son muy conocidas por su viento, sobre todo otoñal o hibernal (CHARKI).  

       En un segundo lugar, nos referimos a un epígrafe de los más sugerentes, sacado de Ibn Said al-Magribí y que implica esta vez la fuerza de este viento que lo vence todo, a pesar de los pesares .  

 “Al viento que vence
 la resistencia de los árboles
  haciendo que sus ramas se inclinen
 y besen los estanques” (p.7)  

       La portada de la antología queda  además marcada un cielo nublado; especie de foto aérea que sugiere el idílico Estrecho de Abderrahman El Fathi, tan añorado, tan vivido y tan recreado en su obra.

       Como este viento furioso, el poeta tetuaní irá de una “morada” a otra (de Tánger a Tetuán) para vencer espacios y tiempos, estando al borde del precipicio. No cabe duda aquí que el poeta se presenta como una herramienta roída, que sólo salva la palabra poética: una palabra inconclusa, sin rima ni ritmo, pero que le evita ser un ciclo acabado:

 “Soy feliz aquí
 en estos versos inconclusos,
al borde del precipicio
 de una palabra
 sin rima ni ritmo, solo la salva el momento,
el lugar vacío
que ocupa” (p.17)

Abderrahman el Fathi

       Entre miradas impotentes o ausentes y un furioso viento, se hablará finalmente de “…vientos verdes / que arrancan belleza al aire” (p.46), y que dibujan con sus ráfagas  “húmedas nubes / próximas a mis ventanas” ya que las que se fueron –dirá el poeta no sin un tono nostálgico-  “llevaban perfumes y amores lejanos” (p. 71); vientos concebidos al fin y al cabo  “…como puñales / en esta primavera /…” (p.101).

       Impotentes, los ojos no pueden más que contemplar estos vientos de promesas perdidas  “que se debaten despreocupadas / en cada espejismo adolescente / asombradas por ese cuerpo / con ojos amarinados y miradas ausentes.” (p.45);  vientos  en los cuales el poeta sin embargo  ansia  “elevar a deseos”  y caminar en tus miradas” (p.72).

       Abandonado, una tarde de verano,  “…como las sandalias viejas” (p.97), el poeta emprende su caminata hacia  los vericuetos y tinieblas posibles, en busca de una memoria que hay que rescatar: “Mis dudas  -dice casi susurrando su amargura – siguen surcando tinieblas, / en todas las estaciones, para rememorar / el fuego de todos los hombres” (p.57); frenética carrera que lo conduce finalmente a cubrir todas las estaciones para perseguir o atrapar un otoño, acurrucarse en un invierno y asaltar u ocultar una primavera:

“Atrapé tu otoño una noche de
verano
 acurrucado en tu
 invierno
 después de asaltar tu / primavera…” (p.99)

“Perseguí tu otoño en una esquina
 de octubre
 para ocultar, cierta primavera
 un invierno cualquiera” (p.100)

Abdellatif Limami

       Y ¿quién se esconde detrás del tú aquí? ¿La amada, añorada, encontrada, perdida y recreada en el verso; o simplemente la paloma blanca, el Tetuán de la infancia y de la memoria que el poeta procura rescatar en “su particular vuelo” (p. 19), tras momentos de ausencia? Las dos entidades en realidad se confunden para formar una sola, en que Tetuán es la amada y la amada es Tetuán:

“Hoy necesito saciarme a sorbos de tu mar
penetrar y brindarte mis aguas
 elevar tus olas y refugiarme
en el rugido de tu silencio
alzar tu proa en mis labios
brindar mi muerte en tus ojos
 y caer rendido
frente a tus azuladas brisas.” (p.25)

       Pero a veces, la referencia a esta ciudad de “vientos alocados” (p.33),  en que el “tiempo no transcurre”, sino que “envejece”, y en que los recuerdos ni siquiera “pertenecen al pasado”, manteniéndose “…impasibles, irreconciliados / ante el transcurrir parsimonioso / del devenir implacable” (p.32), la referencia es pues explícita, con sabor a memoria, a pasado erguido y firme para siempre:

“mis días son recreaciones de lugares
que siempre fueron y no
cesaron en su presencia
esas casas siempre viejas
y renovadas por el devenir del tiempo.
Así son los caminos del pasado
siempre en Tetuán” (p.31)

Sergio Barce, Akalay, ABDELLATIF LIMAMI, Jedidi, Sibari y ABDERRAHMEN EL FATHI

       Más explícitos son los siguientes versos que, aunque el nombre de la ciudad no se menciona directamente , su presencia como espacio y como amor idílico es más que  evidente. En ellos, el poeta busca refugio, respuesta a sus lamentos, consuelo a sus sufrimientos o, simplemente, una morada donde rendir el alma.

