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RESEÑA DE FUENSANTA NIÑIROLA A «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER», NOVELA DE SERGIO BARCE

Nueva reseña de mi novela La emperatriz de Tánger (Ediciones del Genal – Málaga, 2015). En esta ocasión, firmada por la escritora y artista plástica Fuensanta Niñirola. Y, por lo que leo en ella, la novela sale airosa de nuevo. Lo cierto es que, hasta el momento, el libro me está dando muchas satisfacciones.

FUENSANTA NIÑIROLA

FUENSANTA NIÑIROLA

 

(Recomendable su blog: http://lamiradadeariodante.blogspot.com/)

La reseña se ha publicado en “El placer de la lectura”:

http://www.elplacerdelalectura.com/2015/05/la-emperatriz-de-tanger-de-sergio-barce.html

Sergio Barce, mayo 2015

LA EMPERATRIZ DE TÁNGER, DE SERGIO BARCE

Por Fuensanta Niñirola

 «Es desperta, de sobte, com un vell huracà, ( Se despierta de pronto como un viejo huracán

i ens tomba en terra els dos, ens ajunta, ens empeny. ( y nos tumba en tierra a los dos, nos junta, nos enlaza)

El nostre amor és un amor brusc i salvatge, ( Nuestro amor es brusco y salvaje

i tenim l’enyorança amarga de la terra, ( y tenemos la añoranza amarga de la tierra

d’anar a rebolcons entre besos i arraps» ( de andar a revolcones entre besos y abrazos)

Vicent Andrés Estellés, Els amants.

     Ambientada de modo impreciso, en los años del Tánger internacional -cuarenta, cincuenta-,  la ciudad era en esa época un continuo bullir de todo tipo de figuras: literarias, con el grupo formado alrededor de Paul y Jane Bowles, que atraía personajes de toda índole y procedencia a su alrededor. Políticas, puesto que en Tánger se refugiaban muchos exiliados españoles, gente de izquierdas, pero también muchos aventureros y “buscadores de recompensas”. Artísticas, con muchos de sus miembros atraídos por el clima libertario tangerino, organizando encuentros y soireés, plenas de alcohol y marihuana, que compartían con sus colegas literatos.

No sabría decir si el protagonista de esta narración es Augusto Cobos, escritor tangerino de origen español, o la Mujer (así, con mayúscula) cuyo imperio ejerce, dominante y pleno sobre el escritor, llevándole y trayéndole, haciendo de él un esclavo del sexo. Tánger es también la otra protagonista, puesto que respiramos su ambiente, sentimos su viento y lluvia en la piel, vagamos por sus calles, cafés y tugurios, miramos las gentes que lo pueblan y el mar que lo circunda. El Hombre/la Mujer/la ciudad.

Es esta una novela en la que su autor se moja. Y cuando digo que “se moja” no me refiero tanto a que a lo largo de todas sus páginas resuene continua la lluvia sobre Tánger, creando un clima no  tanto meteorológico, sino de una tensión, un estado de ánimo muy especial, tanto en los personajes como en el lector. Es curioso, la primera visita del pintor Matisse a Tánger, allá por 1912, se desarrolló durante casi un mes de lluvia constante, como ocurre en esta novela. El recuerdo sensual de Matisse persistirá  entre estas páginas.

Sergio Barce, insisto, se implica mucho en el texto, no tanto en plan autobiográfico -que también, imagino- como en los aspectos literarios, humanos, emocionales. El autor llega muy hondo en su recreación de Augusto: diríamos que cala hasta los huesos, (siguiendo con el símbolo de la lluvia), abre al lector las entrañas del hombre, del escritor, del amante. Reflexionando sobre su vida, en los momentos de lucidez, de racionalidad entre una u otra pasión.

