Archivo del Autor: sergiobarce

«LA EMPERATRIZ DE TÁNGER», DE SERGIO BARCE

Continúa el periplo de mi novela La emperatriz de Tánger. Pronto, aún sin confirmar la fecha, que anunciaré con tiempo, la novelista Herminia Luque hablará de mi libro en un nuevo encuentro con los lectores, y se presentará en Tánger, Casablanca, Melilla y Barcelona. Shuia, shuia.

El escritor Garriga Vela, entre otras cosas, dijo de La emperatriz de Tánger, al presentarla en la Feria del Libro de Málaga:

«Sergio posee la facultad de abstraerme del presente y llevarme al mundo de la ficción. Desde el inicio del viaje confundí al protagonista con el autor de la novela. Augusto Cobos se convirtió en Sergio Barce. Yo era incapaz de distinguir quién de los dos suplantaba al otro. No acababa de creer que Sergio fuera el hombre solitario que vagaba por los bares y los cabarés de Tánger tratando de escapar de la realidad con alcohol, drogas y sexo. Las tardes en el Café de París. Las largas y frenéticas noches en el Kurssal, el Casino, La Mar Chica, el Lucifer. ¿Qué fue lo que me impulsó a relacionarlos hasta el extremo de confundirlos?, quizás que ambos se refugiaban en la misma novela para actuar impunemente. El personaje real suplantando al ficticio y viceversa. Desde el inicio del viaje, tuve la sensación de que Sergio me había invitado a protagonizar una película de cine negro: Casablanca en Tánger. Allí estaban Augusto Cobos, Yamila, el inspector Barrada que suplantaban a Rick Bogart, IIsa Bergman y al mismo capitán de policía Louis Renault, perdón, quiero decir Claude Rains…»  

PORTADA La emperatriz de Tánger

Etiquetado , , , ,

LARACHE – ASI FUE EL ENCUENTRO INTERCULTURAL 2015

He acudido a la invitación que me hizo Abderrahman Lanjeri para participar en el Festival Intercultural 2015 en Larache, sin saber que, una vez más, la emoción se iba a adueñar de nosotros. Ha sido tan especial, tan entrañable, tan divertido. Participé en una mesa redonda con larachenses para hablar de Larache y de nuestra experiencia personal para mostrar a todos que la convivencia y el respeto es posible. El aire se llenó de magia.

IMG-20151014-WA004

Habló Ange Ramírez, embargada por una emoción desbordante, abriendo el encuentro, y luego intervino el profesor Abdallah Benaissa-Bucarruman, desplazado ex-profeso desde Casablanca, que hizo una interesantísima exposición sobre la haketía.

12081012_1013548335373387_974619464_n

El cineasta larachense Abdeslam Kelay nos iba presentando a medida que interveníamos, y así nos vimos hablando de nuestra infancia y de nuestras experiencias Emilio Gallego, Ernesto Blanco y yo. Los recuerdos brotaban con facilidad y entrábamos y salíamos del Cine Ideal, del Cine Avenida, del Jardín de las Hespérides o del Zoco Chico, íbamos de caza a la Ghaba y a nadar a la playa peligrosa, y nos asomábamos al Balcón del Atlántico como si de pronto hubiésemos regresado a un pasado que no nos abandona. 

12106747_831466656951499_1234549750458979800_n

Han sido días intensos, en los que la música ha sido protagonista principal, la música y los amigos. Hacía tiempo que no me reía tanto con tanta buena gente. Sara Sae nos deslumbró con su voz potente, cantando a capella en la Casa de la Cultura que nos hizo llorar, literalmente, y luego nos regaló otra canción también a capella en el Café Valencia, mientras desayunábamos el último día, y se nos hizo un nudo en la garganta. Cuando actuó en el albergue juvenil, acompañada de su grupo, su voz nos transportó con el sonido sefardita y con las leyendas de Granada….