       En una perfecta simbiosis, será a la vez él, la amada añorada y el espacio predilecto de la memoria:

“Hoy necesito saciarme a sorbos de tu mar
 penetrar y brindarte mis aguas
elevar tus olas y refugiarme
en el rugido de tu silencio
 alzar tu proa en mis labios
 brindar mi muerte a tus ojos
y caer rendido
 frente a tus azuladas brisas” (p.25)

“Qué esconden tus vientos
 qué lamentos denuncian
 cuántos secretos ocultan
 dímelo a los ojos
 ya que los míos
 se confunden en tu mirada” (p.40)

       Rendido, no resignado,  el poeta alza un grito y eleva su voz hacia Dios como para pedir ayuda y salvación frente a lo efímero y transitorio. Pero, no sin cierta fuerza y firmeza en la existencia de SU Estrecho, que constituye la suma de su memoria:

“¡Ya Ilahi!
 Todo es transitorio.
 Hasta mis versos te añoran,
 se lamentan de tu ausencia
silenciada en mis sueños,
 en cada rincón oculto de las olas,
 en las aguas profundas
 de mi Estrecho,
en la mirada tenaz
 de mi firme convicción de tu existencia.
 ¡Ya Ilahi!” (p.58)

       Esta firmeza recobrada la debe el poeta aquí al verso, concebido como una espada que abre nuevos horizontes. Así, del verso que le “arrebató el cielo”, el poeta pasa al verso que le riega “de sus aguas.” (p.81) en una mera operación de rescate; rescatar para no enfrentar una travesía en solitario, para no ir desnudo como los hijos de la mar (como dijo A. Machado) y para poder construir con las enanas palabras un gigantesco corazón en donde podría refugiar su alma dolorida y poder renacer:

“He vuelto a por mis versos  
 ahí estaban
en esa mesa, ese té con hierbabuena
 los rescaté, desde entonces viven conmigo,
 para siempre
 me acompañan en mis travesías,
 en mis noches de soledad.
 me arropan esos versos
 me recuerdan cuánto te amé” (p.74)

“Y ahora deseo rescatar todos los versos que compuse
para ti
abandonados en los cafés, parques, bibliotecas, papeleras
y esquinas y bares.
Quiero construir con ellos un corazón tan grande y
refugiarme para siempre” (p.77)

       Ya los primeros versos que abren esta antología hacen hincapié sobre esta felicidad recobrada gracias al verso. Y poco importa si son versos inconclusos, o una suma de palabras sin ritmo ni rima y que lo sitúan incluso al borde del precipicio. Más importante es su existencia que inspira felicidad y más importante aún son estos versos salvadores:

“Soy feliz aquí
en estos versos inconclusos,
al borde del precipicio
de una palabra
sin rima ni ritmo, sólo la salva el momento,
el lugar vacío
 que ocupa” (p.17)

        La felicidad aquí está en la toma de conciencia del poeta de no poder vivir ya sin ELLA como  creó en sus años de loca juventud. La vida le ha ensenado que nunca se deshace uno de lo que es y que constituye su seña de identidad. Incluso con  la distancia, esa musa no  dejó nunca de reclamarle su presencia y apaciguar sus males y miedos de la infancia; la vuelta a los orígenes se hace entonces más eminente:

“Creí vivir sin ELLA,
y ahora que su distancia me reclama,
mi retorno se acerca en estos versos.
A cada palabra le exijo más fuerza
para huir
de mis miedos de infancia.
ELLA va enmascarando esos pasajes
que antaño fueron
lejanas voces, suspendidas
en antenas de azoteas,
en cualquier medina,
empeñadas siempre
en captar imágenes de la otra España” (p.17)

