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SE REEDITA «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE», LIBRO DE RELATOS DE SERGIO BARCE

 PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

العرائش من دون الصيباري: (2013)

قضيت نهاية هذا الأسبوع في العرائش. وفي الطريق إلى الفندق، رأيت الواجهة الخارجية للمبنى القديم لمقهى «سنطرال»، نصف مغطات بإعلان عن تقديم كتاب لحسن الطريبق. لم يعد هناك المقهى ومنذ زمن بعيد. وكان هناك كرسي فارغ تخلي عنه بجانب الباب الكبير للبناية.

قضيت نهاية هذاالأسبوع في العرائش. كانت رحلة هروب قصيرة، ولكن كالعادة حافلا.

لما وصلت، مررت بمنزل الصيباري، وقدمت تعازي للعائلة. وقد مرت تسعة أيام على فقدانه. ابنته ماريا، استدعتني إلى الصعود إلى الصالون الذي كان عادة ما يستقبلني فيه والدها. جلسنا وطفقنا نتحدث عنه. كان أخ الصيباري بجانبها، صامتا، معبرا بحركات رأسه، كل مرة كنت أتحدث فيها إلى ماريا كم أننا سوف نفتقده.

حكت لي أنه توفي فجرا، وأن تلك الليلة، شرع الصيباري في قول أشياء من دون معنى، وكذلك كان يظهر عليه العياء. الحياة تثقله. تحدثنا عن تلك الأزمنة اللتي كان فيها مع جدي، وتلك اللتي كان فيها مع والداي، وبالأخص مع والدتي، ثم معي.

ماريا كانت تومئ برأسها، وكانت تهمس «بأعرف» لين وحلو.

Así comienza en árabe el relato que cierra mi libro Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente, que se va a reeditar por Ediciones del Genal a finales de septiembre o principios de Octubre.

A los relatos que conforman este libro, que se editó el pasado año por Ediciones Jem/Generación BiblioCafé, se ha incorporado la traducción del cuento Larache, sin Sibari al árabe y al francés. la traducción al francés se debe a Nabila Boumediane y Fidel; y al árabe de Rajae Boumediane el Metni y del Prof. Messari Hamza.

Creo que va a ser una reedición muy bonita, y muy especial.

ZOCO CHICO  de Larache. Foto de archivo cedida por Mónica López

ZOCO CHICO de Larache. Foto de archivo cedida por Mónica López

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«PASA EL TIEMPO, Y YA HACE UN AÑO», POR SERGIO BARCE

 

Larache - MARUJA GALLARDO

Larache – MARUJA GALLARDO

Ayer hizo un año que mi madre falleció. Parece que han pasado apenas unas semanas. El día de hoy ha sido extraño, he tratado de actuar como si mi cumpleaños fuera un cumpleaños más y he disfrutando leyendo los correos que me muestran tanto afecto como cariño y también hablando con quienes me han llamado, gente muy querida. El mejor momento del día lo he pasado cenando con dos personas que amo profundamente y que me hacen más feliz de lo que imaginan.

Pero el día se ha hecho extraño al final. Se han mezclado muchas cosas. Como si algo se hubiera quebrado, algo que no puedo dominar. Tal vez hoy no he estado a la altura.

Aunque pensaba que podría soslayar el recuerdo, creo que no ha sido posible. Y pensando en aquel 14 de agosto del pasado año, ayer por la mañana escribí algo que no sé si era lo que quería escribir. Ni siquiera sé, en realidad, si debiera publicarlo en mi blog. Pero, por otro lado, no conozco otra manera para hacer que ella siga entre nosotros.

No sé si te he contado alguna vez que llegué tarde.