IMG-20151014-WA005

Actuaron grupos de Bulgaria, de Madrid, escuchamos temas de Bossa Nova con el dúo Nossa Bossa, el grupo de guitarra que venía con Ernesto Blanco del Conservatorio de Córdoba Músico Ziryab, impresionantes, la preciosas canciones del cantautor Ramón Tarrío, en cuyos temas había versos de El Fathi, Fernández Gomá o Chakor, el grupo Repiques, música Gnawa, saltimbanquis, el grupo Ma Samba, batucada, el dúo Colores que fusiona la guitarra flamenca y letras en inglés, precioso, el grupo larachense Lalla Mennana que nos dejó con ganas de más… En fin, estuvo fantástico. Y las actuaciones en lugares simbólicos: en las ruinas de Lixus, en la plaza de España (Liberación), en el Zoco Chico, en la capilla de la Cruz Roja, en la Iglesia del Pilar… Fusión real.

12119080_10206150065324859_5879591207210493129_n

Las risas y las bromas de Carmen, Rosa María, Mercedes, Fefi, Rafi, Ángela, María, Hanan, Joyce, Sara. Katya… La compañía de El Hachmi, Marcos, Emilio, Ernesto, Berry, Luisito, Ramón o Paloma… En fin, todo ha salido redondo. Y gracias a Abderrahman Lanjeri por su esfuerzo y a todos los que, junto a él y Ange, han hecho posible este encuentro.

IMG-20151014-WA002

Para quienes tengan paciencia, reproduzco a continuación mi intervención en la mesa redonda.

Hoy quienes estamos aquí sentados en esta mesa redonda somos unos amigos. Y nos rodean más amigos. Y a todos nos une algo invisible y etéreo que es difícil de explicar. Nos une una ciudad, una ciudad muy especial.

Larache tiene embrujo, y aunque le hayan echado todos los males de ojo del mundo, ha conseguido sin embargo que todos nosotros no sólo seamos amigos sino que nos sintamos como una familia.

Yo no me acuerdo de Ernesto Blanco cuando era niño. Tampoco sé, si ya siendo niño tenía barba o no, y si ya entonces tocaba la guitarra. En todo caso, espero que no tuviera barba.

IMG-20151014-WA000

Seguramente jugaríamos en alguna ocasión juntos, o quizá incluso nos tirásemos alguna piedra -a lo que éramos muy aficionados los del callejón de Uniban y los de la calle Daisuri-, pero desde que nos reencontramos casualmente hace unos años se ha tejido entre nosotros una amistad muy estrecha y especial. Yo sé que cuento con él para lo que necesite, y él sabe que cuenta conmigo para lo que le haga falta. Y esto no sucede con cualquiera. Sucede porque los dos somos de Larache, y Larache nos convierte en hermanos.

En Lixus - Ramón Tarrío, Emilio Gallego, Sergio Barce y Berry, sentada.

En Lixus – Ramón Tarrío, Emilio Gallego, Sergio Barce y Berry, sentada.

Con Abdeslam Kelai ocurre otro tanto. No lo recuerdo de mi infancia, ni él me recuerda a mí, pero seguro que nos cruzamos en más de una ocasión y hasta es posible que hablásemos o jugásemos. Quién lo sabe. Pero cuando nos vemos, es como si nos conociésemos de siempre. Yo lo admiro por su trabajo como cineasta, y lo sigo con cierta ansiedad cuando nos anuncia que acude a un festival a competir con alguna de sus películas, porque estoy deseando que mi hermano (él me llama así, y yo le dijo jay) que Abdeslam gane el primer premio. Un premio de lo que sea. Da igual, pero que lo gane. Y también nos sentimos hermanos.

12072780_889539064432851_8259077712457133294_n

Pero con Emilio Gallego me ocurre algo distinto. Nosotros sí habíamos jugado de pequeños por las calles de Larache, y yo había entrado en el cine de su padre, en el mágico Cine Ideal, gracias a que nos colaba gratis para ver películas. Luego, nos olvidamos el uno del otro. Pasaron los años. Y cuando nos reencontramos, en este caso, todo fluyó de manera natural. Todo se fue recomponiendo volviendo a su sitio, y el pasado incluso parecía cercano. Nos sentimos muy unidos. Y también somos como hermanos.

Con Ange Ramírez, la cosa tiene sus matices. Ella es, sencillamente, familia, alguien que va muy unida a mi madre, con quien en los últimos años compartió momentos muy entrañables. Es muy especial.