       Al término de esta reflexión,  se impone la misma interrogante que condujo nuestros pasos al principio: ¿Quién es “ELLA”, que se yergue con las mayúsculas que el poeta le obsequia?:

–     ¿Tetuán, la linda ciudad de la infancia y juventud del poeta? Hemos visto como todas las referencias del poeta “huelen” a mar, lo que nos ha permitido hacer de la ciudad de Tetuán la musa por excelencia.
–    ¿Un grato recuerdo de amor o un amor sepultado y que el poeta escarba hoy con sus dientes? Amar es de todos, y aún más para sensibles poetas como es el caso de Abderrahman El Fathi. Más que nadie, él sabe que no es tarea fácil: “Si amar fuera tan fácil. / -dirá el poeta-  Te amaría a verso suelto / a cadencias azuladas / y latidos ocultos” (p.91)
–      ¿El ansia de volver y fijarse en el espacio predilecto dela infancia? La madurez impone la vuelta a las raíces para que uno siga creciendo y envejezca acaso cerca de las “viejas moradas” a las cuales se acostumbró la mirada y a las cuales también alude el poeta.

       Pero, poco importa la respuesta si todas estas hipótesis se funden en una: un retorno a los orígenes en un acto de plena devoción, concretizado en el ápice poético. Es también un acto de amor con tintes de tristeza y melancolía  dirigido tanto al espacio de predilección como a la otra hipotética musa.

       Terminamos con estos versos sintéticos en que la simbiosis, o por lo menos la fusión, entre el poeta y ELLA son totales. Y que cada uno escarbe con sus dientes estos versos para saber quién es esta legitima esposa/musa del poeta:

“Tu soledad me reclama
se asoma fugitiva
con su habitual sombra de colores
 hasta confundirse y penetrar en la mía
entregada al pestañar
 del día en la noche, sigilosamente
hasta acabar absorbiendo
 esa luz que rompe
desde su desnudo ombligo  de arena.(p.23)

____________________________

  Abderrahman El Fathi; DANZADELAIRE; Patio de Monipodio; 1ª edición; 2011; Cádiz;  España. (Las referencias entre paréntesis corresponden a esta misma edición).

  El viento aquí  como símbolo de una amenaza, caos, inestabilidad y destrucción pero que los versos del poeta cambian en  una suave y cálida brisa que un implica un cambio  progresivo y positivo.

   ABU AL HASAN ALI IBN MUSA IBN MUHAMMAD IBN ABD AL MALIK IBN SAID AL MAGRIBI, nacido en Alcalá la Real, provincia de Jaén en 1214. Poeta, gramático, historiador y geógrafo. Por consejo de su padre, se traslada muy joven a Sevilla para dedicarse allí con preferencia al estudio del lenguaje, al cultivo de la poesía y al estudio histórico.  La nostalgia de su patria andaluza, durante su estancia en Egipto, le inspiró una de sus poesías más interesantes (sentimiento nostálgico que nos acerca al experimentado por el poeta tetuaní Abderrahman El Fathi).  En el año 1286 habiendo realizado su peregrinación oficial a La Meca, murió en Damasco, cuando se disponía a regresar a Occidente.

  Es de notar que en toda la obra, sólo una vez se menciona el nombre de la ciudad.

  He aquí algunas de las expresiones que recrean este estado de ánimo:  “precipicio” (p.7);  “derrota en los pies” (p.22);  “muerte” (p.25);  “quimera ardiente” (p.29); “ inmensa soledad” (p.38);  “espejismo adolescente” y “miradas ausentes”  (p.45) “blanca pesadilla” (p.50);  “alma de ojos tristes” (p.54);  “lágrimas desnudas”, “sombras ajenas” y “memoria  descifrada y fragmentada” (p. 56);  “tinieblas” y  “penas” (p. 57);  “amores lejanos” (p.71);  “penas amarradas por el tiempo” (p.73);  “frente arrugada” (p.73); “noches de soledad” (p.74); “amores lejanos” , “copas olvidadas” y  “corazón ondulado” ‘(p. 75);  “ profundos lamentos” (p. 84);  “confusión” (pp.85/86);  “agonía” (p. 93); “ fracasos” (p. 89).

