Archivo de la categoría: CINE

Diálogos de películas 5

Desmontando a Harry (Deconstructing Harry, 1997) de Woody Allen

-Voy a que me vea un médico, tengo fuertes dolores de pecho
-Eso no es nada; es indigestión, o vesícula, o úlcera, o reflujo de acidez…
-Tengo antecedentes familiares. Mi padre murió joven de un ataque cardíaco, mi madre murió fulminada por una trombosis y mis dos hermanos murieron antes de los cincuenta de insuficiencia cardiaca
-Pues no pierdas el tiempo hablando conmigo, ve a buscar una ambulancia…

 Casablanca (1942) de Michael Curtiz

Claude Rains:   ¿Por qué demonios vino a Casablanca?
Humphrey Bogart:   Mi salud. Vine a tomar las aguas.
Claude Rains:    ¿Qué aguas, las del desierto?
Humphrey Bogart:    Al parecer me informaron mal.

Arsénico por compasión (Arsenic and old lacy, 1944) de Frank Capra

—Pero Mortimer, tienes que quererme también por mi mente.
—Querida, cada cosa a su tiempo.

El apartamento (The apartment, 1960) de Billy Wilder

—El espejo… se ha roto.
—Ya lo sé, me gusta así. Así me veo tal y como me siento.

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Diálogos de películas 4

Un hombre soltero (A Single Man, 2009) de Tom Ford

Colin Firth:   Si vais a tener un mundo sin tiempo para los sentimientos, no creo que yo quiera vivir en él.

 

 Alguien voló sobre el nido del cuco (One flew over the Cuckoo´s nest, 1975) de Milos Forman:

 Jack Nicholson: Me han dado una descarga de 10.000 voltios y ahora me encuentro… lleno de energía. La próxima mujer con la que me acueste se iluminará como una máquina tragaperras y empezará a soltar dólares.

Cielo amarillo (Yellow sky, 1949) de William A. Wellman:

— ¿Queréis decirme qué hacemos cruzando un desierto que ni una serpiente se atrevería a cruzar?
— Un desierto es un espacio y un espacio se cruza.

Cyrano de Bergerac (1990) de Jean-Paul Rappeneau:

Gérard Depardieu:  Un beso es un acento invisible en la palabra amor.

Amanece, que no es poco (1989) de José Luis Cuerda:

¡Alcalde, queremos que la chavala sea comunal!



El forastero (The Westerner, 1940) de William Wyler

Walter Brennan:    ¿De dónde viene, forastero?
Gary Cooper:    De ningún sitio en particular.
-W.B.:    ¿Y a dónde se dirige?
G.C.:    A ningún sitio en particular. Todos los sitios son buenos para pasar de largo.


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Cuadernos de cine: THE FRENCH CONNECTION (1971) de WILLIAM FRIEDKIN

     THE FRENCH CONNECTION de William Friedkin es un clásico de 1971. Cuando la vi en el cine, con ojos en el camino de la infancia a la adolescencia, me fascinó, me impactó como hicieron HARRY, EL SUCIO (Dirty Harry, 1971), SHAFT (1971) o SÉRPICO (1972). Eran películas sin concesiones, de ritmo ágil, concisas en sus diálogos para dejar margen a que el lenguaje de las imágenes hiciesen su verdadero trabajo. Son obras directas, sin dobleces, que nos sumergen en una trama policíaca generalmente obsesiva para su protagonista, y que nos atrapa hasta su desenlace, casi siempre abrupto y sin el epílogo explicativo que se ha impuesto en el cine actual.

Gene Hackman es Popeye Doyle

     Han transcurrido cuarenta años desde su estreno, cuarenta años, ni más ni menos, y vuelvo a verla en formato DVD, y, a continuación, reviso también THE FRENCH CONNECTION II, rodada en el 75 por John Frankenheimer. La experiencia es sugerente. Por un lado compruebas que, efectivamente, el cine de acción de la época era muy dado a esos finales que te dejaban pegado a la butaca tras un disparo seco y mortal o tras un accidente espectacular que acababa con el protagonista (me viene a la cabeza PUNTO LÍMITE: CERO (Vanishing point, 1971), el film de Richard C. Sarafian que tanto defendió Cabrera Infante); por otro, que el paso del tiempo no perdona.

     Nos hemos acostumbrado a películas con presupuestos multimillonarios con escenas más y más sofisticadas (el tiroteo tras el atraco frustrado de HEAT (1995) de Michael Mann es, quizá, un buen ejemplo) y se ha abandonado la economía de medios, la filmación a modo de docu-drama de la labor frustrante y pesimista del policía (ZODIAC de David Fincher efectúa un acercamiento a esa forma de filmar). Entonces los efectos especiales no alardeaban, todo era de un realismo sucio, por así llamarlo, que, me temo, puede decepcionar a los espectadores jóvenes de hoy en día.

