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MÁLAGA – 17 OCTUBRE – PRESENTACIÓN DE «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE» DE SERGIO BARCE

Os comunico que el día 17 de Octubre se presenta en Málaga mi nuevo libro de relatos Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente (Jam Ediciones – G.BiblioCafé).
Para mí es un inmenso orgullo que la presentación corra a cargo de uno de los mejores escritores de los últimos años: José Antonio Garriga Vela.
Espero vuestra asistencia.

LIBRERIA PROTEO

LIBRERIA PROTEO

Viernes, 17 de Octubre
a las 19:30

en

Librería Proteo-Prometeo
c/ Puerta de Buenaventura, 6 – Málaga

José Antonio Garriga Vela

presenta el libro de relatos

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO
LARACHENSEMENTE

de Sergio Barce

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

José Antonio Garriga Vela (Barcelona, 1954). Escritor y articulista de larga trayectoria, es autor de obras de teatro como Aquellas añoradas sirenas roncas y despeinadas, premio Miguel Romero Esteo, o Formas de la huida, Premio Enrique Llovet; de libros de relatos como El vigilante del salón recreativo o El anorak de Picasso, entre otros, y de varias novelas que le han supuesto el reconocimiento de la crítica y del público: Muntaner, 38, con la que obtuvo el Premio Jaén de Novela; El vendedor de rosas, Los que no están (Premio Alfonso García Ramos), así como Pacífico, editada por Anagrama como la anterior, y que fue galardonada con el Premio Dulce Chacón a la mejor novela publicada en lengua española en 2008, y finalmente El cuarto de las estrellas, Premio Café Gijón 2013.

JOSE ANTONIO GARRIGA VELA (foto Hoyesarte)

JOSE ANTONIO GARRIGA VELA (foto Hoyesarte)

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«NOTICIA DE ESTE MUNDO», UN LIBRO DE GONZALO MURO

Gonzalo Muro publica el libro Noticia de este mundo, que edita Jam Ediciones, para Generación BiblioCafé. Otro impecable trabajo de edición de Mauro Guillén, y que ha contado con las excelentes ilustraciones de Fuensanta Niñirola.

Noticia de este mundo - Portada

Entrar en las páginas de Noticia de este mundo es, advierto, como abrir un enorme arcón en el que se almacenan pequeños paquetes, muy bien envueltos, en los que, al ir desenvolviéndolos, vas encontrando objetos tan inesperados como sorprendentes.

Abro, y cada pequeño paquete lleva una etiqueta adherida al papel de celofán: Origen, Soledad, Travesía, Canciones, Noticias, Autografías y Relatos. Así se divide el libro. Y comienzo a sacar de cada uno de ellos el contenido que, como digo, viene tan perfectamente presentado.

Origen

“El sexto día. La fila era larga y pesada. La abrían los hombres y la cerrábamos mujeres y niños. Polvo y viento eran nuestro único paisaje, sed y hambre, las únicas voces”

Dividido en siete textos cortos, siete como los siete días que Dios tardó en crear el mundo, tratan precisamente de esto, pero de una manera sumamente original. Gonzalo Muro es brillante, porque él crea el mundo desde los ojos de la inocencia, de unos niños-seres-imaginarios que lo amoldan a su antojo, como pequeños dioses aturdidos y desorientados. Pero hay una belleza primitiva, un desafío estético para ofrecernos imágenes, sensaciones y conceptos bien planteados. Hay un algo de magia inevitable en todo este origen del mundo, con frases talladas e intachables.
Aunque el arranque puede desorientar, porque no sabes si estás ante unos relatos o ante poemas narrativos o ante poesía trascendental y onírica, al continuar te das cuenta de que, sea lo que sea, el comienzo es muy seductor.

