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Artículo del escritor larachense Dr. JOSÉ EDERY en memoria de la también larachense ALEGRÍA TOLEDANO

                      Pepe Edery me ha preguntado si podría insertar en mi blog unas palabras en recuerdo de Alegría Toledano, larachense recientemente fallecida, ya que hay muchos paisanos que entran para leer sobre Larache y sus gentes.

DR. JOSE EDERY

Me contaba Pepe Edery sobre ella que <las hermanas de la difunta Alegría eran muy conocidas en Larache como las «mellizas» o las «gemelas».La pareja mayor eran Esther y Mercedes, y luego venía la otra pareja que eran Chelo y Anita.Eran gemelas monocigóticas (homólogas). Se les llama en medicina «gemelas verdaderas» porque son idénticas en parecido, ya  que provienen de un solo óvulo u huevo que se ha dividido en dos. Mientras que las mellizas provienen de dos óvulos por lo que son diferentes. El parecido de ambas era tan asombroso que cuentan en Larache que su madre Soltana las ponía una señal en la mano para diferenciarlas, ya que de lo contrario podía dar de mamar dos veces a una sola y la otra quedarse con hambre. El primer parto también fue gemelar al nacer Baruj, pero el compañero nació muerto.En Larache formaron parte de una compañía de teatro amateur, cuyo director era un antiguo legionario al que llamaban Florián y viajaban a Alcázar, Tetuán y Tánger. Y varias de  las escenas consistían es que una desaparecía por un lado del escenario tras el telón y en segundos aparecía la hermana (los espectadores no sabían que eran gemelas) por el otro extremo del escenario ataviada con otro vestido o ropaje diferente. Y no comprendían como una persona podía cambiarse tan rápidamente en segundos, por lo que era muy aplaudida como si fuese por arte de magia>.

ALEGRIA TOLEDANO BENCHLUCH

Aunque no sé si es el lugar propicio para este tipo de comunicaciones, al leer lo que ha redactado me he dado cuenta de que no es un obituario al uso sino un sentido recuerdo de alguien con una vida fértil y rica; y que, además, como siempre, contiene tal cantidad de datos, de anécdotas y de referencias a Larache y a su historia cotidiana, que es un placer leerlo y poder compartirlo. Por todo ello, aquí está el escrito del Tebíb Harofé José Edery.

Sergio Barce, mayo 2012


   El jueves 19 de abril de 2012 falleció a los 89 años de edad en su domicilio de la capital francesa, súbitamente y sin ningún antecedente patológico, nuestra paisana Alegría Toledano Benchluch- ZL (Zijronot Librajá). El óbito acaeció de forma súbita cuando se acostó al atardecer siendo descubierto el cuerpo en la cama como durmiendo plácidamente por los hijos al no contestar a las llamadas telefónicas que efectuaban. Fue enterrada al mediodía del día siguiente en la sección judía del cementerio parisino de Pantin, una macro necrópolis de más de un millón de enterramientos, cerca de las tumbas de sus hermanos Samuel, Elías y Anita.

ALEGRIA TOLEDANO Y ALBERTO PARIENTE el día de su boda en Larache

   Vivía sola en París desde hacía años tras quedarse viuda de su marido y paisano Alberto Pariente mucho mayor que ella, con quien había contraído matrimonio en Larache antes de ubicarse en Souk el Arba. Pequeña ciudad esta del Gharb entre Arbaua (antiguo puesto fronterizo entre los dos protectorados) y Kenitra, y cuyos habitantes judíos procedían principalmente de Larache y Alcazarquivir. En Souk el Arba (“El Zoco del Miércoles”) Alberto junto con sus hermanos Salomón y Mair eran comerciantes en cereales. Habían nacido y se habían criado al igual que sus dos hermanas  en la casa ubicada en lo alto de la cuesta de la última  bocacalle a la derecha de la Calle Real, en cuyo inicio está situada la antigua Iglesia de San José. Su negocio y almacenes de cereales lo habían trasladado desde la ciudad de Petit Jean (actual Sidi Kacem) también del Protectorado Francés, tras los trágicos sucesos producidos en agosto de 1954 de matanzas y asesinatos de judíos en la ciudad por grupos descontrolados de nacionalistas marroquíes enfervorizados.

SOUK EL ARBA

    Alegría, de carácter siempre alegre y risueño y cabello rubio, como la recuerdan muchos de sus paisanos, era la segunda hija de los 8 hijos que tuvo el matrimonio del meknasi Salomón Toledano y la larachense Soltana Benchluch Benhamu (ayudada por la comadrona Doña Petronila Leiros viuda de Cantalejos y por el doctor Don Ricardo Teresa, director del Hospital Civil). Vivieron en el denominado Solar de Dris (vecinos de los Martí Romero con los que compartían el pozo situado en la fachada del edificio) bocacalle de la calle Chinguiti, detrás del establecimiento de vinos y comestibles de Navarro; antes de mudarse a la casa que compraron en  la Calle Asturias  y trasladarse posteriormente a Casablanca.