     Gene Hackman, que obtuvo el Oscar por su interpretación de Popeye Doyle en FRENCH CONNECTION (aunque, personalmente, es más atractivo su papel en la segunda parte), transmitió perfectamente ese estado de ánimo que se vivía en la década de los setenta: el crimen organizado dominando el mundo de las drogas, a los políticos, a la propia policía, y la lucha individual y contra corriente del agente honesto pero con un punto perverso u oscuro. Revisar esos extraordinarios filmes policíacos, hablo ahora de los americanos, es sumergirnos en la realidad de la época, una de las más gloriosas para el thriller.

Sólo añadir unos títulos más a los ya destacados anteriormente: LA NOCHE SE MUEVE (Night moves, 1974) de Arthur Penn, LA HUIDA (The gateway, 1972) de Sam Peckinpah, SUPERGOLPE EN MANHATTAN (The Anderson tapes, 1971) y la mencionada SÉRPICO (1972) ambas de Sidney Lumet, LA CONVERSACIÓN (The conversation, 1973) de Francis Ford Coppola, EL CONFIDENTE (The friendo of Eddie Coyle, 1972) de Peter Yates, SHAFT VUELVE A HARLEM (Shaft´s big store, 1972) de Gordon Parks, YAKUZA (1975) de Sydney Pollack o LA OFENSA (The offence, 1973) otra vez Lumet. En todas ellas, actuaciones memorables de Clint Eastwood, Gene Hackman, Al Pacino, Robert Mitchum, Sean Connery… y Fernando Rey. Ahí es nada.

Clint Eastwood es Harry el sucio

Richard Roundtree es Shaft

En las dos entregas de THE FRENCH CONNECTION, Gene “Popeye” Hackman trata de dar caza, casi enfermizamente, al jefe de un grupo de traficantes, Alain Charnier, personaje inolvidable al que da vida Fernando Rey. Lo destaco porque, visto desde hoy, el actor español supo dotar a este mafioso de una nueva imagen, diferente por completo a la estereotipada hasta ese instante. De pronto, el jefe de una organización criminal dedicada al tráfico de drogas, es un tipo culto, elegante, muy inteligente, refinado y, además, enamorado. Todo se muestra en breves pinceladas que Fernando Rey aprovecha oportunamente. Y es de justicia recordar que antes de Antonio Banderas o de Javier Bardem, en condiciones menos favorables, Fernando Rey pusiera ya una pica en Hollywood.

Fernando Rey es Alain Charnier en las dos entregas de THE FRENCH CONNECTION

El cine policíaco de los setenta envejece, lamentablemente, porque el grado de violencia al que nos ha acostumbrado el cine actual ha transformado aquellas escenas, que nos parecían duras y hasta insufribles, en ingenuas y, a veces, hasta ridículas representaciones del crimen. La sangre es artificial, los golpes muchas veces carecen de la violencia que tratan de reflejar, las persecuciones (y que conste que la rodada en las calles de Nueva York en THE FRENCH CONNECTION sigue siendo un modelo de montaje eficaz) pierden fuerza a causa de la ausencia de los actuales avances visuales y digitales, incluso las reacciones de los delincuentes se tornan candorosas cuando no risibles. Como diría un personaje de Sam Peckinpah: “los tiempos están cambiando”. Sin embargo, sigue siendo un placer revisitar aquellos años con los ojos de estos cineastas de pura sangre. Go ahead, make my day!

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Diálogos de películas 3

Snatch

Snatch, cerdos y diamantes (Snatch, 2000) de Guy Ritchie

Ayudante de Avi:   ¿Londres?
Avi:   Sí, Londres.
Ayudante de Avi:   ¿Londres?
Avi:   Sí, Londres. Ya sabes: pastel de riñones, taza de té, mala comida, peor clima y esa Mary Poppins de los cojones. Sí, ¡Londres!

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Cary Grant & Audrey Hepburn en CHARADA

Charada (Charade, 1963) de Stanley Donen

–Deberías ver tu cara.
-¿Qué le pasa a mi cara?

–Que es preciosa.

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 el padrino III

El Padrino III  (The Godfather III, 1990) de Francis Ford Coppola

Al Pacino:   El destino cometió un error contigo, tenías que haber nacido muerto; yo corregiré ese error.

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George Clooney & Catherine Zeta-Jones en CRUELDAD INTOLERABLE

George Clooney & Catherine Zeta-Jones en CRUELDAD INTOLERABLE

 Crueldad Intolerable (Intolerable cruelty, 2003) de Joel & Ethan Coen

-Ella tiene abogado?
-No, tiene rottweilers.
-Mala señal.

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THE KILLING

Atraco Perfecto (The killing, 1956)

de Stanley Kubrick

Tienes una moneda donde las demás mujeres tienen un corazón.

