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FRAGMENTO DE «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER», UNA NOVELA DE SERGIO BARCE

La emperatriz de Tánger (Ediciones del Genal – Málaga, 2015). Esta novela es, quizá, uno de los libros que más satisfacciones me ha dado: finalista del XVII Premio de Novela Vargas Llosa 2012 y del XXII Premio de la Crítica de Andalucía.

cubierta definitiva La emperatriz de Tánger

Os invito a leerla a quienes aún no se hayan aventurado por sus páginas. Os lanzo como anzuelo el inicio del capítulo dedicado al personaje de Esther Lipman… 

ESTHER

Augusto Cobos se limpió las manos con el pañuelo, que luego dobló con cuidado, dio un tirón de la solapa de la chaqueta y comenzó a subir la calle. Tenía la sensación de que ahí afuera, bajo la tenue lluvia, empezaba a respirar libremente. Había escapado de la casa, y era plenamente consciente de ese hecho. Lo asfixiaba el aire empapado a especias de las estancias, la estrechez del pasillo, el repiqueteo insufrible de la manta contra la ventana, lo asfixiaba incluso la entrega de Yamila. 

-Siempre huyes –le había dicho en una ocasión una de sus amantes. 

Llevaba años viviendo solo, refugiándose en sus libros, sorteando cualquier compromiso que pudiera surgir y que para él sólo podía significar recortar sus alas. Quería continuar solo, y no contemplaba otra posibilidad. Sin embargo, en lo más hondo de su ser, temía no llegar jamás a ninguna de sus metas, ser olvidado, no dejar huella, acabar siendo un pobre fantasma que atravesara las paredes sin que nadie se acordara de él.    

Disfrutaba de su soledad, pero se sentía a gusto caminando por Tánger en el agradable crepúsculo, cuando sus calles se convertían en un hervidero de risas, de voces, de idiomas diferentes. Ese día dio un rodeo para entrar por el Zoco, a contracorriente de la muchedumbre que se multiplicaba misteriosamente. Luego, echó un vistazo al hall del Hotel Minzah pero sólo vio a míster Richardson examinando su correspondencia en el mostrador. El viejo diplomático se había girado y había levantado la vista de las cartas, asomando sus ojos grises por encima de la montura de las gafas. Augusto evitó su saludo, fingiendo no haberlo visto, y continuó unos metros hasta el Café de París. 

El local estaba lleno. Las aspas de sus ventiladores ronroneaban con placidez sin conseguir que el aire del local se inmutase. Echó un rápido vistazo, tratando de encontrar a alguien conocido. Fue la señorita Esther Lipman quien llamó su atención alzando el brazo y agitando la mano:

-¡Hey, August! ¡August!

Se habían encendido las luces del local y un brillo apagado ensortijaba las paredes. El murmullo de las conversaciones parecía el lejano rumor del mar. Fue sorteando las mesas, saludando a unos con una leve inclinación de cabeza o llevándose la mano al pecho tras estrechar la de algún viejo conocido marroquí, hasta llegar a la que ocupaba Esther. La besó en las mejillas, se desabotonó la chaqueta, con los hombros y la solapa aún mojados, y se sentó. Luego, de uno de los bolsillos interiores, sacó una pitillera de alpaca.

-August, querido… –su voz era un tintineo que acompañaba a las joyas que llevaba encima-. ¿Dónde te metes, mi rey? Parece que Carmen te ha secuestrado, porque desde que ella te ha secuestrado… Te echo tanto de menos en el Kursaal… ¡Llevo tres noches sin ganar un chavo!

-¿Te ha abandonado tu suerte?

Esther Lipman entornó los ojos, enormes, como su cuerpo, tan rotundo como el de Mae West. Le cogió entonces la pitillera, sacando uno de los cigarrillos, que atrapó ostensiblemente con sus labios. Augusto le acercó lumbre.

-Gracias, nechama.

-¿Y tus amigas? –hizo un gesto con la mano y el camarero le sirvió de inmediato un Pernod.