FUENSANTA ILUSTRACION 1

Soledad

“El hombre más solo del mundo se sienta a su mesa para escribir una carta a sí mismo…
(…) …Mis pies de ciudad olvidaron la caricia de la arena mojada en una tarde de invierno; asfalto es su única rima. Mi boca de gramófono esparce silencios a la oscuridad sin esperar respuesta, olvidada del eco devuelto…”

Al igual que en Origen, en Soledad hay frases tan esbeltas como seductoras.
Aquí Gonzalo Muro utiliza flashes, rápidos, impactantes, tan efectivos como desasosegantes. Sigue ese poso de poesía que nos hace creer que estamos ante un poeta innato. También ante un creador de sensaciones gélidas. Soledad: un paréntesis de versos puros.

FUENSANTA ILUSTRACION 3

Travesía

“…He levantado la vista para contemplar las nubes de polvo espeso que se agolpa en los senderos umbríos y me ha escalofriado el murmullo ancestral que guía a las estrellas.
(…) …Hay una palabra dulce y hay una palabra amarga, pero sólo tengo una boca. Hay un gesto honrado y hay un gesto ruin, pero sólo tengo un rostro.”

Otros siete textos entroncados más estrechamente con los de Origen que con los tres de Soledad.
La poesía se ha adueñado ya, por completo, del relato. Un largo poema narrado con versos enigmáticos y sombríos pero que trazan el camino de ese hombre y ese coche rojo como la sangre. La voz, el lamento, la canción, su súplica, el ritmo, las palabras del marinero y, finalmente, su propia voz cerrando este círculo, le hablan, le enseñan, le explican esta travesía de un desierto de soledad y de iniciación.
Gonzalo Muro es ahora un poeta en medio de la nada, un hacedor de enigmas y secretos.

FUENSANTA ILUSTRACION 4

Canciones

“…Mis pasos son guiados por un instinto ya casi olvidado, no buscan nada pues todo les es conocido, sólo vagan, recuerdan el camino. Y así llego a ti, a dejarte estas palabras tanto tiempo postergadas, a recuperar esa costumbre ya lejana. Aquí las dejo, donde siempre habitaron pero no fueron pronunciadas. Aquí las dejo, como un mapa en tu mano…”

Seis canciones que, de nuevo, son pura poesía. Canciones a Dios, al amor, a la naturaleza, a la vida. Hay una melodía en cada frase de estos textos, como un llanto de voces. La Canción de Todo lo que Importa es, quizá, la que de veras importa, como la Canción del Retorno es la que, seguramente, más me emocione.

Noticias

“Una bomba en el mercado.
(…) …y una luz borró mis ojos, borró mis labios. El calor fundió en mi piel las monedas, el pañuelo en mi pelo. Y ya no toqué mis juguetes, ni oí promesas de amor bajo un árbol del camino, ni tuve marido a quien honrar, ni puse nombre a mis hijos…”

Gonzalo Muro comienza a girar muy lentamente a estas alturas del libro. Noticias son eso, noticias de este mundo desquiciado que, muy bien escogidas, se transforman con su prosa poética en algo diferente, etéreo. Noticias de la guerra, de la inmigración ilegal, de los niños abandonados, de la anorexia como falsa belleza, de la violencia de género… Y así, en este devenir natural de la prosa poética a la narración, ahora ya inevitable, hallamos un relato breve escrito con rotundidad y con una hermosa prosa, todo ello como contrapunto o contraposición a la noticia escogida: el alzheimer. Y es que El Hombre que Olvidó su Nombre es de una belleza narrativa impresionante. Es sencillamente precioso.
Las Noticias acaban con la ciudad como monstruo impersonal y frío que nos engulle, como anunciando el fin de todo lo hermoso de este mundo.

Durante toda la lectura, se intercalan en cada texto numerosas ilustraciones de Fuensanta Niñirola. Bien escogidas, son los guardaespaldas idóneos en todas las narraciones. Imágenes tan elegantes y sobrias como las palabras. Aquí solo muestro cuatro de ellas, pero sirven ya de prueba evidente de lo mucho que significan para el libro.