    Salomón Toledano, su hermano Abraham y su hermana Donna habían emigrado a principios del siglo XX (antes del Protectorado) acompañando a su padre Rebí Baruj Toledano Benarroch desde Meknés a Larache, como tránsito previo para continuar hacia Palestina, ya que el puerto de Larache era la única salida natural y más cercana (para Tánger había frontera) de los productos y viajeros del interior del país; y desde donde salían los barcos hacia puertos mediterráneos muchas veces con escalas o transbordos en Cádiz, Málaga, Barcelona o Marsella. Pero a consecuencia de una gran epidemia de tifus que se declaró en la ciudad falleció Rebí Baruj por lo que sus tres hijos tuvieron que quedarse en ella.

    Abraham por su gran instrucción y preparación religiosa se convirtió en rabino, moré (maestro), shojet (matarife ritual) y Sheij (dirigente) de la Hebrá (cofradía de los muertos) casándose con la larachense Soltana Oziel, y compaginado las labores religiosas con su tienda en la Calle Real; naciendo todos sus hijos en Larache. Su hermana Donna (conocida cariñosamente por “Tía Doly” y de la que se habla y se cuenta una anécdota en “Viajando por el Magreb Hispánico”) se casó sin tener sucesión con el saddik (“justo”) larachense Rebí Moshé Benchluch (ver su biografía en Google), santo varón más conocido por Babá Hbíb (“Padre Querido”), viudo de mi bisabuela materna Rahel Encaua Saraga. Conocido por sus curaciones “milagrosas” tenía fama en el país de sanador, falleciendo a la edad de 107 años, longevidad incomprensible en la época. Está enterrado en el abandonado y ruinoso cementerio judío de la Cuesta de la Torre (Mulay Abdeslam Ben Mchich), cerca de la tumba de Rebí Baruj.

Cuesta de la Torre (Mulay Abdeslam Ben Mchich) en Larache

      Quizás por estos enterramientos familiares tenemos la esperanza los larachenses que el nieto de Rebí Baruj, nuestro paisano Boris Toledano (hijo de Abraham) que es presidente (con alrededor de 93 años de edad y “mejorados 120” es el “decano mundial”) de la Comunidad Judía de Casablanca; con la colaboración de su amigo Serge Berdugo realicen  la mitzvá (“buena obra”) de limpiar de arbustos, basuras y excrementos el viejo cementerio así como reparar  las ruinosas tumbas esparcidas por el suelo. Serge Berdugo, natural de Meknés, abogado, empresario y ex ministro de Turismo es un dinámico y emprendedor Secretario General del Consejo de Comunidades Israelitas de Marruecos, y que tuvo la iniciativa de crear y dirigir un organismo para la restauración y conservación de cementerios judíos y sinagogas en todo el país.

      El cementerio en los últimos años es un estercolero y sobre cuyas lápidas los “okupas” que viven en el interior del sagrado recinto se sirven como de mesas de trabajo para labores artesanales.

SERGE BERDUGO & EL PRIMER MINISTRO ABDELILÁ BENKIRAN

Ojalá tengamos noticias de Boris y de Serge desde Casablanca que lo han arreglado y que tanto su abuelo y familiares como los demás correligionarios enterrados puedan descansar en paz en un adecuado y limpio camposanto. En agosto de de 2010 tuvimos una información de que iban a comenzar las obras de restauración del cementerio antiguo de la Cuesta de la Torre al que denominan situado en Mulay Abdeslam ben Mchich y del cementerio nuevo del Barrio de las Latas que denominan Hay Larbi. Pero no coincide con las informaciones que tenemos en estos últimos meses. Ver en www.acamlukus.es el artículo “Los cementerios de Larache” en el apartado “Sefarad” pinchando en sus  “Noticias”.  

    Para mayor información sobre los cementerios judíos en Larache entrar en Google en www.acamlukus.es y en la página principal pinchar en “Obituario” y encontraréis los artículos y enlaces de: “Las tumbas judías de Larache”.       

