
Origen
“El sexto día. La fila era larga y pesada. La abrían los hombres y la cerrábamos mujeres y niños. Polvo y viento eran nuestro único paisaje, sed y hambre, las únicas voces”
Soledad
“El hombre más solo del mundo se sienta a su mesa para escribir una carta a sí mismo…
(…) …Mis pies de ciudad olvidaron la caricia de la arena mojada en una tarde de invierno; asfalto es su única rima. Mi boca de gramófono esparce silencios a la oscuridad sin esperar respuesta, olvidada del eco devuelto…”
Travesía
“…He levantado la vista para contemplar las nubes de polvo espeso que se agolpa en los senderos umbríos y me ha escalofriado el murmullo ancestral que guía a las estrellas.
(…) …Hay una palabra dulce y hay una palabra amarga, pero sólo tengo una boca. Hay un gesto honrado y hay un gesto ruin, pero sólo tengo un rostro.”
Canciones
“…Mis pasos son guiados por un instinto ya casi olvidado, no buscan nada pues todo les es conocido, sólo vagan, recuerdan el camino. Y así llego a ti, a dejarte estas palabras tanto tiempo postergadas, a recuperar esa costumbre ya lejana. Aquí las dejo, donde siempre habitaron pero no fueron pronunciadas. Aquí las dejo, como un mapa en tu mano…”
Noticias
“Una bomba en el mercado.
(…) …y una luz borró mis ojos, borró mis labios. El calor fundió en mi piel las monedas, el pañuelo en mi pelo. Y ya no toqué mis juguetes, ni oí promesas de amor bajo un árbol del camino, ni tuve marido a quien honrar, ni puse nombre a mis hijos…”
Autografías
“…Mi oído siempre estuvo dotado para captar la riqueza y los innumerables matices de una conversación. Pocos como yo han podido reflejarlo en la mortaja que supone para una palabra el papel sobre el que se congela.”
Relatos
“…reivindico con orgullo mi labor: recuperar el oficio de náufrago.
(…) …No sabían que náufrago es también quien camina entre extraños o aquel a quien el fuego de campamento ni alegra ni reconforta tras una larga caminata”.
A LARACHE
Ciudad que codiciada
por reyes extraños fuiste.
Altanera, la envidiada:
a ellos siempre venciste.Al océano volcada
de él siempre amiga.
Y el gran mar atronaba
de él jamás enemiga.Los que en ti estuvieron,
moraron en tu corazón,
vibran, siempre sintieron
punzadas de emoción.Atlántico es tu cuna
Hespérides tu morada.
Amante como ninguna
¡siempre la deseada!Quienes nos alejamos
con pena, con gran pesar,
en los recuerdos buscamos
siempre un «mar» como tu mar.Para ti tierra querida
querida, nunca olvidada,
¡cuán grande es la herida
de sentirte apartada!Cual reproche no lo sientas:
de ti jamás me quise ir,
que como ciego a tientas
te sufro por no percibir.Y Larache siempre en mente,
en mente y en el sentir
conmigo siempre presente
¡contigo siempre latir!Carlos TESSAINER Y TOMASICH

Estimado amigo Sergio
Cuando uno se dedica a leer no por placer, sino por trabajo, que es mi caso, llega un momento que sólo devoras libros de ensayo y de los temas que se supone te «interesan» profesionalmente. El placer lo vas dejando y dejando y al final ya casi ni guardas tiempo para leer por el gusto de leer. Yo te confieso que estoy alineado en el primer «tipo» y sólo hago incursiones rápidas y concretas cuando mi mujer me recomienda alguna de las muchísimas novelas que lee.
Atrás queda mi imagen de lector compulsivo, capaz de tragarse El Señor de los Anillos en dos días de lectura de casi 20 horas diarias (dos días de desaparición física y mental), y todavía me asombro cuando lo recuerdo.
Esto, para decirte que esperaba un momento adecuado para leer tus novelas. Tenía que ser algo especial para que nada me interrumpiese. Y la excusa perfecta ha sido un viaje que inicié el día 23 a Ginebra (un Congreso tedioso y gris, como la ciudad), en cuyas idas y vueltas, y en los ratos de hotel, tenía pensado empezar a leer tus obras.
