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LARACHE, EN EL «LIBRO DE ORO IBERO AMERICANO» DE LA EXPOSICIÓN DE SEVILLA DE 1929

PORTADA

Con ocasión de la Exposición Iberoamericana de Sevilla (llamada también Exposición Universal), inaugurada el 9 de mayo de 1929 y clausurada el 21 de junio de 1930, y que fue la primera Exposición Internacional para dar muestra del hermanamiento entre los países de la Península Ibérica con América, se editó un libro catálogo: el Libro de Oro Ibero Americano. Catálogo Oficial.

Libro de oro

En este impresionante catálogo hay páginas dedicadas a Larache, Alcazarquivir y Arcila, que son las que traigo a mi blog. Y como aparece la ciudad del Lucus, Mariano Bertuchi me lo ha hecho llegar como siempre hace cada vez que encuentra algo de mi querida Larache.

Cabe recordar que la impresionante Plaza de España de Larache fue consecuencia directa de esta Exposición de Sevilla, ya que tanto el diseño como el tipo de cerámica y motivos utilizados en la plaza eran réplica de la de Sevilla, construida ex profeso para ese evento. Mientras que en sus bancos aparecen representadas todas las provincias de España en paños de azulejos, así como los bustos de españoles ilustres en sus muros, en la de Larache aparecían (lástima utilizar el tiempo verbal pasado) pasajes de El Quijote.

La reseña en el catálogo es un breve esbozo de historia de Larache, de la que me ha llamado la atención esa mención a la isla de Genra, que luego fue tierra firme; el que en esa época se estuviera montando un museo en Larache con los restos arqueológicos encontrados en Lixus (se indica en el catálogo que ya había más de 2.000 objetos) que obviamente nadie sabe desde hace tiempo dónde estarán; la descripción del Vivero y del Campo de Experimentación para agricultores y ganaderos o los detalles que se cuentan de la yeguada de Smidel-Má.

En fin, que me ha parecido un documento tan curioso como relevante para subrayar una vez más que Larache siempre ha sido un lugar privilegiado y excepcional.

Aquella plaza de Larache desapareció, y no puedo dejar pasar la ocasión para acusar una vez más a los autores de ese atentado cultural contra la ciudad que, por capricho, por desidia, por pura incultura, decidieron que no tenía ningún valor, ni arquitectónico ni histórico, y, sin embargo, ahí están los archivos para demostrarles todo lo contrario.

Sergio Barce, octubre 2014

LARACHE 1 (M.Bertuchi)

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LARACHE 2

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LARACHE 3

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LARACHE 4

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GRABADO

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«EL GENTILICIO LARACHENSE», POR JOSÉ MANUEL GALINDO

En septiembre de 2013, mi querido amigo José Manuel Galindo, escribió un comentario en la página de «HHH los de Larache», sobre el gentilicio larachense. Y después de releerlo, no puedo estar más de acuerdo con él. Lo suscribo por completo.

José Manuel me pidió que escribiera algo sobre este asunto, y desde que me lo sugirió, ando dándole vueltas al asunto y no encuentro nada más que añadir a lo que él ya dijo entonces.

Sin embargo, no me resisto a contar una breve anécdota: hace ya tiempo, escribí uno o varios relatos, no recuerdo cuáles. El hecho es que, no sé dónde, había leído por entonces algo sobre los larachenses pero no refiriéndose a ellos con este gentilicio, sino que los mentaban como larachís, y yo, como una esponja, lo absorbí y, quizá influenciado también por el hecho de que en árabe «yo soy larachense» se dice «ana laraishi», utilicé esta palabra: larachí.

José Manuel Galindo, que iba leyendo esos textos míos, se fue calentando. Y digo bien: calentando (cabreando, acelerando, enfureciendo). Hasta que un día no pudo más y explotó, y me escribió pidiéndome por favor que dejara de utilizar esa maldita palabra porque él era un larachense, y siempre habíamos sido larachenses. A santo de qué pasábamos ahora a denominarnos larachís. 

Plaza de España / de la Liberación - LARACHE

Plaza de España / de la Liberación – LARACHE

Cuando leí su correo, tragué saliva, hice acopio de toda mi diplomacia y, admitiendo mi equivocación, corregí mis textos. Pedí perdón a José Manuel y regresé al redil. Desde aquel día, en el que mi amigo Semanué me dio ese cariñoso tirón de orejas, no se me ha ocurrido utilizar otro gentilicio que el de larachense. Y con mucho orgullo.