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Cuaderno de cine: EL SECRETO DE SUS OJOS de JUAN JOSÉ CAMPANELLA

Creo que es la cuarta vez que veo la película, y en cada ocasión me parece mejor. “El secreto de sus ojos” (2009) de Juan José Campanella cuenta el asesinato terrible de una chica, un crimen de una crueldad intolerable, y cómo ese hecho se convierte en casi una obsesión para el protagonista, Benjamín Espósito, un Ricardo Darín fantástico, funcionario que, tras jubilarse, se plantea escribir un libro sobre el caso que jamás ha podido olvidar. Su decisión le hace regresar al juzgado en el que desempeñaba su trabajo, donde aún continúa la Secretaria judicial de la que, siempre en silencio, estuvo enamorado (estuvieron enamorados). Y como consecuencia de esta misma decisión, se irá mostrando al espectador qué fue lo que sucedió durante la investigación que efectuó Espósito junto a su mejor amigo, mientras que, a la vez, se va desvelando al propio protagonista, en un perfecto juego de saltos en el tiempo, qué se esconde tras la sordidez de aquel crimen.

RICARDO DARÍN Y SOLEDAD VILLAMIL

El guión es de una sutileza encomiable. Hay humor, hay drama, hay misterio, hay romanticismo. Ya digo que Ricardo Darín está soberbio, pero Soledad Villamil está inconmensurable, con esa mirada que lo dice todo y lo oculta todo, que te habla sin mover los labios, que te obliga a rendirte a ella. Y está Guillermo Francella, que es Pablo Sandoval, el amigo del protagonista, un personaje rico, increíble, lleno de matices, con un humor desternillante (cuando descuelga el teléfono del juzgado para contestar las llamadas diciendo que es el Banco de Semen o cualquier otra cosa con tal de no atender a quien llama es delirante), pero también es el amigo leal, capaz de sacrificarse por quien tanto ha hecho por él.

No es un film con concesiones. Cuando debe ser dramático, lo es; cuando la trama requiere un fino toque de humor, lo concede (la escena de Darín y Francella invadiendo la casa de la madre del supuesto asesino en busca de pistas es redonda; o cuando el juez Lacalle –el actor Mario Alarcón también lo borda- da la reprimenda a Darín/Espósito por ese hecho, es humor con mayúsculas); pero cuando ha de ser romántico, es un film muy romántico (las miradas entre Ricardo Darín y Soledad Villamil traspasan la pantalla, echan chispas, nos inundan) sin caer en lo fácil (hay detalles elegantes como la puerta del despacho de la secretaria, siempre a punto de cerrarse esperando esa declaración que no llega…), o la historia de Ricardo Morales, el marido viudo de la víctima al que da vida sobriamente Pablo Rago, trágica y romántica, tierna y desgarrada; y, finalmente, cuando ha de ser una película de intriga borda la perfección (los pasos que llevan a Espósito hasta Isidoro Gómez, el sospechoso al que descubre de una manera casual mirando fotografías de la víctima, son de una precisión hitchcockniana).

RICARDO DARÍN es Benjamín Espósito

SOLEDAD VILLAMIL es Irene Menéndez Hastings

Ya conocía al director Juan José Campanella de otras películas magníficas: “…Y llegó el amor” (1997), “El mismo amor, la misma lluvia” (1999),  “El hijo de la novia” (2001) o «Luna de Avellaneda» (2004) (los recomiendo todos), films que ya contenían algunos de los elementos que Campanella desarrolla en “El secreto de sus ojos”. (Entre película y película, Campanella rueda episodios de las serie “Ley & Orden” o “House”, curioso).

Me parece de un virtuosismo increíble la escena en la que Espósito y Sandoval descubren a Gómez en el estadio de fútbol, y cómo Campanella ha filmado la persecución de éste; me quedé atónito por su sencillez pero por la complejidad del travelling. Mi hijo Pablo me lo comentó hace días, le había llamado la atención esa misma escena, y me comentó que hacía mucho que no veía una película tan maravillosa. Campanella construye una historia compleja, bien armada, sin ninguna fisura, llena de planos inolvidables, de diálogos inteligentes y bien trabajados, con una dirección de actores ejemplar, y una sabia utilización de la estupenda banda sonora de Federico Jusid y Emilio Kauderer.

GUILLERMO FRANCELLA es Pablo Sandoval, detrás Ricardo Darín

La película obtuvo el Oscar a la Mejor Película de Habla No Inglesa en 2010, un justo reconocimiento. Además del Goya a la Mejor Película Hispanoamericana y curiosamente el Goya a la Mejor Actriz Revelación a Soledad Villamil, que es una estrella en Argentina desde hace bastante tiempo…

Mi hijo Pablo tiene razón, Juan José Campanella ha bordado su carrera con esta película y se ha puesto el listón muy alto. Me encantaron sus anteriores films, pero “El secreto de sus ojos” es de las que uno se guarda para saborearlas una y otra vez. Cine del bueno.

Sergio Barce, abril 2011

Juan José Campanella con su Oscar, que le entregó Pedro Almodóvar, junto al actor Guillermo Francella

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