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LARACHE – ALBUM DE FOTOS 15

Pasan los años, tan aprisa, tan urgentes, que es como si la vida se escapara por entre los dedos, igual que el agua que intentamos atrapar con las manos. Pasan los años, y Larache queda ahí, detenida en ese instante que cada uno elegimos, o quizá es el momento el que nos escoge a nosotros. A veces ocurre que ese momento fue capturado curiosamente por una cámara de fotos, encarcelado para la posteridad. Supongo que este gran album que voy colgando en este escaparate virtual contiene muchos de los eternos instantes que forman parte de nuestras vidas, y es gozoso leer luego los comentarios de asombro, de alegría, de inesperado regocijo cuando alguien se encuentra en una imagen o descubre la de su padre o la de su madre o la de alguien muy querido. Es una extraña sensación la de ver una fotografía cuya existencia desconocíamos, como si apareciese de pronto algo que había estado oculto, por muy sencilla que sea la estampa. Por eso comienza esta página 15 del album con una vieja foto de mi abuela Salud, la madre de mi padre. Jamás la había visto hasta hace unos días, cuando comenté que estaba escribiendo un relato sobre ella. No sé de dónde ha sacado mi padre esta pequeña joya, pero es realmente deliciosa:

Mi abuela Mª Salud Cabeza Aranda

Otra fotografía extraordinaria es la que me hizo llegar Antonio Lozano, en la que vemos este camión con el logo de la compañía Lukus. La sola presencia de ese nombre hace recordar a muchos larachenses…

Y dicho esto, movámonos por el mapa humano de Larache. Primero, algo de niños. La siguiente foto me la envió alguien que formó parte de mi infancia, y yo de la suya, José Miguel Feria, y ahora, tantos años después, internet ha hecho que nos reencontremos. José Miguel aparece junto a su hermano Jesús, era el año 68 ó 69.

José Miguel y Jesús Feria

Y en la maravillosa época de nuestra infancia en Larache, la llegada de los Reyes Magos era algo increible, un momento mágico e irrepetible. En la siguiente fotografía mis hermanas Mónica y Marisol, aún desorientadas después de que mis padres las despertaran porque Sus Majestades acababan de llegar para entregarles sus regalos. Los Reyes estaban “interpretados” por Antonio Rebollo a la izquierda y Jose Luis Ruiz Castro a la derecha (datos facilitados por la inagotable fuente de información Carlos Tessainer-Eduardo Espinosa).

Mónica y Marisol Barce

Unos años antes, en la Plaza de España, Cecilia Molinero paseaba de la mano de su madre. Ocurre como con el Balcón del Atlántico o con el Jardín de las Hespérides, que es raro que no tengamos todos alguna foto en esos lugares emblemáticos de Larache…

Cecilia Molinero y su madre

Colegio de los Maristas, curso 1952-1953. Aquí necesito ayuda de quienes sean capaces de reconocer a los alumnos… Como señala Antonio Lozano, él está situado en la tercera fila de abajo a arriba, siendo el tercero de  izquierda a  derecha. Y Carlos Nieto reconoce en la segunda fila a Otero, 6° y Arciniega 8° por la izquierda. En la tercera fila a Guido Tessainer, 4° por la izquierda. Y en la cuarta fila 2° por la izquierda a Juan Triviño.

Maristas Larache – Curso 1952 a 1953

Otro grupo de estudiantes, en este caso, las alumnas del Colegio Nuestra Señora de los Ángeles, donde estudié el último año que permanecí en Larache… Aquí aparecen: Marta López Matres, que mira a la cámara con mucho descaro, Pili Blanco, Sor Mercedes, el Padre Félix, con el que fui monaguillo, Mati Lopez Quesada, Titi Luna, Maite Bertomeu, Maricarmen Anaya, Irene del Rio, Rosa, Rosa Marí Recio, Maria Jesus Villacorta, Gelen Navarro, Puri Sancha, Ana Maria Cuevas, Conchita Serrano, Mina Amiar, Isabelina Vinuesa… 