Así que, quién mejor que él para aclararnos este asunto… Y lo digo con absoluta sinceridad. Por eso os invito a leer este interesante y acertado escrito de José Manuel Galindo sobre algo tan, aparentemente, baladí. Que no lo es. Os lo aseguro (doy fe de ello, después de ver peligrar mi gentilicio).

Sergio Barce, octubre 2014

Os voy a contar una historia que os va a sonar a conocida, porque posiblemente sea muy parecida a la de muchos de vosotros.

Cuando ocurrió lo que os quiero contar, yo era muy pequeño, pero pude darme cuenta de que había una palabra que siempre era la misma y que mi familia utilizaba para identificarme. Más tarde comprendí que esa palabra con la que, no sólo mi familia, sino también mis vecinos de Las Navas, me llamaban, era mi nombre.
Pasaron muchos años y aunque aún no había oído hablar de la Teoría de Conjuntos, un día me di cuenta de que yo formaba parte de un conjunto de personas que teníamos en común el haber nacido en el mismo pueblo, un maravilloso lugar a orillas del Atlántico. No formábamos un conjunto uniforme, había gente de todas las edades, pertenecíamos básicamente a tres de las religiones más extendidas por el mundo y convivíamos en paz, respetándonos mutuamente.
Mi nombre es una seña de identidad dentro de mi entorno más próximo, familia y amigos, y en otro nivel, el gentilicio “larachense” es una seña de identidad que me pertenece por nacimiento.

Puesta de sol LARACHENSE

Puesta de sol LARACHENSE

En el entorno geográfico próximo a nuestro pueblo, se nombra como tetuaní al nacido en Tetuán, ceutí en el caso de Ceuta, tangerino en el caso de Tánger y larachense en el caso de Larache. Ni tetuanense, ni ceutense, ni tangerense o tangerí, ni larachí, ni larachino, ni laracheño, en nuestro caso (éste último, de nuevo cuño, lo he podido leer muy recientemente en un artículo sobre La Gaba, reunión anual que supongo que todos conocéis). Sencillamente, supongo que es una cuestión de usos y costumbres, que al cabo del tiempo hacen ley. Probablemente nuestros abuelos emplearan por primera vez el término, y consagrado por el uso, llegamos a conocerlo nosotros y a hacerlo nuestro.
Tenemos una Real Academia de la Lengua, que limpia, pule y da esplendor a nuestro idioma, incorporando nuevas palabras consagradas por el uso, pero nuestras señas de identidad las tenemos que defender nosotros, porque nadie se va a ocupar de hacernos el trabajo.
¿Es trascendental el asunto?, pues no, porque hay muy pocos asuntos trascendentales, pero en HHH Los de Larache se dice que “tendrán cabida en nuestro grupo quienes hayan nacido o vivido en Larache, así como aquellos que por alguna otra razón se sientan vinculados a nuestro querido pueblo”. Esta declaración delimita a un grupo de personas muy amplio, con muy diferentes grados de conocimiento y de tiempo vivido allí, y flaco servicio les haremos los que hayamos vivido más tiempo en Larache a los que tengan una relación menos sólida o menos duradera con nuestro pueblo, si nosotros mismos no respetamos nuestras señas de identidad. Lo que conseguiremos es formarles una buena empanada mental a los que vayan viniendo.
Para mí, es también una cuestión de respeto a nuestros padres y abuelos. Ellos inventaron el gentilicio “larachense” y no seré yo quien a estas alturas discuta la idoneidad o no de esa elección.
Buen día, paisanos larachenses y, por ende, africanos.
                                             José Manuel Galindo

Madrid, año 2005 - Sergio Barce, Ange Ramírez y José Manuel Galindo, en la primera asamblea de "Larache en el Mundo"

Madrid, año 2005 – Sergio Barce, Ange Ramírez y José Manuel Galindo, en la primera asamblea de «Larache en el Mundo»

 

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ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE» EN LA LIBRERÍA PROTEO-PROMETEO DE MÁLAGA

Charla previa entre escritores: Sergio Barce, Mario Castillo (de espaldas) y José Garriga Vela