     Los hijos que tuvieron Salomón y Soltana fueron Baruj (nombre de su abuelo paterno antes citado, falleció soltero en Barcelona a consecuencia de una hepatitis, z.l.) Alegría (z.l.), Samuel ( mecánico dentista en Casablanca falleció en París a consecuencia de una leve intervención dermatológica, z.l.); las mellizas Esther (vivía en Casablanca y falleció en la Costa Azul al igual que su esposo y primo hermano Rubén Toledano Oziel, hijo de Abraham zz.ll) y Mercedes ( que vive en Caracas con sus hijos, viuda del larachense Isaac Gabay Beneich zl, que fue Gran Rabino de Barcelona, Grecia y Caracas); la segunda pareja de mellizas Chelo  (vive en Eilat casada  con Jacob Emquíes quien trabajaba en Larache en la Farmacia Díaz) y Anita (trabajaba en la Farmacia Albarracín falleciendo en París zl), y Elias ,zl, que nació en 1937, trabajó de mecánico electricista en la Compañía del Lukus (Larache), en Casablanca, Ashdod y París, falleciendo en la capital francesa en muy pocos meses de diferencia con su hermano Samuel.

   El más sentido pésame a los hijos de Alegría, Esther, Simón (ambos en París) y León (Miamy) Pariente Toledano y consortes. Así como a sus nietos (uno de ellos Kevin de 23 años, futbolista ha jugado en 1ª División en París, en el Mestalla y actualmente en el Petah Tikvá de la primera división israelí) y a los miembros de las familias Toledano, Benchluch y Pariente oriundas de Larache. Y que no haya ni se presente más mal en todos ellos. Descanse en Paz en Gad Eden nuestra querida paisana Alegría Toledano Benchluch (ZL). 

Dr. José Edery Benchluch.  Madrid Abril 2012-   

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ABDESLAM KELAI, realizador y guionista larachense

Abdeslam Kelai

Pensaba cómo presentar a mi amigo y paisano el realizador de cine ABDESLAM KELAI, y he pensado que quizá lo mejor sea a través de uno de sus trabajos, uno en especial que me impactó en su momento y con el que tengo muchos puntos de coincidencia. Se trata del cortometraje HAPPY DAY, que Kelai dirigió en 2004.

Cuando vi por primera vez este corto, me identifiqué enseguida con él, pues era una historia de la Medina de Larachey era la historia de un niño, Said, de siete años, que se ve abocado a trabajar como limpiabotas a causa de la situación precaria de su familia. Sus días en la Medina se verán salpicadas por las privaciones y humillaciones a las que se verá sometido en su primer día de trabajo por los niños de la calle (huella indiscutible de “Ladrón de bicicletas”, como lo es también su sueño de tener una).

Said, el protagonista de HAPPY DAY

Además, su relación con su padre tampoco es idílica, y aquí destaca el trabajo como actor del poeta larachense Mohamed Al Bakri, un acierto de Kelai al elegirlo, pues su voz, honda y rota, ayuda a que su personaje nos parezca más duro y seco, dotándole de una profundidad que le humaniza haciéndolo creíble.

Hay una escena conmovedora cuando Said, después de que los otros niños le destrocen su caja de limpiabotas, la empuje contra las olas del mar, tratando de convertirla en un pequeño barco de vela, quizá imaginando que escapa en él de su futuro imposible…

Hay muchas razones para ver este corto: su calidad, su emotividad, la tensión de la historia, el trabajo de los actores y que toda la trama se desarrolla en las callejuelas de Larache.

Hay, por tanto, numerosos puntos de contacto entre este corto de mi amigo Kelai y mi última novela “Una sirena se ahogó en Larache”, en la que curiosamente Abdeslam Kelai aparece como uno de los personajes secundarios de mi trama rodando una película precisamente en los escenarios de este corto y en uno de sus largos.

Esta foto se la hice a Kelai mientras rodaba en la Avenida Mohamed V de Larache en 2007

Es como si a los larachenses, escritores o realizadores de cine, nos atrajera el potencial argumental de nuestra Medina y las penurias de esos niños que tratan de sobrevivir como limpiabotas, niños que sufren tantas vejaciones y agresiones de todo tipo que es conmovedor. Además de HAPPY DAY, y de ser autor y director de dos obras de teatro, también ha escrito los cortometrajes LE JOURNAL D´AMAL y LA MORT DES FLEURS, además de dirigir y escribir tres largometrajes, entre ellos LES VAGUES DE LA COLÉRE o LES HOMMES ET LA MER y MAJDA.

PODÉIS VER EL TRAILER DE «LES HOMMES ET LA MER» entrando en:  http://vimeo.com/7010433

MAJDA de Abdeslam Kelai

Ha participado en diversos festivales de cine como el de Tánger, en la Muestra de Cine Africano de Tarifa, en el Ciclo de Cine las Dos Orillas organizado por el Instituto Cervantes de Tetuán celebrado en esta ciudad, Tánger y Algeciras, en el Festival de Cine de Guinea Ecuatorial, etc… Y proyectó HAPPY DAY en las Jornadas que Larache en el Mundo organizamos en nuestra ciudad en 2005, además de en El Día de Larache en Sevilla, que también organizó Larache en el Mundo. Así que nuestra relación no sólo ha sido estrecha sino productiva.