CINE ROXY

CINE ROXY

La narración desarrolla la acción aproximadamente durante un mes -aunque el tiempo, en esta historia, es algo subjetivo, gomoso, impreciso y muy personal- un mes en el que la lluvia es continua: a veces suave y silenciosa, a veces violenta y ventosa, huracanada, creando un “pathos” especial en Augusto, y por simpatía, en el lector, que acaba por sentir la humedad en su cuerpo al cabo de horas de lectura. Las sensualidad, incluso escatológica, es constante a lo largo de estas páginas. Olores, sabores, sensaciones táctiles, oscilando entre el calor y el frío, entre lo suave y lo pegajoso, entre lo dulce y lo amargo, si algo produce esta novela es una inmersión en el mundo físico, cotidiano, y a la vez un mundo en el que lo azaroso predomina sobre lo previsto. La naturaleza, el lado natural del hombre, triunfa sobre el racional, y el protagonista sufre esos vaivenes, transmitiendo al lector una impresión de debilidad, de incoherencia, mezclada con una gran voluptuosidad…y a la vez de una terrible soledad. No sé si el autor conoce los versos que cito más arriba, de V.A. Estellés, pero creo que esa es la pasión que impregna al protagonista.

Augusto Cobos es un escritor del círculo de los Bowles, un hombre en la cuarentena, solitario, inestable, convencido de su independencia; sin embargo, está dominado por continuas dependencias: adicto al alcohol, a las drogas, al café, a la escritura compulsiva (por cierto, muy curiosa la historia de cómo llega a sus manos la Olivetti)…pero sobre todo, adicto al sexo femenino, es incapaz de reprimir sus impulsos cuando una mujer le atrae. Y le atraen muchas, aunque en la novela se concentra en tres: Yamila, una bailarina marroquí, con la que mantiene una relación de fuerte atracción sexual desde años atrás; Carmen Montes, una madura española funcionaria consular, que le lleva unos quince años y con la que ha iniciado una relación con un atractivo especial; y finalmente, Miriam Benasuly, una esplendorosa adolescente de catorce, una “Lolita” que suscita en Augusto una pasión demoledora. La disección del personaje es despiadada, lo presenta como un hombre desnortado por completo.

Ese escritor presenta su flamante novela en Tánger, y el lluvioso día de la presentación ocurren muchas cosas a la vez, cosas que apenas es capaz de digerir. Su amigo, el político de izquierdas Pablo Cantos le anuncia que ha de escapar de Tánger. Al mismo tiempo, Augusto conoce a la adolescente Miriam, de la que se queda prendado. Tras el acto de presentación, se ve inmerso en una noche loca, coge una cogorza impresionante, de la que apenas recuerda cosas al día siguiente, pero lo poco que recuerda es inquietante: compartió la velada con una risueña dama polaca, un extraño desconocido con una pistola, y un jovencito, entre vapores de alcohol y humos perturbadores. Seguía  lloviendo. Más tarde se enterará de la muerte, en circunstancias oscuras y turbias, de un falangista, y la situación se complica. Continúa lloviendo. A partir de ahí las cosas irán muy deprisa para Augusto, enredado en una trama inquietante.

Una excelente novela que mezcla sensualidad, intriga, ficción y realidad. Pero sobre todo, un retrato literario de Tánger, una investigación literaria profunda sobre la naturaleza humana, y una especial mirada masculina hacia el misterio femenino.

http://www.elplacerdelalectura.com/

cubierta definitiva La emperatriz de Tánger

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RESEÑA POR EL POETA VÍCTOR PÉREZ DE «LA EMPERATRIZ DE TÁNGER» DE SERGIO BARCE

Este viernes, 1º de mayo, se presenta mi novela La emperatriz de Tánger, en la Feria del Libro de Málaga, a las 19:00 horas.

Por eso es un momento perfecto para leer la primera reseña de la novela, escrita por el poeta Víctor Manuel Pérez Benítez.

Víctor Manuel Pérez Benítez

Víctor Manuel Pérez Benítez

 

«La emperatriz de Tánger»

de Sergio Barce

Vivir de cerca la atmósfera de Tánger, respirar el aroma de una ciudad única en un momento histórico, confluir con personas y situaciones que nos pondrán al borde del peligro y nos seducirán con las historias de desasosiego y ausencias, de esperanzas y frustraciones, es la llave con la que Sergio Barce nos abre esa ventana al pasado que nos hará disfrutar desde el principio al fin de esta extraordinaria novela, novelón diría yo.