Mis hermanas me llamaron, fingiendo una tranquilidad que en realidad no sentían, encubriendo la verdad. Me dijeron que no tardara, que ella quería verme. Cuando llegué, me senté en la cama, a su lado. Tenía ese rostro plácido y amable de siempre, pese a la devastación que la había arrasado sin piedad. Muy delgada, más pálida. La acaricié, le pregunté si se encontraba bien, qué era lo que quería decirme. Había notado al instante su piel fría, su insensibilidad como una capa de ausencia. Me acerqué, y me di cuenta de que no respiraba. La sensación de agarrotamiento se apoderó de mi angustia.

La escudriñé como si pudiera encontrar un rescoldo de su pasado o un eco de su voz pronunciando mi nombre. Sólo nos rodeaba el bronco silencio del instante. Le pedí perdón por llegar tarde. Le pedí perdón por no haber podido decirle adiós. Y, al besarla, sentí que, justo en el lugar en el que posaba mis labios, su frente se arrugaba como un leve temblor en la plácida superficie del agua.

Alguien entró a la habitación, y me aclaró que cuando me habían llamado ella ya no estaba allí. Eso me consoló de alguna manera, pero en mi interior he continuado paladeando el sabor acidulado de haber llegado tarde. Volví a pasar una mano por su rostro, que ya no era el rostro que yo veía. Porque para mí, ella continuaba sonriéndome, girada levemente para poder mirarme por encima del hombro, con sus labios recién pintados, casi joven otra vez, y al poco movía la cabeza y se quedaba muy quieta, asomada a su ventana, frente a su hermoso balcón del Atlántico, y estaba esplendorosa, y estaba viva. Y creo que incluso la oí reír.

Sergio Barce, 14 de agosto de 2015.

MARUJA GALLARDO

MARUJA GALLARDO

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«LA ESTRUCTURA POLIÉDRICA DE PASEANDO POR EL ZOCO CHICO, DE SERGIO BARCE», POR EL PROFESOR AHMED OUBALI

Este es el estudio completo que el profesor Ahmed Oubali resumió en la presentación que hizo, junto a María Sibari y Abdelhalak Najmi, de mi libro de relatos Paseando por el Zoco Chico. Laracehnsemente, en Larache. Todo un honor que un estudioso como mi paisano y amigo Ahmed Oubali haya dedicado tanto tiempo y esfuerzo en adentrarse en los entresijos de mis cuentos.

Pepe Sarria, Sergio Barce y Ahmed Oubali

Pepe Sarria, Sergio Barce y Ahmed Oubali

 

 AHMED OUBALI (Larache, Marruecos). Doctor en Lengua y literatura Comparadas, (francés-español) por la Universidad Rennes II Haute Bretagne, Francia. Catedrático de Semiótica de Textos en la Universidad de Tetuán desde 1991. Conferenciante en varios países, articulista, escritor e investigador en ciencias sociales. Ha publicado numerosos artículos de crítica literaria en diversos medios y revistas especializadas. Es traductor-intérprete y fue miembro de la Asociación de Escritores Marroquíes en Lengua Española (AEMLE). Es actualmente miembro del consejo de redacción de las Revistas Dos orillas y Hércules cultural.

Su último libro de relatos se titula “Chivos expiatorios”, es editado por Cultiva Libros y puesto en venta por Amazon.

https://www.facebook.com/ahmed.oubali

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PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

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La estructura poliédrica de

Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente

de Sergio Barce

Por Ahmed Oubali.

PREÁMBULO

Mi idea de estructura poliédrica no es fortuita. Ilustra lo que dice el mismo autor: “En este libro se recopilan los relatos que he ido escribiendo a lo largo de más de quince años y que tienen a la ciudad de Larache como nexo común. Algunos pertenecen a mi libro Últimas noticias de Larache, que se publicó en 2004, y, del resto de los cuentos, unos han visto la luz en revistas o libros colectivos, otros en mi blog personal a través de internet, y un puñado de ellos, inéditos, salen ahora por vez primera”.

ARGUMENTO DEL LIBRO

Con esta extraordinaria obra autobiográfica, Sergio Barce nos obsequia con unos entrañables relatos (treinta) cuya lectura amena va hilvanando las vivencias de un pasado que sin ella se habría perdido para siempre.