Del año 1971, es esta otra fotografía con algunas de las alumnas que veíamos antes, pero ahora acompañadas por varios chicos, y aquí se reconocen a Hayat Bouatiaoui, Miguel Angel Ramirez, Angelines Luna, Conchita Serrano, Marta López Matres, Jose Antonio Gil, Fernando Muñoz, Maria Jesus Villacorta, Maite Bertoméu, Antonio Cabezos, Alejandra Gomendio, Abdelghani Merini, Kristy Nita, Manuel Escalona, Alfonso Santamaría, Puri Sancha, Antonio Velasco, Vicky Fernández Moraga, Aurelio Belmonte, Mustapha Soyer y Noureddine Zobair. Jose Miguel Palarea me aclara que esta foto es del grupo de su curso en la fuentecilla de los HH. Maristas; es una fotografía que pertenece a su colección,  y que compartió a través de Facebook con sus amigos de Larache. Es del curso 1971-72, de 3º de bachiller. José Miguel está en medio, justo detrás de Maite Bertoméu.

Las dos anteriores imágenes están tomadas de la página de Marta López. Recuerdo que ella y su hermana Marina venían con sus padres a mis casa y que Manolo, su padre, siempre me ponía colorado diciéndome que cuál de las dos me gustaba más. Yo tendría once años, quizá, pero tengo grabada esa sensación de no saber dónde meterme. La siguiente foto la comparten nuestros padres con el resto del equipo de fútbol en el que jugaban, formado, de izquierda a derecha, arriba, por Ramírez, Torres, Luis Mellado, Antonio Barce, Jose Luis Amado, X, Luque y Antonio Ares, y agachados, Antonio Peral, Antonio Alberca, Moreno (de Fotografías El Minuto) y Manolo López Gambero.

Aprovecho que ha aparecido mi padre, para añadir otra de grupo con sus compañeros de trabajo de Uniban y algunos amigos más. En la imagen, de izquierda a derecha: Fracisco Ruiz Lagomasini, Antonio Garre, José Luis Vázquez, Mauricio Matamala, Rafael Subizza, Germán Núñez Mendoza, Antonio Barce, Marina Rodríguez, Antonio Alberca, Vicente Chapaprieta, Domingo Vales Leandro, Luis Lladó y, oculto, Jose Luis Amado.

Y como en la anterior no aparece Manolo López Gambero, que solía estar en estas fotos de grupo con mi padre, añado otra en la que se le ve muy entusiasmado bailando con su mujer, Martita. De las otras parejas no recuerdo sus nombres. Claro, es Marta quien lo aclara: <El matrimonio que baila junto a mis padres son Antonia Mascareñas y Roque Vazquez, amigos y vecinos (Padres de Emilia,Puri, Toñi y Roque Jesús).

Manolo López Gambero y Marta Matres

En la fotografía que cuelgo a continuación, que no sé cómo me ha llegado, sólo he reconocido claramente a otro compañero de trabajo de Uniban de mi padre, se llamaba Dukali, es el primero que aparece a la izquierda sentado en segunda fila, de piel morena. Era un hombre serio, siempre bien trajeado, el rostro huesudo y perfilado, y cuando sonreía destacaba su dentadura blanquísima. Un día se marchó a Libia, enardecido por sus ideales, y ya no supimos más de él.

Hace unos años, en uno de mis viajes a Larache, me encontré a una mujer, no sé qué le pregunté, pero una cosa llevó a la otra, y cuando le dije que era el hijo de Antonio Barce, se puso a llorar, ella era la mujer de Dukali y me dijo que había fallecido hacía un tiempo. Me invitó a su casa, hizo el té y me ofreció pastas y dulces, en fin, la hospitalidad larachense que todos conocemos, y estuvimos charlando de Dukali un buen rato, mientras ella me enseñaba fotografías de él.

¿Y si nos vamos ahora al Teatro? En Larache se hacían representaciones tanto en el Casino como en el Teatro España, el Teatro Coliseo o María Cristina, en los centros escolares, en el Teatro Romano de Lixus, y en los últimos años en el Castillo de las Cigüeñas, en el Luis Vives, en el Cine Avenida, en la Casa de la Cultura… En fin, que siempre ha tenido una gran actividad teatral. Botones de muestra tenemos bastantes. La primera foto corresponde a una obra “de romanos” que se representó en el Teatro Cine Avenida, con, entre otros, Vicente Serna -es el que está sobre el pedestal- pero desconozco quiénes forman el resto del reparto. Es increíble la memoria de algunos amigos, pero lo cierto es que Carlos Nieto ha reconocido quizá al más difícil, por su postura, en la foto, precisamente al luchador que está de espaldas, y es Pepe Jurado.