Mézclese el humo y la pasión de un escritor como Augusto Cobos Koller y la interminable búsqueda de su emperatriz de Tánger, Carmen, Yamila, Miriam, una mujer que le arrastre hasta la agonía y el éxtasis, un poco de majoun y ruleta rusa, unos Bowles perdidos en un oasis repleto de agua de lluvia que les destroza su creación literaria, un malvado capitán falangista desaparecido, un policía local poeta y entrañable. Un cocktail preparado con maestría y agitado con brío, que nos hará disfrutar en cada página.

Una obra maestra del género negro, un libro visual que nos hará sentir escalofríos y caricias sedosas, una maravilla, créanme.

VÍCTOR MANUEL PÉREZ BENÍTEZ, 29 de abril de 2015

Víctor M. Pérez Benítez es un poeta nacido en Motril en 1960 y que lleva afincado en Málaga más de treinta años, por lo que le gusta decir que tiene corazón de boquerón y sangre de ron pálido. Es un entusiasta lector y miembro activo del grupo Capitel. Ha participado en diversos libros y publicaciones, tanto de poesía como de relatos. Ha publicado un poemario “Diverso” número 2 de la Colección de monográficos de Capitel y tiene pendiente de publicar un cuaderno de viajes ya terminado y un libro autobiográfico, en proceso ya de corrección.

Su blog:

http://siroco-encuentrosyamistad.blogspot.com.es/2013/01/ya-era-tarde-de-victor-perez.html

cubierta definitiva La emperatriz de Tánger

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«LA EMPERATRIZ DE TÁNGER», NUEVA NOVELA DE SERGIO BARCE, FINALISTA DEL XVII PREMIO NOVELA «VARGAS LLOSA»

Ayer, en la Noche de los Libros – Málaga 451, que se celebró en La Térmica, tuvimos la suerte de firmar más ejemplares de mi nueva novela de los que esperábamos. Objetivo cumplido, y buen arranque.

Gracias a Jesús Otaola y al stand que se instaló de Librería Proteo por todo el apoyo editorial y promocional, y a Cuqui Bravo por hacerlo también con mis otros títulos en el stand de la Librería Mapas & Compañía.  

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LA EMPERATRIZ DE TÁNGER

(Ediciones del Genal – Málaga, 2015)

Finalista del

XVII Premio de Novela

“Vargas Llosa”

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cubierta definitiva La emperatriz de Tánger

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Para adquirir este libro, puedes hacerlo directamente en la librería Proteo-Prometeo de Málaga a través del enlace:

https://www.libreriaproteo.com/libro/ver/id/1568523/titulo/la-emperatriz-de-tanger.html

Si no vives en Málaga, puedes ya pedirla en tu librería habitual o bien en la librería de tu ciudad asociada en

http://www.todostuslibros.com

En la web de todostuslibros, en “contenido”, pinchas en “librerías” y buscas en tu ciudad. Ahí puedes pedir la novela La emperatriz de Tánger.

El otro enlace de esta web directo al libro es:

http://www.todostuslibros.com/libros/la-emperatriz-de-tanger_978-84-16021-46-8

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«LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER», POR RAJAE BOUMEDIANE

Rajae Boumediane el Metni ha logrado el reconocimiento unánime por sus traducciones al español de las novelas de Mohamed Chukri, que ha reeditado la editorial Cabaret Voltaire.

Obras como El pan desnudo (Al-jubz al-hafi) o Paul Bowles, el recluso de Tánger (Paul Bowles wa ´uzlatu tanya), gracias a su minucioso trabajo de traducción e interpretación, han ganado calidad e integridad en estas nuevas versiones en castellano. Solo me falta por leer de sus traducciones del  maestro Chukri Jean Genet en Tánger, que pronto me llegará… 

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Rajae ha tenido la amabilidad de enviarme un artículo que publicó hace unos años en la revista Raíces sobre la comunidad judía de Tánger, y que le ha animado a decidirse porque su tesis doctoral, que actualmente está preparando, se centre en este tema tan apasionante. Sería fantástico que los hebreos de Tánger se hagan eco de este post y se animen a ponerse en contacto con Rajae Boumediane que, lo sé por ella, está tratando de dar con los hebreos originarios de la ciudad tangerina para completar su trabajo como ella pretende.