Con palabras sencillas el escritor resucita una época que todos los larachenses añoramos. Nos invita a un viaje de tolerancia y coexistencia rumbo a una mítica ciudad, Larache, en la que convivieron durante milenios tres grandes culturas universales: la hebrea, la cristiana y la musulmana, en completa simbiosis, formando una sociedad homogénea pero profundamente pluricultural. En el libro y mientras va pasando el tiempo, el autor se lamenta doblemente, viendo cómo las huellas de las dos primeras culturas se fueron borrando de la ciudad cada vez más hasta ser una triste piel de zapa o “peau de chagrin” y observando la degradación urbanística de la ciudad.

Sergio nos invita en Paseando por el Zoco Chico a brindar por tiempos de nostalgia, contemplación, evocación y recreación de una época paradisíaca, entregándonos una narración de un impoluto intimismo que reconstruye o reconstituye la ciudad y aquellas tres familias suyas en sus momentos más gloriosos, más tolerantes e inolvidables.

INTRODUCCIÓN

Paseando por el Zoco Chico tiene como foco el eje de una de las modalidades expresivas más interesantes y estudiadas en las teorías literarias del siglo XX. Me refiero a la autobiografía donde la vida del autor está escrita por él mismo.

Voy a presentar esta ponencia en dos partes alternándolas de forma simultánea, una teórica, donde presento este género que es la autobiografía para entender mejor la obra de SBG y otra práctica, donde expongo los fragmentos ilustrativos de ésta, siendo también la reseña misma del libro.

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ASÍ FUE LA PRESENTACIÓN DE «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE», EN LARACHE

Llevo horas pensando cómo podré compensar a Laabi y a Ange todo lo que han hecho para que este fin de semana se haya convertido en algo tan especial. Ya se me ocurrirá algo… Por el momento, espero saber contar lo acontecido.

Este pasado sábado, 25 de abril, se presentó por fin en Larache mi libro de relatos Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente (Jam Ediciones – GB – Valencia, 2014).

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Parecía extraño que siendo un libro donde Larache es el nexo de unión de todos los relatos, no se hubiera presentado aún en la misma ciudad. Pero lo cierto es que posponerlo tantos meses tenía una justificación: mi amigo Mohamed Laabi estaba poniendo en pie el IV Festival Musem del Zoco Chico de Larache y me pidió que dejara la presentación para que, lógicamente, coincidiera con las actividades culturales que se programaban justamente sobre ese emblemático espacio: el Zoco Chico. Me pareció una idea fantástica.

Luego, como en mi familia teníamos pendiente cumplir la promesa que le hicimos a mi madre de llevar sus cenizas a Larache, Ange Ramírez me sugirió que aprovechara el viaje para hacerlo. Luego, entre Laabi y ella se encargaron de montar un pequeño homenaje en su memoria.

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De esta manera, la presentación de mi libro en Larache se ha convertido en algo emocionalmente imborrable.

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La presentación era en el Colegio Luis Vives, y el acto lo organizaba la asociación cultural Dar Laraich, que preside Mohamed Laabi, en colaboración con el AMPA. Para empezar, en la sala iban llegando muchos amigos y poco a poco se llenó. Ahí tenía reunidos a mis amigos y a muchos de los personajes que aparecen en mis relatos: Luisito Velasco, El Hachmi Yebari, el propio Mohamed Laabi, María Sibari, Ange Ramírez, Rachid Serrouhk, Majid Yebari, Horr Amina, Mohamed Lahchiri, Abdellatif Lamami, Jbari, Morad, el hermano de Sam, Mounir Kasmi, Ahmed Argal y su hijo… Y vi a Itziar Gorostiaga, el poeta Serroj, Fernando Pérez, Amina, Mohammed, Achraf, Mustafa, Aicha Bekkouh, los hermanos Belazziz, Lamya… En fin, mucha gente muy cercana.