Charla previa entre escritores: Sergio Barce, Mario Castillo (de espaldas) y José Garriga Vela

El pasado viernes, se presentó en la Librería Proteo-Prometeo de Málaga mi libro de relatos Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente (Jam Ediciones /GB, Valencia) de la mano de José A. Garriga Vela, un privilegio del que tengo que alardear por partida doble: porque es uno de mis escritores de cabecera, y porque es un amigo con el que, como él mismo dice, me une una complicidad especial.
José A. Garriga leyó un texto, larachensemente, al ritmo de sus palabras. Siendo sincero, me fascinó lo que había escrito para la ocasión: un relato, que es su relato para hablar de mis relatos. Me pareció maravilloso.

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Y vi la reacción en el rostro de los asistentes, cautivados desde el primer momento por su manera de leerlo.

Para quienes no tuvieron la suerte de escuchar a Jose, ha tenido el detalle de enviarme su intervención, y la acompaño a esta breve crónica para que podáis disfrutarla y descubrir lo que él supo ver en mis cuentos.
Luego, hubo un simpático coloquio, y salimos agradecidos por la masiva asistencia y por el trato tan cercano y atento del personal de Proteo-Prometeo.

Sergio Barce 

Las fotos que se acompañan a esta breve nota, son obra, claro, de mi amigo y fotógrafo excepcional José Luis Gutiérrez. Del que os facilito su página:

http://www.jlgfotografo.com/

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PASEANDO POR EL ZOCO CHICO LARACHENSEMENTE

El verano de 1980 conocí Larache, desde entonces he vuelto varias veces. Sin embargo me han quedado grabados dos viajes: el primero hace alrededor de diez años, el segundo hace tan sólo unos días, y en ambas ocasiones la compañía de Sergio me ha guiado por la ciudad visible y la invisible. Esta tarde voy a leer algunas de las anotaciones que he ido escribiendo en el cuaderno de mi último viaje a Larache, que comenzó el 22 de septiembre y está finalizando ahora. Aquí están anotadas esas imágenes, experiencias y sensaciones que se producen en los viajes y que sólo mencionarlas nos hacen revivir el pasado. En realidad los viajes no acaban hasta que se olvidan y esto es muy difícil que ocurra.
El cuaderno de viaje empieza así: “Esta mañana he vuelto a sentir el mar como si lo estuviera viendo por primera vez. Sergio me acercó una caracola al oído y dijo: “¿Lo oyes?, ¿cómo se puede encarcelar la belleza en una jaula tan diminuta? No hay nada más grande que el océano. Es tan inmenso que hay mares en su interior”. Íbamos los dos paseando por la playa bajo la luz de Larache. Sus palabras, igual que el paisaje que se extendía ante nosotros, poseían un efecto hipnótico. Yo escuchaba en silencio. Luego, escrutando la línea del horizonte, añadió: “¿De qué tonalidad son los amigos?, ¿qué tipo de cámara sería capaz de captar ese arco iris invisible que ahoga los grises tristes y amargos?”. Al oírlo, recordé a los amigos presentes y los que ya no están. Pensé que a mí también me encantaría poseer esa cámara capaz de borrar la desgracia.

JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA durante su intervención

JOSÉ ANTONIO GARRIGA VELA durante su intervención

Después de estos días puedo confesar que conozco más profundamente Larache y mucho mejor a Sergio, un amigo al que apenas veo y con el que guardo esa extraña complicidad que alcanzamos con determinadas ciudades y algunas personas. Nos une el cine, la literatura, los paseos por el zoco chico y por los rincones secretos que se ocultan en los pliegues del cerebro. Sergio Barce pertenece a ese tipo de escritores capaces de encerrar un mundo en una frase, igual que encierra el mar en la jaula mágica de una caracola. Me he sentido un privilegiado al pasear con él por Larache, andar y desandar hasta encontrarnos con los recuerdos, la fantasía, los seres queridos presentes y los queridos ausentes; toda la fuerza del sedimento que van dejando los sueños. Sergio ha tocado mi fibra sensible: el pasado que vuelve. Los fantasmas que regresan para instalarse felices en el castillo imborrable de la memoria. La memoria, la única capaz de expulsar la muerte.
Hablo de la complicidad que me une a Sergio, detalles ínfimos que me estremece recordar, como el silbido de su padre al llegar por la tarde a casa que es el mismo silbido de mi padre al volver del trabajo por las tardes. Y los gusanos de seda que su madre le llevaba en una caja de cartón con hojas de morera son los mismos que traía mi madre. Recuerdos de seda que vencen el olvido. Sergio iba al cine Ideal de Larache y yo al cine Emporio de Barcelona. Larache, Barcelona, Málaga, qué más da, cuando se apaga la luz en la salas de cine los dos estamos en el mismo lugar de la película. Los lugares de la memoria y la fantasía que mencionaba antes. “¡Cuántas películas habrás visto!”, le preguntó alguien una vez al hombre del carrillo con chucherías y frutos secos que se instalaba todas las tardes delante del cine Ideal. Y el hombre del carrillo dice Sergio que se quedó pensando un buen rato, hasta que respondió en silencio: “El cine que conozco lo he visto a través de los ojos de los niños”. Quizá así contemplamos nosotros las películas del pasado, a través de los ojos del niño que fuimos y que nunca nos abandona.

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta
Estos días he paseado con Sergio por la niñez y adolescencia. Sus amigos de entonces son ahora también mis amigos y durante el mes sagrado del Ramadán nos convertimos en los dueños de las calles de Larache. Esos amigos que Sergio tuvo que abandonar en 1973 para viajar a Málaga, igual que yo había hecho cuatro años antes con mis amigos de Barcelona. Dos viajeros a contracorriente. Málaga se convirtió en el destino de ambos y en Málaga a Sergio lo apodaron el Moro y a mí el Polaco; dos extranjeros en casa. Desde la perspectiva que aporta la distancia y el paso del tiempo, Sergio observa la silueta del otro continente, tan cercano y lejano a la vez. Piensa en los muertos que viven bajo el agua, los emigrantes que cruzan el Estrecho con la esperanza y la ilusión de encontrar una vida mejor. Lo que Sergio llama: “Ese anzuelo indigno que ha creado Dios”. No hacen falta más palabras.
Esta tarde, antes de reunirme aquí con vosotros, me he sentado a beber un té mientras disfrutaba releyendo un cuento maravilloso, todo con calma, sin prisas, larachensemente, como los paseos que estoy dando con Sergio Barce por el territorio de su imaginación. Larachensemente puede ser el inicio de una novela. Y hay detalles en los cuentos y en los paseos que he caminado y leído y releído estos días que muestran detalles que hacen de Marruecos, como dice Sergio, “un lugar digno, decente e irrepetible”, detalles como los de Yebari, el vendedor de libros, un auténtico Larachense, incapaz de quedarse con el dinero de los libros que vende de Sergio. “El autor es el dueño de la obra”, dice Yebari, y al instante añade: “¿Quién lo ha escrito, hombre? Para mí es un placer poder venderlo”. Hay aquí encerrados tantos paseos maravillosos, como el titulado Ellos vuelven a Larache, un cuento incontable que sólo Sergio consigue expresar en palabras. Y las distintas lenguas, razas, religiones, que conviven en Larache. Y la tumba de Jean Genet mirando al corazón del océano, los mares dentro del mar misterioso. Y el taller de bicicletas de Yasim con el póster de Eddy Merckx subiendo por la pared del local mientras Yasim y todos nosotros marchamos en el pelotón perseguidor. Y el edificio de la Unión Bancaria Hispano Marroquí. Y los hogares de la familia. Los amigos, tantos amigos, tantos personajes de novela, tantas y tantas historias.
Y ahora para terminar, como diría el señor Beniflah, todos los que quieran pasar, que entren. Todos los que deseen disfrutar larachensemente este magnífico y conmovedor paseo por el zoco chico, que pasen. Al otro lado les espera Sergio Barce, asomado al balcón del Atlántico desde donde se divisa la curvatura del mundo.

José Antonio Garriga Vela

MÁS IMÁGENES DE LA PRESENTACIÓN:

Firmando a Marichu

Firmando a Marichu

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Firmando a Ana María Cuevas. Detrás Marina López, José Luis Pérez Fuillerat...