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Otros libros, otros autores: DÉJALA QUE CAIGA (Let it come down) de PAUL BOWLES

El Tánger Internacional, un escenario que Paul Bowles conocía tan profundamente, se abre en abanico para quien se sumerja en esta extraordinaria novela, quizá, a mi modesto entender, la más redonda de las escritas por el autor norteamericano. Déjala que caiga <Let it come down, 1952>, no es sólo la radiografía de una sociedad en permanente cuestionamiento moral y de decadencia inexorable, es también, y sobre todo, el retrato de uno de los personajes más interesantes de la narrativa del pasado siglo. No creo desatinar si la pongo en paralelo a <El cielo protector> y <La casa de la araña>, de esta última ya hice un largo comentario en este blog, ambas obras del propio Bowles, y con <El extranjero> de Camus, al que también dediqué otro artículo. Es decir, una novela sobre la vacuidad de la vida, sobre la desesperanza, sobre la frustrante existencia humana.

(…)

Ella se rió un momento, sopló la llama y le cogió de la mano, que todavía sostenía la cerilla.
-Déjame ver tu mano –dijo dándole una chupada al cigarrillo. Dyar sonrió y le mostró la palma rígida para que la examinara.
-Relájala –añadió ella acercándose para mirarla.
-¡Trabajo! –exclamó en tono de burla-. No veo ni rastro en esta mano, mi querido Mr. Dyar.
-Bueno, pues entonces la mano miente –dijo él enfurecido-. Trabajar es lo único que he hecho en mi vida.
-Ah, tal vez de pie en un banco, pero eso es tan leve que no se manifiesta. –Miraba con cuidado, presionando la carne de la mano con los dedos-. No. No veo señales de trabajar. Para ser sincera de veras, no veo señales de nada. Nunca me había encontrado con una mano tan vacía. Es aterrador. –Levantó la cabeza para mirarle.
Dyar volvió a reírse.
-Se ha quedado de una pieza, ¿eh?
-En absoluto. He vivido en América lo suficiente para haber visto una buena cantidad de manos americanas. Lo único que puedo decir es que ésta es la peor.
Dyar fingió una gran indignación, y apartó la mano con brusquedad.
-¿Qué quiere decir con eso de que es la peor? –exclamó.
Daisy le miraba con una infinita preocupación en los ojos.
-Quiero decir –explicó-. Que tu vida está vacía. No sigue una pauta. Y no hay nada en ti que te dé un objetivo. La mayoría de la gente no puede evitar el seguir algún tipo de proyecto. Lo hacen automáticamente, porque forma parte de su naturaleza. Eso es lo que les salva, lo que les para. No pueden evitarlo. Pero tú estás a salvo de que te salven.

Paul Bowles

Novela densa sobre el no ser, sobre la propia existencia y el vacío de la vida. Obra extraordinaria, cuya primera parte con Eunice Goode y la pintoresca gama de personajes que va conociendo el protagonista, Dyar, resulta subyugante. Los ambientes de aquel Tánger mítico, el aire viciado de la ciudad, llena de contrabandistas y desheredados, nos emboza, y quienes la habitan recrean un cuadro en el que se mezclan los extranjeros en busca de un paraíso imposible y los propios marroquíes, en los que, como es habitual en Paul Bowles, convive esa contradicción ambivalente de querer ser un pueblo arraigado a sus costumbres pero sin renunciar a una modernidad forzada y ajena, y el choque de sus ansias por integrarse en el mundo occidental con sus deseos por convertir su nacionalismo en el escudo contra las malas influencias externas… Todo esto Bowles lo domina a la perfección.