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Laabi reunió en la mesa para presentar mi libro a María Sibari, Abdelhalak Najmi y Ahmed Oubali, y como moderador a Mounir Kasmi. Las intervenciones fueron excepcionales: María Sibari fue muy emotiva al recordar a su padre Mohamed Sibari, nuestra relación que viene de tantos años atrás; Abdelhalak se centró en varios de los cuentos que le habían impactado especialmente; y el profesor Ahmed Oubali hizo una disertación sobre el género autobiográfico y la técnica empleada en mis relatos que me fascinó por su profundidad y conocimiento. Espero contar con sus intervenciones para poder mostrarlas y que puedan ser leídas.

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La verdad es que, a la hora de arrancar mi intervención, me sentía tan eufórico y feliz que debió de notarse porque lo veía reflejado en el rostro de los asistentes. Es muy fácil hablar a un público entregado de antemano, a un público del que forman parte muchos de los propios personajes que pueblan mis relatos, a un público que no está formado por desconocidos sino por gente que significa algo en mi vida.

Luego, intervinieron también Argal en nombre de la AMPA y Hanaa Nejjar como presidenta de Larache en el Mundo.

También me entregaron un cuadro que representa el Zoco Chico y una placa conmemorativa. Mientras tanto, el libro ya estaba en manos de sus protagonistas.

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Había dicho Ahmed Oubali poco antes que él, que no me conocía personalmente hasta este día, se había encontrado a sí mismo en mis relatos, que eran como un espejo en el que mirarse. Al firmar los ejemplares, algunos me comentaban que los habían leído ya dos veces, y que volverían a releerlos. Es emocionante que te digan eso de algo que has escrito. No sé cuántos ejemplares firmé, pero Rachid me dijo que se habían vendido muchos, y también de mi nueva novela La emperatriz de Tánger. Siempre dice que en Larache vendo más que Dan Brown.

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A continuación, Ange Ramírez y Mohamed Laabi nos sorprendieron, tanto a mí como a mi familia, al mostrarnos un hermoso video que habían preparado con ayuda de Akram con fotografías de mi madre. Precioso momento. Y al finalizar la proyección, con la entrega de un álbum también impresionante con fotos que habían ido recopilando de ella. Un regalo para mi padre, por supuesto, que al verlo esta mañana no ha podido reprimir las lágrimas. No hay palabras para agradecerlo. Mis hermanas recogieron una pintura con el retrato también de ella realizado por el pintor larachense Khaibar. Mil gracias.

En fin, resumirlo quizá no sea justo porque perdemos la magia que se vivió en el acto del sábado, pero desde aquí sólo puedo expresar mi felicidad más profunda por tanto afecto demostrado.

Ayer domingo por la mañana esparcimos las cenizas de mi madre en las aguas del río Lucus, como ella quería. Lo hicimos bajando la cuesta del Balcón, frente al castillo, en un suave recodo entre rocas cubiertas de musgo, donde el agua rompía suavemente y allí la dejamos escapar entre pétalos de flores que quedaron flotando alrededor, entre las rocas, como besos. Estaban conmigo mis hermanas Mónica y Vanesa, y Berry y Carmen; y aunque no físicamente, también mi padre, mis hijos Pablo y Sergio, y mis otras hermanas Marisol y Sandra que, por circunstancias inoportunas, no pudieron viajar, pero todos venían con nosotros. Y arropándonos en todo instante en esos momentos tan íntimos: Fatima Zohra, Fefi, Amina, Hanaa, Oubali, Lahchiri, Abdelhalak, El Hachmi, Laabi, Ange y Luisito.

En cuanto subimos las rocas, comenzó a llover, una lluvia muy fina, y fue como si el cielo se hubiese puesto a llorar.