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

RAJAE BOUMEDIANE EL METNI

Nacida en Tánger, Rajae Boumediane el Metni es filóloga hispánica por la Universidad Sidi Mohamed Ben Abdelá de Tetuán,y como antes decía, se está doctorando en Lingüística por la Universidad Complutense de Madrid.

Sergio Barce, mayo 2014

LA COMUNIDAD JUDÍA DE TÁNGER, ENTRE EL RECUERDO Y EL OLVIDO

La memoria colectiva, el recuerdo de un pasado, que nunca volverá a resucitar y la añoranza por lo que existía y que ya no existe mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Lo poco que queda de esta comunidad se nutre de los recuerdos, recuerdos que siempre están en proceso de flash back arrancando con un “¡ya hasra!” (1). La comunidad judía de Tánger persiste aún, menos numerosa, pero se mantiene viva. De las 17.000 almas que llegaron a convivir en Tánger, quedan tan sólo 189 judíos (2) y la mayoría son personas mayores. Este hecho incita a preguntarse ¿cómo ha podido disminuir tanto el número de los judíos de Tánger en tan poco tiempo? ¿Cuáles son las razones y circunstancias que les empujaron a iniciar una emigración masiva hacia otros países” (3). Son muchas las preguntas que se hace uno acerca de la emigración masiva de los judíos tangerinos y para contestarlas, habría que efectuar un retroceso en la historia, cosa que se podría hacer en otro momento.
Lo único que se puede asegurar es que los sefardíes, temerosos de ser perseguidos, cambiaron su Tánger por Francia, Canadá, Estados Unidos, España, países de América del Sur e Israel.

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Sinagoga Chaar Rafael, en Tánger

Consecuencia de ello, es que no sólo se truncaba una comunidad sino que se separaban los miembros de una misma familia.
La comunidad judía de Tánger tenía su propia identidad. Si la religión constituía el punto relevante y distintivo del resto de la población marroquí y las diversas colonias extranjeras, la lengua y la cultura la diferenciaban de «los otros», «los forasteros» (4), los judíos del interior de Marruecos.
Como los judíos de Tetuán, Larache, Asilah, Chaouen o Alcázar, el judío tangerino conservó, cariñosa y cuidadosamente, el idioma familiar y comunitario: el judeo-español. Este idioma, conviviendo con otros idiomas y consiguiendo mayor entendimiento con moros y cristianos, evolucionó para dar como resultado una mezcla que recibe como nombre «hakitía».
José Benoliel califica esta mezcla como «un dialecto peculiar a los judíos, de origen ibérico establecidos en Marruecos desde la expulsión de España (), es un compuesto de castellano antiguo, más o menos, bien conservado, de árabe, de hebreo, etc… al que se da vulgarmente el nombre de hakitía» (5).
Sin embargo, la “infidelidad” de los hablantes que lo crearon v usaron junto con la rehispanización masiva a la cual fue sometido el dialecto a finales del siglo XIX y finalmente la seducción del francés que terminó con la creación de las escuelas de la Alianza Israelita Universal (6), acentuaron y aceleraron el proceso de extinción.