HAPPY DAY

En una entrevista, Abdeslam Kelia decía lo siguiente sobre las dificultades de rodar cine en Marruecos: “En Marruecos, no hay ningún instituto o escuela nacional para la formación cinematográfica. Lo que hace de la profesión de director o técnico de cine una actividad elitista que se puede permitir unas cuantas personas que tienen la oportunidad de seguir estudios en el extranjero. Sin embargo, durante los últimos años, dos o tres escuelas privadas de estudios cinematográficos o audiovisuales han sido abiertas en Casablanca y Rabat. Algunos profesionales se han formado en los institutos extranjeros y otros, la mayoría, aprenden su oficio practicándolo. Por otra parte, es raro encontrar a profesionales especializados y eso explica que la mayoría de las veces un director, además de dirigir, sea el productor, el guionista e incluso, algunas veces, el actor. Pero la mayoría de las películas marroquíes recurren a directores de fotografía e ingenieros de sonido extranjeros.”

Sinceramente, si tenéis posibilidad de ver este corto, hacedlo. Merece la pena.

Sergio Barce, mayo 2012

ABDESLAM KELAI dirigiendo en Larache

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En la UNIVERSIDAD DE TETUÁN, el pasado 25 de abril – MARRUECOS-LARACHE en las novelas de SERGIO BARCE

Después de recalar en Larache para estar presente en los actos del Día del Balcón Atlántico el pasado domingo 22 de abril, me dirigí a Tetuán donde he participado en el Seminario sobre El Español en el Mundo, que se celebró en la Facultad de Letras de Tetuán de la Universidad Abdelmalek Esaâdi, en colaboración con el Aula Universitaria del Estrecho de Cádiz y el Instituto Cervantes de Tetuán.

Mi ponencia se titulaba: “Marruecos en las novelas de Sergio Barce”.

Primera cuestión: no sabía si preparar un texto para leerlo en el Seminario, como hicieron algunos de los ponentes, o bien improvisar, como hago la mayor parte de las veces, dejándome llevar por lo que me sugiere el tema y por la reacción del auditorio.

Primera confesión: me dejé llevar por mi intuición, y por lo que me dijeron después los asistentes, creo que acerté.

Khadija Yahya Lamrani, Sergio Barce,, Mouad El Mejdki, Prof. Abdellatif Limami, Prof. Abdellatif Ghailani Rzin y Fayssal Ouetta

Segunda cuestión: cómo entroncar mi tema con las otras ponencias, tales como “El idioma español en el mundo: actualidad y proyección” o bien “Orientaciones metodológicas actuales en la enseñanza de lenguas”, porque, después de escuchar las ocho ponencias que se desarrollaron el martes 23, pensé que no estaría a la altura de los profesores e investigadores a los que había escuchado esa primera jornada.

Segunda confesión: las palabras del poeta y profesor Abderrahman El Fathi durante la divertida cena que compartimos esa noche ahuyentó mis temores, porque El Fathi me dijo que las ponencias del días siguiente no eran tanto de carácter metodológico como de creatividad en español en Marruecos y que, por tanto, podía dar rienda suelta a lo que yo expresaba en mis libros, y de la manera que creyera más pertinente.

Tercera cuestión: mi ponencia “Marruecos en las novelas de Sergio Barce” sabía a ciencia cierta que acabaría por transformarse en “Larache en mis novelas” y que, inevitablemente, me emocionaría en cuanto me metiera en faena, porque hablar de lo que uno escribe desde las entrañas apareja esta consecuencia inevitable. La duda que me asaltaba era si los profesores y estudiantes que asistían al seminario entenderían las razones más profundas que me llevan a escribir de Larache.

Tercera confesión: la moderadora, la encantadora profesora Rachida Gharrafi, me lanzó sin paracaídas haciendo una presentación e introducción de mi persona que me facilitó el inicio; luego, a medida que hablaba, me di cuenta que el auditorio me seguía con tanta atención que me sentí en seguida como en casa. Me sorprendió, eso sí, que a muchos de los asistentes se les saltaran las lágrimas, lo que no parece muy propio de un seminario. Indescriptible mi satisfacción al terminar el acto: primero porque uno de los profesores asistentes, Abdellatif Ghailani, me dijo que había hecho que se emocionara recordando el Larache de su niñez, porque su padre era larachense y él pasaba los veranos en el pueblo, y también porque una de las integrantes del comité organizador me confesó que jamás había estado presente en un acto tan emotivo y especial como el que acababa de presenciar.