FUESANTA ILUSTRACION 2

Autografías

“…Mi oído siempre estuvo dotado para captar la riqueza y los innumerables matices de una conversación. Pocos como yo han podido reflejarlo en la mortaja que supone para una palabra el papel sobre el que se congela.”

Y aquí, súbitamente, Gonzalo Muro da un giro copernicano. Se zambulle en el relato, y lo hace con letras mayúsculas. El libro, de pronto, crece.
Sobrio, soberbio, Un lugar limpio y bien iluminado, tomando como pretexto el relato de Hemingway, es un retrato bien delineado, la estampa de toda la vida de un hombre contada hábilmente en pocas líneas.
Por el contrario, la segunda autografía titulada Regreso a Babilonia, es un juego de impostación en el que Gonzalo Muro se traviste de F. Scott Fitzgerald, le arrebata la pluma y escribe en su lugar con la misma elegancia de la que hiciera gala el escritor americano.
Dos potentes relatos que abren majestuosamente este otro paquete hallado en el arcón de Noticia de este mundo.

Relatos

“…reivindico con orgullo mi labor: recuperar el oficio de náufrago.
(…) …No sabían que náufrago es también quien camina entre extraños o aquel a quien el fuego de campamento ni alegra ni reconforta tras una larga caminata”.

Memorias de un cimbalista es un cuento sobre la inseguridad, sobre la frustración personal y profesional, sobre los sueños que no alcanzamos. Agrio y, sin embargo, emotivo. Es tan humano como real.
Lamentaciones de un náufrago imposible. Lleno de humor elegante, es un relato bien trazado, con una historia curiosa y original que no es sino una metáfora de la soledad, buscada o no. En cualquier caso, un excelente cuento sarcástico y sutil.
El tercero de los Relatos, La estación de Zúrich, es sencillamente bonito. Aquí, Gonzalo Muro hace de arquitecto: construye una complicada estructura a base de bucles, de narración circular hasta convertir lo contado en una historia tan mágica como envolvente. La mujer del vestido rojo se queda grabada en la memoria, en medio de la estación, sentada sobre sus maletas (¿quizá vacías al comienzo?). Me ha encantado. Perfecto.
Y, para cerrar los relatos y el libro, Locura de piernas. Leyéndolo pensaba en Cyd Charisse, en sus interminables y perfectas piernas de bailarina y de vamp, pero también, a causa de los juegos descriptivos del autor, en Marilyn y en la Novak. Es otro relato magnífico, que mantiene el listón que había subido desde las autografías. Este cuento de cine que narra la historia de una actriz con piernas imposibles, una actriz desconocida que únicamente es reclamada para que sus piernas sustituyan a las de las famosas estrellas en las escenas que estas extremidades son las protagonistas, está tan bien llevado que, cuando la sorpresa final nos pilla desprevenidos, nos deja desarmados.
Un excelente punto final para que cerremos el libro muy lentamente.
                                                             Sergio Barce, octubre 2014

GONZALO MURO

GONZALO MURO

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EID MUBARAK!

Como cada año, y aunque ya lo he hecho a través de facebook, no puedo dejar de poner en mi blog mi felicitación a mis amigos musulmanes, como siempre con especial cariño a los paisanos larachenses.

eid-mubarak

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«A LARACHE», UN POEMA DE CARLOS TESSAINER Y TOMASICH

“…en los recuerdos buscamos / siempre un «mar» como tu mar.”