12108780_10206150063604816_9208454342357246680_n

¿Por qué os cuento esto? Porque creo que esto demuestra que el vínculo entre los larachenses es muy difícil de comprender para alguien que no es de aquí. Yo creo que nos miran mal. Como si estuviésemos locos.

Pon a dos larachenses en medio de un desierto, y se pondrán a hadrear sin parar de Larache. Y si los pones en una plaza redonda, como la plaza de España, se pondrán a rallar la plaza –como decimos aquí- dando vueltas como si fuera un disco mientras hablan y hablan larachensemente.

12141713_10206150064084828_8021482426943499054_n

En general, a los que tenemos cierta edad y a nuestros mayores, nos invade una especie de nostalgia por el Larache que conocimos una vez. Ese Larache que se esconde tras los horribles bloques de pisos que han sustituido a esas preciosas casas y edificios que conocíamos. La razón es que en aquel Larache (para los mayores, el que formaba parte del protectorado; pero para nosotros, los más jóvenes, nacidos ya en el Marruecos independiente, es el Larache que conocimos ya bajo Hassan II), en ese Larache, digo, aprendimos una asignatura que es difícil de estudiar en ninguna universidad del mundo. Aprendimos lo que es respetar al diferente.

No aprendimos a tolerar, porque nadie estaba por encima de otro, sino a convivir y respetar a nuestros vecinos, a entender que las ideas, creencias y costumbres son diversas y diferentes pero tan respetables y dignas de admiración como puedan serlo las propias.

1456529_831465856951579_9096962119488925047_n

Hace unos días, colgaba en mi blog un listado de teléfonos de Larache del año 1956. Busqué lógicamente el teléfono de mi abuelo Manuel Barce: era el número 2207.

Me llamó la atención una cosa de ese listín: la mezcla de los apellidos.

Iba leyendo con el dedo bajando ese listín y me encontraba con un montón de Bares… Bar Coliseo, Bar La Marquesina, Bar Royal, Bar Selva… y luego con los apellidos: Barce, Barcelona, Barrabah, Barrada, Barranco, Bekuri, Belity, Belkassem, Bemergui, Ben Abdellah, Ben Abdeslam, Ben Ahmed, Ben Hach, Ben Musa, Benaisa, Benarroch, Benasuly, Benchimol, Bendayan, Bengoa, Beniflah, Bensabat, Bensimón, Berenguer, Bueno, Busfeha, Butler, Buzaglo… Apellidos musulmanes, cristianos y hebreos.

12053406_1014666021928285_1394430678_n

No sé si os habéis dado cuenta pero nos miran raros cuando contamos que, en nuestra infancia, y en los años anteriores, los de nuestros padres, convivíamos todos juntos y que nunca había nada que nos hiciera pensar mal unos de otros.

Celebrábamos juntos el Mulud y el Aid el Kebir, el Passad y las Navidades, y si veíamos un cortejo fúnebre que se dirigía a toda prisa al cementerio musulmán, nos quedábamos quietos en silencio en las aceras hasta que pasaba el cortejo y sólo entonces seguíamos jugando.

12074946_888905847829506_7044764160911709141_n

Cuando escribía los cuentos que forman parte de mi libro Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente, me daba cuenta de la riqueza que poseemos. Hemos sido muy ricos.

Y somos unos privilegiados.

Aprendimos a respetarnos sin que nadie nos obligara a ello. Surgió de una manera espontánea y natural. ¿Cómo iba a ser diferente si vivíamos en la calle, jugando de la mañana a la noche unos con otros, sin que supiésemos que podían existir diferencias entre nosotros? Ni las veíamos.

Si el padre de mi amigo Lotfi iba a la mezquita, si el padre de mi amigo Mesod iba a la sinagoga o si mi padre iba a la iglesia, no nos suponía nada especial. Era lo cotidiano.

12077100_1013136768747877_1082024822_n

¿Qué niño cristiano no estaba deseando que se cocinara harira en Ramadán? Nos moríamos porque nos invitaran a tomar una taza de harira. Y si no nos invitaban, nuestras madres, las preparaban en nuestras casas. Qué harira hacía mi madre. Siento decirlo, pero era la mejor harira del mundo.