El profesor Abdearrahman El Fathi rodeado de varios de los alumnos asistentes

No sé cómo agradecerle a Abderrahman el Fathi que me invitara al seminario, no sé si le será suficiente que le diga que ha sido una de las ocasiones en las que me he sentido más pleno como escritor, y que gracias a él, además de estrechar nuestra amistad y la que ya compartíamos ambos con el profesor Abdellatif Limami, con el que he vuelto a compartir momentos inolvidables, además de eso, me ha regalado la oportunidad de conocer a personas extraordinarias como los mencionados profesores Rachida Gharrafi y Abdellatif Ghailani, con los que me faltó tiempo para hablar, o como los profesores Francisco Zayas, Hassan Amar, Souad Annakar, el inspector El Khadir Al-Azhari, el Consejero de Educación de la Embajada española D.Antonio Feliz, al profesor (y gran piloto de helicópteros) Enrique Lomás, o como esas tres encantadoras y especiales personas que son la poeta Yolanda Aldón, la esposa del profesor Limami, Nezha, y la profesora Nisrin Ibn Larbi Fathi, o como el director del Instituto Cervantes de Tetuán D.Luis Moratinos, que me demostró una amabilidad y cordialidad exquisita, y como a ese montón de estudiantes que, para mi sonrojo pero también para mi satisfacción, me pidieron una y otra vez que me fotografiara con ellos…

Con Amani, una de las alumnas asistentes al acto

Fue entonces cuando me di cuenta de cuán profundo había calado mi charla, porque mientras nos hacíamos estas fotos de recuerdo algunos de estos alumnos me agradecieron mis palabras, mis recuerdos, también mis críticas y mi nostalgia del Larache que nos gustaría ver hoy, porque esos alumnos son larachenses que estudian en la Universidad de Tetuán, y la manera como me transmitían su simpatía, su calidez y su afecto, es indescriptible, pero impagable: algo que te llega al corazón. Como lo hicieron los propios estudiantes tetuaníes que fueron amabilísimos.

Y después de toda esa emoción, de que se cerraran estas jornadas de tanta altura con los aplausos que allí se escucharon, prueba de su éxito y por ello felicito de nuevo a Abderrahman El Fathi, esa misma tarde asistimos en el Instituto Cervantes a la presentación del poemario de Yolanda Aldón “Cádiz y la otra orilla, a sorbos de a-mar y versos” que presentó D.Luis Moratinos. Reconozco que los actos poéticos no son lo mío, pero también reconozco que me alegré de estar presente en este en concreto porque, sinceramente, Yolanda Aldón supo ganarse al público con sus palabras pero, sobre todo, con sus versos, y es que, aunque ya he leído el libro y lo recomiendo sin duda, escuchar su poesía recitada por la propia autora gana verdaderamente en quilates, en emoción e intensidad, de manera que fue la guinda a las jornadas.

Luego, aprovechamos para despedirnos cenando en la Casa de España de Tetuán, donde, curiosamente, también cenaban, cantaban y bailaban, los profesores de los Liceos franceses, lo que no deja de ser paradójico. Durante la cena, D.Luis Moratinos me preguntó si estaría disponible para ir en septiembre a Tetuán para presentar mi novela “Una sirena se ahogó en Larache” en el Instituto Cervantes. Después de toda la experiencia vivida estos días, la respuesta era evidente, así que, si la invitación se concreta finalmente, Incha Al´láh, me encantará reencontrarme con mis amigos Limami, Nezha, Abderrahman, Nisrin, Rachida, Yolanda, Luis (espero que él me permita esta licencia) y los demás, para hablarles de nuevo de las calles y de la gente de mi pueblo a través de mi novela, y hacer que Larache luzca de nuevo aunque sea en la febril imaginación de este escritor que espera no haber aburrido a quien se haya aventurado a leer esta pequeña crónica.

 Sergio Barce, abril 2012

 

(Nota: apenas tengo fotografías del seminario pero a medida que las consiga las iré añadiendo a este post)

     

   

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LARACHE – El pasado 22 de abril fue el DIA DEL BALCÓN ATLÁNTICO

El pasado domingo, 22 de abril, se celebró el Día del Balcón Atlántico, que organizaron Larache en el Mundo y Xenia, con la colaboración de otras asociaciones, organismos y empresas y negocios de la ciudad, Ecodel, Bazar Yebari, etc, etc…

Fue una jornada llena de color, de alegría, de música, de cante, de arte, de Balcón Atlántico.