Comencé por Sombras en Sepia. Lo abrí en el avión de Melilla el 23, y me enganchó totalmente. Lo terminé el viernes 24. De esta novela me gustó la forma en la que afrontas el retorno a Larache y también la actitud personal ante el tema inmigratorio, sin contar la forma en la que el protagonista inicia la búsqueda. Hubo para mí momentos de intensidad como cuando se conocen Abel y Samir, y la forma que tienes de narrar la amargura de una ciudad que fue y ya no existe me emocionó.
Yo también he visto evolucionar a Larache desde el año 1990. No sé si te conté que la primera vez que estuve en Larache fue ese año. Me acababa de casar y conseguí convencer a mi mujer para hacer un viaje por todo el norte de Marruecos en coche. No había investigado aún nada sobre estas ciudades, pero algo me atraía de ellas por las narraciones de personas mayores que vivieron esa época y por los libros que había podido encontrar.
El viaje, enero de 1990, representó la firme decisión de volcar parte de mi trabajo en esa zona, por lo que es fácil adivinar que me atrapó totalmente. La entrada a Larache fue muy sugestiva (o casi tópica), porque veníamos desde el Sur y recalamos, como no, en la inefable Casa de España, donde al sentarnos con un Bon Jour y prepararnos para pedir el socorrido «Sole Menier «, se nos acercó un camarero (que luego supimos que llamaban Pelé) con una chaqueta de un verde fosforescente rabioso y nos dijo: «¿Qué van a tomar los señores, una San Miguel?” …entonces ya pudimos entender una cosa: habíamos llegado a casa.
La ciudad nos encantó, pasearla y vivirla varios días de estancia en el entonces más que decrépito palacio de la duquesa de Guisa. Luego Tetuán y Tánger fueron otra cosa, otras vivencias y otros impactos, pero Larache siempre se nos quedó grabado en los paseos nocturnos que hacíamos por la medina, bajando al puerto, y verla ir empeorando año tras año no deja de producirnos una gran tristeza.Y luego las aventuras de Tami (Una sirena se ahogó en Larache) la inicié el viernes 24 y la he terminado hoy en el avión Ginebra-Málaga, hacia las 9 de la mañana. Estos benditos viajes de trabajo que me han hecho levantar a las 3 de la mañana pero que me permiten volcar las horas que sean necesarias para leer una novela.
Aquí vuelves a la ciudad, pero de una forma más poética porque los sueños del niño se mezclan de una forma extraordinaria con un entorno hostil pero al mismo tiempo amable: Tami tiene ángeles y demonios en su vida, como todos, pero él en su corta experiencia ya va determinando qué tipo de vida será la que pudiera vivir, si se le permite hacerlo, claro.
Te felicito por tu compromiso social que está desnudo en tus dos obras, y casi te agradezco que el pederasta de la novela se llame Pierre y no Pedro, cosa que en estos momentos de falta de optimismo nacional casi no te hubiera perdonado. Al final con esta obra me pasa como con La Vida Perra de Juanita Narboni (verdadero motivo de mi primera visita a Tánger en ese recordado 1990). En ambas tuve la añoranza posterior de haberme hecho un croquis geográfico de las andanzas de Tami por una ciudad viva, y en permanente transformación: las idas y venidas, que en el caso de Larache también deberían haber incorporado un plano de secciones por las terribles pendientes.Te acercas a Larache mediante la elaboración de tus recuerdos y la búsqueda de la realidad. Yo me acerqué mediante la búsqueda documental, más como investigador, pero en el fondo mi Larache también es una creación en la que encajan perfectamente edificios con nombres de autores, épocas, planes de organización y que siento como mía de alguna manera. Esto lo comparto con otras ciudades, Melilla por supuesto, y sobre todo Tetuán, y Tánger, cosa que no he conseguido nunca en las otras ciudades españolas que conozco y donde he vivido como Málaga, Badajoz y Oviedo.
Me temo que soy un norteafricano compulsivo, y que mi vida y mi casa están de este lado del océano. Tal vez se me ocurre que Melilla tendría que ser también objeto de tu curiosidad y dedicarle una de tus novelas, seguro que eres capaz lo que tantos pretenden y no consiguen nunca: llegar a su verdadero espíritu.
Quiero agradecerte que hayas convertido este gris viaje ginebrino en una suma de sentimientos tan reales y tan intensos. Mi sincera enhorabuena y muchos ánimos para seguir contándonos a tu forma ese tiempo que ya no existe pero que sigue presente en nosotros.
Antonio Bravo Nieto – mayo 2013
¿Tienes una cuenta de WordPress.com? Accede ahora.