A Larache acudieron a actuar en su Teatro España artistas de la talla de Antonio Machín, Estrellita Castro… Pero hoy andamos con nuestro teatro amateur. La siguiente pertenece a una obra de teatro en la que actúan Juanito Moreno y Luis Mellado, corría el año 1955…

Juanito Moreno y Luis Mellado

Para los actos que se organizaban, ya fuesen obras de teatro o actuaciones musicales, también contaba Larache con buenos presentadores, como los que aparecen en la fotografía que podéis ver a continuación, donde los maestros de ceremonia fueron Maria Carmen Columé y Requena.

Esta otra obra, se representó en el Colegio de los Maristas, y actuaban, pese a lo difícil que resulta recnocerlos por sus “espectaculares” maquillaje y vestuario, Javier Lobo y Archi Ford.

Ya más reciente, en el Día de Larache en Sevilla, que organizamos en 2008, Larache en el Mundo contó con las actuaciones de la malograda Fadela Tadlaoui, y Abdelhay el Haddad, Amin Chentouf y las chicas de la Asociación Chrif Idriss

Fadela Tadlaoui, Abdelhay el Haddad, Amin Chentouf y las chicas de la Asociación Chrif Idriss

  En ese mismo encuentro, los niños larachenses que forman parte de la Asociación Cultural Chrif Idrissi hicieron un trabajo fantástico, con una actuación llena de emociones.

Y aquí vemos a nuestro paisano Morad Jah ensayando la última obra que representa, y que, según las noticias que llegan, se ha revelado como un gran actor.

Morad Jah

El teatro en Larache está tomando una gran relevancia en los últimos años, de ahí que la prensa se haga eco de los últimos festivales celebrados en la ciudad, como el Festival Lixa.

El pasado mes de Julio, como decía, se celebró en el Teatro Cine Avenida, el Festival de Teatro LIXA, del que Mounir Kasmi hizo un detallado y ardiente artículo que ha circulado por toda la red. La siguiente imagen también pertenece a este festival larachense, donde los actores más jóvenes tuvieron especial éxito… Como bien me indica Abdeslam Kelai, el hombre que vemos entregando las flores a la niña vestida de traje tradicional de yebala, es el gran dramaturgo, escritor y actor maroquí Abdelhak Zerouali.

Tras este pequeño repaso a nuestro teatro amateur en Larache, demos un pequeño salto atrás, buceando en algunas otras imágenes de nuestros paisanos. 

Ya que abría este álbum con una imagen antigua de mi abuela Salud, ahora incluyo el de la abuela de Ange, María Pérez, otra estampa realmente fantástica.

María Pérez

Curiosa foto de grupo: los profesores del Colegio Yudah Levi de Larache. Desconozco el año en que fue tomada esta instantánea, muestra más de la pluralidad de nuestro pueblo.

Nueva foto de grupo, en este caso, del Colegio de los Maristas, perteneciente al Curso 1960-1961, y se agradecería que si reconocéis a alguien lo hagáis saber… Cristñobal Ramírez no ha tardado ni cinco minutos en aportar todos los nombres, qué envidia de memoria (desde arriba y de izda a dcha): Guevara, Caballero, Pepe Martinez, Molina, Luis Pavón, Perico Vasallo, Fernando Espinosa, Paco Muñoz, Cecilio, Fernando Montero, Ramirez, Otaduy García, Pepito, Fernando Sarria, Avilés ,Pepe Osuna, Aragonés, Sostres ,Manuel Saja, Mike, Jeromin Cabezas, Ramón, Rebollo, Chete, Alfredo Moreno, Paco Baeza, Berenguer y Gómez Uría.

Ahora viene otro de esos equipos de fútbol de Larache llenos de nombres conocidos y muy queridos para mí. De izquierda a derecha, arriba: X, X, Miguel Alvarez, Jose Mª Gil, X, Julián Aixelá, X, Mesod Obadía, Manolo Alvarez, X, Redouan Riahi El eterno aprendiz, Juan Cuevas, Emilio Pérez, Moussa Rezouk, Manolo Alvarez, Mohamed Bourba, Hassan Ghailani, J Aixelá y  Eduardo Espinosa.