Este mosaico de fotos las he tomado del muro de Hanaa Nejjar

Os aseguro que fue una jornada fantástica, en la que el presidente de Larache en el Mundo en Marruecos, Abderrahman Lanjeri, hizo un trabajo titánico, llevando el peso más importante, sabiendo cómo coordinar a todos los participantes y colaboradores, y demostrándonos que es un líder nato, por eso debe seguir haciendo todo lo que está haciendo por la defensa del patrimonio de Larache. Y Angeles Ramírez, como presidenta de Xenia, también demostró su saber hacer, siempre al lado de Abderrahman como apoyo incondicional.

Munir Kasmi, Ange Ramírez y Abderrahman Lanjeri en plena entrega de premios

Los protagonistas de la jornada, como veréis en las fotos que hice, fueron los niños, que se lo pasaron muy bien, haciendo sus sencillos, simpáticos y candorosos dibujos del Balcón Atlántico.

El Balcón Atlántico se reivindicaba en este acto como parte importantísima del patrimonio histórico y cultural de Larache, un lugar simbólico para todos los larachenses. Así lo manifestamos todos los que tuvimos la oportunidad de tomar la palabra para explicar qué significa este rincón de Larache para nosotros.

Abderrahman y Soltani hablando de sus recuerdos del Balcón

Fue emocionante poder hablar del lugar que forma parte de la vida de uno. Lo hice mirando de reojo a la que fue mi casa, y de verdad que esto te hace vibrar.

larachenses: el pintor Hakim el Harrak,el cineasta Mohamed Chrif Tribak y Sergio Barce (obsérvese mi sonrisa, que se me escapa cuando estoy en Larache)

El grupo de apoyo con el que contó Abderrahman fue fantástico, y tanto Hanaa Nejjar como Sihan Sarroukh, como Qoqsya Soltani o Munir Kasmi, y el resto del grupo, estuvieron en todo.

Sihan y Hanaa, dos joyas larachenses

Rachid Sarroukh instaló un buen expositor de libros de Larache, como las fotografías de varios artistas larachenses y la artesanía y cerámica que se exponía, las imágenes de Houssam Kelai…

 Y luego la proyección al anochecer en el propio Balcón del ya “mítico” cortometraje de Mohamed Chrif Tribak “Balcón Atlántico” fue como presenciar una especie de ensoñación mientras se proyectaba contra el cielo oscuro de la noche larachense…

 También la música de un grupo Gnawa y del grupo Reyes Lixus resonando hasta después incluso de que cesara la actuación, igual que un eco de ilusión…

Pero ya digo que fueron los niños los que protagonizaron esta inolvidable jornada en Larache, que disfruté cada segundo…

¡Qué bien me sentí en medio de tantos amigos! Siempre feliz al ver a Hanan Yakoubi, o reencontrarme de nuevo con Luisito Velasco que es como volver a casa, abrazar una vez más a El Hachmi Yebari, y hasta Mustapha Lamiri hizo cientos de kilómetros para estar allí. Y parecía que Larache renacía en algún momento…

Luisito Velasco y su mujer Fefi

Estos actos culturales son los que le dan vida a la ciudad, los que pueden hacer despertar a los jóvenes y sembrar en los pequeños la semilla de que merece la pena defender el patrimonio de su pueblo, porque eso les enriquecerá como personas y les hará más libres.

Reparto de premios a los niños participantes

Otro acierto fue instalar los paneles con los datos históricos de muchos de los monumentos que encierra Larache.

Y que la gente leyera y conociera su propia Historia.

Abderrahman Lanjeri terminó agotado, eso lo sé, y aunque hay momentos de desfallecimiento, sólo espero que siga en la brecha porque está llevando a cabo un trabajo que merece ser reconocido. Habrá desilusiones, habrá momentos difíciles, pero todos, yo al menos, estaremos detrás de Abderrahman como presidente de Larache en el Mundo en Marruecos. Y Ange seguro que suscribe lo que digo.

Sergio Barce, abril 2012

Y durante la jornada se blanqueó la balaustrada, como otra actividad más de concienciación

 

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Presentando MÚSICA ANDALUSÍ de JULIO RABADÁN

El pasado lunes, 16 de abril, en Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Málaga, junto al historiador Enrique Sánchez, presenté el libro de Julio Rabadán «Música andalusí» publicado por la Editorial Club Universitario (Alicante).

Sergio Barce, Julio Rabadán y Enrique Sánchez

Cada una de nuestras intervenciones, estuvieron acompañadas por las grabaciones de canciones y melodías que Julio ha obtenido en sus viajes al Magreb o a los Balcanes, entre otros lugares, con temas originales de la antigua música andalusí que han llegado después de los siglos a las nubas de Marruecos o han quedado como reliquias en canciones sefarditas conservadas de generación en generación. Eso creó en el acto un aroma singular. 