-Esas memlocas andan por ahí de compras. Ya te habrás enterado de que a Ana María le han tocado unos chavos en la lotería y parece que ahora es la reinona de Tánger… 

-Noto un deje de envidia en tu reproche…

-¡Te entre un mal! Parece que no me conoces… Yo vivo mi vida, me preocupo de mi casa y safi –Augusto le llenaba su copa de champán, lo único que Esther permitía que le sirvieran a partir de las ocho de la tarde-. Brindemos…

Dieron un sorbo a sus copas y, al instante, ella se puso a rebuscar en su bolso hasta sacar un pequeño espejo y una barra de pintura con la que se retocó los labios. Era tan barroca y coqueta como deslenguada.

-En cuanto termine de beberme esto, me largo –dijo Augusto, arrastrando las palabras.  

Esther se quedó un instante en silencio, calibrando sus opciones de esa noche. Entrecerró los ojos, como si renunciara a algo ineludible, dio una calada al pitillo y exhaló el humo en la cara de Augusto. 

-Si quieres podemos ir a mi casa. Podríamos celebrar por adelantado lo de tu libro… Si la doña de Carmen te da permiso… 

-No, hoy no –sacudió la cabeza, y miró a su alrededor como si buscara a alguien que no aparecía.

Ella lo estudió con perplejidad, como si no diera crédito a su desplante. Sin embargo, agitó su cabellera y soltó una risotada. En el fondo, le gustaba ese tipo delgado y huesudo que, cuando estaba de buen humor, podía mostrarse todo lo generoso que su carácter le permitía. No la trataba peor que esos cabrones del casino, los prestamistas que se la cepillaban en los servicios a cambio de unas pesetas que sólo le servirían para un par de jugadas más. Pero Augusto Cobos, aunque era otro putero, al menos la hacía sentirse como una mujer de verdad y no babeaba buscándola luego como un perro apaleado.

-Tú te lo pierdes… -refunfuñó, guasona.

-Ya encontrarás algo que echarte a la boca…

-Eres terrible, August… -y arqueó una ceja antes de añadir: Un día tendrás que contarme qué te hace esa doña para tenerte así de shalado…

Si había algo que admirase de Esther, y quizá fuera una de las razones por la que la consideraba una amiga, era esa ausencia de orgullo o de dignidad, esa inconsciencia que la hacía inmune al sarcasmo… 

 

 

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TÁNGER – 21 DE SEPTIEMBRE – PRESENTACIÓN DE «LIMONES NEGROS», UNA NOVELA DE JAVIER VALENZUELA

La nueva novela de Javier Valenzuela, Limones negros (Editorial Anantes – Sevilla, 2017), se presenta este jueves, día 21 de septiembre, en la Biblioteca Juan Goytisolo del Instituto Cervantes de Tánger, a las 19:00 horas.

La presentación correrá a cargo de la hispanista Randa Jebrouni.

LIMONES NEGROS

Sinopsis de Limones negros: Tánger, otoño de 2015. La corrupción española atraviesa el estrecho de Gibraltar en busca de nuevas oportunidades de negocio. Lola Martín, capitán de la Guardia Civil, sigue la pista en la ciudad marroquí de los tejemanejes de un poderoso banquero. Sepúlveda, profesor del Instituto Cervantes, le ayuda en sus pesquisas.

¿Hasta dónde puede soportarse la corrupción? ¿Es lícito tomarse la justicia por su mano cuando la oficial resulta inoperante? Sepúlveda y Lola Martín se hacen esas preguntas conforme van apareciendo cadáveres en Tánger y entra en escena la inteligente y hermosa Adriana Vázquez. Limones negros pone al día el arquetipo de la femme fatale. 

(La sinopsis es reproducción de la aparecida en Prensa Anantes).

JAVIER VALENZUELA

JAVIER VALENZUELA

 

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ARTISTAS, CREADORES E INTÉRPRETES NACIDOS EN MARRUECOS – 3

Tercera entrega para daros a conocer artistas y creadores nacidos en Marruecos. Espero que os resulte, al menos, curioso.

MICHEL GALABRÚ

(Safi, 1922 – París, 2016)

Michel Galabrú

Actor al que recuerdo con afecto por aquellas colaboraciones que hizo junto a Louis de Funès y que veíamos en los cines de Larache, como El gendarme de Saint-Tropez (Le gendarme de Saint-Tropez, 1964) de Girault, Sálvese quien pueda (Le petit Baigneur, 1968) de Dhéry, El gendarme en casa (Le gendarme se marie, 1968) de Girault o  y por su papel en esa preciosa película que es La guerra de los botones (La guerre des boutons, 1962) de Yves Robert. Perteneció a la Comédie Française desde 1950 y se convirtió en un prestigioso actor de teatro. Reconocido como comediante, también efectuó excelentes trabajos dramáticos. Era también escritor.