¿No era eso una especie de pequeño y humilde homenaje de respeto a la comunidad musulmana?

Y cuando Yebari montaba el pequeño estrado en su bazar para que los tres reyes magos pudiesen recibir a los niños cristianos para que les entregaran sus cartas pidiendo sus juguetes (yo entre ellos), ¿no era eso también una especie de pequeño y humilde homenaje de respeto a la comunidad cristiana?

12079224_889538277766263_6801308209724052371_n

Y cuando nuestras familias acudían a la casa de unos amigos hebreos para felicitarlos por el Rosh Hashaná y nos daban manzanas mojadas en miel, ¿no era eso de la misma forma una especie de pequeño y humilde homenaje de respeto a la comunidad hebrea?

Y por eso, escribiendo esos cuentos de Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente, no sólo me di cuenta de todo esto, sino de que sigo atado de por vida a mis amigos, que forman parte de mi familia.

12107947_889299514456806_5165676600173479037_n

Y decidí que debía rescatar ese espíritu y plasmarlo en un libro, y, gracias a eso, recuperar a los amigos y a los familiares para que nunca se pierdan en las páginas del olvido.

En cada cuento del libro, trato de que deambule cualquiera de mis amigos de aquí, y los homenajeo de esa forma; y lo mismo hice en mi novela Una sirena se ahogó en Larache. El 90% de los personajes son reales. Sois vosotros. Somos nosotros.

12079438_888905561162868_347377966941957099_n

Leer estos dos libros significa reencontraros a vosotros y a los que desgraciadamente ya no están. Porque yo quería que viviésemos para siempre. Convertirnos en inmortales. Que mi Larache no se olvide, que no la borren de la memoria.

Sé que ya no existen ni mis abuelos, ni Mina, ni Brital, ni el señor Gallego, ni don Aurelio, ni el mayor de los hermanos Yebari, ni tampoco Dukali, ni Juanito Vargas, ni Manolo Alvarez, ni Fadela Tadlaoui, ni estarán con nosotros María (la madre de Ange), ni nos cruzaremos con Mohamed Sibari, ni veremos llegar de nuevo a mi madre. Pero todos siguen vivos en mis libros.

12079701_831466096951555_7673962826515514638_n

Y aunque estamos aquí, es fácil hallaros en mis cuentos, porque sois mis amigos, mis compañeros, mis paisanos, mis hermanos…

Sin ninguna duda, un día, también nosotros desapareceremos. Pero nuestros hijos abrirán estos libros y creo que habré conseguido que ellos descubran quiénes fuimos, y también sé, sin ninguna duda, de que se darán cuenta de que hemos sido los más ricos del mundo.

Sergio Barce, Larache, 10 de octubre de 2015

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

****

12088352_899893223414576_8131061421934115700_n

****

12122798_899893396747892_8901704352026251428_n

****

12079305_890247907695300_6107093844031178275_n

****

12115605_389745974568839_4468619880130667256_n

****

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

****

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

****

IMG-20151014-WA007

****

12166383_1014660331928854_1487980282_n

****

12074643_10206142821223761_3217371134014990144_n

****

12079319_889934647726626_4374120843588948503_n

****

****

****

Etiquetado , ,

SALE A LA VENTA LA NUEVA EDICIÓN DE «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE. UN LIBRO DE RELATOS DE SERGIO BARCE»

Ya se ha puesto a la venta la segunda edición de mi libro de relatos Paseando por el Zoco Chico.Larachensemente.

Dado que este libro, lanzado por Ediciciones Jam/Generación Bibliocafé (Valencia, 2014), tuvo una muy buena acogida y excelentes críticas, ahora Ediciones del Genal (Málaga, 2015) ha decidido reeditarlo.

En esta segunda edición, se han incorporado unas pequeñas pero hermosas novedades: una fotografía interior en blanco y negro de Larache, obra del fotógrafo larachense Achraf Etaaqafy, y, cerrando el volumen, la traducción al árabe y al francés del relato que cierra este libro, Larache, sin Sibari. Las traducciones han estado coordinadas por Rajae Boumediane el Metni, traductora habitual para Cabaret Voltaire de las novelas de Mohamed Chukri, que ha contado con la colaboración del profesor Messari Hamza para la traducción al árabe, y de Nabila Boumediane y Fidele Podga Dikam para la traducción al francés.