Fui el primero en intervenir, y esto fue lo que dije sobre el libro de Julio Rabadán:

     Cuando un amigo te pide que estés a su lado en un acto como éste, respondes sin pensar. Así fue como sucedió. Julio me llamó y me dijo: me gustaría que presentaras mi libro. Y yo le repliqué: pero de qué voy a hablar si apenas sé de música. Algo escribirás, respondió.

   Comencé pues a leer el libro de Julio. Y mientras iba leyendo sus páginas, una serie de imágenes, como espectros, comenzaron a vagar a mi alrededor, y luego comencé también a escuchar sonidos difusos, extraños y enigmáticos, que poco a poco se transformaron en melodías armónicas que sonaban de fondo… De pronto, esos espectros se pusieron a danzar y la música se apoderó del espacio.

   De esta manera, mientras seguía leyendo, imaginé a Julio entre documentos, apuntes, notas y archivos, buscando toda esa información que le ha servido para armar un extraordinario mosaico de historia, leyenda, aventura y erudición con el que, además, deja constancia de la rica  variedad e influencia de la música andalusí en la cultura tanto española como magrebí. Le veía absorbido por toda esa basta documentación que se apoderaba de su estudio y que le abstraía de la realidad, y era capaz incluso de imaginar a Julio recibiendo a las esclavas cantoras (qaynat) que ayudaron a que se implantara en Córdoba la escuela de Medina, las tres esclavas llamadas Alam, Fadl y Qalam (que era vasca pero educada en Medina). Sin embargo, el pudor me impide describir cómo se produjo tal encuentro entre Julio y las tres esclavas, sólo es preciso recordar que estamos hablando de una época llena de sensualidad y de misterio, con lo que poco hay que añadir a esa escena…

   Sumergido en la trama histórica que relata Julio en su libro, seguí imaginándolo en su estudio, con las esclavas danzando cerca de su escritorio y con las moaxajas tomando forma en las melodías poético-musicales que las acompañaban en tales bailes. Ciertamente, trabajar de esta manera debe ser un lujo envidiable. Pero así seguía imaginándomelo. Poco a poco, gracias a su narrativa sencilla y eficaz, que facilita tanto la lectura de cuanto nos cuenta de la evolución histórica como también el acceso a su  temática aunque el lector sea un profano en la materia, poco a poco, como digo, nos encontramos en su libro en medio del mítico Al-Andalus. Y las tres esclavas de Julio ahí moviéndose para mi deleite, y además cantándome a la vez una nuba dedicada al amor.

   Mientras tanto, loa avatares políticos y sucesorios, la llegada de los almorávides primero y de los almohades después, teñían de temor a las palabras que iba escribiendo, como un presagio de oscurantismo, y por eso imaginé entonces que Julio invitaba al gran músico persa Ziryab para que tocara el laúd y ejecutara una de sus creaciones. Julio se abandonó en ese instante a un nuevo placer, el de la música más elitista de Al-Andalus, y embriagado por ella osó ordenarle al maestro que ejecutara algunas nubas sólo para sus oídos, como si fuera el nuevo sultán. Llegaron a tal grado de sintonía que ambos mantuvieron una larga discusión acerca de las diferencias que, con el tiempo, habían ido surgiendo en las formas musicales en Marruecos, en Túnez o en Oriente Próximo… En este punto, hube de dejarlos a solas, porque Julio trataba de absorber las enseñanzas del maestro y mi presencia le distraía.

   Qalam, que de las tres esclavas es la de más carácter, se llevó a Fadl y a Alam a pasear por los jardines de Medina Azahara. También ellas saben cuándo estorban. Julio, hasta entonces entusiasmado por ellas, ni siquiera notó su ausencia, concentrado como estaba en tañer un nuevo laúd al que Ziryab había añadido una cuerda más. Estaba como un niño con un juguete nuevo. Yo también abandoné el estudio mientras él acariciaba el laúd, con la esperanza de encontrarme a solas con las tres esclavas, pero para mi desconsuelo ya se habían alejado camino del palacio.

   Sin embargo, imagino que por deferencia hacia mí, Julio había dispuesto que una orquesta, que no se sabe bien de dónde había salido, me endulzara la espera interpretando una nuba de Marruecos, así que me senté decidido a escucharles en cuanto atacaron la obertura de la pieza, que se llama Mchliah.

   Pasaron las horas, Julio y Ziryab continuaban debatiendo, discutiendo y estudiando los ritmos que Abu Yusuf Al Kindi detallara en un manuscrito allá en el siglo IX, y también los modos o Maqamat arábigo-andaluces: el rast, el maqam nawa atar, el maqam nahawand o el ramel al maya, y finalmente, los dos músicos, separados por siglos de distancia, tañeron sus instrumentos e improvisaron melodías andalusíes.