Firmando a Ana María Cuevas. Detrás Marina López, José Luis Pérez Fuillerat…

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José A. Garriga y el maestro Linares

José A. Garriga y el maestro Linares

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Sergio Barce y José Garriga

Sergio Barce y José Garriga

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Firmando a Julia Sousa y Antonio Herráiz, y detrás Santiago Souviron, Jesús Ortega, Claudia Santos...

Firmando a Julia Sousa y Antonio Herráiz, y detrás Santiago Souviron, Jesús Ortega, Claudia Santos…

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WEBISLAM: ESTE VIERNES, PRESENTACIÓN DE «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE»

En Webislam, el periodista Abdelkhalak Najmi, anuncia la presentación de mi libro en Málaga, este vienes, 17 de Octubre.

http://www.webislam.com/articulos/96127-presentacion_del_ultimo_libro_del_escritor_larachense_sergio_barce_en_malaga.html

El escritor José Antonio Garriga Vela presentará este viernes 17 de octubre la última obra del escritor larachense Sergio Barce Gallardo ´Paseando por el Zoco Chico larachensemente´. El acto tendrá lugar el próximo viernes 17 de octubre en Librería Proteo-Prometeo (c/ Puerta de Buenaventura, 6), Málaga.

Este libro de relatos ha sido editado por la editorial Jam Ediciones/Generación BiblioCafé y la portada del libro es una fotocomposición de la fotógrafa larachense Gabriela Grech. La maquetación es obra de Mauro Guillén Grech.

Según el propio autor, Sergio Barce Gallardo: “En este libro se recopilan los relatos que he ido escribiendo a lo largo de más de quince años y que tienen a la ciudad de Larache como nexo común. Algunos pertenecen a mi libro Últimas noticias de Larache, que se publicó en 2004, y, del resto de los cuentos, unos han visto la luz en revistas o libros colectivos, otros en mi blog personal a través de internet, y un puñado de ellos, inéditos, salen ahora por vez primera”.

La escritora y crítica literaria Fuensanta Niñirola afirma sobre esta obra de 160 páginas: “Barce ha seguido manteniendo un contacto periódico con su ciudad natal y con lo que queda de sus amigos, y nos muestra, en muchos de los textos, la evolución que ha sufrido la ciudad y la decadencia de muchos de los sitios cuyo recuerdo perdura en su corazón”.

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

Por su parte, Celia Corrons subraya: “Ejercer la seducción con colores no es un arte fácil, la singular proeza la consiguió Marruecos sobre Matisse cuando el genial pintor se desplazó para inmortalizar al país exótico. Intensos azules se fueron apropiando de su antigua paleta y pronto se declaró un converso al nuevo color.

En Sergio Barce, el pigmento entró de forma más pausada. Los doce años que vivió hechizado por el aroma de Larache, fueron coloreando a la vez que fraguaban en su memoria Paseando por el Zoco Chico”.

Sergio Barce Gallardo (Larache, 1961). Licenciado en Derecho por la Universidad de Málaga, desarrolla su actividad profesional compaginándola con su labor literaria. Es Miembro de Honor de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española y de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía.

Ganador del Primer Premio de Novela Tres Culturas de Murcia con “Sombras en sepia” (Pre-Textos, 2006) y finalista del Premio de la Crítica de Andalucía 2012 con “Una sirena se ahogó en larache” (Círculo Rojo, 2011).

Desde la Universidad, se vinculó a grupos de narrativa que, finalmente, pasaron a agruparse en el Taller dirigido por el dramaturgo Miguel Romero Esteo.

Es en la propia Universidad donde comienzan sus primeras publicaciones, y obtiene el Primer Premio de Narrativa de la Universidad de Málaga, con el cuento “El profesor, la vecina y el globo de plástico”, quedando igualmente finalista del mismo certamen con el relato “La soga”. Ha publicado, también, una colección de sus cuentos bajo el título de “Escena primera, toma primera” en la colección de narrativa “Los papeles del Calafate”, de la propia Universidad de Málaga (Facultad de Filosofía y Letras).

En el año 2000 publicó su primera novela: “En el Jardín de las Espérides” (Editorial Aljaima). En 2004 vio la luz su segundo libro, en esta ocasión una colección de relatos: “Últimas noticias de Larache y otros cuentos” (Editorial Aljaima). Y en 2013 se edita “El libro de las palabras robadas” (Editorial Círculo Rojo).