Son versos de Carlos Tessainer y Tomasich, de un poema inédito que, por afecto, por cercanía, por amistad, ha pensado que podría ver la luz a través de mi blog… Cuánto se lo agradezco. Cómo no iba a hacerlo si le debo tanto a Carlos. Más de lo que cree.
Le debo uno de los momentos más entrañables y emocionantes para mi madre, que Carlos le regaló pocos días antes de morir, trayéndole ese mar de recuerdos inolvidables para hacerla reír de nuevo; le debo la dedicatoria más emotiva que podían escribirle a mis padres, de una sencillez elocuente; le debo los recuerdos comunes que ha ido rescatando gracias a su memoria portentosa, como cuando con su primera amiga de niñez, Mariuca, ayudaba a mi madre a preparar mi cuna y me cantaban: «Hola, hola, hola, Pirulo es una bola; ea, ea, ea, el niño se mea»; y le debo este poema, que flota en las aguas de nuestro mar y de nuestro río…

CARLOS TESSAINER

CARLOS TESSAINER

“…en los recuerdos buscamos / siempre un «mar» como tu mar.”
Su poema dedicado a nuestra Larache le sale de las entrañas, como siempre que escribe de este trozo de tierra que nos robó el alma. Ni él ni yo somos poetas, y tampoco sabemos si es un poema perfecto o imperfecto. Lo que sí sabemos es que nuestra infancia y su adolescencia pueblan cada rima, que cada verso nace desde una ventana que asoma al Balcón del Atlántico, y que, con cada palabra, se escapa una lágrima.
Somos hijos del olvido, me dice Carlos, somos hijos del desarraigo, le digo yo. Sea como fuere, somos hijos de un pueblo que es capaz de hacernos vibrar con tan solo pronunciar su nombre, y al hacerlo los recuerdos nos desbordan, como se desbordan los versos de Carlos, abrasivos, porque no hay poesía más bella que la que nace del corazón. Y este poema nace del corazón de Carlos Tessainer, de mi hermano Carlos Tessainer.
Sergio Barce, octubre 2014

A LARACHE

Ciudad que codiciada
por reyes extraños fuiste.
Altanera, la envidiada:
a ellos siempre venciste.

Al océano volcada
de él siempre amiga.
Y el gran mar atronaba
de él jamás enemiga.

Los que en ti estuvieron,
moraron en tu corazón,
vibran, siempre sintieron
punzadas de emoción.

Atlántico es tu cuna
Hespérides tu morada.
Amante como ninguna
¡siempre la deseada!

Quienes nos alejamos
con pena, con gran pesar,
en los recuerdos buscamos
siempre un «mar» como tu mar.

Para ti tierra querida
querida, nunca olvidada,
¡cuán grande es la herida
de sentirte apartada!

Cual reproche no lo sientas:
de ti jamás me quise ir,
que como ciego a tientas
te sufro por no percibir.

Y Larache siempre en mente,
en mente y en el sentir
conmigo siempre presente
¡contigo siempre latir!

Carlos TESSAINER Y TOMASICH

BALCON ATLANTICO desde nuestra casa

BALCON ATLANTICO desde nuestra casa

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«SOMBRAS EN SEPIA» Y «UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE», NOVELAS DE SERGIO BARCE, SEGÚN ANTONIO BRAVO NIETO

Leyendo los ensayos del último número de la revista Dos Orillas, en la que participo, y de la que daba cuenta días atrás, me topé con un exhaustivo estudio del historiador e investigador Antonio Bravo Nieto, titulado Una guía desconocida de la ciudad de Tetuán: El Tetuán artístico y pintoresco de Juan Beigbeder y Antonio Got.

DOS ORILLAS. EL ESTRECHO DE GIBRALTAR. FROMTERA LITERARIA. Monográfica XIII-XIV
Y me di cuenta de que hacía mucho que no nos escribíamos.
En su día, fue muy generoso al enviarme planos, fotos y documentación relacionada con edificios de Larache, que conoce en profundidad, y que se pueden consultar y ver en este mismo blog.
De pronto me vino a la memoria un correo que me envió en mayo de 2013 en el que me contaba, detallada y exquisitamente, qué sensaciones le habían causado mis novelas Sombras en sepia y Una sirena se ahogó en Larache, que le había hecho llegar por entonces. Y al releerlo, le escribí y le pedí permiso para ponerlo aquí, a lo que ha accedido.