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

ALUMNOS DE LA ALIANZA ISRAELITA UNIVERSAL DE TÁNGER (foto del archivo de ACAM.LUKUS)

De resultas, la hakitía sufrió una decadencia y muchos firmaron su certificado de defunción afirmando que queda sólo un mero recuerdo.
Sin embargo, en una ciudad sin mellah, los judíos -dedicados principalmente al comercio y en contacto continuo tanto con la población marroquí como con su habla- se habían integrado en la sociedad marroquí y esa misma hakitía siguió su proceso de evolución dando paso a otro tipo de hakitía que tiene como raíz palabras del dialecto marroquí y terminación del español moderno.
A esta misma hakitía se refería nuestro informante cuando nos afirmó: «lo [la hakitía] hablamos en broma, pero resulta que la hakitía que hablamos nosotros es el árabe espanolisado. Por ejemplo decimos: «bastante bsslha venga ya feddi liya de una vez» o «se fue fulano a Italia y soy muy wahchiado» «andi wach dial hada eso wahchiado». o sea hablamos mal el español y mal el árabe» (7).
Mientras este informante reconocía la existencia de otro tipo de hakitía, la mayoría de los demás niega saber palabras haquetíescas alegando «en casa de mis padres hablábamos español, nosotros vivíamos en el boulevard, nosotros no vivíamos en el soko», «cuando era niña, cuando decía alguna palabra de haketía, mis padres me prohibían hablar haketía», «cuando decía alguna palabra de haketía, mi madre me decía “esto no se dice” y a veces me castigaba. ¿Sabes por qué? Porque estaba mal visto hablar haketía. Era un dialecto vulgar y de gente ignorante.»
Testimonios como éstos ponen en tela de juicio la opinión que se tenía de la haketía: estaba prohibido hablarla en algunas casas, estaba limitada a la gente que vivía por el zoco y era un dialecto vulgar, peculiar tan sólo a la gente ignorante.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

En definitiva, los prejuicios que se tenían desgraciadamente de la haquitía favorecieron su decadencia, su agonía y su extinción. De hecho, su desaparición se debió, principalmente, a razones de carácter socioeconómico y cultural.
A decir verdad cuando me llegaron al oído tales testimonios, me di cuenta de cómo un idioma puede desaparecer por prejuicios y dentro de mí llegué a decir: ¡Ya hasra! Pero a pesar de eso no me resigné. Quería averiguar si los mismos que manifestaban no saber absolutamente nada de hakitía me podían decir algunas palabras.
Fue difícil romper esa barrera de «no sé nada de Haketía». Y cuando se convencieron de que para mí la hakitía no es en absoluto vulgar, cuando cogieron algo de confianza, cuando percibieron mi gran curiosidad hacia ese dialecto totalmente ignorado por mí, cuando se sintieron seguros y relajados y finalmente cuando me presentó un conocido de mi padre como estudiante que investiga la comunidad judía de Tánger, sólo en ese momento, dieron riendas sueltas a sus recuerdos y empezaron a decirme palabras y frases como «está wahleado» (está en apuro), «está chonjreando» (está roncando), «fraja» (alegría), «farezmal» (fuera del mal).
Había incluso un informante que, siendo originario de Casablanca, manifestaba con cierto orgullo: «yo soy de Casablanca y sé algunas palabras de haketía porque lo he aprendido aquí en el casino. Ellos cuando están juntos hablan, a veces, haketía. Pero cuando hay alguien extraño no quieren hablar, pero saben muchas palabras de haketía. Yo sé por ejemplo la palabra «alhotar», «se arsó el mazzal», «me vaya kapara por tí» y muchas otras. (8)
Otro informante me cantó la siguiente «canción»:
«Por esos bulevares/ de 7 a 8/ pasean las alhasbas/ buscando novio/ me vaya kapara/ me vaya hálala.» (Las alhasbas son las chicas).
Es de subrayar que la mayoría de las palabras que hemos recogido tienen la raíz del árabe dialectal y la terminación del castellano.
Gran número de mis informantes fueron localizados en el casino mientras festejaban la fiesta de Hanukah, otros fueron entrevistados en la comunidad. Estos últimos me hablaron de las muchas sinagogas que existían en Tánger y de los dos cementerios judíos: el viejo y el nuevo. Luis Tangir, secretario de la Comunidad, refiriéndose a la sinagoga de Nahón me explicó: «Esta sinagoga estaba destruida y tiene más de ciento y pico años. Yo la descubrí y me encargué personalmente de restaurarla. En esta sinagoga estaba la crema y la nata de la judería de Tánger».
La mencionada sinagoga se va a convertir en museo en memoria de todos los antiguos judíos tangerinos; tiene el altar en frente a diferencia de las otras sinagogas. Ya no se celebran oficios en esta sinagoga.
Como todos los informantes me hablaban de la semejanza que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada, quería visitarla para tener la oportunidad de palpar personalmente dicha semejanza. Pedí permiso al secretario de la Comunidad y me brindó, gustosamente, su ayuda. Gracias a su enorme generosidad y acompañada por un empleado de la Comunidad, llegué a visitar todas las sinagogas encontradas en Tánger y pude notar el gran parecido que tiene la sinagoga de Nahón con la Alhambra de Granada. La gran semejanza reside, principalmente, en las placas de escayola usadas -éstas fueron traídas precisamente de Granada hace más de 100 años-, en los arcos y en los cristales colorados.