Esta semana ve la luz su relato “La Venus de Tetuán” en el libro colectivo “Por amor al arte”, un libro que recopila 28 relatos de 28 escritores, y que publica Jam Ediciones, de Valencia.

Actualmente trabaja en las próximas ediciones de dos nuevas novelas ya acabadas: “La emperatriz de Tánger” y “Viejas brumas de Tánger”.

https://najmiabdelkhalak.wordpress.com

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RESEÑA DE CELIA CORRONS A «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE» DE SERGIO BARCE

Después de las reseñas tan favorables de Fuensante Niñirola y de Joana Márquez, llega la de Celia Corrons y, sinceramente, me he quedado gratamente sorprendido por lo que le han transmitido los relatos de mi nuevo libro Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente, y, sobre todo, cómo ha sabido plasmar esas impresiones, con una delicadeza casi poética. Es para sentirse bien. Espero que los lectores del libro lleguen a percibir todo lo que ellas tres, cada una desde una perspectiva diferente, han sabido hallar en estas páginas.
Creo que la reseña de Celia Corrons es para deleitarse con su lectura. Ya de por sí, es un relato.
Sergio Barce, octubre 2014

PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

Ejercer la seducción con colores no es un arte fácil, la singular proeza la consiguió Marruecos sobre Matisse cuando el genial pintor se desplazó para inmortalizar al país exótico. Intensos azules se fueron apropiando de su antigua paleta y pronto se declaró un converso al nuevo color.
En Sergio Barce, el pigmento entró de forma más pausada. Los doce años que vivió hechizado por el aroma de Larache, fueron coloreando a la vez que fraguaban en su memoria Paseando por el Zoco Chico.
Para cantar a Larache se necesita de una imaginación dotada de un gran cromatismo, también de una pluma diestra como la del autor que absorbe colores, pinta aromas y extrae texturas inimaginables. Donde la melancolía se transforma en luz y cargado de nostalgia ahuyenta lo superfluo y lo solemne queda velado para dejar paso a la sencillez de la cotidianidad.
La curiosidad que sintió desde muy temprano le hizo atesorar en su portentosa memoria material valioso para construir sus recueros, escombros que recoge cada vez que vuelve a su Meca y edifican de nuevo para construir en forma de relatos su privilegiada infancia.
Larachensemente aparece en el titulo como un suspiro que se escucha en profundidad, es como tomar un té saboreando los aromas lentamente, mientras se es testigo de lo que te rodea y te apoderas para endulzar la bebida.
Sergio Barce guarda un as en la manga y sorprende con un punto de inflexión en el capítulo de La cautiva, en el que la atmósfera envolvente de un cuadro le sumerge en un momento íntimo y sensual al adolescente que la contempla.
Atención a la banda sonora, y no me refiero a la excelencia de Cole Porter, que también se escucha. Hay una partitura original que envuelve a todos y cada uno de los relatos, y son las voces de los más queridos, las que pasearon por el zoco, las de las frenadas de bicicleta, las del cine y del colegio. Voces que contemplaron el balcón del Atlántico, las que cruzaban el Lucus para alcanzar la playa y sobre todo, las de sus amigos, entonces niños que descubrían a gritos la aventura de vivir en Larache.
La mítica historia de Larache, sumada a su ubicación geográfica, donde el Lucus y el Atlántico se dan el eterno abrazo deja, para las miradas que escuchan, un paisaje digno de una hermosa leyenda.
Al poco de iniciar la lectura por el Zoco Chico y si el lector lo ha realizado larachensemente, habrá alcanzado la categoría de converso. Seguramente no podrá prescindir de seguir recibiendo noticias de Larache, aquí recopiladas en treinta relatos que llegan tan frescos como una crónica diaria, una noticia comentada con anchura y con poca extensión, donde la voz del autor fascina con su amplia paleta y seduce como los colores que se filtraron por la ventana de Matisse.
Por Celia Corrons -Publicado en octubre 9, 2014

EL ENLACE A ESTA RESEÑA ES EL SIGUIENTE:

http://turnodetinta.wordpress.com/2014/10/09/paseando-por-el-zoco-chico-sergio-barce/

Celia Corrons con miembros de  la Generación BiblioCafé

Celia Corrons con miembros de la Generación BiblioCafé

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