ANTONIO BRAVO NIETO - foto sur.es

ANTONIO BRAVO NIETO – foto sur.es

De lo que me escribía por entonces, me llamó poderosamente la atención que mis novelas hubieran sido capaces de atrapar a un lector tan contumaz y voraz, y quizá por eso agradecí tanto sus palabras y que ahora comparto con todos.
Esta mañana han salido para Melilla mis dos últimas obras: El libro de las palabras robadas y Paseando por el Zoco Chico, Larachensemente. Sólo espero que le causen el mismo efecto.

Para quienes no lo conozcan, Antonio Bravo Nieto es Doctor en Historia del Arte, académico correspondiente de las reales academias de Bellas Artes de San Fernando, de la Historia y de Bellas Artes de San Telmo, siendo nombrado Cronista Oficial de la Ciudad Autónoma de Melilla en 2004) Ha colaborado en diferentes proyectos de investigación con varias universidades e instituciones: UNED, Universidad de Málaga, Escuela Nacional de Arquitectura de Tetuán, Estudios Melillenses e Instituto de Cultura Mediterránea. También ha formado parte de varios grupos de investigación: del Proyecto Patrimoines Partagés (proyecto Euromed Heritage de la Unión Europea), de Modern architecture in the mediterranean sources, characterization, preservation, y de Architecture Beyond (proyecto COST).
http://www.architecturebeyond.eu/
Ha recibido varios premios de investigación y un diploma Europa Nostra por sus trabajos relacionados con la restauración del patrimonio, habiendo desarrollado investigaciones sobre la arquitectura de los siglos XIX y XX, la arquitectura militar y fortificaciones en la Edad Moderna y la historia de Melilla y el norte de África en general.
En fin, que una persona con su currículum dedique su tiempo a leer mis novelas es para sentirse satisfecho.
                                                               Sergio Barce, octubre 2014

Estimado amigo Sergio

Cuando uno se dedica a leer no por placer, sino por trabajo, que es mi caso, llega un momento que sólo devoras libros de ensayo y de los temas que se supone te «interesan» profesionalmente. El placer lo vas dejando y dejando y al final ya casi ni guardas tiempo para leer por el gusto de leer. Yo te confieso que estoy alineado en el primer «tipo» y sólo hago incursiones rápidas y concretas cuando mi mujer me recomienda alguna de las muchísimas novelas que lee.

Atrás queda mi imagen de lector compulsivo, capaz de tragarse El Señor de los Anillos en dos días de lectura de casi 20 horas diarias (dos días de desaparición física y mental), y todavía me asombro cuando lo recuerdo.

Esto, para decirte que esperaba un momento adecuado para leer tus novelas. Tenía que ser algo especial para que nada me interrumpiese. Y la excusa perfecta ha sido un viaje que inicié el día 23 a Ginebra (un Congreso tedioso y gris, como la ciudad), en cuyas idas y vueltas, y en los ratos de hotel, tenía pensado empezar a leer tus obras.