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

SINAGOGA NAHÓN, DE TÁNGER

Aparte de ésta, quedan sólo cuatro sinagogas (9): la sinagoga de Benattar, la sinagoga de Bendrihen, la sinagoga Assayag y la sinagoga de Suiri. Las dos primeras tienen oficio diario mientras que las últimas se limitan a tenerlo sábados y festivos.
Una vez visitadas las sinagogas, deseaba entrar aunque fuera por pocos minutos, en el cementerio. Logré visitar, únicamente, el cementerio viejo donde descansan en un profundo y continuo sueño los antiguos judíos tangerinos, los que nacieron, vivieron y murieron en su querida Tánger, los que formaron la comunidad judía. Empecé a buscar nombres que me son familiares entre las numerosas lápidas y pude leer, entre otros, el nombre de Isaac Laredo (1946), autor de Memorias de un viejo tangerino. Hasta los años sesenta se seguía enterrando en el viejo cementerio pero hace unos treinta años se dejó de hacerlo; hará unos diez años enterraron al hijo del Presidente de la Comunidad.
Los minutos contados que pasé en el cementerio me inspiraron una emoción y una paz tan grandes que mientras miraba las interminables lápidas me llegué a decir «¡ya hasra!, ojalá pudiera volver el tiempo hacia atrás para tener la oportunidad de conocer a tantos ilustres judíos tangerinos». Pero me consolaba diciéndome que por lo menos queda algo del antiguo, fascinante y mítico Tánger pero ¿qué queda de aquel añorado Tánger?
Quedan los cementerios, en cuyas lápidas se hallan grabados para siempre los nombres de los que un día formaron parte de la comunidad judía. Quedan las sinagogas, que aunque sean pocas, mantienen viva esa religión que presenta el único punto distintivo del resto de la población. Quedan residuos de ese idioma que llegó a ser medio de comunicación de «los nuestros». Quedan los testimonios de las personas que convivieron, y siguen conviviendo, con la comunidad marroquí. Quedan las varias instituciones creadas como el asilo y hospital Benchimol, la sede de la comunidad y el casino que cada tarde reúne, con gran orgullo, a los «suyos» y se convierte en el único testigo que presencia los restos de la hakitía. Quedan las personas que mantienen viva a la comunidad judía de Tánger. Quedan aquellos que no cambiarán -por nada en el mundo- su ciudad porque «en Tánger te hablan las calles, te hablan las piedras, todo te habla» (10). Quedan miembros de familias de mucho prestigio como Azancot, Bengio y Assayag. Quedan finalmente los recuerdos que permanecen vivos en la mente de cada judío tangerino, recuerdos que sólo la muerte es capaz de borrar, recuerdos que se nutren cada día con una referencia, por muy infame que sea, al pasado porque como dice Milán Kundera: «La lucha del ser en la vida es la lucha del recuerdo contra el olvido».
Tánger seguirá siendo ese «paraíso perdido» que siempre está dispuesto a acoger a «los suyos», a esos «hijos adoptivos» que un día abandonaron su Tánger de cuerpo pero no de alma, esos hijos que siempre vuelven iniciando el flash back con un ¡ya hasra!, esos hijos que han sido, son y serán fieles a la ciudad que un día vio nacer y crecer a un antepasado.
Y ahora con la sinagoga de Nahón, que se está convirtiendo en museo en memoria de todos los judíos de Tánger, la ciudad aguarda, con gran orgullo e inmensa impaciencia, ese día que le brindará —una vez más- la oportunidad de abrazar a todos sus seres queridos.
No quisiera terminar con un ¡ya hasra! porque mientras siga viva una minoría judía en Tánger, se podrá recoger ese eco que recobra fuerza y resonancia, resonancia y vida.