En su larguísima carrera como actor de cine, colaboró con los más prestigiosos realizadores franceses, y ahí están, además de las ya citadas, sus trabajos en las cintas Las buenas ocasiones (La bonne occase, 1965) de Michel Drach, Sección especial (Section spéciale, 1975) de Costa-Gavras, La casa de los desmadres (Il gatto, 1977) de Luigi Comencini, Vicios pequeños (La cage aux folles, 1978) de Édouard Molinaro, Una semana de vacaciones (Une semaine de vacances, 1980) de Tavernier, Le choix des armes (1981) de Alain Corneau, Verano asesino (L´été meurtrier, 1983) de Jean Becker, Notre histoire (1984) de Bertrand Blier, Subway (1985) de Luc Besson, Historia de una revolución (La révolution française, 1989) de Robert Enrico, Uranus (1990) de Claude Berri o Bienvenidos al Norte (Bienvenue chez les Ch´tis, 2008) de Boon. También intervino en Belle Epoque (1992) de Fernando Trueba.

LOUIS DE FUNÈS Y MICHEL GALABRÚ

Ha compartido protagonismo con actores y actrices de la talla de Catherine Deneuve, Jean-Paul Belmondo, Yves Montand, Annie Girardot, Alain Delon, Philippe Noiret, Isabelle Huppert, Gérard Depardieu, Isabelle Adjani… además del ya referido de Funès.

La última etapa de su vida fue dolorosa. Estuvo al lado de su mujer, enferma de Parkinson, sin apartarse de ella, y afirmaba que la vida ya no le importaba nada. Murió en 2016.

En 1977 fue galardonado con el Premio César al Mejor Actor Protagonista por su papel en la película de Bertrand Tavernier El juez y el asesino (Le juge et l´assassin). Y estuvo nominado en otras dos ocasiones más.

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MANUEL BALAGUER

 (Larache, 1945)

MANUEL BALAGUER

Pintor. Manuel Balaguer se inició junto al también pintor marroquí Mohamed Yebary en su ciudad natal. Se licenció en Arquitectura Técnica en Madrid. Tras su paso por el taller del pintor Pedro Escalona, estudió Bellas Artes, obteniendo el título en la Universidad de San Carlos de Valencia. Desde 1990 es profesor en la Escuela Municipal de Pintura de Torrevieja.

Además de sus grandes murales que se pueden contemplar en Alicante, Torrevieja y Marbella, ha expuesto en Marruecos, Francia, Dinamarca, Noruega y numerosas ciudades españolas. Entre los años 2006 y 2009, “Lanuza Ediciones S.L.” le encargó los grabados de los libros “Poblament” de Callosa de Ensarriá, “Carta Pobla” de Finestrat y “Altea Poemas” de la ciudad de Altea.

Pese a la distancia, Manuel Balaguer nunca ha dejado de pintar paisajes de Larache. Actualmente, tiene su estudio de pintura en Alicante.

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LARACHE – por Manuel Balaguer

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MACHA MÉRIL

MACHA MÉRIL

(Rabat, 1940)

Actriz, productora, escritora y cantante. Desde 1960 hasta la actualidad, Macha Méril ha trabajado para los mejores directores europeos de cine. Pero, curiosamente, entre sus primeros trabajos se cuentan apariciones en varias series de televisión y films USA, como Consejos a medianoche (Who´s been sleeping in my bed?, 1963) de Daniel Mann, con Dean Martin, o como la última cinta de Montgomery Clift, El desertor (L´espion, 1966) de Lévy.