Antes de marcharnos, pasé por el Zoco Chico. Nos acercamos al puesto de Abdeslam, al que solía ir mi madre a comprar regalos, y cuando lo saludaba, me di cuenta de que aún no se había enterado de que mi madre había fallecido en agosto del pasado año. Cuando vi los ojos de Abdeslam bañados en lágrimas, comprendí que me mostraba cuánto cariño había ido sembrando Maruja Gallardo por Larache. Y allí está. En el lugar donde late su corazón.

Sergio Barce, abril 2015

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LARACHE – 25 DE ABRIL – PRESENTACIÓN «PASEANDO POR EL ZOCO CHICO. LARACHENSEMENTE» DE SERGIO BARCE

IV edición presentación

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PASEANDO POR EL ZOCO CHICO - cubierta

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Dice el escritor AHMED OUBALI de Paseando por el Zoco Chico. Larachensemente:

Con esta extraordinaria obra autobiográfica, Sergio Barce nos obsequia con unos entrañables relatos (treinta) cuya lectura amena va hilvanando las vivencias de un pasado que sin ella se habría perdido para siempre.
Con palabras sencillas el escritor resucita una época que todos los larachenses añoramos. Nos invita a un viaje de tolerancia y coexistencia rumbo a una mítica ciudad, Larache, en la que convivieron durante milenios tres grandes culturas universales: la hebrea, la cristiana y la musulmana, en completa simbiosis, formando una sociedad homogénea pero profundamente pluricultural. En el libro y mientras va pasando el tiempo, el autor se lamenta doblemente, viendo cómo las huellas de las dos primeras culturas se fueron borrando de la ciudad cada vez más hasta ser una triste piel de zapa o “peau de chagrin” y observando la degradación urbanística de la ciudad. Sergio nos invita en Paseando por el Zoco Chico a brindar por tiempos de nostalgia, contemplación, evocación y recreación de una época paradisíaca, entregándonos una narración de un impoluto intimismo que reconstruye o reconstituye la ciudad y aquellas tres familias suyas en sus momentos más gloriosos, más tolerantes e inolvidables.
Lo más representativo de esta obra es que no se trata de una novela en la que se describen acontecimientos en forma estrictamente cronológica sino que los hechos se narran de forma poliédrica, como destellos de recuerdos que van viniendo a la memoria del narrador, a través de lo que los teóricos llaman “memoria involuntaria” donde olores, sabores e imágenes presentes sacan a relucir recuerdos olvidados del pasado. Varios de estos episodios de memoria involuntaria se producen a lo largo del libro, que son precisamente los que le permiten desarrollar la narración.
Todos estos elementos muestran la maestría que tiene el autor de los códigos narrativos: la conjunción de los temas que aborda, la forma coherente en que lo hace y el estilo característico de frases simples y a la vez placenteras que utiliza, hacen de esta autobiografía una obra realmente original y creativa, que no sólo prolonga o añade su grano de arena a la literatura marroquí en español sino también a la literatura universal.
Para mí la literatura es ficción, pero al leer Paseando por el Zoco Chico, tuve la impresión de revivir mi propio pasado, me vi progresando en cada frase descrita por el autor, en cada calle descrita, en cada detalle evocado, en cada emoción expresada, en cada decepción sentida por la deterioración de la ciudad y su cultura. Me sentí identificado con varios personajes, con varias experiencias, proyectado en varias circunstancias. Sin duda Sergio Barce es un gran conocedor del corazón humano, de las ilusiones y sueños más insondables, que en definitiva constituyen el teatro mismo de nuestra vida.

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Invitación

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La verdad es que estoy deseando que llegue el sábado para reencontrarme con todos los amigos, con mi familia larachense. Presiento ya la emoción que vamos a sentir en esta presentación y en todo lo que la rodea.

Aprovecharemos para que lleguen también los primeros ejemplares de mi nueva novela LA EMPERATRIZ DE TÁNGER.

*****cubierta definitiva La emperatriz de Tánger

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