Rajae Boumediane el Metni

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NOTAS DEL TEXTO:

1 – Expresión árabe que significa: ¡qué pena!
2 – Estadística facilitada por Luis Tangir, secretario de la Comunidad de Tánger. Hay 12 personas entre 2 y 15 años, 12 entre 15 y 25, 6 entre 25 y 50, 12 entre 90 y 100 y los demás tienen más de 60 años. Es de señalar que la mayoría de los jóvenes estudian fuera de Tánger.
3 – En 1960, la comunidad judía contaba con 6.300 judíos.
4 – Así llamaban los judíos del Norte de Marruecos a los del interior.
5 – J. Benoliel, Dialecto judeo-hispano-marroquí o hakitía, Madrid, 1977, p. 27.
6 – La primera escuela de la Alianza Israelita Universal se abrió en Tetuán en 1862.
7 – Este informante reconoció la existencia de otro tipo de hakitía formada principalmente de palabras del dialecto marroquí. La traducción respectiva de los dos ejemplos es: «basta ya de bromas, termina de una vez», «se fue a fulano a Italia y le echo mucho de menos. Wahchiado es echar de menos.»
8 – Esta es la traducción que me dio el mismo informante: «Alhotar» (ahorrar- guardar), «se arsó el mazzal» (tuvo mucha suerte), «me vaya kapara por tí» (lo doy todo por ti)
9 – Antes llegaron a coexistir 17 sinagogas en una misma calle denominada por eso «calle de las sinagogas». Hasta hoy día, y aunque la calle tiene otro nombre, sigue el letrero con el mismo nombre escrito en árabe, en español y en francés. Actualmente en esa misma calle quedan sólo dos sinagogas: la de Nahón y la de Suiri.
10 – Son palabras de un judío tangerino que me causaron una gran emoción.

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Fallece el pintor CLAUDIO BRAVO, íntimamente vinculado a TÁNGER

Claudio Bravo, autorretrato

El pasado 4 de junio, fallecía el artista plástico Claudio Bravo a causa de un ataque de epilepsia. Vinculado íntimamente con Marruecos, sus pinturas, internacionalmente conocidas, hablan por sí solas. Sirva esta pequeña muestra de su obra pictórica de pequeño homenaje y recuerdo.

Claudio Bravo nació en Valparaíso (Chile) en 1936, y ha fallecido en Taroudant (Marruecos). Desde 1972 residía y pintaba en Tánger. De estilo hiperrealista, su primera exposición la realiza con sólo diecisiete años.

Retratista, se dice de él que recuerda enormemente a Velázquez. Sea como fuere, sus pinturas asombran.

Babuchas

El Adivinador

Tras pasar por Madrid, se instaló definitivamente en Tánger en 1972, donde adquirió una gran mansión, cuyo interior transformó por completo derribando todas las paredes para que la luz entrara a raudales, la luz mediterránea tan presente en sus cuadros.

El Velo

Paisaje de Tánger

Expuso en los mejores museos, como el Metropolitan o el de Arte Moderno, ambos de Nueva York, y en los museos de Mexico o Santiago de Chile. El Museo del Prado también posee algunas de sus obras, entre ellas esculturas que fueron donadas por el propio artista. Sus imágenes de Marruecos, de los marroquíes, de la luz del país, arrancadas de la realidad igual que fotografías captadas por su retina, el instante, el momento, todo queda en el aire suspendido por una técnica perfecta.

Sergio Barce, junio 2011

El turbante rojo

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