Para esta edición, revisada por Nuria Ogalla, se ha respetado escrupulosamente la maqueta y el diseño originales de Mauro Guillén así como la maravillosa fotografía de la portada, obra de la fotógrafa larachense Gabriela Grech.

Sin duda, una nueva edición de lujo que ahora tenéis la oportunidad de conseguir fácilmente a través de vuestra librería habitual.

El poeta José Sarria ha escrito acerca de Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente: <Un libro que sintetiza, a la perfección, el verso del poeta granadino Fernando Valverde: “Podéis mirar el mundo –o mi mundo- a través de mi llanto”. Sergio ha cerrado el círculo, el lugar en el que se concita el dolor humano de los expulsados, desde la recreación de la narrativa del recuerdo y del naufragio por lo que contemplan sus ojos, optando por construir, desde un acendrado intimismo, un texto épico, heroico y solidario en el que todos los recuerdos, la experiencia vivida y el acontecer del pasado se engarzan como un magma lírico para constituir al relato, desde la memoria universalizada, no como fragmento de la vida del autor, antes bien como realidad transfigurada>.

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

Etiquetado , , , , , , , , , , , , , , , ,

LARACHE – FESTIVAL INTERCULTURAL 2015

Festival Intercultural de Larache

2015

 12032622_886728201380604_3314197027634448654_o

*****

12080214_886711401382284_6590572689128432290_o

*****

12087784_886713638048727_9071049197137560926_o

*****

12091439_886711068048984_5056759141454231863_o

*****

12095097_886726588047432_2095370020866518093_o

*****

12095185_886729081380516_8048247749509254438_o

*****

12109896_886740048046086_3604047128371357952_o

*****

12115766_886207161432708_4024717577383537403_n

*****

*****

Etiquetado , , , , , ,

«LA EMPERATRIZ DE TÁNGER, DE SERGIO BARCE, O LA TENTACIÓN DE NOVELAR TÁNGER» POR EL ESCRITOR MOHAMED LAHCHIRI

Cuando me invitaron de la Biblioteca de Ceuta a presentar mi novela La emperatriz de Tánger, pensé inmediatamente en Mohamed Lahchiri, porque sabía que iba a aceptar. Es un amigo de verdad, y un escritor fabuloso. Le pedí que me enviara su charla, y aquí están sus sabias palabras.

Hace mención a los errores taquigráficos que aparecieron en mi primera novela En el jardín de las Hespérides, que se publicó allá en el año 2000, y es verdad, fue una edición horrible que espero que nadie encuentre porque, a esas alturas, a uno le avergüenzan ciertas cosas. Sin embargo, no deja de ser una novela a la que le tengo mucho cariño y que, como bien dice Lahchiri, quizá merezca una segunda oportunidad con una nueva edición debidamente revisada. También menciona Lahchiri que he utilizado en aquella novela y en La emperatriz de Tánger el nombre de un personaje marroquí, Taha, y que no es un nombre habitual, y apunta a que, quizá, fuera el nombre de algún amigo de la infancia. Lahchiri ha acertado. Efectivamente, Taha era un amigo, alto y espigado, de piel oscura, casi negra, con el que jugaba a la pelota en la calle. 

PORTADA La emperatriz de Tánger

He de agradecerle a Lahchiri varias cosas, pero ahora sólo nombraré dos: la primera, que cuando fuimos a llevar las cenizas de mi madre a Larache, se desplazara desde Mohamedía hasta allí para acompañarnos, y la segunda, hacer otro nuevo viaje desde el sur de Marruecos hasta su ciudad natal, Ceuta, para presentar mi novela, y, además. hablar tan bien y con tanto entusiasmo del libro. Es un privilegio tenerlo como amigo y como compañero de letras.

Aquí os dejo su intervención en Ceuta. Sus palabras son otro buen espaldarazo a mi novela La emperatriz de Tánger.

