





Pablo Barce y César Martínez Herrada
***


“…-¿Le está rondando! -me avisa-. Pero no le haga caso. Sólo quiere un sorbo de té y, si no lo consigue, le pedirá la hierbabuena que quede en el vaso. La chupa.
-¿De quién hablas?
-De Mimoun. ¿Es que no lo ha visto?
El camarero se vuelve hacia Mimoun. Está apoyado en la pared de la pensión Becerra.
-No, no me había dado cuenta.”
“…En la puerta del antiguo Correos español, Mimoun, como si fuera un atleta, hace ejercicios de calentamiento. Parece un corredor preparándose antes de la salida.
-¡Mirad! -dice el patrón-. Ahora se prepara para competir con un adversario imaginario. Y, claro, siempre gana él.
Mimoun flexiona la rodilla derecha, mira a los lados, detrás, y echa a correr a toda velocidad. Desconcertados, los clientes del café y los transeúntes lo siguen con la mirada. Un hombre, con la paciencia ya agotada, protesta.
-Pero ¿dónde está la policía? Hay que llevarse a este desgraciado de aquí. Nos está sacando de quicio.
Mimoun da una vuelta entera a la plaza. Cuando llega de nuevo a la altura de Correos, levanta los brazos en señal de victoria. Un niño retrasado se le acerca. Le pide a Mimoun que compita con él. Mimoun le enseña los dientes, el niño se ríe. Con toda crueldad, Mimoun le da una patada en el culo. El niño chilla y se aleja lanzándole los peores insultos.
Mimoun repite tres veces la carrera. En la última vuelta, un hombre le da un bocadillo. Se sienta en su escalón y se pone a comer tranquilamente.”

MOHAMED CHUKRI

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