JEAN-LUC GODARD y MACHA MÉRIL

Entre sus películas se cuentan obras imprescindibles del cine francés como su papel protagonista en Una mujer casada (Une femme mariée.., 1964) de Jean-Luc Godard o sus trabajos en distintos países en Belle de jour (1966) de Luís Buñuel, Siempre en el recuerdo (Au pan coupé, 1968) de Gilles, Nosotros no envejeceremos juntos (Nous ne vieillirons pas ensemble, 1972) de Maurice Pialat, Rojo oscuro (Profondo rosso, 1975) de Dario Argento, La ruleta china (Chinesisches roulette, 1976) de Rainer W. Fassbinder, Robert et Robert (1977) y Los unos y los otros (Les uns et les autres, 1981) ambas de Claude Lelouch, En nombre de los míos (Au nom de tous les miens, 1984) de Robert Enrico, Ansias de vivir (Duet for one, 1987) de Andrei M. Konchalovsky, Cita con Venus (Meeting Venus, 1991) de István Szabó o La hija de un soldado nunca llora (A soldier´s daughter never cries, 1998) de James Ivory.

Estuvo nominada al Premio César a la Mejor Actriz de Reparto por Sin techo ni ley (Sans toit ni loi, 1985) de Agnès Varda. Está casada con el músico Michel Legrand.

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«RECUERDO UN PEQUEÑO TALLER DE BICICLETAS», UN RELATO DE SERGIO BARCE

   Recuerdo que había un pequeño taller de bicicletas enfilando la calle Cervantes, camino del Cine Avenida, a pocos metros de la bocacalle del callejón del Ideal. El encargado se llamaba Yasim. Yo llevaba allí mi bici plegable cuando se le rompía la cadena o se le pinchaba una rueda. De las paredes del local colgaban llantas con radios brillantes y otras con los radios oxidados, gomas y cámaras desinfladas, sillines usados, manillares de bicicletas de carrera y manetas de freno. Había un poster de Eddy Merckx el Caníbal subiendo la montaña enfundado en el maillot amarillo del Tour de Francia del 70.   

EDDY MERCKX EN EL TOUR DE FRANCIA 1970

   Para encontrar el pinchazo de la rueda, Yasim echaba un rápido vistazo por la cámara y, cuando creía haber dado con el punto por donde presumiblemente se evaporaba el aire, sobre la yema de su dedo índice depositaba saliva, una saliva densa y blanca, que luego aplicaba sobre el posible pinchazo. Aguardaba entonces unos segundos para comprobar si la saliva regurgitaba; si se formaban pompas era que había acertado. Luego, sólo era cuestión de parchearlo.

   Recuerdo que, a veces, había que esperar un buen rato cuando Yasim se tomaba un té, larachensemente, o se ponía a hablar con un amigo que iba camino de la Plaza y se había detenido a saludarlo. Hasta que no acabara de beberse el vaso de té verde o de hablar con su amigo, no había nada que hacer. En esos casos, me sentaba en la acera de enfrente, bajo la larga pared blanca sobre la que caía pesadamente el sol de la tarde. Cuando por fin decidía repararla, le pagaba y safi baraka, a pedalear de nuevo dejando atrás el cine, bajando la cuesta del mercado a toda velocidad sin dejar de tocar el timbre para que los peatones se apartaran…

   Había también, en el pequeño taller, bicicletas de alquiler, y motocicletas de pequeña cilindrada. Olía a goma y a pegamento, y a gasolina y aceite.   

   Recuerdo a un anciano que siempre aparecía cuando iba al taller. Alquilaba una bicicleta alta, de barra horizontal y manillar de carrera, aerodinámico, y con palanca de cambio de velocidades. Resultaba llamativo ver a un hombre tan mayor, con una bici tan moderna. Más curioso aún era el hecho de que vestía con una chilaba espartana, marrón, áspera, que se arremangaba para poder subir y sentarse en el sillín. Se ataba las perneras de su pantalón gris con unas pinzas de madera, de las que se usan para colgar la ropa, y antes de ponerse en camino se cubría la cabeza con la capucha de la chilaba. Apenas se le veía entonces el rostro. Se marchaba así, muy lentamente, tan despacio que parecía no tener fuerzas suficientes para dar un pedaleo. Pero poco a poco se alejaba por la calle, y no regresaba hasta la noche, cuando Yasim iba a cerrar, a la misma velocidad a la que se había ido por la mañana. Su silueta se recortaba al final de la calle Cervantes, bajando desde la avenida Mohamed V, y verlo era como contemplar a un siniestro fantasma que flotara sobre una luciérnaga. La luciérnaga, claro, era el faro de la bicicleta, y el fantasma su cuerpo embozado en la chilaba que, en la noche, se confundía con la oscuridad.