Y para terminar esta página número 15 del album de Larache, lo hago en recuerdo de mi primo Manuel Abad, y con todo mi cariño a su hermano Antonio, que es cmo si fuera también mi hermano. Aquí le vemos en su querida Larache, en su playa, y junto a sus amigos (de izquierda a derecha): Manuel Abad Romero, Pedro Olmos Martinez, Ricardo De Juana, Miguel Angel Matamala, Alfonso Ariza, Enrique Osuna, Pedro Barranco, X  y Manuel González Mendoza.

Espero que este pequeño paseo por entre tantos amigos y conocidos, haya sido entretenido. La próxima entrega, más.

Sergio Barce, octubre 2012

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LARACHE vista por… SARA FERERES DE MORYOUSSEF

En su exquisito libro “Larache, crónica nostálgica” (Centro de Estudios Sefardíes de Caracas, 1996), la escritora larachense Sara Fereres de Moryoussef, se acerca a la ciudad en la que vivió y creció con la nostalgia propia de la distancia, tanto física como temporal. Igual que a otros autores, como León Cohen, Cristina Martínez o yo mismo, ese retroceder en el tiempo y en el espacio para recuperar la memoria del Larache particular de cada uno de nosotros, conlleva, casi ineludiblemente, el barniz de la idealización. Y es que, cuando la experiencia vital está llena de dulces sabores, las palabras brotan cadenciosas pero pasionales, trémulas a veces pero emocionadas. Sara Fereres no puede evitar una declaración de amor a Larache en cada página de su libro, que es una crónica nostálgica, sí, pero una crónica palpitante también.

Molly Benarroch, Jacobi Benay, SARA FERERES y Anita Benarroch

Se detiene en la descripción del Larache en la que Sara vivió, en cada calle, en cada edificio, y lo hace sin prisas, demorándose en los recuerdos.

Fue durante la década de 1940-50 cuando la ciudad tomó gran empuje. Se construía más, pues había mucha gente nueva de la Península. Casi todas las calles transversales ya tenían vivienda. Se abrieron nuevos comercios y se instalaron más bares y restaurante. Otro cine nuevo surgió, llamado María Cristina, y la gente se expandió viviendo hasta en lugares que antes eran campos pelados.

Como a unos cuarenta metros de nuestro edificio, atravesando la calle Cervantes, se encontraba el Banco Español de Crédito. Era un hermoso edificio cuyas paredes estaban cubiertas de mármol gris, si mal no recuerdo, y que aún existe. Un poco más adelante podíamos ver la única iglesia del pueblo. Pequeño pero atractiva. Muy sencilla, sin ningún estilo, aunque acogedora en su modestia. Estaba situada al fondo de una especie de plazoleta, decorada con macizos de plantas y flores, entre unos setos divisores. No era una gran cosa, sino más bien una iglesia muy adecuada para el pequeño pueblo que era Larache.

De los dos únicos quioscos de diarios y revistas que teníamos, el de Cremades era el más completo. Allí vendían toda clase de lecturas y comiquitas para los niños: Mari-Pepa, Juan Centella, Tarzán, El Fantasma, los de Walt Disney, etc… Cromos para coleccionar y cartones para recortar y armar barcos, casas, automóviles… Ahí no se vendían <chucherías>. Esto que existe hoy en todas partes era, durante mi infancia y parte de mi juventud, casi desconocido entre nosotros. Supongo que por esos mismo apenas había un par de dentistas o tres en Larache.

(…) Dejando atrás la iglesia y Cremades nos encontrábamos en la parte comercial de la avenida. El edificio de los Gallego, separado por un pasaje de otro edificio, la Banca Gallego. Los cafés o tascas, digamos más exclusivos, estaban allí mismo en la avenida: el Café Mau y el Canaletas, con la pastelería de Orozco que los separaba.

Para ir a la calle Chinguiti, el <paseo> de la ciudad, salíamos de la Canaletas y tomábamos a la derecha para entrar al pasaje que nos conducía directamente a ella. La avenida y la calle Chinguiti eran paralelas. En estas calles se encontraban los dos cines y una serie de comercios con toda clase de artículos. También las otras dos buenas pastelerías que teníamos: La Suiza, casi frente al Teatro España, y la <del valenciano> que era también heladería en verano y se hallaba casi al final del paseo. Lo mismo que La Suiza, estaba situada frente al otro cine llamado Cine Ideal.