   En algún instante, invitaron a pasar al estudio a varios de los músicos de la orquesta y me cerraron la puerta en las narices, por hereje, por hereje musical me dijeron a modo de aclaración. Aturdido, oí entonces sonar una kueitra, poco después era un kanún el que destacaba, pero otro de los músicos se atrevió audazmente a acompañarlos con su nay. Cuando escuché el sonido del tar deduje que el director de la orquesta se había sumado también a ellos como un músico más, y después sonaron una zorna, un mezoued y una derbouka… También oí el ritmo febril de unas castañuelas, y entonces ya no pude reprimirme, me levanté de donde aguardaba sentado estoicamente y entreabrí la puerta del estudio: allí estaba Julio en medio de esa Babel musical… en absoluto éxtasis. Y pensé, mientras volvía a cerrar la puerta con sigilo, que esos músicos estaban absolutamente locos.

  

Medina Azahara

Justo en ese momento, me llegó el sonido de un rabab, que es el instrumento propio para declarar sentimientos amorosos, y, como por ensalmo, las tres esclavas reaparecieron tras su largo paseo. Insinuantes, me miraron con oscuras intenciones. Por primera vez en mi vida la oscuridad me pareció deslumbrante. Pero ese sueño no me pertenecía y pasaron por mi lado como si yo no existiera para ellas, y se fueron al encuentro del afortunado Julio. Será porque es músico, me dije para consolarme.

   Seguí pacientemente esperando, leyendo este libro que él escribía ahí adentro. Y así llegué al capítulo de las formas literarias, inevitable si se habla de música andalusí porque la poesía era, y sigue siendo, fundamental para los andaluces: la moaxaja, el zéjel, la jarcha…

   En ese punto, la música cesó de sonar en el interior de la habitación. Una de las esclavas se asomó al vano de la puerta y me hizo claros gestos con la mano para que entrara. Julio estaba ahí escribiendo sin parar. Ni rastro de los músicos. Pero Alam, Qalam y Fadl retomaron sus bailes en una danza insinuante al compás de una melodía que provenía de la nada, quizá de la fantasía del propio Julio que, ante la imposibilidad de rescatar ciertas formas y ritmos, trataba de imaginarlas.

  Algo me impulsó a mirar por encima de su hombro. Se explayaba en esa página sobre la gran carga erótica de muchos de los poemas, de las jarchas, resaltando que la mujer andalusí se expresaba por medio de la lengua romance con una total libertad sexual que puede sorprender al lector actual… Y transcribió entonces uno de esos poemas, y yo lo fui leyendo en voz alta a medida que él lo escribía:

Amiguito, decídete,

Ven a tomarme,

Bésame la boca,

Apriétame los pechos;

Junta ajorca y arracada.

Mi marido está ocupado.

 Vaya con la mujer andalusí… exclamé, y las tres esclavas se rieron de mí. Julio estaba ya acabando de escribir las últimas páginas de este libro tan especial por su originalidad, y le vi titular otro capítulo: “danzas y bailes”. Y añadir cuán famosas fueron las bailarinas gaditanas.

Odalisca, pintura de Frederick Mulhaupt

   Entre bailarinas gaditanas y esclavas cantoras, me dije, voy a terminar por aprender música…. Sin embargo, eso provocó la ira de las tres esclavas, que se sintieron molestas o quizá menospreciadas al verse comparadas con esas bailarinas de la antigua Gades, y Alam, Qalam y Fadl, para mi desconsuelo, dejaron de bailar, recogieron sus ropas y se marcharon.

   Julio seguía tan ensimismado en su libro que no reparó en mi desdicha. Y no obstante, seguí leyendo por encima de su hombro, y reconozco que me volví a enganchar a su lectura, a la música que sonaba en Al Andalus, a la danza de otras esclavas, a las melodías, a las jarchas, a las moaxajas y a las nubas…

Y por un segundo, escuché, en lo que yo imaginaba, la música que Julio soñaba.

Y entonces me dijo: me gustaría que presentaras mi libro. Y yo le repliqué: pero de qué voy a hablar si apenas sé de música. Algo escribirás, respondió. Y comencé a imaginarme a Julio en su estudio, con las tres esclavas danzando y cantando, mientras él escribía entusiasmado este libro lleno de sensualidad, de magia y de ritmo, un libro que suena a Música Andalusí.

Sergio Barce, abril 2012

Sergio Barce, Julio Rabadán y Enrique Sánchez

 

 

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