Portada SOMBRAS EN SEPIA

Comencé por Sombras en Sepia. Lo abrí en el avión de Melilla el 23, y me enganchó totalmente. Lo terminé el viernes 24. De esta novela me gustó la forma en la que afrontas el retorno a Larache y también la actitud personal ante el tema inmigratorio, sin contar la forma en la que el protagonista inicia la búsqueda. Hubo para mí momentos de intensidad como cuando se conocen Abel y Samir, y la forma que tienes de narrar la amargura de una ciudad que fue y ya no existe me emocionó.
Yo también he visto evolucionar a Larache desde el año 1990. No sé si te conté que la primera vez que estuve en Larache fue ese año. Me acababa de casar y conseguí convencer a mi mujer para hacer un viaje por todo el norte de Marruecos en coche. No había investigado aún nada sobre estas ciudades, pero algo me atraía de ellas por las narraciones de personas mayores que vivieron esa época y por los libros que había podido encontrar.
El viaje, enero de 1990, representó la firme decisión de volcar parte de mi trabajo en esa zona, por lo que es fácil adivinar que me atrapó totalmente. La entrada a Larache fue muy sugestiva (o casi tópica), porque veníamos desde el Sur y recalamos, como no, en la inefable Casa de España, donde al sentarnos con un Bon Jour y prepararnos para pedir el socorrido «Sole Menier «, se nos acercó un camarero (que luego supimos que llamaban Pelé) con una chaqueta de un verde fosforescente rabioso y nos dijo: «¿Qué van a tomar los señores, una San Miguel?” …entonces ya pudimos entender una cosa: habíamos llegado a casa.
La ciudad nos encantó, pasearla y vivirla varios días de estancia en el entonces más que decrépito palacio de la duquesa de Guisa. Luego Tetuán y Tánger fueron otra cosa, otras vivencias y otros impactos, pero Larache siempre se nos quedó grabado en los paseos nocturnos que hacíamos por la medina, bajando al puerto, y verla ir empeorando año tras año no deja de producirnos una gran tristeza.

portada - UNA SIRENA SE AHOGÓ EN LARACHE

Y luego las aventuras de Tami (Una sirena se ahogó en Larache) la inicié el viernes 24 y la he terminado hoy en el avión Ginebra-Málaga, hacia las 9 de la mañana. Estos benditos viajes de trabajo que me han hecho levantar a las 3 de la mañana pero que me permiten volcar las horas que sean necesarias para leer una novela.
Aquí vuelves a la ciudad, pero de una forma más poética porque los sueños del niño se mezclan de una forma extraordinaria con un entorno hostil pero al mismo tiempo amable: Tami tiene ángeles y demonios en su vida, como todos, pero él en su corta experiencia ya va determinando qué tipo de vida será la que pudiera vivir, si se le permite hacerlo, claro.
Te felicito por tu compromiso social que está desnudo en tus dos obras, y casi te agradezco que el pederasta de la novela se llame Pierre y no Pedro, cosa que en estos momentos de falta de optimismo nacional casi no te hubiera perdonado. Al final con esta obra me pasa como con La Vida Perra de Juanita Narboni (verdadero motivo de mi primera visita a Tánger en ese recordado 1990). En ambas tuve la añoranza posterior de haberme hecho un croquis geográfico de las andanzas de Tami por una ciudad viva, y en permanente transformación: las idas y venidas, que en el caso de Larache también deberían haber incorporado un plano de secciones por las terribles pendientes.

Te acercas a Larache mediante la elaboración de tus recuerdos y la búsqueda de la realidad. Yo me acerqué mediante la búsqueda documental, más como investigador, pero en el fondo mi Larache también es una creación en la que encajan perfectamente edificios con nombres de autores, épocas, planes de organización y que siento como mía de alguna manera. Esto lo comparto con otras ciudades, Melilla por supuesto, y sobre todo Tetuán, y Tánger, cosa que no he conseguido nunca en las otras ciudades españolas que conozco y donde he vivido como Málaga, Badajoz y Oviedo.

Me temo que soy un norteafricano compulsivo, y que mi vida y mi casa están de este lado del océano. Tal vez se me ocurre que Melilla tendría que ser también objeto de tu curiosidad y dedicarle una de tus novelas, seguro que eres capaz lo que tantos pretenden y no consiguen nunca: llegar a su verdadero espíritu.

Quiero agradecerte que hayas convertido este gris viaje ginebrino en una suma de sentimientos tan reales y tan intensos. Mi sincera enhorabuena y muchos ánimos para seguir contándonos a tu forma ese tiempo que ya no existe pero que sigue presente en nosotros.

Antonio Bravo Nieto – mayo 2013

 

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