Sergio Barce, octubre 2015

MOHAMED LAHCHIRI PRESENTANDO LA EMPERATRIZ DE TÁNGER

MOHAMED LAHCHIRI PRESENTANDO LA EMPERATRIZ DE TÁNGER

 

LA TENTACIÓN 

DE NOVELAR

TÁNGER

por Mohamed Lahchiri

Sergio Barce, a quien me une una buena amistad que debemos al hecho de que los dos somos escritores, me pidió hace un par de meses que me hiciera cargo de la presentación, aquí en Ceuta, de esta novela suya –La emperatriz de Tánger– en la que cuenta una historia -nada aburrida- que ocurre en la Tánger internacional de mediados del pasado siglo XX; y a pesar de que no me siento nada cómodo en el papel de crítico o de comentarista, le agradecí que me lo propusiera a mí, que me eligiera a mí y me obligara así a sacudirme esta pereza mía que está peor desde que me jubilé. Creo que me dijo que quería que fuera un escritor ceutí amigo suyo –que cuenta historias como él- el que presentase su novela aquí en Ceuta, que es una ciudad fronteriza en la que se cruzan, se encuentran, conviven dos grandes religiones y dos grandes culturas, y por tanto, dos grandes lenguas, el español y el árabe.

Esta situación de cruce de culturas diferentes la conoce perfectamente S. Barce, pese a no ser de Ceuta, a no haber vivido su infancia en una zona fronteriza, porque su patria chica, esa Larache presente en todos sus libros, o en casi todos, esa Larache vivió –siendo él niño- el cruce, el encuentro de dos religiones (o tres), la musulmana, la cristiana y la judía y de dos culturas, la hispana y la árabe-marroquí; porque esta situación no sólo se produjo durante la época del protectorado español en Marruecos, sino también durante muchos de los años posteriores a dicho protectorado. Y fue en esos años posteriores donde transcurrió la infancia de Sergio Barce, en la ciudad de Larache; una infancia feliz, una infancia que él no puede olvidar y que, en su caso, confirma el dicho de que «la infancia es la patria del hombre». El protagonista de la primera novela de Sergio Barce, En el jardín de las Hespérides, lanza el grito de “Mi patria es mi tierra y mi tierra es Larache”.

En esa infancia feliz, Sergio Barce estuvo rodeado de amiguetes moritos, cristianos y judíos, amiguetes muy queridos, naturalmente; ese querer que parece que alcanza su mayor grado de fuerza y de pureza durante esos años tempranos, unos años que muchas veces son, como dice el título de la célebre película de William Wyler, los mejores años de nuestra vida.

Suele ocurrir en estos casos de cruces de culturas, de lenguas, que siempre hay una cultura que sobresale, que es la dominante –la de la administración- y otra la dominada, y el grupo humano al que pertenece esta última se ve obligado a aprenderse la lengua dominante, para que sea posible la comunicación cotidiana entre los componentes de las dos culturas.

La famosa ley del esfuerzo mínimo suele tener mucho que ver en una situación como ésta. Si tú, por la fuerza de las circunstancias, te has aprendido mi lengua, has resuelto el problema de la comunicación, me has ahorrado el esfuerzo de tener que aprenderme la tuya.

La infancia de Sergio Barce transcurrió, como acabo de decir, entre niños de vecinos españoles y marroquíes (incluidos judíos marroquíes), correteando felices de sol a sol, en las vacaciones y días festivos, también en días no festivos, arrastrando por la pequeña ciudad sus travesuras, la lengua de la cháchara y de los gritos era el español, el castellano, alguna que otra palabra o palabrota o exclamación en árabe marroquí, que el escritor todavía conserva, cómo no, pero nada más.

Esa carambola feliz de encontrarse en una zona fronteriza entre dos o más culturas y crecer impregnándose de esas culturas, crecer bilingüe, esa carambola, esa lotería no le tocó a Sergio Barce (en alguna página de esta novela que presentamos hoy, el autor culpa a los españoles y a los europeos -se culpa a sí mismo- de no haberse tomado la molestia de aprenderse la lengua del país que administraban durante los largos 40 años del protectorado. El inspector de policía Said Barrada, uno de los personajes de la novela nos revela la opinión del autor al respecto, diciendo:

“-Os ocurre a la mayoría de los europeos que habéis nacido aquí, no os molestáis en aprender el idioma del país…”

:::

Sigue leyendo

Etiquetado , , , ,