(…) …teníamos el Cine Ideal que era eso, ideal. Bonito, nuevo y moderno, con asientos tapizados y todo él <sha´aleando>. Allí se estrenaban buenas películas y, como es natural, no nos las perdíamos.”

CINE IDEAL en la calle Chinguiti – hoy Avda. Hassan II

Sara Fereres, como digo, hace un recorrido por todo el pueblo, dedica un capítulo al Zoco Chico, a la época de la guerra, que tanto sufrimiento trajo a gente maravillosa de Larache, condenados al ostracismo por sus ideas, y también describe la playa y el paso del río en barca, cómo no, y las fiestas, el ´Id-el-Kebir, el Purim… Una descripción fiel de la convivencia que mantuvieron las tres religiones en Larache, un ejemplo que no nos cansamos de mostrar al mundo.

Así relata la fiesta del ´Id-El-Kebir y la romería a Lal-la Mennana.

“La fiesta grande era el ´Id-El-Kebir. En Larache dedicaban ese día a honrar a una santa mujer, Lal-la Mennana que estaba enterrada justamente en el cementerio emplazado en todo el centro de la ciudad y que llevaba su nombre.

Ese era un gran día para los musulmanes. Se iniciaba en la víspera. Al día siguiente, desde el amanecer, comenzaban a reunirse los fieles en el entorno del Zoco Chico, cerca de la mezquita y de allí partía la procesión que los llevaría a través de la Avenida Generalísimo Franco hasta el cementerio, donde después de rendir honores a la santa, terminaba la romería.

El propósito era llevar ofrendas a Lal-la Mennana. Los principales entre ellos se llamaban <shrifis>, o sea jeques y precedían la caravana que componía gente llevando ofrendas. El <shrif> iba montado a caballo o mula, de preferencia blanco.

Él mismo iba vestido de blanco. .. (…) Había muchas paradas y en cada una de ellas los devotos <´issauis<, una secta de derviches, se dedicaban a bailar al son de tambores y chirimías, esas flautas morunas de sonido monótono y agudo. Los movimientos eran rítmicos pero violentos. Giraban la cabeza como si fuera un trompo y se excitaban a tal punto que perdían la noción del dolor. Los he visto cortarse, pincharse con hojas de chumberas llenas de espinos largos y agudos, golpearse con hachas la cabeza y sangrar. Hasta caminar sobre carbones encendidos y levárselos a la boca, sin que demostraran sentir dolor…

(…) Curiosamente, la hija de los cuidadores de nuestra huerta era una <´issauía>. Una vez le pregunté cómo hacía y me mostró como se <haireaba> ella al seguir ese ritmo tan enloquecedor. Me dijo que era fácil y que lo intentara. Muy imprudentemente seguí su consejo y terminé vomitando a causa del mareo.”

Y la fiesta del Purim:

“Para la fiesta del Purim todas las casas hebreas de Larache se convertían en pastelerías.

Esta fiesta es la más dedicada a los niños del pueblo judío. Es un día de regalos y golosinas. También los indigentes la disfrutaban. Fiesta alegre para visitar a los amigos y a la familia. Igual que para recibir. Día de puertas abiertas hasta el anochecer.

(…) A la entrada de cada casa se ponía sobre un mueble o mesita una bandeja llena de moneda fraccionaria, para tenerla a mano y ofrecer su óbolo a cualquiera de los tantos indigentes que se presentaban durante el día con ese propósito. Llegaban hombres, mujeres y niños. A cada quien se le daba lo que correspondía: moneda fraccionaria para niños, pesetas o <duros> para los adultos. Los pequeños de la casa ofrecían a los críos y los adultos los hacían a los mayores.”

Avenida Chinguiti – cine Ideal (otra perspectiva)

Sara dedica un hermoso capítulo a un hombre, Abd-el-Kamel, lleno de cariño, ternura y afecto (pero que no transcribo porque creo que merece la pena que lo descubra el lector de este relato). Uno de los más conmovedores de su libro, y que me recuerda mucho a mi cuento “Mina, la negra”.  Y es que, aunque de épocas distintas, las experiencias en Larache nos unen a todos, vivencias casi paralelas que saltan de un decenio a otro, pero que no dejan de estar marcados a fuego por la misma tierra, por la misma gente, por la misma sangre.

Sergio Barce, abril 2011

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