Tánger, el Hotel Minzah

Cruzó la Plaza de France bajo las ramas colgantes de los robles plantados frente al Consulado Francés. Ni el Café de París ni la Brasserie de France estaban abiertos. La ciudad se hallaba desierta; el Boulevard Pasteur reducido a dos filas de tenues luces que convergían en la noche. Era típico de los europeos, pensó, el desanimarse y suspender todos los planes en cuanto existía una posibilidad de mojarse. Eran más prudentes que apasionados; sus miedos más fuertes que sus deseos. La mayor parte de ellos no tenían ningún deseo auténtico, aparte de ganar dinero, lo que al fin y al cabo no es más que una costumbre. Pero tan pronto como lo conseguían, no parecían usarlo nunca en un objeto o propósito concretos. Aquello era lo que le costaba comprender. Él sabía perfectamente  lo que quería, siempre, igual que sus compatriotas. La mayoría de ellos sólo quería tres cabras para sacrificar en Aid al Kabir y ropa nueva para la familia en Mulud y Aid es Saguir. No era gran cosa, pero era algo preciso y concentraban todos sus esfuerzos para conseguirlo. Con todo, no podía pensar en la masa de los marroquíes sin desprecio. Le sacaban de quicio su ignorancia y atraso; si maldecía a los europeos en un comentario, en el siguiente no dejaba de criticar a los marroquíes. Aparte de él ninguno se salvaba y ello se debía a que se odiaba a sí mismo más que a nadie. Afortunadamente no era consciente de esto. Su sueño se cifraba en tener una pequeña lancha de motor; era imprescindible para quien esperara triunfar en el contrabando. 

 

TANGER

Paul Bowles nos atrapa con su mundo amoral, con sus queridos ambientes cargados de kifi y con sus viajes inhóspitos a lugares cerrados y secretos (ese cafetín donde un hombre se corta para purificar el alma danzando hasta el paroxismo, el magnético Café Lucifer, los otros cafetines en los que fuman kifi sin cesar…). <Déjala que caiga> es de esas novelas que no puedes dejar de leer hasta que la acabas.

(…)
-No –dijo Hassan tranquilamente-. Es mi hermano Thami. ¿Deseaba conocerle? –La sugerencia no estaba motivada tanto por un sentimiento de amabilidad hacia Eunice Goode, como por el desprecio que sentía hacia Tami, cuya inesperada aparición consideraban tanto Hassan como Abdelmalek una insolencia. Le habían sugerido que se marchara pero, como estaba un poco bebido, se echó a reír. Si alguno de los presentes podía acelerar su partida, pensó Hassan, era sin duda aquella extraña mujer americana.
-¿Quiere venir? –insistió tendiéndole el brazo. Eunice tomó una rápida decisión y respondió que lo haría con mucho gusto.
No le sorprendió descubrir que Thami era ni más ni menos el tipo de marroquí que más le desagradaba y solía criticar: el árabe europeizado en lo exterior, pero que en su fuero interno sabe que no logrará nunca la deseada metamorfosis y, por ello, se muestra desafiante, a la ofensiva para ocultar su derrota; irresponsable e insolente. Por su parte, Thami se comportaba de una manera especialmente desagradable. Estaba de pésimo humor al haber fracasado en su intento de obtener el dinero de sus hermanos para la lancha, y de convencerlos para avenirse a la venta de la casa de Marsha. Además, aquella mujer repelente respondía a su idea de la típica turista que sólo admiraba a los de su raza en la medida en que resultaban pintorescos.
-A usted le encantaría que fuésemos un país de encantadores de serpientes y comedores de escorpiones –dijo, enfurecido…

La historia se precipita hacia un final inevitable, pero es la maestría de su narrativa la que nos conduce hasta él, y realmente no deja lugar a la indiferencia. Es un libro para disfrutar, una gran novela sin duda, y unos personajes, Dyar, Eunice, Thami, que se nos encallan en la memoria.


(…) Dentro, junto al fuego, el tiempo se disolvía lentamente; se desmoronaba. Pero, incluso al final de la noche, quedaría un rescoldo de tiempo, de un sabor sutil y amargo, suave al tacto, reluciendo desde su hornacina de cenizas, antes de palidecer y morir, antes de que el corazón de la noche antigua dejara de palpitar.

Un Paul Bowles exquisito, sutil, magnífico.
Sergio Barce, enero de 2012

Los fragmentos de la novela están tomados de la quinta edición de Febrero de 2002, publicada por Alfaguara, y con traducción del inglés de Guillermo Lorenzo.

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