   Cuando devolvía la bicicleta, solía traer una bolsa con palmitos y yerbabuena colgada del manillar, se la entregaba a Yasim y se marchaba a grandes zancadas. Hasta otro día. No sé si con eso pagaba el alquiler de la bici, o si era un regalo que le hacía o simplemente un encargo. Pero el caso es que nunca abrió la boca, ni siquiera para saludar.

   El taller abría temprano. Al ir al colegio, yo pasaba por la puerta, aprisa, para no llegar tarde, y veía de reojo a Yasim sentado en un taburete de madera, con un vaso de té entre las manos, saboreándolo, antes de meterle mano a la faena, rodeado de bicicletas y de motos de pequeña cilindrada, y entre sorbo y sorbo se quedaba mirando a Eddy Merckx, el Caníbal, escalando la montaña, enfundado en el maillot amarillo del Tour de Francia del 70, soñando quizá que iba en el pelotón perseguidor…

Sergio Barce

Este relato forma parte de mi libro de cuentos Paseando por el zoco chico. Larachensemente (Ediciones del Genal – Málaga, 2015)

 

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«LA NARRATIVA HISPANOMAGREBÍ», EN LOS CURSOS DE VERANO DE LA UNIA

El escritor José Sarria va a impartir una charla sobre la literatura hispanomagrebí en los cursos de verano de la Universidad Internacional de Andalucía, y ha tenido la gentileza y el detalle de incluirme entre los autores que ha seleccionado para su ponencia. Todo un honor.

JOSE SARRIA

La información que nos ha hecho llegar José Sarria es la siguiente:

Del 28 al 31 de agosto estaré en la sede de Baeza de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), co-dirigiendo y participando en el curso “LA NOVELA ESPAÑOLA ACTUAL EN LA ERA DIGITAL Y EL HUMANISMO SOLIDARIO (1975-2016)”.

Me toca hablar de narrativa hispanomagrebí y, además de una perspectiva general de esta corriente literaria, estaré hablando de cuatro de sus mejores y más representativos escritores: Mohamed Doggui, Mohamed Lahchiri, Sergio Barce y Said el Kadaoui Moussaoui.

MOHAMED DOGGUI
LIBROS PUBLICADOS: Mamadú y los verbos españoles (Premio Fundación Dos Orillas, 2010) y Alizeti: la fugitiva del Sol (2013).

MOHAMED DOGGUI

MOHAMED LAHCHIRI
LIBROS PUBLICADOS: Pedacitos entrañables (1994), Cuentos ceutíes (2004), Una tumbita en Sidi Embareck y otros cuentos ceutíes (2006) y Un cine en el Príncipe Alfonso y otros relatos (2011).

MOHAMED LAHCHIRI

SERGIO BARCE
LIBROS PUBLICADOS: En el Jardín de las Hespérides (2000), Sombras en sepia (Premio Tres Culturas de Novela-PRETEXTOS, 2006), Una sirena se ahogó en Larache (2011), El Libro de las palabras robadas (2013-2016), Paseando por el zoco chico (2014) y La emperatriz de Tánger (2015).

SERGIO BARCE

SAID EL KADAOUI.
LIBROS PUBLICADOS: Límites y fronteras (2008), Cartes al meu fill. Un catalá de soca-rel, gairebé (Cartas a mi hijo. Un catalán de pura cepa, casi) (2011) y NO (2016, escrito en castellano).

SAID EL KADAOUI

Abordaremos el estado de la narrativa española contemporánea, desarrollando un recorrido, también, por la narrativa andaluza. Para ello, contaremos con algunos de los mejores especialistas del momento:

Dr. Ángel Basanta. Universidad Complutense de Madrid. Presidente de la Asociación Española de Críticos Literarios. 
Dr. José María Pozuelo Yvancos. Universidad de Murcia. 
D. Salvador Compán. Novelista y Catedrático de Lengua y Literatura. 
Dr. Francisco Morales Lomas. Universidad de Málaga.
Dra. Remedios Sánchez García. Universidad de Granada.
Dr. Manuel Gahete Jurado. Catedrático de Lengua y Literatura. 
Dr. Sergio Arlandis. Universidad de Valencia.
D. José Sarriá Cuevas. Economista, escritor y secretario general de Humanismo Solidario.

Colaboran la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, la Asociación Colegial de Escritores-Andalucia y la Asociación Internacional Humanismo Solidario.

 

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